ENTREVISTAS

Jorge Griffa, 100x100: “Capacidad, oportunidad y suerte, las tres deben estar en el fútbol”

- por Diego Borinsky: 04/11/2016 -

El casildense es promotor de una larga lista de excelentes jugadores que salieron de su trabajo en inferiores. Sus experiencias en Newell's, Boca e Independiente.

En Villa Domínico, donde va casi todos los días, a los 81 años. Llevó a Ezequiel Barco a Independiente.

1 ¿Por qué trabaja a los 81 años? Dios nos va marcando un camino y a veces es difícil salir. Siempre digo: si me vienen a buscar para correr, no estoy en mi mejor momento (risas), pero si es para pensar y volcar mis experiencias a los que enseñan y a los que aprenden, creo que a través de haber acertado y haberme equivocado durante tantos años, tengo argumentos. Naturalmente siento ganas de trabajar, siempre considerando mi edad, por eso limito situaciones de un compromiso permanente.

2 No es normal que quiera levantarse todos los días para ir a un entrenamiento… Son pasiones, algo que uno ha hecho toda la vida, primero jugando y luego tomando el camino al desarrollo de la enseñanza.

3 ¿Va todos los días a Domínico? Normalmente, tres veces por semana, y luego los sábados, que es día de partidos, para evaluar el rendimiento de los chicos de cada categoría. Anoto todo en una planilla, ahora te voy a mostrar (va al dormitorio y trae unas carpetas con diferentes puntajes debajo de cada apellido). En general me pasa a buscar Abel Alves a las 7 de la mañana y me quedo hasta las 3 de la tarde: tenemos pruebas constantes de jugadores, con mi hijo Diego y el Chivo Pavoni. Ellos los ven primero, hacen un primer filtro, y luego los veo yo y decido quiénes se quedan y quiénes no. También viajo por el interior, voy a las Ligas y doy cursos sobre la metodología de enseñanza, cuento mis experiencias, y a cambio quiero que me den los mejores jugadores para Independiente. Me quedo entre 2 y 4 días por ciudad, y me van mostrando chicos. Sería un trueque de conocimiento por jugadores (risas).

4 El otro día lo llamé y estaba viendo un partido por TV, ¿ve muchos por día? Siempre, claro, cada vez que se presenta algo interesante estoy mirando. Uno saca conclusiones. Mi fuerte no es la observación táctica, sino las actuaciones individuales, defectos y virtudes de cada jugador. Por ahí miro un partido y digo: definió de manera equivocada, o puso el pie mal al recibir, o saltó mal a cabecear. Por eso les hablo a los que aprenden, pero también a los que enseñan, a los entrenadores de los chicos.

5 Apodo. De pibe me decían “aceite quemao”, porque mi mamá me peinaba con gomina y parecía que tuviera aceite en la cabeza. Ya de jugador, eran vinculados al fútbol agresivo y contundente que practicaba como back central. Era duro. Hacha y esas cosas me decían.

6 ¿Cómo era de jugador? Un marcador central, derecho, con temperamento superlativo. Era muy fuerte en el choque, medía 1.81 y eso lo hacía notar. Cuando saltaba a cabecear, no perdía; cuando trababa, tampoco.

7 ¿El temperamento se trae de cuna? Para mí, sí. Las necesidades y exigencias del fútbol me pedían una entrega total, no aflojaba ni medio para llegar al éxito, nos jugábamos la vida en cada pelota dividida. De hecho, toda mi carrera la hice con los ligamentos cruzados de mi rodilla derecha rotos.

8 ¿En su época no se buscaba trascender como una salida económica, no? Para nada. Si además teníamos que trabajar, porque no alcanzaba con lo del fútbol. Yo fui cadete, luego trabajé en el correo como aprendiz de telegrafista. Y en la Primera vendía vino León, con Pichulo, compañero mío en Alumni de Casilda. Cargábamos el camión después del entrenamiento, enfrente de la cancha de Newell’s, e íbamos parando en Zavalla, en Pujato, en Casilda, y les vendíamos a los almacenes, gracias a las vinculaciones del fútbol. En España ya no tuve que trabajar, pero hasta entonces, sí.

9 ¿Cómo hizo para jugar toda su carrera con los ligamentos rotos? Me los rompí a los 21 años en cancha de San Lorenzo. En esa época, la iluminación en el Gasómetro era con una línea de focos que colgaban de unos cables que cruzaban la cancha. O sea que si le pegabas para arriba, podías bajar un foco o también que la pelota pasara de largo, la perdieras de vista y la volvieras a ver recién cuando estaba cayendo y entraba en la zona iluminada. Reíte pero era así. Bueno, me rompí los ligamentos en esa cancha y como era muy complicado operarse, seguí así.

Su primera tapa en El Gráfico, en octubre de 1956, con apenas 21 años. Era un zaguero central fuerte y de temperamento.

10 ¿No le dolía para jugar? Claro que me dolía, me pasaba el lunes acostado con hielo en la pierna. Para jugar, me vendaba debajo de la rodilla y eso impedía que se estirara del todo; si no jugaba con eso, se me iba la pierna. Con la venda la trababa. Me limitaba y daba ventaja, pero como tenía un gran temperamento, superaba el dolor e iba para adelante. Operarse de cruzados en esa época era prácticamente abandonar el fútbol. Aguanté hasta este año, que finalmente me tuve que operar.

