LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

Juan Ramón Verón, 100x100: “Ganamos la copa y Zubeldía nos dijo: ‘mañana entrenamos’”

- por Diego Borinsky: 15/12/2017 -

Símbolo del Estudiantes multicampeón de la década del 60 y principios del 70 habla de aquella máquina de Zubeldía, su hijo, el Estudiantes y la Selección Nacional actual.

La Bruja, con el traje de época y la Copa Intercontinental que le ganaron al Manchester en 1968, en el Country de City Bell.

1 ¿Se puede decir que el de usted es uno de los poquísimos casos en la historia en que un hijo superó a un padre que fue crack? Ja, ja, ja, lo bueno de esto es que jugamos en distintos puestos, entonces por ahí las comparaciones no sirven. En la cancha yo era mejor porque jugaba de delantero, metía goles, a Sebastián no le dio para jugar arriba (risas). Ahora, también te digo: ojalá le hubiera podido pegar a la pelota como le pegaba Sebastián, con esa precisión, cortando la pelota…

2 ¿Quién fue más importante en la historia de Estudiantes? Y… a Sebastián le digo que fui yo, porque él estuvo a dos minutos de ser campeón del mundo y nosotros nos consagramos en Inglaterra (risas).

3 Y para la nota, ¿quién fue más importante? Noooo, Sebastián, porque además él suma todo lo que hizo como presidente, que es impresionante, hay gente que no se da cuenta: desde el colegio al polideportivo, la cancha… y todo lo que aún tiene por hacer.

4 ¿Quién le puso Bruja? Empezó en las inferiores porque tenía el pelo largo y por mi nariz, (se pone de perfil, se ríe). Fue Huguito Mercerat, un compañero de la categoría 44. Un día me dijo “Parecés una bruja” y chau, una vez que te ponen un apodo, ya está, queda.

5 ¿Le gusta? Al principio no me gustaba, pero me acostumbré. Y Sebastián tampoco tuvo mucha chance de quejarse: lo heredó y punto. Lo que menos me imaginaba es que el apodo iba a trascender tanto tiempo.

6 ¿Quién es Juan Ramón Verón? Una persona que tuvo la suerte de hacer lo que quiso: jugar al fútbol, más allá de haberme criado sin mi madre, porque falleció cuando yo tenía 11 años, y con poca presencia de mi padre, que se volvió a Corrientes para trabajar en las cosechas. El intentó llevarme, pero yo quería jugar al fútbol, y por eso me quedé.

7 ¿Su mamá era de Esquina, como el padre de Maradona? Así es, estuve 2 o 3 veces charlando con Diego acá en el country, pero nunca tocamos el tema. Mi papá también era correntino, pero de Mercedes. Nunca le pregunté por qué vinieron para acá, no tenía edad para preguntarle, antes no era fácil hablarle a tu padre, había mucha distancia, se lo trataba de usted.

8 ¿Trabajó de chico? Mi papá trabajaba en el frigorífico, era matambrero, y seguí sus pasos. Mi tarea era acomodar las medias reses en la cámara fría, estaban colgadas en rieles y las íbamos empujando, hacía un frío de la puta madre, teníamos que entrar bien abrigados. Mi turno era de 9 de la noche a 3 de la mañana, tenía 18 años y ya había debutado en la Primera de Estudiantes. Después, cuando llegó Osvaldo (Zubeldía) le pidió al club que me dieran esa plata para que pudiera dejar el trabajo. ¡La gente que laburaba en los frigoríficos, eran miles y miles los que salíamos a las 3 de la mañana! Yo iba al Armour y a 10 cuadras estaba el Swift. Antes había trabajado en la estación de servicio de los hermanos Montesano, unos hinchas de Estudiantes.

9 ¿De qué equipo era hincha de pibe? Mi viejo era de Gimnasia, pero no tenía la más pálida idea de fútbol. Mis hermanos y yo éramos de Boca, en el interior eras de Boca o de River. A mí me gustaba el Boca campeón del 54, con Musimessi, Colman, Edwards, Lombardo, Mouriño, Pescia, Corcuera, Borello, Boyé y alguno más que me olvido. Pero una vez que empecé a jugar en Estudiantes, el equipo al que más le quería ganar era Boca, porque veíamos que lo favorecían.

Primeros tiempos con Osvaldo Zubeldía, año 1965.

10 ¿Cómo llegó a Estudiantes? Nosotros jugábamos todas las tardes a una cuadra de mi casa, en la canchita de 25 de mayo. Y enfrente de la cancha paraba Juan Delgado, un ex jugador de Estudiantes, al que le dijimos que nos queríamos probar en el club. Fuimos 6 o 7 de acá y quedamos solo dos. A mí me gustaba jugar de 10, pero en esa posición estaba el Bocha (Flores), entonces vino el choque (risas), porque él era 10 también. Los técnicos de la Novena, Estela y Pedrillo, me preguntaron si me animaba a jugar de 11 y les dije que sí, lo único que yo quería era jugar…

11 El que no estaba muy de acuerdo era su papá. No le conté que me había ido a probar, porque no me iba a dejar, en esa época era de vago jugar al fútbol. En un momento le tuve que decir porque necesitaban su firma. Fueron los dos delegados a mi casa, le dijeron a mi papá que me veían posibilidades. “Puede nadar también”, los trató de convencer mi viejo, porque también nadaba, ja, ja, pero yo quería jugar al fútbol. Enseguida empezó el campeonato, jugamos con Gimnasia en Novena, salió la foto en los diarios y a mi viejo le gustó.

