ENTREVISTAS

Gustavo Campagnuolo, 100x100: “Siempre fui medio enfermo con el tema de la preparación”

- por Diego Borinsky: 08/02/2017 -

Arquero y, actualmente, entrenador de arqueros de la Selección Argentina cuenta sus experiencias en Español, San Lorenzo, Racing, España y México. Un puesto ingrato en una charla grata.

En el predio de la AFA, y con la ropa de la Selección. Es el entrenador de arqueros del CT de Bauza.

1 De pibe te escondías debajo de la cama para no atajar. ¿Verdadero o falso? Yo jugaba en el baby de mi club de barrio, en el límite entre Liniers y Mataderos. Me llevaron para que no anduviera por la calle, y jugaba al medio como casi todos los chicos. Un día faltó el arquero, la típica, y dije “voy yo”, no sé por qué. Y quedé, el técnico me habrá visto algo.

2 ¿Verdadero o falso? No contestaste. Un día había partido y no quería ir. No me acuerdo si porque no quería perder, porque era lejos, o porque no tenía más ganas de atajar. Me habían mandado a comprar algo al almacén y al llegar a casa reconocí el auto del delegado que me venía a buscar y me mandé a mi casa, un PH al fondo, cerré la puerta de mi cuarto, y me tiré debajo de la cama. Verdadero.

3 ¿Tu papá Jorge te transmitió el gusto por atajar? Mi viejo fue arquero pero llegó hasta la Tercera de Almirante Brown. No me transmitió tips técnicos, sí el gusto y la responsabilidad por la carrera de futbolista. Los padres de nuestra generación quizás no tuvieron la posibilidad de jugar profesionalmente, porque en esa época el tema era muy estricto: tenían que estudiar o trabajar, y se hacía difícil. Quizás por eso me apoyó mucho a mí y me marcó siempre la conducta que debía tener. Con 16 años, cuando todos mis amigos salían los sábados, yo por ahí lo hacía pero a las 10 de la noche ya estaba en casa.

4 ¿El del arquero es el puesto más ingrato? No sé si la palabra es ingrato. Es diferente, sin dudas. Y una vez que uno lo elige, va conociendo cómo son las reglas de juego. Podés tener una tarde genial, pero te meten un gol tonto en el minuto 90 y te van a caer. Te hacen un gol al minuto de juego y tenés que estar firme porque te quedan otros 89. Es bravo.

5 El arquero suplente, además, sabe que no va a jugar, salvo que se lesione el titular. El jugador de campo tiene más opciones… Yo jugué y fui al banco en todos los clubes por los que pasé. Y me terminó sirviendo sentarme en el banco. Para forjar el carácter y, sobre todo, para valorar el lugar cuando te lo vuelven a dar. Hoy, en mi función, me sirve muchísimo para entender al que no juega, qué puede pasar por su cabeza y su ánimo.

6 ¿El arquero es especial, distinto al resto? Va todo emparentado. Como arquero, por ahí vos tenías 45 minutos a tus propios hinchas insultándote detrás del arco (hoy, sin visitantes, serían 90) y no es normal. La concentración vale para todos pero con el arquero debe ser extrema, porque en 70 minutos no tocás una pelota, pero no podés mirar a la tribuna, tenés que vivir el partido concentrado a full, a los 71' te llegan y hay que responder.

7 Otra: el equipo pierde 6-0 y el que se come el garrón es el arquero. Olvidate. A mí me pasó en el Valencia y fue irremontable, me tuve que ir.

En la Academia vivió dos etapas; fue el arquero del campeón 2001.

8 ¿Cómo fue? Llegué al Valencia como suplente de Zubizarreta en su último año, y en un momento se desgarró. Ranieri, el italiano que hoy dirige al Leicester, era el entrenador. Jugamos contra Salamanca, un equipo chico de España. Era mi debut. Y me comí seis. Tremendo.

9 ¿Cómo la remontaste? No la remonté, es lo que te conté recién. Salí del vestuario y tenía no menos de 30 periodistas preguntándome. No estaba acostumbrado a eso: pensá que venía de Deportivo Español. Ranieri no me dijo nada y me puso el fin de semana siguiente: le ganamos 3-2 a la Real Sociedad y atajé bien. Y después de eso, fui titular en las prácticas de la semana, viajamos a Santiago de Compostela y la noche anterior al partido, estábamos en la catedral, no me olvido más, y Ranieri me dijo que no iba a jugar.

10 ¿Le preguntaste por qué? No. ¿Qué querés que le diga? Cuando el entrenador tiene la decisión tomada, a vos te puede servir como descargo decirle algo, pero ya está. Al mismo tiempo, hay que saber que el entrenador está eligiendo a otro compañero. Equivocado o no, elige a otro, y lo debés respetar, así que no quieras escuchar del entrenador lo que querés escuchar, porque generalmente no pasa.

11 ¿No atajaste más? No. Se recuperó Zubizarreta, terminó atajando, se retiró, y ahí llegó Cañizares, que no había arreglado en el Madrid para venir al Valencia. Me di cuenta de que no iba a jugar nunca y cuando me buscó San Lorenzo, no lo dudé.

