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Garabito y Borocotó. Compañeros de ruta

Alberto Palazzo “Garabito” y Ricardo Lorenzo “Borocotó” formaron una dupla inseparable en El Gráfico. “Garabito” fue el primer fotógrafo de la revista y “Borocotó” un prócer del periodismo.

GARABITO. El primer fotógrafo de la revista se llamaba Alberto Palazzo, pero firmaba “Garabito”. Amante del tango y del ciclismo, llegó a Atlántida en 1918, vio nacer a El Gráfico y no se fue hasta su muerte (1947). Formó una pareja indivisible con Borocotó.

1947. Una de las últimas fotografías de “Garabito” fue tomada en 1947 en el Gran Premio de Buenos Aires en la largada del motociclismo en Retiro.

BOROCOTÓ. Ricardo Lorenzo fue un prócer del periodismo. Nació en Montevideo, fue obrero del frigorífico Swift, estibador de barcos y chofer de una familia rica. Esperando largas horas a sus patrones, adquirió el hábito de leer con avidez y se terminó de formar, ya que sólo había llegado hasta tercer grado. También firmaba como Lagunero sus notas de remo y como D. Gancho las de basquetbol. Trabajó en EG entre 1926 y 1955. La sección más popular de Borocotó iba en la última página. ¿El contenido? Lo definió Borocotó en su última Apilada: “Anécdotas, reflexiones y brochazos con olor a polvareda de baldío. En el andar surgió el recuadro que vestí de lila y blanco en homenaje al cuadrito inolvidable del barrio. Era el Sacachispas”. Y se autorretrató: “Mi violín tiene dos cuerdas, una que hace reír y otra que hace llorar”.

Dijo Frascara, periodista emblema de El Gráfico, de su compañero Borotocó: “Hubo un momento en que Borocotó era El Gráfico y El Gráfico era Borocotó. Llegó al público, a la muchachada, al alma del barrio, al palpitar del baldío, al corazón de las madres. Poetizó las rodillas sucias de los purretes y la tristeza pobre de la solterona que fabricaba las pelotas de trapo y recomponía las alpargatas de los raboneros”.

Garabito y Borocotó en la unidad móvil descapotable de la revista en uno de los tantos viajes que hicieron juntos.