ENTREVISTAS

Bautista Merlini, alma de potrero

- por Darío Gurevich: 09/10/2017 -

Es gambeteador e incisivo. El extremo de San Lorenzo resulta un refugio para los que gozan con la expresión más desfachatada del juego. Su pasado y su presente. Particularidades de un joven que no puede ver un partido entero sin distraerse.

Tiene 22 años; se crió en Platense, que conserva el 10% de su pase, y sobresale en el Ciclón.

LE CUESTA SONREIR en la producción fotográfica, y solicita que este periodista le tire una soga, como si fuese un reidor. Suena lógico, no sorprende ni llama la atención. Bautista Merlini apenas acredita 36 partidos en la Primera, al cierre de esta edición, y aún no está acostumbrado, ni canchero, a los disparos de un fotógrafo que, en este caso, intenta aflojarlo en uno de los murales de la popular local del estadio de San Lorenzo.
La patria futbolera, en líneas generales, no conoce al extremo izquierdo que deslumbró en un puñado de presentaciones en el Ciclón. Es veloz, gambeteador, vertical, incisivo, y desequilibrante en el uno contra uno, en el pie a pie. Al momento, mostró poco su poder de gol. Solo convirtió dos, ambos ante Tigre, en el mismo partido (fue derrota 4-3 para el CASLA).

Para empaparnos más sobre este joven prometedor de 22 años, desglosamos su línea de tiempo a través de nueve momentos puntuales.
- Nació el 4 de julio de 1995, en Capital Federal. Sin embargo, por mandato familiar, creció en Florida, provincia de Buenos Aires.
- A los cuatro años, sus padres, Claudio y Mercedes, lo llevaron a una escuela de fútbol infantil para que se divirtiera. Porque, desde pequeño, le encantaba patear. Siempre quería tener la pelota; casi sin darse cuenta, ya hacía gala de la posesión.
- A los nueve, se incorporó a las inferiores de Platense. “A mí lo único que me llamaba la atención era jugar al fútbol -cuenta-. Desde chico, sentía que me iba a dedicar a esto, sabía que sería futbolista. Porque jugar me sale de manera natural. No tenía otra cosa en mi cabeza. Es más, una vez en el jardín, nos pidieron que fuéramos disfrazados según lo que uno soñaba y quería ser de grande. Y yo me vestí de futbolista. A medida que el tiempo pasó, todo se me dio de manera normal. Mirá lo que me gusta esto que, hoy, no puedo estar más de dos semanas sin tocar una pelota”.

- El 21 de noviembre de 2012 debutó en la Primera. Fue victoria de Platense frente a Liniers por 1-0, por Copa Argentina. Bautista jugó los últimos 15 minutos al reemplazar a Facundo Melivillo.
- El 9 de febrero de 2013 disputó su primer partido por campeonato local, en la B Metropolitana. El Calamar y Barracas Central mantuvieron la paridad, igualaron 0-0.
- En agosto de 2013, recaló en San Lorenzo y comenzó su travesía en las inferiores del club.
- En 2015, se consagró campeón en la Reserva, dirigida por el Pampa Biaggio. Hacía 16 años que San Lorenzo no daba la vuelta en esa categoría. “Crecí un montón en Reserva, me sirvió para formarme. El cuerpo técnico era diez puntos. Si nosotros íbamos bien y no subíamos a Primera, ellos nos daban su apoyo, sus consejos. Lo bueno era que te los decían de frente, en la cara. A mí me insistían con la terminación de la jugada”, asegura.
- El 20 de abril de 2016 hizo su estreno en el Ciclón. Fue titular en el 1-1 ante Liga de Quito, por Copa Libertadores. Pablo Guede, el entrenador del equipo. 
- El 2 de abril de este año tuvo su bautismo de gol al meterle dos a Tigre, en condición de visitante, en Victoria, por el torneo local. La estadística no admite partidos no oficiales, como los de verano. En ese contexto, le clavó una daga a Boca. “Igualmente, yo recuerdo mucho ese gol”, acota.  

