LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

Julián Speroni, las manos de Dios

- por Redacción EG: 03/08/2015 -

Dejó la Argentina a los 21 años y con sólo dos partidos en la B Nacional. Hoy, a los 36, es una de las figuras del Crystal Palace en la Premier League y el ídolo de los hinchas. Torazo en rodeo ajeno, sigue soñando con una convocatoria a la Selección, aunque no se imagina cerrando su carrera en el país.

Speroni organiza la barrera. Es el dueño del arco del Crystal Palace.

Un video grabado en VHS cruzó el Atlántico y fue suficiente para cambiar una historia de vida. Como un mensaje en una botella, el compilado de atajadas llegó a las oficinas del Dundee escocés y alguien pensó que ese arquerito de 21 años podía tener futuro. Julián Speroni, que por aquel entonces era suplente de Gustavo Irusta en Platense, recibió una oferta para mudarse a Europa y, sin demasiado tiempo para barajar las dudas, aceptó el desafío. En la Argentina era un desconocido y prácticamente no tenía experiencia en el fútbol profesional.

-En Platense jugaste solamente dos partidos. ¿Qué recuerdos tenés de esa etapa?
-Sí, jugué dos partidos en la B Nacional, ambos de titular porque el Mono Irusta se había lesionado. Lo curioso es que los dos fueron contra el mismo rival, Argentino de Rosario. El primero lo ganamos 4-3 y en el segundo perdimos 6-1. No la tuve tan fácil (risas).

-Y de ahí directo a Europa. Contame cómo se dio todo ese proceso.
-Yo había armado un video con algunos de mis partidos en Reserva. Era un resumen de determinadas jugadas, hice algunas copias y lo repartí entre amigos, familiares y conocidos. Uno de esos videos llegó hasta Escocia y lo vio Ivano Bonetti, un italiano que era técnico del Dundee. El se lo mostró al entrenador de arqueros y parece que le gustó, así que se contactaron conmigo y me hicieron una propuesta para jugar allá. Tuve que decidir todo muy rápido. Tenía 21 años, así que la cuestión era si me quedaba a esperar mi oportunidad en la Argentina o si me arriesgaba y me iba. Decidí irme, podría haberme salido mal, pero fue la mejor decisión que pude tomar. Al final terminé haciendo el camino inverso, porque muchos triunfan en la Argentina y recién después vienen para acá.

-¿Cómo fue pasar de Saavedra a Escocia sin escalas?
-Imaginate que era la primera vez que salía de la Argentina. O sea, había viajado a otros países, pero nunca me había ido por tanto tiempo ni mucho menos a vivir. Además, Escocia no quedaba a la vuelta, me estaba yendo a 12.000 kilómetros de distancia. Era otra cultura, otro idioma, otras costumbres. En eso me ayudó mucho irme con mi esposa. A Marina la conocí cuando éramos jovencitos, yo recién había cumplido 19 y ella tenía 18. Aparte en el Dundee se me hizo más fácil porque había un par de italianos y éramos siete argentinos. Estaban el Beto Carranza, Juan Sara, Fabián Caballero, Lucas Gatti, Walter del Río y Alberto Garrido. Cuando llegué yo, recién se había ido Caniggia al Rangers, así que no jugué con él, pero sí me tocó enfrentarlo. Lo más complicado es sobrevivir los primeros seis meses, después conocés gente, te hacés amigos, aprendés el idioma y todo es más sencillo.

Ese primer escalón en Europa, en el fútbol escocés, sería el trampolín hacia Inglaterra. A los 24 años, Speroni, que todavía usaba el pelo largo, desembarcó en el Crystal Palace y le dio el puntapié inicial a una historia que, más de una década después, lo ubica como el quinto jugador con más presencias en el club con 388 partidos jugados.

La pancarta que le dedicaron los hinchas.

-¿En ese momento esperabas el salto a la Premier League?
-Cuando recibí la oferta del Crystal Palace, los dueños del club me contaron que me estaban siguiendo desde hacía un tiempo. Era 2004 y yo ya llevaba tres años en Escocia, así que pasar a jugar en Inglaterra, si bien era un paso importantísimo, no era tan descabellado. 

-En el Crystal Palace arrancaste de titular y después perdiste el puesto. ¿Qué pasó en el medio hasta que volviste a ganarte un lugar?
-Sí, tenía 24 años y pensé que iba a ser titular. Era lo que me habían dicho cuando llegué, pero tres o cuatro semanas después de que firmé yo, el club contrató al arquero de la selección húngara (Gábor Király), que tenía más experiencia jugando con su país y que venía de la Bundesliga, así que el manager le dio prioridad a él. Tuve que esperar mi chance, pero en el interín seguí entrenando como si fuese titular porque sabía que tenía que estar preparado. Hay algunos jugadores que cuando no están en el equipo bajan la intensidad y así quedan cada vez más relegados. Yo era consciente de que debía aprovechar la oportunidad cuando llegara y llegó tres años después. Ahí empecé a jugar seguido y pude mantenerme.

