ENTREVISTAS

Pablo Aimar, 100x100: “Messi piensa y ejecuta al mismo tiempo”

- por Diego Borinsky: 02/04/2017 -

Anécdotas, historias y reflexiones de uno de los jugadores más queridos de River. Gallardo, Bielsa, el retiro, las notas, los mundiales, los apodos, su futuro...

A los 37 años hace el curso de entrenador, viaja por la FIFA, y está anotado en Estudiantes de Río Cuarto en Copa Argentina.

1 “Se retira uno de mis ídolos. Pablo, te deseo lo mejor en tu nueva etapa. Gracias por todo lo que nos hiciste disfrutar con tu magia”. ¿Lo leíste? Claro, ¿cómo no lo voy a leer? Es una satisfacción que el mejor jugador del mundo haya escrito eso para mí, me llena de orgullo, imaginate.

2 ¿Es la escarapela más grande de tu carrera? No sé, son cosas difíciles de explicar. Cuando Zidane contó que Enzo era su ídolo, yo pensaba: “¡Qué bueno lo que le pasa a este loco!”, y después me pasa a mí con Messi, qué te puedo decir, una satisfacción enorme.

3 ¿Lo hablaste alguna vez con él? No, no, ¿qué le voy a decir? (risas).

4 ¡Yo qué sé: gracias por tenerme de ídolo! No, no, no me sale (risas más fuertes).

5 ¿Qué te dicen tus hijos: tengo un papá groso groso? No, no (risas más fuertes y largas), seguro que alguien les habrá contado, pero los dos más grandes están en la época de la vergüenza, vamos a esperar que pase.

6 ¿Quién es Pablo César Aimar? Ehhh, un riocuartense que empezó a jugar al fútbol porque le gustaba, y que dejó de jugar porque ya no podía más, porque ya no lo disfrutaba por diferentes motivos. Después… padre, amigo, hermano, esposo, tendrás que preguntarles a los demás.

7 El “César” es por Menotti, ¿no? Sí, sí, nací en el 79, después del Mundial del 78 y del juvenil del 79, ambos dirigidos por Menotti, y mi papá me lo puso por eso. A Menotti no lo conocí personalmente, pero sí hablé con él por teléfono a través del profe Signorini. Sé que se junta a cenar los miércoles con amigos del fútbol, así que le dije que me encantaría participar alguna vez de esas cenas. Seguramente ocurrirá dentro de poco. Le conté lo del nombre y me dijo que ya lo sabía.

8 ¿Seguís jugando al fútbol? Juego en casi todos los partidos que me invitan. Cuando Javi Saviola estaba acá, jugábamos los martes en Parque Chas y después nos quedábamos a comer. Eso al baby, en cancha de cemento, pero también en Río Cuarto jugamos en el verano en una canchita muy linda de pasto, más grande, que tenemos cerca, y cuando estamos comiendo el asado posterior, decimos: “No hay nada mejor que venir a jugar un picado hermoso y después compartir un asado con tus amigos, un plan incomparable”. También me invitan a jugar los padres del colegio de mis hijos, y yo voy, claro.

9 ¿Terminás entero los partidos? Apenas dejé de jugar, en julio de 2015, no podía moverme, pero pasados los 6 o 7 meses, ya estaba casi normal, y empecé a jugar. Ahora perdí fuerza, o me pasa de salir a correr por Palermo y tener que parar a veces porque se me contracturan los gemelos. Ando mucho en bici. Por ahí pongo una película y la veo mientras hago bici fija, está bueno.

Cara de niño bueno, con el lunar inconfundible en su mejilla izquierda.

10 ¿Qué películas te gustan? Películas argentinas, todas. Veo muchas que ya vi antes y me gustaron. También me engancho con las series, bastante Netflix.

11 ¿Cómo es tu día a día? Juego al fútbol, hago ejercicios, veo películas, voy a Río Cuarto seguido. Me gusta mucho ir a ver entrenamientos y partidos, fui a varias canchas el último año, y si no, veo todo por la tele. A veces voy a algún evento, algo que antes no podía, como los Juegos Olímpicos, o la final de US Open. Quizás voy un día y me vuelvo al siguiente. Lo hacemos con Mati (Matías Aldao, su representante y amigo), porque se me complica llevar a mi mujer y mis cuatro hijos en un viaje relámpago así. El otro día, al ganar Nadal, nos pusimos a buscar para ir a la final de Australia, pero no conseguimos. Y también voy a eventos de la FIFA junto a otros ex jugadores como Maradona, Ronaldo, Trezeguet, Cafú, Roberto Carlos, integrando un grupo llamado FIFA Legends. Participamos en partidos, damos charlas, acompañamos básicamente a Infantino. Su idea de un Mundial de 48 equipos me parece muy buena, ayudará a que el fútbol llegue y crezca en todos los rincones del planeta.