Es veloz y vertical; se siente cómodo al jugar con pierna cambiada, como extremo izquierdo.

-¿Quién es el atrevido que te apodó Mago?
-Antonio Ugolini, el papá de mi amigo Franco. Me lo puso en las inferiores de Platense, cuando su hijo y yo jugábamos juntos. Nunca me explicó el porqué; supongo que es por mi forma de jugar y por el mago Merlín. Igual, creo que es más por la similitud de Merlín y mi apellido que por otra cosa. 
-Sos de ver fútbol. ¿Qué mirás, qué buscás, al observar un partido?
-Me gusta ver a los que juegan en mi posición, y a los que encaran, a los que van para adelante, a los que van al frente.
-¿Quiénes son los futbolistas que más te deleitan, que más te llenan los ojos y el alma?
-Messi y Neymar. También, me interesa ver a Sebastián Driussi y a Cristian Pavón, por la potencia que tiene para ir al frente.
-¿Te bancás ver un partido de corrido frente a una pantalla?
-Sí, obvio. Igual, cada tanto, miro el celular.
-Ah, entonces, no te lo bancás.
-Y, mirar 90 minutos sin distraerme, no sé… Entonces, no, tenés razón. Porque alguna distracción voy a tener.
-Te pido una anécdota en Platense.
-Me tenía que entrenar por primera vez con la Primera, y no sabía para dónde ir, dónde quedaba el vestuario. Entonces, llegué, pregunté y me indicaron. Bueno, entré agachado, mirando para abajo, y di diez pasos con timidez. Cuando levanté la cabeza, vi a jugadores de Reserva y de inferiores. ¡Me había equivocado de vestuario! Por supuesto que, cuando llegué al vestuario de la Primera, me cargaron (se ríe).
-Jugaste poco en la B Metropolitana. ¿Fue duro?
-Uf: muy duro. Es un fútbol más físico, en el que se juega poco por abajo. Entonces, para jugadores como yo, se hace más difícil. 
-¿Qué es San Lorenzo en tu vida?
-Es mi lugar. A pesar de no haberme formado acá, de haber llegado a los 17 o 18 años, con edad de Reserva, me siento parte del club.
-¿En qué evolucionaste como jugador en el Ciclón?
-En la técnica, en los pases y en los movimientos al compartir la cancha con jugadores de elite. A mí me gusta tenerla, pero aprendí a jugar sin la pelota.
-¿Por qué te sentís más cómodo al jugar con la pierna cambiada, como extremo izquierdo?
-Porque cuando la agarro, tengo el campo a disposición para meterme para adentro con mi pierna hábil y patear. Como me defiendo bastante bien con zurda, también puedo desbordar y tirar el centro. Entonces, ya tengo dos opciones, con pierna derecha o izquierda, que me dan comodidad.
-¿Ya hubo un rival que te hizo sentir el rigor adentro de la cancha?
-Me he comido varias patadas. Pero me acuerdo de una situación que se dio ante Barracas Central, en la B Metropolitana. Empatábamos, era córner para ellos, y yo me había quedado arriba para la contra. Un defensor rival se me acercó, juro que no recuerdo su apellido, y me dijo: “Disculpame, está todo bien que este sea uno de tus primeros partidos en la Primera; en serio, está todo bien. Pero, si te cae la pelota, te tengo que partir al medio”. Después, no me vino a mí (se ríe).

