Fútbol

1949-50-51. El primer tricampeón fue la Academia

Racing fue el primer tricampeón consecutivo del fútbol argentino profesional. Salvini, Boyé, Méndez, Bravo, Simes y Sued fueron las figuras destacadas de un ciclo histórico.

IMPACTO atómico. El golazo de Mario Boyé que sepultó las esperanzas de Banfield y consagró campeón de 1951 a Racing. Se completaba así un ciclo que hizo historia en el club.

La huelga de jugadores le quitó a Racing el campeonato de 1948. El enojo del club y sus hinchas se transformaría en una alegría de larga duración porque, por primera vez en el Profesionalismo argentino, un equipo lograría tres torneos consecutivos. Todo empezó con el primer campeonato que obtuvo desde 1925. “Racing concretó su conquista”, titula El Gráfico una nota de cuatro páginas en la edición del 2 de diciembre, que promete continuar con notas sucesivas “hasta culminar con el extraordinario dedicado a los campeones, el 13 de enero próximo en el cual presentaremos el plantel de futbolistas del Racing Club en una lámina central a doble página a todo color”. Racing había sido campeón el 16 de noviembre. Hoy nos parecería una vida, esperar casi dos meses para tener la información y el poster.

La nota del 2 de diciembre se resume: “Parte descollante del equipo fue el terceto central, constituido por Norberto Méndez –magnífico en las últimas fechas–, Rubén Bravo y Llamil Simes. Rindió el quinteto con sus mejores performances, con los punteros Juan C. Salvini y Ezra Sued, pero Julio Gagliardo fue un elemento de mucha utilidad y Hernández también cumplió con eficiencia… Nicolás Palma se destacó en la defensa por su inteligencia para imponer orden en los desplazamientos; Juan Carlos Fonda sobresalió por su regularidad notable; Gutiérrez, por su categoría de crack; e Higinio García, por su prestancia y seguridad. Gran arquero fue Antonio Rodríguez y los dos centre halves, Alberto Rastelli y Saúl Ongaro, cumplieron de acuerdo con su estilo: batallador el primero y técnico el segundo.”

AÑO DEL ESTADIO

A la par que edifica un nuevo campeonato, Racing construye su estadio. Al respecto, dice El Gráfico en una época en que se jugaba al fútbol en horarios lógicos vespertinos “La cancha se ha instalado con una orientación que no afecte la visibilidad de los arqueros. El sol no dará de frente a los guardavallas”. Además: “el viento no ha de influir mucho en el juego porque el estadio es una circunferencia… el campo está dotado de un drenaje especial… no tendrá que formar colas el espectador… el referee tendrá desde el compartimiento para él y los jueces de línea un micrófono que comunicará a los vestuarios sus llamados”; y para los cronistas gráficos, por pedido del presidente del Círculo de Periodistas, Miguel Bavio Esquiú (Juan Mondiola), se construyó una cabina especial para aislarlos del público. El 12 de noviembre, como visitante, Banfield le gana a Racing 3 a 0, pero sale campeón el equipo albiceleste, pues Boca apenas había empatado con Ferro, y quedaban dos partidos y cinco puntos de ventaja para el elenco de la provincia, que terminarían siendo ocho al final del torneo. La goleada del elenco sureño será un anticipo de su calidad de duro rival para la Academia, un año más tarde. Los banfileños, “tuvieron, además, la satisfacción de ver otra vez a 'su Pizzuti', el insider potente, peligroso y pleno de codicia y decisión, que por dos veces se hizo presente en el tanteador…”.

AQUI ESTAN, ESTOS SON. El equipo que salió a la cancha de San Lorenzo para concretar otro hito. No fue fácil, pero fue posible.

FINAL CON BANFIELD

Para el torneo de 1951, el bicampeón adquirió al arquero Grisetti de Banfield, a Cesáreo de Boca y a Juan Carlos Giménez de Huracán. Arrancó mal el torneo, pero fue mejorando al aprovechar, entre otras oportunidades, la suspensión del campeonato por una gira de la Selección Argentina por Europa donde, pese a la derrota, en Inglaterra, se lució el arquero de Vélez, Miguel Rugilo, lo que le valió el mote de “León de Wembley”.

El campeonato se pone tenso en la penúltima fecha: Banfield queda libre y Racing lo alcanza empatando como visitante ante Atlanta 1 a 1 con gol de Simes. Una semana más tarde, ambos se cruzan con el tradicional rival de su ocasional adversario: Racing le gana a Lanús 5 a 3; y Banfield, a Independiente 5 a 0. Y se juegan dos partidos de desempate a principios de diciembre en cancha de San Lorenzo. “Capítulo primero: no pasó nada” titula Frascara su comentario en El Gráfico del 7 de diciembre. Fue 0 a 0 y el partido se había jugado seis días atrás. Lo raro, más de medio siglo después, es que la revancha consagratoria para Racing, por haberla ganado 1 a 0 con gol de Boyé, se había jugado el 5 de diciembre. Los tiempos de imprenta eran otros y los hinchas de Racing debieron esperar hasta el 14 para ver las fotos y leer los comentarios del tricampeonato. Y, más rarezas, la tapa de ese número fue para Miguel Angel Converti, puntero derecho de Banfield. “Racing ha cumplido la hazaña de ganar tres campeonatos consecutivos en el profesionalismo –dice Borocotó–. Ha ganado el que fue superior en los matches decisivos por el título… Ha sido la serenidad, la confianza de alguno de sus hombres, muy fogueados, las que en los momentos más difíciles y más necesarios se hicieron evidentes como para acordarle los méritos que le reconocemos sin ambages”.

Mario Boyé recién aparecerá en la tapa del Día de los Inocentes, luciendo la extraña camiseta que presentó Racing en esa segunda final, con mucho azul, vivos blancos, y apenas una franja celeste y blanca en el pecho. Euforia atenuada, pese al notable triple campeonato. Otros tiempos, el mismo orgullo.

(2009)