LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

Roberto Saporiti, 100x100: “Le diría a Messi que se tome un descanso en la Selección”

- por Diego Borinsky: 22/09/2015 -

Ayudante de Menotti en el Mundial de 1978 y técnico campeón del torneo local y la Copa Libertadores con Argentinos Juniors nos cuenta el ayer y el hoy del fútbol.

Gran orador, a los 76 años, el Sapo va seguido a la cancha y asegura no estar retirado.

1 ¿Es cierto que tuviste en tu casa a Menotti y Bilardo charlando de fútbol hasta la madrugada? Así es, fue en la década del 70. Los invité a cenar a casa con sus mujeres, porque era amigo de los dos. Se hizo larga la noche, muy larga, hasta las 5 de la mañana (“Con Graciela y Gloria nos quedábamos dormidas en la cocina, ya no sabíamos qué hacer ni de qué hablar”, agrega Liliana, la mujer del Sapo, para corroborar la historia).

2 ¿Vos quisiste mediar apenas se inició el conflicto entre ambos? Enseguida se vio que no era una discusión de fútbol, sino personal. El periodismo quedó en el medio, y no le voy a echar la culpa, pero un poquito de nafta ustedes metieron, eh… Hice un intento, pero murió rápido.

3 ¿Cuándo te enojaste con Bilardo? Cuando agarró la selección declaré en El Gráfico que esperaba que tuviera grandeza y él lo sintió como una traición, porque me veía como un hermano. Me lo crucé en un bar un tiempo después, lo fui a saludar y medio que me ignoró, entonces dije “Chau, cuando tengamos 80 años volvemos a hablar”.

4 Si mañana te lo cruzás… Lo saludo, ¿por qué no? Y si me da un abrazo, le doy un abrazo, porque le guardo afecto, compartimos muchas cosas de jóvenes. Carlos tuvo sus méritos en la Selección, pero cuando dice que el segundo puesto no sirve, no estoy de acuerdo para nada. Pienso que el equipo del 86 se acerca más a lo que pretendíamos nosotros que a lo que pretendía el Narigón. Ese equipo del 86 y el Estudiantes de Zubeldía se sostenían en la técnica.

5 ¿Cómo fue la de Naninga? La noche anterior a la final del 78, Menotti me comenta que va a poner a Killer en el banco en lugar de Oviedo, por si Holanda metía a Naninga, que era grandote. Le comenté que Naninga estaba lesionado, que me parecía mejor Oviedo. Lo pensó y se decidió por la Cata. Es que yo debatía todo con el Flaco, con lo de Diego en la lista fue igual. Para mí, Maradona tenía que estar en ese Mundial y se lo discutí hasta el último instante. Sé que hay mucha gente que le da el sí fácil, no es mi caso.

6 ¿Vos le discutiste a Menotti la exclusión de Maradona? Cuando me dio los tres nombres que salían le comenté que no estaba de acuerdo con lo de Diego, incluso le di mis tres nombres. El día anterior, Diego había hecho 4 goles en la práctica, la había recontra descocido. Defendí a muerte mi posición, pero él me dio la suya: que era pibe y que sentarlo en el banco podía ser una presión para el resto.

7 Tenías razón vos… Creo que Diego tendría que haber estado, pero bueno, son las decisiones de los grandes.

Sapo jugador, en sus comienzos con la camiseta del Deportivo Español, en tiempos sin publicidad ni escuditos. Jugó en la C y logró el ascenso a la B.

8 Terminá la de Naninga… Yo me sentaba en una punta del banco y el Flaco en la otra, con Poncini, para tener diferentes visiones. De golpe escucho: “¡Sapo, la concha de tu madre, mirá quién está calentando!”. Era Naninga. “Sapo, y la puta madre que me parió, ¿para qué mierda te habré hecho caso?”, seguía. La cuestión es que entró, Larrosa quedó enganchado con el offside y Naninga metió el 1-1. Cosas que pasan.

9 ¿Quién es Roberto Marcos Saporiti? Un hombre de mundo, muy inquieto desde pibe. Con 9 años, para ganarme unos pesitos, le hacía de cadete a la maestra de tercer grado, que tenía una farmacia: a la mañana iba a la escuela y a las 2 de la tarde me tomaba el subte en Caballito, me bajaba en Pasteur y repartía los pedidos para ganarme unos pesos y comprarme los zapatitos de fútbol, o unas tenis.

10 ¿Seguís igual de inquieto a los 76 años? Todos los días hago deporte: voy un par de veces por semana a nadar con mi mujer a una pileta de acá cerca y el resto de los días hago una hora y media en el gimnasio que está debajo de mi departamento. El ejercicio físico me da energía. Y la fortaleza, en mi vida, me la dio mi casa: siempre fui una persona feliz en mi casa, con mis padres y mis hermanos antes; con mis hijos y mi mujer después.

11 Si estás bien adentro, después lo trasladás afuera… Exacto. Javier Jiménez Espriú, el vicepresidente ejecutivo de Pumas, una de las mentes más lúcidas de México, director general de Pemex (Petróleos Mexicanos), me preguntó al final de la entrevista para saber si me contrataban o no, dónde residía mi fuerza. Cuando le contesté que en mi casa, me dijo: “Para mí ya es el técnico de Pumas”.