12 En Valencia fuiste compañero de Romario, ¿no? ¡Romaaaaario! (risas). Se puede hablar un largo rato de Romario. Yo era jovencito, medio sparring, y me quedaba a atajarle tiros libres y penales, 30 penales por día, definiciones, de todo…

13 Te las clavaba todas, imagino… Nunca vi nada igual dentro del área. Me las clavaba a mí, pero también a Zubi y al que se pusiera. Tenía muchas posibilidades de definición, con distintas partes del pie, de golpe esperaba y te metía un puntinazo, o pum, seca de sobrepique. Afuera del área tenía ese paso cansino, pero adentro te mataba. Y tanto me quedaba a atajarle, que unos años después, en un San Lorenzo-Vasco da Gama por la Mercosur, le atajé un penal. Después me metió dos goles… pero el penal se lo atajé (risas).

14 No era muy adicto a los entrenamientos... A él lo llevó Valdano, y con Jorge estaba muy bien, porque lo manejaba. Jorge duró 3 fechas, con Romario lesionado recuperándose en Brasil, y ahí vino Ranieri y quedó desprotegido. Ranieri te ponía multas por minutos que llegabas tarde, 10 o 20 pesetas, no me acuerdo. Y este Romario, un día agarró una pila de pesetas y se la dio a Zubi, el capitán, el que juntaba. “Acá te pago por anticipado las multas”, le dijo Romario, ja, ja, un crack.

15 Contame una más. Hay una tremenda. Apenas arranca la temporada, allá se hace un triangular, el Trofeo Naranja. En ese momento, contra Palmeiras y Flamengo. Romario metió 3 goles en un partido y 2 en otro, o algo así. La rompió. Una vez, los periodistas lo encontraron a las 7 de la mañana en un boliche y lo encararon. “¿Se acuerdan de ese día que le metí 3 goles a Palmeiras, que aplaudieron y estaban todos contentos? Bueno, ese día me acosté a las 8 de la mañana”, les dijo. Al otro partido, todo el estadio cantaba. “Vete de fiesta, Romario, vete de fiesta…” (risas).

Ya en su etapa siguiente en Racing, enfrentando a un asesino de arqueros, como lo era Martín Palermo, en la Bombonera, frente a Boca.

16 Hablaste del Valencia pero tu debut en Primera tampoco fue muy alentador. Imposible olvidarlo. Mi debut y en la Bombonera. Marzo del 95. En la semana, Pontiroli, que reemplazaba por fin a Catalano, que se había ido a Arsenal, se rompió los meniscos haciendo un loco. No había dudas, me tocaba a mí. A los dos minutos, con la Doce atrás, ya lo tenía a Márcico en un mano a mano rompiéndome el pecho. Terminamos 1-0 arriba el primer tiempo. Y en el segundo, en 16 minutos, me metieron cuatro: tres de Manteca Martínez y uno de Tchami. Solo pensaba en que terminara. Después lo tiré para el lado positivo: debuté en la cancha de Boca llena y no sentí la presión.

17 ¿Te bajoneaste en la semana? Para nada. En la fecha siguiente nos tocó el Vélez de Bianchi en cancha de Ferro y les ganamos 2-0. No sé si era medio inconsciente, cuando empezás un poco de inconsciencia está bueno, un poco… aunque algunos son inconscientes toda la vida (risas).

18 ¿Qué es lo más lindo y lo más feo de ser arquero? No sé, a mí el puesto me terminó gustando, y de hecho ahora estoy como entrenador de arqueros. Es diferente, y el hecho de ser diferente me atrajo en su momento, y me sigue atrayendo hoy.

19 ¿Alguna vez te dijiste “para qué carajo fui arquero”, renegaste de tu elección? No, no. En los comienzos tenía los berrinches de todo chico que quiere hacer lo que hacen sus amigos, pero mis viejos fueron muy importantes para marcarme el camino. Para colmo, jugué hasta Cuarta División, o sea que hice todas las inferiores, no me salteé nada, fue duro.

20 Apodo de pibe. Manú me decían, y me siguen diciendo mis amigos del barrio. A todo el mundo yo le decía Manú, por nada en especial, y me quedó a mí. Después, en el fútbol, siempre fui Campa o Flaco.

21 ¿Cómo viviste todo lo que pasó con tu salida y la de 5 compañeros en conflicto con Deportivo Español? Fue una locura, se terminó haciendo muy político, de muchas cosas me di cuenta después. Sufrí amenazas en mi casa, fue feo. Sé que el club me dio mucho, como yo también le di al club, y hubo miles de opciones para arreglar la situación de otra manera, pero no se dio. No la pasé nada bien.

22 ¿Vos dejaste el Valencia para ser titular en San Lorenzo? Supuestamente. Llegué a préstamo, Basile era el técnico. “Venga quien venga, el arquero será Passet”, dijo el Coco. Yo me enteré cuando bajé del avión, todavía no había llegado ni al club (risas). Fueron nueve meses en el banco, pero al asumir Ruggeri me dijo “te voy a dar la oportunidad”. Después tuve que ganarme el lugar, claro.

