Fútbol

Juan Pablo Socino, el Puma que marcó al Kun Agüero

En la previa al cruce ante Irlanda por los cuartos de final del Mundial de rugby, te contamos la historia de un generoso pateador que, con sólo dos tests en el seleccionado, debutó en una Copa del Mundo de mayores.

El apertura, que puede jugar de centro -como lo hizo en la Copa del Mundo-, posa para El Gráfico en Belgrano Athletic.

Se destacó por su buen juego con el pie en los seis clubes que su carrera contempla, entre el rugby argentino, español, gales e inglés. Juan Pablo Socino, nacido en Ituzaingó hace 27 años, sobresalió siempre como pateador. Sus cuatro conversiones en el Mundial de Inglaterra, donde realizó su estreno en una Copa del Mundo de mayores -ante Namibia por el último partido del Grupo C-, tienen una explicación que responde a su pasado.

“Como muchísima gente en la Argentina, crecí pateando una pelota de fútbol. Jugué muchos años en el baby y dos en las inferiores de San Lorenzo. Aquello, sin dudas, me favoreció para desenvolverme con el pie en el rugby”, afirma.

-¿Cómo fue tu recorrido en el fútbol?

-Jugaba al rugby y al fútbol, en Los Matreros, en Fragio -un club de baby- y en una filial de River, en Libertad, en cancha de 11. Era arquero en el baby, y marcador central en 11. Una vuelta, me ofrecieron probarme para las inferiores de San Lorenzo. Como arquero había, me paré de zaguero y quedé. Jugué en Prenovena y Novena y, por el tiempo que me llevaba, dejé el rugby.

-¿Con qué futbolista, reconocido hoy, te cruzaste en ese tiempo?

-Mucho con Sergio Agüero, tanto en el baby como en cancha de 11. Lo marcaba y lo controlaba. Igualmente, no creo que él se acuerde de mí (se ríe).

-¿Por qué abandonaste el fútbol?

-Porque me aburrí; tenía que hacer un desgaste terrible y no estaba dispuesto al ser tan chico. Encima, en el rugby, estaban mis amigos, mis compañeros del colegio; era otro ambiente, y opté por volver a Los Matreros. Gracias a Dios, mi viejo me respaldó.

Hincha de Ferro, club que pelea por ascender a Primera tras una década y media en el ascenso, club que su abuelo presidió y del que su padre es socio vitalicio, eligió de manera correcta. Al menos, el tiempo le dio la razón. Defendió los colores de Los Matreros en la URBA y emigró al extranjero. Tras jugar en Unión Samboiana (España), Townmawr (Gales), Rotherham y Nottingham (Inglaterra), la rompió en Newcastle en 2014/15, lo que lo catapultó -de modo inesperado- a Los Pumas.

-Todas mis experiencias en el exterior fueron positivas. Cuando estaba en España, era un desafío porque resultaba el rugby más alto que jugaba. En Gales, metí otro paso hacia delante; tenía las incertidumbres lógicas que se presentan ante un nuevo desafío… Haber dado la talla, haber rendido, fue una alegría para seguir avanzando. En cuanto al juego, me parecía cada vez más rápido, cada vez más físico. O sea que me debía preparar mejor a medida que progresaba. Tenía, además, menos margen de error, menos tiempo para reaccionar, pensar y resolver.  

-¿Cuál fue el clic que hiciste en Newcastle?

-No sé si fue un clic. Logré consistencia en el equipo, y eso me llevó a mantener regularidad y a sumar muchos minutos. Mi desempeño en el club generó que se me considerara para Los Pumas.

-¿Qué tipo de rugbier eras en Los Matreros y qué vemos hoy?

-Me gustaría pensar que mucho no cambié. Sí crecí en mis cualidades técnicas y tácticas, mejoré en lo deportivo y en lo personal. Pero, desde que tengo memoria, me tomo el rugby con la misma seriedad.

En el Mundial de Inglaterra, jugó ante Namibia y marcó ocho puntos a través de su buen pie.

Este apertura, que además puede plantarse de centro -como lo hizo ante Namibia en el grandioso 64-19 a favor-, vivió un mundo de sensaciones a partir de mayo, cuando lo citaron para integrar el grupo de Los Pumas.

-Todavía me cuesta asimilarlo, pasó todo muy rápido. Llegué de vacaciones a Buenos Aires el 23 de mayo y me mandaron un mail desde la UAR el 6 de junio diciéndome que me convocaban para jugar ante los Barbarians Franceses. Estaba sólo en mi casa y se me caían las lágrimas. No me lo esperaba, tenía una alegría enorme.

-Bueno, después vinieron los tests frente a Australia y a Sudáfrica, y debutaste en un Mundial de mayores. ¿Qué significa esto último?

-Se me hace difícil encontrar las palabras justas. Es un sueño que se transformó en realidad. Me siento un privilegiado.

-“Vamos a jugar un Mundial histórico”, anunció Agustín Creevy, el capitán del seleccionado, antes del torneo. Al momento, se encuentran en esa tónica…

-El equipo está para llegar hasta el final del Mundial. Confiamos en nosotros, sabemos qué podemos dar, y entendemos que sólo depende de este plantel. Entonces, nos exigimos al máximo para darnos la oportunidad de llegar hasta el último día de competencia.

TIENE EXPERIENCIA EN MUNDIALES JUVENILES

Juan Pablo Socino atesora dos recuerdos imborrables: las Copas del Mundo de Menores de 19 y de 20, que disputó en 2007 y en 2008. “Haber representado al país fue increíble. Eran las primeras veces que me enfrentaba ante jugadores que se desarrollaban en un ambiente profesional -destaca-. Nosotros veníamos de un rugby puramente amateur, de martes y jueves, y aquellos torneos significaron un desafío”.

Fotos: Alejandro Del Bosco.