TMA: TODO MENOS ARGENTINA

SuperFaryd: Mondragón récord

- por Diego Borinsky: 20/05/2014 -

Con esta foto y este título abrimos una nota en 1996, cuando el colombiano volaba de palo a palo en el arco de Independiente. Hoy, casi 18 años después, nos viene de maravillas: se prepara para romper todos los récords y atajar, a los 43 años, con su selección en Brasil.

 

Nota publicada en la edición de enero 2014 de El Gráfico

HASTA se parecía a Clark Kent. Con humor, Faryd se prestó a la foto en 1996. Hoy está casi igual, con algunas canas más.

 “¿Y que tiene que ver con el Mondragón que atajó en Independiente?”.

El futbolero desprevenido, y hablamos de futbolero para remarcar que se trata de alguien que está metido en el tema y no de un diseñador de moda o de un astronauta de la NASA, escuchó al pasar que en la última doble jornada de fecha FIFA, en noviembre, defendiendo el arco de Colombia ante Holanda y Bélgica, había un Mondragón en el arco. ¿Será que Mondragón allá es como Pérez acá?, se preguntó, incrédulo. ¿O se tratará de un hermano menor, porque esta locura de ser arquero sólo se puede transmitir entre familiares? ¿De un primo tal vez? ¿Un pariente perdido? Hijo no, porque no dan las fechas, salvo que lo haya tenido de muy joven. ¿Será el hijo?

Tanto tiene que ver ese Mondragón que conservó el cero ante las dos potencias europeas con el que atajó en Independiente... que son la misma persona.
Sí. Faryd Camilo Mondragón Alí, aquel hombre que en 1993 aterrizó en nuestro campeonato para defender el arco de Argentinos Juniors, el que dio la vuelta olímpica en el Maracaná con el Independiente del Zurdo López en el 95, el mismo que ya estuvo en dos mundiales, el que hace dos años buscó un remanso en la Mejor League Soccer de Estados Unidos para retirarse sin grandes presiones y que inesperadamente, por el cariño que le tiene al Deportivo Cali, su club de toda la vida, en 2012 acudió a su llamado. Es el mismo que por sus grandes actuaciones retornó luego a la selección y ahora se prepara para romper dos récords mundialistas que parecían imbatibles: 1) El mayor tiempo entre una participación copera y otra, a 16 años de su actuación en Francia 98 (la marca le pertenece al suizo Alfred Bickel, quien disputó las Copas de 1938 y 1950); 2) El de mayor edad en un Mundial, ya que cumplirá 43 años en Brasil 2014 (la marca es del camerunés Roger Milla con 42 años y monedas, ver recuadro).
Faryd Camilo Mondragón Alí, el mismo.

CON LOS DELFINES en una pretemporada con Independiente, en Mar del Plata.

-No me dan las cuentas, Faryd…
-Te soy sincero: si hace dos años me preguntabas qué iba a estar haciendo hoy, te hubiera contestado que me imaginaba ya retirado. Pensaba terminar mi carrera en la MLS, disfrutando sin tanta presión, y luego quedarme a vivir en Estados Unidos, pero de golpe el Cali estaba pasando una situación económica terrible, un caos político de la junta directiva, convocaron a elecciones y el 20 de enero de 2012, mientras yo aterrizaba en Filadelfia para iniciar la pretemporada, una gente amiga de toda la vida asumió la conducción y me invitaron a formar parte de este proyecto. Así se dio mi regreso al fútbol colombiano, de modo repentino e inesperado. A veces las cosas no se dan como uno las piensa.

-¿Y no dudaste, cuando ya tenías todo planificado?
-La parte racional me llevaba a dudar, pero el bichito de la pasión también picaba y por eso tomé la decisión de ponerle el pecho a las balas como hombre que se formó en el Cali, como hincha y también como socio del club y, entonces, pues para mí fue un cambio de planes rotundo.

-¿Al volver al Cali se te cruzó que podían llamarte otra vez de la selección?
-No, no, la verdad que no, soy honesto, la última esperanza que tuve fue un amistoso con Bolillo Gómez previo a la Copa América 2011, y como no me convocaron, por adentro me dije “ya está, no me llaman más”. Pero comencé a andar muy bien en Cali y de golpe recibí una llamada de José (Pekerman). Me dijo que estaba contento con Ospina, que él era el titular, pero que la eliminatoria era larga y quería contar con gente de experiencia. Le contesté que para mí era un honor y que quería aportar dentro o fuera de la cancha, lo que él necesitara, así que fue una gran felicidad, un renacer para mí, una pipeta de oxígeno que me dio otra vida, y la posibilidad de soñar despierto otro momento lindo. Ahora, hasta el Mundial no quiero parar.