12 Lo último que dirigiste. Talleres de Córdoba, en 2009.

13 ¿Estás retirado? De esta profesión uno no se retira nunca, siempre hay alguna cosa dando vueltas.

14 ¿A los 76 años estás para dirigir a un grupo de jóvenes con códigos tan diferentes? Mirá, con la cantidad de entrenadores jóvenes que tienen tantas ganas, es sencillo: agarro un par para que hagan los trabajos de campo y tengan vínculo cercano con los jugadores, dos PF, un analista de sistemas para los videos, un buen secretario de prensa y listo. Sólo faltan dos dirigentes que no te echen cuando perdés un entrenamiento.

Con la camiseta de Belenenses, al lado de una gloria como Eusebio, del Benfica.

15 ¿Ves fútbol seguido? Sí, más vale: por la tele, pero también me acerco a ver partidos de inferiores, de Primera B, Nacional B, lo que sea.

16 ¿Te gusta un partido y sacás entradas? Por suerte tengo el carnet de AFA que me dieron en el Mundial 78, un carnet muy especial que es para toda la vida, y con eso entro a todas las canchas sin tener que ir a comprar entradas, que es engorroso.

17 ¿De quién eras hincha de chico? De Independiente. Y mi ídolo era Ernesto Grillo.

18 ¿Fuiste mejor jugador o entrenador? Con toda humildad, mejor técnico. Como jugador me pongo un 5, era un centrodelantero rápido que con el tiempo aprendí a manejar las pausas. Debuté con 18 años en la Primera de Independiente sin haber hecho inferiores.

19 ¿Cómo sin hacer inferiores? Porque no pensaba hacer la carrera de futbolista. Yo trabajaba en una fábrica de calzados, Benazar, en la sección suelas. Entraba a las 6 de la mañana y salía a las 2 de la tarde: tenía que armar alrededor de 400 pares de zapatos por día. Así fueron 3 años, hasta que un día me vinieron a buscar para que debutara en Independiente.

20 ¡¿De la fábrica a la Primera del Rojo?! No, no, pero se dio rápido. Tenía un compañero de la fábrica que un día me dijo: “Me invitaron a hacer una prueba en Independiente, ¿me acompañás?”. Fuimos un sábado y en un momento se acercó Omar Crucci, un central histórico de Independiente, y me dijo: “Acá su amigo me dice que el crack es usted, lo vamos a probar”. Yo no tenía ropa, ni zapatos, me agarró de sorpresa. “¿Cómo no va hacer una prueba? Acá le conseguimos la ropa”, me contestó. Jugué, tuve la suerte de meter unos goles, y a la semana se presentó en mi casa un ordenanza del club para formalizar. Jugué ese año en Sexta, el siguiente en Quinta y Tercera y de golpe se dio el debut inesperado.

21 ¿Cómo fue? Me levanté como siempre a las 5 de la mañana, fui a la fábrica y de golpe vino mi viejo: “Leé esto que no entiendo nada”. Era un telegrama de Independiente: me citaban a las 18.30 en la cancha para jugar con Argentinos. Volví a mi casa, me di un baño, comí algo y me tomé el colectivo con mis zapatos. Llegué al estadio, me presenté ante don Adolfo (Pedernera), que era el técnico. Jugué todo el partido, empatamos, a la fecha siguiente le ganamos a Ferro, se terminó el año y me hicieron el contrato. Fue en diciembre de 1957. Estuve en el Rojo dos años más y en el 60 me fui a Deportivo Español, a Primera C.

Fue colaborador de Menotti durante casi todo su ciclo en la Selección Nacional (76-82).

22 Bajaste dos categorías… Es que entre el 58 y el 59 habré jugado unos 15 partidos, en ese entonces había 4 o 5 jugadores por puesto. Fui a hablar del contrato con Radrizzani, que luego fue intendente de Avellaneda, y yo tenía un carácter fuerte, siempre lo tuve, no tengo el “sí” fácil, a lo mejor por eso me eligió Menotti, ¿no? (risas) Discutimos, en ese entonces no había gremio, y me mandaron al Deportivo Español.

23 De Independiente a Español, un bajón… Pará, que me daban un platal. Español estaba en la C pero jugaba de local en Huracán con 30.000 o 40.000 personas. Era una colonia muy fuerte. El presidente, don Rafael Pérez Roldan, era la elite de la elite, el dueño de la Dodge de Argentina. Y de premio por el ascenso, además de efectivo, nos mandaron dos meses de gira por Europa.

24 ¿Cómo les fue? Espectacular, jugamos contra todos equipos de Primera y cerramos con Real Madrid en el Bernabéu. El viaje era de 35 horas: de acá a Recife, de ahí a Dakar y luego a Madrid, en un avión a hélice. De refuerzo vino con nosotros el Gitano Juárez. Compartí habitación con él. El más pibe, de 20 años, con el más veterano, de 35. Un genio el Gitano. ¡Qué personalidad!