11 ¿Por qué? Porque estaba rengo, se me dificultaba desplazarme. Me operó el doctor Canale, del Centro Médico Pueyrredón, y quedé magnífico. Todavía puedo patear, con cautela, no vaya a ser cosa que se me rompa otra vez.

12 ¿Lo conocía a Sampaoli, en Casilda? De nombre nomás, porque además los dos jugamos en Alumni, pero nunca hablé con él.

13 ¿De qué equipo era hincha de pibe? De Independiente. Me hizo mi tío Carlitos, que me insistía. Mi padre era de Banfield y nunca se opuso. Me gustaba mucho Ernesto Grillo y antes de ingresar a Newell’s tuve el privilegio de conocer a Vicente De la Mata. Jugaba en un campeonato de veteranos en Arteaga, yo tendría 15 años, y me pasaba a buscar por Casilda para que fuera a jugar. A todos los juntaba en figuritas. A esa edad las figuritas eran nuestro gran vicio.

14 ¿Cómo llegó al fútbol grande? Me vine a probar a Platense. Me querían fichar pero no tenían pensión y me tuve que volver. Al poco tiempo me probé en Central, porque en ese tiempo era muy difícil conseguir el contacto en un club para probarse. Rímini, un periodista rosarino, me hizo el calce para probarme en Central y les gustó mi acción, pero cuando se enteró el alemán Chelli, un maestro que tuve en Newell’s, porque yo ya me había probado ahí, me fue a buscar a Casilda y me dijo “vos tenés que venir a Newell’s”. Mi única ilusión, entonces, era jugar en un equipo profesional.

15 ¡Cómo es la historia, podría haber cambiado todo! Quién sabe. Quizás hubiera vivido en Central algo parecido a lo que viví en Newell's. O no. Lo que está claro es que no hubiera ido a Newell’s si arrancaba en Central.

16 ¿En qué venían a Buenos Aires a jugar? En tren. Salíamos el sábado y parábamos en un hotel de Constitución o en la cancha de Huracán, donde había una pensión. Salíamos a la tarde, 4 o 5 horas de viaje y llegábamos a la noche para cenar. Lo peor era la vuelta: salíamos después del partido, llegábamos a medianoche, yo me bajaba en Rosario Norte, de ahí me agarraba un tranvía e iba a las tres vías, que ahí terminaba el recorrido, de ahí me iba corriendo unas 20 cuadras, porque había muchos perros, hasta el control policial. Y ahí esperaba algún camión que fuera para Casilda, que son unos 50 kilómetros, y después otra corrida desde la escuela de agricultura, en la ruta, hasta casa.

17 ¿A qué hora llegaba? A las 2 de la mañana más o menos, siempre con el bolsito con los botines. En general me subía en los camiones que llevaban leche, me acostaba sobre los cántaros y me tapaba con una lona.

Con la misma camiseta de Newell´s marcando a Ángel Labruna, en el Parque.

18 ¿En la semana eran las mismas peripecias? Mi tío Antonio, que es sacerdote, me prestaba su moto. Yo trabajaba en la tienda de mi padrino en Casilda, desde las 4 a las 7 de la mañana haciendo la limpieza, y de ahí ya me iba con la moto para Rosario. Nos entrenábamos a las 9 en la parte física en el Parque Independencia, entre los árboles. Si no tenía la moto, colectivo. Y si algún día me tenía que quedar a dormir, lo hacía en la Iglesia de San Martín y Oyola, donde estaba mi tío.

19 Tuvo un debut promisorio en Primera… Justo contra Independiente. Me pusieron de lateral y me pidieron que marcara a Micheli.  Y perdimos 3-0... por tres goles de Micheli. Ahí se terminó la función, y me mandaron para mi división. Pero mirá lo que son las cosas: al año siguiente de mi debacle se jugó un Racing-Newell´s en Buenos Aires y se lesionan Semprini y Danelutti, los marcadores centrales de la Primera y la Reserva. No les quedó otra que ponerme. Y nunca más dejé el puesto. Lo tomé y fue para mí, por eso siempre digo: capacidad, oportunidad y suerte. Mezclalas como quieras, pero tienen que estar las tres.

20 Usted pasó de Newell’s al Atlético de Madrid en una época en la que casi nadie iba a Europa. Era muy difícil ir a Europa, es cierto, y más todavía para defensores. En esos años jugaban en Italia Maschio, Angelillo y Sívori, todos delanteros. El único defensor que había era Santamaría, un uruguayo del Real Madrid. A mí me llevó Artur Bogossian, un intermediario que me vio en el Sudamericano que ganamos en Buenos Aires, y en el que marqué a Pelé en la final, en 1959. Me dijo: “Tú pertenecer a mí, yo llevar a Europa”. Y cumplió.

21 ¿Ya se le veía pasta de crack a Pelé? Sí, claro. En una jugada salté a cabecear, y yo saltaba altísimo, pero este también saltó y me la ganó con el pecho.

22 ¿El técnico le dijo: “Marque a Pelé”? En esa Selección los técnicos eran tres: De la Torre, Barreiro y Spinetto, pero no  daban muchas indicaciones. Había una disciplina, un orden general, y listo. Con el Atlético, ganamos la Recopa Europea a la Fiorentina y el DT era Villalonga, un profe. Así eran las cosas antes.