12 ¿Cómo fue criarse sin madre? Mi mamá era la que estaba todo el día en casa y cuando murió, de una pulmonía, mi papá se fue a Corrientes, aunque iba y venía cada 2 o 3 meses, y me quedé viviendo solo, con una tía que estaba a 4 cuadras y que en un momento asumió el rol de madre. Después, la banda del barrio venía siempre a casa. Al enterarse en el club, me llevaron a vivir a la pensión, pero a mí me gustaba más estar en mi casa.

13 Para los que no lo vieron, ¿cómo jugaba? El que me encontró el lugar fue Osvaldo, que me dio libertad para jugar de la mitad para arriba. Compartía ataque con Ribaudo y Conigliaro, que eran 9 en sus equipos; ellos ocupaban los espacios mientras yo me movía por donde quisiera. Me gustaba jugar por derecha, para enganchar y tener la cancha de frente, pero también me movía por el medio e izquierda. Lo que no me gustaba era bajar, llegaba hasta el medio y nada más, como una obligación.

14 ¿Cuál era su punto fuerte? El mano a mano. Me encantaba encarar a los defensores, y si había dos, mejor, porque la tiraba entre ambos y se confundían entre ellos. Los pasaba por gambeta y por velocidad. Cabeceaba bastante, sobre todo por ubicación. Con el Bocha sabíamos de memoria dónde tirar la pelota cuando uno de los dos desbordaba.

15 ¿Qué recuerda de su debut en Primera? ¡Que fui un desastre! Saúl Ongaro era el técnico, fuimos a la Bombonera a jugar contra Boca, que si empataba, salía campeón. La fecha anterior le había ganado a River con el penal atajado por Roma a Delem, año 1962. ¡Nos ganó 4-0! La cancha explotaba, nosotros no estábamos acostumbrados a eso, en Quinta jugábamos con la cancha vacía, así que nos quedamos mirando a la gente. Fue un debut apresurado, de ahí volvimos a jugar en nuestra división, y al año siguiente a Tercera. A fines del 64 volví a Primera, cuando llegó Osvaldo, y en el 65 lo hice como titular.

16 ¿Era resistido por la gente en sus comienzos? Sí, la tribuna oficial me insultaba, y hasta Osvaldo me mandó a jugar por la derecha, para estar del otro lado. La gente quería que jugara abierto, porque era el 11, pero a mí me gustaba moverme con libertad, la gente me gritaba. En el 66 hicimos una gira por Centroamérica, anduve muy bien, a Osvaldo lo eligieron para la Selección y me llevó. Lástima que lo rajaron enseguida.

17 ¿En esa gira jugó para un equipo de El Salvador contra el Santos de Pelé? Exacto, para Alianza. Estuvimos 2 meses de gira, y nos pidieron un par de jugadores para ese partido con Santos. Fuimos Raúl (Madero), Santiago y yo, pero el único titular fui yo y le ganamos al Santos con Pelé y Coutinho, una locura. Perdíamos 1-0, empaté y después me hicieron un penal. Un chileno me preguntó si lo pateaba, y le contesté: “No, a ver si lo erro, entran a la cancha y me matan”. La cancha explotaba ese día. Lo pateó el chileno, le pegó a la tierra y la pelota entró pidiendo permiso. Ahí invadieron la cancha y se terminó el partido, igual faltaban pocos minutos. Hasta el día de hoy cada vez que pasamos por El Salvador, se acuerdan. Ahí lo eligieron a Osvaldo a la Selección y me llevó.

18 ¿Qué hace hoy en el día a día, viene siempre al country? Casi todos los días. Ando por acá a la mañana, a la tarde, y cuando concentra el equipo por ahí también me doy una vuelta a la noche por si hace falta algo, si vivo a 10 cuadras. Estoy con los chicos, me gusta ir viéndolos, charlo con los técnicos de amateur, también con la gente de Primera, por ahí viene Cacho (Malbernat) o algún otro ex compañero.

19 ¿El presidente del club le paga un sueldo? Volví al país en el 2000, después de ser entrenador en Guatemala, me trajo Julio Alegre. Me dijo: “Vení a trabajar con nosotros, te necesitamos como imagen para las filiales, para los chicos, sin obligación”, y desde entonces, vengo todos los días y estoy con un sueldo. A veces vamos con Cacho o con el Bocha a ver algún chico para traerlo al club.

Vestido a la moda de los años 60, entre Eduardo Luján Manera y Carlos Bilardo.

20 ¿Los chicos saben quién es, qué hizo? La mayoría de los chicos vienen con los padres, entonces se da la posibilidad de charlar. Acá, los sábados es un mundo de gente, juegan desde infantiles hasta la Cuarta, también las chicas al hockey, es un mundo...

21 Usted fue testigo de cuando compraron este country. Claro, cuando debuté en la Primera de Estudiantes todavía no habían comprado los terrenos. Eso fue recién a fines del 67 y a partir de entonces empezamos a concentrar con Osvaldo (Zubeldía). Vivíamos en la vieja casona, que después se incendió. Cuando empezamos a venir, esto era un paraíso para nosotros, mucho mejor que concentrar en hoteles, una tranquilidad impresionante. Después fue creciendo y creciendo, se hicieron muchas cosas y se siguen haciendo, como el polideportivo enorme que está allá, la escuela, desde jardín de infantes a secundaria. No hay excusa para que los chicos no terminen el secundario: entrenan a la mañana, almuerzan y a la tarde van al colegio, que está acá, en el mismo lugar.

