Notas de la revista

Lautaro Martínez, generación Racing

A los 20 años, es la joya de las divisiones inferiores de la Academia, que desde hace quince años viven una edad de oro. ¿Piensa en irse a Europa, jugar el Mundial 2018? Nada de eso: “Solo quiero recuperarme de la lesión lo antes posible”, asegura.

Lautaro posa en un mural que refleja la historia de la Academia; historia de la que ya es parte importante.

Paciencia. Este año, en apenas ocho meses, Lautaro Martínez se vio forzado a ejercitar la paciencia, a luchar contra la ansiedad, a depender de otras personas. Justo en la temporada de su gran explosión, de su salto a la fama, quedó expuesto una, dos, muchas veces a situaciones que los futbolistas pocas veces atraviesan. Veamos:
- En febrero, durante el Sudamericano Sub 20, Argentina terminó su participación con un triunfo (y con Martínez como figura), pero debió esperar que, horas después, Brasil no derrotara a Colombia para clasificarse al Mundial. Lautaro lo vio desde la tribuna y festejó el empate.
- En mayo, durante el Mundial Sub 20, Argentina terminó la fase de grupos con un triunfo (y con Martínez como figura), pero debió esperar el resultado de las otras zonas para saber si avanzaba a octavos de final. Lautaro lo vivió en un hotel de Corea del Sur y sufrió la eliminación.
- El 25 de junio, Racing terminó su participación en el campeonato con tres triunfos (y Martínez como figura), pero debió esperar los resultados de Independiente y San Lorenzo, que jugaban dos días después, para saber si se clasificaba a la Copa Libertadores 2018. Ninguno ganó y, viéndolo por televisión, Lautaro festejó.
- El 29 de junio, Racing derrotó 3-1 a Independiente Medellín por la Copa Sudamericana, pero Martínez sufrió una fractura en el quinto metatarsiano del pie izquierdo. Tuvo que esperar el resultado de los estudios, la posterior operación y todavía atraviesa el período de recuperación: volverá a las canchas en las próximas semanas.
Como si todo eso fuera poco, la lesión no le permitió saber si el entrenador de la Selección, Jorge Sampaoli, lo hubiera citado para la fecha de Eliminatorias (en julio, ambos se habían juntado a conversar); y desde hace semanas protagoniza las negociaciones entre Racing, sus representantes (Rolando Zárate y el Beto Yaqué) y el Atlético de Madrid: que se va ahora, que se queda, que se va en 2018… Pero a él le sobra paciencia.

“La verdad es que no me había dado cuenta, pero sí –se sorprende el delantero de 20 años–. Tuve que depender muchas veces de lo que hacían los demás, ver definiciones por la tele... ¿Qué llamativo, no? En el Sudamericano me tocó hacer muchos goles sobre el final; y en el último partido, contra Venezuela, metí dos, pero no alcanzaron porque teníamos que hacer cinco, así que tuvimos que esperar que Brasil no le ganara a Colombia”.

