ENTREVISTAS

Leopoldo Luque, 100x100: “Estuve cerca de irme pero Dios me dio una nueva oportunidad”

- por Diego Borinsky: 11/01/2017 -

Campeón con River y la Selección Argentina, cuenta todo sobre el fútbol de los setenta: Maradona, Labruna, Menotti, Lorenzo, nadie se escapa.

El Pulpo, hoy, a los 67 años, con una de las ediciones de El Gráfico del Mundial 78.

1 ¿Quién es Leopoldo Jacinto Luque? En su momento era un pibe que iba siempre detrás de una pelota, con muchísimos sueños de jugar al fútbol a gran nivel, y que logró transformar esos sueños en realidad. Y ahora sigo detrás de la pelota, trabajando en escuelitas de fútbol y, desde hace unos meses, como captador oficial de River en la zona de Cuyo. Me considero un buen tipo, sencillo, querido en el ambiente. No me muevo por interés.

2 ¿Por qué Leopoldo y por qué Jacinto? No son nombres comunes… Mi papá se llamaba Leopoldo Jacinto. ¿Viste que antes se acostumbraba que el hijo repitiera un nombre del padre? Bueno, mi mamá dijo “¡los dos!”.

3 ¿Te gustan? Siempre me presenté como Leopoldo Luque, el Jacinto nunca me gustó demasiado, aunque es el nombre de una flor. A mis cinco hermanos les pusieron nombres comunes, no sé qué pasó conmigo…

4 ¿El bigote es una fija? En Unión no me tenían muy en cuenta y dije: “Si juego, me lo dejo”. En la campaña del ascenso, en el 74, hicimos otra promesa, esta vez inversa, con Daniel Silguero y Batata Merlo, que teníamos bigote: “Si subimos, nos afeitamos”. Y cumplimos en el mismo vestuario, por eso cuando pasé a River, al año siguiente, no tenía bigote.

5 Ahora no te lo sacás más… Siento que es parte de mi identidad, no me hallo sin bigote. Hoy es raro que usen bigote los futbolistas, más bien se dejan esas barbas gigantes, parecen Bin Laden, y llenos de tatuajes. No me gusta.

6 Apodo de pibe. Flaco, era muy flaquito. Mis amigos del barrio no me dejaban atajar por los pelotazos.

Tras hacer las inferiores en Unión, fue dejado libre y debió ir a jugar a Jujuy, Salta y Rosario Central. Fue recomprado en 1973 y en 1974 logró el ascenso a Primera tras vencer en la final a Estudiantes de Caseros.

7 Como futbolista, eras El Pulpo. Me lo puso el Negro Gallego. Nos conocimos en una Selección del interior armada por Menotti. Siempre usaba mucho los brazos para cubrir la pelota, entonces Gallego dijo: “Este es un pulpo”. Y quedó. No me molesta.

8 ¿Tu papá fue ciclista? Sí, y compitió hasta los 45 años, llegó a estar federado. En pista y en ruta. Por ahí hacía la Rosario-Santa Fe. Te armaba cualquier bici. Y lo hacía en casa, en el garaje tenía su taller y era el punto de encuentro con los otros ciclistas.

9 ¿No quiso que vos continuaras esa senda? A mí me mandaba a entrenar por un circuito de la costanera de Santa Fe, pero un día pasé por un seminario y estaban los curitas jugando a la pelota. “¿Querés jugar?”, me invitó uno. Estaba con zapatillas de ciclista, era más chico que ellos, pero me las arreglé bien y a partir de ahí me invitaron siempre.

10 ¿Cómo le contaste a tu viejo? Al principio no le dije nada. Llegaba todo transpirado a casa, hasta que un día estábamos en la mesa y hablé: “Mirá papá, yo no quiero ser ciclista; te estoy mintiendo, no me voy a dar vueltas al circuito, sino a jugar al fútbol al seminario”. Supongo que le habrá dolido por la mentira pero lo aceptó. Al año siguiente, yo con 12 años, me llevó a Unión. Me gustaba mucho el fútbol, en la escuela estaba en cuarto grado y me ponían en el equipo de quinto y sexto, y sobresalía.

11 ¿De qué equipo eras hincha de pibe? En Santa Fe, o sos de Unión o sos de Colón, y mi madrina me regaló una camiseta de Unión apenas nací, entonces les agarré cariño a esos colores, pero también admiraba a un montón de jugadores de River de esa época. Fui a ver un Colón-River en Santa Fe, porque Unión estaba en la B, y me gustaron mucho Artime, Onega, Lallana… No teníamos ni entrada, en esa época abrían las puertas promediando el segundo tiempo, y ahí nos metimos.

12 Tu ídolo… Esos que te nombré que me gustaron, pero a medida que fue pasando el tiempo aparecieron otros. Mi último ídolo fue Johan Cruyff. Veía el Mundial 74 por televisión, estaba en la B con Unión, y hacía cuentas y pensaba si en el siguiente podría tener la chance.

En 1975 llegó Juan Carlos Lorenzo, con refuerzos de renombre: Gatti (foto), Mastrángelo, Suñé, Cocco, Marchetti y terminaron el Metro en el 4° lugar. En esa campaña le metió goles a River en los dos partidos.

13 Buen cálculo hiciste… Mirá cómo son las cosas que en el Mundial 78 me tocó usar el número 14, por abecedario, el mismo número que llevaba Cruyff. Johan era un jugador completo, y esa Holanda del fútbol total nos sorprendió a todos.

