LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

Sir Pochettino

- por Diego Borinsky: 11/03/2015 -
De jogging y con una pose digna de Bielsa, el DT que más lo marcó como jugador.

El DT argentino ya es un nombre de referencia en el fútbol inglés. Dirige al Tottenham Hotspur y recibe elogios variados, incluidos los de un tal Mourinho. En esta charla exclusiva habla de su método, su motivación y también de su bajo perfil: “No creo ser un producto que deba venderme”.

Mau y Mou. Una letra los separa; unas cuantas cosas los unen.

El vínculo nació cuando José Mourinho dirigía al Real Madrid y José Callejón –mediocampista ofensivo criado en la cantera del Madrid, pero potenciado luego en el Espanyol de Pochettino– transitaba sus mejores días en la Casa Blanca, ya retornado, hecho y derecho. “Es porque se ha formado con un gran entrenador: Mauricio Pochettino”, declaró entonces Mou, un hombre más propenso a disparar misiles a los ojos que a endulzar oídos de colegas. Mau lo escuchó y la onda expansiva de la sorpresa casi lo tumba de espaldas. Le agradeció por mensaje de texto y desde entonces quedó la simpatía, el respeto profesional, y el vínculo afectivo que fue creciendo con los años.

Mau y Mou.

Sólo a los ingleses se les ocurre ponerlos un 1° de enero a las 5 de la tarde a metros de distancia en un campo de juego para hacer competir a sus equipos. Con la resaca del brindis de año nuevo, ¡qué mejor programa para el futbolero medio que seguir remoloneando en la cama o en el sillón viendo un buen partido de fútbol de la Premier League! No había otra chance. El Chelsea puntero de Mourinho (una sola derrota en la temporada) ante el ascendente Tottenham Hotspur de Pochettino. Un espectáculo de primera, digno de una Liga como la Premier, desprendida y audaz. ¿El resultado? Victoria por 5-3 para el conjunto del santafesino de Murphy. Fue la segunda vez que un equipo de Mourinho recibió 5 goles (la anterior, Guardiola con el Barcelona) y la primera en que el elogiado aprendiz consiguió quitarle algo del bolsillo al DT más odiado del planeta: en las anteriores 7 ocasiones, el triunfo perteneció al portugués. Ni siquiera un empate.

Al terminar el partido, Mau y Mou se saludaron cariñosamente con un abrazo y palabras al oído. Un rato más tarde, para variar, Mourinho descerrajó su artillería contra el arbitraje, un clásico del portugués.

-Sabíamos que en ese momento éramos el centro del mundo –cuenta Pochettino–, creo que el único partido televisado en el mundo. Después, Mourinho no está acostumbrado a perder, yo bastante más que él (risas), y entonces juega su partido. Sentí un gran alivio al poder ganarle, por fin, siempre me toca competir contra su Fórmula 1.

-Pero echándole la culpa al árbitro le quita méritos a tu equipo…
-El sabe muy bien que hicimos méritos para ganar, pero defiende sus intereses. Y lo entiendo. A mí me gusta mucho Mourinho: es un tipo inteligente y todo lo que hace tiene un porqué, de algún modo prepara el escenario para lo que sigue. Me encanta Mourinho, para mí es el número 1, te puede gustar más o menos su filosofía, pero ganó en todos los lados en los que estuvo y mostró una capacidad de adaptación futbolística, y sobre todo emocional, para manejar diferentes grupos. Que un entrenador como él valore mi trabajo públicamente es lo más bonito que me puede pasar. De hecho, hace unos años, me invitó a ver Real Madrid-Ajax por la Champions, estuvimos charlando en el vestuario, y ahí me dijo: “El mejor lugar para un entrenador es la Premier”. Y tenía mucha razón.

Una acción aérea del partido ante Suecia, Mundial de Fútbol de 2002.

Ahí está, entonces. Primer dato: el tipo se codea con la realeza de los entrenadores. Mourinho lo elogia y lo invita, ha coincidido en más de una ocasión con Guardiola cuando confrontaban en Barcelona, habla seguido con Pellegrini, y Roy Hodgson (DT de la selección inglesa) pasa con frecuencia por su “Room Manager” (así lo llama nuestro entrevistado) para hablar de fútbol y de las jóvenes promesas inglesas.

