Notas de la revista

Lionel Messi: "No me interesan los récords, prefiero ganar algo importante con la Selección”

En el año en que seguramente superará a Batistuta como máximo anotador en la historia de la Selección, el 10 nos dio una exclusiva y no dejó pregunta sin contestar: Barcelona, la amistad con Suárez y Neymar, la angustia por el Mundial y la Copa América pasados, River, Newell's, el futuro...

Para variar, se llevó un premio individual: el balón de plata, en este caso. El de oro fue para Suárez.

Es distinto.

Vaya descubrimiento.

Aseguran que en su documento aparece Rosario como ciudad de nacimiento. Muchos sospechamos que algún funcionario corrupto, de esos que nunca faltan en nuestro bendito país, agarró la cometa para dejarlo pasar, pero que en realidad el pibe cayó de Marte. O que se curtió en los potreros de Júpiter. ¿De qué planeta viniste?

Es distinto. Y, entonces, le seguimos los pasos con una entrevista especial, como para estar en sintonía.

Lionel Messi es objeto de deseo de un ejército de periodistas diseminados por los rincones más remotos del mundo, pero a Leo no le da el tiempo para satisfacer a todos. Entre los partidos que juega (que son muchos, porque su equipo avanza hasta casi todas las finales que tiene a disposición), las horas que le dedica a inventar jugadas para disfrutar con sus dos compinches de allá adelante, los invitados que recibe en las prácticas, las participaciones en comerciales, los dos hijos chiquitos, el perro, Antonella, y el rito impostergable de la siesta (como lo confesará el mismo protagonista), digamos que tiempo no le sobra. Y tampoco lo entusiasma demasiado ejercer el rol de entrevistado, eso también hay que decirlo.

Messi se expresa en la cancha. Está clarísimo: ningún ámbito le sienta mejor que ese para mostrarse tal cual es. Ninguna expresión construida con palabras resulta tan contundente y tan diáfana como su manifestación futbolera, mal que nos pese, porque para eso estamos y nos encantaría que, además de todo lo que nos regala con la pelota, nos describiera sus emociones y pensamientos con la profundidad y la riqueza de vocabulario de un Sacheri, por caso. ¿Pero qué más le podemos pedir a Lionel Messi?

Así y todo, sabe el lugar que ocupa, ya no es un niño, ha madurado, y por eso accede ocasionalmente a la requisitoria periodística. Da un puñado de notas por año. Y esta vez nos ha tocado a nosotros. La última de El Gráfico data de mayo de 2013, y ese fue el ayuda memoria –para nada casual– que le refrescamos a Jorge Messi por whatsapp. El padre de Lionel sigue organizándole las entrevistas con medios argentinos, como lo viene haciendo desde siempre. Nos pide unos días para trasladarle la inquietud a su hijo, nos da el ok después de esos días, nos solicita las preguntas por mail y nos dice que cree que contestará pronto. Y así es: una semana más tarde, allí están las respuestas a todas las preguntas, en el mismo documento de Word en el que han sido enviadas. Contestadas por Lionel, con el sello de Lionel: cortito, conciso, sin estridencias ni frases explosivas, esquivando cualquier esbozo de polémica.

Tener al protagonista mano a mano para mirarlo a los ojos, o al menos del otro lado de la línea telefónica, te permite descubrir tonos, ciertas emociones en la expresión, habilita a la repregunta. Con el mail, todo eso es imposible. Pero bueno, no nos quejamos. Sabemos que tenemos el privilegio de contar con una exclusiva a Messi y aquí están sus respuestas. No estiramos sus frases, ni decoramos sus opiniones con palabras que no escribió. Sí decidimos sumar algunas interpretaciones y reflexiones de la casa. Pensamientos en voz alta.

Messi es distinto. La nota, también. Ahí vamos.

-Encima de que tenés a dos cracks de compañeros en la delantera, da la sensación de que son muy amigos y se llevan superbien con Suárez y Neymar, ¿es así?
-Sí. La verdad es que tenemos una muy buena relación dentro y fuera del campo. Nos llevamos muy bien.

-¿Tan así es que cuando no convierten los tres, sienten que falta algo y le cedés un penal a Neymar, si ya metieron goles vos y Suárez?
-Tratamos de trabajar para el equipo y está bueno que todos nos sintamos importantes. La confianza es lo mejor para eso.