25 ¿Te enseñó los secretos de la vida? Dos días antes del partido con Real salí una noche con él. Quisimos entrar a un restaurante y no nos dejaban. “Está cenando don Alfredo Di Stéfano”, nos dicen. “Le puede dar un mensaje: dígale que está el Gitano Miguel Ángel Juárez en la puerta”, le pidió. Así, textual. A los dos minutos vino Alfredo, nos hizo pasar y nos sentamos a cenar con él y sus amigos. “Mire que estoy con el pibe”, le dijo a Alfredo. Y no hubo problemas. Estaban en un privado, viendo un espectáculo, todos con su whisky, yo me pedí una Coca Cola, porque no tomaba alcohol.

26 ¿Cómo les fue contra el Madrid? En el primer tiempo metí un gol, nos pusimos 2-1, pero se enojaron y en un ratito Puskas le clavó dos pelotazos al Turco Abraham, pobre (risas). Para ellos terminó siendo como un entrenamiento, ni me acuerdo cuántos nos terminaron metiendo. Y Alfredo una bestia: jugaba hoy, mañana y en el año 3500 también. Era veloz, metía el freno, manejaba los dos pies, cabeceaba, era guapo, regaba todo el campo.

27 ¿Por qué tu carrera se dio más en el exterior que acá? Raro para esa época. Me fui a Chile en el 64 por Walter Jiménez, con el que me había hecho amigo en Español y jugaba en Colo Colo. Estuve en Santiago Morning y en La Calera, después pasé a Millonarios de Colombia, donde me recomendó don Adolfo, de ahí a Independiente Medellín, donde jugué con un monstruo. Lo que he disfrutado con Omar Orestes Corbatta realmente no tiene nombre.

28 Contá… Ya tenía 35 años, Corbattita terminaba su carrera. Lo de los penales era una cosa de locos. Y ojo que no me la contaron, lo veía yo con mis ojos en los entrenamientos, ¡eh! El tipo le decía al arquero: “Si adivinás dónde va la pelota, para mí es penal atajado”. Nos sentábamos con José Mattera, el uruguayo, y no lo podíamos creer: daba unos pasos, frenaba, el arquero iba para un lado y la pelota para el otro. Así en el 99% de las veces. Una cosa de locos. Y después lo hacía igual en los partidos.

Con las bolsas y la ropa embarrada, junto a Rogelio Poncini, el otro ayudante de Menotti.

29 Debe haber anécdotas afuera del campo… No, no (se empieza a reír solo, no puede parar). Un día estábamos tomando algo en el centro de Medellín, él quería venir con nosotros, éramos un grupo de tres solteros con Cáceres y Mattera, Omar estaba casado. “¿No va a haber problemas? Mirá que tu señora tiene un carácter fuerte”, le advertimos. El vino igual y ya en el bar de pronto vemos venir a una mujer con un zapato en la mano, Omar estaba de espaldas. “¿Pero qué estás haciendo?”, llegó a los gritos con el zapato, ja, ja, hay mil de esos 7 meses que compartí con Corbatta, pero muchas no se pueden contar…

30 Tenés una foto con Eusebio, ¿qué recordás de él? Lo enfrenté varias veces en los dos años en los que jugué en el Belenenses. Fueron mis mejores años en el fútbol. El Benfica tenía la delantera de la Selección, un equipazo: José Augusto, Coluna, Torres, Eusebio y Simoes. La Pantera metía 40 goles por temporada. Muy buena persona, un tipo de primera.

31 ¿Cómo llegaste a Portugal, siendo un jugador sin grandes condiciones? Estaba en México, en las Olimpíadas del 68, almorzando con argentinos, y se acercó Alejandro Scopelli, que era el secretario técnico de la Selección y había jugado muchos años en Belenenses. Me preguntó si no me gustaría jugar en Europa. En ese entonces no existía ni el fax, era todo por telex. Yo tenía 27 años, me fui a Lisboa solo, con su carta de recomendación, y una valija. Me alojé en la pensión que me había dicho, hice la prueba y a los 10 días me ficharon. Fueron 2 años espectaculares.

32 ¿Ahí viste al Ajax de Cruyff? Unos años después. Terminé jugando en Limoges, en la Segunda de Francia, y luego en Bélgica, y mientras tanto hacía el curso en la Escuela Royal de Entrenadores, que duraba 4 años. Como parte del curso me iba a Ámsterdam para ver entrenar al Ajax de Rinus Michels y luego de Stefan Kovacs. De la puerta de mi casa al estadio del Ajax eran 90 kilómetros. Agarraba la autopista con mi señora, miraba los entrenamientos de aquel equipo impresionante y después nos íbamos al teatro o a los museos con mi mujer.

33 ¿Qué te sorprendió de ese equipo? Es el día de hoy que no puedo creer cómo funcionaba. Y eso que jugaba contra el Bayern Múnich de Beckenbauer, contra el Real Madrid, un día le dio un paseo infernal al Milan de Rivera, no jugaba contra Berazategui, eh. Era una máquina: te metían un pressing infernal, unos cambios de frente increíbles, hacían ancho el campo en todo momento…

34 De ahí te llevaste cosas para la Selección de Menotti… Exacto. De allá me traje no sólo ideas, sino trabajos. Para mí, esa del Ajax, luego prolongada en la selección de Holanda, fue la última gran revolución en el fútbol. Más tarde apareció el Milan de Sacchi con variantes y el Barcelona de Guardiola, que es una especie de hijo de aquel Ajax, aunque con más pausa, pero todos con el mismo concepto. Mientras yo veía eso del Ajax, acá en Argentina daban vueltas alrededor del campo.

