ENTREVISTAS

Pepe Castro, 100x100: “Para dirigir acá tenés que conceder, por eso yo no dirigí nunca”

- por Diego Borinsky: 18/05/2016 -

Un wing tan picante como sus respuestas. Adentro de la cancha, campeón de América con Argentinos. Afuera, contesta sin filtro.

El Pepe Castro, a los 60, wing picante adentro y afuera de la cancha. Se fue a dirigir a China.

1 Pepe Castro era un wing picante dentro de la cancha. ¿Verdadero o falso? Obvio, verdadero. Pero no el Picante Pereyra, eh (risas). Era de encarar al defensor y desbordar por la raya y metía diagonales. También era de contestarles a los rivales: me querían amedrentar con patadas o hablando y yo los cargaba.

2 ¿Qué cosas decías? Y… qué sé yo, a un Cubero de hoy le hubiera dicho: “¿Cómo te vas a poner esa cinta de capitán de animal print?”. Me duraría 2 minutos en cancha.

3 Pepe Castro era un hombre picante afuera de la cancha. ¿Verdadero o falso? Obvio, también verdadero, pero no un tirabombas, como me pusieron. Tirabombas es Sanfilippo, o era Guillermo Nimo. Yo decía las cosas que pensaba, sin filtro. Y las cosas que dije hace 30 años se fueron dando.

4 Una imagen que te retrata es el gol en Chile agachándote en la línea del arco para meterla de cabeza… Ja, ja, es cierto, hace poco, cuando Messi pateó el penal indirecto me llamaron de Chile para recordar ese gol. Los veían parecidos, como provocaciones. Fue un gol que allá no hizo nadie. Estaba en la U, contra Palestino: salió el arquero, se le cayó la pelota, la agarré, seguí, el arquero se quedó tirado, y en la línea me agaché y la empujé de cabeza. Me salió del alma, no sé por qué, no tenía nada contra el arquero ni contra el equipo rival. Fue el 1-0, luego ganamos 6-0 (poner en youtube: José Pepe Castro gol a Palestino).

5 ¿Los rivales no te corrieron para cagarte a trompadas? No pasó nada, el chileno es tranquilo, acepta las cosas. Cuando había llegado a Chile, le pedí al presidente que pintara los arcos y pusiera redes nuevas, estaba todo caído. Era demasiado amateur el fútbol en Chile, ahora mejoró, pero tampoco tanto, por eso, que Sampaoli, Borghi o Guede hayan hecho buenas campañas allí, a mí no me dice nada.

6 Pasame en limpio: ¿quién es José Antonio el Pepe Castro? Un hombre con alma de wing, como dice la canción. Un sibarita en muchas cosas. Un distinto en cuanto a la manera de ver el fútbol. Un loco que cree que algún día se va a poder corregir toda la porquería que ronda el fútbol. Un loco que cree que Futbolistas Argentinos Agremiados tendría que participar muchísimo más para darle al jugador la capacidad y la educación que no le da el Estado.

7 ¿Por qué no lo hace? Porque sus dirigentes siempre estuvieron condicionados a las políticas y a los intereses de la AFA, se acercaron demasiado a Gondona. Mi postura fue que el gremio hiciera fuerza para que el futbolista de la D fuera igual al de la A.

Se inició en Vélez. Allí se lo ve, con ropa de la época, cuello en V, en la cancha de Huracán.

8 ¿Por qué a tu cuenta de twitter le pusiste “mejor wing”? Siempre tuve alma de wing, y fui uno de los mejores. Después de René (Houseman), el número uno, ahí vengo peleando yo. Donde mido qué clase de jugador fui es en el hecho de que había entrenadores que no me podían ver, pero igual me ponían.

9 ¿Quiénes? Nito Veiga, Ricardo Rezza, Carlos Cavagnaro, que lo veías con la pelota y mi mamá tenía mejores piernas para jugar al fútbol. Con esos tuve problemas, pero me ponían porque me necesitaban.

10 ¿Tuviste agarradas feas con técnicos? Con Nito Veiga, que era una bestia. Andaba a los gritos en las prácticas: “eh, eh, eh”. Una vuelta paré la pelota y delante de todos le dije: “Pepe, José Antonio o Castro; Eh es para los animales”. Cuando después lo tuve de rival, pasaba cerca del banco y le decía de todo. Al Nano Areán, lo mismo: “¿Cómo podés estar dirigiendo a Argentinos con la historia que tiene y lo que sos vos?”. También tuve cruces con tipos a los que quiero mucho como Saporiti y Zucarelli.

11 ¿Piñas con rivales? Una vez casi cobro feo en la cancha de Estudiantes. Me salvó Lemme. Fue por la cobardía de Russo y de Agüero, ellos pensaban que todo se arreglaba con violencia, que podían ganar a lo guapo. Cada pelota que agarraba, me pegaban, y yo le decía: “Ayyyy Russo, ayyyy Russo”, y se desesperaba y me metía cada vez más duro. Cuando terminó el primer tiempo, me fui hacia el túnel solo, me dormí, raro en mí, y cuando me estoy metiendo, Russo me empezó a tirar patadas y piñas, justo venía el Cabezón Lemme, que había sido compañero de ellos, y los frenó.