23 ¿Era de hablar en la cancha? A mis compañeros. En el Atlético, Luis Aragonés manejaba el equipo de la mitad de cancha para adelante y yo lo hacía de mitad para atrás. Eramos dos potenciales entrenadores, cumplíamos la tarea del técnico dentro de la cancha. Si alguien no daba todo, le decía: “En el mediotiempo te agarro y te mato en el vestuario”. Aragonés dijo una vez: “Griffa nos enseñó a ganar”. Porque yo les repetí: “Muchachos, me importa un comino contra quién juguemos. Vamos a ganar, ¿me entendieron? ¡A ga-nar!” (sube la voz).

24 ¿A los rivales les hablaba? No. Yo jugué en la Copa de Europa contra Bobby Charlton, también contra Cruyff y no los conocía, me enteraba después del partido quiénes eran. Los ingleses te mataban con la presencia, te miraban desde arriba.

Campeón del Sudamericano de 1959 (el segundo parado, desde la izquierda).

25 Estuvo cerca de ir al Mundial 58. Sí, estuve preseleccionado y a último momento Stábile me dijo que no iba a tener lugar. Mejor, me salvé del desastre. Al otro año jugué el Sudamericano y fuimos campeones.

26 Y luego casi juega el Mundial 66 para España. Estaba pasando mi mejor momento y España me quiso llevar porque tenía la carta de ciudadanía española, por mi abuela, que era de Pinilla de Toro. Villalonga, el entrenador, me quería pero apareció el Toto Lorenzo y me dijo: “Vos venís con Argentina, no te comprometas con España, eh”. Ya se sabía que España estaba en el grupo de Argentina, creo que lo hizo por eso. Por su llamado, le dije a Villalonga que me iba con Argentina y después Lorenzo desapareció. Terminé yendo al Mundial a mirarlo. Una pena, me hubiera encantado poder jugar un Mundial. Y era ese.

27 ¿Cómo se jugaba en su época? Tres defensores, dos en la mitad y cinco delanteros. La defensa del Atlético durante mucho tiempo fue Rivilla, Griffa y Calleja. Jugamos como 200 partidos juntos. Con Calleja tuve una gran relación. Recuerdo que al llegar le dije: “Vos me vas a enseñar a vivir fuera de la cancha, y yo te voy a enseñar a vivir adentro”.

28 ¿Cómo hicieron para ganarle dos finales de Copa del Rey al Real Madrid de Di Stéfano, Puskas y Gento? Dos finales seguidas, 1960 y 61, al Real Madrid de las 5 Copas de Europa. Y las dos en la cancha de ellos. Normalmente al Madrid le jugaban con temor, pero nosotros éramos bravísimos, prepotentes, no teníamos miedo. Faltaban cinco minutos para terminar y Alfredo me dice: “¿Será posible, Jorge, que nos ganan otra vez?”. Le contesté: “Sí, pelado, y no te acerques por nuestra área porque podés perder la cabeza”, ja, ja.

29 ¿Difícil marcar a Di Stéfano, no? Con Calleja, que era tan duro como yo, le hicimos una entrada entre los dos y quedó en el suelo. Me acerqué y le dije: “No me tirés al referee en contra, Pelado, eh”. Y me contestó: “Jorge, cómo te voy a tirar al referee en contra, fijate, casi me fracturan el fémur” (risas). Después tuvimos una relación muy buena, no de amistad plena, pero sí de afecto, lo mismo que con Puskas, que casi no sabía hablar el español, y me decía, haciéndose el argentino: “Che, pibe, vení, che”, ja, ja.

30 ¿En esa época, los dos grandes eran el Atlético y el Madrid? No, no, el Barcelona también, nosotros éramos el tercero en discordia. El Madrid tenía en la delantera a Rial, después Amancio, Del Sol, Di Stéfano, Puskas y Gento, y el Barcelona a Tejada, Luis Suárez, Kubala, Kocsis y Czibor, ¡cada nene había!

Así marcaba, con mucha fuerza y determinación, dejándole una huella a su rival, en este caso, del Real Madrid, con la camiseta del Atlético.

31 ¿Por qué lo homenajeó el Atlético? Cuando se cumplían 10 años en un club, solían hacerte un homenaje. Yo llevaba 8 años pero consideraron que me lo tenían que hacer. Fue un amistoso contra Benfica, la primera vez que se llenó el estadio Manzanares, que se había construido hacía un año. Toda la recaudación fue para mí, así que resultó una compensación económica interesante (risas).

32 Hasta lo condecoró el Real Madrid. Me dieron una medalla al mérito deportivo tanto el Atlético, el gobierno español como el Real Madrid, porque cuando se recibía un homenaje de ese estilo, se diluía la disputa deportiva y se transformaba en afecto.

33 ¿Por qué cree que lo homenajearon antes de tiempo? Porque mostraba lo que ellos siempre pregonaron: la entrega total dentro de la cancha. No solo corría y jugaba, sino que también impulsaba a los compañeros a entregarse. Era como un caudillo.

34 Vi un gol suyo en Europa entrando como 9. Normalmente estaba en condiciones de poder gestar algo para el gol, porque no me conformaba con jugar como defensor, sentía una vinculación directa con el ataque.

