ENTREVISTAS

El Loco Salinas, 100x100: “Estoy más solo que los suplentes de los Reyes Magos”

- por Diego Borinsky: 01/09/2016 -

Campeón del mundo con Boca, el tucumanó jugó en varios equipos e, incluso, ganó dos torneos con River. Ganó mucho dinero, lo gastó y hoy vive con una pensión pero feliz.

El Loco, hoy, a los 60 años, con sus colores queridos, en su hogar de Caballito.

1 ¿Quién es Carlos Horacio Salinas? Una persona que nació para jugar al fútbol, en San Miguel de Tucumán, barrio Ciudadela, a 4 cuadras de la cancha de San Martín, de familia muy humilde, hijo de doña Angélica y don Francisco, el menor de siete hermanos. Una buena persona, una persona de bien.

2 ¿Quién te puso Loco? Fue algo más de la prensa. En Tucumán y en Jujuy me decían Semilla. Después, la mayoría me llamaba Horacio. Quizás los periodistas me decían Loco porque andaba con Gatti, lo acompañaba a tomar sol, era lindo estar cerca de Hugo.

3 ¿De quién eras hincha de pibe? De Boca y de Central Córdoba de Tucumán, que también tenía su cancha a pocas cuadras de casa. En mi familia nacimos todos de Boca y estábamos compenetrados, leíamos El Gráfico para seguir las trayectorias. Nunca tuve ídolo, me gustaba Boca como conjunto.

4 ¿Qué hacían tus padres? Mi papá era guarda de trenes y mi mamá, cocinera en restaurantes. Un día, fuimos a jugar con River a Tucumán y paramos en el Hotel Metropol, frente a la plaza. No había para comer y salimos a buscar un restaurante. Yo nunca iba al centro, siempre estaba en mi barrio, y terminamos en El Duque. Fuimos con Alonso, Merlo, Jota Jota, la primera de River. Y de golpe aparece mi vieja con el gorro de cocinera... Los muchachos la hicieron sentar en mi mesa.

5 ¿De qué trabajaste? A los 8 años arranqué como lustrabotas. Iba con mi cajoncito, me sentaba cerca de la puerta del banco para conseguir clientes, y ahí ponían la pata y shum shum, ya tenía unos mangos para comer un sándwich. Eso lo hice hasta los 11 años, después vendí diarios y repartí bollos en la cancha, porque en casa teníamos horno de barro y mi vieja hacía unos bollos riquísimos. Los vendía en la cancha de San Martín: los hijos de puta me pedían de arriba, yo les tiraba y ritaba “dale locoooo”, me tenían tres horas para tirarme la moneda. También iba al mercado central, compraba ristras de ajo, las cargaba al hombro y vendía casa por casa. Hice de todo.

6 ¿Pasaste hambre? Comida nunca faltó, gracias a Dios. Fuimos humildes pero mis viejos paraban la olla. Aparte, a los 12 años, cuando terminé la primaria, los curas me llevaban a los campeonatos en colegios salesianos; iba a Salta, Jujuy, siempre detrás de la pelota.

7 ¿Cómo llegaste al fútbol profesional? Por mi hermano, Domingo Ricardo Salinas, que fue jugador y técnico de Gimnasia de Jujuy. Cuando él se fue a Jujuy con 18 años, un día la llamó a mi mamá y le dijo: “¿Por qué no me lo mandás al Horacio?”. Vivía en la pensión con otros jugadores y fui para acompañarlo, porque era el más chico, me cuidaban y me daban de comer. También para aliviarle la carga a mis viejos. Así que me tomé La Veloz del Norte, y me fui para Jujuy.

Con Fillol, en sus inicios en River, en 1974. Llegó para la Tercera y jugó unos partidos en el Metro 75, el campeonato que cortó la racha de 18 años sin títulos.

8 ¿Pero no empezaste en Gimnasia? No oficialmente, pero vivía en la pensión y después le llevaba el bolso con las vendas a mi hermano y me entrenaba un poco. Mi hermano fue capitán ahí, jugó como 15 años. Yo me quedaba al costado con el Ranita José Daniel Valencia y con el Josi Palacios. Y fijate lo que son las cosas: después, de grande, me reencontré con los dos. Con Valencia, en las selecciones juveniles de Menotti, y con Palacios en Boca.

9 ¿Cómo llegaste a River? La Selección Fantasma se preparaba en Tilcara para jugar contra Bolivia por las Eliminatorias y bajó a Jujuy a jugar un amistoso. Marcial Acosta, el técnico de Gimnasia, armó un equipo con juveniles locales y me puso. Tenía 16 años y me tocó enfrentar a Merlo así que la tenía fácil, ja, ja. A mí me gustaba correr con la pelota, gambetear, tirar sombreros, después ya cuando fui a Boca me hice un jugador distinto.

10 ¿Por qué “distinto”? Porque en Boca tenés que ganar todos los campeonatos, no es lo mismo que Chacharita, donde podía tener más tiempo la pelota, tocar y meter caños, divertirme. Uno cree que el fútbol es para divertirse, pero vienen las derrotas, la presión de la gente, la guita por los premios, entonces te cambia la cabeza.

