Fútbol

Las amarillas más asombrosas de la historia

Repasamos las amonestaciones más locas de la historia: el muerto sancionado por simular, la venganza de Gascoigne, censura para los materos, la triple amonestación en un Mundial y muchas más.

OBJETO de discusión, sanción ejemplar, control de la violencia, todo y mucho más gira en torno a la amonestación.

Levi Foster, volante del club amateur inglés AFC GOP, vio que el árbitro Bunny Reid se había agachado a su lado para atarse los cordones. Con la picardía oportunista de un alumno travieso, Foster giró unos grados y, cuando su cola estuvo a la altura de la cabeza del réferi, lanzó un sonoro y apestoso gas. Reid se incorporó furioso. Aunque el jugador esgrimió una absurda disculpa -"Perdón, anoche cené curry"-, el árbitro sacó su tarjeta amarilla y amonestó al atrevido mediocampista (foto). Foster luego fue suspendido por el tribunal de disciplina por dos fechas, debido a "actitud injuriosa" hacia el juez. Si su falta ameritó una sanción tan severa, ¿por qué Reid no lo echó? El reglamento establece que un futbolista que incurre en una "conducta antideportiva" puede ser amonestado o expulsado. El castigo debe ser interpretado por el árbitro. Una disposición tan volátil que, a lo largo de la historia del deporte, ha generado un sinnúmero de insólitas situaciones "amarillas", tan curiosas como la ya relatada, que sucedió en la ciudad de Portsmouth en noviembre de 2009. Los plásticos rojo y amarillo nacieron a raíz del polémico partido mundialista Inglaterra-Argentina de 1966: esa tarde, luego de sufrir un duelo cargado de malentendidos, golpes e insultos, un árbitro y veedor británico llamado Ken Aston se detuvo con su automóvil frente a un semáforo. Al reparar en sus luces, se le ocurrió apelar a ese código cromático conocido universalmente para crear las tarjetas. Hasta entonces, el réferi expulsaba de palabra y sus advertencias no equivalían necesariamente a la amarilla de hoy. Este sistema se probó con éxito en los Juegos Olímpicos de México 1968 y, dos años después, hizo su estreno "oficial" en el Mundial que también tuvo como sede el país azteca. A partir de ese momento, se incorporó para siempre en el fútbol ecuménico.

¿Quién fue el primer amonestado de la historia? Según la página oficial de FIFA, el hebreo Zvi Rosen, en el áspero encuentro Israel 5-Ghana 3, jugado el 13 de octubre de 1968 en la ciudad mexicana de León, por el grupo C de la primera fase del torneo de fútbol olímpico. En ese partido se mostró, además, la primera tarjeta roja, al africano Cecil Jones Attuquayefio. Este durísimo match -Ghana terminó con 9- continuó en el hotel donde se alojaban ambas delegaciones, con una tremenda gresca todos contra todos, a la que se sumaron dirigentes y cuerpos técnicos.

En marzo de 1996, a segundos del comienzo del partido entre los conjuntos escoceses Rangers y Partick Thistle, el delantero visitante Rod McDonald, católico él, se persignó. El atacante efectuó la "señal de la cruz" un poco por convicción religiosa, otro poco por cábala, que repetía antes de cada match. Sin embargo, el réferi Jim McGilvray consideró que su gesto había sido ofensivo para los miles de hinchas protestantes que ocupaban las tribunas de Ibrox Park y, antes de pitar el inicio del match', se acercó al atacante de Partick Thistle y lo amonestó.

PAUL Gascoigne "amonesta" al juez Dougie Smith para alcanzarle las tarjetas que se le habían caído. Fue amonestado.

Un año antes, en el mismo escenario -aunque en un choque entre Rangers e Hibernian-, al árbitro Dougie Smith se le cayeron sus tarjetas durante el juego. Los acrílicos fueron levantados del césped por el vivaracho Paul Gascoigne -figura del seleccionado inglés en el Mundial de Italia 1990-, quien vio servida en bandeja una pequeña broma: el volante se acercó a Smith e, imitando los gestos del árbitro, lo "expulsó" con uno de sus propios utensilios, que luego le devolvió. El chiste les provocó risas a los hinchas, pero no al riguroso árbitro: apenas recibió sus acrílicos, le exhibió el amarillo al gracioso de Gascoigne, en una actitud más propia de la Ley del Talión -aquella que imponía como castigo el "ojo por ojo, diente por diente"- que del reglamento del fútbol.

En agosto de 1962, se enfrentaron en la ciudad bonaerense de Coronel Suárez un equipo local, Deportivo Sarmiento, y el club Sarmiento de la vecina localidad de Pigüé, por un campeonato regional. Tanta era la superioridad de los dueños de casa que el arquero Héctor Parrondo y el zaguero Horacio Grünewaldt se pusieron a tomar mate durante el partido. La calabaza era preparada en una de las tribunas por un grupo de familiares y luego era pasada a los futbolistas a través del alambrado. Cuando advirtió lo que hacían Parrondo y Grünewaldt, el árbitro, implacable, les "cebó" una tarjeta amarilla a cada uno. La hinchada local protestó el fallo y sugirió que se sancionara a los ineficaces delanteros de Pigüé, responsables por permitir semejante licencia.

