ENTREVISTAS

Jorge Rinaldi, 100x100, “un gol es un orgasmo, me parece demagógico no festejarlo”

- por Diego Borinsky: 06/07/2017 -

El fútbol de ayer y de hoy, Icardi, el periodismo, San Lorenzo, Boca, Europa, Menotti, los barras, los inicios, el retiro, Bilardo y la Selección: temas y más temas en la boca del exjugador santo.

En el café de Rivadavia y avenida La Plata, su lugar en el mundo, a los 54 años.

1 ¿Quién es Jorge Rinaldi? Un ex jugador de fútbol, un utópico que cuando tenía 20 años decía las mismas cosas que ahora, a los 54, y piensa en que se pueden cambiar las cosas.
2 ¿Qué cosas? Sigo creyendo que alguna vez nos vamos a educar, aunque a veces te entregás y decís “esto no cambia nunca más”. Cuando en 2002 fui a San Lorenzo como coordinador, llevaba 6 años laburando en Clarín, y me pareció poco ético seguir escribiendo. Julio Marini, el director de Deportes, me dijo: “¿Estás seguro de irte? Mirá que el año que viene te vas a dar cuenta de que las cosas no se pueden cambiar”. Me fui pensando que se podían cambiar desde adentro, pero Marini tenía razón, es difícil cambiar el sistema del “todo vale”.
3 ¿A qué llamás el “todo vale”? Con el tiempo las cosas cambian, y uno se va aggiornando: la tecnología, la televisión, el celular, pero hay otras cosas que no tienen nada que ver con aggionarte. La ética, la moral, lo que está bien y lo que está mal. En mi época, un técnico que iba a la cancha de un equipo que tecleaba, era mal visto. Hoy, un técnico renuncia y firma con el de enfrente, que compite por no descender, y no pasa nada. Por eso soy un utópico y la gente que lea esta nota dirá: “Este es un boludo”. Y está bien que piense eso: soy un boludo. Un boludo que me mantengo en mi boludez.
4 ¿Quién te puso Chancha? Carmelo Faraone, el técnico que me llevó a la Primera de San Lorenzo. Yo jugaba los torneos de GEBA, y Carmelo me tenía visto de ahí, y conocía a mi familia. Al mismo tiempo, con edad de Sexta, jugaba en la Reserva. En ese momento nos cambiábamos Primera y Reserva en el vestuario de los grandes y un día, al terminar mi partido, Carmelo me agarró la panza de costado y me dijo: “Chanchita”. Lo miré: “Chanchita sí, pero no toqués”. ¡Era el técnico de la Primera eh, y yo tenía 17 años! Después, le dijo a mi viejo: “Tu hijo menor me pegó una parada de carro tremenda”. Mi hermano Osvaldo ya jugaba en Primera.
5 Ahí nomás te hizo debutar… Estaba en quinto año y un día, al venir del colegio, mi hermano me dice: “Tenés que pedir permiso en el cole porque Carmelo dijo que desde el martes empezás a entrenar con nosotros”. Ahí empezó con La Chancha, por Larrosa, que tenía ese apodo y que después fue mi compañero.
6 ¿No te molestaba? Noooo, nunca me molestó. También me decían Gordo. Es más: voy a empezar a mandar cartas documento retroactiva con el Inadi por discriminación (risas). A mí me encantaba el chocolate. A mí y a varios más ... pero no voy a dar nombres (risas). A los 17 años me costaba dar el peso, jugaba con 81 kilos, pero en España me cambió el metabolismo, y al volver comía de todo y jugaba con 76 o 77. Hoy me siento bien.
7 ¿Quién tiene mejor puesto el apodo, vos u Ortigoza? Ahhhh, no sé. Ortigoza me parece un jugador espectacular, totalmente diferente. Yo prefiero un gordo como Ortigoza a un musculoso que la patee a cualquier lado.
8 ¿Fumabas como jugador? Sí, la mayoría de mi época fumaba, pero éramos resguardados, nunca lo hacíamos en el vestuario o delante del técnico, porque es una irrespetuosidad. Ahora, si no podés aguantar 45 minutos para llegar al hotel y fumar ahí, bueno... Lo de Osvaldo me pareció una trasgresión preparada. Y las trasgresiones preparadas no son trasgresiones.

Atándose Los botines con la camiseta de la Selección Juvenil.Disputó el Sudamericano con Roberto Marcos Saporiti de entrenador y quedó afuera del Mundial.

