LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

Pedro Monzón, 100x100: “Siempre sueño que voy a dirigir a Independiente”

- por Diego Borinsky: 03/08/2013 -

El defensor correntino habla de su dura infancia, la ayuda que recibió de Maradona y Grondona, y su lucha contra la droga, el alcohol y el suicidio.

 Nota publicada en la edición de agosto de 2013 de El Gráfico

EL MONCHO hoy, a los 51 años, sueña con ascender a Platense a la B Nacional, ante la atenta mirada del Polaco Goyeneche en el paredón que rodea la cancha calamar.

1 ¿A Carlos Monzón lo conociste? Son muy parecidos físicamente, más allá de compartir apellido. Lo saludé en el Palace Constitución, el hotel donde concentrábamos con Independiente, en los 80. Fue un hola y chau, me moría por hablar un rato largo pero no quise cargosearlo. Si bien yo me he zafado en un montón de cosas en mi vida, en la cancha y afuera, siempre fui timidón, me costaba relacionarme con la gente, y el que no me conocía podía pensar que era porque estaba enojado con el mundo pero la verdad es que era por mi timidez. Así que fue un saludo cortito con Carlos. Saltaba a la vista que éramos similares, muchas veces me lo han dicho. Y obviamente que dentro de la cancha yo parecía más un boxeador que un futbolista (risas).

2 ¿Se puede decir que tenías los guantes de box en los pies? Ja, ja, ¡qué malo sos! A mí me enorgullece que la gente diga que era un defensor rápido y fuerte. El defensor debe prepararse para proteger a su equipo, ¡para defenderlo! Antes, igual era otro fútbol.

3 Pero eras medio asesino… Nooo, era muy fuerte. Igual, en esa época éramos muchos los futbolistas fuertes, incluso los delanteros tampoco eran nenes de pecho. A vos te tocaba el Toti Iglesias, ponele, y no sé a quién le dolía más cuando chocabas. Era otro fútbol, hoy se cuida más al futbolista, el árbitro no te permite el juego brusco como antes, enseguida tarjetean, te paran, y me parece bien. Igual, el futbolista no va con mala leche.

4 ¿Me vas a decir que no fuiste con mala leche contra Klinsmann, en la final del Mundial 90? No: si le hubiese pegado de verdad, se habría lastimado. Y yo todavía estaría preso en Italia. La mayoría de las veces vas a buscar la pelota pero cuando ves que no llegás, intentás cortar la jugada, pero no con un planchazo a la rodilla.

5 Contame esa jugada. Pensé que llegaba a la pelota... pero no llegué. Y lo toqué. Fue un poco aparatoso, pero estuve bien expulsado. Con Klinsmann ya nos conocíamos de un amistoso en Berlín, en 1988. Fue una jugada parecida: fui al piso, él la tocó por un costado, me saltó, y yo tiré el manotazo y lo agarré de los huevos. Hubo tumulto, empujones, me querían matar todos los alemanes.

6 ¿Qué significa para vos ser el primer expulsado de la historia en una final de Mundial? Por lo pronto, significa que jugué la final de un Mundial. Y que se cumplió, con mucho esfuerzo, el sueño que tenía de chiquito.

7 ¿Te genera orgullo o vergüenza? Vergüenza, no; orgullo, porque no fue mi intención dejar el equipo con uno menos.

8 ¿Qué te dicen tus hijos cuando pasan la jugada por TV? Los más grandes me dicen: “ya pasó”. Mis nietos, en cambio: “¡Qué patada que pegaste!” o “¿Por qué lo hiciste?”.

9 ¿Entraste nervioso a esa final? No, sí todos estábamos preparados para esa final, además ya había jugado varios partidos en el Mundial. Bilardo me avisó en el entretiempo que entraba por Ruggeri y no me asusté, porque aparte yo ya había jugado finales importantes con el club de mis amores, Independiente. Bilardo venía preparándonos durante 3 años para jugar los 7 partidos de un Mundial, y nos daba todos los datos de los posibles rivales.

