ARGENTINA EN LOS MUNDIALES

1978. Argentina 6 - Perú 0 por Juvenal

- por Redacción EG: 23/05/2018 -
UNO. Kempes define a la izquierda de Quiroga.

“¿Merece Argentina estar en la final? SI LO MERECE”. La crónica, síntesis y puntuación de Juvenal del indiscutible triunfo argentino sobre Perú que consagró a la Selección finalista del Mundial 78.

1978. Los partidos de Argentina de segunda fase del Mundial

CON UNA GOLEADA HISTORICA. ESTAMOS EN LA FINAL

Ya estamos en la final de la Copa del Mundo. Ya casi, podríamos decir: ¡TAREA CUMPLIDA! Pero, superado el clima de locura, incertidumbre, ansiedad y desbordante alegría que vivimos en Rosario, sintiendo todavía en las mejillas y en los hombros la humedad de lágrimas felices que nos dejó cada abrazo, sintiendo latir en nuestros oídos el grito de: ¡AR-GEN-TI-NA!, viendo ondear delante de nuestros ojos miles y miles de banderas celeste y blancas, intentamos parar la pelota y pensar, si no con frialdad, con más calma y algún resto de raciocinio.

¿Merece Argentina estar en la final?  Es la primera pregunta que nos hacemos. Y la respuesta, rotunda y terminante es: SI. LO MERECE. Tanto como puede merecerlo Holanda.

DOS. Tarantini, agachado al fondo, ya cabeceó el corner ejecutado por Bertoni.

Porque en un campeonato disputado bajo el signo de la especulación, por conjuntos-computadoras que amontonaron gente en la media cancha y explotaron, más que sus propias virtudes y posibilidades, las debilidades y errores del adversario, casi siempre amarretismo, sin arriesgar casi nunca, ARGENTINA FUE SIEMPRE AL FRENTE. Equivocada a veces. Pasándose de revoluciones con frecuencia. Regalándose por exceso de ansiedad. Complicándose porque la tensión nerviosa era más fuerte que la necesidad de razonar el partido. Con todos los defectos estructurales y funcionales que ustedes quieran. Pero brindándose. Entregándose. Yendo al ataque. En algunos casos, con ingenuidad. Pero siempre GENEROSAMENTE.

TRES. Otra vez Kempes, ahora de zurda, anticipándose a tres peruanos

 ¿Necesitábamos marcarle cuatro a Perú para superar la cantidad y diferencia de tantos que había logrado atesorar Brasil un par de horas antes contra Polonia? Convertimos seis. Y para conseguirlos, generamos el doble de situaciones de gol. No podemos aseverar que estemos seis goles arriba de Perú, aunque en nuestras últimas confrontaciones los hemos superado ampliamente, siendo locales y visitantes. No sabemos si, estando Perú en posición más expectante, con algún resto de ilusión, con algo de chance,  podíamos haberlos goleado con tanta amplitud y contundencia. Nadie podrá saberlo. Y a esta altura de los acontecimientos, importa muy poco. Es indudable que Perú nos resultó más fácil que a Brasil, cuando lo venció 3 a O, o a Holanda, cuando sólo consiguió empatarle. En esos encuentros, Perú estaba más entero, con más ilusión y en consecuencia, con más fibra combativa. Pero, en cambio, necesitamos trabajar más y jugar mejor que Brasil y Holanda para gotear a los peruanos. Ningún gol nos vino de regalo, como pudo serlo el segundo de Brasil, falla de Quiroga que se produjo en el momento psicológicamente justo, para cortar una clara reacción peruana. No metimos ninguno de tiro libre. Todos fueron jugados, elaborados.

CUATRO. Palomita de Luque, tras pase de cabeza de Passarella

 No queremos ni debernos echar las campanas al vuelo por esta rotunda victoria que nos ubica en la final de Argentina '78. Necesitamos, sí, elogiar las reservas espirituales y futbolísticas de un conjunto de jóvenes argentinos que volvieron a poner sobre la cancha todo lo que tienen adentro de habilidad, fervor, criterio, ganas y vocación ofensiva.