12 ¿Con compañeros? Discutía mucho con Leo (Madelón) en Unión. También con el Nene Commisso: lo volvía loco si no me daba la pelota. Eso es lo que no veo en los jugadores de hoy, pareciera que les da todo lo mismo.

13 ¿La barra te apretó alguna vez? En el 77 vinieron a mi casa porque como no nos pagaban hicimos huelga y no jugábamos. Pistola Gámez mandó a sus secuaces, a Príncipe de Nápoles, a Tutuca, a Chicago, que peleaba en Titanes en el Ring, a toda esa basura de Vélez, que me fueran a apretar a mi casa. Eran como 60 monos, tuve que llamar a la policía.

14 ¿Alguna otra? Cuando fui a San Lorenzo, vino uno de la barra y me dijo: “Acá tenés que poner tanto”. El tipo sabía exactamente cuánto cobraba y me decía cuánto tenía que darles por mes. “Ni en pedo”, le contesté. “Mirá que vas a tener quilombo”, me advirtió. El del plantel que manejaba todo con la barra era el Ruso Siviski. Duré poco en San Lorenzo, tuvo razón. En Vélez, el alcahuete era Bujedo y entonces todo lo que se hablaba en el plantel, el tipo lo contaba. Ahora, si era poner plata para un viaje, para comer o tomar algo, ahí sí les daba, pero mensualidad, jamás. Pistola Gámez fue uno de los peores barras que conocí.

15 Sigo pasando lista: ¿con periodistas te peleaste? Con Ricardo Scioscia, uno que estaba con Víctor Hugo y que ya falleció, me agarré a piñas. Me venía liquidando mal y un día me enteré de que estaba en la cancha de Ferro, en un partido nuestro. Lo esperé, ya cuando casi no había nadie. Lo encaré y nos empezamos a dar, terminamos los dos en la comisaría. Mi vieja, que jamás levantaba el teléfono, me llamó, pobrecita: “Josecito, ¿qué hiciste? ¿Por qué armaste tanto lío?” (risas).

Esquivando al Pato Fillol, en un River-Vélez, duelo frecuente de esos años. Castro era un wing derecho rápido, hábil y encarador.

16 Me imagino que con los dirigentes también tuviste batallas… Era subversivo, sí. Cuando con Vélez jugamos por primera vez la Libertadores, en 1980, vino el presidente Petracca a darnos unas entradas para los familiares. Eran plateas sur alta. “Usted seguro manda a su familia a la platea norte baja, ¿no? Bueno, lléveselas estas, a nosotros mándenos al mismo luggar”, le dije y se las dejé. En la U, cuando jugábamos fuera de Santiago parábamos en hoteles con baños para compartir, como en las pensiones. A mí me daban  baño privado porque se pensaban que me iba a callar. Ni a palos. Hice lindo quilombo.

17 ¿Con qué defensor tenías más pica? Al que bailaba mal era al Loco Enrique. Lo encontré este año en las vacaciones y no me reconoció. Cuando le dije quién era, se quería matar. “Estás mareado todavía, Loco, del baile que te daba”, le dije. Pobre Loco, buscaba mil fórmulas para sacarme del partido y no podía. Me decía: “Te voy a matar”, y no le funcionaba. “Hola, Pepito, ¿cómo estás?”, y tampoco. Un gran marcador de punta, pero no podía conmigo. En cambio, Garré, uno de los más cuestionados, fue de los que más me costaron, tenía un ida y vuelta tremendo, porque Griguol los hacía correr. “¿Qué pasa, estás cansado?”, me jodía. Yo llegué a enfrentar a Aguirre Suárez, esos muchachos eran bravos de verdad.

18 ¿A qué arquero tenías de hijo? A ninguno en especial. Metía goles importantes, eso sí.

19 ¿Muchas veces festejaste goles con cortes de manga? Que recuerde, dos veces. Una, contra River, por la Libertadores 86, en el Monumental. Les ganamos 2-0 en la semifinal y forzamos un desempate. Todos lo veían ganador a River y parecía que la Copa la tenían que ganar ellos. Me puteaban, tenía las pelotas llenas con la gente y entonces en un minuto surgió esa reacción, ni la pensé.

20 ¿Qué recordás del desempate con River? La cancha de Vélez explotaba. Nunca vi tanta gente, muchas avalanchas, tremenda tensión. Yo era de interactuar con la gente hasta el último minuto, siempre tuve ese ida y vuelta, a mí no me jodían los insultos.

21 El otro corte de manga. En Unión-Tigre, Nacional B, en Victoria. Estaba el director de la escuela de mi hija, el Pestalozzi, un alemanote que era vitalicio de Tigre. ¡Qué papelón! No eran muchos esa tarde, pero me estaban rompiendo las pelotas y salió así.