14 Hablando de cracks, te tocó enfrentar a Beckenbauer... Me marcó en un Cosmos-Argentina, ya en su retiro. Cuando terminó el partido le fui a pedir la camiseta y me dijo “uhhhh”, ya la había comprometido. A la noche hubo una cena. Estaba con mis compañeros y de golpe se acercó, me hizo una seña y el tipo me dio una bolsita con la camiseta. Mirá qué grande, cómo se acordó. Hay que aprender de esos gestos…

15 ¿Pasaste muchas privaciones de pibe? No, pero éramos una familia humilde, de seis hermanos. Mi viejo no se compraba un par de zapatos para que yo tuviera mis botines, y mi mamá no se compraba un vestido para darme para el abono del colectivo para ir a entrenar.

16 ¿Trabajaste de algo? Cosechaba en la quinta de un amigo de papá: juntaba frutas y verduras y me pagaban por cajón. No los podía levantar, porque era pibe y muy flaquito, así que los arrastraba. Después, trabajé con un mosaiquista y luego en una fábrica de zapatos, todo mientras estaba en inferiores de Unión. Fui utilero en Canal 13 de Santa Fe: armaba la escenografía, ponía los carteles. Ahí ya estaba en la Primera de Unión, pero cuando ascendimos y vino Lorenzo, le expliqué mi situación, y conseguí que me pagaran más y dejé la utilería.

17 ¿Qué es Guadalupe Junior? El equipo del barrio en el que jugaba con mis amigos. Es el día de hoy que nos juntamos, cuando voy para Santa Fe. Ya estando en River, en las vacaciones nos poníamos a jugar en la playa, descalzos, y no me dejaban participar, para cuidarme, para que no me cortara con un caracol, o con algo.

18 ¿Cómo pasaste de ser ese flaquito de Unión al toro del Mundial 78? El que me cambió el físico fue el Toto Lorenzo. El decía siempre: “A estos jugadores los voy a hacer bajar de peso”, pero conmigo fue al revés, me hizo subir 8 kilos.

En el Monumental, nótese cómo reventaba de gente (escaleras repletas).

19 ¿Cómo? Empezó por quitarle los postres a Suñé para dármelos a mí (risas). Cuando terminaban las prácticas, muchas veces me iba al bowling y me comía unos panchos con una Coca y cuando llegaba a casa estaba sin hambre y no cenaba. Lorenzo empezó a hacerme concentrar un día antes que el resto para que descansara bien, me alimentara bien y después me llevaba al gimnasio y me hacía una rutina física fuerte, y se quedaba ahí controlándome. Me adoptó como un hijo, me ayudó muchísimo.

20 Dijiste en una nota que todo te costó mucho en la vida y por eso no metías goles fáciles, sino difíciles. Yo no era muy rebotero, tengo pocos goles de esos de abajo del arco, a mí me tocaba más, y me gustaba más, hacer otro tipo de goles. Bianchi le puso a Palermo “el optimista del gol”, porque donde se paraba le iba la pelota, y así metió muchos goles de rebote, a mí no me pasaba; la mayoría de mis goles fueron elaborados, un reflejo de mi vida, todo me costó muchísimo, recién llegué a River con 26 años, de grande.

21 ¿Siempre fuiste 9? Al principio era más 10, aunque el 10 de antes no marcaba tanto como ahora, y pisaba mucho el área rival. Cuando Lorenzo llegó a Unión trajo un 10 que era Victorio Cocco y era imposible sacarle el puesto, así que el Toto me puso adelante, de 9, y quedé para siempre.

22 Sabía el Toto, ¿no? ¡Qué te parece! Un fenómeno...

23 Debés tener mil anécdotas de él… La de la mano es mundial. El nos decía: “La que juega es esta”, y mostraba la mano derecha. Porque la gente le gritaba “sacá el equipo de atrás”, entonces se levantaba del banco y con la izquierda hacía el gesto de que nos adelantáramos, pero luego se sentaba, y como con el techito no lo veían desde la platea, con la derecha nos hacía el gesto de ir para atrás (risas). “La que juega es esta, eh”, nos repetía en la práctica. Un genio: una mano para nosotros y otra para la tribuna, ja, ja. Hicimos un campañón en el Metro 75, terminamos cuartos, en nuestro regreso a la A. A River le metí goles en los dos partidos, me acuerdo.

24 River te comporó quizás por eso. El Gráfico me hizo una nota cuyo título era: “El jugador que quiere todo el mundo”. Estaban todos los grandes interesados y me compró River. Estaba concentrado para jugar contra Colón, porque en la primera fecha del Nacional 75 se jugaban todos los clásicos y me hicieron viajar de un día para el otro a Buenos Aires.

Nota al borde del río Paraná, en su ciudad, tras la gran campaña con Unión en el Metro 75. "El delantero que quiere todo el mundo", tituló El Gráfico.

25 ¿Fuiste derecho al Monumental? Primero fui a un hotel para firmar los papeles y de ahí me llevaron a hacer la revisación médica, y ya casi a la noche, el directivo que me llevó me dejó en la puerta del club, sobre Figueroa Alcorta, y siguió su camino porque tenía que hacer otros trámites. El portero no me dejaba pasar. “Yo soy Luque, jugaba en Unión y me compró River”, le decía, pero el tipo no me creía. Después de un rato me hicieron pasar, subí a la concentración y me presentaron a todos: para mí era un sueño, estaban los jugadores consagrados…

26 ¿Qué te dijo Labruna? Jugábamos con Boca a los dos días. River venía de ganar el Metro 75 y cortar la racha de los 18 años sin títulos. Después de las presentaciones, me dijo que me iba a llevar a la Reserva contra Boca y que iría al banco de la Primera; en esa época era común jugar 45 minutos en Reserva y luego ir al banco de Primera. “Así se va metiendo en el ambiente”, me dijo.