-En el Mundial de Corea sí metieron cinco goles, pero igual tuvieron que esperar.
-Ese día también metí dos, y ganamos 5-0, pero como habíamos perdido los dos primeros partidos necesitábamos resultados de los demás grupos para entrar como mejores terceros. Y no alcanzó, nos faltó un resultado.
-En esas esperas “ganaste” 2 a 1: en la tercera, Racing entró a la Libertadores. ¿Cómo viviste los últimos partidos de Independiente y San Lorenzo?
-Se sufrió bastante. Habíamos sumado los últimos nueves puntos, pero igual necesitábamos que alguno de los dos no ganara. Justo era el cumpleaños de un compañero de inferiores, Enzo Peralta, así que nos juntamos en la casa de él y lo vimos todos juntos. Terminamos festejando, felices por haber conseguido el objetivo que nos habíamos propuesto a principios de año.
-Este año nos contaste (edición N° 4480) el sufrimiento que te generó haber sido expulsado en tu tercer partido en Racing. ¿Sentiste lo mismo con la tarjeta roja ante Inglaterra, en el Mundial Sub 20?
-El Mundial fue difícil. La pasé mal en la gira previa por Vietnam por el golpe que tuve y el diagnóstico que me habían dado los primeros médicos que me vieron (fisura de tráquea y fractura de nariz). Después viajé a Corea, otros especialistas me dijeron otra cosa y me dieron el alta. Entonces tuve que arrancar todo de vuelta, volver a entrenar después de haber estado cinco días sin actividad física. Claudio (Ubeda, DT de ese equipo) me quería cuidar y me mandó al banco en el primer partido contra Inglaterra, pero entré en el segundo tiempo y me echaron viendo una jugada por video. Hice un movimiento normal para sacarme de encima al defensor, que me estaba agarrando del brazo, y el árbitro ni cobró foul. Pero después, el jugador de Inglaterra pidió el video (aunque nos habían dado una charla de FIFA explicándonos que no se podía pedir) y me terminaron echando. Fueron cosas muy raras. Me perdí el segundo partido, en el tercero metí dos goles y ganamos 5-0, pero no alcanzó. En un Mundial, si te equivocás, volvés a tu casa, así que pagamos muy caros los errores que cometimos.
-¿Rescatás algo positivo del Mundial?
-El aprendizaje de que, si te equivocás, en un Mundial te quedás afuera. Fue una experiencia muy linda, un viaje hermoso. Se armó un grupo muy bueno, hubo mucha competencia por un puesto y eso nos sirvió a todos. Nos volvimos muy tristes por la eliminación, pero tranquilos porque cambiamos la imagen que habíamos dejado en el Sudamericano.
-Pasemos a Racing. ¿En algún momento sentiste que no se clasificaban para la Copa Libertadores 2018?
-Siempre confiamos en nosotros, en que se nos iban a dar los resultados, aunque en un momento estábamos debajo de muchos equipos. Era complicado, pero nos pusimos como objetivo sumar los últimos nueve puntos: ganamos en una cancha muy difícil como la de River; a Colón, que venía sumando mucho y también peleaba para entrar; y terminamos contra Banfield, una final durísima en cancha de ellos, que estaban cerca de clasificarse. Pero al final conseguimos el objetivo.

Contra River marcó su gol más curioso, clave para que Racing llegue a la Copa Libertadores.