12 Aún así, te debe sobrar el tiempo, ¿lo pasás bien o más o menos? Lo paso bien, sin problemas. También estoy haciendo el curso de entrenador: es on line, está bueno el curso, interesante, te ofrece buenas herramientas. Terminé el primer año, y al final del segundo hay que hacer prácticas. Seguramente encontraré en el futuro algo que hacer dentro del fútbol, porque me gusta, porque es lo que hice toda la vida. En realidad lo que hice fue jugar, que es la parte más linda. A lo mejor hay alguna otra cosa que pueda hacer bien ahora, quién sabe, habrá que explorar para intentar encontrarla.

13 ¿Al Monumental no volviste? Algún partido fui, no muchos, igual por televisión veo todos los partidos de River.

14 ¿Hay chances de que juegues en Estudiantes de Río Cuarto, que te anotó para la Copa Argentina? El presidente del club es vecino mío y me suele decir: “Si algún día andás por la ciudad, te sentís bien, querés entrenar una semanita y jugar un partido, si no estás en la lista, no podés” (risas), entonces me pone en la lista por si me dan ganas.

15 Me imagino que te pide permiso para anotarte, o sea que hay alguna chance, ¿no? Sí, claro que me pide permiso, a mí me encantaría estar bien. Si yo me sintiera bien, si estuviera bien, jugaría.

16 ¿Qué sería estar bien? En plenitud física, en condiciones de disfrutarlo. El fútbol cinco contra cinco, yo lo disfruto mucho, pero no tiene nada que ver con un once contra once con chicos de 21 años del otro lado.

17 ¿No te da para jugar los últimos 20 o 30 minutos de partido? Ehhh (piensa), no, no (risas), eso no quiero.

18 ¿Tu hermano te insiste para que juegues con él? Mi hermano, el año pasado ascendió con Estudiantes pero no sabe si va a seguir o no. El año pasado sí me insistía para que jugáramos un rato por los puntos: “dale que está lindo, la cancha está buena, la gente viene…”. Pero después yo salía a correr y los gemelos se me ponían duros (risas), así que no era tan sencillo.

En Río Cuarto, su ciudad, tras ganar el Mundial de Malasia.

19 Entonces no se puede afirmar que sos un ex jugador... No, no, si juego todas las semanas… aparte, desde que empecé en esto, siempre dije que el amateur también es jugador de fútbol, así que no soy un ex (risas).

20 ¿Cómo te sentiste comentando por ESPN? Bien, es un lugar donde me trataron 10 puntos, donde no predomina la polémica, sino el hablar del juego. Me gustó, la pasé bien, además me tocó semifinal y final de Champions, dos partidos atrapantes.

21 ¿Desde arriba es más fácil que desde abajo? Sin dudas, se ven todos los espacios, los controles parecen fáciles. Y no perdés nunca, je. Desde arriba, siempre hay una explicación para todo, sobre todo si ya pasó.

22 ¿Sabés qué vas a hacer de ahora en más? Algo vinculado al fútbol, aunque no tengo claro en qué ámbito. Ser técnico es una posibilidad; a mí me gustan el césped, la mañana, el entrenamiento, la ropa, la pelota, realmente me encanta eso.

23 Habría que ver si tenés el carácter, porque es muy especial la vida del entrenador. Eso hay que probarlo, no se sabe. Creo que ser un buen entrenador de entrenamiento no es lo mismo que ser un buen entrenador para la óptica de la mayoría. Al final, el buen entrenador, para casi todos, es el que obtiene resultados pero, como jugador, los mejores entrenadores que he tenido no fueron los que más títulos ganaron, sino los que me mejoraron como futbolista.

24 Por ejemplo… Bielsa, un grandísimo entrenador, o Jorge Jesús, a quien tuve en Benfica. Para mí, el gran entrenador es el que agarra un jugador bueno y lo hace muy bueno, el que encuentra la forma de potenciarlo. Si un entrenador agarra un equipo y en dos años no ganó nada, pero potenció al plantel y los termina queriendo medio país o de afuera, aunque no haya ganado un título, para mí es un gran entrenador. Miro mucho eso.

25 ¿Qué otra opción te planteás, además de entrenador? Se puede ser entrenador de Primera, de inferiores, segundo en un cuerpo técnico, coordinador, secretario técnico. Hay un montón de lugares donde podés probar a ver si sabés. Representante no me veo, comentarista puede ser, aunque lo que más me gusta es estar cerca del césped y de la pelota. Sí está claro que después de algo que te apasionó y te gustó tanto, como lo es jugar, resulta difícil encontrar otra cosa que se acerque a esa plenitud, y más cuando uno es tan joven, y la sangre todavía está tan caliente. Pero estoy tranquilo, todavía estoy tranquilo (risas), habría que preguntarle a mi familia a ver qué piensa…

26 Por como sos, te imaginaba viviendo en Río Cuarto tras el retiro. Vivo en Buenos Aires, porque mi familia se acomodó acá, los chicos están bien en el colegio. Con Ana tenemos cuatro hijos: Agustín (12), Sara (10), Juana (7) y Eva (4).

