ENTREVISTAS

Arrigo Sacchi: “Admiro a Simeone, pero no dejará una ideología a futuro”

- por Redacción EG: 09/08/2016 -

El notable entrenador italiano, gestor de un verdadero cambio de paradigma en el Calcio, recibió a El Gráfico en Italia y trazó una radiografía del fútbol actual. Los recuerdos del fantástico Milan de los holandeses. Y su visión de los técnicos que están en la primera línea: Guardiola, Zidane y el Cholo.

A los 70 años, Sacchi está retirado de la profesión. Trabaja como comentarista en la televisión italiana.

“Me gusta el campo, por eso vivo en la Romaña, aunque volver a Milán cada tanto es bueno. Es una ciudad que me dio tanto, que la quiero mucho. El otro día me escribió Guardiola y me dijo que había que ayudar al Milan, porque decía que toda una generación se miró en el Milan. Pero claro, se puede ayudar a quien quiere que lo ayuden”.

El que habla es Arrigo Sacchi, que anda vestido simple, con jeans y una remera blanca ajustada.

El hombre que, como le dijo Pep en un mensaje, armó una revolución con el Milan de los holandeses a fines de los 80. Un equipo que marcó a muchos, no solo porque logró el Scudetto ante el Napoli de Maradona en la primera temporada y dos Champions League, sino porque cambió los paradigmas del fútbol italiano en ese momento.

El ex entrenador, de 70 años, se sienta en el living del departamento de su hija, ubicado en Brera, un elegante barrio de Milán, para la entrevista. Su esposa Giovanna se acerca y ofrece café.

Ambos llegan desde la residencia que tienen en Romaña.

“Mi mujer tiene claustrofobia. Por eso no sube en el ascensor, ni viaja en tren ni en avión. La última vez que tomó un vuelo fue para ver la final en Viena, en 1990, cuando le ganamos a Benfica”, explica el ahora comentarista de TV.

“Yo también ando con problemas en el hombro izquierdo. Me vieron en varios lugares, me hicieron exámenes y nada. La doctora me hizo la resonancia y me llamó para decirme: ‘Su diagnóstico es fácil. Tiene todo roto’”, explica y lanza una carcajada.

El Milan que fue campeón de Europa de la mano de Sacchi, con monstruos como Baresi, Maldini y los tres holandeses: Gullit, Van Basten y Rikjaard.

La revolución milanista
Sacchi fue un defensor que nunca llegó a ser profesional y se retiró en 1979. Su carrera la comenzó como entrenador en Cesena, luego Rimini hasta que ascendió a Parma a la Serie B y el entonces presidente del Milan, Silvio Berlusconi, se encantó del juego de ese equipo.

Por eso, lo contrató para el cuadro rojinegro en 1987, donde comenzó la revolución, con Marco Van Basten, Ruud Gullit y Frank Rijkaard. Con ellos logró un título italiano, la Supercopa de ese país, dos Champions, dos Intercontinentales y dos Supercopas de Europa.

En un castellano muy bueno, producto de su paso por la banca de Atlético y la dirección de fútbol de Real Madrid, el nacido en Fusignano se confiesa con El Gráfico.

-Cuando se hablan de la últimas revoluciones de entrenadores en el fútbol, nos remitimos a Rinus Michels, usted, Johan Cruyff y Pep Guardiola. ¿Cómo gestó la suya?
-Un entrenador nunca puede hacer todo, por lo tanto, fue una situación particular. Primero fue buscar un club con ambición, que no solo quería ganar, quería que el equipo fuera dueño del balón, dueño del juego. Un equipo que debía divertir, convencer y ganar. En Italia era raro eso, solo se piensa en ganar y, ¿cómo se piensa ganar? Robando.

-¿Cómo robando?
-Nosotros tenemos una corrupción grande, como en la Argentina. De hecho, nosotros tenemos muchos hijos en la Argentina. En el fútbol se trataba de sacar ventaja con la táctica o engañando. Así, de esa manera uno no se supera. 

Arrigo en sus tiempos de DT del Milan.

-Como técnico, ¿quién fue el mejor jugador que vio?
-Es una pregunta difícil porque hay que evaluar distintas cosas. Primero hay que buscar la persona, con su empeño, su motivación, que busque alcanzar la excelencia. Después, la funcionalidad al proyecto técnico. Eso tiene otro voto. Luego, cómo se complementa con el resto. Después, el talento técnico y su generosidad. Por eso, tuve la suerte de tener jugadores así.

-Pero tiene que haber visto uno que lo deslumbrara.
-El mejor que vi como talento fue Ronaldo, el brasileño, cuando estuvo en Real Madrid. Pero si tú me decías a quién fichaba: a Ronaldo o a Van Basten, no tengo dudas de que me quedo con Van Basten. Y después estaba Maradona, quien me quiso llevar a Napoli.

-¿Cómo es esa historia?
-Me decía: “Arrigo, conmigo y con Careca siempre empiezas con un gol de ventaja” (sonríe). Maradona nos dio una mano en el Milan, porque mis jugadores sabían que enfrente teníamos al mejor jugador del mundo y por eso nos hizo crecer como equipo.

-Ese Milan había comprado a un joven Claudio Borghi, pero usted nunca lo utilizó, ¿por qué?
-El llegó aquí, pero lo tuve poco porque estaba a préstamo en Como. No pudo jugar con nosotros porque hacíamos un fútbol distinto a sus características. A él le gustaba mucho el balón, correr poco. Le gustaba poco jugar con sus compañeros; en fase de no tener la pelota no colaboraba mucho. Tenía una gran calidad técnica, pero nuestro ritmo era complicado para él.