9 ¿Estaba bien puesta tu etiqueta de rebelde y conflictivo?
¿Cómo si estaba? ¡Está! Bien puesta, sí. Muchos creen que el fútbol debería manejarse como en un rango militar y no es así. Puedo pedirle explicaciones al técnico, siempre que sea con educación, y el técnico le puede pedir al presidente y viceversa. Yo preguntaba, no era corporativo, y eso resultaba chocante para muchos. La gente prefiere que vos le digas “está bien lo que hiciste”, aunque por adentro pienses “este está loco”, a que les digas “te equivocaste”. Yo voy por la segunda.
10 ¿Laburaste de algo de pibe? Dios dijo: “A este gordo vamos a darle un talento con la pelota porque va a ser un vago” (risas). No laburé, si debuté en Primera estando en quinto año. El director del colegio, Alonso de apellido, era un tipazo, muy futbolero, y cuando le fui a plantear que debía entrenar, me dijo: “Ni lo dudes, andá y vení cuando estén los exámenes”.
11 ¿De quién eras hincha y quién era tu ídolo? De Racing, y me gustaba Perfumo. Mi viejo había comprado un tero para tenerlo en el jardín y le pusimos Perfumo. Ya de grande, se lo conté a Roberto, y lloraba de la risa. Mi viejo y mis tíos eran todos de Racing. Cacho Giménez, que me veía jugar en GEBA y lo conocía a mi viejo, le comentó que me llevara a Racing, pero justo en el interín se armó una prueba en San Lorenzo, en el estadio, y como antes no te dejaban pisar nunca el campo, ni lo dudé. Era para contarles a mis amigos que había pateado en el Gasómetro. Jugué 10 minutos y me aprobaron. Y Cacho se lo recriminó toda mi vida a mi viejo.
12 ¿Cuándo te hiciste hincha de San Lorenzo? Walter Serra, gran amigo, me jodía siempre: “Te vas a hacer hincha de San Lorenzo, vas a ver”. Yo le decía que no. Después, empezás a defender la camiseta en inferiores y vas a ver los partidos. El Gasómetro era muy cómodo, llegabas con cualquier colectivo. Con 13 años, íbamos siempre con mis amigos, con el carnet de jugador, hoy es impensado. Le mentíamos a nuestros viejos y nos íbamos a Banfield, a Quilmes en el tren, nos cagaban a piedrazos, una locura. Y un día, en el 78, cancha de All Boys, ganamos 2-1 con gol sobre la hora del Lobo Fischer, y terminé trepando el alambrado gritando el gol. Y Walter, desde abajo, me dice: “¿Viste que te ibas a hacer cuervo?”. Tenía razón.
13 ¿Qué era lo más llamativo del Gasómetro? Todo. Recuerdo esas tardes de invierno en que terminábamos de entrenar en la Ciudad Deportiva y nos veníamos para ver un partido de básquet, o de sóftbol. Los domingos entrábamos a ver los partidos y enseguida había un kiosco en el que te vendían unos chorizos a la pomarola terribles, eran bombas atómicas. Y vos encima le decías “ponele un poco más de salsita”, ja, ja. Si ahora llegamos a comer esos chorizos, salimos volando.
14 Jugaste el preliminar del último partido, ¿no? Sí, en diciembre del 79, 0-0 con Boca, jugué en la Reserva. El técnico era Bilardo, que me había llevado a la Primera, pero como tuve hepatitis, bajé. De no haberla sufrido, quizás hubiese debutado antes, y con Bilardo. Lo hice al año siguiente. Jamás imaginamos que podía ser el último del Gasómetro, era impensado.
15 ¿Fuiste alcanzapelotas? Sí, y nos metíamos en el entretiempo a patear al arco y nos echaban, para mantener bien la zona de las áreas. Alcanzar pelotas era un sueño, que te tocara la cabeza un jugador no te lo olvidabas más.
16 ¿Qué recordás de tu debut? Fue el 30 de agosto de 1980, un 0-0 con Independiente, última fecha del Metro. San Lorenzo se había salvado del descenso una semana antes, me marcó Clausen. Mi sensación fuerte se dio en el partido siguiente, en el arranque del Nacional, contra Cipoletti de Río Negro en cancha de Huracán, donde hacíamos de local. Ganamos 1-0 y anduvimos bien. Al otro día fui al colegio, compré el diario y el título grande de Clarín era: “Solamente la media hora del Rinaldi chico”. Te imaginás cómo entré al colegio, ¿no? Después casi no jugué en el 81, porque Cocco trajo como 50 jugadores para Primera y Reserva, y recién me afiancé en el 82, en la B.

Enfrentándose a su hermano Osvaldo en un San Lorenzo-Racing en 1983.

17 ¿Y qué te acordás del día que descendieron?
El 15 de agosto de 1981. Fue patético. Se hizo todo lo que se tenía que hacer para que nos fuera mal. Una consecuencia lógica, pero impensada a la vez. En la última fecha nadie imaginaba que nos podíamos ir. Había dos equipos abajo en la tabla que debían ganar, a nosotros nos alcanzaba con el empate y sin embargo, se dio todo en contra. Me quedó grabada la charla técnica de Lorenzo, cuando habló de Alles, el arquero de Argentinos: “Es malísimo, grandote, malo abajo, malo arriba”. Se atajó todo, incluso un penal, fue el héroe. Desde entonces, siempre repito: “No hables nunca del arquero rival”.
18 Vos no jugaste esa tarde… No, Lorenzo me limpió en el micro. Yo era un pibe, y al Toto no le gustaban los pibes. Estaba seguro de que iba al banco, porque no había delanteros, salvo Perazzo. En el micro me llamó el profe Fernández, un tipo muy macanudo, y me devolvió la cédula. Pensé que me estaba jodiendo... Después se comentó que al haber un premio especial por salvarnos, el Toto habría dicho que como mi hermano jugaba, si lo hacía yo, nos íbamos a llevar un premio doble, qué sé yo, y quedé afuera. Igual, te repito: nadie pensaba que San Lorenzo se podía ir al descenso. Era imposible.
19 ¿Qué hiciste? Lo vi en la platea. Me preocupé cuando Alles atajó el penal, después el Hueso Glaría hizo un penal boludo y el Loco Salinas metió el 1-0. A partir de ahí fue todo sufrimiento. Me volví con amigos caminando por la avenida Avellaneda en un silencio absoluto, hacías así (chasquea los dedos) y se escuchaba. Mucha gente llorando en ese silencio…
20 Y casi no participás del ascenso, ¿no? Al descender, cambió la Comisión y Lorenzo se mantuvo en el cargo. Hicimos un buen Nacional y para el 82 empezó a traer sus jugadores. Ya había echado a Walter (Perazzo), que se fue a Estudiantes, y un día nos llamó a su habitación a Rubén (Insúa) y a mí y nos dijo que no nos quería más en el club. Le contesté que era jugador de San Lorenzo, y que si no me quería más, me iban a tener que vender. No me daba bola en los entrenamientos, pero por suerte, el profe, Julio Santella, se portó muy bien conmigo y me mantenía en forma, él sí me daba bola.
21 ¿Cómo se destrabó? En ese verano me empezó a llamar Bilardo para llevarme a Estudiantes, también me querían de Independiente, fueron los dos equipos que pelearon el título, pero de golpe Lorenzo nos puso para ir a la pretemporada. Con Rubén éramos los pibes del club, no sé si recibió presiones o qué. Una tarde, compré la Sexta de La Razón con la frase de Lorenzo: “Rinaldi es imprescindible para salir de la B”. No entendía nada. Arranqué en el banco y a los tres partidos empecé a jugar.
22 ¿Qué fue lo que más te impactó de esa campaña? Ahhh, la gente. Yo sabía que había una locura generalizada, pero en el primer partido contra Gimnasia en Ferro, me asomé antes de empezar, y no podía creer la gente que había. Una locura. Se batieron récords, hasta El Gráfico hizo notas a sociólogos y encuestas preguntándose si el sábado no era el día del fútbol, algo que ahora parece una gilada pero antes estaba instalado que el sábado era del ascenso y el domingo de Primera.
23 Fue el único momento en que jugaste con pelo corto. Porque me tocó la colimba a principio de año. Me llegó la cédula de citación a la vuelta de un gran partido contra Boca en Mar del Plata. La colimba era un auténtico dolor de huevos. Eliminarla fue lo mejor que se hizo en el país en los últimos 30 años. Fue defender de verdad a la gente joven, porque te forreaban, te basureaban...
24 ¿Cómo hacías para jugar haciendo la colimba? No tenía ningún contacto para zafar, y me tuve que presentar al día siguiente de un 4-0 a Atlanta en el que jugué extraordinario. Hice la instrucción en Campo de Mayo, de eso no se salvaba nadie, y tuve la suerte de que me tocó un subteniente, de apellido Kitayima, ese nombre no me lo olvido más, que me dijo que no sabía nada de fútbol pero que al comentar en su casa, como el padre era fanático de San Lorenzo, le había dicho: “Si le pasa algo a Rinaldi en la colimba, te mato”. Iba un par de días a Campo de Mayo y me dejaban salir, hasta que explotó lo de Malvinas y me dieron licencia hasta la baja.