Un árbitro brasileño, Jenhins Barbosa dos Santos, olvidó la tolerancia y el sentido común cuando, el 22 de agosto de 2002, dirigió un partido del campeonato sub-15 del estado de São Paulo. Durante el juego, Dos Santos obligó a un defensor del conjunto Botafogo a repetir varias veces un saque lateral y, como el chico no lo hacía "como dispone la FIFA", lo amonestó. El muchacho en cuestión, Waine Raphael Araújo, no podía efectuar la maniobra "con las dos manos", como señala la fría letra del reglamento, porque era manco de nacimiento. Los familiares del pibe, que presenciaron la triste situación en la tribuna, denunciaron al réferi por "discriminación".

El 3 de noviembre de 1969, dos equipos de la liga de la ciudad inglesa de Surrey, Tongham Youth Club y Hawley, protagonizaban un partido bastante áspero, aunque nada desorbitado. Empero, para los ojos del árbitro John Mc Adam, los jugadores actuaban con excesiva violencia. A lo largo del encuentro, el juez mostró la tarjeta amarilla a los 22 protagonistas. Cuando uno de los líneas se le acercó para manifestar su disconformidad, ¡también fue amonestado por Mc Adam!

EL ARBITRO inglés Graham Poll amonestó tres veces al croata Simunic en el Mundial 2006.

Fuera de toda discusión reglamentaria quedó la pésima actuación del réferi inglés Graham Poll en el choque entre Croacia y Australia por el Mundial 2006. El 22 de junio, en Stuttgart, Poll mostró tres tarjetas amarillas al mismo jugador. El defensor croata Josip Simunic fue amonestado primero en el minuto 61 y luego en el 90, pero continuó en el campo sin que ni el réferi, sus líneas ni el cuarto árbitro advirtieran la irregularidad -amarilla más amarilla, roja-. En el minuto 93, el "bueno" de Simunic volvió a portarse mal: protestó groseramente un cobro de Poll y fue de nuevo amonestado. Esta vez, la tercera fue la vencida, y a la nueva amarilla sí le siguió la roja.

En 1997, la coordinadora del Departamento de Fútbol Femenino de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), Matilde Reisch, denunció que un árbitro amonestó a una bella jugadora de la primera división local… ¡por negarse a darle su número de teléfono al réferi, quien pretendía, nada más y nada menos, que invitarla a salir!

El defensor chileno Ronald Fuentes analizó el calendario y le propuso a su novia casarse a principios de enero de 1997. Fuentes le explicó a su enamorada que, cuando la Roja enfrentara a la Argentina en Buenos Aires, por las eliminatorias para el Mundial de Francia, se iba a hacer amonestar porque, como ya contaba con otra amarilla, recibiría una fecha de suspensión y podrían así partir juntos a disfrutar de su luna de miel. El 15 de diciembre de 1996, cuando se terminaba el empate 1-1 entre ambas selecciones, Fuentes cometió una falta en forma intencional y se ganó, tal como lo había planeado, la amonestación. Pero el avispado zaguero no contó con la torpeza del árbitro paraguayo Ubaldo Aquino, quien se olvidó de volcar la sanción en el informe oficial.

Como la boda ya estaba programada, Fuentes se casó y salió de viaje, aunque no con su flamante esposa, sino con sus compañeros de selección, hacia Lima, para jugar el 12 enero siguiente con Perú. La situación, que ya venía torcida, terminó de desplomarse cuando, pocas horas antes del partido, la federación peruana reclamó a la FIFA que Fuentes cumpliera la sanción.

El organismo estudió rápidamente el caso y le dio la razón al pedido de la escuadra local. Sin luna de miel, sin partido y sin puntos (Chile cayó por 2 a 1 en aquel encuentro), el defensor aprendió que si algo puede salir mal, saldrá peor.

Por supuesto, la experiencia vivida por el chileno Fuentes no fue tan dramática como la protagonizada por Goran Tunjic. En mayo de 2010, los clubes NK Mladost-Ždralovi y Hrvatski Sokol protagonizaban un intenso 0-0 por la quinta división del campeonato croata. En pleno segundo tiempo, cuando la escuadra visitante peloteaba el área de NK Mladost y se veía venir la apertura del marcador, Tunjic cayó mientras disputaba el balón ardorosamente con un rival.

Como el jugador no se levantaba, el árbitro Marko Maruncek se le acercó y, al considerar que estaba haciendo tiempo, le sacó la tarjeta amarilla. Sin embargo, a pesar de la sanción y los reproches del réferi para que se levantara, el zaguero, de 32 años, continuó en el suelo inmóvil.

Al ver que el muchacho seguía sin reaccionar, Maruncek, al borde de la desesperación, ordenó el ingreso del equipo médico, que luego de una rápida evaluación descubrió que el jugador no fingía, sino que estaba muerto. Avergonzado de sí mismo y sin saber dónde meterse, Maruncek suspendió el encuentro y, por supuesto, no volcó la amarilla a su informe.

Por Luciano Wernicke (2012).