(La respuesta de Messi es anterior al famoso penal indirecto ante Celta. Le preguntábamos por lo ocurrido en el 7-0 al Valencia, semifinal de Copa del Rey. El Barsa se imponía 3-0, con dos goles de Suárez y uno de Messi, y al finalizar el primer tiempo, Leo le cedió el penal a Neymar, quien lo terminó errando. Unas semanas más tarde, y considerando que el brasileño ya había desviado 4 penales en la temporada, Messi subiría la apuesta, inventando el penal indirecto, con el partido 3-1, pero Suárez no estaba enterado y le ganó en el pique a Neymar para convertir el 4-1. Y contra el Gijón, Messi le cedió el penal a Suárez, con el objetivo de que el uruguayo sea el Pichichi).

Aún desacomodado por Maidana, y con Balanta de frente, Messi acaba de impactar con su zurda, ante la mirada de Barovero. Será el 1-0.

-Hubo delanteros en estos años que no se terminaron sintiendo cómodos y se fueron del club, pero con Suárez y Neymar parece que fueran amigos de toda la vida. ¿Por qué se da esa conexión tan especial?
-La verdad que no sé, esto sale de cada uno y no es que los delanteros que se fueron no encontraban esa sensación. Somos humanos y el ser latinos quizás te da más acercamiento, no sé.

(Recordamos: la lista de delanteros que se fueron del Barcelona en diferentes momentos la encabezó el irascible Ibrahimovic, seguido por Samuel Eto’o, David Villa y Alexis Sánchez, entre otros. Messi, Neymar y Suárez congenian de una manera única).

-Además, son de tres países de rivalidades futboleras históricas. ¿Se hacen bromas con esas cosas?
-No, como te dije, trabajamos para el Barcelona y no hay rivalidad. Somos profesionales, cuando cada uno representa a su Selección cambian los papeles, pero no hay rivalidad o enfrentamiento.

-¿Te asustaste por la patada de Filipe Luis? No es común que te den una plancha tan arriba, en la rodilla…
-Son entradas que salen sin buscar lastimar, pero está claro que el reglamento no permite excesos.

(Lo que pase adentro de la cancha y tenga que ver con el juego, se lo banca solito, así sea un patadón totalmente fuera de lugar. Esto se llama no ser llorón. Incluso, descarta la mala intención del brasileño).

-¿Y te enojó que le dieran tan pocas fechas (3) y luego le redujeran la pena?
-No, porque el Tribunal juzga y no creo que haya mala fe por parte de nadie.

-¿Te molesta que algunos rivales te vayan a buscar así (sumo el pisotón del arquero del Espanyol) a esta altura de tu carrera, cuando ya todos te conocen y saben quién sos y cómo jugás?
-No me gusta hablar de lo que pasa en el campo, las imágenes muestran cosas dentro que es difícil determinar y las que son claras, no se puede definir qué intención hubo, así que, ¿para qué crear polémica?

(Cuanto menor sea la probabilidad de abrir una polémica, mejor, ahí lo dice clarito. Ese parece ser un lema de Messi. Y lo tiene muy presente porque sabe que una sola palabra mal utilizada genera una repercusión internacional única).

-Dio la sensación de que en la última entrega del Balón de Oro hubo un par de guiños con Cristiano, en tus palabras y en los gestos de él. Aunque dijiste muchas veces que nunca fuiste enemigo de Cristiano, ¿sentís que hay un acercamiento en estos últimos tiempos, a pesar de la rivalidad entre los equipos?
-Esto es lo que decía: somos profesionales que defendemos a nuestros equipos, y somos rivales de juego, pero nada más que eso. A veces nos toca ganar y a veces nos toca perder. Nunca hubo más que respeto.

-¿Sos de mirar partidos en tu casa o jugás tantos que no te dan ganas de mirar?
-Sí, miro todos los que pueda.

(Uno se plantea si estos futbolistas de superelite, que juegan casi dos veces por semana, tienen un resto de entusiasmo para sentarse a ver otros partidos de fútbol o si el hartazgo les pulveriza el deseo).

-¿Ves partidos del campeonato argentino? Si es así, ¿ves uno por fin de semana, dos, alguna síntesis, ninguno, uno cada tanto?
-Los miro cuando pasan partidos importantes y siempre que pueda, porque los horarios están cambiados.

(Siempre está la duda de si le interesa lo que pasa en el campeonato argentino, del que no participó, si de algún modo se siente parte de todo eso, más allá de su compromiso indudable con la Selección, si se tira en el sillón con el control remoto y se engancha viendo un partido de Newell’s, de River o de Racing, o realmente les parecen tan malos, que solo le presta atención a la Champions o a posibles rivales de la Liga. Parece que se prende nomás, aunque aquí me gustaría repreguntar para entrar en detalles de cómo y cada cuánto se vincula con sus orígenes futboleros).

