LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

Marcelo Larrondo: “Esto es una revancha”

- por Darío Gurevich: 02/03/2016 -

Sin chances de progreso en River, emigró de adolescente a Italia. Tras un paso fugaz por Tigre, llegó a Central y cumplió un deseo: dejar su sello. Ahora, irá por otro: ganar la Libertadores.

El mendocino, que no oculta su acento italiano al hablar, se afirmó como una de las figuras del Canalla.

“Tengo una sorpresita”, susurraba Eduardo Coudet durante el libro de pases del invierno anterior. Tras la confirmación de la contratación de Javier Pinola, solo faltaba develar la incógnita, saber quién era aquel tapado que figuraba en la lista del entrenador. Cuando trascendió que Marcelo Larrondo resultaba el apuntado, muchos hinchas canallas se codearon. Porfiados, solo observaron los tres goles del lungo en 13 partidos en Tigre, y omitieron –quizá por desconocimiento– sus seis temporadas y media en Italia: cuatro en el Siena, una en la Fiorentina, y una y media en el Torino. Sin embargo, el Chacho confiaba en las características del centrodelantero; por eso, esperó paciente que se resolviera la ardua negociación.

“Tenía un año más de contrato con el Torino, y no era un tema fácil de solucionar porque mi cláusula resultaba elevada para el mercado argentino. Pero me quería quedar en el país; cuando enfrenté a Central en su cancha, pensé: ‘Sería maravilloso jugar acá’. Me sorprendió la hinchada, la gente… A dos semanas de volver para Italia, mi representante me preguntó: ‘¿Te gustaría ir a Central?’. Porque la posibilidad era concreta. Y le respondí: ‘Ni lo dudes’. Solo había que convencer a los italianos. Al final, mi pase es cien por ciento del club y tengo contrato hasta 2017”, cuenta el mendocino.

Al cabo de un semestre en Rosario, Larrondo cambió murmullos por ovaciones, por gritos y aplausos. Metió seis goles, se entendió de diez con Marco Ruben –el goleador del último torneo argentino–, asistió con sapiencia y generosidad, y se asentó como titular, y como unas de las figuras del equipo sensación del año pasado. “Vine con muchas ganas de mostrarme en el país, porque me había ido desde muy chico. Era un desafío para mí. Acá, no me conocía nadie. Me fui a los 18 años para Italia e hice mi carrera allá. Por suerte, tomé una decisión justa… Porque en el Torino no tenía la continuidad que logré en la Argentina. Esto es una revancha. Creo que fueron claves mis ganas de mostrarme y de demostrarle a la gente quién soy. Quiero ser alguien importante en el fútbol argentino. Pienso que voy por buen camino”, admite.

-Asombraste, además de por los goles que hiciste y por tus asistencias, por tu correcto manejo de pelota pese a medir 1,91. ¿coincidís?
-Sí, todos se asombran por mi estatura y por mi técnica. No soy el centrodelantero que está ahí en el área y que no se mueve; me gusta pivotear, armar las jugadas. Me tiro para afuera, porque no quiero quedarme quieto; busco estar en contacto con la pelota. En el Siena, se complicaba tenerla. Jugábamos contra el Milan, el Inter, y ellos eran tan ofensivos que nosotros estábamos todos atrás. Yo me movía solo arriba, tocaba la pelota cada cinco minutos, y, cuando la tocaba, me rebotaba. Y eso lo cambié cuando estuve en la Fiorentina, en el Torino, en los que se jugaba con un sistema más ofensivo. Esto, entonces, fue lo que me ayudó mucho para seguir mejorando mi técnica.

El protagonista, de 27 años, ya se explayará sobre los aprendizajes y las vivencias en el Calcio, el sobresaliente 2015 del Canalla y las expectativas para un año en el que el equipo competirá en la Copa Libertadores. Antes, se refiere a su historia, que empezó a escribirse en la provincia de Mendoza.

“Soy de Tunuyán, una ciudad de 50.000 o 60.000 habitantes, en la que se considera mucho al fútbol –adelanta–. Cada vez que voy, me reconocen porque fui uno de los que resalté por este deporte. Entonces, cuando estoy ahí, me tratan muy bien”.

-¿Qué cosa pocos saben sobre vos?
-Una parte de mi familia se dedica a hacer vino, y tengo un par de hectáreas para producir la uva. Tunuyán es uno de los mejores lugares para fabricar el malbec, sin dudas; y yo invierto en eso.

-¿Sos bueno como productor?
-No, yo lo manejo (se ríe). Mi hermano, Fernando, trabajó en la zona y es el que sabe sobre la uva. Por ahora nos va bien. Generalmente, voy para allá en noviembre, cuando hay mucho verde. Mendoza tiene un paisaje increíble.