Pero el aspecto curioso del caso es que al tipo, Mauricio Roberto Pochettino, (42 años, bicampeón con Newell’s, bicampeón de Copa del Rey con Espanyol, mundialista con la Selección en 2002, entrenador que más veces dirigió al Espanyol en su historia) casi no se le ha escuchado la voz desde que dejó Rosario en 1994. No se ha leído su pensamiento en entrevistas. Prácticamente es un desconocido para el público argentino.

Es 6 de enero de 2015, justo hoy se cumplen dos años de la primera reunión que mantuvo Pochettino en Inglaterra con el presidente del Southampton, su puerta de ingreso a la Premier, como lo recuerda él mismo al final de las casi dos horas de charla telefónica con El Gráfico. Tras ser considerado “DT revelación” con Los Santos, dio el salto al Tottenham, un club de los medianos que aspira a dar el zarpazo y meterse en el lote VIP, el mismo en el que brillaron y son ídolos Osvaldo Ardiles y Julio Ricardo Villa. Y aquí reluce el otro dato curioso, que realza aún más su tarea: Mauricio Pochettino es el segundo entrenador argentino en dirigir en la Premier League. El anterior fue Ardiles, que tuvo dos etapas en el Tottenham precisamente, y además era (es) ciudadano inglés.

Sin conocerlo a fondo, resulta evidente que al hombre no le cuajan demasiado las entrevistas. Y que vive pendiente de otras rutinas. Lo corroboramos en la charla, realizada en dos partes, con dos meses y 18 partidos de cuarto intermedio, por esas cuestiones de agenda apretada y de que suele pasar 12 horas por día en la ciudad deportiva de su club. Eso sí: a la hora de contestar, vuelca generosamente sus vivencias e ideas, riéndose con ganas en varios pasajes, metido en la charla.

Con Mou, otro que destacó su impronta desde los tiempos de España. Arrancó el año ganándole 5-3 al Chelsea para mezclarse entre los de arriba.

-La Premier es el mejor lugar para un entrenador, entonces, como decía Mourinho…
-Sí, es la mejor liga del mundo a nivel organizativo y la más competitiva.

-¿Y qué es lo que más te gusta de la Premier?
-Sin duda, el respeto que existe hacia el profesional. Por parte de los hinchas, de la Federación, y eso es algo que uno agradece y valora. En otros países existe bastante falta de respeto a los profesionales, menosprecio, envidia. Se piensan que por firmar un contrato alto la gente tiene derecho al insulto y a la falta de respeto. Eso aquí no lo siento. Y el fútbol es una fiesta. Fijate el 5-3 del otro día con Chelsea: acá los partidos nunca están cerrados. Existe una cultura y una mentalidad de que se puede levantar un partido hasta el último segundo. Después, hay reglas que se mantienen muy estrictas, a nivel organizativo les llevan una gran ventaja a otras ligas importantes.

-¿Por ejemplo?
-Que toda persona que va a un recinto deportivo debe tener un comportamiento excelente, y en el momento en que tú te comportes de una manera agresiva o provoques un problema, no tienes más acceso a los estadios de por vida. Entonces es un placer. Vas a ver jugar a niños de 13 años del Tottenham con Chelsea, por ejemplo, y yo lo vivo porque tengo a mi hijo menor jugando allí, Maurizio, Maurizio con “z”, no con “c”, juegan los chicos, los padres tienen acceso, y no hay uno solo que le grite al árbitro o al contrario; hay una patada y nadie dice nada, hay un respeto total, van al campo a disfrutar del juego, como debería ser en todos lados. Además, acá no matan al producto.