La voz de Faryd suena musical. Como buen colombiano, tiene el ritmo y el tono cadencioso en la sangre. Difícil encontrar un colombiano en el fútbol argentino que no se exprese en forma armónica, agradable y con cantito. Cuenta que no quiere parar hasta el Mundial y justamente la última postal de Colombia en un Mundial es la de Faryd acuclillado en el estadio Félix Bollaert de Lens, Francia, tras la caída por 2-0 ante Inglaterra, el 26 de junio de 1998. Esa noche, los ingleses convirtieron sus goles en el primer tiempo y en el segundo tuvieron todo el campo a disposición para hacer un desastre. Faryd fue la figura del partido, tapando cinco mano a mano a Shearer y a Owen, descolgando pelotas del ángulo. Se puede ver con un clic en YouTube. El relator colombiano, enojado, además de pedir el partido homenaje para Valderrama, afirma ante una de sus atajadas: “Faryd Camilo, el mejor jugador de Colombia en la Copa del Mundo, el único que se puede ir aplaudido”.

La última secuencia lo muestra en una doble tapada sacando en la línea un tiro libre de Beckham y luego rechazando desde el piso el rebote de Shearer. Enseguida el pitazo final, el llanto, el consuelo de David Seaman (el arquero inglés), y el saludo de cada uno de los colaboradores tocándole la cabeza y alentándolo. Desde entonces, se sucedieron tres mundiales (2002, 2006 y 2010) a los que Colombia no se clasificó. Y mágicamente, 16 años después, Colombia asoma en una Copa del Mundo, y otra vez con Faryd Mondragón como uno de los arqueros. ¡SuperFaryd!

-¿Llorabas en ese final contra Inglaterra porque pensabas que nunca más estarías en un Mundial?
-Cuando estás jugando un Mundial, le agarrás el gusto y no te querés ir nunca de ahí, por eso cuando te eliminan, sentís dolor y tristeza. Después viene la incertidumbre de si habrá otra oportunidad o no, pero sobre todo sentís angustia.

-¿Qué te decía Seaman?
-Que había hecho un gran partido, que arriba la cabeza y el ánimo, que no tenía nada por qué reprocharme.

-¿Te hablaba en inglés?
-Sí, en inglés, yo estudié en un colegio británico durante 18 años, así que hablo y entiendo bien el inglés.

-¿Vos creés que Pekerman te convocó como contención de experiencia dentro del vestuario o tenías la esperanza de jugar algún partido en las eliminatorias?
-Nadie te llama a una selección sólo para hacer compañía o como consejero, la selección no da lugar para eso, pero, por otro lado, también era muy consciente de que tenía una obligación, una tarea muy específica: cobijar a este grupo de muchachos jóvenes y aportar deportivamente, espiritualmente, moralmente, de manera personal. Un rol doble.

-¿Te veías jugando algún partido?
-Sólo si David (Ospina) no podía jugar, eso José me lo dejó claro, aparte yo veía su gran momento. Para mí, David va a pasarnos de largo a todos los arqueros en la historia del fútbol colombiano, va a ser el mejor. Es muy joven, ya jugó muchos años en Europa y aún está en un 70 u 80% de su potencial. Todos queremos en algún momento aportar desde adentro, pero siempre estaré donde me necesiten y es un orgullo hacerlo desde afuera también.

-No debe ser fácil competir por el segundo lugar con un arquero como Camilo Vargas, que tiene 18 años menos que vos…
-Los dejo reventados, si vieras cómo quedan (risas)… Les tienen que dar agua, ellos terminan con la lengua afuera y yo como un titán parado, ja, ja… la edad no es un problema.