-¿El gol a River fue el más raro que hiciste, o en inferiores metiste alguno parecido?
-La verdad es que fue la primera vez que hice un gol así, de rebote, sin patear al arco. Primero salté a cabecear, quedó la pelota picando cerca del área chica y me la jugué a que el defensor rechazaba, porque estaba muy cerca del arco. Si él enganchaba, yo pasaba de largo, pero pensé rápido que no iba a enganchar porque estaba muy pegado a la línea. Rechazó, me rebotó y entró pegada al palo.
-Lo gritaste como si hubiera sido de chilena.
-(Risas) ¡Y sí! Era importante arrancar ganando, a nosotros no nos quedaba otra opción. Después de ese gol, nos soltamos y nos sentimos muy cómodos. Nos pusimos 3-0, aunque en los últimos minutos ellos llegaron al 3-2 y terminamos sufriendo.
-Hubo mucho recambio en Racing: se fueron Videla, Aued, Cerro, Gastón Díaz, Acuña, Bou... ¿Hay alguno al que vas a extrañar especialmente?
-A Agustín (Orion). Con él hablo todas las semanas. Su salida me puso un poco triste, por cómo se dio y porque era un líder para el grupo. Hablaba mucho con él, me contaba lo que vivió y a mí me servía. Otro al que voy a extrañar es a Aued: cuando subí a Primera me recibió de la mejor manera y me integró al grupo. Estaban Milito, Saja, era un vestuario con muchos referentes, y Luciano me ayudó a adaptarme. Es una gran persona.
-Vos sos muy joven, pero para los que lleguen a la Primera de Racing a partir de ahora, vas a ser un referente. ¿Eso te gusta o te genera presión?
-Por ahora no me siento un referente, me veo igual a los demás chicos. Hablo mucho con ellos, por ahí me preguntan cosas y les cuento lo que viví. Les digo que tenía a Milito, Bou, Lisandro y Roger Martínez adelante mío, y me preguntaba cuándo iba a jugar. Que me entrené para esperar mi oportunidad y que ellos tienen que hacer lo mismo: demostrar que están a la altura de Racing.
-Hoy la situación cambió y Racing solo tiene tres delanteros con experiencia: Lisandro, Triverio y vos; y tal vez Noir, pero juega más por afuera. ¿Eso puede perjudicar al equipo, o te gusta que les den chances a los chicos de inferiores?
-Creo que estamos bien, porque Maxi Cuadra está encontrando su mejor nivel, Lisandro se está recuperando y atrás están Brian Mansilla, Federico Vietto, Braian Guille... Tenemos que confiar en ellos. Somos todos chicos del club y el entrenador sabe lo que podemos dar, así que me parece que estamos bien.
-Cuando vos eras chico, entre el 2004 y el 2012, Lisandro López fue uno de los mejores delanteros del mundo. Hoy, a sus 34 años, ¿te das cuenta por qué?
-La verdad es que no lo había visto jugar, porque cuando él se fue, en el 2005, yo tenía 7 años. Y después, las ligas donde jugó casi no las pasaban. Prácticamente no conocía cómo jugaba, pero me tocó compartir vestuario con él y me sorprendió mucho la calidad que demuestra para resolver en espacios reducidos. Y la mente ganadora que tiene es admirable, de verdad. No quiere perder a nada: siempre está en puntitas de pie y con los dientes apretados para que nosotros nos contagiemos. Es un líder muy positivo.
-En Racing, los delanteros hacen trabajos específicos con el ayudante Mauro Gerk. ¿Podés contar algún ejercicio que te haya servido para mejorar?
-Sí: son muy importantes los trabajos que hacemos para acomodar el cuerpo y para mirar al arquero antes de definir. También nos sirvió mucho el “rebotador”, un elemento que se usa para resolver rápido. Mauro hace trabajos muy buenos, y dos o tres veces por semana nos quedamos practicando definición para seguir aprendiendo. Aprovecho también para destacar el trabajo que hizo Facundo Sava, que estuvo como técnico en el 2016. El, dos veces por semana, se ponía a tirarme centros para que cabeceara veinte pelotas de cada lado. Eso lo valoro mucho y me sirvió para seguir mejorando.
-Está bueno que lo menciones, porque a los técnicos muchas veces no se los evalúa por esos detalles. ¿Algún otro entrenador te ayudó a crecer?
-Sí, Manuel Fernández, el técnico que tuve en Sexta. Cuando llegué, él y Fabio Radaelli, que era el coordinador, confiaron mucho en mí. Yo venía de la liga de Bahía Blanca y era todo muy difícil, muy diferente, pero Manuel y el preparador físico me armaron un plan especial para que pudiera adaptarme rápido, así que les estoy muy agradecido.

Llegó a Racing en 2014: lo descubrió Fabio Radaelli en la liga de Bahía Blanca.