-¿Cómo se sobrevive tanto tiempo en un club que ascendió y descendió varias veces?
-En la Argentina, cada vez que no se dan los resultados hay una renovación general, pero acá no es tan así. Subíamos y bajábamos de categoría porque financieramente es muy difícil competir y mantenerse. Pasamos de todo con el club, pero para sobrevivir no hay secretos. Hay que trabajar duro y para lo mejor, independientemente de lo que pase después. Cuando entrás a la cancha, no podés pensar en lo que pasa afuera. Tenés que dedicarte a jugar y listo. Por suerte, desde que ascendimos por última vez, las cosas salieron bien. Los nuevos dueños trajeron un proyecto para asentar al equipo en la Premier League y dejar de ser un ascensor, como le decían al club. Ese proyecto fue una de las razones por las que me quedé cuando tuve que renovar por última vez el contrato.

-Hablabas de trabajar duro para cada partido. ¿Te preparás de alguna manera en especial cuando te toca enfrentar a los equipos grandes?
-Cuando jugamos contra equipos como el Chelsea o el Manchester United, podemos tener una motivación extra, pero nos preparamos durante toda la semana como si fuese cualquier otro partido. El problema es que cuando te toca enfrentar, por ejemplo, a Wayne Rooney, podés mirar todos los videos que quieras que no te van a alcanzar, porque hace cosas imposibles que son impredecibles. En mi caso me gusta estudiar los penales (en la fecha 36 le atajó uno a Eden Hazard, del Chelsea, aunque le convirtió en el rebote), pero al final terminás usando el instinto para reaccionar a cada pelota. Ahí creo que va un poco el talento personal.

-¿En el club te homenajearon poniéndole tu nombre a un restaurante?
-Sí (risas), cuando superé los 200 partidos en el club, los dueños me dijeron que pensaban hacerme un reconocimiento y me contaron que querían ponerle mi nombre al restaurante que está en el estadio y que abre cuando jugamos de local. Acepté porque para mí honestamente es un honor. Además, también abrimos, junto con un socio, un restaurante en Londres, que se llama Speroni y que sirve comida mediterránea. La idea nació porque mi familia tuvo negocios de gastronomía, pero yo nunca me había metido profesionalmente.

-¿Qué sentiste cuando los hinchas pusieron una pancarta con tu foto y una leyenda que decía Las Manos de Dios?
-Fue espectacular, porque además lo hicieron en castellano. La Mano de Dios es una referencia maldita para los ingleses, porque les recuerda el gol de Maradona, pero en este caso lo transformaron en un elogio. La verdad es que yo nunca tuve ningún problema por ser argentino y de hecho me parece que la rivalidad es más de la Argentina hacia Inglaterra que viceversa. Mi relación con los hinchas es la mejor porque desde el primer día ven que, pase lo que pase, yo doy todo cada vez que me toca jugar. Igual, que me pongan en el estatus de héroe o leyenda, como dicen acá, me parece demasiado, pero lo agradezco.

Firmando autógrafos entre los seguidores más jóvenes.

-También te pidieron para la Selección Argentina.
-Sí, eso fue hermoso. El año pasado, antes del Mundial, algunos hinchas que me cruzaban en la calle me preguntaban cómo podía ser que no me citaran. Yo les explicaba que el entrenador tenía la base armada y que ya había elegido a los arqueros, pero no me entendían. En ese momento guardaba la esperanza de una citación porque Romero no estaba jugando en su equipo y Andújar, que era el suplente, tampoco. Pero no me llamaron.

-¿Seguís soñando con la Selección?
-Honestamente lo veo muy difícil. Si no sucedió hasta ahora, no creo que se dé en el futuro. Igual el sueño lo sigo teniendo, pero es eso nada más, un sueño. Por momentos me ilusiono porque siento que tengo chances para convencer al entrenador. Estoy jugando en una de las mejores ligas del mundo y me está yendo bien. No es alocado que pueda suceder, pero no sé cuáles son los planes del Tata Martino. A él lo conozco de cuando dirigió a Platense, yo tenía 16 o 17 años, y no sé si se acordará de mí. Con quien sí tenía más relación era con el Profe Paolorroso.

Ahogándole una situación clara de gol al uruguayo Diego Lugano, en un Crystal Palace-West Bromwich.

El pasado 26 de mayo Speroni tuvo el que fue, hasta ahora, el último de sus reconocimientos. Crystal Palace le organizó su testimonial match, que es como llaman en Inglaterra a los partidos amistosos que se celebran para homenajear, incluso en actividad, a aquellos jugadores que cumplieron más de diez temporadas en un mismo club. El arquero eligió como rival al Dundee, por haber sido el equipo que le abrió las puertas de Europa, y recibió también una sorpresa de los escoceses, que lo incluyeron en su Salón de la Fama. Con entradas agotadas, el público que colmó el estadio Selhurst Park le brindó una estruendosa ovación.