27 ¿Lo decía en serio o te estaba midiendo? Lo segundo. Le contesté que prefería no jugar en Reserva. “Yo vine a jugar en la Primera; y por otro lado, si me agarra un pibe y no me la deja tocar, es bravo, porque en la Reserva no te esmerás tanto”, le argumenté. Ahí nomás, me dijo: “Eso quería escuchar de usted, mañana es titular”.

28 ¿No hizo referencia a los goles que le habías metido? A los dos días, en el vestuario de la Bombonera. Esa tarde me cambié rapidísimo, estaba en el aire, y en un momento entraron los dirigentes a saludar, entre ellos Aragón Cabrera, y cuando pasé a su lado, me dijeron: “Nos tenés que devolver los goles que nos hiciste, eh”.

29 Cumpliste: debut y gol de triunfo, 2-1 en la Bombonera. Y aparte jugué bien, no me costó la adaptación; la sentí un tiempo después.

30 ¿Por qué se dio tu pase tan sobre el comienzo del campeonato? Me enteré después: la negociación se había hecho muy larga  porque la directiva no entendía que llegara a River un jugador de 26 años, pero Labruna se puso firme y dijo: “Lo quiero a Luque sí o sí” y Aragón amenazó con comprarme él con su plata si la directiva seguía resistiéndose.

Todos los fotógrafos buscan al debutante en la Bombonera. Luque no tenía bigote porque se lo había afeitado por una promesa por ascender.

31 ¿Es verdad o mito que Labruna entraba tapándose la nariz a la Bombonera? ¡Qué mito ni mito! Se tapaba la nariz y lo hacía bien alevoso, para que lo viera todo el mundo (imita el gesto). Era mejor porque lo puteaban a él y se olvidaban de nosotros. Nos decía siempre: “Estos te salvan, a mí me salvaron estos, les hice un montón de goles”.

32 ¿Te enseñó cosas puntuales del puesto? Claro, yo era de tirarme a la izquierda, enganchaba y después le pegaba fuerte con el empeine y me salía alto, y Angel me tuvo días y días para pegarle con cara interna. Me decía que si le daba bolilla, iba a ser muy importante para River. En Unión, el Toto me repetía algo similar: “Si me hacés caso, hasta un equipo grande no parás… y no sé si hasta la Selección”.

33 También tuviste chances de ir a Boca… A mediados del 75 me compró River y a fines de ese año pasó medio equipo de Unión a Boca, incluyendo el entrenador. Fueron Gatti, Suñé, Mastrángelo, y el Toto me quería llevar. Me llamó para preguntarme si lo autorizaba a que Boca iniciara la gestión para contratarme y le contesté que no.

34 ¿Fuiste resistido en River? Tenía partidos demasiados buenos, pero los malos eran malos de verdad, no podía rescatar ni una jugada. Arranqué bien, pero para fines del 79 y comienzos del 80 se me complicó un poco, encima a mí me había salido una contra, que era Ramón Díaz: yo salía, él entraba y metía un gol, entonces la gente lo pedía.

35 ¿Te llevaste la pelota la noche de los 5 goles a San Lorenzo? No existía eso (risas). Esa noche creo que pateé 7 veces al arco y entraron 5, eso que ocurre muy de vez en cuando. En la última la agarré como venía, de volea, ni me importó si la colgaba en la tribuna, ya había metido cuatro. Y la clavé.

36 ¿Qué te acordás de la final del Nacional 76 que perdieron con Boca? Que la culpa fue mía en parte… o no, depende como lo mires. Labruna nos había advertido que ellos sacaban rápido los tiros libres, ya Potente le había metido un gol a Fillol el año anterior, antes de que se armara la barrera. Yo me tenía que parar delante de la pelota y después sumarme a la barrera, pero no llegué porque la jugada vino de un pelotazo largo, pero el que hizo el foul o el que estaba más cerca debió pararse adelante. Por suerte, a los pocos días le ganamos a Huracán el desempate para ir a la Copa y eso sirvió para aliviar un poco la final perdida.

Con Angelito Labruna, el hombre que algo sabía de delanteros, y se plantó para llevarlo a River, pese a la edad (26).

37 Después de un 75 inolvidable, el 76 fue fatídico: también perdieron la final de la Libertadores con Cruzeiro… Jugué las 3 finales. Llegamos desarmados al desempate en Chile, con medio equipo por lesiones y expulsiones, y así y todo perdíamos 2-0, lo empatamos y nos ganaron al final con un tiro libre. Cuando íbamos empatados, el Mono Mas se fue, se fue y pateó al arco, cuando entraba solo, pero el Mono era así, pateaba de cualquier lado y la metía. La Copa fue una asignatura pendiente para ese grupo, que era un equipazo.

38 ¿Cómo era tu relación con Lorenzo cuando vos jugabas en River y él era DT de Boca? El Toto era bicho y declaraba: “Estoy tratando de traer a Luque”, y me tiraba a la gente en contra, a la primera pelota que perdía ya empezaban las puteadas. Un día nos fuimos a comer, en Punta del Este, a un bar de mierda bien alejado para que no nos viera nadie, y le dije: “Necesito que no me pida más, que no me nombre más, porque me silban, dicen que me quiero ir a Boca y no es así”. No lo hizo más.