10 Si no te expulsaban, ¿creés que Argentina ganaba esa final? No soy de ponerme a pensar “qué hubiera pasado si...”. Lo que pasó, pasó, creo en eso, que las cosas pasan porque tienen que pasar.

11 ¿Bilardo y tus compañeros se enojaron con vos? Para nada. Sí me gritaron cosas a mi regreso los hinchas y algunos árbitros: “Por vos perdimos la final”, y ese tipo de cosas. La pasé mal y me deprimí.

12 ¿Te siguen gritando hoy? Cada tanto me recuerdan la expulsión, quieren transmitirte la maldad, pero a la vez te hacen sentir que sos importante. Hoy hay hinchas que se ponen atrás del banco de suplentes y me gritan, como también me dicen cosas vinculadas a mi adicción, aunque yo fui uno de los primeros deportistas del país en admitir públicamente que estaba enfermo por la droga. Algunos lo toman como un chiste, son gente muy mala, porque los que van a la cancha a recordarme eso no piensan que uno lo hizo público porque estaba enfermo y no saben que mañana le puede tocar a él o a un hijo. Y que lo que conté los puede ayudar a rescatar a un ser querido.

13 ¿Te calentás? No, yo me río. Seguro yo seré ignorante pero hay gente mucho más ignorante que uno, si piensan que su equipo va a ganar un partido porque al entrenador le griten cualquier cosa. Respeto a la gente que va a ver ganar a su equipo, pero no a cualquier precio. Quizás el que grita toma mucho más alcohol que lo que tomé yo, o tal vez le pega a la mujer o quizás no trabaja para llevarles de comer a sus hijos o para pagarles un estudio.

EL PRIMER TRABAJADOR. No tenía problemas en cargarse las bolsas al hombro. Lo vemos en sus comienzos en la Selección Nacional, donde fue llevado por Bilardo. Estuvo en Italia 90.

14 Para cerrar la historia del Mundial 90, ¿Codesal nos bombeó? No creo. A Codesal lo he visto varias veces y tenemos una buena relación. Lo conocí en una cancha, mirando un partido del ascenso en México, él como director de los árbitros y yo como espectador. Lo reconocí y lo fui a saludar. “Ah, vos sos jugador, ¿no?”, me preguntó y me confundió con algunos futbolistas mexicanos. Un señor que estaba con él, le dijo: “Es Pedro Monzón, el que expulsaste en la final del 90”. Ahí se acordó, me dio una tarjeta y más de una vez fui a su oficina de la Federación Mexicana a tomar café. Me atendió muy bien y me recomendó a muchos presidentes, porque consideraba que estaba haciendo un buen trabajo.

15 ¿No pensaste en ponerle alguna gotita de cianuro en el café? No, no jamás (risas), si encima me recomendaba. Nunca hablamos de la final: ni de mi expulsión, ni del penal. Nunca quise preguntarle porque así como yo me equivoqué muchas veces en la vida, y lo hice sin querer, él también se pudo haber equivocado y no me gusta juzgarlo.

16 ¿Por qué Moncho? Me lo puso Marangoni pero no sé si porque me vio parecido a alguien de una película o porque a la gente del campo le dicen Moncho. En mi tierra me decían Nené. Y Negro. Bue, a los negros nos dicen siempre Negro en todos lados. No me ofende, siento que me lo dicen cariñosamente, como alguien que se hace de abajo.

17 Vos te hiciste bien de abajo. Vivíamos en un rancho de paja al lado del río, en el barrio San Cayetano de Goya, Corrientes. Cada vez que subía el río, entraba el agua a casa. ¿Luz? Noooo, nos alumbrábamos con velas, tampoco había gas, así que en invierno calentábamos agua con leña y nos bañábamos con eso; en verano, directamente en el río.

18 ¿Cuántos hermanos? Eramos cinco pero fallecieron dos el mismo año, cuando yo tenía 7. Dos mujeres. Una era un año mayor que yo y la otra, tenía meses. Murieron por enfermedad, en ese momento no se sabía demasiado. Fue muy duro. Mi hermana Esther, la mayor, llenaba los álbumes de figuritas y uno, en vez de cambiarlo por una muñeca, lo cambió por una pelota para dármela a mí. No lo olvido más.