11 Volvamos al partido contra la Selección Fantasma… Anduve bien, le hice un par de jugadas a Merlo, y a los pocos días me llegaron dos telegramas. Me acuerdo como si fuera hoy: estábamos charlando en la esquina con Raúl de la Cruz Chaparro, el Chueco Ojeda, mi hermano, eran las 11 de la mañana, y llegó el del correo diciendo que había dos telegramas para mí. Uno de River y otro de San Lorenzo, para que me presentara a una prueba. Alguien les había pasado el dato. Creo que Ignomiriello, que era el técnico de la Selección Fantasma y también trabajaba en San Lorenzo.

12 ¿Cómo te decidiste? Yo era muy hincha de Boca, así que me quería venir a San Lorenzo y Chaparrito, que conocía bien a los dos, porque había estado en la Tercera de San Lorenzo, me dijo: “Andate a River, que ahí vas a estar mejor”. Le hice caso.

13 ¿Te tomaste La Veloz del Norte? No, me tomé El Cinta de Plata, un tren que pasaba por todos lados. Estuve un día y medio arriba del tren, llevé milanesas, sándwiches, de todo. En Retiro me esperaban los directivos de River, me subieron al auto y me trajeron a la cancha directamente, sin dormir, con unos nervios de loco. Me dieron una habitación en el club, donde había otros chicos del interior, y me hicieron los estudios médicos.

14 ¿Quién te tomó la prueba? Federico Vairo y Martín Pando. Me vieron y me hicieron firmar. Viví dos años en la cancha, en la concentración, arriba de la confitería. Tenía 17 años, edad de Sexta, pero me mandaron directamente a la Tercera, donde jugué unos 20 partidos, y de ahí salté a la Primera.

Con una curiosa camiseta de Chacarita, club con el que se afirmó en Primera División y en el que brilló junto a Ischia, Marangoni y Avallay, dirigido por Basile.

15 ¿Cómo era para un hincha de Boca jugar en River? Nada, porque tampoco decía nada. El tema fue cuando jugué el clásico 100, un 1-1 en el Monumental, a fines de 1974. Esa vez entré en el segundo tiempo y al terminar el partido cambié la camiseta con Trobbiani. Después fui a bañarme a la concentración y bajé a tomar algo a la confitería, que estaba llena. El problema es que bajé con la camiseta de Boca que había cambiado. Con la camiseta de Boca puesta (risas) y me puse a tomar algo con  Lonardi y con Bianco, otros de los chicos que vivían conmigo en la concentración…

16 ¿Nadie te dijo nada? ¿Qué no? Enfrente de la confitería estaba la oficina de fútbol amateur, así que me llamó un dirigente. “¿Cómo se va a poner usted la camiseta de Boca en la cancha de River? ¿Está loco?”, me dijo.

17 ¿Lo habías hecho para provocar? Noooo, ni me di cuenta, yo venía de Tucumán, de otra cosa, muy tranquilo, lo hice inocentemente, pero ahí empecé a sellar mi suerte. Jugué en el 75, fui campeón después de 18 años, pero empezaron a buscar mi salida. Un dirigente me dijo que había dos equipos interesados: “Andate a Chacarita, con la habilidad que tenés vas a andar bien, es un equipo chico, ahí vas a demostrar lo que sos”. Me querían sacar de encima, así que agarré y me fui.

18 En River tuviste algunos encontronazos con los grandes, ¿no? Sí, porque estaba en la Tercera y me quería hacer notar en las prácticas: tiraba caños, gambetas, la pisaba. Y me cagaban a patadas. Pellerano me daba duro, Merlo, Passarella… “Nene, ¿qué me venís a tirar caños acá?”, me decían. “Yo juego de esa manera, no lo hago para reírme”, les contestaba. Con Passarella me agarré en una práctica, pero claro, el técnico respalda al titular. También había jugadores que me protegían, me acuerdo del finado Pena, del tucumano Dardo Urchevich…

19 ¿Fuiste parte de la campaña que rompió la racha de los 18 años? Jugué 3 partidos en el Metro y 1 en el Nacional. Labruna me ponía arriba, en general por las puntas, o por Pedro González o por Pinino Mas, y jugaba bastante seguido en las giras.

20 ¿Querías realmente ser campeón o por ser hincha de Boca ibas para atrás? Nunca pensé en eso, solo tenía en la cabeza venir a Buenos Aires a jugar y divertirme. No pensaba en el campeonato, sino en rendir en cada partido. Se vivía mucha tensión en el club, porque eran 18 años sin títulos. Fue un plantel bárbaro, que merecía ser campeón.

21 ¿Cómo era Labruna? Un buen tipo, aunque se ocupaba más del plantel profesional, y yo recién estaba con el primer contrato. El año anterior tuve a 4 o 5 entrenadores en River: Sívori, Pipo Rossi, Vairo…

Ya en Boca, el arreglo con Suñé, con el que se había agarrado a trompadas.

22 En Chacarita la rompiste… Ahí ya me puse a jugar en el medio y anduve muy bien. Tenía a Carlitos Ischia de 8, a Marangoni de 5 y yo jugaba de 10, adelante estaban Roque Avallay y Oscar Ferrero, el hermano del Piqui. En Chaca nos dirigía el Coco Basile, recién arrancaba, era su primer equipo…

23 ¿Cómo era ese Basile? Igual que ahora, con su vozarrón y la facilidad para hacerse querer por los jugadores. Cuando vos te hacés querer por el grupo, el jugador te respeta. Eso era fundamental, para mí. Muchos años después, cuando el Coco era DT de Boca, en un San Martín-Boca en Tucumán, me dieron una plaqueta. “Estás bien ahí adentro ehhh”, me dijo con su voz y se reía, lindo reencuentro.