35 ¿Conserva usos y costumbres españolas? Dos de mis hijos, David y Jorge, nacieron en España. Me quedó la tortilla a la española, que cada tanto la hago. Hace unos meses vino a visitarme Menotti y le hice la tortilla. El Flaco es un monstruo, me extraña enormemente que no participe en algún ámbito del fútbol argentino. Hay que meter a un tipo de su sabiduría y experiencia al lado de entrenadores jóvenes y así acortarles los tiempos de perfeccionamiento. No entiendo por qué no lo hacen.

36 Enfrentó a Di Stéfano, Pelé, Cruyff, y vio a Maradona, ¿en qué lugar pone a Messi en la historia? En el mismo grupo que a los otros cuatro. Es decir, como uno de los cinco mejores de la historia. Todos en un nivel parecido.

Posando, jovencito, en su llegada al Atlético, en una época en la que casi no iban argentinos a Europa, y mucho menos defensores.

37 ¿Lo invitan del Atlético de Madrid? Fui por última vez hace 3 o 4 años y estuve en la cancha, naturalmente, con gente conocida y lindos recuerdos. Pero desde entonces se me complicó y hace tiempo no voy.

38 ¿A Simeone lo conoce personalmente? No he tenido el gusto.

39 ¿Cómo ve todo esto que hizo en el club? El Atlético siempre fue un club importante, se le decía el tercero en discordia, y sigue manteniendo esa situación. Sin dudas impulsó esta presencia que había perdido en los últimos años.

40 ¿Se hizo mucha mala sangre con las finales de Champions perdidas? No, ya he superado las etapas de los nervios, así que las vi tranquilo. Mantengo un gran afecto por los clubes en los que jugué, lo único que me pone un poco nervioso es la Selección.

41 ¿Siente que tuvo dos vidas? Así es, y te cuento que vi la muerte con mucha tranquilidad, eso me llamó la atención. Bajé en la ruta, cerca de Pujato, porque había habido un accidente, y creí que necesitaban ayuda. Fue a los pocos meses de volver de España. Me apoyé en la puerta del coche y vino un camión y de golpe me encuentro con que estoy dando vueltas por el aire, y caí como en un colchón de pasto.

42 Ahí se terminó la carrera de futbolista. Claro. Me venía insistiendo el Espanyol con que volviera y yo daba vueltas. Con ese accidente se terminó todo. Estuve dos meses en cama todo enyesado, y al hospital me fue a ver Armando Botti, el presidente de Newell’s, para ofrecerme el equipo.

43 ¿Aceptó? Sí, porque cuando uno deja de jugar cree que se las sabe todas. A los primeros entrenamientos fui con muletas. A los pocos meses me arrepentí y no fui más.

44 ¿Qué no le gustó? Me di cuenta de que no sabía nada, que lo que tenía era empuje y experiencia de jugador. Y me dediqué al fútbol juvenil. Nunca más dirigí mayores.

Salvando un gol ante el Real Madrid en el Bernabéu. Aquel Atlético de Madrid hizo historia al ganarle al Real Madrid quíntuple campeón de Europa dos finales consecutivas de Copa del Rey, y en la cancha del Madrid.

45 ¿Por qué el fútbol juvenil? Era algo que sentía. En ese momento, se enseñaba por instinto antes que por conocimiento, y yo dije: “Hay que prepararse para que el instinto quede como una historia vieja” y empecé a enseñar y aprender, a aprender y enseñar. Aprendía de lo que miraba, de lo que olfateaba, de lo que de alguna manera probaba y me salía mal, o probaba y me salía bien, de lo que había que ampliar, lo que había que eliminar, y en esa cantidad de conceptos que me fue enseñando el fútbol, me hice eco de las necesidades.

46 ¿Cuál fue la clave para que el semillero de Newell’s explotara en esos años? Antes los chicos iban a probarse a los clubes, era muy difícil conseguir un contacto para una prueba. Mi pensamiento fue: “¿Cómo podemos competir con River, Boca y los grandes?”. Le propuse a la dirigencia que en vez de esperar que traigan jugadores, fuéramos a buscarlos. Y en vez de sacárselos, le ofreciéramos un convenio al club de origen para que también tuvieran algo. Esas fueron las innovaciones que implementé. Y realmente nos dieron resultado.

47 ¿Bielsa era muy malo como jugador? Era del montón. Lo conocí con 17 años. Se presentó en el vestuario con una camisa blanca y me dijo: “¿Usted es Jorge Griffa?”. Sí. “¿Usted viene de Europa a este club?”. Sí. “Entonces usted está loco”, terminó, dio media vuelta y se fue. Ese fue nuestro primer diálogo.

48 Usted lo formó como entrenador. “Yo quiero ser técnico”, me dijo apenas se retiró. “Perfecto, vení a trabajar conmigo y veremos hasta dónde podés llegar. Necesitás tener un grupo de chicos elegidos y trabajados por vos y ese será el equipo del futuro”, le dije, porque él ya creía que sabía y quería empezar a dirigir. En esos años buscamos chicos por el país y se armó esa cuarta especial que luego fue la base del equipo campeón del 91 y 92.

49 ¿Se peleó feo alguna vez con Bielsa? Nunca. Alguna vez declaré que el único que le podía pegar un cachetazo era yo, porque lo había formado, pero nunca hizo falta.