27 ¿El varón juega? Sí, le gusta muchísimo el fútbol, está todo el día con la pelota, vemos partidos juntos por la tele, pero cero presión, no lo llevé a ningún lado, que lo disfrute.

Posando para El Gráfico, en la utilería, mayo de 1998, con pelo supercorto y ropa grande, algo que le solía ocurrir (observar las mangas del buzo).

28 ¿Qué significa, para vos, Pelota de Papel? Un proyecto muy lindo, con un fin noble. Y ahora que ya está hecho y salió bien, te digo que fue un gran desafío, porque no había escrito nunca y de hecho hasta último momento pensé que me iba a bajar porque no sabía cómo contar una historia. Porque vos creés que la tenés, pero cuando bajás al papel, la escribís en tres renglones, y con eso no alcanza para un libro (risas). Me dio una gran mano Ariel Scher y terminó saliendo.

29 El Maracaná de la Calle España… Sí, sí, me senté muchas veces con distintas historias, pero no le encontraba la vuelta y al fin salió. Es un proceso hermoso el de crear un cuento y escribirlo. Y con este libro, que incluyó 24 cuentos de futbolistas, pudimos acercar la literatura al mundo del fútbol, y dar charlas en colegios, cárceles, pensiones de clubes. Muy bueno todo. (El cuento que escribió Pablo remite a un gol convertido por su padre con “pata de catre”, que es como se conoce en algunos pueblos a los goles de rabona, por la cruz que forman las piernas al cruzarse; un gol que todos en Río Cuarto aseguran haber visto).

30 ¿Sos de leer? Me gustan las novelas. Hay épocas en las que por ahí te leo 5 libros en una semana, sobre todo cuando agarro uno de Sacheri, que lo leo en 3 minutos. Cuando salió La Noche de la Usina, su última novela, lo fui a buscar a la librería 4 o 5 veces y no estaba. En este proyecto de Pelota de Papel tuve la oportunidad de charlar un rato con él, y terminé haciendo lo que por ahí hacían muchos conmigo, una choluleada. Otra que es una genia, para mí, es Claudia Piñeiro. También me gustan Ruiz Zafón, y García Márquez, claro.

31 De niño te regalaban autitos, vos les sacabas las ruedas y les metías tremendos voleos. ¿Verdadero o falso? No sé si es tan así, sí que me la pasaba jugando a la pelota. Tengo el recuerdo de un hombre que hizo un locro en una fiesta patria e iba vendiendo de casa en casa, que lo apoyó en el piso y yo vine corriendo y amagué meterle un zapatazo y se llevó flor de susto (risas).

32 En tu primera prueba en River le tiraste un caño al que te marcaba y te quiso boxear. ¿Verdadero o falso? Eso es verdad, sí, fue en Ciudad Universitaria, le tiré un caño a uno y se calentó, pero lo frenó Jorge Busti, el que tomaba la prueba, y me dijo que River me fichaba.

33 ¿Lloraste mucho en los primeros tiempos en River? Sí. Vivía en la pensión, detrás de la pileta, dormíamos 6 por pieza, en cuchetas, y los días que no llegabas tan fusilado, te agarraba la nostalgia y te ponías a pensar en tu casa, tu familia y tus amigos. Por suerte, por lo general, caíamos muertos: nos levantábamos a las 7 para ir al colegio, volvíamos, almorzábamos, íbamos a entrenar a la tarde, yo muchas veces a Ezeiza con el Sub 17 o la auxiliar con River. El primer año se me hizo larguísimo.

34 ¿Quién te sacudió más fuerte cuando empezaste a entrenar con la Primera? El que me llevó a practicar con los grandes por primera vez fue Babington. Hubo un par de jugadas violentas (risas), pero ninguna con mala intención, de esas para ponerte los puntos. A mí me han tratado espectacular desde que empecé: Hernán Díaz, Enzo, Astrada, el Mono Burgos… Si vos llegás a una Primera y pudieras elegir que haya determinada gente para recibirte, elegís a esos, no tengo dudas.

35 ¿Qué te decía Enzo? Me acuerdo de haber ido a la pretemporada de enero del 96, a Tandil y Mar del Plata, al volver del Sub 17 y no lo podía creer. No hacía falta que Enzo te dijera algo, con que te convidara un mate ya marcaba su estilo, con actitudes más que con palabras…

Con Santiago Solari, otro crack terminado de moldear en el semillero.

36 ¿Con Gallardo llegaste a compartir cancha muchas veces? Vos explotaste a mediados del 99, cuando él se fue a Mónaco. Jugamos varios partidos: él de enganche y yo de segundo delantero con Pizzi, y en la Selección entrenamos varias veces juntos. Siempre admiré su gran pegada, y la inteligencia para elegir. Después, es cierto, adquirí la continuidad definitiva cuando Marcelo se fue a Mónaco.