22 ¿A qué jugador de estos años te parecés, para los que no te vieron? Era una especie de Barros Schelotto… O peor en realidad. Era insoportable. Una vez le preguntaron a Ruggeri si Cabañas había sido el rival más complicado y el Cabezón me nombró a mí.

23 ¿Por qué? Porque no paraba un minuto. Con la pelota te encaraba siempre. Y de boquilla también.

En la Selección tuvo un breve paso con Menotti, en 1979. Disputó la Copa América de ese año y luego participó de una gira por Europa que incluyó un gol a Alemania.

24 Un ejemplo. No sé: Bujedo era cordobés, y allá a los cornudos les dicen “gorreados”. Habíamos sido compañeros en Vélez y cuando me fui nos tocó enfrentarnos. Todo el tiempo me decía “gorreado, gorreado” hasta que en una le contesté: “Está bien, cordobés, yo seré gorreado, pero vos a tu mujer dejala en bolas que no la toca nadie” (risas).

25 Apodo de pibe. Pollo. Yo entré a las inferiores de River, y lo que te digo es verdad, no soy como el Bambino Veira que te cuenta la misma historia tres veces seguidas, y te va agregando cosas y las va cambiando. Esta es verdad: yo jugaba en la plaza, en Versalles y Liniers, y acompañé a un amigo a probarse a River. Me hicieron jugar y al final quedé yo y no mi amigo. Los pibes del barrio me decían Pollo, porque era chiquito y jugaba en River. Por eso, si en la calle uno me grita “Pepe”, no me doy vuelta, porque si lo hago, después viene el “andá a la puta que te parió”, pero si me gritan “Pollo”, sí, porque seguro son amigos del barrio.

26 ¿Qué pasó en River que no llegaste? Estuve un año, y me limpió Osvaldo Diez. Y mirá cómo es la historia. A mí, Menotti me convocó a la Selección en el 79 y fuimos a entrenar a  la cancha de San Lorenzo. En ese momento, Diez estaba en San Lorenzo, y viene el Flaco y le dice: “Mirá este pibe lo que juega”. Y mi respuesta me pinta de cuerpo entero. “Este me echó de River”, le dije ahí nomás. Desde pibe no me gustó guardarme las cosas. Diez me miraba y no entendía.

27 No entendí por qué te limpiaron en River… Decían que me faltaba, yo qué sé. Y de ahí me volví a jugar a la plaza, no quería saber nada con ir a otro club, pero me vio un tipo y me insistió para que fuera a Vélez, porque él conocía a uno que manejaba todo. Me probaron, la rompí y quedé. Y la verdad que después no me enganchaba, estaba para irme, ¿y sabés qué me impulsó a seguir?

28 No. Que un día me mandaron a jugar a Tercera. Al Amalfitani. Y entrar a ese templo fue tremendo. Lelo García no te dejaba ni acercarte en la semana, así que era un campo majestuoso. Jugar ahí, con gente, porque se acercaba el partido de Primera fue un incentivo tremendo. Bueno, había gente pero tampoco era taaaaanta, viste, ahora la gente de Vélez va un poco más. Antes eran tres tipos e iban a putear (risas), bueno, pero entré a ese templo, se juntó gente y me fascinó. Me quedé y unos meses después debuté en Primera con 19 años, muy joven para la época.

29 ¿De qué equipo eras hincha de pibe? De Boca. Fana mal, eh. Mi ídolo era Rojitas, tenía un poster arriba de mi cama. Pero el ídolo se me cayó cuando lo tuve de ayudante de campo de Nito Veiga en Argentinos. Estaban Veiga, Rojitas y Menéndez, malísimo...

30 ¿Ibas a la Bombonera? Sí, sí. A mí me hizo de Boca el Gordo Alberto, el vecino de al lado de casa, solterón. Mi viejo era de Vélez… pero amargo, viste, y el vecino se avivó y me compró la ropa de Boca y me empezó a llevar a la Bombonera. Mi viejo me llevaba a veces a ver a Vélez, pero era 0-3, 0-4, siempre igual. Después empecé a ir con amigos, éramos como 12 y teníamos solo dos carnets: entonces pasaban 2 y tiraban el carnet por la escalera y así pasábamos todos. Era muy fana, me acuerdo de todo, de la final en cancha de River que le ganamos a Central en el 70 , el gol de Landucci para ellos y que lo dimos vuelta con Rojitas y Coch. Imborrable.

31 ¿En la Primera de Vélez seguías yendo a ver a Boca? No, ahí ya se pierde. Sí recuerdo que en mi primer partido en la Bombonera me acerqué a la parte de socios, ahí abajo, y veía a todos mis amigos.

Con Unión logró el ascenso al vencer en la final a Colón. Fue el capitán y goleador. Aquí, ante Boca.

32 Pero te gustaba el contrapunto con los hinchas, ¿o no? Claro, yo necesitaba de esa disputa, me motivaba, con poca gente no quería jugar. Con poca gente no jugaba bien. Tampoco entiendo el delantero que no grita el gol, no la puedo creer esa. Yo al gol lo vivía, ¡qué me importa la otra camiseta, yo juego para mi equipo! Los goles hay que gritarlos.

