Fútbol

Houseman… y habrá que ir pensando ya un apodo

A poco de debutar en Huracán, un joven santiagueño llama la atención de El Gráfico y en febrero del 1973 le dedica su primera nota que empieza diciendo: "Tiene un wing derecho en la cara y en la pinta…"

Tiene un wing derecho en la cara y en la pinta. Como dice el Flaco Menotti, por momentos a él mismo le trae la simpática imagen del “loco” Corbatta. En la figura delgada. En los hombros estrechos. En las piernas finas. En las incipientes “arrugas” que le dibujan las mejillas cuando sonríe. En esa expresión de purrete. Si, de purrete de diecinueve años que ya camino años…Me dijo que hasta ahora trabajaba en una fundición mecánica…

Tiene wing derecho en la cara, y en la pinta, me dije. Hasta por mi propia cuenta me acordé también de Miranda, aquel de Platense. Allí en el vestuario lo vi frente al espejo acomodando cuidadosamente el pelo, mientras canturreaba un jingle de publicidad…Después se puso la casaca de Huracán y siguió mirándose al espejo. Pero, con detenimiento, casi con coquetería, mientras seguía con su insólito repertorio de jingles…

Sí, tiene también el wing derecho en la cancha, después me dije. En el atrevimiento, en la forma que acordeona el cuerpo, en el descaro para ir a enfrentar. En los arranques casi inesperados. En la picardía para cambiar por dentro y por fuera. Y en la habilidad del manejo. Para darle con la derecha y con la zurda. Y darle bien, con justeza. Y metió una salida por la raya llevándose a Ovide y a la pelota con un medio giro y el enganche con zurda, así, improvisando, como esta obligado a hacerlo un tipo que tien un wing derecho en la cara y en la pinta. Tiró un penal. Se dio mal. Y se le fue junto al palo. De regreso al vestuario refugiaba su desconsuelo en un rincón. Hasta se le fue alguna lágrima. No sé si de tristeza o tal vez de bronca…O de puro wing derecho.

Pero el wing derecho está. En la cara, en la pinta y en la cancha. Sólo que esa excentricidad no le prohíbe ir a poner fuerte cuando traba. O correr al marcador que se lleva la pelota. O a peleárselas a todos los que pasan por ahí cerca…Defensores de Belgrano. Cinco millones por un año a préstamo. Y diez más por la cesión definitiva.

René Orlando Houseman. Me dijo que es descendiente de alemán. Por allá, lejos, por los abuelos. Él nació en Santiago del Estero. Después siguió viviendo en Buenos Aires. Allí, en un lugar donde los pibes tienen muchos potreros…Allí donde una vez llega la pelota. Como juego. Después se hace berretín. Gambeta. Picardía. Trampa. Gusto. Manera de vivir…Después lo encuentra Defensores de Belgrano. Ahora Huracán. Y le dan una camiseta como ésa, con la que le da ganas de mirarse al espejo…Y hasta uno llega a valer millones por eso de la pelota…

Sí, tiene un wing derecho en la cara y en la pinta. Pero… ¿Houseman? No, no…Con esté habrá que ir pensando un apodo.

El Gráfico (1973).