23 Fuiste titular un año y medio pero ante una expulsión, Ruggeri te limpió. Tal cual. Anduve muy bien y en un partido con Vélez, Eduardo Domínguez se me puso adelante, yo saqué, y con el movimiento le terminé pegando en la cola. Madorrán, que en paz descanse, cobró foul para nosotros y me echó. Mi primera expulsión en 7 años. En la semana, Ruggeri me dijo que iba a entrar Sebastián (Saja) y no me puso más.

En familia, junto a Liliana, su mujer, y sus hijas Camila (16) y Sol (10).

24 ¿No le preguntaste por qué? Algo le dije y quedó entre nosotros. Me sirvió como descargo de pensamiento ante esa situación. Habré estado 6 meses sin atajar, hasta que llegó Manuel Pellegrini y repartió el arco: Sebastián en el torneo local y yo en la Libertadores, luego pasé al campeonato.

25 Pero terminó atajando Saja… Es que cerca del final me rompí los ligamentos contra Los Andes. Esa tarde, que ganamos con gol de Coloccini, jugué 70 minutos con el ligamento roto. Me recuperé en 30 días, porque era el posterior, no tan grave, y cuando estaba listo para las últimas fechas, Manuel me dijo que lo veía bien a Sebastián y que prefería que me recuperara bien. Es decir: en la foto del campeón Clausura 2001 no estoy, aunque atajé en unos cuantos partidos.

26 ¿Es muy duro ser arquero suplente? Lo peor que te puede pasar, en casos así, es entregarte y no entrenar, porque después te busca otro club y pasás a ser un trapito. No podés decir, como hacen muchos: “En mi club no me ponían”. Excusas. Me formé de esa manera. Yo me entrenaba como si el domingo jugara, y después, si me tocaba el banco, mala suerte. Porque para levantar la voz y bla bla bla, estamos mandamos a hacer. No te ponen, bueno, en junio o en diciembre andate a otro club y listo. En el mientras tanto, hay que sumar. Siempre me consideré un tipo del grupo y cuando no estuve contento en un lugar, me fui. O cuando vi que no me querían, me fui. Simple.

27 ¿Te llamó la atención Pellegrini en ese momento en que recién empezaba como DT? Sí, sí, porque trabajaba distinto para la época. De todos modos, ese de San Lorenzo era un plantel extraordinario.

28 ¿Cómo era tu relación con Saja? Bien, igual el Sebastián de 20 años no es el de ahora, eh. Todos cambiamos, el Sebastián de ahora es otra cosa.

29 ¿Cuando viste que Saja te ganó el puesto decidiste irte? Terminaba el contrato, venía en conflicto con la dirigencia, habían sido años bravos para San Lorenzo y me llegó la propuesta de Racing. Un Racing que acababa de salvarse del descenso. Me fui no tanto por lo deportivo, sino, por el desgaste. En el mismo Clausura 2001 que ganamos, hubo un par de partidos en que no nos concentramos y fuimos insultados por nuestros hinchas.

30 ¿Tuviste chances de ir al Manchester United, como se comentó, o fue todo verso? Me mandaron a estudiar inglés… y terminé en México (risas). Estaba en Racing y la gente del club me dijo que estaba todo avanzado. “Fijate, right, left, esas cosas”, me sugirieron, así que me contraté un profesor particular y estudié inglés casi dos meses.

Llevando un arco, en San Lorenzo, ya en su rol de preparador de arqueros. Estuvo casi cuatro años en el club. Allí lo conoció Bauza y lo llevó para la Selección Nacional.

31 ¿Y del Mundial 2002 estuviste cerca o eran todas especulaciones? Nunca sabés qué es cerca. Bielsa me convocó contra Paraguay, por Eliminatorias, me saludó, me felicitó pero no me dijo nada especial.

32 ¿Con el Chanchi Estévez te agarraste un par de veces? Eramos muy distintos, a mí me ponían con él en la concentración para controlarlo. Me preguntaban si dormía, ese tipo de cosas, pero nunca nos agarramos...

33 ¡Qué doblete histórico metiste en 2001: campeón con San Lorenzo y Racing en un mismo año! No cualquiera... En ese momento se comentó que era récord: dos títulos seguidos en el mismo año con equipos distintos. No sé si lo seguirá siendo.

34 ¿Se te cruzó cuando llegaste a Racing que podían ser campeones? Para nada: el equipo venía de salvarse del descenso y trajo 16 jugadores nuevos. ¡¡16!! Se dijeron muchas cosas de ese campeonato. Que no me la vendan a mí, porque los que salíamos a la cancha y ganábamos los partidos éramos nosotros. En la anteúltima fecha, contra Banfield (0-0), nos anularon dos goles del Chanchi en los que estaba habilitado. Fuimos punteros 17 de 19 fechas, se lo discuto a cualquiera.

