Fútbol

1975. “Hoy asueto...” Llega el colchón Frossasco

En la Vuelta de Córdoba de 1975 la población de Hernando recibe a su retoño, el ciclista Oswaldo Frossasco, uno de los mejores “ruteros” del país. La crónica y las fotos de un día inolvidable.

OSWALDO FROSSASCO a los 22 años encabezando un pelotón. Empezó a los 16, aunque estuvo cerca de tres años sin correr. Confiesa que sube mejor de lo que baja.

A los 22 años el ciclista córdobes de Hernando , Oswaldo Frossasco,  se consolida como el mejor ciclista en ruta del país consagrándose Campeón Argentino de Ruta en Tres Arroyos  e  imponiéndose en la Doble Bragado. Por eso una de las etapas de la Vuelta de Córdoba de 1975 terminaba , en su pueblo natal: Hernando, cerca de Villa María. Quisimos rescatar la crónica y las imágenes del paso frente a su gente de este deportista que puso a Hernando en el mapa y llenó de orgullo a miles de cordobeses.

LA AVIONETA del Aero Club de Hernando presente. Evolucionó por encima de los corredores en los últimos 20km. Anteriormente sólo se movilizaba para traslado urgente de algún enfermó. Ahora… Frossasco lo sacó al aire.

“HOY ASUETO...” LLEGA EL COLCHÓN FROSSASCO

Así recibe la población de Hernando a su niño mimado.

¿Qué hay detrás Frossasco? La Vuelta de Córdoba en ocho etapas aparecía propicia para comprobarlo. Al menos, en el trazado de esta sexta realización se le otorgaba una cabecera de etapa a Hernando, lo que nunca antes sucedió. Es que ahora está Frossasco que “impone” esa variante. El mismo que en la Doble Bragado de febrero, cuando sólo faltaba correrse la última etapa y pasó imprevistamente a la punta, nos hizo reflexionar “de la noche a la mañana, Frossasco puntero”. El mismo que en el Campeonato Argentino de Resistencia, un mes después en Tres Arroyos, invirtió los términos y resultó “de la mañana a la noche, Frossasco campeón”.

LA PLAZA EMBANDERADA. La multitud. Es que llega el “colchón” Frossasco y no hay que retacearle el apoyo.

En este caso Hernando era culminación de la sexta etapa y Oswaldo no venía precisamente encabezando la general, aunque todavía le quedaban dos jornadas para reconquistar ese lugar, como efectivamente sucedió. Tampoco pudo ofrendarle a su pueblo el triunfo en esa etapa que ansiaba con particular interés. Y sin embargo…

Todos pendientes de la carrera. Y del “colchón”, el flamante ídolo. Es viernes rigurosamente laborable, pero cuando se acerca el mediodía –y el final de la prueba- todo Hernando coincide: el comercio anticipa el cierre de sus puertas, la construcción paraliza su labor con anterioridad, primarios y secundarios se benefician con la última hora de clase libre. Y todos a la calle por donde pasará la caravana, o a la plaza donde culmina el esfuerzo. Si es cierto que Hernando no tiene más de ocho mil habitantes, en ese momento seguro que había más afuera que adentro de las casas. Y al fin el momento anhelado, que reflejamos fotográficamente. La bandera a cuadros  y de inmediato la pretendida y frustrada caza del favorito, sin mengua de fervor porque no iba primero en la clasificación total o porque no consiguió imponerse en la etapa del día. El operativo planeado y eficazmente llevado a cabo para sustraer al destinatario de los abrazos que estrujan, de las calurosas manifestaciones que asfixian…

YA CRUZÓ LA META. Ya se le vinieron todos encima. Aunque no ganó la etapa, dos jornadas más tarde sería el ganador de la Vuelta De Córdoba 1975.

La explicación del fenómeno

Mientras Oswaldo, perfectamente “custodiado”, pudo llegar a su casa, refrescarse, almorzar y siestear, nos reunimos con los más allegados al corredor. Con esas caras que nos resultaban extrañas en la de Bragado, con quienes tuvimos un acercamiento en el Argentino de Tres Arroyos y que –triunfos de Oswaldo mediante- ya se nos están haciendo familiares. En la charla les recordamos el lanzamiento de Frossasco en la temporada de ruta que fenece, participando en Córdoba y fuera de su provincia (Capital, Buenos Aires, San Juan) sin lucir ninguna publicidad en su indumentaria deportiva. Una campaña que, a pesar del reguero de victorias, no se puede financiar exclusivamente con los premios. Nos dan la razón y entusiasmados declaran que “la gente responde en Hernando. Cuando Oswaldo necesita dinero para ir a correr afuera nos ponemos y en dos horas le juntamos un millón de pesos. Para Tres Arroyos hizo falta que se fuera seis días antes con su mecánico Acosta y tuvo la plata”.

PRIMERO FUE DE TODOS. Cuando pudo refugiarse en un lugar cerrado pasó a ser propiedad de sus padres, era hora.

Es así. “Tiene” que ser así. Porque fuimos receptores de opiniones de desconocidos en Hernando y hay coincidencia: “el chico es bueno, por eso lo ayudamos”; “ojalá le vaya bien, porque tiene responsabilidad”; “mire que ha ganado carreras y no es desgraciado con nadie”. Y para suerte del “colchón” el dinero está. Porque en otro lugar de este dilatado país también campearían las mismas “sanas” intenciones, pero seguramente los billetes escasearían o tendrían otro destino…

En cambio en Hernnado perduran los más acérrimos defensores de la fisiocracia. Sus tierras feraces no cesan de arrojar frutos oleaginosos que reportan divisas fuertes. Entonces, careciendo de las tentaciones de la grandes ciudades para dilapidarlas, ¿por qué no allanarle el camino al triunfo de este campeón? Antes, hasta hace poco, apenas se acordaban de Oswaldo cuando algún televisor requería un arreglo. Ahora lo persiguen para decirle: “Seguí corriendo que te apoyamos”.

Por Eduardo Llana. Fotos: Samaniego (1975).

ESTA VEZ SÍ. Frossasco en la Vuelta de Córdoba del 77 pudo festejar el primer puesto en la etapa de Hernando. En la foto saludando a su gente.