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Fórmula 1: el mejor flechazo

- por Redacción EG: 18/01/2017 -

Con Mercedes anticipado campeón, las emociones se centraron en la rivalidad Rosberg-Hamilton. Entre ambos ganaron 19 de 21 carreras y repitieron 13 veces el 1-2. Pero el alemán tuvo un plus y se abrazó al título.

Nico Rosberg se convirtió en el campeón N° 33 en la historia de la F1. Merecido premio para un piloto sin estridencias y perseverante.

Año tras año las Flechas de Plata se las ingenian para superarse. Ya habían dado muestras de su extraordinario poderío en 2014 y 2015 cuando Lewis Hamilton se coronó campeón y su fiel escudero Nico Rosberg era el complemento ideal, aunque íntimamente mascullaba bronca y se preguntaba por qué no podía aspirar a más. Y por eso desde el vamos en este 2016, con cuatro triunfos consecutivos en las carreras iniciales, se jugó a pleno por alimentar ese sueño de campeón, tal como lo marcaba su legado familiar, ya que su papá Keke había conquistado el título de 1982 con un Williams FW08 Cosworth.

Debieron pasar 34 años para que otro Rosberg rubión alcanzara la gloria de la Fórmula 1. Y llamativamente los dos lo hicieron con el Nº 6, porque Nico, cuando tuvo el poder de elección de un número para su auto, no dudó en escoger el que había llevado Keke cuando fue campeón. Padre e hijo se estrecharon en un fuerte abrazo en el circuito de Yas Marina de Abu Dabi casi dos horas después de finalizada la batalla final, por la simple razón de que papá Rosberg debió seguir las alternativas de la definición en Dubai y ni bien se resolvió el pleito, viajó a toda velocidad los 150 kilómetros que separan ambas ciudades.

“La verdad es que lograr lo que consiguió mi padre es increíble y emocionante. Es concretar el sueño de toda la vida. Cuando él fue campeón yo no había nacido, pero siempre sentí un gran orgullo por él”, expresó Nico en el momento en el que se encontró cara a cara con su mentor.           

El 27 de julio último, Nico cumplió 31 años y en su undécima temporada en la máxima emuló a Damon Hill, quien en 1996 pudo igualar la proeza de su padre Graham, dueño de la triple corona (F1 en 1962 y 1968, 500 Millas de Indianápolis en 1966 y 24 Horas de Le Mans en 1972). En el mundo motor, muchos hijos intentaron seguir las huellas que dejaron sus padres. Pero, indudablemente, una cosa es correr, otra convertirse en piloto profesional y mucho más difícil, igualar o superar las marcas que supieron lograr sus predecesores.

Ahora bien, la F1 actual ha sido devorada por el paso arrollador del Mercedes AMG Petronas F1 Team, que ganó 19 de las 21 competencias y repitió 13 veces el aplastante 1-2. Le sacó 397 puntos de ventaja al segundo, Red Bull Racing, único equipo capaz de arrebatarle al menos dos victorias: Max Verstappen en España y Daniel Ricciardo en Malasia. Y sonaron todas las alarmas porque la sequía de grandes escuderías como Ferrari, McLaren y Williams parece interminable.

Mediador. El legendario Niki Lauda en su carácter de asesor, resultó una palabra autorizada para mediar entre la tirantez de Rosberg y Hamilton, los 1-2 de la actual F1.

Que Mercedes en sus laboratorios de Brackley, Brixworth y Stuttgart haya creado el auto más cercano a la perfección de esta F1 es, a todas luces, un reflejo de las estadísticas, por eso con las mismas herramientas en mano mucho depende de las virtudes que demuestren poseer los pilotos. Hamilton siempre ha sido un ganador nato, que nunca se relaja y consiguió tres títulos y 53 victorias en su campaña, registro que lo ubica como segundo entre los más vencedores, detrás de los 91 triunfos de Schumacher y por encima de los 51 de Alain Prost.

Y convivir con el moreno británico nunca ha sido fácil, y si no, que lo digan sus excompañeros Fernando Alonso, Heikki Kovalainen y Jenson Button. El ser tan competitivo le suma atributos, pero, sin dudas, le resta cuando su fuerte carácter lo hace cometer desobediencias. Por ejemplo, en Abu Dabi, cuando se le pidió desde boxes que aumentara el ritmo para que Verstappen y Vettel no se le acercaran tanto a Rosberg, él desoyó el pedido y la situación no pasó a mayores porque todo terminó en final feliz, aunque inquietó a los responsables del equipo.

Así, el flamante campeón no solo debió conducir al límite, sino también manejarse con cierta destreza en la relación con su áspero compañero. A medida que sus aspiraciones de campeonato crecían, simultáneamente el vínculo resultaba más tirante. Y hasta fue evidente el diálogo inexistente y la nula confraternidad, que obligó por ejemplo a Niki Lauda, pieza clave en la estructura, a tener un fuerte tono critico por esa relación, que en Montmeló derivó en colisión, con las dos Mercedes fuera de carrera.  