24 ¿Por qué te agarraste a piñas con Suñé? Fue después de un Chacarita-Boca en San Martín. Lorenzo le había dicho a Suñé que tenía que cortar el circuito conmigo para que Chaca no tuviera fútbol y en una jugada donde no nos veía nadie, me metió una piña de atrás y me dejó sin respiración. No la esperaba, porque la jugada era en la otra punta. Se quedó agachado, haciéndose el boludo; me di vuelta y le metí un cabezazo, a lo tucumano.

25 ¿Los tucumanos tienen fama de cabeceadores? Claaaaaro, con los tucumanos no te podés pelear porque te cabecean la cara. Es típica de tucumanos. Lo dejé sangrando, tuvo que pedir el cambio, pero nadie vio nada, porque la pelota estaba en la otra punta y no había cámaras como ahora. A los dos días nos entrenamos y al salir de la práctica con mi coche, veo que me sigue un Dodge, con las luces prendidas, a la mañana. Pensé: “Estos van de urgencia”, así que me corrí para dejarlo pasar y me cruzó el auto.

26 ¿A las piñas en la calle? Eran Suñé y Ribolzi. El Chapa bajó a pelearme, el Ruso se quedó esperando, nos agarramos un poco y enseguida nos separaron, porque era cerca de la cancha y pasaban por ahí varios jugadores. Se enteró el periodismo, en los diarios de la tarde salió la noticia.

27 Después fueron compañeros en Boca… Lorenzo habrá pensado: “Mejor a este lo traemos para nosotros, que es guapo”. Al poco tiempo me llamó el presidente de Chaca a decirme que me quería Boca, que tenía que ir a la concesionaria de autos de Armando, en Pompeya. Nos sentamos, arreglamos la plata y listo, aunque me terminaron cagando el 15% del pase. Fui a reclamarle al presidente de Chaca, que le tiró la bola a Armando. Y en Boca, Armando me dijo: “No se preocupe, acá va a ganar mucho más que en Chacarita”.

28 ¿Cómo fue el reencuentro con Suñé? Llegué al club, había que viajar a la pretemporada. Entré con Lorenzo y Castelli, y me fueron presentando a uno por uno, pero con Suñé fue distinto: nos llevó a su vestuario y el Toto nos dijo: “lo pasado pisado, ahora al tucumano le vamos a poner los guantes para que pelee por nosotros”. Nos dimos la mano y se acabó.

Goles decisivos en la Copa Libertadores 78 que ganó Boca, la segunda al mando del Toto Lorenzo. Gol a River en el Monumental, para sellar el 2-0 y pasar a la final.

29 ¿Llegar a Boca fue tocar el cielo con las manos para vos? ¡Qué te parece! Además ya tenía otro compromiso con mis compañeros, más experiencia, estaba más preparado. Me puse la camiseta y no me la saqué más, siempre fui titular y metí goles importantes. Jugar en Boca me llevó a almorzar con Mirtha Legrand, en una época en la que no iba cualquiera.

30 ¿Qué recordás de ese almuerzo? Fuimos con Darío Felman después de ganar la Copa del Mundo en Alemania. Estaba un cura, porque el día anterior había muerto el papa Pablo VI, también vino María Creuza, la cantante brasileña, y Lilly Sullos. “¿Usted vio el gol que hizo?”, me preguntó Mirtha. Y me lo pasaron por el monitor: me gambeteé a varios desde mediacancha y se la toqué a un costado al arquero, 3-0. Después, Sullos me preguntó por mi signo. “Ah, pisciano, con el cuarto menguante va a tener mucho éxito en estos días”, me dijo. Salí del canal y me habían llevado el auto, ja, ja.

31 Una visionaria Lilly… Increíble. Un vecino me dijo: “Ayyy, soy hincha de Boca, si sabía que era tu auto, les decía que no te lo lleven”. Tuve que ir abajo de la 9 de Julio. “¿Cómo me llevás el auto si estoy comiendo con Mirtha Legrand, dejate de joder”, le dije al policía. “¿Y quién te creés que sos, Alejandro Romay?”, me contestó, ja, ja. Pero la pasé muy bien, me cantó María Creuza, me regalaron flores rococó, lindo momento, a pesar del auto.

32 Contá alguna del Toto Lorenzo. Era un técnico muy motivador. Tenía el apoyo de la gente, del presidente, del plantel... Y te hacía entender que Boca era Sportivo Ganar Siempre. Apenas llegué, me di cuenta de que me tenía que tirar a los pies, morderle la oreja al rival, había que ganar, ganar y ganar. Vivíamos concentrados en La Candela, porque jugábamos cada tres días. Cuando venían las mujeres a visitarnos, él las corría diciéndoles: “Señoras, cuando dejen el fútbol, ya van a tener tiempo para todo”.