19 ¿De qué laburaste? ¡De qué no laburé! Fui ayudante de panadero, coseché hojas de tabaco, vendí bolitas y helados por la calle, y después en la construcción. Empecé a trabajar a los 7 años.

20 Laburando habrás levantado paredes como albañil, después ya ninguna… ¡Qué hijo de puta! ¡Qué maldito! (risas). Es cierto que jugando no levanté ninguna pared, pero algunas cortamos, eh. Por lo menos veía desde el fondo las que levantaban Bochini, Marangoni, Burruchaga, Diego, un lujo.

21 ¿Nunca se te cruzó por la cabeza salir a robar? No, jamás, una de las cosas de las que me enorgullezco es que nunca en mi vida se me cruzó sacar ni siquiera un caramelo de un kiosco. Te doy ese ejemplo porque quizás es lo que más te tienta cuando sos chico.

22 ¿Qué te molestaba no tener? Lo que más me jodió fue no poder hacer la secundaria porque no tenía los medios básicos para comprar útiles. Empecé pero enseguida tuve que abandonar. Al entrar en la adolescencia, al ver que no tenés una zapatilla o te querés abrigar y no tenés un pulóver, empezás a ver la vida distinta, pero al mismo tiempo empezás a luchar para superarte, a fortalecer la mentalidad, a soñar con cambiar esa realidad que te toca.

MOSTRANDO sus músculos, como su tocayo boxdeador. Aquí, con la camiseta de Huracán.

23 ¿Te discriminaban? Sí. Al colegio iba con ropa rota o remendada y mis compañeros me discriminaban. Muchos papás de chicos con los que jugaba no querían que se juntaran con el negro del barrio. Ahora andás con los pantalones rotos y estás a la moda. Soy muy creyente, y mi pensamiento es que estamos en este mundo para administrar una vida, y los valores no pasan por lo material. Al crecer te das cuenta de que la muerte es la que más ventaja te da: aun sabiendo que te va a llevar, te da toda una vida para que la disfrutes.

24 ¿Cómo era la relación con tus viejos? En el entorno familiar había mucho alcohol y violencia, esa es la verdad. Cobré algunas veces pero lo más triste es cuando ves que tu padre y tu madre se golpean, cuando ves sangre. Yo he tenido que llevar a mi mamá al hospital, golpeada, es muy feo y muy pesado, pero tengo la suerte (se traba) de haber criado 7 hijos y a pesar de estar separado de mi primera y de mi segunda mujer, lucho para darles lo mejor: desde un abrazo, el cariño y si puedo ayudarlos económicamente, por supuesto que también. Y soy feliz con eso.

25 ¿A qué edad empezaste a tomar alcohol? A mí me mandaban a comprar vino y me daban de probar, como si fuera una broma. Mi viejo, mi tío, mi abuelo... Empecé a tomar vino a los 8 años, no sabían el mal que me hacían, aunque para ellos era una broma. De grande, cuando terminé mi carrera como futbolista, tomaba mucho. A veces lo hacía para divertirme pero más cuando me sentía triste. Al otro día no solucionaba nada: seguía la tristeza y además me dolía la cabeza, el cuerpo, todo.

26 Debe ser difícil salir indemne de una infancia así. Mi abuelo, además, era cuchillero. Se enfrentaba con gente de ahí por un enojo, a veces había un sapucai de alegría, a veces uno por defender a otro. En esos duelos vi matar a gente, y ahí te familiarizás con la muerte, la ves de cerca, no es bueno.

27 ¿Te quedaron marcas? Me quedó la idea de que no lo iba a hacer nunca, porque dejás a una familia con una tristeza profunda. Ahí aprendí a que hay que respetar a la gente, pero el hecho de codearte tan seguido con la muerte te lleva a perderle un poco el miedo, sabés que te puede pasar en cualquier momento.