En su hogar en Villa Lugano, con su padre, Ricardo, y su hermano mayor, Osvaldo, los dos iniciados en las inferiores de San Lorenzo.

25 O sea que podrías haber ido a Malvinas…
La mayoría que fue a las islas era del 62; yo era 63, aunque del interior fueron del 63, o sea que me podría haber tocado.
26 ¿Es cierto que lo ayudaste a Monzón a ganar sus peleas? Siempre me encantó el boxeo, y viví una época con grandes peleas y campeones. En algunas de Monzón, me iba entre round y round a rezar a la pieza de mis viejos y volvía. Ya era un boludo grande, eh (risas). Se paralizaba el país, como con las carreras de Reutemann. Muchos lo habrán olvidado, pero acá se pasó un Boca-River a la mañana porque al mediodía Reutemann podía ser campeón del mundo, 1981.

Postal de 1982, el año de la conmocionante campaña de San Lorenzo en la B.

27 ¿Cómo viviste lo que le pasó a Monzón después?
Acá mezclamos todo. Cuando Monzón mató a su mujer, le gritábamos “dale campeón”, una locura. Para mí, Freddy Mercury fue la mejor voz que escuché, no sé qué hacía con su vida, pero no juzgo, no me importa. Dicen que Icardi no le cae bien al grupo y yo qué sé cómo son los demás, yo miro al jugador de fútbol, si no, tengo que estar investigando a cada jugador a ver si hizo esto o lo otro.
28 ¿Te acordás de la producción de Los Intocables, con Gatti, Bochini, Bianchi y Gareca? Seeee, es una de las fotos que más orgullo me da: estaban los indiscutidos de cada club. Creo que faltó el Beto Alonso de River. Sé que no alcancé el nivel de los otros, pero sí estuve en el mismo escalón como indiscutido. La primera vez que fui a la Selección, me estaba duchando, y escucho de atrás: “Gordo, ¿tenés shampoo?”. Me doy vuelta ¡y era el Beto Alonso! Yo no soy hincha de River, pero ¡el Beto Alonso era! Esas cosas nunca me las olvidé. Se hizo en Puerto Madero, cuando era un páramo. Las ametralladoras eran de madera.
29 “El grupo sabe”. Noooo, eso fue una ridiculez de Bilardo. Lo declaró cuando me desafectó de la Selección, una manera de dar a entender que pude haber hecho cualquier cosa. Son las bajezas del fútbol.
30 ¿Por qué te “limpió”? Porque con Bilardo nos veníamos peleando hacía rato. El me acusaba de ir cuarto en la fila de los entrenamientos, una estupidez total: siempre habrá un primero, un segundo y un cuarto, si no, iríamos todos juntos, un poco difícil. Le discutía eso. Le decía cosas que a él que no le gustaban escuchar.
31 Y además vos le dabas notas a Clarín… En la gira del 84 ya había tenido problemas, porque nos dijo “prohibido hablar con Clarín”, y yo igual por ahí me iba a caminar con algún periodista de Clarín, no para darle una nota, sino porque no iba a cortar la relación o retirarles el saludo. Ya en el final, vino una vez Mariano Hamilton, de Clarín, a hacerme una nota y Bilardo se quedó ahí, en el medio, y entonces le pedí por favor que se corriera, que ya era grande, y ahí terminó de explotar todo el quilombo.
32 ¿Te recriminó eso? Sí, sí, él estaba acostumbrado a que nadie le contestara. Entré contra Paraguay, anteúltimo partido antes de las Eliminatorias, y al día siguiente vino Pachamé y me dijo, pobre Pacha tenía una visión (risas)… me dijo que Bilardo me iba a venir a pedir disculpas por el incidente de la nota. Pero no. Me dijo que estaba desafectado.
33 ¿Con testigos, como siempre dice? No, los dos solos. Tenía miedo de cómo podía reaccionar. Yo estuve tranquilo, le dije que había mentido en tal y tal y tal cosa y que me daba asco hablar con él. Y me fui. Esto fue un jueves; el martes se jugó el último amistoso con Chile y enseguida se viajó a Venezuela para empezar la Eliminatoria. Nadie ocupó mi lugar.

Contra Lanús, en la cancha de River y festejando con su amigo Rubén Insúa.