33 Estaba en todos los detalles… Sí, un adelantado. Un tipo que vivía las 24 horas para el fútbol. Te mezquinaba el equipo para el domingo, no decía nada, y mandaba que tenía 2 o 3 lesionados y en realidad estábamos todos bien. Jugaba con la prensa. “Ahí van a venir los periodistas, traigan un balde con agua y meté la pata derecha ahí para que vean que estás lesionado”, por ahí me decía. Era todo mentira. Un hijo de puta, ja, ja…

34 ¿De qué te hacía jugar en Boca? En el medio, estaban el Chino Benítez, Suñé y Marito Zanabria, con Mastrángelo y Perotti o Felman arriba. Yo era el cuarto volante, la rueda de auxilio, tenía que moverme por todos lados, tapar a los defensores, y cuando recuperaban los del medio, el que lanzaba largo era Marito, que tenía una precisión increíble, y para jugar en corto me la daban a mí. Tenía que tratar de meter el pase a espaldas de los defensores para que Perotti y Mastrángelo, o Felman, hicieran la diagonal directa al arco.

35 ¿Tu mejor partido en Boca? Tuve varios. Uno de los mejores fue la final de la Libertadores del 79 contra Olimpia. Allá perdimos 2-0 y acá fue 0-0, pero los matamos a pelotazos, increíble que no ganáramos. Es el día de hoy que lamento esa final perdida, la siento como la puta que lo parió, una pena.

Gol a Deportivo Cali en la final, el tercero del 4-0 con que Boca le ganó al equipo de Bilardo.

36 Pensé que me ibas a nombrar la noche en que eliminaron de la Copa a River en el Monumental… Esa fue gloriosa, en 1978, les ganamos 2-0 y pasamos a la final. Yo metí el segundo, el otro fue del Heber. Pobre Roberto (Perfumo), le dimos un baile... El se quedaba solo atrás y nosotros corríamos a lo loco, todavía nos está persiguiendo.

37 Había que ser valiente para encarar a Perfumo y Passarella… Te daban duro, sí, pero los nuestros también metían eh: Roberto (Mouzo), el Tano (Pernía), Pancho (Sa), el Chapa (Suñé), era bravo de nuestro lado también.

38 La final de la Libertadores 78 con el Deportivo Cali de Bilardo fue terrible, ¿no? A Bilardo le gustaba mandar mujeres al hotel para sacarnos piernas. Nos llamaban a nuestra habitación: “Hola, soy colombiana, tengo ganas de conocer a algún jugador, ¿puedo subir?”. Era directo. Pero Lorenzo ya nos había avivado de que iba a pasar eso y no solo nos dijo que no lo hiciéramos porque después no íbamos a poder levantar las piernas, sino que también puso seguridad en todo el piso donde nos alojábamos, para evitar cualquier tentación (risas). Empatamos 0-0 y acá ganamos 4-0. Yo metí el tercero, fue una fiesta…

39 En Boca metiste pocos goles pero importantes. A River le metí un par, ese en la final con el Cali, también en la final en Alemania. Con el Cali, la Bombonera era impresionante, dimos la vuelta con toda la gente. En el momento, uno por ahí ni cuenta se da, recién caés cuando pasan los años y dejás de jugar, ahí te das cuenta de las cosas que hiciste.

40 En la revancha contra el Borussia Monchengladbach, en Alemania, Lorenzo los mandó a atacar con todo… Acá habíamos empatado 2-2, en marzo creo, y la revancha fue el 1° de agosto, imaginate. Lorenzo mandó antes a un tipo de su confianza que hablaba alemán, para que viera cómo era el campo de juego y todas esas cosas. Era una cancha muy rápida, como son todas ahora, entonces prefirió poner un equipo más liviano y dejó afuera a algunos titulares. Sacó a Sa, Mouzo yBenítez y nos pidió que fuéramos a atacar de una. Porque en esa época, de visitante, muchos esperaban a ver qué hacía el otro, iban a buscar un resultado. Y a los 38 minutos les ganábamos 3-0. En el segundo tiempo nos atacaron muchísimo pero Hugo se atajó todo.

41 ¿Se festejó mucho o en esa época no se le daba tanta importancia? Ganamos, nos dieron la Copa y volvimos al hotel, donde estaba el presidente de la Confederación, Teófilo Salinas. Nos reunimos, comimos una torta, tomamos un champagne, y nos volvimos. No fue gran cosa. Acá sí, cuando llegamos fuimos para La Candela y estaba todo el Camino de Cintura repleto de hinchas de Boca. A los tres días ya estaba jugando en Santa Fe por el campeonato, Lorenzo no me daba opción, porque yo era de los más jóvenes y tenía resto físico…

42 ¿Estuviste cerca de ir al Mundial 78? Menotti me tenía en cuenta. Primero me llevó al Sudamericano de Perú, después a los Panamericanos de México, iba superando las etapas, pero el problema es que yo era un sinvergüenza, ya empezaba a salir con las mujeres. El Flaco nos daba permiso hasta la 1 de la mañana y yo volvía a las 3. Era muy irresponsable en ese sentido, no tenía conducta, me gustaba la joda, las minas, salía…

43 ¿Había botineras? No sé si botineras, pero en México venían las minas a pedir escuditos, banderines…

44 Y aprovechabas… No podían entrar a la villa, porque estaban todos los deportistas, entonces le preguntábamos si tenían alguna amiga y quedábamos para salir a la noche. Menotti nos daba permiso para salir y nos esperaba fumando unos cigarros así de largos (risas), pero un par de veces llegué más tarde y tuve que pagar multa. Cuando volvimos a Buenos Aires, pasé por la AFA y dejé casi todos mis viáticos en multas. Por esa falta de conducta, creo, no me volvió a llamar, cuando armó la Selección del interior.