35 Nos agarró esa Holanda en el Mundial 74 y nos pasó por arriba… Primero en la gira previa. Recuerdo que me acerqué a charlar con los entrenadores argentinos antes de un amistoso con Holanda, porque yo todavía vivía en Europa. Les conté lo que veía, y me dijeron: “Pero ese fútbol no existe”. Nos metieron 4 y un mes después, en el Mundial, nos volvieron a meter 4.

Con flequillito y saco de la Selección, a la moda.

36 Lo viste a Cruyff, también a Pelé y Maradona, enfrentaste a Di Stéfano, ¿Messi es mejor? No voy a decirte si es mejor o no, pero sí puedo afirmar que Messi está en ese nivel de los más grandes. Somos injustos en querer comparar a Messi con Maradona. A Messi hay que disfrutarlo y punto.

37 ¿Cuándo lo conociste a Bilardo? En mi segunda etapa en Deportivo Español. Éramos muy amigos: me quedaba a dormir en su casa y viceversa, salíamos a bailar. A Gloria, su señora, la conocimos juntos, cuando salimos una vez con él y con Jorge, el hermano de Carlos, que trajo a su novia y a dos amigas para ir a bailar a Club 79, enfrente de River. Al final Carlos se casó con Gloria. Es la única que lo puede aguantar…

38 ¿Quién era más tronco: vos o Bilardo? Bilardo era un buen jugador. Igual, yo jugué varios partidos más en la primera de Independiente que él en la de San Lorenzo.

39 ¿En Español ya era mañero o eso lo agarró en Estudiantes? Te digo una cosa: el Estudiantes de Zubeldía, y luego el que dirigió Bilardo, estaba basado en la técnica, la mayor virtud de ese equipo para mí era la técnica. Después quizás se desfiguró un poco, más por el subdesarrollo que otra cosa, pero Poletti la sacaba jugando, Manera era un lateral de gran técnica, Madero la sacaba jugando, Verón era un crack, todo eso es irrefutable. La técnica, para mí, era lo principal de ese Estudiantes, vos no salís campeón tantas veces hablándole al rival o pinchando con alfileres.

40 ¿Cuándo supiste que ibas a ser DT? Cuando un técnico del Belenenses, Mario Wilson, que había entrenado 11 años en Coimbra, donde están todas las universidades, que era doctor en Filosofía, me dijo un día: “Vocé va a ser entrenador, ten la personalidade”. Le preguntaba mucho, y se ve que sacó enseguida mi vocación.

41 ¿Quién te dio la primera oportunidad? Salvador Zucotti, un presidente legendario de Chacarita, en 1976. Estaba Ischia con 19 años, el Loco Salinas, el finado Pena y Bordón eran los de experiencia…

42 Ahí conociste al padre de Trezeguet… Unos meses antes. Yo regresé de Europa en el 75 con el curso de técnico hecho en Bruselas, y ya le miraba jugadores a Menotti. Y empecé a asesorar a Estudiantes de Buenos Aires. A los pocos día lo vi jugar a Jorge Trezeguet, el papá de David: 1,88, la sacaba jugando, averigüé y le pregunté si le interesaría ir a Europa. Se lo presenté a don Félix Latrónico, que además de empresario era mi suegro, y lo ofreció a Rouan, porque en Mónaco estaba completo el cupo de extranjeros. Quedó en el 76, en el 77 nació David y Jorge me pidió que fuera el padrino, así que soy el padrino de David.

Con Pastoriza, en la primera final del Nacional 77 que Talleres luego perdería ante Independiente increíblemente.

43 ¿En casos así vos te llevabas una comisión? Ni un peso, ¡por favor! Eso se lo dije de entrada a Jorge: “Acá no tengo ningún interés comercial”. Igual, fue la única vez que le recomendé un jugador a mi suegro.

44 ¿Tenés contacto frecuente con tu ahijado? Ahora no tanto porque está en Italia con la Juve, pero cuando vino a jugar a River nos juntábamos seguido con él y con la mamá. Y lo iba a ver a todos los partidos de River. Buen chico David.

45 Lo que vivió en River fue muy fuerte… Muy movilizante, sí. Entraba a la cancha con una cara de felicidad que no le había visto otras veces. Jamás imaginé que llegaría tan lejos en su carrera.

46 ¿A qué otro crack viste de cerca? A Emilio Butragueño y Martín Vázquez, dos de la Quinta del Buitre del Madrid. Los dirigí en el Celaya de México. ¡Qué jugador Butragueño! ¡Qué persona, qué humildad! Fue a Celaya a hacer un descanso espiritual, de ahí siguió a Miami a estudiar marketing con los Búfalos de fútbol americano y hoy es representante del Real Madrid por el mundo. Un crack.

47 ¿Cuál fue el equipo que mejor te representó como DT? Talleres de Córdoba y Argentinos Juniors. Monstruosos los dos, disfruté, me hicieron grande futbolísticamente ellos a mí.

48 ¿Te duele todavía la final del Nacional 77 perdida en Talleres contra Independiente, con 3 hombres más? Sí, eso no pasa nunca, me voy a morir con eso.