Como suele ocurrir en estos casos en que los goles pasan a tener importancia capital, porque no basta ganar 1a 0 o 2 a 1, lo más arduo fue meter el primero. Antes, pasamos por dos sofocones. Cuando escapó Muñante por la derecha y la cruzó a la otra punta, haciéndola pegar en el palo derecho de Fillol. Y cuando escapó Oblitas por la izquierda y la hizo salir rozando el palo izquierdo del arquero argentino. Al cuarto de hora del partido la Selección había encontrado tres importantes puntos de sustentación: un conductor claro y sagaz en Omar Larrosa; un zaguero centro que ganaba todos los anticipos en Luís Galván; un mediocampista ofensivo que, al arrancar dejaba un surco en la cancha, a través de Mario Kempes. Hasta que llegó el primero, en pared que se preparó y definió justamente Kempes. Ahí se soltó Argentina. Ya no hubo ansiedad, pases de apuro, pelotas perdidas porque la urgencia de llegar hacía perder de vista la necesidad de asegurar las entregas. Y todo lo que siguió fue, como no hace mucho lo pedíamos en estas mismas páginas, un retorno a las fuentes. A todo lo que quiso ser y pudo ser Argentina en el ciclo preparatorio. Esto es: un cuadro que sale a jugar, no a trabajar el partido.

CINCO.Toque certero de Houseman con el arco vacío, luego de un centro rasante del Negro Ortíz.

Una reflexión final, cuando ya estamos mentalmente instalados en las tribunas de River para vivir el último capítulo de esta historia hermosa y vibrante que comenzó para la Selección Nacional el 2 de junio: cualquiera que sea el resultado deportivo del partido con Holanda, esa no será la culminación de un nuevo estilo y una nueva mentalidad del fútbol argentino, sino apenas el primer paso. Que esta llama encendida se mantenga, más allá del campeonato ganado (o perdido) como un ejemplo de lo que puede y debe hacerse en la Argentina cuando volcamos en el juego toda la alegría que tenemos adentro y ponemos en la lucha toda la seriedad que el triunfo reclama.

JUVENAL (1974)

SEIS. Luque de derecha tras pase de Larrosa, una de las figuras.

ARGENTINA 6 - Kempes (20' y 48'); Tarantíni (42'); Luque (50’ y 72'); Houseman (66')-.

PERÚ 0

Segunda vuelta final. Grupo B, partido 35J.Jugado el miércoles 21 de junio de 1978, nocturno, en el estadio de Rosario Central, Rosario. La figura: Larrosa (10).

ARGENTINA: Fillol (7); Olguín (6), Luis Adolfo Galván (8), Passarella (7), Tarantini (6); Larrosa (10), Gallego (8) (x), Kempes (8); Bertoni (5) (xx), Luque (7), Ortiz (6). DT. César Luis Menotti.

(x) Reemplazado por Miguel Angel Oviedo a los 85' (xx) Reemplazado por Houseman (7) a los 65'.

PERÚ: Quiroga (6); Duarte (5), Manso (5), Chumpitaz (4), Roberto Rojas (5); Velásquez (5) (x), Quezada (6), Cueto (5); Muñante (4), Cubillas (4), Oblitas (5). DT: Marcos Calderón.

(x) Reemplazado por Gorritti (5) a los 51

BUENO.

Por todo lo que produjo Argentina. Seis goles y otros tantos que se podían haber convertido con la necesaria cuota de frialdad para definir. Toque, cambios de frente, pelotazos profundos, la suma de variantes ofensivas manejadas por la inteligencia de Larrosa. Más allá de la excelente actuación del volante, también hay que rescatar la entrega física y espiritual de todo el equipo. Sostenido por Luis Galván y Passarella en el fondo, se lanzó a un ataque constante hasta que marcó la diferencia necesaria Argentina mostró sus condiciones para ser finalista. Perú trató de frenar el ritmo y apeló incluso al recurso de la violencia, pero se vio desbordado por un equipo que lo ahogó con fuerza, temperamento y fútbol.

Campo: bueno. Juez: Robert Wurtz, de Francia (bien).

 

Enviados de El Gráfico en Rosario

JUVENAL. Notas: LUIS HERNANDEZ, CARLOS ARES, ERNESTO PATRONO y JUAN JOSE PANNO. Fotos FORTE, ABACA, ALFIERI (hip), SPERANZA, LEGARRETA. RICARDO LOPEZ, LA PENNA, PREGO, DOPAZO, BOERI 

Por Redacción EG: 23/05/2018

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