22 ¿Cómo era Estudiantes antes de Zubeldía? Nosotros tuvimos la gran suerte de que llegara Osvaldo, porque Estudiantes había estado cerca de descender un par de veces. En el 62 zafamos por los promedios y al año siguiente terminamos últimos, pero se anularon los descensos, si no, hubiéramos bajado. Llegó justo Osvaldo, con Argentino Geronazzo, otro loco del fútbol, que después se cansó de los viajes y no quiso venir más.

23 ¿Cómo hizo Zubeldía para cambiar la historia? Osvaldo agarró “La Tercera que mata” y esa fue la base de todo. Estaban Poletti, Manera, Aguirre Suárez, Pachamé, Malbernat, yo también jugaba ahí. En el 64 terminamos subcampeones en Tercera, y en el 65 fue campeona. Toda la banda nuestra estaba ahí, el técnico era Miguel Ignomiriello.

24 ¿Qué hizo Zubeldía con esa base? Osvaldo ya venía con otra cabeza, había visto y había leído muchísimo, trajo ideas innovadoras. Al único que dejó de ese equipo que peleó el descenso fue a Madero, después trajo a Santiago, a Barale, a Bilardo y los sumó a la base de “La Tercera que mata”. Se apoyó mucho en el profesor Jorge Kistenmacher. En esa época, los entrenadores venían de traje y ni se cambiaban, miraban la práctica de costado. Osvaldo se puso el buzo, se metió en la cancha, paraba y repetía las jugadas, empezó con el doble turno, que no existía, nos explicó todo. Ya en el 65, su primer campeonato, terminamos quintos. Después de pelear el descenso, era un campañón. Fue todo trabajo, trabajo y repetición.

25 ¿Qué innovaciones aplicó en el juego? La pelota parada fue una; la ley del offside, otra. Antes no se usaba, y de golpe, cuando el que pateaba agachaba la cabeza, pac, dábamos un paso adelante y quedaban 5 tipos adelantados, se cagaban todos de risa. Usábamos palabras para decidir. Por ahí decíamos “teléfono” y pum, nos adelantábamos todos, los rivales no entendían nada, ja, ja, ja. Los corners con pierna cambiada tampoco existían, y nosotros empezamos a usarlos y entrábamos todos hasta adentro del arco prácticamente. Osvaldo nos hacía practicar a dónde iba a ir la pelota y dónde teníamos que estar nosotros.

26 Un partido bisagra en el ciclo de Zubeldía fue la semifinal del Metro 67 contra Platense. Sin dudas. Perdíamos 3-1 en la Bombonera, se lastimó Barale y, como no había cambios, nos quedamos con uno menos. A Platense lo dirigía Labruna y jugaba muy bien, tenían a Togneri y a Lavezzi, que al año siguiente pasaron a nuestro equipo, porque a Osvaldo le gustaron mucho. Bueno, lo ganábamos 1-0 con gol de Conigliaro, nos dieron vuelta, se pusieron 3-1 y casi nos hacen el cuarto: una jugada que la sacó Pachamé en la línea. Ellos se confiaron, y en una contra, metí el 2-3. Y después Bilardo hizo el 3-3 ¡de zurda! Increíble que Bilardo metiera un gol, y encima de zurda, nunca más en su vida (risas). Y después, Hurst, el arquero de ellos, tenía la pelota, Bilardo no sé qué le dijo, pero fue y le tiró una patada, el referí estaba al lado y cobró penal. Lo metió Madero y ganamos 4-3.

27 ¿Qué le dijo Bilardo a Hurst? Yo qué sé… a Bilardo no le podés creer, te dice algo y no sabés si es verdad o no, es terrible Bilardo. Ya antes era así, imaginate ahora (risas). No sé qué le dijo, lo cierto es que le tiró una patada, el juez cobró penal, lo metimos, y ganamos 4-3.

28 Después de esa semi, le ganaron la final a Racing, que unas semanas después sería campeón de América. Ahí la ganamos tranquilo, 3-0. Madero metió el primero de tiro libre; yo, el segundo, y Ribaudo, el tercero. La gente que había en la cancha de San Lorenzo era terrible, y al llegar a La Plata ni hablar, fue impresionante. Por primera vez salía campeón un equipo fuera de los cinco grandes. Y para los que veníamos desde las inferiores, tantos años en el club, fue muy emocionante.

29 ¿Ganaron el campeonato local y Zubeldía qué les dijo: “ahora vamos por la Libertadores”? No, no, “seguimos igual”, eso nos dijo, y al día siguiente volvimos a entrenar, y al otro nos fuimos de gira a España. Estudiantes siempre hizo giras con Osvaldo, giras largas eh.

Jugando al cricket, en la concentración en el country de City Bell. Atrás Bilardo, con elegante traje de baño y zapatos. En el country se forjaron las grandes campañas de aquel Estudiantes que rompió la hegemonía de los 5 grandes.