50 ¿Está medio loco Bielsa o se hace un poco? Tiene ciertos desequilibrios de una persona normal (risas), fue así desde chico. Más de una vez quería matar a un referee y me tuve que meter para llevarlo a empujones dentro del vestuario. Hace mucho que no hablo con él. Hace un tiempo se dio una curiosidad: los dos compramos departamentos a 50 metros uno del otro, y sin saber que nos teníamos de vecinos.

51 ¿Cómo armó esa red de 30 mil kilómetros para rastrear chicos con Bielsa? Yo tenía vinculaciones en todo el país, en las distintas ligas. Entonces llevaba a Rosario a los que eran la cabeza de esas ligas y les ofrecíamos relojes con la insignia de Newell’s, les dábamos charlas, para que se encontraran con alguien que algo les daba y que en el futuro nos dieran jugadores.

El día del partido-homenaje: el abrazo simbólico a la gente.

52 Era el maestro del trueque… Como en la época de los indios, ja, ja, entonces había una situación de afecto que se fue profundizando. Yo llamaba e invitaba, empezamos con cierta cautela porque no sabíamos dónde nos iba a llevar todo eso. Mi razonamiento fue: en vez de hacer enemigos porque les sacamos un jugador, vamos a crear amigos, porque les ofrecemos cosas y así Newell’s fue reclutando muy buenos valores y se hizo una potencia con todos los jugadores de divisiones inferiores.

53 ¿El viaje con Bielsa? Le propuse a Marcelo hacer un recorrido por el interior para capitalizar chicos. “Este equipo de Zanabria se va a terminar en un momento y necesitaremos tener un entrenador preparado, que sos vos, y a un grupo de jugadores nacidos de sus propias divisiones inferiores, hay que buscarlos”. Y así armamos esa red por todo el país. Yo llamaba por teléfono a distintas ligas y les decía: voy a ir yo, o Bielsa. Y nos íbamos manejando, charlando.

54 Así encontraron a Pochettino, ¿no? Exacto. Esa historia es particular. Habíamos ido a Santa Isabel, cerca de Venado Tuerto, a dar un curso. Y en el asado de la noche, que era una regla de oro, alguien comentó de un pibe muy fuerte, Mauricio Pochettino, que estaba por ir a Central. Ya de regreso, yo manejaba, Bielsa me pregunta: “¿A qué hora llegamos a Rosario?”. Y le contesto: “No, Marcelo, nos vamos a Murphy a ver a este chico Pochettino”. Llegamos a su casa a las 2 de la mañana.

55 ¿Tocaron el timbre a las 2 de la mañana? ¡No había timbre! Nos pusimos a aplaudir, golpeamos la ventana... Se asomó el padre, no entendía nada, estaban durmiendo. “Soy Jorge Griffa, vengo porque quiero hablar sobre su hijo”, le dije. Nos recibieron en la cocina, estuvimos charlando, empezamos a hablar de la soja… Yo tenía campo con soja, pero en ese momento a mí me importaba un comino la soja. Cuando le pregunté por el pibe, me dijo que iba a firmar para Central. Le hablé: “Mire, no le digo que no firme para Central, pero que pruebe en Newell’s y luego elija. No es lo mismo ir a un club que tener dos para elegir”. Entonces en un momento le pregunté si lo podíamos ver. Y nos llevó a la habitación, estaba durmiendo. Levantó la sábana y era un elefante… (risas).

56 A usted se lo criticó por eso, justamente, privilegiar a los grandes por sobre los chiquitos talentosos. No es así. Yo no quiero dar ventajas, pero si hay un chiquito que juega fenómeno, adentro, como Ezequiel Barco, al que trajimos nosotros a Independiente de mi academia. Pero un equipo entero de chiquitos, nooooo, eh. Para mí, en un futbolista, cuentan lo técnico, lo físico y lo psíquico. No se pueden obviar esos argumentos. Si tenés lo tres, vas a estar más cerca del éxito que del fracaso. Tenés que trabajar sobre los tres. El camino del fútbol, les digo siempre a los chicos, es: uno al posible éxito, que es duro y difícil, o al seguro fracaso, que es muy simple. Es decir: si se dedican a la joda, no se sacrifican ni se cuidan, van por la segunda.

57 ¿Cómo lo vio a Batistuta? Vino en un equipo de Avellaneda, ciudad del norte de Santa Fe, a jugar un campeonato provincial a Rosario. Lo vi grandote, fuerte, no le pegaba tan bien pero tampoco tan mal, y cabeceaba fuerte, todo por instinto e improvisación, porque nadie le había enseñado nada. No le gustaba mucho el fútbol, tenía dudas, así que pedí hablar con su papá. Y el padre tampoco estaba convencido. Le pedí que probáramos un año, que el chico iba a seguir estudiando en Rosario, porque yo los hacía seguir estudiando. Probamos y se quedó, por suerte…

58 Pero antes lo mandó a lavar vidrios, ¿o no? Bati llevaba un tiempo en el club y vino un día y me pidió unos viáticos para que pudiera tener algo ahí. Los clubes estaban fusilados, así que muchas veces yo le daba dinero a algunos chicos que me interesaban. Lo sacaba de mi bolsillo, de mi campo, en realidad. Entonces le dije a Bati: “Andá a limpiar todos los vidrios de la cafetería y te doy esa plata que vos querés”. Y Bati lo hacía.