37 Entonces surgió esa tremenda sociedad con Saviola y Angel, coronada con el título del Apertura 99, casi sin conocerse… Son cosas que se dan. Creo que Ramón sabe mucho del momento de los jugadores, o tiene una intuición particular para eso. Trajo a Juan Pablo Angel antes de que se fuera Salas y después hizo debutar a Saviola en el 98 casi sin jugar en Reserva, no sé si Javi llegó a jugar algún partido en Reserva, pero Ramón lo vio y Javi empezó a jugar y no paró más. Creo que el primer partido de los tres fue un repechaje contra Gimnasia para entrar a la Copa en cancha de Vélez y a la vuelta arrancamos contra Instituto en el barro y terminamos campeones.

38 ¿Con Angel mantuviste el contacto? Compartimos un partido y una cena hace unos seis meses, después de mucho sin vernos, y era como si no hubiera pasado el tiempo, genial. El loco sigue estando entero: juega para ganar, impresionante, se mataba por meter un gol, es un apasionado del fútbol.

39 Valencia pagó 24 millones de euros por tu pase, te recibió una multitud en el aeropuerto, ¿sentiste la presión? Para nada. Creo que los muchachos de ahora tienen una autoestima alta, una impronta; en ese momento yo no lo pensé así, era “vengo a jugar al fútbol y si sale bien, mejor”. No te ponés a ver eso de los números. La presión interna está aunque no me hubieran pagado nada, está hasta cuando juego con mis amigos.

40 Salís a jugar una final de Champions, ¿te tiemblan las piernas? No, pasa que en ese momento, el Valencia era un equipo que tenía su estilo, sus jugadores, su manera de pensar el partido. Ese Valencia era un equipo que jugaba mucho sin la pelota. Entonces, más que por el rival o la circunstancia, cuando tenés las herramientas y sabés a qué jugar, por lo general estás tranquilo y sabés cómo te va a ir.

41 ¿Por qué? Porque sabés cómo entrenaste, sabés cómo juega tu equipo, qué intenta, qué pretende, está todo entendido. Por mis características, me iba mejor cuando jugaba en un equipo que tuviera la pelota. Y ese Valencia, para hacerles fuerza a los dos gigantes de España, no tenía otra alternativa que replegarse y salir de contraataque. Yo sabía de antemano que no tendríamos mucho la pelota, había que adaptarse a eso, y más en una final de Champions.

42 En esa final que perdieron por penales con el Bayern, Cúper te sacó en el entretiempo, ganando 1-0, ¿estabas lesionado? Lo hizo porque el equipo se sentía mucho mejor de contraataque que con un ataque posicional, y, por el hecho de ir ganando, el contraataque se iba a acentuar.

43 Me imagino tu calentura… En el momento no te gusta nada salir en el entretiempo, pero con los años entendés. Ya después, pensás: “A lo mejor, si estaba jugando como Messi, no salía, fuera el sistema que fuera”, pero en el momento no te gusta. Esa noche entré al campo a ver el segundo tiempo, el suplementario y los penales.

Con Saviola y Ángel, trío letal para ganar el Apertura 99.

44 ¿Cómo te llevaste con Cúper? He tenido mejores y peores entrenadores, pero no tuve problemas ni discusiones con ninguno.

45 Ganaste 2 Ligas en Valencia, ¿hoy es casi imposible robarle una Liga al Madrid o Barcelona? En cualquier época es casi imposible. Pensá que desde el 84 hasta que ganamos nosotros en 2002, el Madrid y el Barcelona se repartieron todas las Ligas salvo una que se llevó La Coruña y otra, el Atlético. Y el Valencia no la ganaba desde hacía 31 años.

46 “Vamos Pablito Aimar / que la gloria volverá”, ¿te acordás como seguía? Claro: “Como Kempes y el Piojo / otro pibe inmortal”. Estaba buenísimo que inventaran una canción, me daba un plus de motivación. En el Benfica la adaptaron en portugués y al final decían “como Eusebio y Rui Costa”, la vara muy alta me pusieron…

47 ¿Qué fue el Benfica en tu carrera? Un placer. Fue jugar en un equipo que no podía empatar, eso está buenísimo para mí, salir a ganar todos los partidos, como en River. Un club con una infraestructura, una cancha, una ciudad deportiva y con todas las herramientas para que eso pase.

48 ¿Te asustaste un poquito con el águila en el brazo? Para nada. Fue en la presentación, una sola vez, Victoria se llama el águila, pero te ponen un guante en el brazo y está adiestrada. Es bastante pesada, eso sí. Antes de cada partido de local, da unas vueltas alrededor del estadio y se termina posando en el escudo.

49 ¿Sos de ponerte a mirar partidos viejos tuyos? No, y tampoco enganché nunca en la tele partidos en los que haya jugado.