39 ¿Te costó jugar la final del Nacional 79 contra Unión, que por primera vez llegó a una final? No, y esto lo he discutido con hinchas y dirigentes de Unión, con parientes y amigos: si vos jugás en un club, por más que enfrentes a tu anterior club, si hacés un gol, lo tenés que festejar. Primero, porque sos un profesional, y segundo, porque ¿quedaría más lindo que fueras para atrás, acaso? Noooo.

40 ¿Cómo se enteraron en Polonia del golpe militar de Videla? Le habíamos ganado 1-0 a la Unión Soviética en Kiev unos días antes y el 24 de marzo fue 2-1 a Polonia en Chorzow. El golpe había sido temprano, pero nosotros nos enteramos en la cena. Entró José María Muñoz,  el relator, con autorización de Menotti, y dijo: “Sé que están contentos por el triunfo, solo les quería avisar que fue derrocada nuestra presidenta por un golpe militar, pero que no hubo incidentes, así que estén tranquilos”. Se hizo un silencio largo y Mario (Kempes) se levantó y se fue medio llorando a su habitación y varios nos metimos detrás de él.

41 ¿Qué hicieron después? El Loco Gatti se fue a su pieza, cazó el teléfono y nos dijo: “Yo ya pedí una llamada, así que vamos a tranquilizarnos, que en un par de horas hablaré a Buenos Aires”. En esa época tardaban bastante en darte una llamada del exterior. Y cuando habló con Nacha, le contó que estaba todo tranquilo y nos calmamos, pero pasamos un momento feo. Cuando estás lejos del país, esas cosas se sienten de un modo especial.

42 ¿Era lógico que Maradona se quedara afuera del Mundial 78 o se equivocó Menotti? Vos lo veías en las prácticas… Siempre pensé que Diego podría haber estado y no hubiera desentonado, pero también siempre pensé que los otros también debían estar: Alonso, Valencia, Villa, y hasta Bochini, que quedó afuera. Al pibe, igual, le sirvió vivir toda esa previa al Mundial desde adentro.

Con JJ, Fillol, Alonso y Passarella, los convocados de River a la Selección de Menotti, en sus inicios.

43 ¿Qué recordás de aquel momento? Estábamos al fondo del predio, en una cancha que el Flaco había mandado a hacer un poco más grande, con las mismas medidas que la del Monumental, el mismo pasto, todo. Tengo la imagen de él sentado sobre la pelota. En una mano el paquetito (levanta la mano derecha) y en la otra el encendedor (levanta la izquierda). “No les voy a nombrar a todos los que formarán el plantel en el Mundial, es más fácil decir quiénes no estarán entre los 22: Bottaniz, Bravo y Maradona”, dijo, y enseguida: “Se suspende la práctica de hoy”. Se levantó, le metió un voleo a la pelota y se fue.

44 ¿Alguien dijo algo? Se hizo un silencio, y fui el primero que trató de romperlo, pero Villa, inteligentemente, me interrumpió: “Leopoldo, no hay palabras”. Nos levantamos, Bravo salió corriendo y Lito Bottaniz, que había sido mi compañero en Unión, pidió hablar conmigo. “Ayudame que quiero quedarme adentro, colaborar con ustedes”, me comentó. “Desde ya que sí, olvidate”, le dije. Y se terminó quedando con nosotros durante el Mundial.

45 ¿Y Diego? Me acerqué a él, le puse la mano sobre el hombro y nos fuimos caminando. Le dije: “Me imagino lo que podés sentir en este momento, o no, pero si me pasara a mí, ¿sabés lo que tengo que hacer, Diego? Pegarme un tiro en los huevos, porque ya estoy con 28 años y otra chance no voy a tener de jugar un Mundial. Vos sos un pibe y vas a jugar 2 o 3 Mundiales”. (Le erró: fueron 4).

46 ¿Qué te decía? “Sí, maestro, gracias”. Estaba muy triste, pero no lloraba. Y hasta me atreví a decirle: “La vas a romper y vas a salir campeón del mundo”. (En esta no erró).

47 Con el tiempo, ¿volviste a hablar con Diego de aquel momento? Diego siempre se acordó de eso. Una vez, después del Mundial, yo venía con una racha mala en la Selección, sin meterla. “Va a descansar un par de partidos”, me dijo Menotti, y quedé afuera contra Irlanda, año 1979. Pero afuera en la tribuna, eh (risas). Para el partido siguiente contra Escocia, el Flaco me avisó la noche anterior que iba a ser titular. Me fui para mi habitación y pasé por la puerta de la de Diego, estaba entreabierta, se escuchaban risotadas. Golpeé y entré.

Frente a Kempes, en River-Valencia.

48 ¿Le fuiste a mendigar una asistencia? “Diego, Menotti me dice que mañana juego yo, y hace rato que no meto goles… vos sabrás”, le dije. Diego me miró: “Maestro, olvídese, mañana hace mínimo dos goles”. ¡Y vos podés creer que cumplió! Dos goles metí por pases de él. No lo hice de camarilla, eh, solo por la confianza que tenía con Diego...