La entrada el día del partido-homenaje.

59 ¿Después recuperaba ese dinero? No, lo tomaba como parte de mi trabajo, si en Newell’s estuve cinco años sin cobrar. Por suerte tenía mi campo, y andaba bien. Un día, el presidente Botti me dijo: “Jorge, el club no tiene más plata, los directivos no tiene más plata, mis amigos no tienen más plata, yo no tengo más plata, haga lo que quiera”. Me quedé. Durante muchos años nos entrenábamos entre los árboles en el Parque Independencia. Incluso, en algún tiempo no teníamos ni pelota ni lugar para hacer fútbol, y los llevaba a la cancha de Central Córdoba y los hacía pasar por debajo del alambrado para jugar ahí.

60 El Predio de Bella Vista no existía entonces… Claro. Ese predio se lo marqué yo a García Eyrea, presidente de Newell’s, allá por el 76 o 77. “Tenés que comprar ese predio que está en venta; si no lo compras, me voy del club”, le dije. “¿De dónde vamos a sacar la guita, si no tenemos?”, me contestó. “Cuando vendas al primer jugador, de ahí una parte dejala para comprar el predio”, seguí. Al poco tiempo vendieron a Víctor Ramos en 450.000 dólares y separó 50.000, y con eso se compró el predio.

61 Pero tardaron en armarlo… Cuando el presidente lo vio, me quería matar. Era un basural. Le dije que le íbamos a poner liso y meterle medio metro de tierra negra de las excavaciones que hacían para los edificios. Y le salió un pasto espectacular.

62 ¿A Julio Zamora lo rescató de la villa? Ya estaba jugando en la primera local, pero había dejado de ir. Me dijeron dónde vivía y me metí con mi auto adentro de la villa. Me dijo que tenía toda la ropa mojada y no le quedaba ropa para ir a entrenar. Lo subí al coche, lo llevé a una tienda y le hice comprar zapatillas, pantalones, una camiseta, remerita y una camperita. “Ahora no me faltes a un entrenamiento más, eh”, le dije. Y no volvió a faltar.

63 ¿Plata de su bolsillo? Exacto.

64 A simple vista me hace acordar a Pedernera, ¿se lo dijeron? Lo conocí a Don Adolfo. Cuando vine con los chicos de Newell’s a jugar contra los de River, me encontré con Pedernera y le dije: “¡Qué gran gusto, maestro!”, y él me contestó: “Usted también va a ser un maestro”.

65 ¿Cuál es la clave de un buen formador de inferiores? La entrega total en la vocación. No hay que tomar esta tarea como parte de una escalera para llegar a ser entrenador de la Primera. Hay que estar seguro y decidido a trabajar en el fútbol juvenil, porque es la base de sustentación. Eso no quita que aquellos que están en el fútbol juvenil no puedan pegar el salto al fútbol profesional y ser exitosos.

En su tarea en Newell´s, formando con Sensini, Zamora, Theiler, Scoponi y Dezotti, entre otros.

66 Otro atributo. La entrega total. Es olvidarse de vivir, porque uno se dedica tanto... Durante 23 años, en Newell’s yo arrancaba a las 7.30 de la mañana y volvía a las 10 de la noche a mi casa. Estaba a la mañana con unas divisiones, a la tarde con otras, y entre las 7 y las 10 de la noche atendía a los padres, a los tíos, a los abuelos, a las necesidades de todo lo que había alrededor de los chicos. Lo mismo hice después en Boca.

67 ¿Se arrepiente de haber perdido parte de su vida allí? No, porque cada uno tiene un camino que le marca Dios y le dice “metete y dale”. Ni mi mujer ni mis hijos me reclamaron jamás porque me veían bien.

68 ¿Cuántas veces necesita ver a un jugador para subirle o bajarle el pulgar? Te podés dar cuenta en una jugada o podés no darte cuenta en todo el día, no hay reglas fijas.

69 ¿Qué mira? Lo primero, su técnica. E inmediatamente después, la velocidad y su temperamento. La técnica es el movimiento individual para desarrollar lo colectivo: cómo para la pelota, cómo la lleva, cómo la maneja, determinadas situaciones. El jugador ideal tiene técnica y temperamento, es fuerte y coordinado, posee velocidad física y mental, es inteligente y psicológicamente equilibrado. Ahí tenés el ideal. Ahora, el que más se acerque a esos atributos, más probabilidades de éxito tendrá.

70 ¿Sacar jugadores o salir campeón en inferiores? Todos quieren ganar, lógicamente. Para ganar, necesitás gente con capacidad. Al jugador no se le debe exigir ganar, se le debe enseñar a ganar. Yo le doy argumentos para que tenga éxito y pueda ser ganador. Si un equipo de inferiores sale campeón, quiere decir que algunos jugadores son buenos, porque no sale campeón cualquiera. Y si no ganás nada, te preocupás, porque significa que tenés limitaciones en el plantel.

71 Promovió un montón de chicos, ¿a quiénes siente como hijos? Son tantos… El Negro Gallego me sentía como padre y yo lo sentía como hijo. Lo saqué de una fábrica de ventiladores para que me lo dejaran venir a jugar con nosotros. No fue el único, hay un montonal de chicos que vivieron situaciones así.