33 ¿Por qué Vélez te dejó libre? Es largo: un médico me hizo una quemadura de tercer grado, mirá (se saca los zapatos y muestra un trozo de piel de otro color, en el empeine). Me había lesionado el tendón de Aquiles, me operaron, me pusieron un yeso, y como me dolía, me lo fui a sacar. Como el médico este, Manguel de apellido, no tenía encima el botiquín con las herramientas, la bestia me puso ácido acético. “Tranquilo, es vinagre, te lo afloja en un rato”, me dijo, pero el yeso se chupó todo el ácido y empezó a trabajar en la piel. A la noche me empezó a arder, y al final tuvieron que operarme: me hicieron un injerto. Creo que en el club tuvieron miedo de que les hiciera juicio, porque me terminaron dejando libre con 25 años, siendo el mejor jugador que tenía Vélez entonces, con todos los equipos grandes buscándome. Al final fui a Independiente.

34 ¿Qué recordás de Labruna? Un grande total, un vivo de aquellos. En esas épocas, recién el jueves te dabas cuenta si ibas a jugar, de acuerdo a si te ponían en la práctica con los titulares o con los suplentes, porque los técnicos eran muy maricones y no se la jugaban, para que no los encararas. Con Angel éramos todos titulares. Te miraba y te decía que jugabas. Después, nos juntábamos en el vestuario y éramos 14 o 15 los titulares, ja, ja…

35 Tenía buen ojo… Olvidate. A mí me llevó el Puma Morete a la casa de Angel. El Viejo me atendió con todos esos rulos, los anteojos de culo de botella, recién se despertaba de la siesta, tenía los calzones esos largos con la bragueta sin botones, y la camiseta. “Mire a quién traje”, le dijo el Puma. “¡Qué wing que sos vos, eh! ¿Cómo estás de la lesión? Mirame bien, ¿cómo estás de la lesión?”, me preguntó. Le dije que perfecto. “Andá a firmar ahora”, me dijo. Y así llegué a Argentinos y pude ser campeón.

36 ¿Cuál era la clave de aquel genial Argentinos 84-86? Primero, la calidad técnica de los jugadores. Había muy pocos jugadores malos. Y un grupo fuerte. Para mí, los grupos se arman con los resultados, si no, muy difícil.

37 ¿Quién fue el padre de la criatura? Don Angel llevó a varios jugadores. Armó un equipo para zafar del descenso, si le decías que con esa base íbamos a ganar la Libertadores ni lo creía. En esa época, la táctica no estaba tan desarrollada y el entrenador se supeditaba a la riqueza técnica de los jugadores. Don Angel arrancó sacándonos de la cancha de Argentinos, porque quería más espacio para desplegar buen juego. Después vinieron Saporiti y Yudica y le dieron su sello. Los tres fueron importantes.

38 ¿Quiénes eran los jugadores clave? Videla superlativo, el mejor de todos, crack. Batista ni hablar, el Flaco Olguín, chapeau, dos wines como Ereros y yo y para el 9 era sencillo, la tenía que empujar. Primero Pasculli, luego Borghi.

39 ¿Videla era más que Borghi? El Bichi era un excelente jugador, pero no nos daba todo lo que podía. Siendo Borghi, con esas condiciones, tenía que ganar los partidos solo, y no lo hacía.

Con camisetas de dos grandes, Independiente (foto) y San Lorenzo. Tuvo pasos cortos por ambos y encontronazos con entrenadores. No dio lo que se esperaba.

40 ¿Te sorprendió que Borghi fuera entrenador? No daba ese perfil, ¿no? Me sorprendió la suerte que tuvo. Muchísima suerte.

41 El técnico del que más aprendiste. Roberto Marcos Saporiti. Un tipo honesto, laburador, que sabía de fútbol y te convencía. Y eso que con el Sapo me calenté cuando me sacó en un partido por un gesto que le había hecho en el cambio. El clima estaba caldeado. “Le voy a dar un escarmiento, usted esto no me lo puede hacer”, me dijo delante del plantel. Me mandó al banco para el siguiente. Entrábamos a la cancha, el Sapo adelante, y en un momento vino como a darme una palmada en la espalda y me corrí.

42 ¿Cómo terminó? Jugábamos contra Ledesma. El Sapo, en el banco, le dijo a alguno de los muchachos, ¿viste cómo es el Sapo?, medio agrandado: “¡A estos les metemos cuatro!”. Y bueno, iban 35 del segundo tiempo y perdíamos 1-0. Me hizo entrar, centro mío y empatamos. Esa tarde me crucé mal con Marcelo Araujo.

43 ¿Te dijo que estabas crazy? El boludo me reportea para la radio. Me dan los auriculares y escucho que dice: “La hinchada de Argentinos está muy nerviosa porque no juega Maradona… perdón, porque no juega Castro”. Ensguida me dan a mí y le fui a la yugular: “Pensé que estaba en un programa de fútbol, no en uno cómico”. Después nos hicimos amigos…

44 Tu día más feliz y tu día más triste en el fútbol. Los dos me remiten al mismo partido, la Intercontinental con Juventus. Meter el 2-1 faltando 15 minutos era para salir campeón y quedar en la historia como el héroe. Fue un momento sublime, pero terminó siendo triste porque nos empataron y nos ganaron por penales.

