ARGENTINA EN LOS MUNDIALES

1978. Amadeo, Marzolini y Sívori analizan la final

- por Redacción EG: 24/05/2018 -
Amadeo, Marzolini y Sívori, en la redacción de El Gráfico la noche que Argentina fue campeón mundial.

Horas después de la final, tres leyendas del fútbol argentino: Amadeo Carrizo, Silvio Marzolini y Enrique Omar Sívori, desmenuzan juntos el consagratorio triunfo de la Selección frente a Holanda.

ASÍ VIMOS LA VICTORIA

LOS TRES COLUMNISTAS DE EL GRAFICO: ENRIQUE OMAR SÍVORI, SILVIO MARZOLINI Y AMADEO CARRIZO SE REUNIERON PARA ANALIZAR EL PARTIDO, PARA DIALOGARLO. LOS TRES FUERON MUNDIALISTAS EN SU OPORTUNIDAD Y NADIE MEJOR QUE ELLOS PARA CALIBRAR ESTE TRIUNFO QUE HOY NOS LLENA DE ALEGRIA. CONVERSARON, COINCIDIERON, DISCUTIERON. DOS HORAS DESPUES NOS ENTREGARON ESTE TEXTO QUE SINTETIZA TODO LO QUE PIENSAN, TODO LO QUE SIENTEN.

 

CARRIZO: —Yo vivo todo esto con una emoción especial porque, a pesar de los 20 años transcurridos aún no puedo olvidarme los momentos de tristeza que me deparó mi única actuación en un Mundial. Fue en Suecia, en 1958, y hoy me desahogo de tanta nostalgia al sentirme uno más entre los argentinos que festejan felices este título.

MARZOLINI: —Es algo especial que se vive de distintas maneras. Yo, como ex jugador me meto en la piel de los muchachos que consiguieron el título y me imagino la satisfacción que deben estar viviendo.

SÍVORI: —Yo prefiero sentirlo como hincha y entonces digo que esta alegría es igual o mayor a la que sentí como jugador cuando fui campeón con River, con la Selección Argentina en Lima o después con la Juventus en Italia. Por eso digo que este momento lo prefiero gozar como hincha.

MARZOLINI: —Claro, eso mismo es lo que me obliga a no criticar. Cuando uno está ante algo tan grande como es la conquista de un título mundial me parece odioso ponerme a analizar esta O aquella falla que pudo tener el equipo. Me gusta más acordarme de las cosas positivas y entre las cosas positivas hay una que sobresale: la actuación de Mario Alberto Kempes en los tres goles. El apareció ahí, en los goles. Hizo dos y facilito el tercero.

El Matador Kempes jugando el partido de su vida,se banco y ganó en el juego físico que propusieron los holandeses.

SÍVORI: —Mario es un jugador completo. Una vez que arranco se hace muy difícil marcarlo y cuando pisa el área tiene una serenidad, una frialdad que espanta. Nunca se apresura y a pesar de que es un jugador de fuerza —al estilo del galés John Charles que jugó mucho tiempo al lado mío en la Juventus- no tiene ninguno de los defectos que suelen ser comunes a jugadores de ese estilo porque Mario entrando al área es implacable: jamás va a rematar torpemente o cuando lo cubre el arquero. Si es preciso gambetear, lo hace Es un goleador nato. UN FENÓMENO DEL FUTBOL.

CARRIZO: —Yo como arquero diría que no se le puede descuidar un segundo Hay que estar atento y en tensión porque en cualquier momento te saca un zurdazo inatajable. La única defensa a la que se puede apelar es a anticiparlo achicándole el arco con una salida oportuna. Estoy completamente de acuerdo con todo lo que dijeron ustedes de él pero a mí me parece que la Copa empezó a ganarse con la seguridad y el respaldo que le dio a todos las grandes atajadas de Fillol.

SÍVORI: —Para mí, Argentina empezó a ser campeón cuando goleó a Perú porque solamente un gran equipo puede sobrellevar lo que se necesitaba para clasificarse. Después, cuando vi Holanda e Italia no tuve dudas que Argentina saldría campeón.

 

MARZOLINI: —Cuando lo vi a Passarella ponerse firme antes del comienzo del partido obligando a modificar el yeso que Van de Kerkhof tenía en su mano me tranquilicé. Un jugador, un capitán que está en esos detalles trasmite una sensación de responsabilidad, de seguridad a los demás.