Luego de un nefasto período 1983-2000, en el que las jóvenes promesas fueron maltratadas y llegaron a pasar hambre, las divisiones inferiores de Racing comenzaron una era de esplendor. En los últimos quince años se convirtieron en una fábrica de buenos futbolistas. Paciencia, la lista es larga: Sergio Romero, Maxi Moralez, Claudio Yacob, Gabriel Mercado (categoría 87), Matías Martínez (88), Franco Zuculini (90), Valentín Viola, Luis Fariña (91), Yonathan Cabral (92), Ricardo Centurión, Bruno Zuculini, Luciano Vietto, José Luis Gómez (93), Rodrigo De Paul, Roger Martínez, Juan Musso (94), Maxi Cuadra (95), Gastón Gómez (96)… Lautaro Martínez pertenece a la exitosa categoría 97, que tiene otros cuatro representantes en el plantel de Primera.
-Las inferiores de Racing están consideradas una de las mejores de la Argentina. ¿En qué se destacan?
-Es muy buena la captación. Racing sale a buscar muchos chicos y encuentra grandes jugadores. Invierte mucho en la pensión, nos ayuda a terminar el secundario y nos trata bien. Cuando vivís en la pensión, te sentís muy cómodo y eso es importante cuando estás lejos de tu familia. Incluso tenemos apoyo psicológico y aprendemos mirando videos, así que son muchas cosas las que se hacen bien.
-Hablemos de tus compañeros de la categoría 97, empezando por Rodrigo Schlegel.
-Llegamos juntos al club, él había quedado libre de Banfield. Es un marcador central muy fuerte en la marca y que tiene buen juego aéreo. Ya desde inferiores me sorprendió su manera de entrenar, siempre vive las prácticas con mucha intensidad.
-Brian Mansilla.
-Brian es un amigo, cuando llegué al club en 2014 la pasé muy mal, me quería ir, y él fue uno de los que me apoyó mucho. Me distraía para que no pensara todo el tiempo en mi familia. Nos tocó compartir el Sudamericano y el Mundial Sub 20, debutamos casi al mismo tiempo… Ojalá siga entrenándose así y, cuando tenga la oportunidad, la aproveche. Tiene un gran potencial.
-Braian Alvarez.
-Es muy rápido, desequilibrante por afuera, tiene unas condiciones bárbaras. Le tocó bajar a Reserva por una lesión, pero en el verano jugó algunos minutos y demostró que es un jugador interesante.
-Si vos y Mansilla eran los delanteros de la 97, ¿Braian Guille de qué jugaba? ¡Lo dejaban afuera por ustedes!
-(Risas) El muchas veces tenía que ir al banco, o tenía que jugar más por afuera, pero siempre se ganaba un lugar. Todavía no tuvo chances en Primera, pero ya le va a tocar.
-Es raro que lleguen a Primera tres delanteros de la misma categoría.
-Sí, y hace poco subió Facundo Gutiérrez, el capitán. Un 5 con una técnica increíble, que te las da todas redondas. Ojalá tenga una oportunidad; me gusta mucho como juega.
-Matías Zaracho es categoría 98, pero fue figura en sus primeros partidos. En algún momento tiene que entrar en esa irregularidad normal en los más jóvenes, ¿no?
-Pero fijate que no solo anduvo bien en Colombia, por la Sudamericana, sino que cuando debutó de titular, hizo el gol del triunfo contra Colón. Es un año más chico que yo, pero estuvimos juntos en Reserva y en la Sub 20: hace jugar al equipo, las pide todas, tiene mucha movilidad… Es muy completo. A mí no me sorprende que esté en este nivel. Va a ser muy importante para nosotros.
-En Colombia, contra Independiente Medellín por la Copa Sudamericana, Maxi Cuadra pidió patear un penal decisivo. ¿Vos te animarías, o preferís que lo decida el técnico?
-Estaba en mi casa mirándolo por la tele y, cuando lo vi, no lo podía creer (risas). Pero quiere decir que tenía confianza: fue, lo pidió, lo pateó y lo hizo. Y yo también lo haría. En las concentraciones, cuando hablo con Lisandro, que patea los penales, le pregunto si algún día me va a dejar patear alguno. Cuando tenés confianza hay que animarse, así que estuvo bien que Maxi lo haya hecho.
-¿Extrañás algo de la vida que llevabas antes de ser conocido?
-Sí. Es un cambio muy grande, abismal. Ahora me tengo que cuidar de todo. Antes era una persona normal; ahora soy una persona normal, pero con un nombre en el fútbol, y hoy el fútbol es una de las cosas de las que más se habla. Extraño la tranquilidad, pero estoy muy agradecido de que me reconozcan y me pidan una foto o un autógrafo.
-Entre los futbolistas, ¿hablan de casos como el femicidio de Anahí Benítez o la desaparición de Santiago Maldonado, o están encerrados en temas futbolísticos?
-No, la verdad que no hablamos de esas cosas. A veces alguno comparte alguna noticia por whatsapp, o me entero porque me comenta algo un familiar, pero en general estamos muy metidos en esto y no nos damos cuenta de lo que pasa en otro lado. Yo vivo a pocas cuadras de la estación de Avellaneda y recién ahora supe por qué le pusieron de nombre Darío Santillán y Maximiliano Kosteki (trabajadores asesinados por la policía en 2002). En mi caso, estoy todo el tiempo mirando programas de fútbol o de deportes, y no soy de mirar noticieros. Entonces, si no me entero por mi familia o por una red social, no me llegan las noticias.
-¿Que la prensa hable sobre vos todos los días te empezó a cansar?
-Trato de estar al margen. Desde que empezó el murmullo de si iba a ir a la Sub 20 o no; de si me había lesionado porque Racing no me quería ceder; de que había fingido una lesión… Desde ese momento, trato de estar al margen. Trabajo todos los días para tratar de superarme, me mantengo a un costado y me tomo las cosas con tranquilidad.
-¿Cuál fue el peor momento desde que sufriste la lesión en junio?
-Lo peor fue justo cuando me lesioné, porque me di cuenta enseguida. Quería seguir jugando, pero no podía ni pisar. Aguanté cinco minutos y pedí el cambio. Sabía que algo se había roto, sentí la sensación del “sonidito”, entonces se me pasaron muchísimas cosas por la cabeza. Es una lesión fácil de operar y de tratar, pero jodida porque, si no te recuperás bien, te podés volver a lesionar, así que no tengo que apurarme.