-¿A qué te referís?
-En España, los socios tienen acceso a las ciudades deportivas de sus clubes, entonces te ven entrenar, te siguen y en un momento hasta se cansan. Acá, ni la prensa ni la gente tienen acceso a la intimidad de los entrenamientos, es todo mucho más calmado. Lo mismo ocurre con la televisión. De hecho, se televisan uno o dos partidos por fin de semana, y eso genera que si quieres ver de cerca a tus ídolos, tengas que ir a comprar tu ticket y que vayas al estadio. Así se preserva un poco todo. En España, Italia y Argentina la información es excesiva, y lo futbolístico queda en un segundo plano, se termina hablando de cualquier cosa menos de fútbol, y eso, a la larga, genera rechazo en el espectador. En vez de potenciarse el producto, esas cosas lo matan. Por algo los estadios españoles están con la mitad del aforo; en Inglaterra no ves un estadio que no esté lleno.

Cuando llegó a Inglaterra para dirigir al Southampton, aún no hablaba inglés. Ahora ya lo domina perfectamente y no necesita de traductores.

-¿Los ingleses te hacen sentir el peso de ser argentino?
-Para nada, el trato es muy bueno. La verdad es que son muy respetuosos.

-¿Te sorprendió que te buscara un club inglés hace dos años? Nunca llevaron técnicos argentinos…
-Para la gente que no me conocía, sorprendió, seguramente (risas), para la gente del fútbol no creo que haya sido una sorpresa.

-¿Para vos?
-No hablaba inglés en ese momento, y en ese aspecto fue difícil, un desafío importante. Tuve que empezar de cero, hoy ya doy las ruedas de prensa en inglés, hablo con los futbolistas en inglés, no necesito andar con intérpretes, más o menos me las arreglo.

-Pero es raro que en Inglaterra contraten a un DT argentino…
-Es que tampoco me consideran argentino, ya que prácticamente toda mi carrera la hice en España, se me hace que me ven más como un entrenador europeo que argentino.

-¿Y vos qué te sentís?
-(Piensa unos minutos). Yo me siento un ciudadano del mundo, qué se yo, tengo mi pasaporte argentino, a mi mujer argentina, a mis hijos españoles. Vivimos en una casa argentina, que conserva la cultura del mate, de los asados, del dulce de leche, no todos los días el dulce de leche, ¿eh? El otro día, para Navidad, mis hijos me sorprendieron y pidieron camisetas de la Selección Argentina.

Con Pep Guardiola, quien lo elogió por su forma de conducir. Le sacó una victoria y tres empates.

-¿Creés que el éxito de Simeone les abrió puertas a los técnicos argentinos en Europa?
-Pará, pará, el Cholo es un gran entrenador y tenemos una buena relación, incluso hice el curso con el Mono (Burgos), pero déjame decirte que yo empecé a entrenar antes que el Cholo en Europa. En realidad, fui yo el que le abrí la puerta cuando le ganamos 4-2 al Aleti que dirigía Manzano y a los pocos días lo terminaron echando y ficharon al Cholo, así que si revisás la historia, creo que el camino fue inverso, no me abrió nada, yo le abrí a él (risas). Siento que me abrí camino solo, con mucho esfuerzo, desde aquel fierro caliente que agarré con el Espanyol en 2009 y luego se fue dando…

Hacemos una pausa y rebobinamos la cinta del tiempo. Pochettino es una institución en el Espanyol. Es el extranjero que más partidos ha jugado con dicha camiseta (301) y fue protagonista en 2 de los 4 títulos (Copa del Rey) que posee el club en sus vitrinas. De hecho, al finalizar su carrera, el club le entregó una insignia de oro y diamantes en reconocimiento a su trayectoria. Allí tiene su casa y allí va todos los meses y allí vive cuando está sin trabajo. Del Espanyol lo convocaron como bombero a comienzos del 2009, con el club hundido cinco puntos por debajo de la línea de flotación (descenso) y Pochettino lo terminó salvando dos fechas antes del final. Para cumplir la promesa no fue caminando a Luján, sino que escaló 12 kilómetros hasta el Monasterio de Monserrat.

-Fue brava tu apuesta inicial como técnico: podrías haber arrancado con un descenso…
-Hay que ser valiente en el fútbol, porque al final si no sos valiente en la vida, difícil tirar para adelante. Cuando me llamaron, siempre pensé que podíamos sacarlo, y al final esa experiencia corta e intensa me hizo crecer de golpe, me hizo sacar lo mejor de mí, ser más creativo, tener que adaptarme rápido a las cosas, me permitió madurar más rápido.