50 ¿Cuándo fue la primera vez que escuchaste el apellido Messi? No recuerdo la primera vez, sí estar en la Copa de las Confederaciones de Alemania 2005 y ver por la tele el Mundial Sub 20 de Holanda, que se jugaba al mismo tiempo, y ahí ya lo vi hacer cualquier cosa, barbaridades, fue tremendo.

51 ¿Lo enfrentaste muchas veces? Unas 5 o 6 más o menos, en Valencia, Zaragoza y Benfica.

Así se festeja un gol a Boca en el Monumental para abrir el marcador que sirve para cortar una racha de 9 superclásicos oficiales sin victorias. Terminó 2-0 (Juan Pablo Ángel, el segundo) y luego River fue campeón.

52 ¿Te pidió la camiseta la primera vez que lo enfrentaste? Sí, lo hizo varias veces. “¿Vos me pedís a mí la camiseta? Esto es el mundo del revés”, le dije, o algo así. Leo se reía. Una vez la cambié con Iniesta, y esa camiseta la recuerdo con mucho cariño, con admiración en realidad. De Messi creo que tengo 3 o 4.

53 El de vos también debe tener… Claro, las mismas supongo, salvo que las haya usado para trapo (risas)…

54 ¿Qué es lo que más te maravilla de Messi? Que ahora, con casi 30 años que tiene, el loco se gambetea a los mismos cinco tipos de siempre pero cuando tiene que hacerlo, no en todas. Ahora juega mejor, porque elige todo bien, porque hace todo bien. Ahora asiste, se frena, hasta provoca las faltas donde quiere patear los tiros libres. Y después los mete. Messi está en otro escalón. Ha ido modificando su estilo, no sé si conscientemente o no, y hoy se puede decir que entiende todo.

55 Compartiste plantel con él por primera vez en Alemania 06, ¿ahí ya se notaba que era un monstruo? Claro, sí, ahí ya era otra cosa, aunque era el más pibe. Messi piensa y ejecuta al mismo tiempo.

56 ¿Creés que con la pelota en los pies superó a Maradona? A mí me pasa algo cuando veo a Messi en cualquier partido: “Ninguno jugó como este”, digo. Y cuando veo videos de Maradona, me pasa lo mismo. Y cuando veo otra vez a Messi, me pasa lo mismo (risas). El tema es que Messi lo hace todos los partidos, no sé cuántos de los grandes monstruos de la historia del fútbol jugaron así todos los partidos, realmente no sé. Después, el hecho de “la pelota en los pies” es un aspecto importante pero hay miles de otras cosas que determinan lo bueno que es un jugador.

57 ¿Te sigue molestando que te digan Payaso o Payasito? Sí, me molesta mucho, no puedo creer que todavía me digan así (terminante, de golpe se ríe).

58 Pero te molestaba… Sí, en otro tiempo me molestaba, porque me llamo Pablo y porque la palabra payaso tiene cierta connotación negativa, “mirá a este payaso”.

59 La confusión nace porque a tu papá le decían Payo… Exacto, le decían así por su pelo rubio. Y yo, como hijo del Payo, era el Payito.

60 Está claro eso pero también vos te disfrazaste de payaso para una nota en Clarín, ¿cómo te agarraron, justo a vos? Yo qué sé, tenía 17 años, habíamos ganado el Sudamericano el día anterior, nos quedamos festejando y no dormimos nada esa noche, y me agarraron a la mañana, con las defensas bajas. Ustedes son bravos también, eh. Los fotógrafos te suben a un árbol para que después digan: “¡Mirá qué buena foto que sacó!”, ustedes son jodidos, eh.

Con Riquelme, su amigo, como rivales, en España, en un Villarreal-Valencia.

61 ¿Las notas fueron un martirio para vos? No eran un martirio, pasa que a los 20 años te llega una vida que no les llega a muchos a los 20 años, entonces lo primero en que te convertís es en un desconfiado. Y uno que el día anterior estaba diciendo que vos tenías que estudiar porque para el fútbol no servías, te llama y te dice “amigo, qué hacés amigo, cómo te va amigo, ¿hacemos una nota?”. Y a mí no me gustaba participar de esa ventajeada, ¿entendés? Con el tiempo te das cuenta de que es parte del juego y entendés que no va a cambiar nada si no das la nota, ¿qué lección le voy a dar yo a esa persona no dándole la nota?

62 ¿Por qué te agarraste a piñas con D’Alessandro en el Zaragoza? Fue en un entrenamiento, yo tenía un problema de pubis y estaba afuera, entrenaba de vez en cuando y tuve un encontronazo de los que tenés miles con tus compañeros, una discusión y algún empujón pero en el vestuario hablamos y dijimos “ya fue”. Se armó un lindo grupo de argentinos en aquel Zaragoza y nos hicimos amigos: el Cabezón, los dos Milito, Leo Ponzio…

63 ¿Cómo se vive pelear por no descender, como te pasó en Zaragoza? Está malísimo, malísimo, era una gran desorganización, ni siquiera sabíamos a lo que jugábamos, era todo “a ver cómo solucionamos esto”. Y no pudimos solucionarlo.