El partido de la lesión: en la Sudamericana, ante Independiente Medellín.

Racing comenzo una temporada llena de competencias y de objetivos importantes: además de la Superliga, donde se enfrentará a 27 equipos, está en los octavos de final de la Copa Sudamericana, en los 16° de final de la Copa Argentina y clasificado para la Copa Libertadores 2018.
-En Racing todavía no hiciste goles en copas internacionales. ¿Para vos tienen una importancia especial esos torneos?
-Cambia mucho por el nivel de competencia, por el marco en el que jugás, por tomarte un avión, concentrarte tres días antes en otro país... Son torneos muy lindos que se disfrutan y se viven muy intensamente. Sabés que te vas a encontrar con equipos a los que no te enfrentaste nunca y, por ahí, tampoco vas a volver a enfrentarlos.
-Racing, tal como está hoy, ¿puede ganar la Sudamericana o todavía le falta más rodaje con el nuevo plantel?
-Día a día pulimos cosas para que el equipo juegue mejor y llegue más al arco rival, que es lo que te hace ganar. Para lo que sí estamos preparados es para afrontar un semestre en el que tenemos muchos objetivos.
-En la intimidad, con tu familia y tus amigos, ¿hablás de la Selección?
-No, la verdad es que ni con mi familia lo he hablado. Me reuní con Sampaoli y con su ayudante, y le conté a mi familia lo que hicimos, pero nada más. No hablé mucho más que eso. Ahora, en lo único que pienso es en volver a jugar con la camiseta de Racing.
-De los 45 o 50 candidatos para jugar el Mundial, sos el más joven. A los 20 años, ¿no sentís que tenés demasiadas responsabilidades? Mejorar de la lesión, ser figura en Racing, llegar a la Selección, el pase a Europa… ¿Cómo lo llevás?
-Me sorprende todo lo que pasa, pero, como te decía, trato de mantenerme al margen de todo lo que pueda. Sé que son cosas mías, pero trato de relajarme, de disfrutar de lo que logré en tan poco tiempo, porque yo hace tres años todavía estaba en Bahía Blanca. Todo pasó muy rápido. Son cosas que me sorprenden, pero es la realidad, así que trato de asumirla y disfrutarla.
-De los 16 goles que hiciste, ¿cuál es el que más te gustó?
-El que le metí a Guinea en el Mundial Sub 20: de afuera del área, la paré de pecho, hice un toque y le pegué al arco. Teníamos que hacer muchos goles, así que no lo pude festejar como quería, pero fue el más lindo.
-Cuando llegues a Europa. ¿Vas a pensar en aprender, en tener paciencia o en romperla?
-Voy a seguir por la misma línea, por el mismo camino: entrenar, superarme, aprender de los jugadores que tenga al lado. Mis representantes (Zárate y Yaqué) y mi viejo (Mario, ex defensor de Villa Mitre, entre otros equipos) jugaron al fútbol, así que ellos me aconsejan. Miedo no tengo. Aunque el miedo siempre está, en este momento no lo siento, porque estoy en Racing y estoy bien. Si me toca irme a Europa, quiero seguir creciendo y jugar. Yo lo único que quiero es jugar.

Por Martín Estevez / Fotos: Emiliano Lasalvia.

Nota publicada en la edición de Septiembre de 2017 de El Gráfico