-¿Cómo fueron tus inicios en el fútbol?
-Empecé en las inferiores de Fernández Alvarez, que juega la liga de Tunuyán, y emigré para Desamparados de San Juan a los 16 o 17 años. Ahí, firmé mi primer contrato e hice mi primera pretemporada; fue una experiencia que me llevó a madurar de golpe. En ese tiempo, me convocaron para la Sub 20 que dirigía Hugo Tocalli. Después, salté a River y jugué un año en la Reserva, con el Tapón Gordillo de entrenador. Pero no tuve continuidad. Bajé a la Cuarta, y me fue bien en un torneo en Italia. Cuando me quedé libre, muchos equipos de allá se interesaron por mí; y me fichó el Siena.

-¿Qué aprendiste en el fútbol italiano?
-Maduré más todavía en lo personal, y crecí en lo futbolístico. Mejoré la técnica individual al jugar de espaldas, al pivotear. Creo que eso falta trabajarlo un poco más en la Argentina. Igualmente, el fútbol europeo es diferente al sudamericano… Tal vez los conceptos que no incorporé acá, los capté allá. En Italia, aproveché al máximo cada minuto para progresar. Además, compartí vestuario con jugadores sensacionales que jamás me imaginé cruzar.

-A ver, ¿con quiénes?
-Juan Cuadrado; Luca Toni, campeón del mundo con Italia; David Pizarro; Matías Fernández; Gonzalo Rodríguez; Facundo Roncaglia. Esas vivencias y experiencias que el fútbol me dio son únicas.

-Intuyo que habrás observado a Toni…
-(Interrumpe). Muchos dicen: “El gran Luca Toni”. Pero Luca con los pies es un desastre (se ríe). Mide más o menos como yo, y estructuralmente es un ropero. Hace goles, tiene olfato, que es importante, pero no le pidas que te devuelva una pared o que pivotee porque no es lo de él. Adentro del área, se nota su fuerza física. Ahí es donde saca la diferencia. Eso lo ayuda mucho para convertir.

Le gana a Matricardi en el salto, el día que le metió un gol a Argentinos. Lleva seis en Central.

-¿Quién te enseñó a aguantar la pelota?
-No puedo nombrar a alguien puntual. Sí sé que, cuando llegué a Italia, esas cosas no las sabía hacer. En mi primer año en el Siena, jugué en la Reserva para adaptarme al fútbol italiano. Me entrenaba con la Primera y bajaba para jugar los partidos. Después de cada práctica, el cuerpo técnico me enseñaba a trabajar esa parte técnica que no tenía. A mí me llegaba la pelota y parecía que tenía un resorte en los pies (se ríe). La quería parar y me rebotaba. ¡Se me iba como a tres metros! Pero, bueno, con esfuerzo, con ganas de mejorar, lo pude hacer y hoy lo aprovecho en el fútbol argentino.

-¿Qué defensor te tuvo alquilado en Italia?
-Me encontré con muchos defensores fuertes. Roncaglia es un tronco, te arruina; lo chocás y es como darte contra la pared. Claudio Terzi me ganaba cada vez que saltábamos a cabecear, y eso que me llegaba hasta el hombro. En los reducidos, también me superaba.

-En septiembre de 2013, entraste al quirófano. ¿Qué te pasó? 
-Me fracturé el quinto metatarsiano del pie, mientras estaba en el Torino, y estuve inactivo seis o siete meses. Fue un momento delicado, una de las lesiones más feas que sufrí. Después, volví con muchas ganas e ilusiones.

-¿Qué le sacaste de positivo a aquel período de inactividad?
-Compartí mucho con mi familia y disfruté casi todo el embarazo de mi mujer junto a ella. Mis familiares me dieron bastante fuerza, apoyo, en una situación muy difícil. Esa fractura me hizo crecer y, como decía, volví más fuerte que antes.

Las estrellas del fútbol mundial caminan por la alfombra roja durante la previa de la entrega del Balón de Oro. “¿Si me imagino estar alguna vez ahí? Sería un sueño (se ríe). Los jugadores que están allí son increíbles; es un escalón muy alto para llegar. Messi, que es el mejor del mundo, Cristiano Ronaldo y Neymar pelean por el Balón de Oro. ¡Es una locura! Porque ellos tres son de otro planeta. A mí dejame hacer las cosas bien en Central”, afirma.

-¿Por qué central es uno de los equipos fuertes de la Argentina?
-Por su juego, por la capacidad de sus jugadores. Somos ofensivos y vamos a ganar a la cancha que sea. Todos estamos a la altura de las circunstancias. Esto es muy bueno, porque es más difícil resaltar sin los compañeros. En el grupo, hay mucha solidaridad, humildad, y muchas ganas de mejorar.

-¿Se te hizo simple compartir la delantera con Ruben?
-Sí… Marco estuvo muchos años en Europa, y te das cuenta cuando un jugador es diferente. Tiene una técnica increíble y te entiende los movimientos. Nos complementamos bien. Se nota, además, que Marco quiere ganar títulos y ser el mejor, porque cada vez que juega, deja el máximo. Esto también me ayuda para seguir creciendo, porque uno se intenta poner a la par del compañero.