30 Me imagino que los duelos coperos eran durísimos. Tremendos, sí: con Racing, Independiente, Peñarol, Nacional, uno más duro que el otro. En la Copa del 68 a Independiente lo enfrentamos cuatro veces, en dos instancias, y le ganamos los 4 partidos. ¡La calentura que tenían! Y en la semifinal nos tocó Racing, tres partidos durísimos: nos ganaron 2-0, les ganamos 3-0 y fuimos a un desempate en la cancha de River que terminó 1-1 después de 120 minutos y pasamos por diferencia de gol. Esa noche hubo 4 expulsados que terminaron detenidos en Devoto: Aguirre Suárez y Togneri de nuestro lado; Basile y Chabay de Racing, si no recuerdo mal.

31 ¿Con quién tenía más pica de los defensores? Con nadie en particular, eran duelos durísimos. En la cancha de Independiente, a mí una vez me dieron una piña de atrás, en un corner, y nunca supe quién había sido. Por supuesto que no me caí, para no darle el gusto, pero después estuve una semana sin poder abrir la boca, con conmoción cerebral. Nacional era durísimo, estaba el negro Cococho Alvarez, Montero Castillo, no, eran batallas campales. Ubiñas me respiraba en la nuca, shhhh, shhhh, terrible.

32 ¿No se asustaba? No te podías asustar, porque tus compañeros mismos te estaban empujando y no te dejaban arrugar.

33 ¿Por qué nunca le gustaron las notas? Soy muy tímido y por eso siempre fui medio reacio. Recuerdo una nota linda que me hizo Osvaldo Ardizzone en mi casa, venía bastante acá al country, comía con nosotros, se tomaba unos whiskies, se quedaba bastante tiempo, se ve que la pasaba bien.

34 ¿Su noche soñada fue contra Palmeiras en la final de la primera Libertadores que ganaron? Metí goles en esas tres finales. En la primera, en La Plata, perdíamos 1-0, estábamos arruinados, empaté faltando 7 minutos, una jugada en la que gambeteé a 4 o 5, no me acuerdo, y al minuto metió el gol el Bocha y ganamos 2-1. La gente estaba enloquecida. En Brasil perdimos 3-1 y metí el gol, y en Montevideo sellé el resultado del desempate convirtiendo el 2-0 al final: un rechazo largo y me fui desde la mitad de la cancha. Si tengo que elegir una noche, creo que me quedo con esta última, porque salimos campeones de América. Con ese gol aseguramos la Copa.

35 ¿Qué les dijo Zubeldía al ser campeones de América? ¿Osvaldo? “Mañana entrenamos”, ja, ja, nada, nada, Osvaldo era siempre igual: perdía, ganaba, y siempre igual. Nosotros enloquecidos, y él tranquilo.

36 Metió muchos goles en partidos decisivos, ¿era casualidad? Cuando se da, se da, les digo a los chicos. Eso sí: hay que buscarlos, eh, si no, no llegan.

37 La verdad, ¿creían que tenían chances contra el Manchester? Nosotros siempre teníamos una fe bárbara, siempre. Eramos un equipo al que no nos llegaban, casi no nos creaban situaciones de gol. La línea de 4 era con Manera, Aguirre Suárez, Madero y Malbernat o Medina, más Bilardo y Pachamé en el medio, listo, por ahí no pasaba nadie.

38 ¿Cómo planificaron los partidos con el Manchester? Acá, en la Bombonera, ganamos 1-0 con gol de Conigliaro de cabeza, a la salida de un corner, un clásico. El vasco Urriolabeitia, ex jugador de Estudiantes, estaba trabajando en el club, y fue a ver la final de Europa por pedido de Osvaldo, y trajo toda la información. Ellos tenían un jugador clave que les manejaba todo, el 5, Nobby Stiles, un loco. Cuando viajamos a Inglaterra lo vimos en un partido con Liverpool y manejaba todo: a su equipo, al árbitro, a los rivales, a todos. Tuvo la mala suerte de que lo echaron acá.

39 Bilardo le sacó los lentes de contacto. Nosotros sabíamos que usaba lentes de contacto, Bilardo se los quiso sacar de un manotazo, y lo lastimó y este jugó con una esponja mojada pegada en la cara. Bilardo le dijo al árbitro que no podía jugar con eso y ahí medio lo empujó y el referí lo echó a Stiles y no pudo jugar la revancha.

Zubeldía y sus alumnos, escuchando con atención empezando por Juan Ramón Verón.

40 Por este tipo de cosas, a aquel Estudiantes le quedó el mote de “antifútbol”, ¿no le molesta? Eran picardías de Bilardo y de nadie más, como las alfileres o la tierra en los ojos. Un poco molesta, sí, ¿pero qué vas a hacer? Contra eso no se puede. Lo que veo es que no perdíamos casi nunca, costaba mucho que nos ganaran, que nos crearan situaciones, por algo ganamos tres Libertadores seguidas y fuimos finalistas de una cuarta, ganamos un campeonato y fuimos finalistas en otro, o sea que el equipo algo tenía.

41 ¿El clima belicoso en Manchester los favoreció? El club eligió un buen lugar: nos concentramos en un pueblito a media hora de Manchester, en medio de una tranquilidad absoluta, si hasta venían los chicos de la zona a jugar con nosotros, un lugar bárbaro. Después, ya en la cancha, para nosotros no varió demasiado, acordate de que veníamos de unas batallas tremendas en la Libertadores.