-Atajaste en los amistosos contra Holanda y Bélgica, no te metieron goles, pero debe haber sido un desafío bravo saber si estabas para atajar en la selección a los 42...
-Siempre es una responsabilidad grande ocupar el arco de la selección, y más a esta altura de mi carrera. Ospina hizo una eliminatoria de ensueño y no faltó a ningún partido. Ahora, la gente se preguntaba si estaba para jugar o no en la selección, entonces era un grado de responsabilidad doble. Yo me sentía tranquilo y muy bien respaldado, porque José ha sido fundamental para darme la confianza al invitarme no sólo como referente, sino como arquero también. En todo momento he estado muy tranquilo para tapar, yo sabía que no lo iba a decepcionar. Quedamos todos muy contentos, le sacamos provecho: no siempre se juegan partidos de Mundial previos al Mundial.

-¿Te temblaron un poquito las piernas?
-Cuando uno tiene vocación y la vive con pasión, siente mariposas en el estómago siempre, el día que no sientas ese cosquilleo es o porque no te gusta más lo que haces o porque no te importa lo suficiente o porque no tienes un grado de responsabilidad acorde. Y ese día hay que tomar una decisión. La llama siempre debe estar prendida.

-¿Cómo te viste?
-El equipo tuvo un comportamiento impecable, la confianza con los muchachos de la defensa es recíproca. Aquí, las condiciones futbolísticas son importantes, pero mucho más lo es el grupo humano. El grupo es nuestro punto fuerte, y el cuerpo técnico ha sido fundamental para mantener la armonía en todo momento. Hemos hecho familia de verdad, juegue quien juegue, estamos todos respaldando y apoyando.

SUBIDO AL ARCO del viejo estadio de Independiente, una postal de la Doble Visera y la última época de éxitos continuos en el Rojo.

Cuando Mondragon habla de familia, uno podría tomarlo en el sentido estricto de la palabra. James Rodríguez, por ejemplo, está casado con la hermana de David Ospina. Y el mismo Faryd es compañero de James y lo ha sido de su padre también. Pero dejando a un lado la veta chimentera, está claro que Pekerman siempre armó grupos sólidos. Así pasó en sus campeones juveniles 95, 97 y 2001, y también en Alemania 2006: lo han reconocido los integrantes de aquellos planteles...

-¿Los compañeros te tratan de usted?
-Con la gran mayoría ya había compartido equipo, algunos como Amaranto (Perea) o Yepes por más tiempo. A James no lo conocía, por ejemplo, y se ponía rojo de la vergüenza cuando me hablaba. De hecho, yo he jugado con su padre en Deportivo Cali.

-¡Ese dato es demoledor: jugaste con el hijo y con el padre!
-Sí, es cierto, ellos se ríen, son anécdotas lindas. Al principio varios me trataban de “usted”, de “señor”, me hablaban con vergüenza, pero nunca me hicieron sentir incómodo, al contrario, siempre noté el respeto y el cariño. Luego, cuando se comienzan a conocer las personas y están a la par, es como si tuviera la misma edad de ellos, se acostumbran.

-¿Sos un poco el abuelito del grupo?
-(Piensa, luego corrige) El hermano mayor, digamos...

-No debe ser sencillo manejar la diferencia generacional, porque los jóvenes hoy vienen muy distintos a tu época, ¿o no?
-Hay otro modo de relacionarse y otros códigos. En mi primera vez en la selección, recuerdo bien, yo no levantaba la mirada del plato de la vergüenza que tenía. Estaban Valderrama, Alvarez, Iguarán… todos futbolistas a los que tres años atrás miraba por televisión en el Mundial 90, y de golpe los tenía al lado. No sé qué habrán sentido mis compañeros más jóvenes pero yo se las hago fácil, me pongo a la par, soy uno más y tenemos una relación espectacular. Creo que la inteligencia y grandeza de cada cual es saber adaptarse a las épocas, a los tiempos, y a ellos les interesa que uno les enseñe.

-¿Te cuidás con algo especialmente por la edad?
-La alimentación es clave. Yo tengo un entrenamiento específico con mi preparador de arquero, pero en paralelo trabajo la potencia de piernas, cositas básicas. Lo más importante, para mí, es la pasión y el amor por la profesión. Cada mañana yo me levanto con ganas de entrenar, entro a cada partido con ese cosquilleo que te comentaba, porque si estás bien físicamente pero mentalmente fundido, no te sirve de nada. Lo mismo si es al revés.

