Flashback

Cosmos, el equipo de Bugs Bunny

- por Redacción EG: 05/07/2015 -

En los setenta en Nueva York empezó a gestarse la filosofía de los clubes millonarios que abundan en la actualidad. Con la contratación de Pelé el equipo de la Warner rompió el mercado e hizo historia.

El New York Cosmos nació en 1971 como un proyecto de Warner Communications, lo que dio lugar a que rápidamente el club adopte el apodo de “El equipo de Bugs Bunny”. Con la NASL (North American Soccer League) en pleno crecimiento, Steve Ross, presidente de Warner, intentó colocar el fútbol a la altura de la MLB, NBA, NFL y NHL. El propósito de Ross era formar un equipo plagado de estrellas internacionales en su ocaso, por lo que conociendo el poco incentivo que aportaba la liga en su materia futbolística, comprendió que tan sólo unos cuantos billetes y el glamour de New York podrían hacer posible la llegada de grandes jugadores a un país que no conocía al fútbol en lo absoluto.

Claro que Ross no era ajeno a esa filosofía, era un fantástico empresario pero de fútbol no conocía demasiado. Para paliar sus propias limitaciones confió en sus asesores a la hora de desasnarse sobre quien era el mejor futbolista del mundo en ese entonces. La respuesta fue tan obvia como desconocida para el magnate. “Vamos a fichar a ese tal Pelé”, dijo. La llegada del brasileño era indispensable para el futuro del club, sabían muy bien que el arribo del mejor jugador del mundo no sólo atraería más público a los partidos sino que también abriría las puertas de EEUU a otras figuras de renombre.

En 1975 Pelé estaba retirado y sin muchos ánimos de volver, sin embargo una oferta de la Juventus le hizo pensar en un posible regreso y el contrato de oro que le ofreció el Cosmos terminó de inclinar su decisión de retornar a las canchas. “En Italia vas a conquistar una liga, acá vas a conquistar un país”. Con esas palabras Ross dilapidó las chances de la Vecchia Signora para contar con el ex Santos, que sin dudarlo se convirtió en la nueva estrella de New York. Con Pelé en sus filas el Cosmos comenzó a tomar notoriedad en todo el mundo, las tribunas dejaron de adornarse con apenas unos pocos fanáticos, en su mayoría latinos, para rebosar con picos de setenta mil personas que se ponían de pie al ritmo del número diez.

En 1976 llegaría Giorgio Chinaglia, el afamado capocannonieri de la Lazio. Sin embargo, a pesar de los grandes ingresos por la explotación del marketing del club, los resultados no se traducían en títulos. 1977 sería el año de la gloria para el equipo, Franz Beckenbauer y Carlos Alberto llegaron para ganar todo. Lograron el titulo de liga y lo repitieron en cuatro oportunidades en los años posteriores, además de obtener siete Campeonatos de División y tres Copa Transatlánticas. Pero todo lo que sube tiene que bajar y el retiro de Pelé había marcado en comienzo del declive para la franquicia.

El primer gran cachetazo para Ross y su poderosa billetera estuvo a cargo de Johan Cruyff. El holandés estaba gastando sus últimos cartuchos y fue tentado por el club neoyorquino, pero finalmente se inclinó por LA Aztecs primero y más tarde por Washington Diplomatics. ¿La razón? El Cosmos hacía de local en el Giants Stadium, que tenía césped sintético, y al ex Barcelona le gustaba lo tradicional del pasto natural que le ofrecían en Los Ángeles.

Entrados los ochenta, los problemas dentro de un plantel dividido por Chinaglia, que abusaba de la inmejorable confianza que el soberano empresario tenía en él, terminaron desbaratando a un equipo que estaba destinado a ser el mejor del mundo. Sumado a eso, en 1984 la NASL se desmoronó arrastrando inexorablemente al Cosmos, que continuó durante una temporada más compitiendo en una liga de fútbol indoor hasta desaparecer definitivamente en 1985. De todas formas será difícil olvidar al equipo que convirtió a New York en una metrópolis del fútbol y que sentó las bases de la ideología que hoy en día rige en la MLS.

Por Matías Rodríguez

Por Redacción EG: 05/07/2015

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