49 Ese partido en Córdoba fue un bombeo del árbitro Barreiro… No puedo pensar así. Los jugadores de Independiente se sacaron con el gol que Bocanelli metió con la mano y ahí expulsaron a tres. El resto se quería ir de la cancha, pero ahí se metió Pastoriza y no los dejó salir, los empujó para que se quedaran. Si el Pato no hacía eso, se iban y Talleres era el campeón.

En la sierra cordobesa.

50 ¿En la previa de la segunda final estabas convencido de que serían campeones? Sí, estábamos muy bien. En Avellaneda les habíamos pegado un baile bárbaro: fue 1-1 pero merecimos ganar. Ahí debimos haberlo liquidado. Con todo respeto, éramos mejor equipo que Independiente: Ludueña, Valencia, Cherini, Bocanelli, Omar Rinaldi, Galván, Oviedo... Salimos de Carlos Paz y por el camino había, no sé, 300.000 personas, sin exagerar, una locura total.

51 Estaba todo dado… Y antes del partido, en el vestuario, nos juntamos los técnicos, Pastoriza y yo, los presidentes, Amadeo Nuccetelli y Julio Grondona, y entró Luciano Benjamín Menéndez, el militar que estaba a cargo de no me acuerdo qué regimiento en Córdoba, saludó y dijo que jugáramos una buena final. “Quiero un partido que vaya bien por el medio”, pidió. Y bueno, al final no se dio precisamente eso, casi no termina el partido.

52 ¿Cómo les pudieron empatar un partido con 3 jugadores menos? Yo era un técnico muy joven, pero recuerdo que cuando expulsaron a los 3 de Independiente les pedí a los míos que agarraran la pelota y la tuvieran, que se la pasaran, pero 5 o 6 veces quedaron distintos jugadores solos para empujarla y no lo hicieron. Y el gol de Bochini se dio por esas cosas del fútbol, yo estaba al lado: Biondi quiso hacer una gambeta corta y le salió larga, y Galván y Oviedo quedaron fuera de combate, Bochini la empaló, rozó la cabeza del arquero, pegó en el travesaño y entró. Esa noche, Dios no quiso que Talleres fuera el campeón, así de simple.

53 ¿Cómo recordás lo que siguió a esa derrota? El día más feo de toda mi vida, aún hoy no puedo olvidarlo. Vino Nuccetelli al vestuario esa misma noche a decirme que me renovaba el contrato por dos años. Un gigante, don Amadeo. “Pelado, lo lamento por la gente, por el club, pero profundamente por vos, porque te merecías este título, hoy se atrasó 100 años la historia de Talleres”, le dije. Me acuerdo textual.

54 ¿Qué hiciste en el vestuario? Estaban todos destrozados, se quedaron horas ahí. Una desolación absoluta. Así y todo, la gente al final aplaudió a Independiente. Era otra sociedad, no hubo ningún inconveniente ni nada.

55 ¿Te volviste a cruzar con esos jugadores, hablan del tema? Sí, varias veces los he visto, porque después volví a dirigir a Talleres un par de veces, pero siempre tratamos de evitar el tema, es muy doloroso.

56 ¿Te arrepentís de algo? No, pienso que Dios ese día dijo “hoy es para el otro lado”. ¿Qué iba a hacer? ¿Cortar la luz? No, ya te digo: tuvimos 5 o 6 situaciones para meterla solitos y no pudimos.

DT de Argentinos campeón 84.

57 ¿Lo seguís a Talleres actualmente? Sí, siento un cariño muy grande. Hoy está muy abajo, pero Talleres es un monstruo, van 40.000 personas a verlo. No tengo dudas de que con Andrés (Fassi) va a volver a ser.

58 ¿Lo conocés al presidente de Talleres? Claro, ¿cómo no lo voy a conocer? A Andrés lo tuve de profe en mi cuerpo técnico con 24 años. Me lo recomendó Oscarcito Quiroga, mi hermano de la vida, arquero histórico de Talleres. Lo tuve de profe en el 89, en Talleres, me fue muy bien y de ahí lo llevé a San Lorenzo y luego al Necaxa. Hizo un carrerón en México.

59 ¿Creés que lo puede devolver a Primera? Mirá: en infraestructura y terrenos, no tengo dudas de que en los próximos 4 años Talleres estará a la altura de los mejores. Después, en la parte deportiva, hay que ganar. Me junté un par de veces con Andrés desde que es presidente, a él le gusta conversar y escuchar.

60 ¿Cómo se gestó el Argentinos 84 que ganó el primer título de su historia y luego la Libertadores? En el 83 falleció don Ángel (Labruna) y quedó a cargo Talamonti, su ayudante. A él no le fue bien y me recomendó, porque nos conocíamos de Córdoba, de haber dirigido a Talleres, tanto Ángel con Tala como yo. De hecho, unos años antes, Labruna me quiso llevar a River para que trabajara en el campo y él fuera una especie de manager. Llegué a reunirme con Aragón Cabrera en su piso de la Avenida Santa Fe y al final no se dio.

61 ¿Por qué no se dio? Porque yo venía con ganas de ser el primer entrenador, ya había estado ayudando al Flaco en la Selección y quería ser el DT, esas cosas que tenemos, ¿viste? Bueno, pero me preguntaste por Argentinos. La gente del Bicho por ahí se olvida, pero yo no: agarramos el equipo complicado con el descenso y después de ganar los últimos partidos del campeonato del 83, con la base que había más los que incorporé, Vidallé, Olguin, Commisso, Jota Jota, Pellegrini y Morete, se armó todo. Un equipo con fútbol y personalidad tremenda.