49 Para el Mundial vos eras centrodelantero y Kempes también, ¿cómo lo armó Menotti para que jugaran juntos? Yo tenía mucha movilidad, era una de mis grandes virtudes, y el Flaco consideraba que uno podía salir y el otro entrar en las jugadas, trabajaba mucho eso. Cuando no jugué contra Italia y Polonia por lo de mi hermano, Mario jugó de 9 y puso a un 10 en su lugar (Valencia y Villa), pero en los otros cinco partidos, yo era el 9 y bajaba un poco para que Mario también llegara con toda su potencia, porque era un tanque que se llevaba a todos a la rastra y pisaba el área seguido.

50 ¿Vos eras el subcapitán de esa Selección? Sí, en la concentración de enero en la Villa Marista de Mar del Plata, Menotti comunicó que Daniel iba a ser el capitán y yo el subcapitán en el Mundial. Como soy muy preguntón, una vez le pregunté a Menotti por qué yo en la Selección y por qué subcapitán. “Está en la Selección porque tiene 2 o 3 cosas buenísimas, no vaya a creer que tiene 10 eh –me respondió, para que no me agrandara–: mucha movilidad, pivotea muy bien y tiene la potencia que debe tener un centrodelantero”.

51 ¿Y por qué subcapitán? Porque en las conferencias de prensa pedía apoyo para mis compañeros, después de que silbaran a varios en unos amistosos en la Bombonera. A mí, por ser 9 de River, no me decían nada, pero me dolía lo que hacían con mis compañeros, y Menotti me marcó ese gesto como de buen compañero y por eso me eligió.

52 ¿Muchos nervios antes del debut contra Hungría? Unos nervios tremendos, el peso de la responsabilidad... Ya desde que salimos desde José C. Paz no me senté en el micro, iba en el estribo parado. A mí no me entraba ni un alfiler partido al medio… en el culo, sí, claro. En el vestuario de golpe se hacía un silencio profundo y de golpe había gritos y arenga.

53 Encima a los 10 minutos, 1-0 abajo… Cuando metieron el gol los húngaros, se escuchó el silencio imponente del Monumental y se me pasaron un montón de cosas por la cabeza, pero entre nosotros nos hablábamos muchísimo dentro de la cancha. Por suerte pude empatar rápido. Se hizo recio el partido, nos cagamos a patadas, en realidad, ellos terminaron con un par de expulsados. Lo ganamos con un gol de Bertoni al final.

Con el bulldog que luego popularizaría Chilavert.

54 Contra Francia volviste a convertir, y fue el gol de la clasificación, el 2-1, un golazo… Ardiles me la pasó, mi intención fue devolvérsela, pero la marca arrancó con él, así que la bola picó y le di con todo al arco. Ya cuando iba por la mitad de camino sabía que iba a entrar, porque el arquero estaba quieto todavía, se tiró tarde. Al ratito me luxé el codo.

55 ¿Cómo te lesionaste? Se me salió el codo, todo esto lo tenía acá (muestra el brazo derecho, aún con forma irregular). Me pasó por animalito, porque me tocaron, trastabillé y en vez de tirarme y caer bien, quise levantarme al mismo tiempo en que llegaba al piso, para seguir, y el brazo no soportó ese peso. Me bajaron por la escalera del túnel, el doctor Oliva me puso anestesia porque tenía un dolor impresionante y me acomodaron el codo, me hicieron un vendaje, me pusieron el brazo en cabestrillo y me mandaron para el vestuario. Pero hice dos pasos para la derecha, me acordé de mi familia, y cambié de rumbo e ingresé al campo, porque el Flaco ya había hecho los dos cambios y no podíamos quedarnos con 10.

56 ¿Qué te acordaste de tu familia? Toda mi vida me acordé de mi papá y de mi mamá. Imaginé que mi vieja era capaz de pegarse un pique y venirse desde Santa Fe si no volvía al campo. Entré para que me vieran que caminaba, jugué un rato con el brazo colgado.

57 ¿Esa misma noche murió tu hermano? Había fallecido a la mañana, el accidente fue a las 6 o 7 de la mañana de ese día, pero mi viejo pidió expresamente que no me avisaran, porque tenía el partido a la noche. Me enteré al día siguiente.

58 ¿Tu hermano había venido a Buenos Aires para verte contra Francia? Exacto. Cacho fue tarde a sacar pasajes el día anterior y no consiguió. Pensaba venir con amigos. En vez de volver a su casa fue a la de mi papá, y ahí a la vuelta vive un señor grande que viajaba con verduras esa noche, con un camión chico. “Si querés te llevo, pero a vos solo”, le dijo, porque no tenía lugar. El accidente sucedió en una curva, había un camión estacionado y se lo llevaron puesto, había un poco de niebla.

59 ¿Cómo te enteraste? Al otro día, temprano, en la concentración. Vino el Profe Pizzarotti y me dijo: “Leopoldo, ahí está toda su familia”. Pensé que habían viajado por mi lesión. La veía a mi vieja sentadita al fondo, llorando, y se acercaron mi viejo y mi tío y me dijeron: “El Cacho tuvo un accidente y se mató”. ¡Qué te puedo contar de lo que sentí en ese momento!

60 ¿Te fuiste de la concentración? Sí, claro. Y fijate una cosa: siempre se habló de la relación de esa Selección con los militares, pero cuando fuimos con mi papá, mi mamá y mi cuñada a la morgue a reconocer el cuerpo, en San Isidro, no hubo nadie del gobierno que nos diera una mano. Es más: tuve que pedirle plata a Passarella, del pozo común que teníamos en el grupo, para pagar la ambulancia y trasladar el cadáver a Santa Fe. Ni siquiera una autoridad que me dijera: “Lo acompaño en el sentimiento”. Se hablan muchas estupideces, ¿entendés?