En el Mundial 94, escuchando el himno en el banco italiano.

Simeone y Guardiola
Sacchi se jacta de que tiene el mismo número de teléfono de siempre. “Me llaman de todos lados y me da pena decir que no, pero no se puede”, se lamenta.

-¿Qué le parece el fútbol actual? Por ejemplo, lo que ha hecho el Atlético de Madrid.
-Tengo una gran estima por lo que ha hecho el Atlético. Por su entrenador, que hace un trabajo fantástico, por sus jugadores, que son un ejemplo para todo el mundo; por la dignidad y ética de grupo y de trabajo; por la intensidad y el orgullo. Pero le falta belleza, falta armonía. Admiro y me emociona ver un grupo con tantas ganas y a un trabajador fantástico como su DT, pero es un equipo que no deja una ideología a futuro.

-¿Es un equipo más de presente?
-Sí. Imagínate un partido entre Atlético contra otro Atlético, sería un aburrimiento total. Una fuerza agonística enorme, un empeño fantástico, pero el fútbol es armonía, poesía y música. Es un equipo bien organizado en la fase de quitar el balón. Yo debo decir que admiro a Simeone, pero no dejará una ideología a futuro. Me dicen que hace lo que puede, pero no es así. El ha aprendido mucho del fútbol italiano antiguo. Me gusta el orgullo que muestra su equipo. Cuando miro un partido, me inclino por el equipo que me emociona.

-Pero sacó del camino al Barcelona y al Bayern Munich en la Champions.
-Atlético debe dar un ejemplo al fútbol italiano, porque no solo se gana con el dinero, sino que se puede ganar con ideas, motivación, trabajo, con la voluntad, con el empeño. Atlético tiene ingresos de un tercio de los del Real Madrid, sería como un pequeño barco contra un barco de guerra. Por lo tanto, Atlético lo está haciendo bien: ha ganado títulos de la UEFA, y pelea con los grandes. Además, echó a los mejores del torneo, como el Barcelona y el Bayern, donde aprovechó que los jugadores alemanes tenían poca hambre. Guardiola me ha dicho que se marcha con un dejo de pena, porque el fútbol que él quiere no llegó completamente, tiene mucha estima de todos, pero este año tenían una propuesta y les costó mantener la idea todo el partido.

-¿Dice que a Guardiola le costó llegar a los jugadores?
-No lo sé, pero tengo que decir que Guardiola es un genio. El otro día me ha dicho una cosa que me emocionó: “Yo tengo dos personas que para mí son una referencia: Cruyff y usted”. Por gente como Guardiola el fútbol evoluciona, es siempre atractivo, en cambio otro tipo de fútbol permite sobrevivir. El fútbol es una renovación continua, que está encabezada por Guardiola.

Con la Azzurra perdió la final de USA 94 con Brasil en la definición por penales.

Real Madrid y Maradona
Actualmente, Sacchi es comentarista de Mediaset, un canal de televisión de Berlusconi, que tiene los derechos de la Champios League. De hecho, estuvo en la final del 28 de mayo que se disputó en el Giuseppe Meazza, analizando el duelo junto a Ciro Ferrara, ex compañero de Maradona en el Napoli.

-¿Qué le dejó el campeón de la Champions?
-Tiene jugadores fenomenales, que están acostumbrados a resolver todo individualmente, les cuesta jugar juntos. Hay que decir que ahora, con respecto a cuando yo fui director de fútbol del Madrid, tiene un grupo más profesional.

-¿Tan así es?
-Sí, pero no tienen esa capacidad de jugar juntos. Zidane intenta aprovechar lo que saben los jugadores sin poner demasiados problemas. El Madrid puede ganar un partido sin hacer nada, porque Cristiano Ronaldo, Bale, Benzema o Modric lo pueden resolver. Me acuerdo que es lo mismo que cuando nosotros jugábamos contra el Napoli de Maradona, que es como tener una espada sobre la cabeza que podía caer en cualquier momento. Recuerdo un partido cuando jugamos en el Meazza, hicimos un primer tiempo de fábula y la gente estaba aplaudiendo de pie como en el teatro. Yo llegué al vestuario y les dije a los jugadores: “O marcamos nosotros o marca él”. Por suerte marcamos nosotros.

Con un ejemplar de El Gráfico durante una entrevista en sus tiempos de entrenador.

-¿Qué le deja Zidane, en su primera experiencia como DT?
-Está en la peor situación.

-¿Por qué?
-Es como si Zidane fuera Spielberg y le mandan todos cómicos para hacer la película. Pero ojo, el Madrid tiene un presidente que es un fenómeno, que solo debe tener un poco de paciencia con los entrenadores. Cuando Florentino Pérez llegó al poder, el balance de ingresos del Milan era de 280 millones y el del Madrid era de 180. Hoy cambió todo...

El italiano sale a despedir a la puerta del departamento y deja una frase. Una que tiene de cabecera para cuando un técnico novato se le acerca a pedirle un consejo: “La diferencia entre la teoría y la práctica es simple. Einstein decía que la teoría es cuando un hombre conoce todo y no le sale nada”.

Bueno, a él sí le salió. Y le salió todo.

Por Leonardo Burgueño, desde Milan, Italia / Fotos: AFP y Archivo El Gráfico

Nota publicada en la edición de julio de 2016 de El Gráfico

Por Redacción EG: 09/08/2016

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