35 ¿Vas cada tanto al Cilindro? Tardé en volver porque cuando me fui por segunda vez, la dirigencia me trató muy mal. Pasé por cosas increíbles. Había quedado una deuda, un día me atendió el presidente Molina y me dijo: “llámeme mañana y lo resolvemos”. Y nunca más me atendió el teléfono, ni me contestó los mensajes. Una vergüenza.

36 ¿Se junta ese grupo del 2001 cada tanto? Sí, sí, con el trastornado de José (Chatruc) vivimos cerca, y estamos en contacto permanente. Es un amigo, realmente admiro lo que está haciendo en la tele. Al Polaco (Bastía) me lo crucé varias veces también, con Pancho Maciel hablamos, con Diego Milito también lo hice bastante el último tiempo.

37 ¿Cuándo te enteraste de que ibas a la Selección con Bauza? Estaba en San Lorenzo, porque era empleado del club, y al final de una mañana de entrenamiento encontré un mensaje de Bauza, recién nombrado DT de la Selección: “Gustavo, soy Patón, cuando termines, llamame, por favor, que quiero hablar con vos”. Me quedé duro. Lo llamé y me contó que quería que me sumara a su cuerpo técnico y que él iba a hablar con Matías (Lammens).

38 ¿San Lorenzo te hizo problemas? Al contrario, se portaron muy bien, se pusieron contentos por la noticia, y por suerte me fui con el aval del club y hasta tuve la chance de recomendar a Juan Carlos Docabo, que estaba en las inferiores de River, para que me reemplazara. Tanto Diego Aguirre como la dirigencia respaldaron mi sugerencia.

39 ¿Qué sentiste al ir a la Selección? Que me hubiera tenido en cuenta ya para mí tenía un valor enorme. No somos contemporáneos con el Patón, él lleva muchos más años de carrera, y viene con un cuerpo técnico armado desde hace tiempo. Fue algo impensado, uno siempre trabaja para mejorar, pero no tenía como meta llegar a la Selección…

40 ¿Como arquero te habían convocado una sola vez, no? Sí, contra Paraguay por las Eliminatorias para el 2002, en Asunción, un 2-2, con el equipo de Bielsa ya clasificado. Antes, había estado en el Sub 23, previo al Preolímpico, amistosos de preparación.

41 ¿Tuviste menos Selección de lo que merecías? No soy quién para decirlo. Siempre pensé que, más allá del nivel que uno debe alcanzar en su club, hay gustos de los entrenadores. También creo mucho en los grupos, y en su momento Bielsa se inclinó por respetar a la mayoría de los que habían conseguido la clasificación como 5 fechas antes. Y me parece bien. Creo en esas cosas, no pasa solo por lo futbolístico.

42 ¿Una vez, en el 99, Ruggeri te dijo que ya estabas citado y no pasó nada, puede ser? Tal cual. Me dijo en el vestuario de la cancha de Central: “Flaco, quedate tranquilo que ya mandaron el fax, estás en la Selección”. Veníamos de Rosario y pensaba: “¿Me tendré que presentar mañana?”. Al final citaron a otro. No sé qué pasó. Había una versión de que Bielsa se había calentado porque salió la información antes en los medios. Incomprobable.

43 ¿Se siente un cosquilleo especial ponerse el buzo con el escudito de AFA? Claro, es algo diferente. Lo tenés que sentir así, es una obligación.

44 ¿Por qué empezaste como entrenador de arqueros? Mi último año fui a San Lorenzo, después de recuperarme de una operación de ligamentos cruzados en Racing. Había 5 arqueros. El primer semestre no iba ni al banco; en el segundo, ya cuando me puse a punto, el titular era Migliore y yo, el suplente. En la fecha 10 u 11, renunció Simeone y agarró el Gallego Méndez. No tenía entrenador de arqueros y un día me preguntó si le podía dar una mano. Me conocía bien, sabía que siempre fui medio enfermo con el tema de la preparación.

Entrenando a Romero, Guzmán y Andújar.

45 ¿Enfermo en qué sentido? En la metodología de entrenamiento, en ser muy autocrítico conmigo mismo. “Pero avisales a los muchachos, porque yo también juego”, le pedí, en referencia a los otros arqueros. Ellos no tuvieron problema y en esas 8 fechas, entonces, les exponía mis trabajos, los entrenaba y después les decía cómo me tenían que entrenar a mí. Y después iba al banco. Al terminar ese campeonato, en 2010, me retiré.

46 ¿De dónde sacabas los trabajos? Siempre fui de ver videos por internet y de pedir. En España, donde menos jugué, aprendí mucho con el entrenador de arqueros de Ranieri, un italiano llamado Giorgio Pellizzaro con el que me llevaba muy mal, pero del que terminé tomando muchas cosas.

47 ¿Por qué te llevabas mal? Porque como todo tano, te miraba desde dos escalones más arriba. Ahora no pasa tanto (risas).