45 Cuando metiste el 2-1, ¿te sentiste campeón? Sí, sentí que éramos campeones.

46 ¿Qué sentimiento prevalece: orgullo por cómo jugaron o bronca por haber perdido? Orgullo pleno. Los dos mejores equipos del momento empataron y ganó uno por penales. Y ese equipo era una selección de Italia reforzada por cracks como Platini y Laudrup.

47 ¿Se equivocaron en algo? No sé, mirá: yo no cambio resultado por funcionamiento. Si se da otra vez ese partido, lo vuelvo a jugar de la misma manera. Algunos compañeros míos dijeron: “El técnico se durmió, tendría que haber puesto un defensor por un delantero para asegurar”. Como si ese cambio te asegurara algo…

En San Lorenzo, con Leo Rodríguez y Mario Videla, ex compañero de Argentinos, al que considera el verdadero crack del equipo.

48 ¿Por qué no pateaste penales en la definición? Yo era de patear penales, pero como no pude jugar el desempate de la Libertadores contra el América, porque me lesioné en la revancha, no pateé ese día que ganamos la Copa en Asunción y siguieron pateando los que lo hicieron ese día.

49 ¿Cábala? Y… esas cosas que inventaron Bilardo y compañía.

50 ¿Qué recordás del vestuario en Tokio? Que había un sabor amargo porque lo tuvimos para ganar, nos empataron faltando 7 minutos. Vino el presidente de la Juve, yo ni sabía quién era. Se me acercó y me dijo: “Castro, Castro, 29 anni”, o algo así, es como que quería llevarnos a Borghi y a mí también, pero yo era muy grande; “29 anni, ¿cómo puede ser?”, repetía.

51 ¿Aquel Argentinos 85 le hubiera hecho fuerza a este Barcelona? Sí, para mí esa Juve de Platini era más que este Barcelona. El fútbol en España es fácil jugarlo, con los tanos es otra cosa.

52 ¿Para vos es lo mismo haber ganado o no la Intercontinental? Nooo, ¿cómo va a ser lo mismo? Además, imaginate para mí, que era el que hubiera definido el partido con ese gol faltando 15 minutos. A veces la grandeza de los jugadores la marca el destino, qué sé yo, hay tipos que no fueron grandes jugadores pero el destino los puso ahí. Fijate Palermo: habrá habido mil como él, pero el tipo estaba en los lugares justos y la embocó. Igual, volviendo a lo anterior, la mayoría de la gente de Argentinos no tiene identidad y no te van a reconocer nunca lo que hizo ese equipo.

53 ¿Por qué lo decís? Vas a la cancha y no hay nada de nosotros, que ganamos 2 campeonatos ¡y la Libertadores! Aparecen imágenes del 60, banderas que dicen “La Paternal está felí”, la foto de Riquelme. El día que toda la cancha le gritó a Núñez, “Gordoooo, Gordoooo” dije basta: me levanté y me fui. Una cosa de locos. El otro día, fue: “Lobooo, Lobooo” porque Ledesma metió una patada de impotencia. Increíble. Y si va Mario Videla, no lo conocen, viejo. Voy yo a dar una nota para Fox al estadio y no me dejan pasar, no saben qué hice en el club. ¡No tiene identidad Argentinos!

54 Entonces no te habrás emocionado demasiado cuando Riquelme firmó con Argentinos. Riquelme es un gran jugador, pero no hace nada si no genera dinero.

55 ¿No vas más a la cancha? Obvio que no voy más, todo esto me da mucha bronca. El otro día vi un tuit del club que dice: “Algo está cambiando”. Y al lado… ¡una foto de un tablero de luz! Te querés matar, tenés que ponerte contento porque cambian un tablero de luz, dejate de joder.

En Argentinos Juniors consiguió su mejor rendimiento y ganó los 4 títulos de su carrera. Junto a Pedro Pasculli, al que se cansó de asistir con centros.

56 ¿En Unión te reconocen más que en Argentinos? Sí, pese a que jugué menos. Me quieren mucho y nos llaman seguido. Fui capitán y goleador del equipo que le ganó una final a Colón y ascendió. En Argentinos debería haber 20 butacas para los campeones de América y listo, como se haría en cualquier club con identidad y memoria.

57 ¿Por qué te expulsaron en esa final con Colón del 89? Porque fue digitado. Lamolina, encima, que me conocía de toda la carrera y con el que mantenía un gran ida y vuelta. Pasó que rajaron al 8 de Colón y llegó la orden de echarme a mí. Primero me amonestó por estar al lado de un lateral y luego porque pedí un penal. Fui corriendo a agarrarle la mano a Pancho, se lo supliqué: “No me podés echar por esto en una final”. Me perdí la revancha. La verdad es que hay muchos árbitros que no van por guita sino que entran a cagar a alguno, son así, te van a buscar.