Rosberg no es tan avasallante como Hamilton, pero demostró ser muy inteligente y sacar provecho de la parte técnica. Sabe exactamente cuándo debe intentar un ataque y cuándo esperar la oportunidad. Sus victorias en Australia, Bahrein, China, Rusia, Europa (Azerbaiyán), Bélgica, Italia, Singapur y Japón así lo certifican, pero cuando no estuvieron dadas las condiciones de triunfo, también supo asegurarse la segunda colocación en Hungría, Estados Unidos, México, Brasil y Abu Dabi. Y en estas cuatro últimas competencias en las que no ganó, el clasificarse como inmediato escolta resultó importantísimo, porque justamente Hamilton venció en todas ellas en una tremenda arremetida final.  

Después de una temporada sacándose chispas, en la batalla final de Abu Dabi solo ellos debían dilucidar quién de los dos se abrazaba al título de la F1 2016. Los cálculos previos se resumían a que si Hamilton ganaba, solo lo favorecía que Rosberg no se trepara al podio. Pero, si bien el británico hizo muy bien sus deberes al vencer (con pole incluida), el alemán desplegó una estrategia impecable y al finalizar segundo se coronó por primera vez, convirtiéndose en el tercer alemán en lograrlo, detrás de Schumi (7 veces) y Vettel (4). Entre los tres suman 12 títulos y en el ranking por países solo los supera Gran Bretaña, con 16. 

La paciencia parece otra cualidad de Rosberg, puesto que entre todos los campeones con 206 grandes premios disputados fue el que más debió esperar para su consagración. Antes de él, Nigel Mansell lideraba ese registro con 176 carreras en 1992. Y hasta para lograr su primer victoria, Nico aguardó hasta su séptima temporada, cuando en su 111 Gran Premio venció en China en 2012.

La inquietante compañía de Hamilton, que bien puede disminuir la figura de quien esté a su lado; en este caso, cuando Rosberg aprendió a convivir con esa permanente presión, logró potenciarse y convencerse de que podía. El alemán no entró en el juego psicológico desgastante que le propuso el británico, minimizando cada uno de sus aciertos y dando a entender que hasta último momento la ventaja era factible de disolver.    

Cuando aún quedan muchas incógnitas por develarse con respecto a lo que se vendrá en el 2017, la rivalidad Rosberg vs. Hamilton promete varios capítulos más, un ingrediente que le otorga cierto sabor a una Fórmula 1 poco generosa en cuanto a protagonistas, que tendrá obligatoriamente un recambio, por el retiro de dos integrantes del elenco estable como el brasileño Felipe Massa y el inglés Jenson Button.

Variantes reglamentarias, trabajos en secreto de los equipos y un calendario de 20 carreras que ya fue confirmado con un Gran Premio menos, debido a que se retiró Hockenheim. Sorprende que después de haberse consagrado campeones un piloto y una escudería alemanas, justamente quien da un paso al costado porque no puede hacerle frente a los gastos organizativos sea Alemania. Pero es así.

La próxima temporada abrirá como siempre con Australia el 26 de marzo y volverá a cerrar con Abu Dabi el 26 de noviembre. Es decir, ocho meses de actividad, que en julio verá que se retrasa el GP de Hungría para tener dos fines de semana de descanso y en agosto la competencia recién se reanudará el 27 con el GP de Bélgica.

Pasó la Fórmula 1 modelo 2016, con el indiscutible dominio de Mercedes AMG Petronas, fruto de un extraordinario trabajo en equipo, entre preparadores y pilotos al volante. ¿Hasta cuándo podrán estar prácticamente ausentes en la conversación por cosas importantes Ferrari, McLaren y Williams? Serán capaces de despertar de esta amnesia prolongada. Habrá que ver...

Mercedes extendió su dominio en la F1, ahora con un Nico Rosberg a la altura de su padre, también campeón.

El Chueco, pionero
Juan Manuel Fangio alcanzó la gloria con los títulos de 1954 y 1955 al volante de la Mercedes W196, en aquella imbatible combinación entre El Chueco y ese formidable auto. Sin embargo, Mercedes-Benz se retiró de la F1 en el 55 después de las trágicas 24 Horas de Le Mans, en las que Pierre Levegh, con su Mercedes, impactó contra una tribuna y fallecieron 82 personas. Mercedes, ausente varias décadas, regresó de a poco, primero como proveedor y desde hace 6 años como equipo. Los resultados demoraron, más allá de contar con el mismísimo Schumi. Pero dentro de la escudería hicieron las correcciones apropiadas hasta llegar a la madurez justa para convertirse en el mejor.

Todo un políglota
Si bien nació en Wiesbaden, Alemania, el 27 de junio de 1985, Nico Rosberg se crió en el exclusivo Mónaco. Habla fluidamente alemán, inglés, francés, español e italiano por iniciativa de su madre y se casó con su novia de toda la vida, Vivian Sibold, una decoradora de interiores de su misma edad. Inclusive en su casco lleva el VI VI, que podría leerse como el doble 6 en números romanos (recordemos que su auto lleva el Nº 6) o como las iniciales del nombre de su esposa. Su única hija, Alaia, en agosto último cumplió su primer añito. Como buen estratega, le gusta el ajedrez y desde chico alternó tenis con el karting. Para nada excéntrico.

Por Walter Napoli / Fotos: AFP y Archivo El Gráfico

Nota publicada en la edición de diciembre de 2016 de El Gráfico

Por Redacción EG: 18/01/2017

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