48 ¿Nunca habías tenido entrenador de arqueros? En Español había tenido al Beto González, que en paz descanse, pero se centraba más en lo formativo, en una época en que los trabajos eran todos físicos. A pesar de no jugar, en Valencia fui un soldado que me entrenaba como un animal. Sacando el aspecto humano, me di cuenta de que aprendí un montón: hacíamos entrenamiento específicos, más explosivos, más cortos, más enérgicos, cuando acá eran todo más largo, de patearte 20 pelotas y atajalas como puedas. Yo me fui a Europa con eso, y allá vi otra cosa.

49 ¿Le agarraste el gustito a la nueva función en esas 8 fechas en San Lorenzo, entonces? Sí, me gustó. En ese momento, por una cuestión familiar, no nos queríamos mover más del país, así que habíamos decidido que si salía algo de Primera en Capital, por ahí jugaba un año más. Tuve propuestas de Nacional B, de Chile y Paraguay, viste que algunos jugadores la estiran unos años para juntar la última plata, pero yo dije “hasta acá llegué”. De ahí, el Gallego se fue a Banfield, me invitó a seguir con él, y así empecé hace 7 años.

50 ¿Hiciste el curso de entrenador? Sí, como toda carrera tenés cosas que te gustan y otras que te embolan, pero hay que hacerlo.

51 ¿Cómo llegaste a San Lorenzo? Me llamó Bernardo (Romeo), con el que había sido compañero de habitación en la concentración, a los pocos meses de que Lammens-Tinelli ganaran las elecciones. Se hizo un hueco, me propusieron ir, estaba Pizzi de entrenador y lo tomé como un desafío importante. Fueron casi cuatro años.

52 ¿Quién es el mejor entrenador de arqueros en Argentina? No sé, creo que los que estuvieron en la Selección por algo fue. Uno se tiene que estar capacitando todo el tiempo. Hoy creo que hay un poco más de conciencia sobre la importancia de tener un entrenador de arqueros, pero hay que seguir insistiendo y que los clubes no lo piensen como un gasto a nivel formativo, sino como una posibilidad de mejora importante de sus juveniles. Es fundamental, porque en la edad de crecimiento adoptás movimientos y gestos técnicos que son claves y que después te van a costar mucho más. El jugador debe tener las mejores herramientas y muchas veces no las tiene.

En el gimnasio del predio de Ezeiza.

53 ¿En la Primera son más importantes las correcciones de los partidos, los trabajos en la semana o la entrada en calor? Correcciones siempre hay. Por ahí te toca un arquero super depurado y la tarea principal es ponerle la consigna del entrenamiento y nada más. Sí es fundamental explicarle siempre el porqué. A qué se apunta con determinado ejercicio y cómo hacerlo. Antes, eran todos ejercicios universales, muy físicos: 20 pelotas y agarralas como puedas, no te corregían los pasos, ni los perfiles, ni las aperturas, ni la altura del centro de gravedad, ni cómo poner las manos. “Agarrala”, te decían. Y punto.

54 ¿Los clubes no tienen conciencia de la importancia de entrenadores de arqueros en inferiores? No mucha. Fijate una cosa: a nivel general, Argentina es un país exportador de jugadores, no así de arqueros. Hoy tenés en el exterior a Romero, Rulli, Guzmán, Marchesín, Carrizo, Lux y casi nadie más. Brasil, antes tenía arqueros muy flojos, durante 10 años invirtieron en la formación, en los clubes, capacitaron entrenadores y hoy hay no menos de 20 arqueros por el mundo. La Roma llegó a tener tres arqueros brasileños. No es casualidad. Estudiantes hoy trabaja bien.

55 ¿Pensás como Amadeo Carrizo, que todo arquero debe comerse 100 goles bobos antes de recibirse? Hoy, con la tecnología, podés analizar lo que le pasa a otro para que no te pase a vos. Antes, solo te quedaba vivir la experiencia. Hoy puedo ver una jugada puntual de mi arquero y mostrársela en la semana para que la corrija. Es distinto.

56 ¿Te temblaron las patas cuanto te presentaste ante los monstruos de la Selección? Es que fue medio atípico, el partido era en Mendoza, llegó un grupo y luego otro. No es como en un club que vas el primer día y te presentan a todos. A varios los conocía. O por haber sido compañeros, como con Romero o Mercado. A otros los enfrenté, como al Kun Agüero o a Demichelis.

57 ¿El Kun te metió ese famoso gol en que descaderó al pobre Crosa? Exacto, y me lo hizo saber enseguida (risas). Apenas me vio, pasó corriendo y me tiró un chiste al respecto, que no terminé de entender. Con Demichelis recordamos aquel partido en que expulsaron a Comizzo, él fue al arco, el tiro libre de Ubeda pegó en la barrera y Pipino Cuevas me metió el gol sobre la hora.

58 Quedaste despatarrado por el piso… Sí, le tiré una patada y ni cerca le pasé. Yo siempre fui muy sobrio, de no llamar la atención, pero esa tarde, como Comizzo no se iba, crucé el campo y les dije: “No inventen nada, pateen al arco, pateen al palo del arquero”. Claro: si entra un jugador de campo al arco, pateale a él. Le dije a Bedoya, pero al final la tocaron varias veces y terminó pateando Ubeda y dio en la barrera, vino el contragolpe y quedé solo contra Cuevas con todo nuestro campo a su disposición.