34 Salís de este bar y te lo cruzás en la calle, ¿qué hacés?
Ya está, lo saludo. Y si quiere hablar de algo, hablamos. El hecho de que no concuerde con muchas de sus cosas, no quiere decir que no pueda saludarlo. Empecemos a crecer, no siento rencor, porque creo que el equivocado en la Selección fui yo.
35 ¿Por qué? Porque me ajusté a mis principios. Y en el fútbol es muy difícil ajustarse a los principios. Me basé en que “si juego bien, tengo que estar”. Y no es así.
36 Si volviera el tiempo atrás… Haría lo mismo, es más fuerte que yo. Podés ser el tipo más poderoso del mundo pero si estás mintiendo, te voy a decir que estás mintiendo.
37 Al comenzar su ciclo dijiste que Bilardo y Menotti se parecían más de lo que la gente creía. Así es. Fuimos a Toulon, donde jugué extraordinario, y me sorprendió con sus conceptos, no expresados de la misma manera que el Flaco, pero muy buenos. Luego cambió mucho, la presión de los tres años fue insoportable. Fijate en la lista del Mundial, ahí le manejaron bastante. Bilardo es un técnico de elite, después hay una cuestión de gustos y mi gusto está con  Menotti. Pero aprendí un montón de cosas con Bilardo también, eh.
38 ¿Mantenés el contacto con Menotti? No mucho. Cuando cumplí 50, unos amigos me armaron un video y me saludaba el Flaco. Pensé que era una nota vieja, pero de golpe dice: “No puedo creer que usted ya tenga 50 años”. El mejor de los recuerdos, nos mandamos saludos por el periodista Guillermo Blanco.
39 ¿Estás bien de la chimenea? Ja, sí, fue lo primero que me preguntó apenas llegó a Boca. Para mí fue un sueño, yo había estado cerca de él en el Juvenil del 81, dirigido por Saporiti, pero con el Flaco supervisando. Jugamos el Sudamericano y después nos limpiaron a mí, a Espíndola y a Ruggeri para el Mundial. En esa, el Flaco le pifió, eh. Y cuando llegó a Boca, se me acercó y me preguntó: “¿Cómo está de la chimenea? Porque si usted se siente feliz de la chimenea, está para grandes cosas”.
40 Le metiste dos goles a River en un clásico pero lo perdiste, ¿no te da bronca? Ese día no podía jugar, me habían operado de osteocondritis y tenía mi pierna como este brazo, me faltaba músculo. El Chino (Tapia) me entra a hinchar las pelotas: “No me vas a dejar solo en el clásico, eh”. Jugué contra Instituto el partido previo para entrar en ritmo y a los tres días lo vendieron a Tapia a Francia y no jugó el clásico, el hijo de puta. Le dije de todo. Jugué contra River, metí dos goles, si ves el segundo, que fue una corrida desde atrás de mitad de cancha, la hice rengueando. No podía jugar. De hecho, me sacó Lorenzo en el segundo tiempo porque no podía jugar con la rodilla así. Yo era el encargado de patear el penal, y lo pateó Comas en el último minuto y lo tiró afuera. Una pena.
41 ¿Los hinchas de San Lorenzo te siguen criticando el gol que les gritaste con la camiseta de Boca? Todavía me la facturan, sí, pero yo ya di mi mejor explicación para ese gol. ¿Por qué no le iba a gritar el gol a San Lorenzo si en la puerta de mi casa jugaba un cabeza con mi viejo y cuando le hacía un gol se lo gritaba? Si se lo grito a mi viejo, ¿por qué no a San Lorenzo? Además, en Boca me venía puteando la barra. Yo digo: si no vas a gritar el gol, directamente no lo metas. O andate del club, si acá la esclavitud se abolió hace años.
42 O sea que no te gusta cuando un jugador no festeja un gol. Me parece una estupidez, algo frío, demagogo… Lo mismo cuando juntan las manos pidiendo perdón. No lo metas el gol, si esto es fútbol, no estás matando a nadie. ¿Sabés lo que es hacer un gol? La mejor definición se la escuché al Puma Morete: un orgasmo. Eso es un gol. Un orgasmo. ¿Y vos podés retener un orgasmo? ¿Cómo hacés?
43 ¿Te apretó feo la barra brava en Boca? Ehhh (piensa), mano a mano nunca. Sí me amenazaron y por eso tuve que ir a declarar en el juicio al Abuelo, cuando la Doce mató a dos hinchas de River, en 1994. Ya me había retirado, pero como había tenido problemas con ellos, me citaron para saber cómo se manejaban.

Bilardo fue su DT cuando asomaba en la Primera de San Lorenzo, y luego lo convocó en el inicio de su ciclo en la Selección.

44 ¿Tuviste miedo?
Sí, todo el tiempo tuve miedo. De no ser por Alegre y Heller, hubiese pasado a mayores, porque ellos me bancaron a muerte. Yo volví de Sporting de Gijón y había firmado un contrato por seis meses y me explotó este quilombo de la barra justo ahí.
45 ¿Qué pasó? Se armó una cena pro viaje de la barra de Boca al Mundial de México y no iba. “Poné igual”, me dijo un compañero. Me negué. A los dos días viene otra vez el mismo jugador a pedirme, en nombre de la barra, que compre la entrada y que diga que soy hincha de Boca desde chiquito. Un disparate, llevaba tres meses en el club. “Si quieren ir al Mundial, que vayan, yo no tengo por qué darles plata; si quieren aplaudirme porque juego bien, bárbaro y si quieren putearme porque juego mal, no hay problemas”, le contesté. Y ahí explotó.
46 ¿Cómo? Fuimos a jugar a Bahía Blanca por la Liguilla. A la primera pelota que voy a buscar para hacer un lateral, un barra de Boca me salta: “¡Gordo alcahuete, hijo de puta, poné plata!”, y a partir de ahí me empezaron a putear todos los partidos. Iban nombrando jugador por jugador, cada uno con su cantito. “Dale Loco”, “Dale Pipa", “Boliviano” y cuando llegaban al 9, era “Rinaldi, hijo de puta…”. Me quería ir, de hecho no jugué la final de la Liguilla contra Newell’s en Rosario porque no aguantaba más.
47 ¿Estaban identificados los barras? Sí, eran El Abuelo y todos esos delincuentes de mierda, por eso me llamaron a declarar después en el juicio. Siempre explico lo mismo: a mí me pasó en Boca con un presidente y un vice que me bancaron a muerte, con periodismo todos los días alrededor; si me hubiera pasado en un club más chico, sin periodismo, me hubiera tenido que ir.
48 Dame un ejemplo de amenaza. Uhhh, recuerdo el día que me casé. Mi ex suegro, Ignacio Zabaleta, al que voy a amar por siempre, hizo una fiesta bárbara en el Hotel Alvear. En un momento vino el metre a contarme que tenía una llamada desde México. Se estaba jugando el Mundial, pensé que era el Chino Tapia, del que soy amigo. Fui hasta la recepción a atender y escucho: “Te vamos a matar hijo de puta”. Entré a putearlo yo también. La carita del metre, como diciendo “¡qué cagada me mandé!”.
49 ¿Cómo terminó la historia? Heller y Alegre me insistieron para que siguiera y lo hice. En la cancha me puteaban, hasta un partido con Platense, íbamos ganando 2-0, estaba jugando muy bien y me equivoqué con un pase. La barra me empezó a putear y espontáneamente el resto de la gente respondió con un “Rinaldi corazón”. Fue una gran emoción, porque todos sabían que yo había nacido en San Lorenzo. Fue la última vez que me putearon. Después, cuando metía un gol, lo gritaba para los costados, me iba para el banderín del corner, no lo compartía con la barra.
50 ¿A River fuiste por despecho? No. Me fui de Boca al Mulhouse de Francia, después hubo un problema de plata y me llamó Yudica para ir a Newell’s y enseguida me habló el Flaco Menotti para ir a River. O sea: técnicamente pasé de Boca a River, pero no fue así.
51 ¿Cómo te trataron en River? Bien, nunca hubo un “eh, bostero de mierda”, por ahí criticaban porque jugué poco, sobre todo en el primer semestre, ahí lo sufrí. En la segunda parte ya tuve partidos buenos. Ese River era un equipo de estrellas… que murió estrellado (risas). Borghi, Bevilacqua, Reynoso, Zamora, Higuain y estuvieron por ir Chilavert, Siviski y hasta Giunta, que tenía todo arreglado. Me río con la historia que luego armó Giunta en Boca, pero la conozco bien, eh (risas).