58 El mejor y el peor DT que tuviste. El mejor, el Sapo. Y el peor, Nito Veiga. No reunía ni la más mínima cualidad para dirigirme. Otro que me gustó, sin que me dirigiera, es Cappa. No pudo ganar con Huracán, pero si no estás del lado maquiavélico de la escuela de Estudiantes, tenés que reconocerlo, viejo.

59 Aunque no haya ganado… Claro, porque si lo negás solo porque no ganó, entonces tampoco leas a Borges, porque nunca le dieron el Nobel.

60 Los mejores amigos del fútbol. Pedrito Larraquy, Falcioni, Tognarelli, con Carlos Bianchi teníamos una gran relación, cada tanto me hablo…

61 ¿Por qué te peleaste con Bilardo? En mi mejor época, cuando la rompía en Argentinos y todos decían que debía ir a la Selección, no me quiso llevar. ¡Y llevó a cada uno!

62 ¿No te llevó por quilombero? Ojalá todos fueran quilomberos como yo dentro de la cancha. Yo no me callaba por conveniencia, lo que vendía Bilardo a mí no me gustaba. El decía que no existían los wines y al fútbol, si no lo abrís por afuera, no lo abrís más. Ayer, hoy y siempre. Y le contesté a esa burrada que dijo con unas palabras de Menotti: “El fútbol fue sabio para sacar a Bilardo de la medicina”. Imaginate lo que hubiera sido de médico.

63 En twitter liquidás a todos los periodistas, ¿te gusta alguno? Me gusta Carlos Polimeni. Muchos arrancan bien pero cuando se visten creyéndose que son modelos, ahí la cagan. Se piensan que tienen estilo y por más que se pongan cosas de marca, no lo van a tener. A casi todos esos, en mi época, los irían a buscar los jugadores a la radio o a la tele. Ahora no lo hacen porque solo piensan en la guita.

Bicho internacional. En Tokio: Domenech, Villalba, Vidallé, Videla, Olguín, Batista, Borghi, Castro, Commisso, Ereros y Pavoni. Estuvieron a 7 minutos de ganarle a la Juventus.

64 ¿Trabajaste en el fútbol? Poco. Lo máximo fue en la U de Chile en inferiores y luego estuve cerca de ser el DT de Unión. Hablé con varios presidentes, pero al final no se dio. Es que hay cosas que los técnicos no dirán jamás. O arrancan en la D, como Carusito, como lo ha contado él con ese buen verso que tiene, o si no, cuando llegás, los dirigentes te dicen: “Este juega y este no”, y ahí ya arrancás mal de entrada.

65 ¿Por eso te retiraste también? Un poco sí. Tenía 36 años, había andado muy bien en la U de Chile, me sentía en buen estado, pero ya estaba asqueado de todo el manoseo del fútbol, del entorno, de lo que se publicaba, de lo que tenés que conceder para jugar y dirigir, de los aprietes, de estar condicionado a un montón de cosas.

66 ¿Te puso mal no poder laburar en el fútbol, salvo esa breve experiencia en la U? Me puso mal no poderme consolidar en los medios. Había arrancado en la primera etapa del Diario Perfil, pero duró muy poquito y se cerró. Acá se confunde trayectoria con permanencia. Veo a ciertos tipos en la tele y me digo: “¡Cómo desperdicié la vida! ¿Por qué no habré seguido buscando por ese lado?”. Veo a tipos que conjugan mal los verbos, que dicen boludeces. Y a muchos otros que les hablan a los capos de los canales, al establishment y no a la gente. Hablan difícil y no se entiende. Construyen puentes donde no hay caminos.

67 ¿De qué trabajaste en estos años? Estuve en Perfil, después hice un programa de radio con unos chicos de Argentinos que se llamaba El Desborde. Y también armaba unos recorridos turísticos por la ciudad y en estancias del gran Buenos Aires.

68 ¿De dónde la sacaste esa? Siempre me interesó la historia argentina y mi nena estudió Historia y me potenció el interés. Lamentablemente, cuanto más historia argentina sabés, más loco te ponés con lo que pasa en el país.

69 ¿Cuántos años tiene tu “nena”? Tiene 30 y es Doctora en Historia, trabaja en el Conicet. La cuestión es que me puse a estudiar sobre las cúpulas de Avenida de Mayo y algunas cuestiones específicas de las estancias y, sin perder la dignidad de lo que es salir a laburar, fui armando recorridos con turistas a través de los contactos que hice con el fútbol. Estudié pero no para buscar un título, sino para esto. Me costó rehacerme pero me terminó yendo muy bien.

70 ¿Cuándo empezaste con eso? Al principio intenté seguir ligado al fútbol, como te decía, pero me costó. Es duro el tema para mucha gente, eh. El otro día escuchaba lo de Mondragón y ¡la pucha! La peor enfermedad es la de la cabeza. En un momento no la pasé bien porque lo que más me gustaba era interactuar con la gente y dejé de hacerlo.

