Fútbol

1985. Passucci a Ruggeri, la patada más anunciada de la historia

Una de las acciones más alevosas de la historia del superclásico. Roberto Passucci se cobra cuentas del pasado y le aplica una patada criminal a Oscar Ruggeri. Mirá y entendé por qué pasó.

1985. Passucci a Ruggeri, la patada más anunciada de la historia

La patada alevosa de Roberto Passucci de Boca a Oscar Ruggeri de River en el '85 fue el epilogo de un enfrentamiento que venia de años atrás, cuando eran compañeros en Boca, pero el pase de Ruggeri y Gareca a River fue el detonante de una venganza anunciada. En la semana previa a este superclásico todos sabían que algo iba a pasar en el partido y pasó.

Esto es la versión del origen del enfrentamiento que le manifestó Roberto Passucci a El Gráfico:

“Quería decirles que estoy con bronca con El GRÁFICO, con Sport 80 y con Tiempo Argentino por la forma parcial e injusta con que manejaron el tema de la crisis de Boca. Se volcaron abiertamente a favor de Ruggeri y Gareca, y de todos los que quedaron libres gracias a la amistad que tienen con Coppola. A ellos les hicieron mil notas en las que nos dijeron de todo (a los que quedamos en el club) y a nosotros nunca nos dieron la posibilidad de defendernos. Coppola fue el culpable de todo lo que pasó con el plantel de Boca. Él lo desunió. Yo también confiaba ciegamente en él como Gareca y Ruggeri, pero después fui dándome cuenta de cómo era. Sólo se dedicaba a ellos dos y a Gatti y Córdoba, es decir a las figuras. Al resto nos ignoraba. Arreglaba premios, giras y cualquier otra cosa con ellos solos sin consultarnos. Además, eso que dijo Alberto de que nos descontó 400 dólares a cada uno porque dijo que tenía que ir a Estados Unidos a cobrar un cheque es cierto. Pero yo no me lo trago ni dormido… Eso sí, en lo económico es lo único que tengo que decir de él, porque en cuatro años que llevo en Boca me arregló un sólo contrato, que fue el peor que firmé. Ellos se fueron y quisieron enlodarnos A Balerio, Mouzo, Krasouski, Alberto y a mí, pero por suerte la hinchada supo comprender quién era cada uno. Y le doy gracias a Dios de haber tomado la determinación de quedarme en Boca. Mirá, sin querer defender a Corigliano, lo que hizo Coppola de grabarle la conversación y darla a publicidad es una bajeza que lo pinta tal como es”. Las palabras pertenecen a Roberto Aníbal Passucci, dolorido después del agobiante problema que envolvió a Boca Juniors el año pasado.

(El Gráfico 1985).