SÍVORI: —Me gustó mucho el trabajo del equipo en el primer tiempo. Con individualidades realmente importantes. Fillol tapó dos pelotas sensacionales y, como dijo Amadeo, les dio un respaldo moral a todos. Yo lo tuve al “Pato" en River y en la Selección y nunca dudé, y se lo dije a él, que iba a ser el mejor arquero del Mundial. Creció a medida que avanzaba el campeonato y su trabajo fue impecable en los partidos decisivos: cuando Argentina se jugó la clasificación ante Polonia y ahora en la final ante Holanda. Tiene una ventaja: ataja con todo el cuerpo cuando la mayoría de los arqueros lo hacen solamente con las manos.

CARRIZO: lo hace muy bien pero es un recurso al que se puede apelar sólo con mucho cuidado, pero Fillol es un gran arquero porque reúne todo lo que técnicamente debe saber. En cierto momento del proceso pareció que no iba a ser convocado porque a Menotti, seguramente, no lo convencían sus condiciones pero las excelentes actuaciones que cumplió en River obligaron a que se lo citara, haciéndose justicia.

SÍVORI: —Realmente fue así.

CARRIZO: —Permítanme que insista y no por vanidad. En cualquier equipo y en cualquier partido el puesto clave es el de arquero. Aun en los potreros, porque teniendo un buen guardavalla uno juega con más tranquilidad. Yo sé que la obligación de un arquero es atajar pero en este Mundial hubo algunos que parecieron ignorar eso. En cambio Fillol mostró siempre su calidad, y, como bien dijo Sívori, en los partidos decisivos fue cuando jugó mejor Y es en esos partidos donde se demuestra si realmente uno es bueno.

SÍVORI: —Quiero volver a un concepto que quedó inconcluso. Yo decía que a mí me gustó mucho la Selección en el primer tiempo. Ya nombré a Fillol pero también fue muy importante la salida que supo darle Olguín, por derecha, buscando vacíos. Y el trabajo de Bertoni y Kempes.

Jorge Olguín, uno de los mejores argentinos frente a Holanda.

MARZOLINI: —Lo de Olguín y Bertoni,  por la derecha, fue muy importante. Lamentablemente no tuvimos la misma capacidad en el otro sector. Los mejores momentos se jugaron cuando se tocó de primera porque los holandeses son rápidos para recuperarse y cuando se intentaba la individual había que pasarlos una, dos, tres veces. Luque estuvo bien moviéndose adelante, tratando de juntar a su marcador con el líbero, Krol. De todos modos siempre llegaron por la derecha las mejores oportunidades. Muy bien Olguín, con mucha confianza, y Bertoni que agrandó al comprobar que le ganaba con mucha facilidad a su marcador, Los holandeses ve agruparon mucho atrás, Y resulto imposible tratar de gambetearlos, por eso me pareció impresionante la forma en que Kempes soportó las cargas físicas en los dos goles que convirtió. En el segundo tiempo cambio todo. Holanda salió a empatar el partido y entonces aparecieron algunas fallas...

SÍVORI: —A mí me pareció que Argentina salió con intención de defender el gol que merecidamente había obtenido. Supongo que la entrada de Larrosa se hizo para darle mayor velocidad al medio juego aunque también se podría haber optado por reforzarlo con un volante defensivo del tipo de Oviedo o Rubén Galván, dejando a Ardiles más cerca de Gallego.

MARZOLINI: —Sin embargo las fallas principales aparecieron porque la línea des zagueros se quedó prácticamente en el área grande sin salir cuando el equipo terna la pelota. Fueron elocuentes algunos gestos de Passarella indicándole a sus compañeros que procuraran adelantarse.

CARRIZO: — La defensa hizo bien el embudo quitándole llegada a los holandeses. A ellos no les quedó más remedio que buscar las puntas y tirar centros que, por cierto, trajeron mucho riesgo porque en las pelotas de alto los holandeses ganaron en un noventa por ciento aprovechando la estatura y el físico. No les vi otra forma de llegada que no sea ésa: el centro a la olla.

MARZOLINI: —Lo que yo digo es que, en varios pasajes: eran más los holandeses que atacaban que los argentinos que defendían. Esa situación la resolvió Gallego incrustándose en su línea de cuatro pero entonces Ardiles quedó sólo sin posibilidades.

SÍVORI: —Concuerdo con Amadeo: la única llegada de los holandeses podía sobrevenir y sobrevino en un centro alto. Y estaban tan convencidos de ello que esa fue la razón del cambio: salió Rep entró Naninga quien pareció que cabecear era lo único que sabía hacer. Claro, lo sabía hacer bien y nos empato el partido.