En la playa, producción entre jugadores de River (Passarella, Luque, Fillol) y de Boca (Perotti, Zanabria, Suñé). Otros tiempos.

61 ¿Vos no querías volver al Mundial, no? En principio, no, me quería quedar con mi familia. Más que un hermano, Cacho era mi amigo, nos llevábamos 2 años, éramos muy compinches. Así como del gobierno no me apoyó nadie, tuve muchísima contención de Menotti y de mis compañeros.

62 ¿Qué te dijo Menotti? “Haga lo que usted sienta, pero no se olvide de que acá lo necesitamos”. Eso me dijo. El día que perdieron con Italia, estábamos en el velatorio. “Tenés que volver, no ves que sin vos pierden”, me dijo mi viejo. Para mi papá, yo era el mejor del mundo. Falté contra Polonia y al día siguiente me sumé a la concentración en Rosario. “Yo lo conozco bien a usted, es un tipo duro, siempre la tuvo que pelear”, me dijo el Flaco.

63 Volviste contra Brasil, el partido siguiente. Le pedí jugar al Flaco y anduve mal. Mi brazo era una morcilla, llevaba un vendaje especial, me dolía muchísimo y me infiltraron antes del partido para no sentir el dolor. Practicaba caídas en los entrenamientos. Fue otra batalla más, nos matamos a patadas. Y para colmo, uno de ellos, Oscar, me metió un codazo en un salto y me dejó todo el ojo negro.

64 Puro coraje: el brazo luxado, tu ojo en compota, la muerte de tu hermano, y seguiste… Es lo que me había dicho el Flaco: toda mi  vida fue dura, mi carrera fue difícil, tuve que ir a jugar a Jujuy y a Salta a los regionales porque un tipo de Unión me dijo: “No le hagás perder tiempo a tu vieja, conseguí un laburo o seguí estudiando”, y esas cosas me fueron endureciendo la coraza, (golpea la mesa) y pude aprovecharlo en el Mundial.

65 Contra Perú metiste dos goles, incluido el 4-0 de la clasificación, me imagino tu sensación en la palomita sabiendo que era gol... La pelota iba hacia el arco cabeceada por Passarella, pensé en acompañarla, pero el instinto de goleador pudo más y me tiré para asegurarla, sobre la línea. Apenas caí, miré de reojo al linesman para ver si lo había cobrado.

66 El famoso festejo de los brazos abiertos, a lo Perón… Ja, ja, sí, me levanté y festejaba con los brazos abiertos, quería volar y volar, me quería ir a abrazar con el Flaco, con los muchachos, con la gente, por un momento dejó de dolerme todo lo que me dolía. Después metí el sexto, pero ya estaban regalados los peruanos…

Gol de palomita contra Perú en el Mundial 78.

67 Gran pase de Larrosa luego de haberla recuperado… Fue el mejor partido de Larrosa en toda su vida. Esa noche no se sintió la ausencia de Ardiles, eso quiere decir que el Flaco no eligió mal, ni a Ardiles ni a Larrosa. Metí el 6-0 y me quedé con los brazos en alto, pensaba en mi hermano, en el dolor de mi vieja. Llegó Mario y me decía: “Estamos adentro, en la final”...

68 Se habló mucho de ese 6-0, ¿vos creés que no hubo nada raro, que ni un solo peruano fue para atrás? Mirá, en México, en el Tampico Madero, fui compañero de Muñante, la Cobra Muñante, como le decían. El jugó en el 6-0 y pegó un tiro en el palo al comienzo. Le pregunté varias veces si alguien había entrado al vestuario para decirles que perdieran, si sabía de algo extraño, si les ofrecieron algo, y me contestó: “Que yo me haya enterado, nada de nada”.

69 No puso las manos en el fuego por todos... Nosotros le habíamos ganado a Perú en marzo del 78, tanto en Lima como en cancha de Boca, con un baile bárbaro. Y esta vez golpeamos en momentos justos, sobre todo al final del primer tiempo y al comienzo del segundo. Sabíamos que eran fuertes con la pelota, porque jugaban muy bien, pero si se la sacábamos, los podíamos lastimar. Nosotros éramos más que ellos, y ellos jugaron ya eliminados, no tenían nada por delante, pero había que demostrarlo en el campo...

70 ¿En la final con Holanda tuviste participación activa en las discusiones por el yeso de Van de Kerkhof? Antes del partido tuvimos que pasar, tanto el mellizo como yo, por el vestuario del árbitro para mostrar qué llevábamos en el brazo. A mí me habían hecho una protección especial con gomaespuma y tiritas más duras, que me la ponía por debajo de la camiseta de manga larga. No lo usaba para lastimar, sino porque me sentía más seguro.

71 ¿El árbitro no lo veía? Es que cuando me revisaba el árbitro, tenía una cosa pero en la puerta del túnel me ponían otra (risas) y Van de Kerkhof se ve que hizo lo mismo: en el vestuario tenía dos curitas así nomás y de golpe apareció con algo más grande. “Este se puso algo”, pensé, entonces pasaba por al lado y le golpeaba la supuesta venda, para demostrar que estaba duro. Passarella se quejaba con el juez italiano, Neeskens gritaba “no final, no final”, amenazaban con irse, era un lío de idiomas y al final se resolvió y arrancamos.