72 ¿Lo siguen llamando los chicos que sacó? Hay una realidad que no cambia. Cuando el chico está en divisiones menores le tiene un gran afecto a los que le está mostrando determinadas cosas del fútbol para su desarrollo; cuando llega a Primera, se olvida. Y se vuelve a acordar cuando se retira. Fijate cómo son las cosas.

Posando con el escudo de Newell´s.

73 ¿Por qué Central y Newell’s tienen tan buen semillero? Porque estamos en una zona privilegiada del país: por la alimentación y la forma de vida. Cada provincia tiene sus características pero en el sur de Córdoba, sur de Santa Fe y norte de Buenos Aires se come bien y se prepara a los chicos para la vida en sociedad con toda normalidad.

74 ¿Qué porcentaje de chicos llegan a Primera? En una carrera imaginaria de una Sexta división largan 100 chicos y llegan 10, 12, 15 o 20 con todo a favor, y el resto se queda en el camino. Por eso, sí solo llega un 15%, tengo la obligación y la necesidad de darles algo a esos chicos, prepararlos en la mente para la sociedad, marcarles dónde están el camino correcto y el incorrecto.

75 ¿Por qué dejó Newell’s y por qué fue a Boca? De Newell’s me fui porque con el presidente Eduardo López no coincidía en nada. No en el fútbol, sino en la vida. Ya no podía estar ahí. Me vino a buscar a mi casa y me mantuve en la negativa. Decidí dedicarme a mi campo, que tengo en Arequito, y a los pocos meses me llamó Mauricio Macri a mi casa. Se iba a presentar en las elecciones y quería que yo trabajara con los juveniles.

76 ¿Qué recuerda del día que conoció a Tevez? Me llamó Ramón Maddoni: “Quiero que vengas a ver a un pibe, tiene cosas de Maradona”. Fui, lo vi media hora y le dije a Ramón que me iba. “¿Pero por qué? ¿Lo llegaste a ver?”, me preguntó. “Sí, claro, no tiene cosas de Maradona; es Maradona”.

77 ¿Cómo se llevaba con Bianchi en Boca? Magnífico. Al técnico de Primera no le tenés que llevar un chico y decirle: “Es un crack”. Mejor decirle: “Este chico me parece que juega bien, pero lo tenés que ver vos”, ahí ya lo desarmás, viste. Es muy importante que haya buen diálogo entre el fútbol juvenil e infantil con el profesional. Con Carlos hablábamos una vez por semana.

78 ¿Bilardo le pasó facturas en Boca por ser amigo de Menotti? No tuve problemas con Bilardo porque he sido muy claro siempre, no es cuestión ni de inclinaciones futbolísticas ni de agresiones, es sentido común. Siempre he querido que el técnico de Primera me sienta como un aliado, porque el éxito de la Primera será el éxito de todos nosotros.

79 Ahora que es presidente de la Nación, ¿Macri no le ofreció un cargo, como hizo cuando llegó a Boca? Lo tengo que ir a ver a Mauricio, porque antes de las elecciones le dije: “Vos vas a ser presidente de la Argentina, preparate”. El dudaba. “¿A vos te parece?”, me preguntó. “Sí, preparate, y cuando seas presidente, te voy a ir a ver”…

80 ¿Cómo le fue en México? Estuve dos años, contratado por la Federación, dándoles cursos a los entrenadores de juveniles de los diferentes clubes para que tuvieran argumentos. Y les fue bastante bien, ganaron un Mundial Sub 17, después la medalla olímpica.

Linda nota hecha para El Gráfico en 1993 con otro gran maestro de inferiores, como lo fue Ernesto Duchini, ya fallecido.

81 ¿Cuántos dateadores tiene en el país? No sé exactamente, ahora está mi hijo Diego encargado del área de captación en Independiente, pero es una red amplia porque vamos cada vez a más provincias y ciudades.

82 ¿Los de pie chico le pegan mejor a la pelota? Seguro, porque el pie chico tiene una relación de contacto mejor con la pelota que el pie grande. Es lo mismo que pegarle a una pelota con un palo o con una guadaña.

83 ¿Nota diferencia entre zurdos y derechos? La técnica del zurdo es superior a la del derecho. El problema es que el zurdo, por lo general, tiene la derecha de palo, mientras que el derecho se la rebusca con la zurda.

84 ¿A qué se refiere con “técnica”? Pase, recepción, conducción, cabeceo y tiro al arco son los primeros cinco fundamentos del fútbol. Se deben expresar en la enseñanza para llevarlo de lo individual a lo colectivo.

85 Cuando ve partidos por TV, ¿nota que cada vez hay más falencias técnicas en los futbolistas? Te das cuenta enseguida: cómo no le pegó con cara interna del pie, cómo no pasó la pelota al espacio, por qué dividió la pelota... Antes, lo técnico era superlativo.

86 ¿Le molestó que al estadio de Newell’s le pusieran Marcelo Bielsa y no Jorge Griffa? Para nada, nunca he tenido ambiciones de esa naturaleza. Nunca me sentí ofendido por esas cosas, me pareció bien.