64 ¿Te pegó el descenso de River? Me pegó, claro que sí, porque soy hincha de River, pero no se me hubiese ocurrido jamás romper el estadio o las vidrieras del barrio. Estaba en Lisboa y lo vi por la tele. Fue feo, pero por cómo hemos sido educados, acá la derrota es un drama. No sé si es tan acertado vivirlo así, es un drama no tener trabajo, no tener comida, no tener casa.

65 ¿Cómo te dijo Pekerman que salías del equipo en la final del Mundial Sub 20 de Malasia, donde habías sido figura? Nos habló a todo el grupo la noche anterior y ahí nos dijo que los uruguayos nos habían agarrado la mano, porque los habíamos enfrentado varias, y que había que cambiar algo, y entonces nos avisó que salíamos al Mono Markic y yo. Fue un golpe, para mí, porque había participado mucho en ese equipo, pero entré en el segundo tiempo, ganamos el Mundial y me dieron el Balón de Bronce.

66 ¿Cuándo nació tu amistad con Riquelme? Ese año 97, en Chile, durante el Sudamericano. En realidad, se armó todo un grupo de amigos, porque vivíamos en unas cabañas con varias piezas, con un living grande, donde escuchábamos música, jugábamos y tomábamos mate. Andábamos el grupo entero todo el tiempo junto.

67 ¿Nunca hubo cargadas por River-Boca? Noooo, para nada. Ahora hablo cada tanto, he comido varios asados en Don Torcuato, en su casa.

68 ¿Mantenés vínculo con Bielsa y con Pekerman? Con Bielsa hace un montón que no hablo. Hace poco lo hice con Urtasún, el profe de José, y quedamos en encontrarnos. Me gustaría mucho.

69 ¿Qué sensación te dejaron los dos Mundiales en los que participaste, 2002 y 2006? Dos grandes amarguras. Nosotros soñamos con jugar un Mundial, luego con jugarlo bien y ganarlo, y todo lo que no sea ganarlo es una frustración muy grande. Y en el 2002 con más razón, porque nos volvimos muy rápido.

Sonrisa que lleva adentro algo de temor, en la bienvenida que le dio el Benfica, posando con Victoria, el águila que es el símbolo del club.

70 En 2002, arrancaste como suplente de Verón, pero contra Suecia, en el partido decisivo, fuiste titular. ¿Te asustó tanta responsabilidad? Es que no lo tomé así, recuerdo que en ese momento pensé que lo íbamos a ganar sin problemas. Después, no sé cuántas pelotas cruzaron el área de ellos y no la pudimos meter.

71 ¿Y en el 2006, con Pekerman como DT, me imagino que esperabas jugar más que 57 minutos? Es que Román venía de un año espectacular en el Villarreal, con semifinal de Champions incluida, y yo era su reemplazante. Estar en un plantel de un Mundial es algo muy difícil, son apenas 23, pero una vez que estás, querés ser uno de los 11. Todos se quedan con ganas: el que no fue se queda con ganas de ir, el que juega poco se queda con ganas de jugar más, y así. Un Mundial es un mes, es un relámpago, como esos campeonatos de domingo en el que jugás 5 partidos en el día, y listo. El Mundial es más o menos lo mismo.

72 ¿Te quedó la espina de no estar en los JJ.OO. del 2004? Sí (terminante). Bielsa me llevaba pero se me complicó con el tema del pubis y no pude ir. Me terminé operando del pubis unos años después, debí haberlo hecho antes.

73 ¿Qué recordás de la patada de Pablo Ibañez, en 2004, en un Valencia-Atlético de Madrid, que te dejó inconsciente? Nada me acuerdo. Que tiraron un centro, que la bajó uno, que fui a cabecear y que me desperté en el hospital. Nunca vi la jugada por televisión.

74 ¿Te siguen diciendo Pablito? Y… sí, voy a tener 40 años y me seguirán diciendo Pablito. Más allá de mi caso puntual, todo lo que sea diminutivo está malísimo.

75 ¿El enganche es una especie en vías de extinción? No, para mí los mejores equipos del mundo tienen varios enganches. Messi y Neymar acá serían enganches. La cuestión es que nosotros esperamos el enganche que juega parado o trota en la cancha de espaldas, el que va al córner con la pelota bajo el brazo y patea los tiros libres. Pero en Europa hay por todos lados, con otras características: Liverpool tiene a Coutinho, Chelsea a Hazard, varios...

76 ¿Tiraste el centro o pateaste al arco? Pateé al arco (terminante). Chau, eso no se pregunta más. ¿Cuántas faltan? (Referencia al gol que le metió a Boca, 2-0 por el Apertura 99, por encima de Córdoba).