MARZOLINI: —Si alguna crítica puede hacérsele a Menotti es la de haber dejado a los tres delanteros arriba. A ellos se le sumaba Kempes y el medio quedaba desguarnecido .Creo que cuando entró Larrosa lo que se imponía era la salida de un delantero, Ortíz por ejemplo. . Sin especular, se podía haber evitado los sufrimientos por los que pasamos en los últimos minutos del partido, amén del suplementario. Con la entrada de Larrosa no se solucionó nada. Seguimos sin conseguir la pelota.

El gran capitán Daniel Passarella con la Copa del Mundo en la vuelta.

 

SÍVORI: —Yo estoy más satisfecho por el 3 a 1 logrado en el complementario que si el triunfo hubiera llegado por el 1 a 0 al término de los 90 minutos. Los holandeses hicieron todo el gasto físico en ese segundo tiempo en el que alcanzaron la igualdad mientras que a los jugadores argentinos les quedaba mucho resto. El mérito de la victoria corresponde a todos pero gran parte de él a Luis Adolfo Galván porque no tuvo fallas en los 120 minutos. Por supuesto, aclarando que el jugador más importante fue Mario Kempes de media cancha hacia adelante desniveló el partido al estilo en que lograban hacerlo Pelé en Brasil, Beckenbauer en Alemania o Cruyff en la Holanda del '74.

CARRIZO: ¿Qué quieren que les diga? Yo pensaba que el partido terminaba 1 a 0 pero vino ese rechazo defectuoso de Tarantini y el centro alto que cabeceó Naninga dejándonos fríos a todos. Yo pensaba en la gente de la tribuna y se me ponía la piel de gallina.

MARZOLINI: En la suplementario Holanda no se adelantó, se quedaron  los del fondo y  Argentina entró a luchar en el terreno que querían los holandeses. La cosa era picar, ir hacia adelante a dar o recibir golpes, hasta algunos excesos permitidos por el árbitro. Allí surgió Kempes. Pienso que ningún otro delantero hubiera podido aguantar los choques como lo hizo Kempes. Por eso llegaron los dos goles que definieron el partido.

 SÍVORI: —Ese juego recio, duro, malintencionado lo mostraron siempre los rivales de Argentina.  Lo que dice Silvio es cierto. Muchas veces se criticó lo que parecía un viejo vicio argentino,  pero en este torneo los golpes malintencionados, las piernas altas,  los codazos fueron las recursos a que apelaron los rivales de Argentina, desde Hungría hasta Holanda.

CARRIZO: —Argentina tuvo la suerte de disponer siempre de individualidades para desnivelar Esta vez, fue Kempes, en otras Luque.

SÍVORI: —Si vamos a hacer nombre, yo debo citar a Filiol, Galván, Olguín, Kempes y Bertoni.

CARRIZO: —Y yo, además de Fillol, Kempes y Luque, a Bertoni, Passarella, Galván y Gallego.

1978. Argentina 3 - Alemania 1. La síntesis completa

MARZOLINI: —Lo positivo es que jugando al fútbol, en el primer tiempo, Argentina  creo las mejores oportunidades y después Holanda me decepcionó obligando a entrar en el terreno de la lucha, del empuje. Ya lo habían hecho contra Italia, en el segundo tiempo. Bien dotados físicamente,  van a la pelota con todo y es muy difícil  aguantar una serie de infracciones de ese tipo porque alteran, ponen mal al jugador. A los italianos los complicaron hasta hacerles perder el partido y a nosotros nos trajeron problemas serios.

 SÍVORI: —El mérito mayor de Argentina fueron las ganas, la garra que demostró y el hecho de llegar a una victoria clara, sin la mínima  objeción después de 120 minutos.

CARRIZO: —Yo estoy loco de contento

 SÍVORI: —A mí me parece el punto final apropiado para un proceso acertado donde todos trataron de hacer las cosas bien. Puede que el equipo haya tenido defectos en algunos pasajes del partido y más aún de la Copa, pero después de lo que nos acaban de dar, de todo esto que nos hacen sentir, uno no puede entrar a analizar esta final como si se tratase de un partido entre Brasil y Holanda.

MARZOLINI: Claro que no. Esto que lograron los muchachos es un poco el sueño de todos  nosotros. Yo sigo eufórico y muy contento de que se hayan jugado como lo hicieron. Lo único que espero que los extranjeros sean justos y digan que siempre el que trató de jugar fue Argentina, el que pegó Holanda.

Enrique Omar Sívori, Silvio Marzolini y Amadeo Carrizo (1978)

 

 

Por Redacción EG: 24/05/2018

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