62 Pusieron contra las cuerdas al River del Bambino en la Libertadores del 86… El Beto Alonso dice que ese River les ganaba a todos y le quiero recordar que en tres partidos por las semifinales no nos metieron ni un solo gol. No me olvido más esos 120 minutos del desempate en cancha de Vélez: el tiro de Olguin que pegó en los dos palos y pasó por la línea, otro del Checho en el palo izquierdo, y el gol que se perdió Daniel Martínez, hoy médico de la Selección, ya en el final, con Pumpido casi tirado en el piso. En esta Copa América fui a saludarlo a la concentración. “No me vas a hablar de nuevo del gol que me perdí, eh”, me dijo apenas me vio, ja, ja.

63 ¿Por qué te fuiste en el 85 para regresar en el 86? Ahí me equivoqué, me enojé porque me ofrecieron un contrato que creía no merecer, y me fui.

En Junior de Barranquilla con Bauza, Ischia, Gasparini y Quiroga.

64 Privilegiaste la plata… Un poco, sí, y otro de calentón. El mismo Menotti me llamó y me dijo que la estaba pifiando. “¿Cómo te vas a ir a Colombia? ¿Estás loco, Sapo? Vos andá a tu casa y sentate a esperar que cualquiera de los cinco grandes, cuando pierda unos partidos, te va a llamar. Sos campeón jugando un fútbol brillante”. Pero no le hice caso y me fui al Junior…

65 ¿Quién debería ser el próximo presidente de AFA? Y… un hombre con nivel empresarial y abierto al mundo, que maneje la AFA como una empresa. Alguien que tenga respaldo, que sea honesto y que no vaya a buscar a la AFA cosas que no tiene en su vida personal.

66 ¿Hace cuánto empezaste con las redes sociales? Un año y medio más o menos: tengo Twitter, Facebook, Instagram, ¿sabés qué pasa? El contacto con el mundo tiene que estar, hay que integrarse.

67 “Vengo a continuar la obra de Menotti”... Ehhhh, en Boca, sí, lo declaré yo y no pude cumplir.

68 Duraste 5 partidos… Y bueno, es que el Flaco había dejado una huella muy grande y los resultados no se dieron. Después de perder 6-0 con Racing, Heller me pidió “Ni se te ocurra renunciar”. Duré un partido más, empatamos con Talleres y me fui.

69 ¿Por qué tan poco? Hubo un partido con Unión, antes del 0-6, en la tercera fecha, que ganábamos 2-0 y me puteaban los 25.000 de la cancha y 5 millones afuera. Entré mal, esa es la realidad, la gente quería que se quedara el Flaco, pero se fue al Atlético de Madrid y tuve la mala suerte de que se lesionaran Tapia, Rinaldi y Comas, los tres al mismo tiempo. Tenía un contrato, pero pedí cobrar hasta el último día que trabajé. Tan buena relación quedó que varios años después, siendo Pompilio el presidente, me ofreció un contrato de 3 años cuando se fue Griffa para ser el director general.

70 En San Lorenzo tampoco te fue bien… No peleamos el campeonato pero me fue un poco mejor y modificamos toda la estructura de inferiores. Con Miele no tuve ni un sí ni un no, todo fluyó bien.

La tapa de El Gráfico en su llegada a Boca, con Cucciuffo, Domenech y Gutiérrez. Duró 5 partidos.

71 ¿Cómo llegaste a ser colaborador de Menotti en la Selección? Con el Flaco somos contemporáneos, nos habíamos cruzado como jugadores y luego se enteró de mi currículum como entrenador. No es por nada, pero en esos años era el único tipo con buen conocimiento del fútbol europeo por haber hecho cuatro años el curso en Bélgica. Entonces nos juntamos en el 75 y me propuso que le siguiera jugadores. Yo tenía una carpeta y le preparaba informes.

72 ¿Estabas con Menotti en los entrenamientos? El Flaco tenía su cuerpo técnico con Poncini y Pizarrotti, así que yo le seguía jugadores y después iba a las prácticas pero sin participar, sólo observaba. Después, me juntaba con el Flaco y él me pedía opiniones. De hecho, fue Menotti el que me recomendó ante Nuccetelli para que agarrara Talleres y ya un tiempo antes del Mundial sí empecé a trabajar en el campo con el Flaco.

73 ¿En el Mundial te sentabas en el banco de suplentes? Sí, claro, el Flaco en una punta con Poncini y yo en la otra. Antes del Mundial fuimos con Menotti a ver la Villa Marista a Mar del Plata, solos los dos, y ya me quedé trabajando con él. Talleres me prestó por unos meses antes del Mundial, aunque yo jamás cobré un salario de la AFA. Cero pesos.

74 ¿Vos no pedías cobrar, no reclamaste por tu salario? Lo tenía bien claro: para mí se trataba de una inversión deportiva, agrandar la cabeza al lado de un tipo como Menotti. Estuve así hasta el 82. A mí me pagaba Talleres, luego Rosario Central y Loma Negra, los clubes.