77 ¿Fue un error jugar con titulares contra Newell’s, en la previa del 0-3 contra Boca en la Bombonera, por la Libertadores 2000? Para mí, no. Para mí, si sos River, tenés que ir a ganar lo que se te cruce, tenés que intentar ganar todo, no me parece que haya sido un error.

78 ¿Cuáles fueron las lesiones que más te complicaron en tu carrera? La última, la del talón, fue la peor. El pubis también me complicó mucho, porque se te mete en la cabeza y no te lo sacás. Ahora se hacen un montón de ejercicios que me hubieran ayudado mucho en ese entonces. La pubalgia la empecé a sentir fuerte en 2004 y la fui manejando hasta que no pude más y me operé cuando estaba en Zaragoza.

Con Marcelo Bielsa, al que elige como uno de los mejores entrenadores que tuvo. Lo llevó al Mundial 2002.

79 ¿Cómo fue la última lesión, la que te terminó retirando? Una tendinitis crónica en el talón que me impedía caminar. Arrancó durante el último año en Benfica. Las canchas en Europa están espectaculares, se mojan, son rápidas, pero también son duras, y eso repercute en el cuerpo.

80 ¿Sentís que pudiste desarrollar todo tu potencial o que las lesiones te limitaron demasiado en tu carrera? Yo era un auto con un motor bastante más fuerte que la carrocería. Dicho esto, los momentos de plenitud fueron espectaculares; después, las lesiones te merman un montón, y tenés que ir aprendiendo, creciendo, entendiendo muchas cosas. Messi puede jugar todos los partidos porque tiene una inteligencia futbolística enorme.

81 Al salir de Benfica, en 2013, ¿te llamó Emiliano Díaz para volver a River? Me llamó Emiliano, sí, pero yo no estaba en plenitud, ya venía con problemas en el talón, por eso mi último año en Benfica fue con muchos altibajos, no me entrenaba bien, no podía competir con mis compañeros, no me dejaba disfrutar y jugar con normalidad. Por eso le agradecí, pero le dije que no podía volver así, que tenía que volver estando bien.

82 Pero fuiste a Malasia… Eso fue unos cuatro meses después, tenía tiempo hasta noviembre para ponerme a punto y fui a Malasia como última etapa, me llevé un kinesiólogo para allá, incluso, para terminar bien, disfrutándolo un poco más.

83 Era cerrar el círculo, volviendo al lugar donde fuiste campeón mundial juvenil… Claro, además fue una experiencia de vida muy buena con mi familia. Malasia tiene lugares hermosos, estuvo muy bueno. Fueron ocho meses, la verdad que volvería, porque me trataron espectacular y la pasamos bárbaro.

84 Tu día más feliz y tu día más triste en el fútbol. El más triste, el día que nos eliminaron del Mundial 2002, el 1-1 con Suecia. Y el más feliz… ehhh, a lo mejor el título con River, el Apertura 99, que se coronó con un 2-2 en cancha de San Lorenzo, porque la pasábamos bien, porque me había hecho amigo de Javier (Saviola), porque estaban el Guille (Pereyra) y Franco (Costanzo) y, porque aunque ya había sido campeón en el 96 y 97, casi sin jugar, este del 99 sí era nuestro equipo.

85 ¿Cuál fue el mejor Aimar, si hubiera que elegir uno? Te diría que el de la segunda mitad de la primera Liga que ganamos con el Valencia, el de la temporada 2001/02, que fue palo y palo con el Real Madrid de los Galácticos. Rafa Benítez era nuestro director técnico.

86 El compañero con el que mejor te entendiste en… Javier (se anticipa al final de la pregunta), sin dudas.

Frente a Holanda, en el Mundial 2006, donde fue suplente de Riquelme y jugó poco.

87 El DT con el que estuviste más en desacuerdo. Claudio Ranieri. Veía el fútbol de un modo muy diferente a como me gusta a mí, pero eso no significa que yo tuviera razón, de hecho le ha ido muy bien en su carrera, el año pasado fue campeón de la Premier con el Leicester.

88 Tus mejores amigos del fútbol… Javi, Guille, Chacho, Maxi Pereira, con el que fui compañero en Benfica, el Ratón (Ayala), el Flaco Pellegrino.

89 El rival que te marcó más duro. Hay algunos que tienen un talento especial para robarte una pelota sin pegarte una patada. Esos son los mejores para mí. En ese rubro pongo a Mauro Silva, el brasileño que fue campeón del mundo en el 94 y jugaba en La Coruña, y Makelele, del Real Madrid, que te choreaba la pelota y ni te dabas ni cuenta.

90 ¿Quiénes fueron los jugadores que más te llamaron la atención de River en tu última etapa? Me sorprendió el crecimiento de Ramiro Funes Mori, y la solvencia de Maidana, de Mercado, de Barovero, son tipos siempre listos, que no fallan, sobre todo en las difíciles están ahí, responden. Esos jugadores me gustan mucho.