42 El gol en Old Trafford fue una especialidad de la casa. Osvaldo nos pedía que generáramos faltas cerca del área y con Raúl (Madero), que era el ejecutante, nos entendíamos de memoria. Y así fue, a los pocos minutos nos hicieron un foul sobre la izquierda y ese primer centro terminó en gol: Aguirre Suárez y Togneri se llevaron la marca, yo me metí por atrás y cabecée cambiándole el palo al arquero. Y… listo, ¡si a los rivales les costaba levantar un gol, imaginate dos! No nos llegaron a pelotear, no recuerdo jugadas de gol de ellos, más allá de la gran cantidad de centros que tiraron.

43 ¿Los putearon mucho al terminar el partido? Quisimos dar la vuelta olímpica, pero dimos media vuelta y nos fuimos. En el vestuario, fue un festejo tranquilo, después nos volvimos al hotel y al día siguiente nos íbamos a Italia, para jugar un amistoso con el Inter. Osvaldo era así, no paraba (risas). Y seguíamos de gira, eh, para recaudar, pero llegó el llamado del presidente Onganía con la orden “¡vuelvan ya!”, ja, ja, y volvimos.

44 ¿Qué recuerda del recibimiento? Del aeropuerto fuimos derecho a la casa de gobierno, ahí nos esperaba Onganía. La gente nos saludaba en la calle, y a La Plata no podíamos llegar, era impresionante la gente que se había juntado.

45 ¿Por qué se dio la carnicería con el Milan en el 69? Esa final la perdimos en Italia. Habíamos hecho una gira de 45 días y llegamos mal físicamente. Perdimos 3-0 y acá queríamos ganar antes de empezar, salimos como locos, nos metieron el gol ellos, y se armó una de piñas y patadas terribles, por la desesperación que teníamos por ganar. Igual, yo no solía meterme en esos entreveros, era más de jugar.

46 ¿Cómo fue la anécdota con la reina de Holanda? Ah, ja, ja, ja, esa fue mundial, al año siguiente, en la final con el Feyenoord. Esa la perdimos nosotros, una picardía. Acá ganábamos 2-0 a los 10 minutos, yo había metido el segundo, y por adentro pensaba: “¿Cómo puede ser que estos tipos hayan ganado la Copa de Europa?”. Pero nos quedamos, nos empataron y allá perdimos 1-0. Estábamos recalientes, y en el saludo, Medina le apretó la mano a la reina, que era una señora grande, y a la pobre reina se le caían las lágrimas, ja, ja, ja, entonces nos dijeron enseguida que por favor en los saludos no le apretáramos tanto la mano.

47 ¿Aguirre Suárez también repartía en las prácticas? Osvaldo no era de hacer prácticas de fútbol, era todo táctico, muy muy rara vez hacía algún partido de fútbol entre Primera y Tercera.

48 ¿Lo de las alfileres y la tierra en los ojos de los arqueros era verdad, entonces? Esas son cosas de Bilardo, hay que preguntarle a él.

49 ¿Sentían el desprecio de la prensa? Al principio éramos un equipo simpático, humilde; después, cuando los grandes no nos podían ganar y no éramos negocio para nadie, a los medios no les gustó un carajo y dejamos de ser simpáticos y humildes.

Festejando en la tapa de El Gráfico.

50 Zubeldía era muy riguroso con la disciplina táctica con todos, pero a usted le daba licencias. ¿Verdadero o falso? Había mucha disciplina táctica, es cierto, pero a mí, Osvaldo me pedía que agarrara la pelota y encarara, y que corriera un poco a los rivales. A mí no me gustaba para nada eso. Pachamé me gritaba que corriera al 4 y le contestaba: “Correlo vos que para eso estás”, ja, ja, y Pacha se enojaba. Una vez discutieron con Bilardo en un partido, Pachamé le tiró una patada y el juez lo expulsó a Pacha. Lo mío era más creativo.

51 A usted era al único que dejaban salir de la concentración a la noche. ¿Verdadero o falso? Noooo, falso, nada que ver, de acá no salía nadie, si lo más cerca que había estaba a 30 cuadras, ¿a dónde ibas a ir? Eso es mentira. Los autos no se movían de acá, los mismos compañeros te mataban si salías. Con Osvaldo no había excepciones, olvidate.

52 ¿Cuándo empezó el cantito? En la cancha de River, contra Racing, en esa semifinal de la Copa que te comentaba, en el 68, cuando metí el 1-0 de chilena en el suplementario, que le entró de emboquillada a Mario (Cejas). Ahora se tira muchas chilenas, antes no era tan común. Nos empataron en el último minuto, pero no les alcanzó.

53 “Si ve una Bruja montada en una escoba, ese es Verón, Verón que está de moda”. ¿Era “de moda” o “de joda”? Era de joda, después lo arreglaron un poquito.

54 ¿Cómo hizo para meterle 4 goles a Gimnasia en un partido? Porque estaba el Loco Gatti de arquero (risas). Fue en 1970, ganamos 4-1. Yo venía de estar unas semanas en México, el pase se cayó, y antes de viajar a Grecia, mi nuevo destino, había un partido con Gimnasia y me preguntaron si estaba para jugar. Por supuesto que sí. Al Loco le metí uno de zurda, uno de derecha, uno de cabeza y uno de tiro libre. En el tiro libre, Gatti andaba acomodando la barrera y la pelota ya estaba adentro del arco (risas).