Con el Chino Tapia y César Luis Menotti, en la Bombonera. Fue el DT con el que más se identificó.

52 ¿Por qué casi no jugaste en Gijón?
Eran otros tiempos también, fui como único extranjero, muy pibe, y con un técnico que odiaba a los extranjeros, de apellido Noboa, a mí me había llevado la dirigencia.
53 ¿En Turquía te dieron una casa sin inodoro? Fuimos con Claudio Zacarías y el Negro Rivero al Gençlerbirligi, todavía juega en la Primera de Turquía. El nombre significa “Juventud Unida”. En ese momento, el problema era que depositaran la plata del pase. Te llevaban al lugar, te ponían el mejor auto y el mejor departamento, pero con la guita grande del contrato había vueltas. Esa vez fue al revés: la guita del pase la pusieron enseguida y cuando llegamos allá, ellos querían que viviéramos como la mayoría de allá y nos dieron un departamento donde no había inodoro, sino agujero, después lo arregló Rivero.
54 ¿Tuviste que escaparte como el Burrito Ortega? Yo había arreglado por dos años y como al poco tiempo vimos varios problemas, arreglamos con el presidente jugar una sola temporada. “Después me voy y te devuelvo los cheques del segundo año”, le dijimos. O sea: no es que yo me iba con plata que no me correspondía. Pero el presidente, que era muy poderoso, faltó a su palabra y me retuvo el pasaporte. Fui a hacer la denuncia, pero el embajador se hizo un poco el boludo porque tenía relaciones con este hombre. Me ayudó el secretario del embajador que me hizo un pasaporte provisorio para regresar al país.
55 ¿Cuando jugaste contra Newell’s en 1992, sabías que era el último partido de tu carrera? En el partido, no, pero en el vestuario discutí con Miele y al llegar a casa le dije a mi mujer: “No juego más”. Miele entró y dijo un par de boludeces, desubicado y yo le contesté. La cagada se la había mandado él cuando echó al Nano Areán por un empate en la Copa, cuando teníamos chances. Ya no tenía más ganas de pelearme. Después me mandó gente para que arregle, como hacía siempre Miele.
56 Salís a la calle y te cruzás a Miele, ¿qué hacés? No hay problema, ya está, no tengo rencor, salvo que me diga una boludez.
57 ¿Te arrepentiste de retirarte tan joven? Arrepentirse es distorsionar el pasado, así que no. En ese momento, no quería más. Me llamaron de varios clubes, pero fui un malcriado, me acostumbré a jugar en equipos grandes.
58 ¿Te costó el retiro? No, porque yo opté por retirare. Sí me dan ganas de tener 29 años de vuelta (risas). Me sentí mal por dejar algo que amaba tanto. Es lo que traté de inculcarles a los chicos de las inferiores de San Lorenzo cuando fui coordinador: todos parecen muy preocupados por enseñar cómo ganar un partido, cómo ser ganadores, como dicen algunos “for-ma-dores” y no por enseñarles a hacer algo para cuando se acabe el fútbol profesional.

Anotando el 2-0, luego de una larga corrida, contra River. Ese día, River lo daría vuelta y terminaría 3-2.