45 ¿Te quedaste con ganas de jugar con Maradona en Boca? Le dieron una lista al Zurdo López, el técnico de Argentinos, para que eligiera jugadores que iban a ir en parte del pase de Diego, y a mí me eligió, con Marito Zanabria, Bordón, Randazzo… Arreglé un muy buen contrato y fui. Me hubiera gustado jugar con Diego, pero tampoco me volvía loco, ya había ganado mucho con Boca.

46 ¿Con Diego tuviste relación? Después del pase, nos juntamos varias veces con Diego en un departamento que él tenía en Santa Fe y Uriburu. Justo abajo había un boliche, Dover se llamaba, y nos llevábamos las mujeres del boliche al departamento. Andaban Coppola, Carlitos Randazzo, una banda, se armaban lindas fiestas. También íbamos a Africa, otro boliche, nos habremos juntado 4 o 5 veces…

47 Una manera de compensar la culpa por hacerlos salir de Boca. Exactamente, ja, ja.

48 En Argentinos jugaste un solo campeonato. Se dio todo muy rápido, porque después el Zurdo López pasó a Independiente y me llevó con él. Debuté en cancha de Newell’s y a los 40 segundos ya había metido un gol.

49 Con Lorenzo no tuviste piedad: lo mandaste a la B. Las vueltas de la vida, ¿no? Fue en cancha de Ferro. Teníamos que ganar para salvarnos nosotros, a San Lorenzo le alcanzaba con el empate. Lo sentí mucho porque los hinchas lloraban, fue terrible, el primer grande en irse a la B. Metí el gol de penal y el de ellos lo erró Delgado, que fue compañero mío en Chacharita. Se lo atajó Alles. El Toto era el técnico de San Lorenzo.

Su gol al Borussia, el que selló el 3-0 a los 38 minutos del primer tiempo (2-2 en Buenos Aires).

50 ¿Te temblaron las patas al patear el penal? Yo no tenía que patearlo, en realidad, pero agarré la pelota porque mis compañeros estaban todos atrás del arco agarrándose las medias, nadie quería patear. Encima, con toda la hinchada de Argentinos detrás de ese arco. Pero antes de patear, el arquero ya se estaba tirando a un palo, así que la toqué para el otro, sin mayores problemas, y salí a festejar. Ese partido fue un sábado, al día siguiente estaba viajando a España para juntarme con la delegación de Independiente, que estaba de gira. Yo jugué esa final sabiendo que me había comprado Independiente.

51 O sea que tampoco te importaba tanto... ¿Cómo no me va a importar, si eso después te lo llevás para toda la vida?

52 ¿Cómo te fue en Independiente? Más o menos, porque en la gira por Europa me lesioné y, como me apuraban para volver, me curé mal y después me costó, aunque llegamos a una semifinal en la que nos eliminó River. Me hice muy amigo de Bochini, éramos compañeros de habitación, también salíamos todas las noches juntos. El Bocha tenía un departamento en Avenida de Mayo y Santiago del Estero, nos encontrábamos en el café Colombia, en la esquina, y tomábamos algo antes de irnos al cabaret.

53 ¿Tomaban un cafecito? Reíte, pero el Bocha no tomaba nada. En los boliches, a las 3 de la mañana, se pedía un tecito con limón. “¿Qué tecito ni tecito?”, le decían, “acá se toma vodka, whisky, otras cosas”. Ibamos por todos lados. Es decir: no me puedo quejar porque la noche de Buenos Aires la conocí en los mejores momentos y cuando se podía vivir, si te querías comer un bife de chorizo a las 4 de la mañana, estaba todo abierto. Hoy es imposible, te tenés que ir a dormir.

54 Gastaste mucha plata en la noche, por lo que veo… Y… sí, sí, me la gasté, pero también ayudé a mi familia, hice muchas cosas, no me puedo quejar.

55 Retomo tu carrera: de Independiente la seguiste en Colombia… Jugué en Independiente Medellín y en Deportivo Pereira. Perdíamos dos partidos y los colombianos me decían: “Oye, Loco, ponte las pilas que estamos en la puta olla”, ja, ja. Pájaro Loquillo me decían, porque se me paraban los pelos. Allá les ponían apodos a todos. Recuerdo a Juan José Irigoyen, un 9 argentino grandote. Le decían el Búho Irigoyen porque los domingos a la tarde no hacía goles y los miércoles a la noche sí, ja, ja, el Búho le decían, muy bueno…

56 ¿Cómo te fue allá? En Medellín, bien, correcto, pero en el Pereira casi no jugué. ¡No sabés cómo me buscaban las minas ahí! Era una cosa de locos. Lleno lleno de putas estaba, preguntale a cualquiera que haya ido. A las colombianas les gustaban los argentinos, el che che…

Agarró del cogote a Abel Gnecco en un Boca-Huracán y le dieron 25 fechas de suspensión.

