Fútbol

1976. Gatti: El hombre de Kiev

Hugo Gatti, con el atuendo más extraño vestido por un jugador de Selección en la historia, cumple una de las actuaciones de su vida para que Argentina venza 1 a 0 a la URSS bajo la nieve.

Despues de un viaje agotador de más de 50 horas, la Selección Argentina dirigida por Cesar Luis Menotti juega en Kiev frente a la URSS ganando 1 a 0 con gol de Kempes bajo una nevada intensa. A pesar del extraordinario año de Ubaldo Fillol, el Flaco pone a Hugo Orlando Gatti como titular en el arco. El partido se jugó el 20 de marzo de 1976, cuatro días antes que Argentina cayera en una larga pesadilla institucional.

Gatti, tapado de la cabeza a los pies. Según confesara años más tarde tenía una petaca de whisky escondida detrás de un palo. Por el frío, vio…

Compartimos el reportaje del enviado de El Gráfico a la URSS, Héctor Vega Onesime, a Gatti que se publicó en la revista en 1976.

GATTI, EL HOMBRE DE KIEV

Estaba en un rincón del vestuario, sumergido en un sillón. Apenas una sonrisa complaciente expresaba, tal vez tibiamente, su verdadero estado de ánimo a los que desfilábamos por esa intimidad, extendiendo la mano o el abrazo en el saludo, en la felicitación. Había sido la gran figura del partido.

Nuestros colegas soviéticos no disimulaban su asombro. Preguntaban con ojos muy abiertos y gestos elocuentes quién es, cómo es, de dónde es.  Gatti era feliz, reposada y serenamente feliz. Y en el hall del hotel Moscú traté de rescatar las razones visibles y las ocultas, si las había, de esa felicidad. Nos sentamos dejando que la charla corriera los caminos que quisiera.

¿Qué pensaste al salir a la cancha y ver el campo en las condiciones que estaba?

Pensé en las dificultades que me podía plantear un terreno en esas condiciones. Sabía que debía usar mucho los puños, no salir demasiado a cortar, usar el cuerpo… En fin, todas esas cosas. El correr de los minutos me fue dando la confianza necesaria para resolver las situaciones.

¿Consideras que fue el mejor partido de tu vida?

Por la trascendencia, tal vez sí. Yo siempre sostuve que no era arquero sino un jugador más dentro del equipo. Y hoy creo que lo demostré anda menos que en un medio como éste. Para mí lo de esta tarde fue una experiencia extraordinaria, que nunca soñé vivir. Jugar en Europa con semejante nieve, y te digo que recordé muchas charlas que a veces teníamos con Amadeo sobre los arqueros europeos. Hoy me di cuenta por qué son tan simples y directos.

Ricardo Bochini en acción. El Bocha fue reemplazado por Passarella que hacía su debut en la mayor.

¿Tenías en cuenta durante el espectáculo la crisis que provocó tu designación en esta gira?

No sé si durante el partido, pero en este momento no me puedo olvidar de lo que Menotti hizo: jugarse por mí en un año sensacional de Fillol cuando fue el hombre más importante en los éxitos de River, corriendo el riesgo de verse enfrentando contra el público y el periodismo. No lo hace cualquiera y el flaco lo hizo porque es un hombre de convicciones. A mí me dijo en el 74 que me tendría en cuenta para el plantel del Mundial y cumplió. Creo haberle correspondido aceptando venir en este momento en que Boca me necesitaba y también con la actuación de hoy. Si Menotti pensó en mi cuando era arquero de Gimnasia no podía fallarle. Pero te repito: lo importante es que se trata de un tipo de convicciones, como Lorenzo y Zubeldía en lo suyo. Hoy en el partido me acordé de Lorenzo y de lo que me dijo antes de partir. Casi todo se cumplió, casi todo se dio, en lo único que falló fue en el resultado: él creía que los rusos nos pasaban por encima. Y Cesarini –don Renato- siempre conversaba del estilo que tenían los arqueros europeos. Me acordé del Tano también esta tarde, espero que ahora haya menos gente que dude de Gatti.

Osvaldo Ardiles enfrenta a dos soviéticos. El cordobés fue titular en Kiev.

Pero vos fuiste ídolo en Gimnasia y en Unión. Y empezaste a serlo en Boca. Te consideras un tipo cuestionado. ¿No creés que es al revés, que a vos te perdonan cosas que a otro tal vez no se las perdonan?

Puede ser, pero uno escucha a veces que sos un arquero al que le hacen goles tontos, que arriesgo demasiado, por eso tuve mucho cuidado de que no me hagan goles por arriba de la cabeza ni por arriesgar una pelota. Eso es también producto del tiempo, el Gatti de los 30 años no es el mismo de los 20. En esencia siento el mismo fútbol, pero los años le van dando a uno mayor responsabilidad.

¿Creés que le gustaste al público?

Sí, me daba cuenta por sus gritos, incluso en algunos pasajes se reían.

¿Cuál fue la pelota más difícil?

Para mi gusto, para mi manera de sentir el fútbol, esa que bajé con una mano.

¿Cómo viste al equipo?

Mirá, yo soy de meterme bien a fondo en el partido, lo hago normalmente, pero pienso que nunca viví un partido con la intensidad que viví éste. Tenía todos los sentidos metidos en cada jugada, por eso me resulta difícil analizar al equipo. Lo que sí puedo afirmar es que la línea de cuatro jugó una barbaridad.

Ficha del partido publicada en El Gráfico.

Las imágenes de esta nota fueron enviadas por telefax a la redacción de El Gráfico, por la agencia de noticias soviéticas TASS.