-Describí las fortalezas del equipo.
-La defensa; me gusta que se salga jugando, que los defensores les pasen la pelota limpia a los mediocampistas o a los delanteros. Y esto pocos equipos lo hacen porque, en el fútbol argentino, los defensores le pegan para arriba generalmente. Por otro lado, destaco el nivel de los entrenamientos. Cada compañero se esfuerza al máximo para demostrar que está disponible. Fijate cómo Lo Celso aprovechó su oportunidad el año pasado. Por último, valoro la unión del grupo porque todos tiramos para el mismo lado.

-Pusieron la vara altísima en 2015, y hasta consiguieron el respeto del ambiente. ¿Sostener el extraordinario nivel es viable o resulta una utopía?
-La idea es mantenerlo, y eso el Chacho nos transmitió. Central se merecía estar arriba y ser respetado, por su historia y su gente. Este año queremos andar de la misma manera y dejar al club lo más alto posible.

-¿El equipo ya alcanzó su pico de rendimiento o el techo todavía está lejos?
-Se puede mejorar día a día. De hecho, lo logramos durante el semestre pasado; y Central demostró tener carácter.

-Superarse significaría ganar un título: sea el torneo local, la copa Libertadores, y/o la copa Argentina.
-Tenemos las condiciones y el equipo para lograr un campeonato. Nuestro objetivo es conseguir un título. Si ganamos la Libertadores, cumpliría un sueño. Y la gente y el grupo también. El año pasado se nos escapó la Copa Argentina, y ahora hay revancha.

-¿En qué no deberían caer?
-En la ansiedad. Porque yo voy a jugar la Copa Libertadores por primera vez, y muchos compañeros míos también. Entonces, la ansiedad no nos tiene que perjudicar. Para eso, contamos con los muchachos de experiencia, que nos llevarán a mejorar partido tras partido. El equipo es bueno, como decía; hay una gran base, y nos entrenamos para corregir nuestros aspectos negativos.

A los 27 años, jugó en la Primera de cinco clubes. Su contrato con Central es hasta 2017.

-¿Cuál es tu análisis sobre Palmeiras y Nacional, dos de los rivales de la zona en la copa Libertadores?
-Todavía no lo hice; nos tocó un grupo complicado, como todos. La Copa es difícil y la juegan equipos importantes. Nosotros tenemos que tratar de ganar cada partido y avanzar. En Rosario, ya se siente el clima (Central no la disputa hace 10 años). Será una linda experiencia para nosotros y para la gente. Yo estoy hace siete meses en el club, y ya me siento como uno más de ellos. Si la cancha era una locura en el torneo local, imaginate lo que va a ser en la Copa.

-No competiste en la Champions, sí en la Europa League. ¿Ese torneo está al mismo nivel que la copa Libertadores?
-No, la Libertadores está por encima, la considero mejor que la Europa League. La Libertadores es como la Champions, sin dudas. 

-¿Qué tiene que concretarse para que este sea un gran año?
-En lo personal, quiero ayudar al equipo y no tener lesiones. En lo grupal, deseo ganar un título; y este grupo lo puede lograr. Después del episodio en la final de la Copa Argentina, la gente de Central se merece algo lindo; y vamos a hacer lo mejor para dárselo.

La Roja, una posibilidad
Marino Larrondo es el padre Marcelo, y nació en Chile. Al campeón de América le faltan centrodelanteros, y a Jorge Sampaoli le interesaba nacionalizar al mendocino. Ahora, con el entrenador desvinculado de La Roja, no se sabrá si avanzará aquella intención de incorporarlo. Sin embargo, repiquetea una pregunta: ¿el contacto entre Sampaoli y Larrondo existió? “No, no hubo nada concreto, solo rumores. Nadie de la selección chilena se comunicó conmigo -anticipa Marcelo Larrondo-. ¿Si me gustaría sumarme? Si hay una propuesta firme, la evaluaría. A mí me encantaría jugar para la Selección Argentina, porque se trata de mi país. Pero las probabilidades son muy bajas, por los delanteros que hay. Por eso, si surge un ofrecimiento real, lo pensaría. Chile se potenció muchísimo en los últimos años, y lo demostró en la cancha. Además, tiene grandes jugadores. En mi puesto, Mauricio Pinilla es el único referente que juega como punta central; y tal vez, sedujeron mis características: aguantar la pelota, intentar jugar… Capaz que todo eso sea lo que llamó la atención; no lo sé… De todas maneras, veremos qué pasa. Hasta ahora, no hay nada, insisto. Si se da, sería muy lindo”.

Por Darío Gurevich / Fotos: Leonardo Vincenti

Nota publicada en la edición de febrero de 2016 de El Gráfico

Por Darío Gurevich: 02/03/2016

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