LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

Leandro Grimi, orden, Bielsa y rock and roll

- por Martín Estévez: 26/08/2015 -

El lateral izquierdo de Racing es feliz: ganó su primer título local y tuvo a su primera hija en los últimos meses. Asegura que antes hacía más goles porque era desordenado para defender, confiesa su admiración por el director técnico rosarino y habla sobre su principal hobbie: “La música es mi cable a tierra”.

Volvió a Racing en 2014 y tuvo un altísimo nivel en el Campeonato que ganó la Academia.

“No quiero que me quieran por lo que gané. Quiero que me quieran para seguir ganando”, dice Leandro Grimi. Y aclara: “La frase es de Bielsa, pero yo la repito siempre”. El 3 de Racing, un lateral izquierdo puro (zurdo, rápido, con ida y vuelta), vive un gran momento dentro y fuera de la cancha. Dentro, porque es indiscutido en un equipo que no sólo es el campeón, sino que se ubica en los primeros puestos del torneo actual. Fuera, porque en enero nació Carolina, su primera hija, cuya madre es Filipa, una portuguesa que lo enamoró mientras jugaba en Sporting de Lisboa.

Cuando era adolescente, hizo algo que podría sonar como una traición: pasó de San Lorenzo a Huracán. El lo explica: “Nací en San Lorenzo, provincia de Santa Fe, una ciudad a la que quiero mucho, a la que recuerdo siempre, y tengo a mi familia allá. Cuando tenemos algún día libre, trato de ir. San Lorenzo me sirve para despejarme. Allá vivía con mis viejos y mis hermanos. Valoro mucho el esfuerzo que hicieron para que, hoy, yo pueda estar acá”.

-En San Lorenzo también vive tu ídolo, ¿no?
-¡Mi abuelo Juan Carlos! Es el que me ha marcado el camino, estuvo en momentos complicados, no sólo míos, sino de toda la familia. Me llevaba a jugar a la pelota, es la persona con la que más agradecido estoy. Siempre intento que esté contento, que cuando llegue al café al que va todas las mañanas, pueda hablar bien de su nieto. Eso, para mí, es un orgullo.

-¿Cómo llegaste a Huracán?
-Habíamos armado un equipo en San Lorenzo y vinimos a jugar contra Vélez, Chacarita, Huracán... Ahí estaba Ariel Wiktor como entrenador. Me habló para que me quedara y acepté. Vine a Buenos Aires a los 16 años y viví dos años en la pensión del club, hasta que empecé a jugar y me fui a vivir solo.

-Tu papá también es director técnico. ¿Qué te enseñó, qué aprendiste de él?
-Lo más importante fue haberme dicho que jugara más atrás. Yo era volante por izquierda y, antes de venir a Buenos Aires, me convenció de intentar como lateral izquierdo. Y acertó.

-¿Qué recuerdos tenés de Huracán?
-Más allá de que el club no estaba muy bien, nosotros sí estábamos muy bien. Tengo recuerdos muy lindos. Me formaron como jugador y persona. Cuando puedo, voy a la cancha, tengo muchos amigos ahí. Cada tanto, me cruzo con alguno y nos quedamos charlando.

-En 2006 tuviste que elegir entre jugar en Racing o en Independiente. ¿Pensaste qué hubiera pasado si elegías diferente?
-Contra la opinión de mucha gente que me rodeaba, vine a Racing; y hoy puedo decir que fue una decisión acertada. Eso me ayudó a llegar a Europa, y después pude volver al club.

El salto de Grimi a Europa fue una sorpresa en el ambiente del fútbol. Venía de remarla en el Nacional B con Huracán, jugó 11 partidos en Racing y, de pronto, el Milan compró su pase. ¡Y qué Milan!: el que ese año ganó la Champions League y el Mundial de Clubes. Disputó sólo 4 partidos, pero fue una experiencia inolvidable. “Me pasaron muchas cosas, tengo buenos recuerdos. El Milan me ayudó mucho aunque haya jugado poco. Había muchos laterales izquierdos: Maldini, Kaladze, Serginho... Uno los tiene como estrellas, pero cuando estás adentro, te das cuenta de que son iguales a vos. Después me empecé a desesperar, necesitaba jugar y elegí ir a otro lado”.