55 ¡Qué raro que después de Estudiantes haya ido a Grecia, no era un mercado convencional! Es que me iban a vender a México, donde jugaba Conigliaro, estuve una semana allá pero jugué unos partidos, metí un par de goles, cambiaron las cifras y los clubes no se pusieron de acuerdo. Pero Estudiantes estaba mal económicamente y tenía que vender a un jugador, y ese jugador era yo. Con los mercados de Italia y España cerrados, me vendieron al Panathinaikos y me quedé 3 años. Bárbaro, un lugar espectacular, tenía una playa hermosa a 15 minutos de Atenas. Y salimos campeones, con Puskas de técnico, un monstruo.

56 ¿Puskas se prendía a jugar en las prácticas? Nunca vi a un tipo que le pegara a la pelota como le pegaba Puskas. ¡La dirección y la fuerza que le daba! Cuando veía hinchas en el estadio, se ponía los zapatitos y empezaba a patearles a los arqueros: las metía todas, una cosa increíble.

57 ¿Por qué volvió a Estudiantes? Porque Bilardo me empezó a insistir para que volviera, que estaba armando un gran equipo. Ya en el verano, cuando había estado para las fiestas, me lo había dicho. Justo mi mujer estaba embarazada de Sebastián, y no sabíamos qué hacer, hasta que me dijo: “Si querés, volvemos”. Le dije a Carlos: “Vuelvo por seis meses”. Me quedé un año.

58 En el Nacional 75 estuvieron muy cerca de ser campeones. El que nos arruinó el campeonato fue Fillol. Habíamos llegado a un hexagonal final y en la anteúltima fecha jugamos contra River, el campeón. Si empatábamos, en la última jugábamos contra Temperley y éramos campeones. Pero nos ganaron 1-0, erramos un penal, un tiro de Galletti dio en el palo y a mí me tiró un centro Benito, quedé con todo el arco a disposición, la quise asegurar al medio y no sé cómo hizo este animal del Pato para aparecer y sacarla por arriba del travesaño. En la fecha siguiente, River le ganó a Central y fue campeón.

59 ¿Cómo recuerda el día en que nació Sebastián? Fue a principios de ese año, 9 de marzo de 1975. Estábamos concentrados en City Bell para jugar contra Gimnasia y mi mujer llamó por teléfono a la medianoche del sábado, ya estaba por tener. Había un solo teléfono, así que atendió el doctor Marelli, le avisó a Bilardo, y Carlos pidió que no me despertaran. Al otro día me vino a despertar y me dijo: “Nació tu pibe, andate a verlo”. Me fui hasta la clínica, estaba todo bien, volví y a la tarde jugamos contra Gimnasia: empatamos 3-3 y metí el segundo.

Producción de El Gráfico con Bochini y Cárdenas, autores de goles para ganar la Intercontinental.

60 O sea que a Sebastián no le quedaba otra que ser futbolista, si nació un día de clásico… Sebastián fue un enfermo de la pelota desde que nació. Si en Colombia, con 2 años, lo dejaba pateando al lado del arco en los entrenamientos, y así se quedaba toda la mañana: dale que dale con la pelotita. Y en los partidos también se quedaba sentado en la pelota al lado del arco. Una vez, un árbitro lo echó, medio en joda, medio en serio, porque no podía estar ahí.

61 ¿Cómo surgió la idea de ser jugador y entrenador al mismo tiempo en el Junior? En el Junior había un par de argentinos: el arquero Delménico, Eduardo Solari, Camilo Aguilar, y Fuad Char, el dueño, era un fenómeno. Sigue manejando el club con sus tres hijos. Hicimos un par de buenas campañas, en un momento el técnico se fue y me dijo: “Juan, ¿traigo otro entrenador o querés ser vos?”. Le pedí un tiempo para pensarlo. Y los llamé a Carlos (Bilardo), que dirigía al Deportivo Cali, y a Osvaldo (Zubeldía), que era el DT de Nacional de Medellín. “Hacé lo que quieras”, me dijo Carlos. “Juan, ¿cuánto más va a jugar?”, me preguntó Osvaldo, y cuando le dije que uno o dos años más, fue contundente: “Empiece a dirigir, entonces”. Y empecé.

62 ¿Se sacó alguna vez del equipo? Yo era titular en ese equipo, así que no había conflicto. “Si tengo que sacarme, me saco, no tengo problemas”, les aclaré. De local me ponía y de visitante me sacaba, para darle lugar al Pinza Vidal y así tener el equipo más ordenado en el medio. Saqué al 3 y al papá de Iván Valenciano, que era un borracho de aquellos, y en su lugar puse a Camilo Aguilar, que terminó siendo el goleador del torneo.

63 Salieron campeones. Sí, increíble, la primera estrella en la historia del club. Le ganamos al Cali de Bilardo, que se quería morir, ja, ja, porque había tirado el offside y yo le piqué de atrás y entré solo a meter el gol. El último partido fue de local contra el equipo de Osvaldo, que se recalentó porque el 2 de ellos, Pacho Maturana, me tiró un caño en la salida y atrás vino Aguilar y la clavó contra un palo, ja, ja, la calentura que tenía Osvaldo, se fue sin saludar.

64 ¿Cómo se vivió esa conquista? Una locura. Todos los partidos eran a cancha llena. Aparte, Barranquilla es todo el tiempo joda, carnaval, música, minas, calor, son costeros, caribeños… La fiesta duró una semana, o un mes, ya ni me acuerdo, creo que todavía siguen festejando ese título (risas). Cada tanto me invitan, nos reunimos con los ex jugadores, el año pasado hice el saque de inicio y desplegaron una bandera en toda la popular con mi nombre.

