Notas de la revista

David Trezeguet, embajador y presidente

Aunque parezcan dos cargos incompatibles, los está ocupando desde enero en su gran amor, la Juventus. Embajador del club y presidente de las Leyendas, David cree que la final de Champions está 50 y 50, repasa su “breve y alocado” paso por River y elogia a Gallardo.

Una década completa con la camiseta de la Juve. En 2003 llevó a su equipo a su última final de Champions.

David Trezeguet atiende el móvil desde Turín, recién llegado de Madrid, donde ha sido testigo directo de la clasificación a la final de la Champions League de la Juventus a la que prestigió con su calidad de pantalones cortos durante una década (2000-2010) y de la que ahora forma parte como dirigente de saco y corbata. Aunque no se distingue por su efusividad, suelta una sonrisa evidente cuando le preguntamos si tuvo que ir al Bernabéu con casco y traje de amianto, como hubiera tenido que hacerlo si visitaba la Bombonera ocupando un cargo similar en River Plate. “Para nada, nos trataron superbien y al final recibimos la sincera felicitación del presidente del Madrid”, agrega, y la verdad que nos da un poquito de envidia.

Las vueltas del fútbol lo han puesto a David en una instancia particular: en mayo de 2003, gracias a dos goles suyos, la Juventus eliminaba al Real Madrid de los Galácticos en las semifinales de Champions. Sería la última final a la que arribaría la Vecchia Signora en el máximo torneos de clubes de Europa. El epílogo mejor no recordarlo (perdería por penales ante el Milan de Ancelotti, justamente el entrenador del Madrid vencido ahora, y David erraría el suyo, el primero de la serie), pero lo cierto es que apenas cinco meses después de su retorno a la Juve, disfrutará en Berlino, tal como lo expresa, del instante en que se paraliza el mundo del fútbol a nivel de clubes.

-¡Qué momento elegiste para volver!
-Sí, claro, obtener en tan poco tiempo el Scudetto, jugar una final de Copa Italia y llegar a la final de Liga de Campeones después de 12 años es algo extraordinario que lo vivís desde otro ángulo. He llegado en enero, soy embajador del club y al mismo tiempo el presidente de las Leyendas. Tenemos como ambición desarrollar la marca Juventus. Nos hemos concentrado mucho en el aspecto nacional hasta la finalización de este torneo y a partir del próximo, con la llegada de Adidas, habrá varios cambios, ya que manejaremos el marketing y la imagen del club y también las escuelas y academias de fútbol en todo el mundo. La idea es potenciar la marca Juventus en el mundo. Salir un poco de Italia. La familia Agnelli y los dirigentes me han dado esta posibilidad para desarrollar a un club que cuenta con una historia y una descendencia muy importante. Es un orgullo muy fuerte para mí. Nos desplazaremos por Asia, después tocará el turno de Sudamérica y México. Así será en estos 3 años que he firmado.

-Pero a la Juventus la conocen en todo el mundo…
-En sus primeros 10 años después de la B, la Juve se concentró en volver a conquistar sus 20 millones de hinchas en Italia, en hacer su estadio y en ganar títulos nacionales. Lo que pretendemos es recuperar a los hinchas que tenemos afuera, consolidarnos con academias de fútbol en el mundo, desarrollarnos internacionalmente, como lo han hecho en los últimos años Real Madrid y Barcelona. Nos sentimos con ganas, poder y respaldo económico para hacer lo mismo.

-¿Y ser presidente de las Leyendas qué significa?
-Ahí se trata de reagrupar a los ex jugadores con una historia importante en el club para que estén al frente de las academias de fútbol por el mundo, de partidos organizados por diferentes motivos, de vínculos con sponsors. Es importante que estas Leyendas estén cerca del club. Para mí todo esto es una nueva aventura que, espero, me permita desarrollarme y crecer como dirigente.

-¿Qué chances le ves a la Juventus para la final de esta Champions?
-Las probabilidades son 50 y 50. Aunque el Barcelona tenga un nivel altísimo, una plantilla fantástica y, sobre todo, al mejor jugador del mundo, una final es una partida única, y todo puede ocurrir. Sabemos que el Barcelona cuenta con mayor experiencia, pero nosotros tenemos nuestras armas y un grupo que está muy pero muy bien. Trataremos de ponerlos en dificultades.

-Buffon y Pirlo vuelven al estadio Olímpico de Berlín donde ganaron el Mundial 2006 y donde vos lo perdiste…
-Seguro, por suerte vuelven los que ganaron la Copa del Mundo, y por suerte todavía están jugando. Es algo positivo para el resto del equipo por lo que pueden transmitir. Sería, también, único y extraordinario que Buffon, que perdió aquella final de 2003 contra el Milan en Manchester en aquel equipo que yo integraba, me acerque la Copa, aunque yo ahora esté en otra función. Sería una revancha importante para mí.

-¿Qué ocurrirá con Tevez: sigue o se vuelve a Boca ahora?
-Mirá, Carlos ha encontrado un nivel de juego y una serenidad importantes en este club. Cuando uno está mentalmente bien llega después a demostrar en campo lo que se ve hoy de Carlos, pero no es un momento para hablar de su futuro. Esperaremos el final de las diferentes competiciones y después él club tomará la decisión más justa hacia Carlos y él hacia el club. Por supuesto que espero continúe con nosotros por lo que significa para el equipo y la gente.