28 ¿Cómo llegó el fútbol a tu vida? Yo empecé en Huracán de Goya y en 1979 estuve en la Cuarta de Rosario Central, con Chiqui Cornaglia y Teglia, pero no quedé y volví como el fracasado, porque en tu pueblo no te conocen, pero cuando venís de fracasar todos hablan del que fracasó, ¿viste? Con la tristeza en el alma fui a Buenos Aires a trabajar.

29 ¿¿Ahí abandonaste la idea de ser futbolista? Acá vine por primera vez en 1978, a la escuela militar. Todos los correntinos queríamos ser como nuestros coterráneos San Martín o el Sargento Cabral. Para muchos era una fuente de trabajo, entonces vine a Campo de Mayo, pero duré unos meses. Pensaba aprender pero te lastimaban mucho, y para que te traten mal por nada, no me iba a quedar, así que volví rápido.

30 ¿Cómo apareciste en Independiente? Volví a Goya pero enseguida me propuse venir a Buenos Aires a trabajar para ayudar a mi familia. Con el sueño de jugar al fútbol, eso sí, porque a los 12 años ya jugaba los Torneos Evita. Mientras trabajaba de albañil acá, me probé en All Boys y en Huracán. Quedé en los dos pero no tenían pensión para darme y yo necesitaba conseguir un lugar para vivir. Por suerte Independiente me lo dio.

EN EL CLUB DE SUS AMORES, cuando fue campeón con el Indio Solari en 1989. Así defendía, con alma y vida, y con pierna fuerte también.

31 ¿En Independiente también entraste de una? Sí, pero fue curioso, porque llovía, estaba todo embarrado, se iba a suspender la prueba, pero se acercó Nito Veiga y le dijo al Profe Díaz: “Quiero ver a esos tres muchachos, en especial al Negro que está ahí”. Yo no tenía botines, tuve que jugar en zapatillas, había como 70 pibes, y a los 15 minutos, Nito me mandó llamar. Pensé que me limpiaba, que iba a tener que trabajar en la construcción, otra vez a preparar mezcla. Pero no, ahí mismo me dijo que no necesitaba verme más, que le gustaría que me quedara en el club.

32 Hacer una prueba en el barro con zapatillas no debe ser sencillo... Difícil, sí, pero cuando no tenés, te acostumbrás. Y yo no tenía nada. El problema es cuando tenés y dejás de tener, ahí se te complica.

33 Vos no tuviste nada, después tuviste mucho y ahora... Ahora vivo feliz, ¿sabés por qué? Porque cuando no le debés nada a nadie, ni plata ni favores, ni le hacés mal a nadie, el ser humano vive tranquilo.

34 O sea que Nito Veiga es fundamental en tu historia. Claro, ¡qué te parece! No sólo por probarme. Yo vivía con otros chicos en la pensión del club, debajo de la tribuna, y él veía que no tenía nada, que venía de una familia muy pobre. Entonces se acercaba, me daba plata y me decía: “andá a ver a tus padres”. Esas cosas no se olvidan nunca.

35 ¿Con quién vivías en la pensión de Independiente? Con Clausen, Ariel Wiktor, Rubén Fernández. Vivimos un año debajo de la tribuna, dormíamos en unos colchones en el piso, después ya nos mudamos a una pensión fuera del club, con Merlini y Bufarini... A mí me ofrecían ir un departamento pero no quería, estaba feliz con los chicos, eran parte de mi familia. Jugaba en la Primera pero seguía viviendo en la pensión.

36 ¿De quién eras hincha de chico? Mi papá y mis tíos eran de River y querían que los siguiera, pero yo escuchaba los partidos de Independiente de la Libertadores en los 70, y me gustaba el Rojo, así que estaba tironeado. Cuando pude decidir, no tuve dudas y me hice del Rojo. Mis ídolos eran Perfumo y Pancho Sa, correntino de Goya como yo, de mi misma posición.

37 ¿Volvés seguido a Goya? Hace mucho que no voy. Mi viejo falleció hace 9 años, y tanto mi vieja como mis hermanas viven acá, pero encima con el fútbol no es sencillo viajar.

38 ¿A quién votaste en las últimas elecciones de Independiente? Hace varios años dejé de ser socio, si no, me postulaba para estar ahí adentro.

