Fútbol

1935. Diego García, el alma de Boedo

El ídolo de Boedo posa para El Gráfico con sus dos hijos. “Soy sanlorencista de alma y fui hincha antes que jugador”. Hábil y letal delantero, fue campeón como jugador (1927 y 1933) y técnico.

Se crió en Boedo. Aunque empezó en las Inferiores de Huracán, rápidamente pasó a San Lorenzo mientras trabajaba de ayudante de martillero. Debutó como delantero en la Cuarta ante Estudiantil Porteño y fue expulsado a los diez minutos del partido, pero en vez de cambiarse e irse, un dirigente le avisó que debía jugar para el primer equipo. Lo hizo y marcó dos goles en la victoria por 2-1. En el título de 1927 armó una gran sociedad junto a Arrieta. Marcó el primer gol en el Profesionalismo. Anotó 22 goles con el título de 1933, entre los que se encuentra el del título, en la última fecha, ante Chacarita. Continuó jugando hasta 1940, siendo figura dentro y fuera de la cancha, ya que protagonizó una recordada publicidad gráfica que rezaba: “La mejor recompensa para mi cuerpo cansado después del esfuerzo muscular, es un cigarrillo Condal”. Como técnico, fue el líder del equipo que en 1946 fue campeón y asombró a Europa. Luego trabajó en Inferiores y formó a figuras como Sanfilippo, Ayala y Fischer. Siempre dispuesto a dar una mano, agarró al conducción de la Primera en 1966, 1967 y 1969.

Nombre y apellido: DIEGO GARCÍA.
Nació: 25/01/1907 en Buenos Aires.
Jugó: 296 partidos entre 1925 y 1940.
Goles: 164 (4 a Huracán).
Títulos: 4 (1 amateur, 1 local, 1 Copa R. Aldao, 1 Copa de Honor).