75 ¿Qué hacías durante el Mundial? Trabajaba todas las mañanas en el campo con Menotti, Pizzarotti y Poncini.

76 ¿Cuál fue el partido más bravo? Y… todos, todos (piensa)… el debut contra Hungría fue terrible: unos nervios, una presión, y encima a los 5 minutos perdíamos 1-0. Acá han dicho muchas cosas, pero nos tocaron tres europeos en el grupo, era durísimo. Decí que el equipo tenía una gran personalidad e identidad.

77 Menotti se enojó mucho después del empate con Brasil, ¿no? Estaba enloquecido, no por el resultado, sino porque el equipo no había jugado el fútbol que él pretendía e inculcaba. Le dije: “Flaco, andate con Graciela, con tus hijos, andá con tus amigos del barrio a tomarte unos vinos y dejanos a nosotros con el equipo. Venís mañana a la noche más tranquilo”. Eso hizo y al volver dio una charla extraordinaria al grupo, explicando cómo habíamos llegado hasta ese lugar con un tipo de fútbol y recalcó varias veces: “No renunciemos, si nos tienen que eliminar, que sea con nuestro fútbol”. Le hizo bien al Flaco irse un rato y tomar aire.

En San Lorenzo, a fines de los 80.

78 ¿Con Perú lo veías complicado? Tenían que meter 4 goles… Claro, íbamos en el micro escuchando el partido de Brasil y no iba a ser fácil. Pero el Flaco fue muy corto y conciso con el mensaje: “No renunciemos, juguemos como sabemos, usemos la pausa, y vamos a buscarlo”. Y después… ¿qué querés que te diga? Viste cuando en un solteros contra casados entran los dos primeros goles y después cae el resto… Perú nos podría haber vacunado dos veces al comienzo y les faltó puntería, ¿o alguien todavía piensa que le pueden apuntar al palo a propósito?

79 ¿Llegaste a ver el tiro en el palo de Rensenbrink? Sí, claro, imaginate que yo venía del golpe de la final perdida con Talleres. Si me comía esa también, me suicidaba ahí mismo. Cuando vi que la pelota pegó en el palo me agarró, no sé cómo explicarte, sentí como un vacío, quedé ah ah ah (respira agitado)…

80 ¿Qué les dijo Menotti en la charla cuando terminó el partido? Eso me lo acuerdo como si fuera hoy: “Están muertos, eh, ellos están muertos, no pueden más, mírenlos. Yo no quiero martes, eh, lo terminamos acá”. Porque no había penales; si seguíamos empatando en los 120, se jugaba otro partido a las 48 horas. El Flaco les dijo eso y les recalcó de ir a buscarlo, de apretarlos, pero sin olvidar el orden y las obligaciones. Contra todo lo que dicen muchos, el Flaco daba charlas cortas y era un gran laburador en el campo: te tenía dos horas con los automatismos, salir, entrar, la presión. La charla previa a la final habrá durado 5 minutos, no más. Les dijo que miren a las tribunas, que allí estaban sus amigos, sus familiares, la gente de siempre, y les pidió que no se traicionaran, que siguieran con la idea que nos había llevado hasta allí.

81 ¿Habían hecho alguna promesa? La noche anterior lo desafié un poco al Flaco: “¿Sos capaz de dar una vuelta al Obelisco vestido de jugador, si salimos campeones?”. Dijo que sí, así que después de la cena en el Plaza, fuimos a tomar algo no me acuerdo a dónde y de ahí a la ambulancia, directo al Obelisco. Nos cambiamos ahí adentro, nos pusimos la camiseta, el buzo, nos bajamos y empezamos a dar la vuelta trotando.

82 ¿No estaba lleno de gente? Era muy tarde ya, había gente, pero poca. Igual, recuerdo que dimos media vuelta, encaramos para la esquina del Trust Joyero, donde hoy está Mc Donald’s, y un tipo gritó: “Es Menotti”, como si fuera un fantasma, una aparición del más allá, así que aceleramos y enseguida nos subimos a la combi, pero cumplimos con la promesa.

83 Kempes fue la gran estrella y no terminó de ser reconocido en el país, ¿no te parece? Totalmente. Se comete una gran injusticia: hay muchos deportistas que tienen estatuas y el tipo que fue campeón del mundo y goleador no la tiene. No se entiende. Me gustaría que Mario tuviera ese reconocimiento, más allá de llevar el nombre de un estadio en su provincia.

84 ¿Vos tenías idea de lo que pasaba en el país durante el Mundial? De los desaparecidos, para nada. Sí veía que paraban gente en la calle, pero no todo lo otro.

85 ¿Bilardo supo utilizar mejor a Maradona que Menotti? Creo que hubo un gran crecimiento de Diego en esos años y Bilardo lo agarró en la plenitud. De lo que sí estoy seguro, y lo debato con cualquiera, es que nunca vi a un jugador que influyera tanto en un equipo como Diego en el 86. Ni Pelé ni nadie.

Con Maradona y el empresario Félix Latrónico, su suegro.