72 Una carnicería más esa final… Noooo, yo la miro cada tanto y me asusto de las patadas que nos pegamos, ¡por favor! A mí me buscaban el codo, me tiraban del brazo. Los peores con eso fueron los brasileros, en realidad.

73 Para completar el combo, terminaste la final ensangrentado… En la jugada del tercer gol salté con uno de los mellizos y me pegó con el antebrazo en la nariz y me ahogaba con la sangre, entonces me limpié con la camiseta, y por eso terminó toda ensangrentada. Es más: en el festejo del 3-1 viene Tarantini a abrazarme y me terminé limpiando la nariz con su camiseta, por eso él también terminó con la camiseta manchada, era mi sangre (risas).

En Boca Unidos de Corrientes, aún con rastros del codo luxado.

74 Si tuvieras que elegir uno de los 4 goles que metiste en el Mundial… El que más me gustó fue el de Francia, pero por importancia elijo el 4° a Perú, que Passarella todavía me lo reclama. “Me lo robaste”, me dice. Me lo anotaron a mí…

75 ¿El bajón llegó al terminar el Mundial? Al otro día nos fuimos a llevar las camisetas a Luján con un grupo, como habíamos prometido. River me había dado una semana de vacaciones, porque jugaba la Copa, y en ese momento me cayó la ficha y me vino el bajón…

76 ¿Sufriste con el retiro? Me costó un poco, pero no mucho porque yo para jugar en plenitud tenía que estar muy bien físicamente, y a mí ya me costaba ponerme bien físicamente.

77 ¿Por qué duraste poco como DT de Unión? Fui a la Reserva y dirigí como interino la Primera, pero me llevaba mal con algún dirigente, que aún estaba de la época en que me vendieron a River, y se cortó. Puse en la Primera de Unión a Passet, Altamirano y al Beto Acosta, al que le enseñé a usar los brazos para cuidar la pelota, siempre lo dice el Beto.

78 ¿Qué sentiste cuando te infartaste? Estaba dirigiendo a Guaymallén, en Mendoza. Sentí un malestar después de almorzar, como que me había caído mal la comida, y me tomé un Uvasal (risas). A la noche, en la cancha, seguía con esa molestia y fui al doctor de turno y me dio Reliverán (risas). A día siguiente, mi mujer habló con el médico y le dijo “traelo ya”. Me hicieron un electro y tenía un bruto infarto, fui derecho a terapia intensiva. Me iban a poner stents, pero no se pudo porque las arterias estaban muy obstruidas y terminé con 3 by pass.

79 ¿Qué no podés hacer desde entonces? Vida normal. Yo nunca fumé, creo que fue estrés esa vez. Estuve cerca… y Dios me dio una nueva oportunidad.

80 ¿Seguís andando en moto? Ya no, pero anduve mucho tiempo, siempre me gustó. Es más: cuando jugaba en River he ido en moto a los entrenamientos hasta que un día me llamó Aragón y me dijo “¿No leyó la letra chica del contrato, Luque?”. Me la llevé a Santa Fe y andaba allá, a escondidas.

En Racing Club, posando en el Cilindro.

81 ¿Jugás al fútbol? No, tengo problemas en la rodilla y hace poco me operé de una hernia de disco. Aparte, ya no me llama la atención.

82 ¿Viste a algún jugador parecido a Luque en estos años? A Batistuta y al Pipita les veo cosas que yo tenía, aunque Bati le pegaba mucho más fuerte que yo, claro.

83 ¿Messi alcanzó el nivel de Diego? Son diferentes: Diego por ahí se cargaba el equipo al hombro. Ahora, con la pelota, a este pibe le vi hacer cosas muy parecidas a las de Diego. Están en un nivel similar.

84 ¿Hubo romance con Graciela Borges o es verso? ¡Hasta el día de hoy me hablan de ese supuesto romance! Eramos amigos y el hijo, Juan Cruz, era hincha de River y me tenía como ídolo, entonces venían a la concentración y le regalaba camisetas. No pasó de ahí.

85 ¿Qué pasó con Leopoldo Luque Deportes? Ah… me fundí (risas), en realidad, me estafaron. Era un local en Martínez, y lo que más te duele en esos casos es cuando vos confías en un amigo y te fallan así.

86 ¿Te asaltaron feo una vez, no? Dos veces. Una en el local: me metieron una piña, me apuntaron con un revólver y me metieron adentro de una oficina. Se llevaron las cosas de mayor valor, tipo raquetas. Otra vez me siguió un auto, después de un partido en River que fui a ver porque estaba lesionado, me lo cruzaron, me apuntaron con un arma, me llevaron unas cuadras tirado en el asiento de atrás y me dejaron por la Panamericana para llevarse el auto. Eso sí: me dieron plata para el taxi, muy amables.

87 ¿Seguís trabajando en la Secretaría de Deportes de Mendoza? No, pero sí continúo con la escuela de fútbol del Banco Nación, donde les doy clases a unos 150 chicos. Es del banco y mía.

Con la bella casaca de Chacarita, enfrentando a Boca.

88 ¿Los pibes tienen idea de quién fuiste, qué hiciste? Sí, porque los padres les cuentan, o les muestran goles y entonces los chicos me preguntan qué se siente jugar un Mundial, o si estaba nervioso, ese tipo de cosas.