-Y fuiste al Siena. ¿Te hizo recordar a algún equipo argentino?
-Compararlo es complicado porque, a diferencia de lo que pasaba en Italia, acá está todo muy parejo. Era un equipo de mitad de tabla para abajo. Aprendí mucho en lo táctico; en lo defensivo, los italianos trabajan bastante bien.

-Tu etapa en el fútbol de Portugal (2008/11) es la más extensa en Europa.
-Sí, fue donde más continuidad tuve y mejor me sentí. Estuve mucho tiempo y ahí conocí a mi señora, Filipa, que es portuguesa. Y gracias a eso, hace seis meses soy padre. A mi mujer quisiera decirle gracias, porque se jugó por mí, dejó todo y se vino a vivir acá.

-En Huracán hiciste muchos goles, 10, pero en el resto de tu carrera, sólo 7. ¿Cuánta importancia le das a ese dato?
-En la Argentina hice muchos goles, pero es porque antes era más desordenado. Corría de más, iba para adelante. Cuando atacaba y hacía goles era más fácil que me desbordaran o me encontraran mal parado. Ahora soy más equilibrado. El de 2014 fue el primer campeonato argentino en el que no hice goles, y también el primero en el que salí campeón.

Grimi escucha a Milito, el referente. Leandro jugó en Huracán, Milan, Siena, Sporting de Lisboa, Genk de Bélgica, Godoy Cruz y Racing.

-El gol que le hiciste a Estudiantes en 2013, para Godoy Cruz, después de correr 50 metros, ¿fue un gol de desordenado?
-Sí, un poco sí (risas). La agarró Jorgito Carranza, uno de los amigos que me dio el fútbol, salí desde nuestra área, llegué a tres cuartos de cancha, vi el arco, pateé y por suerte entró. En Racing es distinto. Antes del partido contra Estudiantes (11ª fecha), tuvimos una charla muy fuerte, hablamos de que teníamos un equipo muy importante y que, si manteníamos el cero atrás, en cualquier momento los de adelante lo ganaban.

-Querían defender mejor y ganaron 4-0…
-Sí, hubo muchos momentos importantes en el campeonato, y ese fue uno. Por ahí, antes nos entraban mucho por los costados, así que afinamos con Centurión, que jugaba por mi lado, y fuimos mejorando.

-Antes de ese torneo, en Racing no se pensaba en el título, sino en mejorar la pésima campaña anterior. ¿En qué momento te diste cuenta de que podían ser campeones?
-Hubo dos momentos importantes. Después de la derrota contra Argentinos, por la Copa Argentina, el equipo cambió la mentalidad. Y después del 1-1 con Olimpo, en Bahía Blanca, nos propusimos ganar los seis partidos que quedaban y no pensar en los demás equipos. Ganamos los seis y logramos el título.

-Hace poco jugaste en la fiesta de los campeones, y viste que los que ganaron el título en 2001 siguen siendo ídolos. ¿Te das cuenta de que, pase lo que pase, vos también vas a ser ídolo para siempre?
-Ahora, en medio de todo esto, no me doy cuenta. La gente que me rodea sí, y me lo dice todo el tiempo. Pero es como la frase de Bielsa, “quiero que me quieran para seguir ganando”. La mentalidad siempre tiene que ser esa.

-En la Copa Libertadores cometiste un error importante en el partido contra Guaraní y la hinchada nunca te lo reprochó.
-Errores hemos tenido todos. Después de la expulsión de Sebastián (Saja), los diez que quedamos hicimos un gran partido y un gran esfuerzo, y nos fuimos muy aplaudidos. Fue un momento que me dolió mucho, no tanto el error, sino el hecho de que se hubiera terminado un sueño muy grande para todos. Pero por suerte el sueño se renueva, y ahora queremos clasificarnos para la próxima copa.

-Admirás mucho a Bielsa. ¿Por qué?
-No lo conozco personalmente, pero miro mucho a sus equipos. Tuve algunos compañeros a los que los dirigió, como Matías Fernández, y todo lo que decían sobre él era bueno. Trabaja muy bien, se maneja bien dentro y fuera de la cancha. Me parece que es una persona que tiene muchos valores y, sin conocerlo, se fue transformando en una persona a la que aprecio mucho.