59 ¿A Messi le dijiste: “Soy Gustavo Campagnuolo, atajé en Racing y San Lorenzo”? Le di la mano y me presenté. Messi inspira algo. Es el mejor jugador del mundo, no lo decimos solo nosotros por ser argentinos, los compañeros están acostumbrados, pero su presencia ya genera algo especial en el ambiente.

60 ¿Cómo fue la recepción con los arqueros? Apenas me confirmaron en el cargo, llamé a Chiquito (Romero), a Mariano (Andújar) y al Patón (Guzmán) y hablé con ellos. Las vueltas de la vida. Porque Chiquito me ganó el puesto en Racing. Mostaza me dijo que me iba a sacar y fui yo el que le dije a Chiquito: “Preparate que atajás vos”. No me creía. Ya se veía que tenía condiciones importantes…

61 El otro día te vimos en River-Gimnasia, por Copa Argentina, ¿tu función era seguir a los arqueros? Se dio porque no hay actividad oficial hasta marzo y porque la organización de la Copa nos invitó a ir a Salta. Fuimos con el profe Militano, no solo a mirar arqueros, sino en general, como un integrante más del cuerpo técnico. El Patón no me pidió nada en especial. Somos 6 en el cuerpo técnico y nos repartimos los partidos. Recién ahora tenemos un poco más de tranquilidad, porque arrancamos en la mitad de un proceso y tuvimos los 6 partidos muy seguidos, 2 por mes.

Los largos brazos del arquero se extienden en forma de ve corta por encima de su cabeza: San Lorenzo campeón Clausura 01.

62 ¿Qué cosas puntuales sentís que le mejoraste a Torrico, por citar un arquero con el que trabajaste varios años? Soy de hablar mucho, pero los méritos son siempre de los que recepcionan. Cuando vino al club, le di un diagnóstico de lo que podía mejorar. Lo hago con todos. Seba llegó de grande, con 33 años. Después de los 30, si técnicamente sos bueno, tenés que mantenerte fuerte y ágil, con buena elongación. A los más jóvenes, por ahí, el acento se lo ponés no tanto en lo técnico, sino en que vivan más los partidos.

63 ¿Les hablás tras los partidos o en la semana? Veo el momento de cada jugador, hay momentos para mostrarles y otros no. En la Selección tenemos la oportunidad de ver un editado de las imágenes individuales apenas termina el partido. Se las paso a su iPad y les digo: “Cuando querés, lo hablamos”.

64 ¿Estudiás a los pateadores de penales para datear a tus arqueros? Claro, tener la información y dársela a los arqueros es una obligación. Después, a la hora de patear un penal, van un montón de factores. Para imponerle a un arquero un “tirate para tal palo”, tengo que estar muuuuuy seguro, por eso les doy la data, charlamos y el que decide es el arquero en el momento. No me perdonaría decirle “va acá seguro” y después la pelota va al otro lado. Si me pasara eso como arquero, al entrenador lo putearía.

65 ¿Hablás también con los delanteros? Lo he hecho, porque uno sabe qué le puede molestar o complicar a un arquero. En San Lorenzo jugábamos tantos partidos, estábamos tanto tiempo concentrados, que solían darse charlas con frecuencia con los jugadores.

66 ¿Qué sentís que es lo más importante de tu trabajo? Estar seguro de lo que exponés, que el otro lo tome y que te entienda. En la Selección tenés 2 o 3 días, entonces hay que escuchar mucho para que al que le toque atajar, llegue confiado.

67 ¿Ves los partidos de los arqueros en sus clubes? Sí, tenemos un programa para ver el partido que queramos. Se hace un seguimiento no solo de los convocados, sino de varios más, como hace el Patón con los de campo.

68 ¿El DT te pregunta quién tiene que atajar? Así de directo, no. La opinión definitiva es del DT. Sí me pasó, con todos los técnicos con los que trabajé, sentirme partícipe, respetado. Cuando te abren el juego y te consultan, está muy bueno.

69 ¿No es importante que el arquero de la Selección tenga continuidad en su club? Si no venís atajando en tu club, pero cuando atajás en la Selección lo hacés muy bien, te sostenés. A Chiquito le pasó eso.

70 ¿Cuál es el punto fuerte de Romero y cuál es el débil? Chiquito es muy equilibrado, en la cancha y con su pensamiento. Hasta ahí te puedo decir.

71 ¿Evaluás sus actuaciones con él? Claro. No soy de imponer nada. Ni en el trabajo ni en la vida. Si querés marcar cosas en todo momento, terminás siendo pesado.

72 ¿Desde dónde ves los partidos de la Selección? Desde el banco. A nivel selección estás acreditado y te dejan, con los clubes es más limitado.

73 ¿Participás de las reuniones del cuerpo técnico o solo tocás temas específicos de arqueros? Estoy con el resto de los colaboradores. Mi función es entrenar arqueros pero hablamos de fútbol, y participo como el resto.