89 ¿Por qué vivís en Mendoza? Elegí vivir en Mendoza hace 25 años, después de haber dirigido a un par de equipos de la provincia. En Santa Fe solo podía laburar en Unión, porque en Colón soy mala palabra, y en Buenos Aires siempre sufrí mucho. Cuando jugaba en River, me iba para Santa Fe a las 6 de la tarde, después del partido, para llegar a la noche y estar con mis amigos y mi familia. Una locura, en una época donde las rutas eran peores que ahora: pasaba a los camiones por la banquina, no estaba bien en Buenos Aires. Y de Mendoza me gustó todo, ya no me voy más de acá.

90 ¿Qué estás haciendo ahora, además de la escuelita? Miro jugadores para River en toda la zona de Cuyo. Por todo el país hay muchos tipos dando vueltas, algunos que se dicen empresarios, pero desde hace unos meses firmé con River y soy observador oficial del club.

91 ¿Qué significa “oficial”? Que cualquier jugador que alguien marque en la zona y quiera ir a River tiene que pasar por mí. Soy un primer filtro. Veo si tiene condiciones, y si le falta algo, lo trabajamos allá, ya sea físico o que tenga déficit en la pegada con una pierna, y luego coordino con la gente del club para que lo prueben. Por supuesto, la decisión final la tiene la gente de River en Buenos Aires.

92 ¿De quién surgió, de vos o de River? En 2014 me crucé a Rodolfo D’Onofrio en Mendoza, antes de un partido de River con Godoy Cruz. Me saludó, también lo hizo Gallardo, incluso le dijo “acá tenés un 9 de lujo”, y después el presidente me comentó que le gustaría que trabajara para el club, que presentara un proyecto. Le respondí que si era desde Mendoza, encantado. Y bueno, ahora se concretó.

Como entrenador en Unión de Santa Fe, donde dirigió la Reserva y estuvo como interino en la Primera (Toresani es uno de los futbolistas).

93 ¿Es la primera vez que trabajás para River? Oficialmente, sí. En los 90, si veía un jugador con futuro, se lo recomendaba a Passarella cuando era DT, ahora es distinto.

94 Dijiste que todo te costó en la vida, ¿cómo estás hoy? Muy bien, porque tengo a Claudia, una compañera de lujo. Tengo dos hijos del primer matrimonio, tres del segundo, que ya están grandes, incluso voy por 6 nietos, y ahora vivimos con los dos hijos de Claudia. Paso una vejez entretenida, me llegan propuestas de trabajo, hace poco estuve dos años en China capacitando profes de escuelas, me encanta trabajar en el campo de juego, con la pelota.

95 ¿Y económicamente? Y… las dos separaciones me dejaron en bolas (risas), pero Claudia me ayudó mucho, sobro todo para superar ese rencor de las cosas que perdés en la separación. Los pibes se llevan bien entre sí, y eso está buenísimo. Tengo la satisfacción de que mis hijos me escriben cartas, cosas lindas, y no me juzgan como marido, sino como padre.

96 ¿Por qué decís que te dejaron en bolas? A la primera le di dos departamentos y a la segunda, tres. Ahora tengo una sola casa, pero no me falta trabajo, y me siento bien, tengo salud. No voy a hablar mal de mis otras mujeres, pero Claudia me avivó, yo soy demasiado confiado, por eso me han cagado. Tuve también una pizzería y me fue pésimo. Pasé de confianzudo a boludo, pero ya fue, ahora estoy bien.

97 ¿Qué viniste a hacer a Buenos Aires? A juntarme con los muchachos del 78. Hace como cinco años que no veía a Ardiles, y como justo se venía de Inglaterra, aprovechamos para arreglar una cena con los muchachos. Eramos unos 10. Me vine en auto desde Mendoza y aprovecho y me quedo el fin de semana.

En su actividad actual, como delegado de River en la zona de Cuyo, un primer filtro antes de que los examinen en Núñez.

98 Quedó algo muy fuerte en ese plantel, ¿o no? Sí, claro, algo que nos pegó fuerte, y cada vez que podemos, nos juntamos, aunque haya muchos que estén afuera y no puedan venir siempre. Y no estemos todos.

99 ¿Creés que algún día tendrán el verdadero reconocimiento los campeones del mundo del 78? Siento que tenemos el reconocimiento de la gente, que se emociona cuando te para por la calle, que te recuerda tal o cual gol, pero hay cosas que causan dolor. Por ejemplo: que haya muchachos sin una obra social. Hay varios que no la pasan bien, y eso es lo mínimo que merecen, algo más que una pensión de 4000 pesos. También me encantaría que un día nos junten con los campeones del 86. Sería hermoso.

100 ¿Cuál sería el verdadero reconocimiento, para vos? Que tengamos un aniversario oficial, porque lo que hicimos nosotros no es poca cosa, algo tienen que inventar, y no que seamos nosotros los que tengamos que movernos para que se haga algo, como pasó con los del 86 hace poco. Y que se preocupen por los muchachos que necesitan más. Esto debería nacer de la AFA. No digo que nos tengan que dar 100.000 o 50.000 o 30.000 pesos, pero por lo menos algo que reconozca el sacrificio que hizo ese grupo, que le den una obra social a los muchachos que peor están, es lo mínimo. No creo que sea tan difícil de conseguir. Y me parece que tiene que nacer de AFA, aunque hoy la AFA sea un verdadero quilombo.

Por Diego Borinsky / Fotos: Diego Parés y Archivo El Gráfico

Nota publicada en la edición de diciembre de 2016 de El Gráfico

Por Diego Borinsky: 11/01/2017

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