Tras convertir, pidió disculpas a la gente de River, un gesto totalmente inusual.

-En el campeonato argentino no se juega bien y fuerte, reinan la desorganización, las barras bravas, es todo un caos, pero en estos años volvieron Milito, Maxi Rodríguez, Tevez, D’Alessandro, Denis, Osvaldo, ¿cómo lo ves desde afuera?
-Se van renovando las ideas y de a poco iremos viendo un fútbol mejor tratado y se irá nivelando, con jugadores que llegan y aportan su experiencia de otras ligas. Sobre que se juega al límite, yo no lo veo tan así, quizás sea por la motivación, en algunos partidos, pero no siempre. Y sobre el caos que vos decís, sí es cierto que esto debería revertirse para que no haya inseguridad en los partidos, pero es conciencia y trabajo de las autoridades para que la gente entienda que es un espectáculo para todos, no solo para los hinchas de un equipo.

-¿A vos te dan, cada tanto, ganas de jugar en tu país, donde nunca pudiste jugar en Primera, a pesar de todas las cosas negativas que te nombré antes?
-Siempre lo dije: es algo que tengo pendiente y que me gustaría poder hacer.

(La palabra “pendiente” tiene fuerza, no es un término ligero. Que Messi diga que jugar en su país es algo que tiene “pendiente”, saliendo de su vocabulario cuidado, es una señal más que alentadora para quienes soñamos con verlo en nuestras canchas, con la camiseta de un club, que participe de nuestro campeonato).

-Cuando decís que quizás en el final de tu carrera jugarías en la Argentina, ¿lo ves realmente como una chance posible de acá a 8 o 10 años?
-No sé cuándo, pero es una posibilidad, aunque no me gusta hacer futurología.

(Acá metió un poco el freno).

-Sé que es muy difícil predecir el futuro, tampoco uno sabe cómo lo tratarán las lesiones, pero así, en el aire, ¿hasta qué edad te ves jugando? ¿O hasta qué edad te gustaría jugar?
-No me pongo metas, ni cerca ni lejos, pero me gustaría poder hacerlo mientras el cuerpo dé y rinda para el equipo. Cuando sepa que es el final, tomaré la decisión.

(No contestó, ¡ufa! Aquí vendría una repregunta del estilo: “¿Pero te ves hasta los 30, hasta los 35, hasta los 40, más cerca de cuál de todas?”. Como para tener una referencia).

-Este año, seguramente pasarás a Batistuta y quedarás como máximo goleador de la historia de la Selección. Vos siempre destacás que privilegiás los logros colectivos a los individuales, ¿pero ese dato lo tenías en la cabeza? ¿Te importa ser el máximo artillero de la Selección?
-¿Sabés que no? Yo prefiero ganar algo importante con la Selección, aunque sea con un gol en contra del equipo rival. No me interesan los récords, aunque ahí están, pero eso no te hace ganar títulos.

(Dice “ganar algo importante”, no dice “ganar algo”. Aquellos que castigan a Messi por deporte, o para destacarse, afirman que no ganó nada con la Selección. Y es mentira. Ganó un Mundial Sub 20 y una medalla dorada olímpica. Para muchos, son conquistas menores, pero la medalla de oro se persiguió por muchos años y recordemos cómo se padeció aquella final perdida ante Nigeria en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96. Y consideremos cómo acribilla la prensa brasileña a su representativo, cada vez que desperdicia la ocasión de atesorar el único trofeo que le falta en el fútbol, la medalla olímpica. Pero enseguida, Messi aclara “algo importante”. O sea: siente que ganó algo, pero que una Copa América, ni hablar un Mundial, tiene más valor que lo que ganó hasta aquí, sobre todo cuando la Mayor ya va para 23 años sin éxitos. Lo que más llama la atención, en boca de Messi, o en los dedos en este caso, es esa sentencia de “aunque sea con un gol en contra del rival”. Es decir: este Picasso con botines está desesperado por ganar ya mismo algo con la Selección, aunque sea con una pincelada de brocha gorda. No se lo reclamen más:  ¡es el primer interesado!).

-¿Te sigue apareciendo entre sueños, o en algún momento del día, cuando ves un partido por TV, aquella definición tuya contra Neuer en la final del Mundial de Brasil, en la que la pelota se fue al lado del palo?
-Trato de olvidarme de las perdidas, prefiero acordarme de lo bueno y mirar para adelante.