71 Pero vos mismo fuiste el que no quisiste, ¿o me equivoco? Porque por mi personalidad nunca entendí la concesión. Es el día de hoy que no la entiendo. Y para dirigir tenés que conceder. Si hubiera concedido, estaría dirigiendo. Es lo que hace la mayoría.

Con la Copa Libertadores recién ganada, entre un Borghi muy flaco y Juan José López.

72 ¿Ante quién conceden? Principalmente, ante los directivos: ellos te traen y te cuelgan a los jugadores, y así estás condicionado. La mayoría dice: “Dirijo igual”.  Como siempre me resistí a estas cosas, terminé dirigiendo en countries: San Carlos, San Jorge…

73 ¿Te daban bolilla en los intercountries? Obvio. Yo fui un bicho en el fútbol, y por ese motivo conozco bien al jugador. El bicho es el que te salva en el fútbol, pero tenés que saber llevarlo al bicho, y no es fácil.

74 ¿Qué es de tu vida, hoy? Increíble que vengas a hacerme una nota justo ahora, porque mañana me voy a China, en un programa de intercambio, a trabajar con chicos.

75 ¿Cómo llegaste ahí? Esos golpes de suerte de la vida que te da un lindo reconocimiento a esta altura, después de 10 o 15 años sin trabajar en el fútbol.

76 ¿Cómo se dio ahora? Es un premio y se dio de manera totalmente inesperada. Es increíble, porque a veces me cansé de pedir, de hacer relaciones, hablás con uno o con otro y nunca se dio, para ser técnico o para estar vinculado a un club como manager, no sé.

77 ¿Nunca estuviste ni cerca? En Unión fue muy curioso. Me reuní con Malvicino, el ex presidente, y fuimos a ver un partido de Unión con Independiente, en Avellaneda. Estaba Pumpido de interino, yo asumía en la fecha siguiente, pero Malvicino me dijo que no quería a Ereros, mi ayudante, y yo me puse firme. No concedí. Ahí quedó, y al final Pumpido se mantuvo y mirá la carrera que armó, fue campeón de la Libertadores con Olimpia. Esa vez todo terminó con un: “Yo, con patrones de estancia no trabajo”. ¿Qué hubiera pasado en mi vida si actuaba de otro modo? No lo sé. Pero no hubiera sido yo.

78 ¿Cómo se dio entonces lo de China?  Escuchá, es increíble. Después de haber andado tantos caminos, un día me crucé a Fermín Valenzuela, un muchacho que había sido compañero mío en Argentinos. Siempre me cargaba porque yo no había salido en la tapa de El Gráfico y él sí. Marcando a Comas, de Boca, ahí atrás, pero yo ni eso. Bueno, este Valenzuela era maestro mayor de obras y le pedí que se encargara de hacer unas reformas en casa. Me mandó a dos amigos, hinchas del Bicho, uno se llama Ricardo. Y unos meses después, este Ricardito me llama un día y me dice: “Pepe, ¿querés ir a dirigir a China?”. Por un contacto con un ex juez de línea llegó la chance. Así como te la cuento. Insólito.

79 ¿No exigían ningún requisito? Sí, unos cuantos: importante trayectoria en Primera División, partidos en la Selección y con un intelecto medianamente preparado, cómo te desenvolvías, presencia, y demás. Me llamaron, tuve una entrevista y me avisaron que había varios candidatos. El encargado manejaba intercambios argentinos con China. Había varios personajes importantes, Bochini entre otros…

En bicicleta muy jovencito, de elegante equipo deportivo marrón.

80 ¿Le ganaste a Bochini? En chapa, el Bocha es el Bocha, pero se ve que también miraban el manejo, porque acá se trabaja con chicos. Y bueno, me terminaron eligiendo a mí. Me estoy yendo a Zhongshan, un paraíso turístico, con 20 o 25 grados de promedio, ahí nomás de Hong Kong.

81 ¿Qué vas a hacer? Clínicas con chicos de escuelas y formar una selección local Sub 17. Hicieron hincapié, en las charlas, en que a ellos les falta nuestra picardía, aunque a veces nosotros nos vamos un poco, ¿no? Sería enseñarles la técnica y también algunas mañas. Todo esto depende del gobierno chino. Firmé contrato por un año con opción a tres. Tanto tiempo buscando algo serio vinculado al fútbol y se dio gracias a Ricardito, que vino a hacerme unos trabajos de albañilería a casa…

82 Los chinos compran todo ahora. Y… dicen que Cristiano y Messi van a terminar su carrera ahí. Cristiano, un monstruo...

83 ¿Messi no es un monstruo? A mí dame a Cristiano, yo soy cristianista, me gusta su personalidad, tipos que salen y dicen: “Este partido lo gano yo”. Messi es un crack, pero dámelo con la personalidad del otro.

84 ¿De qué equipos son hinchas tus hijos? De Boca los dos. Guido es Analista de Sistemas y Dolores, como te dije, Doctora en Historia.