74 Faltan 18 puntos, ¿con cuántos nos clasificamos a Rusia? No sé, dicen que con 12 u 11 nos clasificamos sin depender de nadie, pero no hice el cálculo. Hay tiempo como para pensar en eso.

75 Te cruzás con Caruso Lombardi, ¿lo saludás? Sin problemas, de hecho lo vi varias veces y lo saludé. Más allá de que me sacó la titularidad, en ese momento lo único importante era que Racing sumara puntos y saliera de la situación difícil en la que estaba.

76 ¿Estaba esperando un error tuyo para poner a Migliore? El error lo cometí, o sea que la puerta se la abrí yo (risas), de esa parte me hago cargo.

77 Tu día más feliz en el fútbol. Los campeonatos ganados con San Lorenzo y Racing. En un caso en el banco y en otro desde el arco. Con Racing tuve el privilegio de saber antes que nadie que éramos campeones…

78 ¿A qué te referís? No pienses nada raro. Ya terminaba el partido, llegó un tiro libre para Vélez, la gente estaba colgada, callada, asustada. Descolgué el centro, me tumbaron y me quedé tirado. “Decime por favor cuánto falta, mirá cómo está la gente, ¡se va a morir!”, le dije a Brazenas. “Poné la pelota en el piso, sacá y termina”, me contestó. Mirá cómo se me pone la piel (muestra sus brazos).

Con Racing festeja el campeonato Apertura 01, dos vueltas olímpicas con dos clubes en el mismo año.

79 ¿Y el día más triste? Momentos difíciles son parte de esto. No hay uno en especial.

80 Tus mejores amigos del fútbol. Hice muy buenas relaciones con gente que por ahí no veo durante mucho tiempo, pero con Pablo Michelini nos conocemos desde los 15 años, soy amigo de Romeo, de Sava, de Diego Milito, de Chatruc, y seguro me olvido de varios, espero que no me puteen.

81 ¿Te agarraste a piñas con un compañero alguna vez? A piñas no, pero he discutido con varios. Siempre fui muy hinchapelotas en los entrenamientos, y tenía claro el rol que ocupaba, y cuando alguno no se lo tomaba así, o boludeaba, me calentaba. El Chanchi me volvía loco y a José (Chatruc) lo quería matar todos los partidos.

82 Te reconociste como “enfermo del fútbol”, ¿seguís igual? No sé si “enfermo”, pero sigo siendo muy detallista en todo.

83 ¿Te asustaste el día que te asaltaron? Mucho, pero fui medio inconsciente también. Salía de cenar en lo de un amigo, y cuando me estaba por subir a la camioneta, se me pegó un auto al lado, y se bajaron un par de tipos. Me apuntaron a mí y a mi señora, me pidieron la billetera y el celular, y de golpe escuché llorar a mi hija, la habían empujado contra el asfalto, así que le di las cosas al tipo, me di media vuelta y las fui a abrazar mientras caminábamos despacito, “vamos vamos vamos, caminen caminen caminen” les decía, medio tapándolas a las dos, y ahí sentimos la camioneta prrrriiii y se fue. Situación horrible.

84 ¿Se puede decir que el 7 de octubre de 2004 es tu segunda fecha de nacimiento? Yo no me di tanto cuenta en el momento, pero estuve a dos horas de irme para el otro lado. Sí, sí, vale la frase.

85 Hablamos de tu accidente en la cabeza, jugando para Tigres, en 2004. ¿Cómo fue? Liliana, mi señora, me recomendó que no fuera a entrenar, porque había estado con náuseas y un poco de temblequeo la noche anterior. Había llamado al médico al club, incluso. Pero para mí, un día perdido era tremendo, así que fui. “Tirate en la camilla, que te atiendan”, me dijo mi señora.

Saltando ante Francescoli y Sorin contra River en el Monumental atajando para Español.

86 Le hiciste caso… Ja, ja, sí, ahora me río, pero no fue joda. Estábamos haciendo unos trabajos no específicos, de correr y darse vuelta, y en un momento giré y choqué la cabeza con un compañero. El es más petiso y me dio de abajo hacia arriba con la parte de atrás de su cabeza, que es lo más duro que tenemos, y a mí me calzó justo en la sien, que es la zona más débil, todavía la tengo hundida (se toca la sien y muestra).

87 ¿Te desplomaste? Ahí perdí el conocimiento, me desmayé y me dieron arcadas, pero después me desperté y estuve normal. Período de lucidez, se llama. El médico me llevó al vestuario y me hizo unas preguntas, y tardaba en responder. “Voy a buscar la llave de la camioneta y vamos para la clínica”, me dijo, y le pedí que me dejara duchar. Llegué a la clínica con ropa de entrenamiento, me hicieron estudios, medio que me empecé a descompensar y ahí llegó justo mi mujer y le pidieron que firmara por si me pasaba algo, porque me iban a operar la cabeza.