-¿Te recriminás algo o sentís que esa vez no quiso entrar?
-No me recrimino nada, ni a mí ni al equipo, porque todos hemos dejado lo que teníamos, para poder llegar a la final y ganarla, y me siento orgulloso de haber compartido ese Mundial con esos jugadores.

(Acá, si estuviera hablando, me lo imagino subiendo el tono de voz).

En enero ganó su quinto Balón de Oro, como mejor futbolista del planeta por lo hecho en 2015.

-Cómo una jugada puede cambiar todo, ¿no? Pasó en la final del Mundial con un par de definiciones defectuosas y en la Copa América con ese contraataque del minuto 93. ¿Es difícil asumir eso para un futbolista?
-Insisto: no hay que mirar una jugada o a un jugador, no hay que buscar responsables. El equipo dio todo y no se pudo.

-¿Puede ser que perder la Copa América te puso peor que perder el Mundial? Eso contó gente que te vio llorar, como pocas veces, en el micro, en Chile. ¿Fue así?
-Todo lo que se pierde con la Selección me angustia, porque sé que deberíamos haber ganado. En el Mundial y en la Copa América hicimos méritos para eso.

(Sorprende que haya elegido la palabra “angustia”, porque no venía en la pregunta. Muchos creen que Messi, por pulverizar marcas y acumular títulos, es un ser que ya ha perdido sensibilidad, que le da lo mismo ganar que perder. Sin dudas que no).

-Cuando cierto sector de la prensa te critica en forma exagerada, como tras la Copa América, ¿a vos te llega o estás medio inmunizado? ¿Te bajonea o no le das bolilla?
-Me tiene sin cuidado. No me preocupa lo que dice cierto sector de la prensa. Me preocupa que no se analice un partido desde la órbita del juego y se crucifique por una acción determinada.

(“Cierto sector de la prensa”, aclara. Y lo que opina ese sector no le importa. Y aprovecha para volver sobre los dardos, que él considera injustos, a futbolistas que han desperdiciado una jugada puntual y sobre los que han caído enormes críticas, sobre todo parece referirse a Higuain y a Palacio).

-Y cuando te enterás de esas críticas, ¿sentís que la mayoría de la gente piensa eso o que son solo algunos periodistas que hacen ruido?
-Los medios son formadores de opinión y a veces el fanatismo supera al periodista.

-¿Creés que la única manera de que no te rompan más las bolas con las críticas es ganando un Mundial, que recién ese día se terminará la discusión? Si tu respuesta es “sí”, ¿te parece justo?
-La gente es dueña de criticar lo que le parece que está mal y eso lo voy a respetar.

(No se mete con la gente y un poquito gambetea la pregunta).

-¿Cuántos Mundiales imaginás que te quedan por jugar: 1, 2 o 3?
-No sé, ojalá sean varios más.

(Si juega el de Rusia, ya llegará a 4 e igualará al único argentino que disputó 4 Copas del Mundo, Diego Maradona. Probablemente, junto a Mascherano. En Qatar 2022 tendría 35 años y, si lo juega, igualaría al mexicano Antonio Carbajal y al alemán Lothar Matthaus. Y si alcanza el de 2026, con 39 años, sería récord de la historia para cualquier país).

-¿Creías que River les iba a hacer más fuerza o salió el partido como lo esperabas?
-River hizo lo que tenía que hacer, tienen un gran plantel.

(Va una flor para Núñez).

Cero envidia entre estos tres monstruos del Barcelona, que hacen estragos. Suárez, Neymar y Messi son grandes amigos.

-¿Te sorprendió lo de la gente de River en el estadio y también el día previo con el banderazo, cómo invadió Japón, vos que fuiste varias veces a jugar el Mundial de Clubes?
-Sí, me sorprendió la gente que llevó, aunque sabía que iban a ir muchos.

-¿Y a tus compañeros? ¿Alguno te hizo algún comentario o pregunta por lo que generaron los hinchas de River?
-Todos conocen a River y la lógica era que fueran muchos, porque la Argentina es seguidora.

-Dijiste que no festejaste el gol a River porque viste a los hinchas y pensaste en su sacrificio, ¿pero contra Estudiantes en 2009 lo gritaste con todo? ¿Por qué la diferencia?
-Fueron momentos diferentes.

