ONSIDE

De masajista a campeona

- por Martín Estévez: 15/09/2015 -
La noruega fue la primera tenista con un juego potente y agresivo, basado en la fuerza física.

Hace un siglo, la noruega Molla Bjurstedt se anotó sorpresivamente en el US Open y terminó ganándolo.

En medio de una reunión familiar, preguntá qué saben sobre Molla Bjurstedt. Muy probablemente, la respuesta sea nada. Lo mismo sabían los estadounidenses sobre ella en 1915, hace exactamente cien años. Se jugaba el principal torneo de tenis del país, el US Open, creado en 1887 y que había sido ganado por jugadoras locales o británicas. Pero la tal Molla Bjurstedt, una noruega de 31 años, se anotó por primera vez y lo ganó de punta a punta ante una multitud incrédula.

“Molla” era el apodo de Anna Margrethe Bjurstedt, nacida en 1884 en la ciudad de Mosvik. Hija de un oficial del ejército noruego, desde pequeña tuvo físico potente y fuerte carácter. Conoció el tenis a los 19 años, cuando un “pretendiente” la invitó a jugar. Pronto se convirtió en la mejor tenista de su país. “En la escuela hacía remo y natación, pero nunca había sentido lo que sentí cuando conocí el tenis”, contó. Cinco años después, el príncipe de Noruega, Gustav Adolf, fue invitado a los Juegos Olímpicos de Londres 1908, y decidió participar en tenis, haciendo dobles con Molla: perdieron enseguida. Un año después, ella se animó y compitió en Wimbledon, donde cayó en segunda ronda.

Fue ocho veces campeona de Noruega, pero no se conformaba. En un mundo incluso más machista que el actual, a sus padres no les gustaba que fuera una vulgar tenista. La enviaron a Alemania para aprender alemán y oficios “femeninos”; también vivió en Francia, pero no era feliz. Volvió a Noruega para estudiar enfermería. Ganó la medalla de bronce en los juegos de Estocolmo 1912, y pronto convenció a su hermana: les dijeron a sus padres que viajarían a Hamburgo para jugar un torneo. Fueron finalistas y decidieron quedarse, pese al enojo familiar. Al final, su hermana se fue a París a estudiar música, y Molla tomó un barco hacia Estados Unidos para vivir de la enfermería. En junio de 1915, mientras trabajaba como masajista, se anotó para jugar el US Open: superó 4-6, 6-2 y 6-0 a la local Hazel Hotchkiss en la final y ganó el torneo.

“Muchas mujeres no golpean la bola, sólo la pasan al otro lado –explicaba Molla–. Eso no es tenis. Creo en pegarle siempre con toda mi fuerza”. Con esa potencia siguió ganando el US Open en 1916, 1917 (en singles, dobles y dobles mixto), 1918, 1920, 1921, 1922 y 1926. Ocho títulos, récord que aún se mantiene. En el medio, se casó y tomó de su esposo el apellido Mallory; y ganó torneos en dobles junto a otra leyenda: Bill Tilden. Su octavo título en el US Open fue heroico: a los 42 años, levantó un 4-0 en el último set contra Elizabeth Ryan. Se retiraría tres años después. Este 31 de agosto comienza una nueva edición del US Open. El torneo al que, en 1915, Molla Bjurstedt le cambió la historia.

Molla y una costumbre: levantar trofeos.

El tenis hace un siglo
La Primera Guerra Mundial (que se extendió entre 1914 y 1918) detuvo gran parte de las competencias deportivas europeas, incluidos los principales torneos de tenis: el Abierto de Francia (todavía no se jugaba en Roland Garros) y Wimbledon se suspendieron. El Abierto de Australia, en tanto, se jugaba sobre césped y sólo tenía versión masculina: el británico Gordon Lowe le ganó 4-6, 6-1, 6-1 y 6-4 la final al local Horace Rice. Las mujeres comenzarían a participar recién en 1922. Y en el US Open masculino, también sobre pasto, el estadounidense William Johnston ganó el primero de sus tres Grand Slams.

Por Martín Estévez / Fotos: Archivo El Gráfico

Nota publicada en la edición de agosto de 2015 de El Gráfico

Por Martín Estévez: 15/09/2015

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