57 Y vos seguramente les decías a todas que no… Por eso no jugaba, me quedaba sin piernas, ja, ja. Muy linda época.

58 ¿Ya estaban metidos los carteles de la droga en esa época? Si estaban, ni me enteré. Lo que sí te puedo decir es que me pagaban mucha plata. Y cuando venía de vacaciones, como no quería dejar nada ahí, me traía la plata puesta. Eran muchos dólares, así que para evitar problemas llevaba tres mil dólares en los bolsillos, ponele, y el resto pegado en el cuerpo con cinta. Me los pegaba yo, también mi mujer y mis hijas, parecía la película Expreso de Medianoche…

59 Cerraste tu carrera en el país… De Colombia vine a Racing de Córdoba un año, con Nelson Chabay de técnico, en Primera, y después seguí en Alumni de Villa María, en la liga cordobesa. Nos entrenábamos a las 2 de la tarde, cuando todos salían del laburo. A mí me dieron una casa con pileta, quincho, la pasé fabuloso, y me querían todos, porque metía 2 o 3 goles por partido. Tenía dos gauchos adelante a los que les decía que fueran al fondo y la tiraran para atrás, que yo metía los goles. Y de ahí a Gimnasia de Jujuy, por insistencia de mi hermano, que era el técnico. Tanto me pidió que accedí y jugué 2 partidos en el Nacional B, pero no daba más, tenía dolores por todos lados, y me retiré.

60 ¿Es cierto que en un Boca-Peñarol le tiraste un botín a un hincha? Fue un amistoso en Montevideo, ellos metían, nosotros también, me echaron por una falta y cuando me iba para el túnel, un tipo me decía de todo, no paraba, entonces sí, me saqué el botín, se lo tiré, y me metí en el vestuario, y se armó un lindo despelote (risas)…

61 Tu día más feliz en el fútbol. La final con el Cali en la Bombonera. Metí un gol, dimos la vuelta con la gente, hermoso.

62 Y el más triste. La final con Olimpia, también en casa. Allá nos metieron un gol desde 40 metros, que al Loco se le metió por arriba, y acá no pudimos meter ni uno.

63 ¿En Asunción también les llevaban chicas al hotel? No, allá era otra cosa. En la cancha te tiraban con lo que tenían: naranjas, tereré, con todo… No querían perder. Estaba Cubilla de técnico, que era un bicho bárbaro. El más lento ahí se subía a un fierro con grasa, imaginate lo que sería el más rápido…

Algunos de los jugadores de Boca que pasaron a Argentinos, como parte del pase de Maradona: Salinas, Randazzo, Santos y Zanabria.

64 El mejor y el peor DT que tuviste. Peor, no, nunca tuve problemas. El mejor, Basile, aunque recién empezaba.

65 ¿Más que Lorenzo? Lo que te decía antes: cuando el jugador ve que un técnico se acerca y se siente amigo, lo respeta mucho más. Lorenzo era un adelantado pero nos tenía con diez mil vueltas, nos mataba.

66 ¿Por qué te dieron 25 fechas de suspensión en un Boca-Huracán? Ese fue Abel Gnecco, que era un hijo de puta. Entraba a la cancha y te insultaba. Ese día, apenas entró a la cancha, ya me dijo: “Escuchame, Salinas, no me transmitás el partido, ¿entendés?”. Tenía ganas de echarme antes de empezar. Me cobró foul por una amarilla y enseguida la roja por tirarme a los pies y me puse loco. Menos mal que estaban Brindisi y Babington que me sacaron…

67 ¡¿Menos mal?! Si lo agarraste del cogote… Cuando fui a declarar al Tribunal de Disciplina dije que no lo había agarrado pero ahí me sacaron del cajón la foto de El Grafico. Me mataron. “Bueno, es que le quería tomar el talle de la camisa”, les dije. Listo: 25 fechas, 6 meses sin jugar. Al menos pude jugar en la Libertadores. Encima, al poco tiempo me echó Nitti y me dieron 11 fechas más, me tenían alquilado. “Escuchame, tucumano, vamos a tener que hacer un contrato por partidos jugados”, me dijo Armando.

68 ¿Se puede decir que tu fama de indisciplinado estaba bien ganada? En el fútbol, no, porque siempre entrené bien. Fuera del fútbol, sí, ahí sí.

69 ¿A tu coterránea Mercedes Sosa la conociste? No, ni a ella ni a Palito Ortega tampoco. A los Tucu Tucu me los encontré en una comida cuando Central Córdoba me dio el premio Atahualpa. Y nada más.

70 ¿A Macri lo ayudaste a llegar a la presidencia de Boca? No, no, lo que pasó fue en el centenario de Boca, que me mandó llamar para que paseara la antorcha por San Miguel de Tucumán, con el asunto de las peñas y demás. Cuando me dijeron que me buscaba, pensé que era una joda, pero no, así que nos subimos a un colectivo y anduvimos por la ciudad con la antorcha y saludando gente. Pasamos a 2 cuadras de donde vivía yo y mi gente decía: “Ahí va el Semilla con un cortado”, ja, ja. Un cortado, el que no tiene un mango, era por Macri.