-¿Te asustó que te haya dicho aquella frase? Porque vos eras más pibe que ahora.
-No, no, para nada; me reí mucho. Ya estaba acostumbrado a las patadas.
-¿Sos más instintivo o pensante?
-Soy instintivo; en la cancha, decido qué hacer a último momento. Obvio que, si me doy cuenta de que a un defensor le cuesta, lo voy a encarar; si veo que me sale una jugada por un lugar, la voy a repetir. A mí gambetear me sale de manera natural. 
-¿El centro lo tirás a la carrera y de primera o en dos tiempos?
-Depende de cómo venga la jugada. Por lo general, yo lo tiro en dos toques porque llego con pelota dominada. Si me habilitan, si me la pasan para mandar el centro a la carrera, no tengo drama. Pero, bueno, casi siempre intento buscar el desborde y tirar el centro.
-En una escala del 1 al 10, ¿cuánto te duele terminar mal la jugada?
-8; cuando la termino mal, digo: “Qué tonto, mirá lo mal que resolví”.
-¿Qué tenés que corregir?
-Llegar al gol, sin dudas. Creo que tuve un poco de mala suerte en algunos partidos, porque la pelota pegó en el palo y en el travesaño; son rachas. Pero, bueno, tengo que meter goles. No lo tomo como una presión, sino que lo debo mejorar. No soy un definidor, pero sé que un delantero con gol tiene un plus.
-Hoy, a muchos jóvenes de tu edad los descartan rápido en los equipos grandes del fútbol argentino. ¿Por qué te sostenés en la Primera de San Lorenzo?
-Siempre intenté enfocarme en lo mío. Tal vez, al principio, me costó. Porque, al subir a Primera, te miran, te critican y te halagan mucho más. Al comienzo, le di bola a esas críticas y a esos halagos, y no me hicieron bien. Entonces, me concentré en trabajar, en no leer ni escuchar lo que se escribe y se dice en los medios de prensa. Solo intento enfocarme en el juego.

"Me cambió la vida jugar en la primera de San Lorenzo, es un club muy grande, y se viven cosas fuertes.

-Diego Aguirre, el entrenador de San Lorenzo, te da continuidad en el equipo. ¿Por qué te respalda?
-Creo que porque le rindo adentro de la cancha. Hoy, poner a un chico en un club grande y darle confianza y continuidad es difícil. Yo le estoy agradecido a este cuerpo técnico.
-Para los futbolistas jóvenes, hoy, ¿es fácil caer en las tentaciones?
-Sí, porque tenés todos los medios a mano, como las redes sociales. Entonces, creo que es fácil. Lo importante es enfocarse en seguir trabajando en Primera con la misma humildad que en inferiores. Esa humildad la tienen los experimentados del plantel de San Lorenzo, y yo la intento copiar.
-¿Cómo te cuidás? Porque no dejás de tener 22 años y es entendible que quieras salir a divertirte alguna noche.
-Solo hay que saber distinguir los momentos. Si tengo libre al otro día, y el contexto da, salgo con mis amigos como cualquier chico. Igualmente, sé qué responsabilidad tengo por jugar en San Lorenzo. Yo siempre me cuido.
-Volvamos a charlar sobre fútbol. ¿En qué partido creés que la rompiste?
-En el último contra River (triunfo 2-1 para el CASLA); la cancha estaba llena, y me emocioné cuando los hinchas me ovacionaron. Igual, no estoy de acuerdo con que el partido lo gané yo. Nosotros somos 11, y hubo un trabajo en equipo. 
-De mitad de cancha para adelante, Nicolás Blandi y Fernando Belluschi son factores determinantes. ¿Vos también lo sos?
-Intento serlo.
-No comenzaron de buena manera el semestre al ser eliminados por Morón, en la Copa Argentina. ¿Qué deben priorizar para volver al buen nivel que los caracterizó?
-Es clave hacer el juego asociado que trabajamos durante la semana; es importante que nuestros volantes manejen la pelota y que los que vamos por afuera generemos el desequilibrio. Hoy, nuestro objetivo más importante es ganar la Copa Libertadores.
-¿Te cambió la vida jugar en la Primera de San Lorenzo?
-Sí, obvio; me cambió la vida jugar en la Primera de San Lorenzo; es un club muy grande, y se viven cosas fuertes.
-En términos futbolísticos, ¿con qué soñás?
-Uh: con jugar en la Selección. A mí no me desespera irme a Europa. De hecho, hoy, sueño con ganar la Libertadores.

Por Dario Gurevich / Fotos: Maxi Didari.

Nota publicada en la edición de Septiembre de 2017 de El Gráfico 

Por Darío Gurevich: 09/10/2017

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