Fútbol

1968. Y… ¿qué me dice de este Lanús?

La sonrisa ancha de don Pedro Dellacha, la carcajada de Cabrero y Carnevale en el vestuario Grana. Ese equipo estaba asombrando al fútbol nacional con esa inclaudicable religión del toque.

La última página de El Gráfico del 23 de julio de 1968 fue dedicada a un equipo humilde que la estaba rompiendo con un fútbol vistoso, que no le tenía miedo a los grandes: el Lanús dirigido por Pedro Dellacha. Compartimos esa foto y aquella nota, para muchos, inolvidable.

Y… ¿QUÉ ME DICE DE ESTE LANÚS?

Y junto con el gesto de extrañeza irá también esa afectuosa simpatía que siempre sentimos por todo lo que está nutrido de silencio… Por ese éxito que llega a consumarse en puntas de pie, como si se deslizara sobre una alfombra tejida de humildad, de anonimato… Porque ese “Y… ¿qué me dice de este Lanús?”, que ya transita en todas las ruedas de café, en todo ese palpitante comentario que adjudica posibilidades, que edifica campeones, que promueve primeros puestos, que intuye clasificados, descensos, vencedores y derrotados, no encierra ninguna intención de menoscabo, ningún designio peyorativo… En la modalidad porteña, esa que vive en el fútbol, esa frase lleva la enorme cuota de admiración y de justicia hacia “un chico”… Hacia “ese chico” que está entreverado con los eternamente grandes. Es la simpatía hacia los pibes “sin nombre” que son capaces de sorprender a todo ese agobiador pronóstico que siempre suma “más boletos” para los de “más nombres”… Es como el “batacazo” que se grita en el hipódromo, que puede “salvar” a unos pocos, pero que al cabo fortalece a todos, porque alguna vez “los pobres” tendrán que “ser ricos”…

Dellacha, Cabrero y Carnevale. El destino le tenía deparado a uno de los protagonistas de la foto, el gallego Ramón Cabrero, ser el primer técnico campeón con Lanús en la historia en el 2007.

Esa sonrisa ancha de don Pedro Dellacha, esa carcajada de Cabrero, más el gesto todavía tembloroso de Carnevale, es una fiesta distinta. Es la alegre emoción que no tiene hábito. Que está fundamentada en un esfuerzo que los juntó a todos en la misma generosa vocación. Ese “Y… ¿qué me dice de este Lanús?” es el gran placer de asociarse con ellos, con Cabrero, con Carnevale, con don Pedro, con todos los que no están en esta escena. Con todos los ausentes que llegaron, imponiendo una forma de jugar, de sentir el fútbol a su manera. Con esta inclaudicable religión de “toque” que ya se curó de la antigua fragilidad para encontrar el gran objetivo, que les imprimió el vigor para “desconocer” el dorado pergamino de los más poderosos… Y el “Nene” Guidi, asociado a la gran historia, le pone también su sonrisa a “la fiesta distinta”…

“Y… ¿qué me dice de este Lanús?” también quiere expresar “cómo juega Lanús”, “hasta dónde es capaz Lanús”, “hasta dónde puede llegar” ese grupo de pibes que le pusieron la alegría de “ese toque” el vigor de aquel temperamento ganador de don Pedro.