85 ¿Existe la cama en el fútbol? Claro que existe. La cama indirecta, sobre todo. No salís a perder, pero por adentro pensás: “Que se vaya este tipo que no lo levanta más”. O perdés y decís: “Y bueno, andá a la puta que te parió”. La derrota pasa a dolerte menos.

86 ¿Existe jugadores mala leche? Obvio, el tipo que te va a quebrar. ¿O a vos te parece que Tevez es buena leche? Tevez es Macri, protección mediática. Lo quebró al arquero y al pibe de Argentinos. Si era Orion, le daban 24 años de condena.

87 ¿Te gusta Martino en la Selección? No. Lo veo impostor, a mí me gusta el tipo genuino. Veo que quiere hablar de una manera, que se hace el filósofo, y no le da para eso.

Ya más grande, en un auto de carrera. Pepe Castro siempre fue auténtico y expresó lo que pensaba.

88 ¿A quién hubieras elegido? Al Cholo.

89 ¿Cómo te llevaste con Grondona? Normal, siempre dije lo que pensaba de él. Creo que si hubiera sido más dócil y tranquilo con don Julio, si no lo hubiera criticado, habría jugado más en la Selección y tenido otras oportunidades de trabajo.

90 ¿Había mucho doping en los años 70? Sí, obvio, cuando yo arranqué les metían inyecciones a un montón de jugadores antes de empezar los partidos. En el culo, en las venas, en cualquier lado.

91 ¿A vos no te ofrecieron? No, porque yo era pibe, recién empezaba, los más grandes por ahí venían con esos vicios. Sí vi cómo se daban compañeros en el vestuario con estimulantes… Una vuelta llegó como técnico Urriolabeitia y dijo “no va más”. Ufff, me acuerdo de Pastor Barreiro que se puso loco. “Si no está la papita, no juego”, decía. Yo estaba ahí al lado, no me la contaron, ¡eh!

92 ¿A vos te limpiaron de la Copa América por eso? Obvio. Te gusta el quilombo, eh.

93 No, solo quiero saber cómo era el tema en esa época… Fue antes de jugar contra Brasil en el Maracaná, año 1979. En esa época, la Copa América no se jugaba de corrido sino a intervalos y en distintas sedes. El día anterior, en una habitación, los referentes del plantel preguntaron quiénes iban a tomar las pastillas. Pedrito Larraquy y yo nos negamos.

94 ¿Sabías qué eran esas pastillas? Y, antes del partido, ¿qué te iban a dar? ¿Mentho-lyptus? Al final fui al banco. Yo venía de romperla contra Bolivia en la altura. Contra Brasil era el titular toda la semana, incluso el partido lo daban en los cines en Buenos Aires, toda mi familia fue al cine, pero después de esa charla me sacaron. Y en mi lugar jugó Hugo Coscia. ¿Vos sabés de qué ciudad era Coscia?

95 No, ¿de cuál? De Chacabuco, la misma ciudad que Passarella.

96 ¿Menotti estaba al tanto de esas cosas? No lo sé.

97 ¿Pudiste hablar después con Passarella? No, Passarella era un tipo muy corto. Le decían el gaucho, el chacarero, y eso que era compañero mío de habitación, eh. Pero viste, los que se hacen los patrones, esos tipos no me van…

Pasional. Así se mostró en la charla con El Gráfico, en su departamento de Villa Pueyrredón. "Poné que Fernanda, el amor de mi vida, es hincha de Estudiantes, ¡increíble, eh, que termine con una del Pincha!", asegura.

98 ¿No jugaste más? Sí, sí, de hecho ese día fui al banco con una cara de fastidio terrible. Por ahí algunos jugadores, con 100.000 tipos en la cancha, están todo cagados y prefieren ir al banco. Yo, no. Al minuto perdíamos 1-0 con gol de Tita, y pensé “La que se viene acá”, pero en el segundo tiempo el Flaco me dijo: “Nene, ¿se atreve?”. Y le contesté que para eso me había llevado. Después, en la gira europea le metí un gol a Alemania.

99 Alguna vez declaraste: “No estaba mentalmente preparado para jugar en la Selección, era muy rebelde”… Puede ser, es lo mismo que te comentaba con el tema de ser entrenador: tendría que haber condicionado mis decisiones en varios aspectos.

100 ¿Te molestaba cuando le decían Pepe a José María Castro, el ayudante de Bianchi? Sí, claro que me molestaba. Cuando le decían a él y al jugador de Atlanta, dos usurpadores de mi apellido, acá el único y auténtico Pepe Castro del fútbol soy yo. Incluso llegué a llamar al periodista de campo de juego, un pelotudo importante, para que dejara de decirle Pepe Castro al ayudante de Bianchi. Y el otro también sacaba chapa. Fue importante, muy importante pero en Atlanta. ¡A-tlan-ta!, ¿entendés?

Por Diego Borinsky / Fotos: Maxi Didari y Archivo El Gráfico

Nota publicada en la edición de abril de 2016 de El Gráfico

Por Diego Borinsky: 18/05/2016

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