-¿Siempre pensaste que ibas a tener una carrera tan larga o fue una idea que se fue dando al final?
-Ese tipo de cosas no se programan, intento vivir el día a día disfrutando. Hay veces que uno dice: ya es suficiente, mucha presión, picota pública, tanto viaje, tanta concentración, y uno pretende estar más con la familia, pero por otro lado sentís que hacés lo que querés. La vida de futbolista, en ese sentido, es una bendición: vas a los mejores hoteles, viajás por el mundo, sos famoso, te pagan bien, y sobre todo, hacés lo que te gusta. Mi madurez me ha permitido tomar una decisión: disfrutar el día a día al máximo y renovar el entusiasmo ni siquiera a mediano plazo, sino cada semana. Sin pensar en supuestos, me siento más tranquilo.

-Hace poco se cumplieron 20 años del 5-0, ¿le hizo mal al fútbol colombiano?
-Noooo, ganar nunca te hace mal, sería la estupidez más grande pensar eso. Ganar siempre te produce cosas positivas, más si el vencido es Argentina, lo que nos hizo mal fue no tener la madurez necesaria para digerir lo que pasó. No estábamos preparados para asimilar un triunfo como ese, internamente no nos blindamos ni nos acogimos a nuestro entorno, y pasó lo que tenía que pasar. El hincha tiene todo el derecho de disfrutar y gozar, no podés pedirle mesura al hincha, porque es su máxima alegría, pero hay que tener sabiduría para decir: recojámonos y sepamos digerir de la manera correcta. Aquella vez no pudimos. No supimos.

-¿Cómo hizo Pekerman para dar vuelta a Colombia como una media en estas eliminatorias?
-Para mí hay tres tremas claves. Por empezar, José es una persona a la que respetamos y admiramos muchísimo, con un currículum brillante, es un señor en todo el sentido de la palabra. El respeto y la admiración de los jugadores hacia él son impresionantes. Segundo: la eliminatoria sudamericana es la más difícil del mundo. Tenés que viajar 13 horas, ir a la altura, al calor, los de Europa vienen de jugar en invierno y pasan al verano o viceversa. Hay que conocerla y aprender a jugarla y en ese aspecto José tiene un bagaje enorme y conjugó toda su experiencia y así llevó al fútbol colombiano un par de escalones por encima de donde estaba. Además, la manera cómo te desglosan al rival, tanto él como su cuerpo técnico, te permite entrar a jugar con pleno conocimiento del rival. Y el punto más importante es que hoy tenemos un plan de juego. Cada partido sabemos qué vamos a hacer.

ABRAZADO con Mario Yepes, su sonrisa es porque Colombia se ha clasificado a un Mundial luego de 16 años. Increíble: él había atajado en Francia 98

-Me imagino que lo más importante, ahora, es poner los pies sobre la tierra para no pegarse un porrazo como el del 94...
-Una de las razones por las que estoy acá es también para eso, por la experiencia de mis dos mundiales pasados. Aquí hay jugadores jóvenes y maduros a la vez, que han ganado títulos con sus clubes, que son estrellas, multimillonarios, famosos, pero por suerte conservan el alma amateur, porque a nivel de selección es otro precio, es otro el cuento... La gente tiene ilusión de las puertas hacia fuera, y uno no es quién para bajarles esa euforia, pero de las puertas hacia adentro, conservamos la humildad y el hambre de gloria.

-¿Qué es lo que más te gusta de Falcao?
-Falca es un profesional carta cabal, un depredador de área. Como ser humano, es lo más sencillo y noble que he conocido, con todas las cosas que le ocurren a su alrededor, tiene los pies bien sobre la tierra.

-¿Me explicás el caso “Teo Gutiérrez”? Acá tuvo varios conflictos y no termina de rendir y en Colombia es todo lo contrario.
-En la selección, Teo jamás aportó un solo problema, es una persona a la que todos queremos. Cuando escucho las historias que ha vivido en los clubes no lo puedo creer. “Este debe ser el hermano”, pienso. Es un caso similar al del Tino Asprilla, que era una cosa allá y otra acá. Yo conocía bien a Faustino, y es una persona noble, tranquila, pero a veces te provocan y no es fácil, pero en la selección, Teo es un príncipe.

