Fútbol

¡Dáguele Calumín!

El grito nacido en la vieja cancha de Boca (llena de genoveses) era dirigido a Pedro Calomino. En el cumpleaños de Boca, rescatamos la historia del primer ídolo surgido de la entraña popular. Fotos inéditas.

Reproducimos el perfil que realizó El Gráfico de Pedro Calomino en su edición del 21 de junio de 1940:

 

Vida de grandes deportistas: PEDRO CALOMINO

 

Este popularísimo jugador de fútbol, acaso el primero surgido de la entraña popular, nació en Buenos Aires el año 1892. No tuvo la dicha de conocer a sus padres, pero en realidad lo fueron para él quienes se hicieron cargo de su educación: el matrimonio Calomino.

Vivía en la calle Corrientes a la altura del 300 y su niñez la pasó en ese barrio, especialmente en la esquina de 25 de mayo y Tucumán y en la Plaza Mazzini, que eran los lugares frecuentados por el grupo de chiquilines del cual formaba parte “Pedrín”.

Calomino ganó con Boca cuatro campeonatos (1919, 20, 23 y 24), además de las Copas Ibarguren (1919 y 1923), Competencia (1919) y la Copa Honor Cusenier (1920).

Eran los primeros años del siglo. Nacía el fútbol a la popularidad. Se jugaba cerca del Retiro, en las canchas de Catedral Norte. En ellas inició Calomino sus corridas por el wing. Primero iba como curioso: después formó parte de un team de menores en la liga de verano.

El nombre legal de este notable footballer es Pedro Bleo Fournol, pero cuando empezó a destacarse en el deporte reemplazó él mismo su apellido por el de Calomino, por  parecerle más expresivo y como demostración de cariño hacia sus protectores. Además del fútbol practicó el ciclismo y la natación.

Don Antonio, el tutor del precoz footballer, veía con agrado su afición al deporte, pero sin descuidar la necesidad de prepararlo para ganarse la vida. El viejo Calomino trabajaba como pintor a bordo de los vapores holandeses e italianos y en esa tarea se hacía ayudar por Pedrito, que llegó a ser un buen obrero.

1919. El equipo de Boca campeón por primera vez donde Calomino era su mayor ídolo: Ortega, Busso, Elli, Alfredo López, Tesoriere y Cortella. Abajo: Calomino, Bozzo, Garassino, Martín y Miranda.

Boca Juniors, que entonces no tenía aún primera división, andaba a la búsqueda de nuevos elementos para sus equipos. Un represtante del club vio jugar a Calomino en la canchita de Retiro y lo llevó a la tercera. Debutó con todo éxito frente a un adversario que sería tradicional: River Plate Enseguida lo ascendieron a intermedia.

Un club de primera, Argentinos de Quilmes, necesitaba reforzar su equipo. Se lo llevaron a Calomino, que inició allí decididamente su ascensión hacia la fama deportiva. Muy pronto fue considerado como el mejor winger derecho argentino y vistió la casaca nacional jugando contra los uruguayos.

Pedro Calomino jugando a otro de sus deportes favoritos: las bochas.

Tuvo una jugada personalísima con la que burló infaliblemente a los hombres de la defensa adversaria: fue la célebre “bicicleta”. En plena carrera, amagaba detenerse y pasaba el pie por encima de la pelota, para reanudar la corrida mientras el rival quedaba parado y fuera de juego.

Volvió a Boca Juniors y fue, hasta el momento de su retiro, una figura querida y mimada por la afición. Irremplazable en los internacionales, se constituyó Calomino en algo semejante al símbolo del fútbol. El grito de “¡Dáguele, Calumín!”, nacida en la vieja cancha de Boca, abarcó todos los ámbitos del deporte y aún los traspuso.

En 1921 ganó el Campeonato Sudamericano integrando la Selección argentina, falleció a los 57 años.

Fue siempre característica de Pedro Calomino su ejemplar conducta de deportista. De físico más bien débil, jamás protestó contra quienes lo golpearon. Al abandonar, las canchas dejó un gratísimo recuerdo, tanto por la calidad de su juego como por su caballerosidad. Recientemente, Boca Juniors le discernió el honor de que izara la bandera del club en el nuevo estadio.

El Gráfico (1940).