-¿Cuál es la receta para ser figura a los 36 años?
-Cuidarse físicamente y trabajar desde los primeros años. A mí muchas veces los juveniles me preguntan cómo hago para preparar la fuerza de piernas, y yo les digo que ahora sólo mantengo lo que hice cuando tenía la edad de ellos. No podés empezar a preocuparte por tu cuerpo a los 30 años porque vas muerto. Es un trabajo que dura toda tu carrera y, a mi edad, al físico lo ayudás con la experiencia de haber jugado tantos partidos.

-¿Qué cambió en la Premier League desde tu llegada, hace once años, hasta hoy?
-La Premier League creció mucho en el último tiempo y llegó a todos lados gracias a la televisión. El otro día un periodista de acá me mostraba las estadísticas y parece que la de Inglaterra es la liga más vista del mundo. Creció muchísimo la cantidad de seguidores en Asia y también en Europa y en Sudamérica. Es muy loco saber que uno está llegando a tantos lugares al mismo tiempo. Creo que el éxito reside en que es una liga muy pareja y competitiva, y que la diferencia entre todos los equipos es cada vez menor. Acá cualquiera le gana a cualquiera y cuando ganan los equipos grandes, lo hacen por 1-0, 2-1, 3-2… No es como en España que el Real Madrid y el Barcelona golean a casi todos los rivales.

-¿Cómo combatieron la violencia en el fútbol inglés? En la Argentina se cita como ejemplo al anti-hooliganismo.
-Acá tuvieron problemas muy graves con el hooliganismo. Hoy, salvo casos aislados, está erradicado completamente. Lo hicieron con buenas decisiones políticas y generando conciencia en el público. En Inglaterra no hay vallas y los hinchas están sentados detrás de la publicidad. Si quieren, pueden saltar a la cancha en cualquier momento, pero generalmente eso no sucede. Si uno lo hace, tiene sanciones de por vida. No entra más a una cancha y se acabó. Las acciones se castigan y con ese principio terminaron con la violencia. No sé si Inglaterra será un ejemplo o no, pero podría ser una buena fuente de consulta. Ojalá algún día en la Argentina pueda vivirse el fútbol como se vive acá, que es una fiesta. Estamos muy lejos, y no creo que los cambios los pueda ver yo, a lo mejor los verán mis nietos. Es una lástima que la gente vaya a la cancha con miedo.

Speroni frente a la fachada del restaurante que abrió en Londres y que lleva su nombre. Es muy elogiado por los turistas en TripAdvisor.

-¿Cómo ves a los argentinos que están jugando en Inglaterra?
-Últimamente la liga se abrió más para argentinos. Antes se decía que la Premier League no era para los sudamericanos en general por lo física que es, porque no se acostumbraban al país, al idioma y demás. Para mí, el fútbol es fútbol en todos lados, y el problema está en acostumbrarse al resto. Afortunadamente los argentinos que están ahora pudieron asentarse y están jugando muy bien. Di María es figura en el Manchester United, y el Kun Agüero fue goleador del campeonato. Les está yendo muy bien a todos y son muy queridos. Por eso te digo que la pica está más de nuestro lado que del de los ingleses.

-¿Se te cruzó la idea de volver a jugar en la Argentina?
-A veces me pica el bichito de jugar en mi país, porque prácticamente empecé a ser profesional en Europa. En Platense ni siquiera tenía un contrato firmado. Por ahí pienso que sería lindo jugar un año allá antes de largar, pero la verdad es que con mi familia estamos tan bien viviendo acá que no me dan ganas de irme. Acá se vive muy bien, y algunos se quejan del clima de Londres porque no te podés quejar de otra cosa. No puedo decir que no voy a volver nunca porque no sé a dónde me puede llevar el fútbol, pero no me veo volviendo. Como familia somos más británicos que argentinos.

En ascenso
El argentino llegó a la Premier League al inicio de la temporada 2004/2005, pero ese año su equipo descendió y se mantuvo ocho campañas consecutivas en la Football League Championship, la segunda categoría del fútbol inglés. El regreso a la Primera División fue en 2013, cuando el Crystal Palace le ganó la final de los playoffs al Watford y logró su octavo ascenso, un historial que le valió al equipo el apodo de Elevator (Ascensor). Desde su llegada, Speroni fue elegido cuatro veces por los hinchas como el mejor jugador del año del club (2008, 2009, 2010 y 2014) y con 388 partidos jugados se ubica quinto en la tabla de máximas presencias, a sólo cinco encuentros de John Jackson, también arquero, que entre 1962 y 1973 vistió 393 veces la camiseta de los Glaziers.


Por Matías Rodríguez / Fotos: AFP

Nota publicada en la edición de junio de 2015 de El Gráfico

Por Redacción EG: 03/08/2015

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