65 ¿Le pesó el apellido a Sebastián en algún momento? No, porque desde muy chiquito ya andaba en el club, y creció con todos los chicos de su edad a los que conocía de pibitos.

66 ¿Cómo surgió que él usara la camiseta 11, el mismo número que usted? Nunca me hizo un comentario ni me preguntó nada, la empezó a usar y listo. Como la vendita en la rodilla, que yo me la tuve que poner porque tenía mal los meniscos y con eso me los sostenía un poco. Me habrá visto en alguna foto y la empezó a usar también. Ahora la dinastía sigue con Deian, el hijo de Sebastián, que juega en la Sexta de Estudiantes. Me encanta que mi nieto use esa misma camiseta. Juega de volante. Condiciones tiene, pero el fútbol no es fácil, habrá que ver.

67 ¿Con Menotti tuvo relación? Cuando estuvo en la Sampdoria y dirigía a Sebastián, charlaba con él. Buena onda, sin problemas, no hablamos de Bilardo y esas cosas, sabemos separar.

68 ¿La Selección fue su cuenta pendiente? Puede ser. En el 66, cuando lo rajaron a Zubeldía, también nos echaron a los que había llamado él. Y para el 70, el que renuncié fui yo. La AFA era un desastre: íbamos a entrenar a las 10 de la mañana y, acostumbrados a Estudiantes, llegábamos media hora antes y no estaba ni el loro, el resto venía 40 minutos tarde. Un desastre. Justo salió una gira de un mes con Estudiantes por Europa, y chau, me fui. Era todo pura improvisación, no nos podía ir bien, y así terminó, sin clasificarnos al Mundial.

69 Coincidencia: Sebastián también fue a contramano de la Selección, mientras hacía grandes campañas en clubes. La mejor selección fue la de Bielsa pero llegaron hechos mierda físicamente al Mundial.

1975, con Bilardo de entrenador, y Togneri y Pachamé de compañeros.

70 ¿Lo puso mal que lo tildaran de ‘inglés’? Una boludez, iba a tirar un corner, lo apuraron y dijo “pará loco”. Lo han silbado, pero en Argentina es normal. Lo atacan a Messi, pobrecito, que es un genio, imaginate al resto.

71 ¿Qué pasó en Sudáfrica 2010? Dejá, ahí a Sebastián lo llevaron a pasear, de acompañante. Antes del Mundial habían hecho un muy buen partido contra Alemania en Alemania y no sé por qué cambiaron. Dije eso y se enojó Diego, pero acá lo que menos tenés que hacer es discutir con Maradona.

72 Cuando Sebastián decidió volver, en 2006, ¿imaginó que podía tener un retorno tan glorioso? Sabía que estaba muy bien, en un gran momento, y que iba a hacer un buen papel. Después, que vas a ganar, no lo sabés. Estudiantes ya venía bien armado, haciendo buenas campañas con Carlos (Bilardo), después con Merlo y Burruchaga. En el 2003, recuerdo, yo lo fui a buscar a Carlos para que sea el entrenador. El armó la base y después explotaron los chicos que venían de abajo.

73 ¿Cómo vivió que Estudiantes volviera a ganar una Libertadores después de 39 años? Lindo, hermoso, aparte estaba Alejandro (Sabella) de técnico, al que había ido a buscar después de la renuncia de Astrada. Estábamos reunidos con la Comisión y pregunté: “¿Qué les parece Sabella?”. Me dieron el ok y lo llamé.

74 ¿Por qué se le ocurrió Sabella si nunca había sido entrenador principal? Alejando estaba muy seguido en el club, al tanto de todo, venía al country, y siempre supo escuchar, aparte de la gran experiencia que había sumado como ayudante de Passarella.

75 ¿Está mejor de salud? Le cuesta salir de la casa, es difícil saber, porque no te dicen, entonces uno no quiere ni preguntar.

76 ¿Sufrió mucho contra el Barcelona? Estaba en la platea con Santiago Solari, que había jugado por el tercer puesto con el Atlante, y al que conocía porque de pibe había estado en las inferiores de Estudiantes, cuando su papá era técnico. En un momento, mi mujer dijo “faltan dos minutos”, ayyyyy, no, no, no, “no digas nada”, y pum, nos empataron. Esas cosas no se tienen que decir. Una pena, ya estaba ganado, Barcelona no nos llegaba, sabía que en algún momento iban a empezar a tirar centros y así nos empataron.

77 ¿El Estudiantes de Zubeldía le hubiera ganado a ese Barcelona? No podés saber, creo que hubiese aprovechado las diferencias que teníamos, ese gol a favor.

78 ¿Se le cruzó alguna vez que podían volver a ganar una Libertadores? Es difícil, eh, un campeonato sí, pero una Libertadores…

79 ¿Cómo se sintió cuando Sebastián se postuló para presidente y compitió con Bilardo? Le dije a Carlos que no se presentara, porque él no vive acá, y para ser presidente de Estudiantes tenés que vivir en La Plata, no podés manejarlo desde Buenos Aires.

Con la camiseta del Junior de Barranquilla, donde fue entrenador y jugador a la vez.

80 ¿Se enojó con él? No, ¿por qué me voy a enojar? Ni yo ni Sebastián nos enojamos, no valía la pena.