En el Espanyol se transformó en el dueño de la pelota: acumuló récords como jugador y DT.

-¿Hay mucho pica en el derby catalán o va todo con el Madrid?

-El derby catalán es duro porque tanto en Barcelona como en Cataluña hay muchos hinchas del Espanyol. Después, a nivel títulos y poder financiero, el Espanyol es muy pequeño al lado del Barcelona, entonces tú puedes competir, pelear, pegar patadas, pero la desigualdad es muy grande, y de 10 partidos que juegues, te ganarán 9 y a lo mejor uno lo empatás. No es fácil convivir con el monstruo al lado pero también ha sido un bonito desafío y a la vez un placer. Enfrentar varias veces al Barcelona de Guardiola me permitió crecer como entrenador. Además, no nos ha ido tan mal contra ellos. (Agregamos nosotros: en su primer cruce, febrero de 2009, el último le ganó al primero en el Camp Nou, donde no vencía desde hacía 27 años; luego le sacó dos empates más en el ciclo de Pep).

-¿Qué relación tenías con Messi en España?
-Hemos hablado alguna vez, pero casi no tenía relación, porque no es fácil ser de los equipos rivales de la ciudad. Aparte, somos de dos generaciones diferentes. Eso sí: siento un profundo respeto y admiración por sus condiciones como jugador de fútbol.

-Me llamó la atención que en una nota que diste hace unos años, te preguntaron a qué jugadores te gustaría dirigir y no nombraste a Messi...
-Es que me hubiera gustado entrenar al Messi que entrenó Guardiola, el de los primeros años. No voy a ser mentiroso: a uno, como entrenador, le gusta que el jugador te mire, te cumpla y ahora no es tan fácil entrenar a jugadores como Messi. Ojo: a mí también me pasó como futbolista, cuando fui creciendo pensaba que tenía la misma capacidad que el entrenador. Con los años, el jugador pierde esa docilidad y ese brillo en los ojos. Yo he sido un jugador muy difícil para muchos entrenadores en mi última etapa…

-¿Quién es tu mayor influencia como DT?
-Lógicamente Marcelo (Bielsa), el entrenador con el que más años pasé.

Con pelo largo y vinchita en la era Bielsa en el Parque Independencia.

-¿Cuáles son tus postulados básicos?
-Mi filosofía arranca en tener el balón y ser protagonista, entender que el fútbol merece ser bien jugado por el aficionado que viene al campo, que la estética importa en el fútbol más allá de que vivimos en un mundo resultadista.

-Si importa tanto la estética, explicame por qué no se te movió ni una pestaña cuando Lamela metió ese golazo de rabona de afuera del área.

-Es que en la jugada anterior se había producido un mano a mano del equipo contrario por un error defensivo y casi nos convierten, entonces estaba enfadado, y prácticamente no vi el gol porque le estaba diciendo algo a la defensa. Uno de mis ayudantes me dijo “golazo, de rabona” y me puse a mirar el tablero y vi el gol, pero no daba para ponerme a festejar a destiempo, ¿no? (risas).

-¿Martino te preguntó por Lamela?
-La primera vez que lo convocó, hubo un problema con una lesión de alguien y me llamó Pautasso para decirme si le hacía el favor de dejarlo ir a Lamela. Lo pregunté en el club, por supuesto, y le dimos el ok, aunque se tratara de un pedido fuera de tiempo. Para Erik era importante.

-Aparte, entre leprosos se entienden…
-También, eso ayuda, claro (risas). Después no volví a tener contacto. Sí hemos cenado varias veces con el Tata cuando él dirigía a Barcelona. Yo tengo mi casa allí y una vez por mes pasaba y combinábamos para vernos.