59 ¿Cuál fue el mejor Jorge Rinaldi?
El que explotó en el comienzo y el de 1987, en Boca, con Menotti, ahí fui un jugador más integral.
60 Tu día más feliz y tu día más triste en el fútbol. Ahhhh… el más triste el del descenso con San Lorenzo, aunque lo viví más como hincha. El más feliz, cada vez que la gente se acuerda de mí.
61 El mejor DT que tuviste El Flaco Menotti, aunque soy injusto porque tuve a grandes entrenadores: Yudica, Areán, y algunos más.
62 ¿El peor? A los que no me banqué son a los entrenadores que jugaban sucio, los que arreglaban con las barras bravas, ya está, no los voy a nombrar.
63 Definime al Toto Lorenzo. Con todo el respeto por la familia, creo que era tan malo que me hacía reír. Y ya en el ocaso de su carrera, imagino lo que sería en su apogeo. Conmigo se terminó encariñando, pero vivíamos peleando.
64 Mucho menottismo pero fuiste precursor en el uso de videos. ¿Verdadero o falso? A ver (se enoja). Lo escucho a Holan hablando del drone y los videos y te digo: ¿sirve? Sí, todo sirve, pero no es la esencia. Si sumo cosas que asisten al jugador de fútbol, me parece bárbaro; ahora, si me creo que soy más importante que el jugador, no. Mi viejo me grababa mis partidos, y a veces otros, y me gustaba mirarlos. Era una ayuda.
65 ¿Los profes fueron claves en tu carrera por el tema del peso, no? Tuve muy buenos preparadores físicos, que sacaron lo mejor de mí. Y, además, no se enojaban cuando les preguntaba y me ayudaban a entender. Es algo que les repetía a los chicos de inferiores en estos años. ¿Viste la famosa frase “no pregunto cuando me ponen y tampoco cuando me sacan”? No estoy de acuerdo. Es al revés. Tenés que preguntar. Si lo hacés con educación, ¿cuál es el problema? Tuve a los mejores: Andrés Fassi, Tati Carberol, Pizzarotti, Oscar Dean, Julio Santella. Les preguntaba de todo y ellos no se molestaban. Eso me lo dijo Menotti un día: “A vos hay que entrarte explicándote la cosas, no podés hacer nada que no entiendas”. Hoy me pasa, y por eso uno sufre tanto por un montón de cosas que no entendés cómo se manejan.
66 ¿Cómo era Andrés Fassi como profe? ¿El cordobés? Un monstruo. Llegué a San Lorenzo de no jugar dos meses en Turquía y me ayudó en la recuperación de los músculos. No nos conocíamos pero estaba siempre a mi lado, fuera de horario, en el gimnasio. Lo quiero mucho. No me extraña lo que hizo en Pachuca y en Talleres. Es inteligentísimo.
67 Tus mejores amigos del fútbol. Los de inferiores de San Lorenzo, casi ninguno llegó. De los más conocidos, al Toti Iglesias, Pipa Higuain y Chino Tapia, los quiero mucho. Con Pipa coincidimos en San Lorenzo, Boca y River. “Pará de seguirme”, me decía. De Chilavert el mejor de los recuerdos, voy a ser injusto con muchos que no nombro...
68 ¿Tenías relación con Hugo Pena y con el Chino Coudannes? Sí, fueron dos desgracias en muy poco tiempo. Tomate fue a prender la tele con la pierna metida en una palangana con agua y sal y murió electrocutado. Fue en enero de 1981, estaba concentrado con la selección juvenil, vino Tapia y me dijo: “Gordo, murió Pena”. Lloré toda la noche, me había enseñado mucho Tomate. Y lo de Coudannes fue una locura. Un domingo a la noche, año 1985, estábamos por salir con mis amigos y en la tele dicen: “Agredieron al Chino Coudannes y está internado”. Dijimos: vamos a verlo, pero cagándonos de risa, ¿qué habrá hecho este pelotudo? Llegamos al Fernández y estaban todos llorando, nadie entendía nada. Un tipo muy querible el Chino, gracioso y buena gente.
69 ¿Qué te enseñó Pena? En mi tercer partido en San Lorenzo, el 21 de septiembre del 80, me acuerdo porque era el día de la primera, le metí un gol de cabeza a Colón y en una audición partidaria de San Lorenzo me pusieron “El chico 10” y Hugo me dijo: “No seas boludo, no vas a creer todo lo que dicen”, y al partido siguiente jugamos contra River y fui un desastre, y el mismo que me había puesto “El chico 10” me puso “Atila, el rey de los unos”.
70 ¿Te agarraste a piñas con compañeros? Síííí, con compañeros y con técnicos también. Con Yudica, en San Lorenzo-Los Andes, en la B, yo era un pibe, nos empataron 1-1 al cierre del primer tiempo y al entrar nos dice que éramos unos cagones. Yo venía jugando con una lesión y le contesté. Se me vino al humo, era polvorita el Piojo, y nos agarramos. A los dos días me mostró su grandeza: fui el lunes al consultorio a tratarme y ahí estaba él, sentado en la sala. Pensé: “¡me tengo que agarrar a trompadas otra vez!”, pero me dijo que fue a ver cómo estaba. “Lo que pasó, pasó”, me dijo. Un fuera de serie.

Con la Banda, entrando a la Bombonera, en 1989.

71 ¿Con qué compañeros te agarraste?
Con Gustavito Matosas haciendo un medio, pero al partido siguiente metí un gol contra River y fue el primero en abrazarme. Vuelan un par de manos y te separan. Después eso de “no se la da porque están enojados”, para mí no existe, yo se la daba al diablo con tal de que metiera el gol. Y creo que la mayoría piensa como yo.

En la tapa de la Revista El Gráfico. Un crack.

72 ¿Por qué te expulsaban tan seguido?
Porque era insoportable. Nunca puteaba, me echaban por protestar, hablaba todo el partido. Yo jugaba mucho con la gente también.
73 ¿Por qué no fuiste a la inauguración del Nuevo Gasómetro? Porque no me invitaron.
74 ¿Es cierto que no volviste a patear una pelota después de retirado? Algo así, me puse a jugar al tenis y al padel, me divertía más que jugar al fútbol. En ese sentido, es como dice Juan Barbas: “Cuando le tocaste los huevos a Dios, viste…”, y sí, es verdad, jugaste en cierto nivel ante 50.000 personas y después te cuesta meterte de la misma manera, es difícil explicarlo, no quiero que parezca peyorativo, pero vas a jugar con amigos y creen que tenés que jugar como si estuvieras en Boca del 87.
75 ¿Quedaste satisfecho con tu tarea como coordinador en San Lorenzo? Sí, me encantó, tuve un grupo de técnicos y profes muy homogéneo y trabajamos verdaderamente para los chicos y no los chicos para nosotros, como se hace en muchos clubes. Quisimos que las inferiores no fuera una plataforma para los técnicos, que viven diciendo “yo descubrí a Josecito o Pepito”, y que van con los papeles diciendo “Mirá yo salí campeón de la Quinta o la Sexta”, para conseguir trabajo en la Primera.
76 En inferiores no importa ser campeón… Tal cual. Te lo pongo con un ejemplo: si en mi categoría tengo a Riquelme, faltan 3 fechas para terminar el campeonato, estamos por salir campeones, el técnico de la Primera me lo pide y no se lo quiero dar, está mal. Hay que dárselo, y buscar otro para tener una nueva alternativa para la Primera.
77 ¿Qué les recalcabas a los pibes? Les insistía mucho con que miraran partidos. Suponete que hoy jugaran Real Madrid-Juventus. Se los remarcaba. Al otro día les preguntaba y solo lo habían visto el 5%. Les decía: “Si tienen que salir con la novia o el cine, bárbaro, salgan, pero si están en su casa, miren, porque van a aprender cosas”. Y no lo hacían.
78 ¿Qué pasó con la carrera de tu hijo? Leonel llegó a jugar algún amistoso en la Primera de San Lorenzo con Miguel Russo de entrenador y no paso de ahí, se fue a Italia, no le salieron unos papeles y hoy está jugando en GEBA y es feliz. En este caso, no es Leonel el que se debe sentir culpable, sino el papá.
79 ¿A qué te referís? Los compañeros de Leonel pueden dar fe de que el más perjudicado indirectamente fue Leonel. Nunca ejercí mi influencia en el club para pedirles a los técnicos que lo pusieran. Es enganche, juega bien.
80 ¿Fuiste a la cancha el día que San Lorenzo ganó la Libertadores? No, porque tuve que laburar en DirecTV. Sufrí como un Pascual el partido, eso sí, lo vi todo, hacía rato que no sufría tanto. Al volver, empezaba a salir la gente a cortar la calle, y me quedé con la gente.