86 ¿Quiénes son tus amigos del fútbol? Oscar Quiroga es uno, el profe Alberto Alvarez, Coco Basile, el Flaco, obviamente. Soy un agradecido al Flaco por la posibilidad que me brindó y todo lo que me entregó. Creo que, humildemente, yo también le di algo. Conocí una cabeza distinta. Su pelea con Bilardo es una discusión menor, acá lo que importa es que dejó para la Selección el respeto por los procesos, la seriedad del trabajo y un calendario internacional. Eso no existía antes y quedó en la historia para siempre, mucho más que un título.

87 ¿Te agarraste alguna vez a piñas con compañero? No. Tuve una discusión fuertísima con Ivo Basay, cuando lo dirigí en Necaxa, pero luego lo hablamos y quedó una buena relación como debe ser entre dos tipos honestos.

88 Tu día más feliz en el fútbol. Cuando fuimos campeones del mundo con la Selección y con Argentinos, en 1984.

89 Y el más triste. La final perdida con Talleres. Nada se puede comparar con eso.

90 El mejor DT que tuviste. Adolfo Pedernera y Osvaldo Brandao. Adolfo, el hombre, el que te enseñaba; y Brandao, porque estaba 40 años adelantado al tiempo. Brandao armó la selección de Brasil campeona del mundo del 58, pero se peleó con Havelange y se tuvo que ir antes del Mundial.

91 ¿Qué técnico joven te gusta? Me encanta Almeyda. Lo vi trabajar cuando David estaba en River, que lo fui a ver a las prácticas. Me gustan sus trabajos y cómo hace crecer a ciertos jugadores, porque la virtud más grande de Menotti para mí, era cómo hacía crecer a los jugadores. Y fijate cómo Almeyda potenció a ciertos jugadores en Banfield, que luego fueron vendidos. Esa es una gran virtud.

92 ¿Existe la cama de un plantel al técnico? Se puede debilitar una relación cuando no llega el mensaje del entrenador y quizás, inconscientemente, el jugador no se siente representado y no da todo de sí.

Con esposa, hijas y nietos.

93 ¿Borghi ya insinuaba su potencial cuando surgió? ¿Sabés quién lo vendió a Borghi al Milan? Michel Platini, después de la final de Tokio. Llegó a Torino y dijo: “Ho visto al Picasso del fútbol, Claudio Borghi”. Ahí la gente se empezó a preguntar quién era y lo terminó comprando el Milan. Yo viajé y compartí una cena con Berlusconi.

94 ¿Cómo fue eso? Nos invitaron a ver un pentagonal y luego a cenar. En un momento vino a charlar con nosotros y me dice. “Saporiti, ¿a usted le interesaría entrenar acá a un equipo de jugadores jóvenes? Le hago un contrato por 3 años, quiero que juegue como su Argentinos Juniors, ¿lo cree posible?”. Te juro que me dijo así. Después surgió lo de Boca y se cortó.

95 ¿Qué medidas tomarías para mejorar el fútbol argentino, si mañana te consultaran? Al presidente de la AFA le diría que se junte con Menotti una semana. Y luego, que se reúna con 5 personas, en lo posible con gente que no esté ligada al fútbol pero que tenga una idea del asunto, gente de nivel empresarial, para que abran la cabeza. Tenemos que salir de esta situación entramada y oscura de la AFA.

96 ¿Te gustó la elección de Martino como DT? Sí, me gustó, está bien.

97 ¿Fuiste a la Copa América a comentar para la TV? Fui a Chile para visitar a una de mis hijas, que vive allí, y aproveché para ir con mis nietos a la cancha a ver a la Selección. En el estadio de Everton, de Viña del Mar, había jugado muchas veces.

98 ¿Antes de la final vos también estabas seguro de que Argentina iba a ser el campeón? Le tenía una gran fe al equipo pero se encontró enfrente con un rival que no le tuvo miedo, y eso es muy importante, le jugó de tú a tú, pensó 30% en cómo anular ciertas cosas del rival, sobre todo a Messi, y el 70% en su equipo, y yo comparto ese balance. Me fui triste porque perdió Argentina pero feliz porque Sampaoli apostó por tipos que juegan: en el fondo puso a Medel, que es volante, a Marcelo Díaz, un volante creativo de 1,71 y a Silva, otro volante, todos en la línea de tres, más Isla y Beausejour por los costados, más Vidal, Aranguiz y Valdivia, todos tipos que juegan. Eso lo aplaudo.

99 Explicame el caso Messi. Tengo una posición tomada en ese tema: yo le diría a Messi que se tome un descanso en la Selección. Para su salud. Le vendrá bien a él y a la Selección, para que el Tata pruebe otras cosas. Y que el año que viene, que empiece con las Eliminatorias. Messi saldrá adelante, no tengo dudas, no puede faltar en la Selección. Yo respeto mucho al periodismo pero dejo de respetarlo cuando justamente se le pierde el respeto a un tipo como Messi. Fue un sector minoritario, quizás se quieren hacer notar usando a Messi, si no, es inexplicable algunas cosas que leí y escuché sobre él.

100 ¿Qué cosas? Que no demuestra, que es pecho frío, que ya nos cansó. No, no, no, eso es una falta de respeto total.

Por Diego Borinsky / Fotos: Emiliano Lasalvia y Archivo El Gráfico

Nota publicada en la edición de agosto de 2015 de El Gráfico

 

Por Diego Borinsky: 22/09/2015

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