-¿Qué le falta a Lamela para terminar de explotar como el gran talento que es?
-Continuidad, terminar de madurar. Cuando vino de la Roma, el primer año fue muy complicado: jugó poco, sufrió lesiones, estaba la presión de la cifra que se había pagado por él. Tiene apenas 22 años y un gran potencial, unas condiciones impresionantes, es un jugador que encima ama jugar al fútbol, lo ves en la ciudad deportiva siempre con una pelota, quiere entrenarse con lluvia o nieve, eso es algo positivo.

-¿A qué te referís con que le falta madurar?
-En el plano futbolístico: con 22 años estás en pleno crecimiento, y siempre es difícil en una cultura tan diferente. A Erik se le nota a la legua que es argentino, por ahí otros argentinos vienen y a los 3 meses se entremezclan con el europeo, pero a Erik se le nota que es muy argentino. En su forma de vestir, de hablar, por algo en Italia no le costó y se adaptó enseguida, Inglaterra es otra cosa.

-¿Y Fazio está para ganarse un lugar en la Selección?
-Esta temporada jugó prácticamente todos los partidos con el Tottenham, y lo hizo muy bien, después será el Tata el que decida. Acá me preguntan también por muchos jóvenes ingleses que hay en el equipo y la verdad que a uno, como entrenador, le encantaría que vayan todos. El entrenador de la Selección tiene muchas alternativas a la hora de evaluar, así que no sé, el día que me encuentre como entrenador de una Selección, veremos qué pienso…

-Por lo que veo pensás dirigir una Selección…

-Y sí, ¿por qué no? Todos los que estamos en esta profesión lo tenemos en mente. Hay etapas para todo, pero a lo mejor en un momento me canso de estar todos los días entrenando en el campo y cambio por una experiencia diferente.

-Volvamos al presente: no arrancaste muy bien en el Tottenham, pero enderezaste el barco: van quintos, por arriba del Arsenal y el Liverpool…
-Lo que pasa es que toda evaluación o análisis fuera de contexto se basa sólo en resultados, y a veces es injusto guiarse sólo por los resultados, hay que evaluar los proyectos y momentos. Hoy vivimos un proceso de reestructuración e influye que estemos aún en las cuatro competencias, somos el equipo que más partidos jugó, y en situaciones así te exponés más.

-¿Con el Arsenal hay mucha pica?
-Sí, es nuestro gran rival, también por la localización geográfica, los campos deportivos están cerca.

-Pero no es Central-Newell’s…
-No, pero hasta ahí nomás, eh, hay mucha rivalidad (risas), a mí me llamó la atención, no esperaba tanto.

Ganándole en la marca a Ricardo Gareca, ambos hoy grandes técnicos.

Recta final de la nota. El enigma Pochettino. ¿Por qué su tarea no tiene una repercusión acorde a su performance de elite? ¿Por qué casi no se oye su voz en la Argentina ni en España? Que sea de la escuela de Bielsa, poco propenso a mostrarse, es una obviedad (bueno, al Bielsa pre-Marsella, digamos).

Lorena González, periodista española que trata a Mauricio desde sus días de futbolista en el Espanyol, nos ayuda a entender. “Es un tipo muy obsesivo y trabajador, que entra a las 8 de la mañana a la ciudad deportiva del Tottenham y se marcha las 7 de la tarde, porque le gusta meter mucha mano a la cantera –traza su perfil–. Vive para el fútbol y tiene muy poco tiempo libre. Es metódico con las comidas y los horarios, se cuida mucho, sale a correr, es fanático de la disciplina y del trabajo, de la puntualidad y la seriedad, por eso choca mucho con la informalidad que a veces muestra el argentino. Nunca se ha interesado demasiado por sumarse a la comunidad argenta de Barcelona, por caso, ni se le conoce por haber vendido humo, tampoco como futbolista, al que se le recuerda por su profesionalidad y porque siempre metía la pierna y la peleaba. Tiene un carácter muy particular, es desconfiado, pero una vez que le muestras lealtad, no te falla. No es partidario del amiguismo ni de vender lo que hace, por eso tampoco tiene tan buena prensa. Pero le ha ido bien así, sin ayuda externa, y por eso ahora tampoco piensa en cambiar”.