-Cuando vi tu gesto de perdón, también pensé que por ahí lo habías hecho porque habías acomodado la pelota con el brazo, antes de meter el gol ¿Algo de eso hubo también?
-No, para nada, porque nunca se me pasó por la cabeza que la pelota me había tocado el brazo. Lo hice por la razón que ya di en su momento.

-¿Sacaron el pie del acelerador después del 3-0? Pareció que no quisieron humillar a River como harían un tiempo después con el Valencia, por ejemplo…
-Los partidos internacionales son así, nunca queremos faltarle el respeto a nadie. No lo hicimos con River y tampoco con el Valencia, lo que pasa es que los partidos se dan como se dan.

-Esa noche también tuviste un gesto muy cálido con Barovero, de felicitarlo y tocarle la cabeza, cuando te sacó una increíble. No se te ve hacer eso muy a menudo, ¿por qué lo hiciste?
-Normalmente, si estoy cerca del arquero, lo hago, y la que me sacó Barovero era para felicitarlo.

-¿Con Gallardo hablaste antes y después del partido? ¿Qué le dijiste, qué te dijo?
-Nada, se habla de cosas normales del partido y demás, pero nada para contar.

-Después del partido, se te vio con una camiseta de River al cuello junto a Pichi Quiroga, el utilero, ¿te llevaste varias?
-Sí, varias.

La sonrisa reflejada en los campeones, con el trofeo a los mejores del mundo. Iniesta, Piqué, Messi, Neymar, Suárez, Rakitic y Busquets.

-Vos no sos de ir al vestuario del otro equipo a pedir camisetas, en general te las mandan, ¿no?
-La verdad que siempre me las mandan. Esta vez vinieron hasta nuestro vestuario y salí a hablar con varios jugadores cambiando camisetas y entre ellos estaba el presidente de River, con quien compartí unos minutos.

-Te pregunto todas estas cosas porque muchos hinchas de River quedaron shockeados (gratamente) con todos estos gestos y se ilusionan con alguna chance de que vistas esa camiseta antes de retirarte. ¿Es una locura pensar eso?
-Todo el mundo sabe que mi corazón está del lado de Newell´s y no sé si algún día podré jugar en mi país, pero si es así, espero poder hacerlo en Newell´s.

(Punto para la Lepra).

-¿Mascherano no te mete fichas con River? Porque a Piqué medio lo hizo de River (A Milan, el hijo de Piqué y Shakira, se lo vio con una camiseta de River en un video).
-No, para nada, a Piqué porque es de allá.

-¿Extrañás Argentina cada tanto? ¿Te dan ganas de vivir en tu país después de tantos años en España o no?
-Sí, claro que nunca me olvido, aunque ya pasé más de la mitad de mi vida viviendo en Barcelona.

(Tiene la cuenta en la cabeza. Leo se fue a vivir a España con 13 años y el 24 de junio cumplirá 29, así que van 13 en la Argentina contra casi 16 en Barcelona).

-Cuando aparece un caso como el del chico afgano con esa camiseta de bolsa de plástico, ¿te sorprende o ya colmaste tu capacidad de asombro? Es decir, ¿son momentos que te sirven para comprender lo que generás en rincones remotos del mundo?
-Son cosas que te tocan porque se ven muchas parecidas a esta.

-¿Sentís el paso de los años en algo en particular dentro de la cancha? ¿Algo que antes te salía y ahora ya no o que te cuesta mucho?
-No, la verdad que no.

(¡Vamos todavía!)

-¿Thiago ya patea, pide la pelota, le interesa o ni ahí?
-Sí, ya tiene sus pelotas y patea.

-¿Zurdo o derecho?
-Parece ser derecho.

(¡Qué macana!)

-Contaste que cuando te vas a jugar, te dice: “¿Otra vez te vas al gol?”. Cuando volviste con el Balón de Oro, ¿qué te dijo?
-No entiende todavía qué significa eso. Es muy chico.

-¿Cómo se llama el perro que te regaló Antonella?
-Thiago le puso Hulk.

(En algunas cosas, parece que el chiquitín empieza a mandar en casa).

-¿La siesta sigue firme o ya tus hijos no te dejan?
-Firme como siempre.

(Desde chico, Messi duerme la siesta. El rito comenzó por prescripción médica, cuando hacía el tratamiento hormonal. Leo dormía para crecer. Ahora, parece que se hizo vicio. “Mi amor, ocupate de los chicos que tengo que seguir soñando goles e imaginando jugadas”).

Por Diego Borinsky / Ilustración: Gonza Rodríguez

Nota publicada en la edición de marzo de 2016 de El Gráfico