81 ¿A usted, como a Sebastián, le costó asumir el retiro? Jugaron hasta los 41 años. Jugué en Juventud Unida Madariaga, en la liga platense, hasta que me rompieron la pierna de un planchazo. Fractura de tibia. Si no, quizás hubiese jugado un par de años más. Estuve ahí 4 años, me había venido a buscar gente amiga, y no pude decir que no.

82 A Sebastián le costó mucho: anunció su retiro, después se arrepintió, este año volvió a jugar… Es difícil dejar de jugar al fútbol. De hecho, hoy Sebastián juega en la liga senior de Estudiantes, juega con nosotros, también con otros amigos, juega todos los días en distintos campeonatos, le gusta mucho.

83 Como hincha de Estudiantes, ¿qué puntaje le pone al Verón presidente? Ehhh… creo que está en 8 o en 9. Una vez que se termine el estadio, va a ser tremendo. ¿Viste lo que está haciendo en la sede social? Un polideportivo impresionante, y ya se inauguró otro polideportivo acá, y se están haciendo las canchas de sintético de fútbol.

84 ¿Para cuándo va a estar terminado el estadio? Calculo que en 6 meses. Hace poco estuvieron acá los que hicieron el Meazza, el estadio de Milan, para estudiar el piso y hacerlo del mismo modo.

85 ¿Le pareció bien que volviera a jugar? Sí, porque con el técnico no tenía problemas y porque no le sacó el lugar a nadie, aparte jugó cuando pudo, cuando había espacio. Sebastián juega todos los días, ahora se prende en nuestros partidos que jugamos con otros ex compañeros los domingos.

86 ¿En cancha de once? Claro, nada de cancha chiquita. Se juega todo los domingos, así llueva, truene o caigan piedras. Nos juntamos temprano, tomamos unos mates, jugamos hasta el mediodía y después ahí se divide: algunos se van con sus familias y los separados se van a comer a algún boliche de por ahí. Juega el Coco Rulli, que ya tiene 80, el Bocha, yo tengo 73, la pasamos muy bien.

Festejando con su hijo el Apertura 06, en la cancha de Vélez, luego de que Estudiantes le ganara 2-1 a Boca en el desempate, en el regreso triunfal de Sebastián al club.

87 Sebastián debe ser el rey de los partidos. Sebastián viene y arma los equipos y por supuesto que juega para mi equipo. Quiere ganar a toda costa, eso se mantiene, la semana pasada ganamos por un gol (risas).

88 Debe ser bravo ser el entrenador de Estudiantes con Verón de presidente. ¿O no? Depende del técnico, pero fácil no debe ser, lógicamente.

89 ¿Le pide consejos? Consejos no pide, pero charlamos, hablamos bastante.

90 ¿Con cuántas camadas de jugadores de Estudiantes compartió cancha? Y… tres o cuatro. Primero, mis compañeros del equipo de Zubeldía, después vine en el 75 y estaban Tagliani, Horacio Rodríguez, Miguel Reguera, empezaba Russo, y en el 80 fui compañero del Tata Brown, Patricio Hernández, Herrera…

91 Su día más feliz y su día más triste en el fútbol. El más feliz, en Manchester, la culminación de todo lo que habíamos hecho. El más triste, cuando tuve que dejar de jugar.

92 El mejor y el peor técnico que tuvo. El mejor fue Osvaldo. Y el peor… el Gallego Fernández, uno que tenemos acá, ponelo (risas).

93 Sus mejores amigos del fútbol. Bocha (Flores), Cacho (Malbernat), Camilo Aguilar, Pedrito Verde, que después trabajaron conmigo como ayudantes…

94 ¿Se agarró a piñas alguna vez con un compañero? Con rivales sí, porque nos querían matar a nosotros; con compañeros no.

95 ¿Por qué no se destacó demasiado como entrenador? Dirigí en inferiores de Estudiantes y me gustó. Salimos campeones con la 75, la de Sebastián, en Octava; con la 74, la de Mazzuco, en Séptima y con la de Palermo, la 73, en Quinta. Tuve esa gran experiencia en Junior, también dirigí en Guatemala, pero ser entrenador no era para mí.

96 ¿Cuántos nietos tiene? Dieciocho. Tengo el equipo titular y también el banco completo (risas).

97 ¿Conoce en el mundo un clásico tan desparejo en títulos, como el de La Plata? Y… es difícil, no tengo ese conocimiento, la verdad.

98 ¿No le da un poco de pena? Si pongo que me da pena, me matan los de Gimnasia. Sí, te digo que me gustaría que disfruten como disfrutamos nosotros.

99 O sea que si Gimnasia gana un campeonato, lo tomaría bien… Sí, claro, tengo muchos amigos hinchas de Gimnasia, me gustaría que ganen un campeonato. Roberto Di Plácido, por ejemplo, el 4 de Gimnasia que me marcó un montón de años, uno de mis mejores amigos, es de Gimnasia.

100 ¿Y en la familia hay hinchas de Gimnasia? Una de mis hijas del primer matrimonio, Alejandra, es de Gimnasia. Y uno de sus hijos es enfermo de Gimnasia. La familia de la hermana de Sebastián es de Gimnasia, pero el nene es de Estudiantes. Viene y me dice: “Abuelo, yo soy del Pincha, eh” y el otro abuelo se quiere morir, ja, ja, ja.

Por Diego Borinsky / Fotos: Gonzalo Mainoldi y Archivo El Gráfico

Nota publicada en la edición de Noviembre de 2017 de El Gráfico 

Por Diego Borinsky: 15/12/2017

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