Digamos, para sintetizar, que en un gráfico de venta de humo, en el extremo derecho, de valor más alto, encontraríamos a Carusito Lombardi, y cerca del cero a Mauricio Pochettino. Ahora lo escuchamos a él.

-¿Por qué casi no das notas?
-No me apetece, me manifiesto por ruedas de prensa y listo. Primero, porque no creo que sea un producto que deba venderme, trato de evitarlo. El otro día, después de ganarle al Chelsea, he recibido del jefe de prensa de Tottenham, no te miento, eh, cientos de pedidos de entrevistas de diferentes partes del mundo, pero no me gusta. Crecí con un perfil y lo mantengo, a lo mejor me vuelvo gagá en unos años y empiezo a aparecer en todos lados, pero lo cierto es que me he construido a mí mismo sin necesitar de nadie, y entonces no siento esa necesidad mediática.

-Pero está bueno que sepamos qué pensás del fútbol, cómo preparás un partido…
-La verdad es que lo evito. Siento que en el 90% de los casos salen tonterías. Aparecer en entrevistas o videos en la web es bonito para mucha gente porque los hace populares, pero a mí no me interesa ser popular, me gusta que la gente que entiende de mi trabajo, lo valore, sólo eso. No tengo twitter ni facebook ni Instagram, no vendo mi vida privada. La gente que vive en este medio mucha veces necesita el cariño y el reconocimiento de los demás, pero yo no, sinceramente no necesito tener 500.000 seguidores para sentirme bien, me es indiferente.

-¿Te sirve para algo el Master en gestión de empresas que hiciste cuando dejaste de jugar?
-Por supuesto. En lo profesional me dio herramientas de cómo se puede gestionar un club, pero, sobre todo, me aportó en lo humano para poner los pies sobre la tierra. Porque el mundo del fútbol te hace inevitablemente vivir en una burbuja, te lleva a confundir los valores. El hecho de haber terminado mi carrera como futbolista y ponerme a estudiar como cualquier otra persona me volvió a la realidad. Porque al final, el futbolista y el entrenador no viven en la realidad del 99% de los seres humanos, están en una burbuja y cuando esa burbuja se pincha, te das un buen golpe. ¿Por qué, entonces, tenemos que esperar a que se pinche? El futbolista tiene tiempo y debe aprovecharlo, no sólo para entrenar, sino para desarrollar su mente y ampliar su cultura. Afuera hay una realidad difícil y es importante tener los pies en el suelo.

La camiseta del rojinegro lo marcó: asegura que solo volvería al país para dirigir a la Lepra

-¿Te gustaría dirigir en la Argentina?
-¿Por qué no? Eso sí: sólo dirigiría a un equipo. A Newell’s Old Boys. Y a la Selección, por supuesto. A Newell’s entré con 14 años y es el club que me dio todo, el que me hizo profesional y me dio la posibilidad de ir a Europa, mi sentimiento de agradecimiento a Newell’s es muy grande.

-Vos decís que si te buscan alguna vez River o Boca contestás que no…
-Exacto. Soy sincero, ¿no? Mirá: yo vivo en Europa desde 1994, 21 años, mis hijos son españoles, y la verdad que lo único que me movilizaría para volver a la Argentina sería dirigir a Newell’s o a la Selección, otra cosa no me moviliza.

-La última: ¿te sigue apareciendo entre pesadillas el penal que le hiciste a Owen en el Mundial 2002?

-Mirá lo que son las cosas, acá Owen está de comentarista en la televisión y el otro día estuvimos tomando algo después de un partido y riéndonos un poco.

-¿Le preguntaste si se había tirado?
-Hay cosas que son tan evidentes que no hace falta hablarlas, te mirás a los ojos y ya está, así que nos reímos más que nada. Es como el gol de Maradona con la mano, ¿vos te pensás que Shilton le va a preguntar si fue con la mano? Ya lo vio todo el mundo. Owen sabe que no fue penal, no hace falta ninguna pregunta.

No más preguntas, entonces, señor entrenador. Lo liberamos del tormento.

Por Diego Borinsky

Nota publicada en la edición de febrero de 2015 de El Gráfico

Por Diego Borinsky: 11/03/2015

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