El penal que le convirtió a San Lorenzo, en la victoria del Bicho por 1-0 que mandó al Cuervo, dirigido por Juan Carlos Lorenzo, a la B.

71 ¿Te ves con algún ex compañero? Los veo para el 1° de agosto, cuando nos juntamos en Boca para el aniversario de la Copa del Mundo. Se hace un asado al lado de la pileta, están los directivos, traen a los muchachos que viven en el interior, charlamos, recordamos anécdotas, nos decimos “¿qué tal?”, “estás pelado”, “che, miércoles, cómo tenés la cara”, “eh, a vos te falta un diente”, ja, ja, esas cosas. Después no, no veo a nadie más.

72 ¿No hiciste amigos en el fútbol? No. En el fútbol tenés buenos compañeros cuando jugás, pero una vez que dejás, cada uno tiene su forma de ser y te olvidás, por eso les digo a los que están jugando, que lo disfruten y no dejen, porque si no, después te pegás una aburrida de la mierda.

73 Vos te retiraste joven… Sí, a los 31 años, no tenía más ganas, estaba desmotivado después de haber jugado en equipos grandes, me dolía todo, quizás por estas salidas que te contaba. Por eso va mi consejo a los que son grandes y dudan, de que sigan jugando, que no se retiren.

74 ¿Te costó “el día después”? Pasó que me empecé a encontrar con gente que no correspondía, que me llevó por un mal camino, te empiezan a meter en jodas en las que uno no tiene nada que ver y la pasé mal.

75 Terminaste en Devoto. Sí. Me agarraron en una fiesta, los milicos venían siguiendo a uno que estaba conmigo, y encontraron droga en el departamento, pero yo no tenía nada que ver.

76 Pero había una balanza… Mentira, no era mía, decían que traía droga de Colombia. ¿Qué voy a traer yo droga? Cuando comprobaron que no tenía nada que ver, me soltaron, estuve tres o cuatro meses en Devoto.

77 ¿Y cómo es vivir en una cárcel? Es que nunca me comí los barrotes. Cuando llegué a Devoto, me esperaba el jefe de seguridad y el director. “Somos hinchas de Boca, a este señor mándenlo al pabellón 49”, dijeron, y no estuve ni cerca de los otros presos. Estaba con 3 o 4 personas, toda gente grande. Me traían comida, facturas, no tuve ningún problema. Incluso todas las tardes jugaba a la pelota porque los cocineros armaban unos partidos y me pidieron para jugar con ellos en la cancha de papi que había en el patio. Tenía cama, televisor, ducha de agua caliente, heladera, nunca estuve preso, la mente mía siempre estuvo en la calle.

Con la camiseta de Independiente, en el clásico de Avellaneda. Lo llevó el Zurdo López, que lo había tenido como jugador en Argentinos Juniors. Estuvo un año, sin mucho suceso.

78 ¿Te fueron a visitar ex compañeros? No, ninguno. Por eso te decía lo de los amigos, viste. Pero salí rápido, fue una confusión.

79 ¿De qué trabajaste después de retirado? Nunca hice nada. Tuve varios ofrecimientos para dirigir en Tucumán y en el interior, pero no tenía ganas.

80 ¿Por qué? Porque nunca me gustó ser entrenador. Yo sabía jugar a la pelota y eso hice, y después no me pidas más de lo que sé. Muchos siguen en la profesión, continúan concentrados, en hoteles, a mí no me interesa. Lo único que hice, al volver a Tucumán, fue jugar unos partidos de veteranos para un programa de televisión que pasaban por Canal 10 los domingos después de misa. Nos juntábamos con ex jugadores de San Martín y Atlético y nos llevaban a jugar a las comunas, a las 2 de la tarde. Después un buen asado, chupábamos, cantábamos y nos volvíamos a la nochecita. Lo hice 4 años, no cobraba un peso, era para pasarla bien, reírnos y salir un poco.

81 ¿Por qué te volviste a Tucumán en ese momento? Porque se había muerto mi viejo, y no quería que mi vieja estuviera sola. Ella no se quería ir a Jujuy con mis hermanos, se quería morir en su casa. Y se murió en su casa. Y ahí estuve yo para acompañarla.

82 ¿Y por qué ahora vivís en Buenos Aires? Porque al morir mi vieja alquilé la casa allá, y les hablé a los inquilinos para que me dejen mi departamento de Caballito. Aquí estoy.

83 ¿Cómo son tus días? Me levanto a las 9 o 10 de la mañana para aprovechar el día, voy a desayunar a Caprice, una panadería que tengo a tres cuadras, en Campichuelo y Avellaneda, charlo un rato con Estela, la chica que atiende, después vuelvo a casa, tomo unos mates, si es lindo día me voy al balcón a tomar un poco de sol, duermo una siesta, eso sí que es religioso, veo partidos, salgo a caminar un rato, a comprar la comida, porque yo nunca me cocino. Y esa es mi vida, tranquila. La gente me conoce porque mi carrera la hice en este barrio, y a la tarde por ahí me doy otra vuelta por la panadería para tomar un café y a la noche me acuesto temprano.

84 ¿Salís de noche? Noooo, no, ahora me acuesto temprano, a las 9 o a las 10, no quiero salir, ya he hecho de todo, ya está, no quiero saber más nada con la noche.

Tras su regreso de Colombia jugó en Racing de Córdoba (foto) y Alumni de Villa María.