91 ¿Te sorprendió Gallardo como DT? No, porque ya había visto jugar al equipo que ganó la Sudamericana, también algo de cuando dirigió a Nacional, y al entrenarme con él vi que tiene una idea de juego que es la que me gusta a mí, la de presionar arriba y ser protagonista.

92 ¿Cuál es la clave de su éxito? Que tiene claro lo que quiere para su equipo y que convence de que no se puede empatar. Los equipos que están convencidos de que no se puede empatar, al final terminan siempre ganando cosas importantes. Hay otros entrenadores que por ahí te dicen: hoy tenemos que jugar para no perder.

93 ¿Qué recordás de la noche en que volviste a jugar en River, contra Central? Antes del viaje a Brasil, por la Libertadores, charlamos, y Marcelo me dijo que me preparara, que a la vuelta iba a jugar. Aquel 3-0 al Cruzeiro fue espectacular, el mejor partido de River en el año, y es lo que te comentaba: cuando la idea está clara, el sistema no es tan determinante. La idea era ser protagonista, presionar arriba y quizás con un doble cinco lo podés hacer igual. Y al regreso de ese viaje, se dio mi vuelta, contra Central.

94 ¿Qué sensación predominaba en vos en ese momento? Sentí mucha emoción y mucha alegría, porque estaba generando un recuerdo imborrable. Nervios también, claro. Encima, la pelota no salía nunca para que pudiera entrar (risas). Marcelo me recalcó que tratara de tener la pelota, de dormir un poco el partido, porque Central era un buen equipo y estaban intentando empatar. Y me dijo que lo disfrutara, también. Disfrutábamos todos, porque encima la gente estaba enloquecida con la clasificación a semifinales en la Copa y los compañeros estaban con la autoestima altísima. (Fueron 16 minutos casi perfectos, a Pablo le salieron bien todos los pases).

95 ¿Qué te dijeron tus hijos esa noche? Siempre quise, y lo dije, que me vieran jugando en River, así que estaban contentísimos, porque además entraron a la cancha después del partido, y se quedaron pateando por ahí, las nenas también, mientras yo esperaba en el antidoping. Mantengo un recuerdo muy lindo de ese día. Lo tomaron con mucha naturalidad.

El gesto distendido, la pelota antigua, en la oficina de su representante.

96 “Esperé mucho este momento”, declaraste esa noche, pero a la vuelta de las vacaciones, tiraste la toalla a la primera de cambio. Bueno, es que estuve 10 días haciendo la pretemporada en Cardales y no me pude entrenar, sentía mucho dolor. Y cuando se da la situación de esos cinco cambios en la lista de la Libertadores y yo no entré, quedó claro que desde afuera se notaba mucho que no estaba en condiciones. Me pareció que esperar hasta diciembre solo por el hecho de jugar 20 minutos de vez en cuando, no corría. No era lo que yo quería.

97 ¿No puede ser que no estuvieras para jugar a una exigencia tan alta como la Copa y sí para 25 minutos por partido en el campeonato? Es que yo no quería jugar 20 minutos. A lo mejor, si me pongo ahora, puedo jugar 20 minutos, pero no quería eso. Además, para jugar al fútbol, hay que disfrutarlo, no se puede ir como a una oficina. Y ya no lo iba a poder disfrutar.

98 Si no hubiera habido un cambio en la lista de la Libertadores, ¿hubieras seguido? Claramente no estaba para jugar la Copa Libertadores, que es lo que yo pretendía. A mí me gusta disfrutar, jugar, aportar, participar. Y hacer todo eso en plenitud, disfrutándolo. Y si no se puede, no se puede, no pasa nada. No me llenaba a mí esa situación, por eso me fui.

99 ¿No reaccionaste en caliente por verte fuera de la lista? No fue de calentón, he hecho todo esto para que me fuera bien, y se notaba mucho que no ocurría eso, porque el último entrenamiento después de 10 días sin entrenar fue muy malo. Por molestias, dolores, por limitaciones físicas, y veía que no lo iba a poder cambiar, entonces me pareció el mejor momento de decir: “hice lo que pude, hasta acá llegué”.

100 ¿Te arrepentiste después? No, sobre todos los primeros seis meses en que me levantaba rengueando. No quedó ningún problema con esa decisión. Tampoco con Marcelo. Unas semanas después fuimos a ver la final contra Tigres con los otros chicos que ya no formaban parte del plantel y pasamos a saludar a todos por el vestuario. Ahí nos saludamos con Marcelo también. Después, no volví a hablar. El técnico es el que toma las decisiones en los planteles, y el que decide convive con que a alguno no le va a gustar, es así, no hay ningún problema, hay que aceptarlo.

Por Diego Borinsky / Fotos: Maxi Didari y Archivo El Gráfico

Nota publicada en la edición de marzo de 2017 de El Gráfico

Por Diego Borinsky: 02/04/2017

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