Trezeguet ha desarrollado casi toda su vida en Europa, pero aún conserva algunos tics criollos al hablar. El “mirá”, por caso. Su tránsito por el campeonato argentino resultó más que intenso: aterrizó en el club de sus amores (River) imprevistamente, lo ascendió con goles decisivos, se marchó por la puerta de atrás, pasó a Newell’s donde iluminó tardes con destellos de calidad, volvió a marcharse en puntas de pie, intentó el retorno a River para retirarse allí y no lo consiguió por viejas disputas. Y, finalmente, jugó 9 partidos en la liga de India en 2014 para retirarse con 37 años. En breve lo veremos por nuestras tierras, porque es el padrino del Mundialito La Serenísima en el que participan más de 10.000 chicos, en Mendoza, Córdoba, Buenos Aires y Tucumán...

-Esto es algo muy interesante que empezó el año pasado, sabiendo siempre que mi país es la Argentina y que eché raíces en Francia, por eso acepté esta propuesta de Danone, que es una empresa francesa. Lo que vale es la felicidad de los chicos, el aspecto social, la posibilidad de ayudar con alimentos a los más necesitados. Estaré por la Argentina en julio o agosto para presenciar las finales. Siempre pensé que los futbolistas podíamos dar una mano en lo social y cultural, porque en la Argentina hay un margen grande de mejoramiento. Además, me gusta volver seguido a la Argentina, un país donde siempre me encuentro bien.

-Ya a la distancia, ¿qué análisis hacés de tu paso por River? Fue un romance breve y furioso, y te fuiste en puntas de pie…
-El análisis es muy positivo. River me dio la posibilidad de cumplir un sueño lejano, el de ponerme la camiseta que quise desde chiquito, el de llegar en el momento más difícil de su historia para devolverlo a Primera, el de aportar mi experiencia. Luego, las cosas se dieron como se dieron…

-¿Quedaste mal con Ramón Díaz?             
-(Piensa unos segundos) Con Ramón no tuve ningún inconveniente. El tomó una decisión en su momento, y yo la acepté como profesional que soy y busqué nuevos rumbos. Me fui a Newell’s, un club al que le estoy muy agradecido porque me bancó en un momento tan difícil, en la vuelta de una lesión, y porque la gente me trató de manera excelente, y por eso mantengo ese vínculo con el club. Después de 20 años de carrera sacás conclusiones y mi experiencia en la Argentina fue muy positiva. Primero por cumplir un sueño y luego por defender otros colores en una ciudad hermosa como Rosario, a la que regresaré cuando visite el país.

-Están todos locos en Rosario…
-Ja, ja, ja, el fútbol es un fanatismo muy importante en Rosario, está toda la ciudad muy invadida por el fútbol.

-Te pregunté por Ramón, ¿y con Gallardo cómo terminaste?
-Con Marcelo tenemos una buena relación, hemos compartido un año como jugadores en Monacó (sic), y hablábamos mucho. Mi deseo, desde que llegué a River, era retirarme en el club, pero bueno, las cosas no se dan siempre como uno pretende. No hay ningún tipo de rencor hacia él, está haciendo bien las cosas, siempre consideré leal a la gente que te dice las cosas en la cara, sean positivas o negativas, y Marcelo es de ese tipo de personas, de esas con las que te podés encontrar en unos años y sentarte a tomar un café.

David estará durante julio en la Argentina como embajador del Mundialito La Serenísima.

-¿Qué sensación te quedó del campeonato argentino? ¿Es muy distinto al resto?
-Mirá, es un fútbol difícil en el cual nadie te regala nada. Un nivel muy equilibrado con una gran pasión. Esa pasión que es buena,0 pero que en ocasiones te lleva al extremo negativo: la violencia, que el público visitante no pueda ir, que uno no pueda ir con su familia, es una lástima. Hay un mejoramiento importante para hacer, visto y considerando que ya casi no hay grandes jugadores del campeonato argentino que vayan directo a los clubes más importantes de Europa, eso lo hemos perdido. Hay que recuperar esa confianza.

-¿Y qué fue lo que más te gustó del campeonato argentino?
-La pasión con la que se juega, que cada uno deja la vida en la cancha por ganar, por demostrar. Por eso esta experiencia de vida me encantó, ya que la pasión que se ve en Sudamérica no se vive en Europa.

-¿Te gustaría entrar al Monumental y despedirte de la gente de River? El hincha se quedó con las ganas…
-He tenido una relación muy fuerte con la gente de River, intensa. Creo que valoró que viniera en el momento que vine y se sintió identificada con mis ganas y con mi juego, ese primer toque de espaldas que había olvidado y también creo que agradeció, más allá de lo futbolístico, el hecho de aconsejar y dar una imagen un poco diferente a lo que estamos acostumbrados en Sudamérica. Yo me sentí muy cómodo en ese rol, tanto en River como en Newell’s.

-No me dijiste si te gustaría entrar al Monumental a saludar a la gente para despedirte…
-Seguramente existirá esa posibilidad de entrar a River y también a Newell’s cuando vaya a la Argentina, en julio, porque la salida de ambos clubes se dio muy rápido. Espero poder saludar a la gente por todo lo que me ha dado, como dijiste vos, en ese breve y alocado tiempo.

Por Diego Borinsky

Nota publicada en la edición de junio de 2015 de El Gráfico