88 ¿De qué te operaron? Me abrieron la tapa del cráneo y me cauterizaron una arteria, la meníngea media. Si no me operaban enseguida, la sangre no tenía para dónde ir y me hubiera entrado al cerebro y ahí o te queda una secuela complicada o te morís, porque se te producen derrames. Por suerte no me tocaron el cerebro en la operación.

89 No es una operación habitual. El médico que me operó se llamaba Campa de apellido. Muy loco, ¡no? Es un neurocirujano mexicano, capo capo, que viajaba mucho a Estados Unidos, médico de un equipo de fútbol americano, y me decía que este tipo de traumatismo no se daba casi nunca, que operaba casos así en personas que sufrían accidentes de tránsito y salían despedidas por el parabrisas y se daban con el asfalto. Hoy tengo dos monedas de titanio que me fijan los huesos.

90 ¿Tardaste mucho en volver a jugar? No, a los 10 días ya estaba entrenando. Al cuarto día me quería ir de la clínica, pero como había guardia periodística y parece que no estaba apto estéticamente (risas), los dirigentes me decían: “Quedate unos días más”. Varios compañeros no querían entrar en la habitación…

91 ¿Por qué? Les daba impresión. Yo tenía el lado izquierdo con pelo y del otro lado nada y 66 puntos, un tajo que era un signo de interrogación gigante y todo hinchado. Guille Franco se puso a llorar al verme. Yo les hacía chistes. “¿Ves esto?”, les decía, y de golpe: “Bueno, ahora mirá este lado”, y giraba la cabeza. Había compañeros que no resistían (risas). Al final vino un peluquero, me peló, y di una conferencia de prensa con gorro y ya no tan hinchado. A las dos semanas estaba entrenando.

92 ¿Cómo fue el regreso? Muy lindo, emocionante. Tigres-Alianza Lima, por la Libertadores, a estadio lleno. La gente me ovacionó, nos pasearon con mi mujer en carrito adentro de la cancha, todos con pancartas. En México la gente es muy humana.

93 ¿Te quedaron secuelas? Algunos amigos me joden y dicen que sí, que quedé medio medio de ese golpe, pero todo bien. Me hago estudios periódicamente, voy al neurólogo, pero sin problemas.

94 ¿Nunca le tuviste miedo a los pelotazos y a las caídas? Para nada, ese miedo lo perdés rápido. Sí, tras la operación, todo el mundo tenía temor de que volviera con miedo.

Debut en Primera División defendiendo a Español contra Boca en La Bombonera. Ganó el local 4-1.

95 ¿Cuál es la enfermedad de tu hija mayor? No es enfermedad, Camila sufre un retraso madurativo, tiene 16 años y la edad de una niña. Hay que darle estimulación y amor permanente. Sufre hemimegaloencefalia, el hemisferio derecho es milimétricamente más grande que el izquierdo y eso le produjo el retraso. Mi señora tuvo un embarazo de alto riesgo, de reposo total durante 30 semanas, hasta se higienizaba en la cama. Se había formado una arteria umbilical única, comía y se oxigenaba por el mismo lugar.

96 ¿Habla bien? Entiende y se hace entender, todo a su manera. Va a una escuela especial, el Centro de Recuperación Integrada. Es fundamental darle amor, mucho amor. Ahora, en la Selección, tengo la suerte de disponer de más tiempo porque hasta hace poco tenía la misma vida que de futbolista. Desde los 19 a los 42 años fue siempre igual: ni sábados ni domingos, vacaciones en diciembre…

97 ¿Camila fue mejorando con el tiempo? Sí, en todo, va creciendo, y evoluciona en lo cognitivo y en el autovalimiento. Ya camina sola, hace un montón de cosas sola, pero siempre debe haber alguien detrás. Dice unas pocas palabras, pero se hace entender por señas. Tenemos la suerte de que se ríe todo el tiempo, entonces por ahí llego acelerado a casa y Cami me baja como loco.

98 ¿Y el futuro? Las mujeres muchas veces se preguntan: ¿qué pasará el día que no estemos, cómo va a hacer? Yo no proyecto tanto, pienso en darle lo mejor ahora, pero bueno, tampoco te voy a negar que a veces me agarra la angustia…

99 ¿Dudaron en tener otro hijo? Al principio no queríamos, nos hicimos estudios genéticos y no nos salió ningún problema. Sol tiene 10 años y ayuda a la hermana a crecer de una manera increíble. Sol es un estímulo genial para la hermana, van creando un vínculo único. No se da cuenta de cómo la ayuda a crecer a la hermana.

100 Como jugador de campo no hubieras llegado a la Selección; ergo, tu elección del puesto fue la correcta. ¿Verdadero o falso? Aunque me las rebuscaba bien, no creo que hubiera llegado al lugar en el que estoy hoy jugando al medio. Fue una buena elección. Verdadero, sin dudas.

Por Diego Borinsky / Fotos: Emiliano Lasalvia y Archivo El Gráfico

Nota publicada en la edición de enero de 2017 de El Gráfico

Por Diego Borinsky: 08/02/2017

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