87 En la época en que Messi se fue de Newell’s, ¿usted estaba en inferiores? No, porque yo me vine en el 96 para Boca, y Messi se fue a Barcelona en el 2000 o 2001. Nunca llegué a ver a Messi en Newell’s. Lo cierto es que a esa edad hay una enormidad de chicos con grandes condiciones que finalmente no llegan. Pasa en el fútbol. Vos podés acertar en mil jugadores pero errás en uno y te dicen “Ah, erraste en uno”.

Una tapa de 1998, en su ciclo como coordinador de Boca Juniors, con los mejores valores de cada división, entre ellos Omar Pérez (con la pelota).

88 ¿Por qué se candidateó a presidente de Newell’s? Gente amiga me pidió que lo hiciera porque le podía ofrecer cosas al club, y de entrada me sirvió un poco como estímulo, pero cuando empecé a ver todo lo que era la política dije “esto no es para mí” y me retiré. Directamente no me presenté.

89 ¿Nunca tuvo deseos de dirigir a las Selecciones Juveniles de AFA? Sí, pero no se dio. En el 82, Julio Grondona me lo ofreció y no quise; y después, en el 94, fue Grondona el que me dijo que no a mí (risas) y terminó siendo Pekerman. En ese momento estaba decidido a hacerlo, pero el capo no quiso. Igual, Pekerman hizo un gran trabajo.

90 ¿Quién debería conducir a los juveniles ahora? No me atrevería a dar un nombre.

91 ¿Usted no quiso presentarse? Creo que puedo desarrollar a los que enseñan, no me interesa hoy estar en el compromiso diario, pero sí puedo colaborar con lo otro.

92 ¿Cómo ve al fútbol argentino? Está herido el fútbol argentino y puede estar mejor, pero tampoco lo veo tan mal, eh.

93 ¿Qué es la Asociación Atlética Jorge Griffa? Es un club que está en Rosario, con un lindo predio, buenas canchas, con entrenadores que preparan muy bien a los chicos para que mañana puedan dar el salto a un club grande y no sientan tanto la diferencia. Lo Celso, Montoya y Meli son algunos de los chicos que salieron de allí. Barco, también. Lo maneja mi hijo con un grupo de gente que pone dinero y lo ayuda a mantenerlo. Yo voy a dar cursos. Son unos 400 o 500 chicos que se están preparando para el futuro. De allí van a clubes grandes, con los que se hacen convenios.

94 ¿Con Lavezzi se equivocó? Yo lo quería a Lavezzi como jugador, le veía condiciones, pero no me gustaba su forma de actuar y podía ser contagioso para los de alrededor, no podía hacerlo encajar en lo que pretendía y por eso discutimos y se terminó yendo de Boca.

En uno de los rincones de su casa, rodeado de fotos, trofeos y distinciones. Aquí, mostrando la camiseta que usó durante los Torneos Evita, una reliquia que conserva con orgullo.

95 ¿Cómo evalúa su paso por Boca? Como muy exitoso, eso creo. Boca sacó jugadores que no llegaron a tener continuidad en Primera, como Cristian Giménez o Alfredo Moreno, un montonal de chicos que se fueron antes del club. No llegamos a la meta de 9 de 11 de las inferiores porque Mauricio los vendió antes, los hizo plata antes (risas). Yo calculo que Boca debe haber vendido por juveniles, no le puedo errar mucho, entre 300 y 400 millones de dólares.

96 ¿Por qué se fue de Boca? Porque me ofrecían muy buen dinero de México. El propio Mauricio, cuando le consulté, me dijo: “Jorge no lo dudes, andá”. Después volví al país, tuve intenciones de regresar, pero el presidente Angelici no me quiso, me dijo que ya estaba cumplida mi etapa.

97 ¿Por qué salen menos pibes que antes en el fútbol argentino? Son rachas. Yo creo que en este país siempre van a salir chicos, porque en términos generales se maneja bien el fútbol juvenil. Puede estar mejor, sin dudas, pero los clubes lo manejan bien.

98 ¿Cuál es el principal problema de los pibes? La computadora y el teléfono, que los absorbe. Hay tres cosas que debe tener: lo técnico, lo físico y lo psíquico. Eso les inculco a los entrenadores para que profundicen sobre los tres. Lo técnico en lo futbolístico, lo físico no es solo en la cancha, sino en su vida privada, y lo psíquico es sentirse ganadores.

99 ¿Cómo se maneja con los padres? Nunca he tenido mayores problemas. Cuando me vienen a pedir que jueguen, les pregunto: “¿Usted qué quiere de su hijo? Lo mejor ¿no es cierto?”. Cuando me dicen que sí, ahí mismo les digo: “Yo también”.

100 ¿Qué hace cuando le ofrecen dinero para fichar a determinado chico? No lo viví nunca, quizás porque nunca tuve esas tentaciones, sino más bien al contrario: a mí, el fútbol me costó plata de los bolsillos. El club que lleva mi nombre, por ejemplo, me ha costado como un millón de dólares, así que vos me dirás cómo recupero eso (risas). Por otro lado, si me entero de que algún entrenador de las inferiores recibe dinero de los padres, lo echo inmediatamente, con eso no hay vueltas.

Por Diego Borinsky / Fotos: Emiliano Lasalvia y Archivo El Gráfico

Nota publicada en la edición de octubre de 2016 de El Gráfico

Por Diego Borinsky: 04/11/2016

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