Después de dos ciclos en San Lorenzo como futbolista, en el 2002 llegó su momento de ser coordinador general (lo fue hasta el 2013). Aquí, en el Gasómetro.

81 ¿Es Tinelli o Lammens el padre de estos éxitos?
Te digo por la sensación y por lo que me cuenta gente de adentro, el que se mueve y labura todos los días es Lammens.
82 ¿Clasificamos al Mundial? Y… dependeremos de Messi, no hay vuelta. De Messi y de algún jugador más que está en muy bajo nivel en la Selección y bien en su club.
83 Vos que fuiste compañero de Maradona, ¿Messi lo pasó? Maradona es más bello y Messi es más práctico. Los amo a los dos: me crié con Diego y fue un sueño jugar con él. Con Messi me pasa que me pongo a ver partidos del Barcelona solo en mi casa y grito los goles, me levanto y lo aplaudo como un pelotudo. Leo tranquilamente se sienta en la misma mesa que Diego.
84 ¿Jugar hoy es más difícil que antes? No, eso es mentira. Por ahí hoy corren más, pero preferiría lo de hoy a que Trossero salga del fondo tirándome un caño, que me moría. Antes, técnicamente el defensor te pintaba la cara, ibas a apretar a Marangoni y te pisaba la pelota.
85 ¿Qué te gusta del fútbol que ves? Hasta estos años, lo más alto era Brasil del 70, pero el Barça de Guardiola llegó a esa misma altura. De acá, lo de Gallardo me parece magnífico.
86 ¿Lo conocés a Gallardo? De Marcelo tengo un recuerdo inolvidable. Cuando erró aquel penal en Argentina-Australia, en la inauguración del estadio de Quilmes, recién arrancaba en la Selección y la barra de Boca armó la silbatina y pidió por Maradona. Escribí mi columna de Clarín diciendo que era una locura, que eran insultos pagos, y que Gallardo debía ser el 10 de la Selección. Pasaron unos meses y me tocó ir por Clarín a Córdoba a un partido de Argentina, hubo conferencia de prensa, me quedé al fondo mientras los chicos del diario iban a hacer las preguntas, y Marcelo me vio y cruzó todo el salón para agradecerme la columna. Me encantó el gesto, no lo olvidé más.
87 ¿Clarín te propuso que fueras columnista porque se sentían culpables de que Bilardo te sacara de la Selección? Ja, ja, ja, nunca me lo dijeron así. Vinieron a hacerme una nota por la inauguración del Nuevo Gasómetro, vieron unas cosas que escribía para mí y al año siguiente me llamaron para que hiciera columnas. Yo había arrancado en una FM de Monte Grande. Estuve entre el 95 y el 2001. Al principio me tomaban los textos, después pasé a escribirlas yo mismo. En los últimos años trabajé en DirecTV.
88 ¿Qué periodistas te gustan y cuáles no? Me gustan Gonzalo Bonadeo, porque aprendí de todos los deportes gracias a él en los Juegos Olímpicos y porque me enseñó mucho el deporte que juega mi hija, el hockey. Anotá: Antonella Rinaldi, la goleadora de GEBA. Me gustan también Varsky, Matías Martin, el Ruso Verea y entre ex jugadores, Latorre, Espina y Gustavo Lombardi. Podés estar de acuerdo o no, pero te dejan conceptos, te hacen pensar. Espina es muy didáctico.
89 ¿Quiénes no te gustan? Pufff, ¿vos me querés hacer pelear, no? No quiero dar nombres, lo que no me gusta es cuando se falta el respeto, o cuando se opina sin saber. Faltar respeto es decir “este jugador es un burro” o “este tipo no puede jugar”. Otra cosa que no soporto es que no quieras aprender. Yo tenía que escribir mi columna el fin de semana e iba un par de días a la semana a preguntar y les rompía las pelotas a los chicos del diario para aprender. Me pone muy nervioso cuando los periodistas no saben ni el reglamento.
90 ¿Qué es de tu vida hoy? Estuve trabajando en los medios: en Clarín, como te contaba, y en DirecTV en los últimos años, pero no me renovaron el vínculo. Ahora estoy como un asesor deportivo del Banco Supervielle, vendría a ser el entrenador del equipo que juega el campeonato interbancario en categoría libre. Me encontré con una camada de pibes espectacular, me hicieron renacer.
91 ¿Mandás al equipo al ataque o toda tu filosofía queda en teoría? ¡Preguntales a ellos! Jamás nos colgamos del travesaño, porque además sería engañarlos. Como les digo siempre: laburan de lunes a viernes, se levantan a las 6.30 de la mañana del sábado para jugar un partido, capaz que se pelean con la mujer por eso y ¿no vienen a disfrutar? Sonamos. Llevo 4 años y perdimos un par de veces el partido final para ascender, pero gané un montón de amigos y vivencias. Algunos dicen “lo único importante es ganar”… Y sí, boludo, eso es lo primero que uno aprende. “No, es que yo soy resultadista”, ¿y quién carajo no es resultadista? Te juego al truco ahora y te quiero ganar, ¿vos no?
92 ¿Por qué no seguiste en la tele? En el fútbol, como es todo subjetivo, hay muchas injusticias, pero hoy todo se maneja muuucho por relaciones. Los puestos no se alcanzan por capacidad, sino por relaciones, eso me molesta. En el fútbol y también en el periodismo. Noto que hay poca preparación también.
93 ¿En qué lo notás? Si a mí, mañana me invitan a comentar por TV un Barcelona-Real Madrid, como mínimo debo ver 2 o 3 partidos de cada uno. Yo lo hago, hay muchos que no, y te das cuenta enseguida, cuando dicen “papá, qué hacés” o “se tocó el pelito en el córner”, ese tipo de cosas. Un poco de folclore está bien pero tirame 3 o 4 conceptos. Yo prendo la tele y escucho a Latorre o a Frana en el tenis y me tiran conceptos, después podés estar de acuerdo o no, pero te dan elementos. Ahora, si prendo la tele y todo el tiempo te dicen: “A las 11 no te pierdas tal o cual novela”, dejame de joder. En Clarín tenía que escribir una columna el domingo, pero en la semana iba a la redacción y agarraba a Chiapetta, Gastañaga, Bossio o Durruty y los mataba a preguntas, por eso terminé con una relación espectacular con ellos.
94 ¿Nunca pensaste ser DT en Primera? No. Hice el curso de técnico dos años por internet, en forma virtual, y está muy bueno, porque te obliga a tener determinados conocimientos, tenía que ir a un examen presencial, pero lo cambiaron de fecha y no fui a darlo. El curso debería ser más específico, eso sí, porque no es lo mismo dirigir infantiles que profesionales.