85 ¿Vas a la cancha? A veces voy a la Bombonera, sobre todo cuando hace calorcito y es de día. Voy por Brandsen, no tengo que sacar entrada ni nada, entro por lista. Y después, sí, por la tele, a Boca lo sigo siempre, claro.

86 ¿De qué vivís? Boca me da una pensión, a través de la Mutual, y con eso me alcanza. Soy propietario de mi departamento de dos ambientes, y con eso estoy bien. Por ahí me llama Jorge Bittar, el directivo que está a cargo de la Mutual, y vamos a dar charlas a los vitalicios. Los otros días lo hicimos con Pancho Sa.

87 ¿Ves a tus hijas? Claro, Natalia y Paola, si viven al lado de mi departamento. Tengo tres nietas también: Camila, Malena y Mora, todas mujeres mi descendencia.

88 Pero salvo a tus hijas no ves a nadie… No, estoy más solo que los suplentes de los Reyes Magos, ja, ja.

89 ¿Eso no te pone mal? No, estoy bien, lo único que me falta es pique-patada-apoyo-dominio- gambeta-gol-contacto físico y un pedazo de cabeza (lo dice todo de corrido y rápido, como un tanguero) pero en general ando bien ja, ja, ja.

90 ¿Te sigue reconociendo la gente por la calle? Seeee, claro, si yo viví acá en mi época de jugador. La frase que más me repiten es: “¡Qué huevos tenía usted para jugar, qué huevos señor!”.

91 ¿No trabajás porque no tenés ganas o porque es difícil conseguir? Nunca tuve ganas de seguir en el fútbol. Y tampoco tengo necesidad, si con la pensión de Boca sobrevivo, ¿para qué más a esta altura?

En uno de sus BMW, en los años de esplendor.

92 ¿Llegaste a tener dos millones de dólares y 18 departamentos, como leí en el archivo? Los dos millones, sí, porque gané mucha guita: en un momento, en un año hice tres transferencias, de Boca a Argentinos, de Argentinos al Rojo y de ahí a Colombia. Pero 18 departamentos no, tuve 7. Y dos BMW.

93 ¿En qué se fue todo eso? Me separé, le di dos departamentos a cada una de mis hijas, después tuve que vender los otros, también los autos. ¿Para qué querría yo un auto hoy, si me muevo todo por el barrio? Después de separarme, viví un año en el hotel República y otros seis meses en el hotel Libertador, me gustaba vivir en los hoteles, que tocaran el piano, la pasaba bien...

94 Gastaste mucho en mujeres, es indudable… Y, sí, siempre he tenido muchas mujeres, es la verdad. Algo hice con lo que gané en el fútbol, también les di dos departamentos a mis hijas. Aparte, ¿quién me quita lo bailado? La pasé bien, conocí otros países, otras culturas, disfruté el dinero…

95 ¿Te volviste a casar? Me junté, estuve en pareja cinco años y me volví a separar. Digamos que me casé por poder y me divorcié por no poder, ja, ja. Tengo buena relación con mi ex mujer, no hay problemas.

96 ¿Tuviste problemas con alcohol? Noooo, otra mentira. Decían que tuve que ir a Alcohólicos Anónimos y nada pero nada que ver. Lo mismo que cuando dijeron que me quise tirar desde mi balcón, como Suñé. Cualquier cosa, si debajo de mi departamento hay un balcón terraza, ¿a dónde me voy a tirar?

97 ¿Por qué se dijo eso? Porque estaba escuchando música, la había puesto fuerte, me puse a bailar en el balcón. Llamaron a la cana, vino el periodismo e inventaron eso.

98 Alguna vez declaraste: “Me arrepiento de los excesos que cometí”. ¿Cuáles fueron esos excesos? El hecho de meterme con gente con la que no me tenía que meter, y que me terminó mandando a Devoto. Pero ya pasó, tampoco fue tan grave.

Andando en otro tipo de carro, en su Tucumán natal, ciudad a la que volvió en los años 90 para acompañar a su madre. A pesar de haber perdido casi todo, Salinas vive de una pensión que le da Boca y está feliz.

99 ¿Se puede decir que tu vida es circular: de no tener nada a tener un montón, y de tener un montón a no tener casi nada otra vez? Puede ser. Hoy no es que no tengo nada como cuando era un pibe en el barrio Ciudadela. Como te decía: soy propietario, no le debo nada a nadie, me alcanza para sobrevivir, ¿para qué quiero más? Estoy bien así. No jodo más, hago vida sana, no me meto con nadie. Y listo.

100 ¿De qué te arrepentís? De nada. Le tengo que dar gracias a la vida: tengo 60 años y estoy muy bien de salud. Hace tiempo que no corro ni hago ejercicios, pero como me decían los profes cuando era jugador: tengo un físico privilegiado, no soy de engordar, no sé lo que es un dolor de cabeza, un tipo sano. Tengo estufa en mi casa, también aire acondicionado, veo los partidos de Boca y de la Selección, ¿de qué me voy a quejar?

Por Diego Borinsky / Fotos: Emiliano Lasalvia y Archivo El Gráfico

Nota publicada en la edición de agosto de 2016 de El Gráfico

Por Diego Borinsky: 01/09/2016

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