-¿Seguiste la campaña de Independiente que terminó con el descenso?
-Claro que la seguí y fue duro para mí, muy duro, te digo de corazón. Pensé que se iba a salvar, pero no se pudo. Una cosa es la presión por ganar y otra la presión por no descender, que es totalmente diferente. A mí me pasó en Alemania cuando jugué en Colonia y pelear por no descender no tiene nombre, nadie en estos clubes grandes está acostumbrado a manejar esa presión, entonces se viene la ola de negativismo y es muy difícil enfrentarla, y de golpe cuando abriste los ojos, ya estás en la B. Me ha dolido muchísimo lo que le pasó a Independiente, todas los fines de semana preguntaba por su situación.

-¿Seguís en contacto con ex compañeros?
-Sí, claro, con Gaby Milito, con Diego Forlán, con el Kun Agüero, que el otro día me mandó una foto por twitter en la que estábamos los dos juntos, él como recogepelotas y Emiliano Molina también, que en paz descanse, eran unos pibitos ellos. A Christian Díaz lo vi, con Burru hablamos un par de veces, con Carlitos Bustos también. Tengo muy claro que mi carrera se la debo al fútbol argentino: allí me formé, crecí, maduré, me hicieron un verdadero profesional, con mentalidad ganadora, ha sido la base que me catapultó hacia mi carrera europea. No tengo palabras para agradecerlo.

-¿Sabés dónde se juega la final del Mundial?
-En el Maracaná ¿no?

-Correcto. Vos diste una vuelta ahí con Independiente en la Supercopa 95...
-Todas las selecciones que asisten al Mundial querrán llegar a la final pero con eso no basta. Nosotros afrontaremos cada partido como lo que es. Nuestro talento y capacidad nos llevará hasta donde merezcamos y podamos.

PEKERMAN lo convoco en 2012. Y Faryd participó así de su quinta eliminatoria. En noviembre atajo contra Bélgica y Holanda y no le convirtieron goles.

-¿Qué enseñanzas te dejaron los dos mundiales para no repetir errores?
-Para mí es fundamental la experiencia del 94, porque en el 98 el equipo luchó hasta donde pudo. En el 94 no estábamos preparados psicológicamente para afrontar una Copa del Mundo en todos los aspectos, blindándonos, apartándonos del exitismo que había, pienso que en ese aspecto nos faltó alguien que nos guiara y nos enseñara el camino, alguien que nos despertara, pero bueno, hay cosas que tienen que pasar para que uno aprenda y madure. Debemos tener claro que cada partido va a ser más difícil que el anterior. Que el grupo debe ser casi hermético en todos los aspectos, muy unido, muy familia. Que sólo ayudándonos y respaldándonos podremos hacer una gran Copa. No dejar absolutamente que nada negativo nos desconcentre. Todo pasa rápido en un Mundial y las opciones son pocas, hay que aprovechar cada minuto, cada metro de la cancha como si fuera el último.

-¿Vas por el récord de Milla?
-El del récord es un tema secundario. Lo más importante es el equipo, el país, y estoy convencido de algo: los grandes seres humanos, los grandes equipos, escriben su historia propia, no pisan donde otros han dejado ya la huella, y creo que esta selección está muy encaminada en esa dirección. Si se da de poder jugar, obviamente estaría muy feliz, pero no es que voy al Mundial a romper ese récord.

-¿Si están clasificados le vas a pedir a Pekerman entrar unos minutos?
-De ninguna manera. El respeto que le tengo a José no me lo permitiría como tampoco José permitiría que alguien le sugiriera algo así. No sería coherente de mi parte con el compromiso que yo adquirí con él, que la selección está por encima de cualquier interés personal.

-¿Qué sería un buen Mundial para Colombia, con qué se conforman?
-No nos conformamos. El objetivo es hacer historia, escribir nuestra propia historia. No nos vamos a presionar ni a amarrar, pero hay algo que tenemos muy claro: a nuestros sueños no les vamos a poner techo ni límite.

Sin techo, sin límite. Si alguna vez se los hubiera puesto, seguramente Faryd Camilo Mondragón Alí –con su facilidad de palabra, su claridad de concepto, su presencia de galán de telenovela– estaría viajando a Brasil en seis meses a comentar el Mundial para la televisión de su país. Y ningún futbolero desprevenido andaría preguntándose si tiene algo que ver con aquel que hace 20 años atajó en Independiente.

POR: Diego Borinsky / FOTOS: AFP y Archivo El Grafico.
 

 

Por Diego Borinsky: 20/05/2014

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