-También te encanta la música, ¿no?
-Sí, mucho, en especial el rock. Tengo muy buena relación con los chicos de Salta La Banca (ver recuadro); y a Ale (Alejandro Kurz), de El Bordo, lo conozco menos, pero nos llevamos bien. El hermano de Abel Pintos, Ariel, viene seguido a comer a casa. Tuve la suerte de cruzarme con personas y músicos muy buenos.

-Salta La Banca, El Bordo y también Bielsa tienen algo de lo que no se habla mucho en el fútbol: una ideología política definida.
-A mí me gusta mucho la música, entro por ese lado. Le presto atención a lo que dicen las letras, a sus teorías, a sus modos de vida. Y trato de guardarme lo que me gusta para sumarlo a mi vida, para crecer como persona.

-Incluso has mencionado en twitter a Luciano Arruga (chico de 16 años detenido, torturado y desaparecido por la policía en 2009, su cuerpo apareció en 2014). No es algo usual entre los futbolistas.
-El caso de Luciano fue con el que más cercanía tuve, pero en lo teórico, no en lo práctico. No he ido a ninguna marcha, pero supe cómo fueron las cosas, y a veces hacer algo así no cuesta nada. Pero en temas políticos, igual, trato de no mezclarme.

-¿Estás estudiando música?
-Sí, toco el piano. No soy un gran pianista, pero voy aprendiendo. Santiago Maggi, el tecladista de Salta La Banca, me va ayudando en muchas cosas. La música es un cable a tierra que tengo para despejarme un poco de este ambiente, que no es fácil. Todos los días estás acelerado pensando que tenés que hacer las cosas bien, que tenés que ganar. Tengo un piano acá y uno en Portugal. Mi papá me había regalado uno cuando era chico, pero estuve mucho tiempo sin practicar y empecé de nuevo en Lisboa, ya con un profesor. Acá no tengo un profesor pago, pero tengo un profesor amigo.

-¿Qué sueños te quedan en el fútbol?
-No sé… Sueños quedan pocos, porque he jugado en Europa, he sido campeón... Pero lo que gané lo dejo atrás, al menos mientras juegue al fútbol. No quiero quedarme sólo con un título o un recuerdo. Un día, Videla dijo que nos teníamos que acostumbrar a ganar, y hoy la mentalidad del grupo es esa. Sueño con dejar a Racing lo más arriba posible.

-Si pudieras elegir... ¿Un partido en la Selección o una temporada dirigido por Bielsa?
-(Piensa) Me gustaría tenerlo a Bielsa. En un momento me ilusioné mucho con ser citado a la Selección, pero hoy la perspectiva es otra. Tengo 30 años y estoy en uno de mis mejores momentos, pero lo veo difícil. Y además me gustaría mucho tenerlo a Bielsa de técnico... Aunque el Tata Martino tiene algo de Bielsa y está en la Selección, así que la respuesta es más difícil todavía... Pero elijo a Bielsa.

 

Su frase más famosa

Salta la banca es una de las bandas de rock que más creció en los últimos años. Y la favorita de Grimi, que formó amistad con sus integrantes. “Los conocí hace mucho, en un recital de Callejeros en Rosario. Estaba Santiago Aysine (en la foto, con Grimi), me contó que tenían una banda y prometí ir a verlos. Los escuché y me encantaron”. Las letras de Salta La Banca, de fuerte contenido social y una marcada ideología que denuncia la represión policial y la corrupción del Estado, suelen ser escritas por Aysine; pero en la canción Luna del Luna, aparece una frase de... ¡Grimi! “En un show de ellos, Santiago estaba muy cansado y me dijo: ‘No doy más, quiero dormir un rato’. Yo le dije algo que siempre digo: durmiendo no aprendés nada”. Cuando Leandro escuchó la canción, no lo podía creer: “Durmiendo no aprendés nada, me dijo un sabio por mi inercia pasional”, es una parte de la letra que miles de personas cantan en cada recital.

Por Martín Estévez / Fotos: Alejandro Del Bosco

Nota publicada en la edición de agosto de 2015 de El Gráfico

Por Martín Estévez: 26/08/2015

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