Los Intocables. Ese fue el título de esta histórica producción de El Gráfico. Gareca (Boca), Bianchi (Vélez), Gatti (Boca), Bochini (Independiente) y Rinaldi (San Lorenzo).

95 ¿Es cierto que no tenés recuerdos guardados?
Noooo, los recuerdos están acá adentro (se toca la cabeza) o acá (se toca el corazón). Camisetas les di a mis hijos, tengo una caja con recortes en algún lugar, una caja que me dio mi vieja cuando murió mi viejo, lo que él había guardado. No es por desamor a la carrera ni por escupir para arriba, sino porque es muy difícil en una foto o en un cuadro explicar lo que sentí en ese momento. Además, ¿poner cuadros con camisetas para que entren en mi casa y digan: ¿vos sos tal y tal? No me interesa.
96 ¿Te da vergüenza que te reconozcan? Siempre fue así. Mis amigos, que son casi todos del 76 o 77, de las inferiores de San Lorenzo, y con los que nos seguimos juntando con frecuencia, ya me decían, a los 20 años: “Vos elegiste la profesión equivocada, hijo de puta, te da vergüenza que te pidan autógrafos”. Que me dé vergüenza no quiere decir que no me guste, de que no sienta orgullo.
97 ¿Te siguen reconociendo? Bueno, estamos en un barrio de San Lorenzo, donde vivo hace más de 30 años. “¿Cómo te vas a retirar tan joven?”, me dicen muchos. El otro día vino un nene de 10 añitos a pedirme un autógrafo. “Mi papá siempre me hablaba de vos”, me dijo. Ah, es fuerte. Una vez, en un San Lorenzo-Boca de Quinta, cuando era coordinador en San Lorenzo, el 9 de Boca mete un terrible golazo y viene gritando hacia donde estoy yo con un gesto extraño. Parecía que me hacía un corte de manga. Después, el propio chico me contó que su padre le había hablado de mí y me regaló un festejo de gol como los que yo hacía, estirando el brazo. Ahí decís: “La puta que lo parió”.
98 ¿No pudiste cortar el cordón con avenida La Plata, que me citás en Rivadavia y avenida La Plata? Yo nací en Lugano, pero todas mis amistades son de acá. ¿Viste cuando hablan de tu lugar en el mundo? Bueno, el mío es este: Rivadavia y avenida La Plata. Nosotros vivíamos en el Viejo Gasómetro. Mi relación con San Lorenzo no es solo la Primera División, nosotros íbamos a la pileta de la Ciudad Deportiva desde los 12 años, y en invierno veníamos a ver sóftbol o básquet acá. Ahí conocíamos chicas, entonces por acá me encuentro siempre con gente que me recuerda esto o lo otro.
99 ¿Vas a la cancha? Si no es por laburo, no, ya no se disfruta. Si el partido empieza a las 4, tenés que ir a las 2, ver dónde dejás el auto,  pagarle al trapito, pelearte con el de la puerta, llegar a tu platea, que por más que sea la más cara va a estar ocupada, esperar para salir, volver y no saber si está tu auto… El fútbol, acá es el espectáculo más caro del mundo, más que el Barcelona-Real Madrid. Y también te puede pasar que uno te putee, te recuerde que jugaste en tal o cual equipo y la terminás pasando mal. Acá hay una irrespetuosidad total.
100 En Europa no pasa. En general, no, pero si hacen algo, van en cana. Locos hay en todo el mundo, pero allá hay penas y se cumplen. Y otra cosa más. Vos vas al cine, ponés los pies en el respaldo y viene un tipo y te los hace sacar. Vas al teatro, la obra te parece malísima, pero si puteás a los actores, te echan. En el fútbol le tirás mostaza al técnico o pis a los hinchas y no pasa nada. ¡No pasa nada! (enfático)… Escupís y el policía está ahí y nada. Está ese verso de que si pago la entrada puedo hacer lo que quiera. No pibe, no podés hacer lo que querés. Acá estamos mal… metámonos en la cabeza que no somos el mejor país del mundo.

Por Diego Borinsky / Fotos: Emiliano Lasalvia y Archivo El Gráfico.

Nota publicada en la edición de Junio de 2017 de El Gráfico

Por Diego Borinsky: 06/07/2017

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