39 ¿Gallego hundió a Independiente? Para mí pasa más por los jugadores que por el técnico. Lo que no entiendo es por qué la gente de Independiente idolatra tanto al Tolo cuando apenas le dio un campeonato como tantos otros técnicos. El único incomparable, para mí, es José Omar Pastoriza; después, los demás…

40 ¿Viste venir al descenso de Independiente? Tuve esperanza hasta el último partido, no me resignaba. Sentí una gran pena, y si me pongo a pensar, me entristece más. Mi hijo mayor va mucho a la cancha y estaba muy mal. Cuando yo jugaba, pensaba que el fútbol era la vida misma, pero con los años me di cuenta de que no era así, el fútbol es una partecita de la vida. Si crecés pensando que el fútbol es todo, cuando se te pincha la pelota, también se te pincha la vida. Y no es así. Eso intenté explicarle a mi hijo.

41 ¿Pensaste que te podían llamar para ser el DT? Siempre sueño que voy a dirigir a Independiente. Porque ya lo hice, y porque me considero con mucha capacidad para dirigir a un equipo de Primera. Hoy me siento muy feliz de hacerlo en Platense y estoy jugado a muerte por ascender, pero en su momento creí que por ahí me llamaban.

42 ¿Te bancás las cargadas de los hinchas de Racing? Creo que se pasaron un poco de la línea. Racing se fue a la B hace mucho e Independiente no festejó tanto, seguramente porque somos más grandes que ellos.

43 ¿Te da bronca que ex jugadores de Independiente no hayan vuelto, como hicieron Cavenaghi y Domínguez apenas descendió River? Es que no hay muchos ex jugadores con historia en el club, salvo Agüero. No podemos decir “tienen que volver” de jugadores con pasos fugaces, ni siquiera sabés si son hinchas, no generaron una identificación. Y no me da bronca porque la camiseta de Independiente se la tiene que poner aquel que siente que la puede defender con todo lo que tiene adentro, debe saber que está defendiendo un escudo con muchas estrellas.

44 ¿Entendiste a Vargas cuando pensó en ir a Racing? Sí, porque Vargas está identificado con Boca, Independiente fue sólo un paso en su vida.

POSTAL DE ESAS giras a rincones exóticos, alzando un koala. Hasta parece un tierno el Moncho, que en la cancha se transformaba.

45 ¿Tenés más expulsiones o goles en tu carrera? Sin dudas tengo más rojas que goles, pero también tengo más salvadas de gol que rojas, ¡eh! No llevo la cuenta pero 20 rojas tengo seguro. En Independiente solo llego a esa cifra (risas).

46 El mejor DT que tuviste. Los cuatro mejores fueron Nito Veiga, Pastoriza, Bilardo y Jorge Solari. Con conceptos clarísimos, fueron maestros por las enseñanzas que me dejaron para que hoy pueda ser técnico.

47 ¿Y el peor? Paso. No tuve problemas con los técnicos que me dirigieron.

48 El momento más feliz y el más triste en el fútbol. El más feliz es cuando debutás en Primera y el más triste cuando dejás el fútbol. Así de simple. Tuve muchos momentos felices: cuando me ponía la camiseta de Independiente era muy feliz y el día que me fui, sentí una tristeza enorme porque sabía que no iba a volver más como jugador. Me dieron el pase libre, pensando seguro que me estaban haciendo un regalo pero me estaban produciendo el dolor más grande de mi vida.

49 ¿Te temblaron las patas cuando entraste por Villaverde en la Intercontinental contra el Liverpool? No, porque era algo que esperaba. Nervios no tenía, yo pensaba que era el mejor del mundo porque la camiseta era la mejor del mundo. Villaverde ya estaba un poco lesionado pero para el Pato no había ninguno en el mundo que pudiera jugar en lugar de Villaverde si Villaverde estaba bien. Yo era su suplente y lo sufrí muchísimo, pero pasado el tiempo, entendí a Pastoriza: cuando un técnico le tiene tremendamente fe a un jugador…

50 ¿Puteabas a los ingleses como el Loco Enrique? Es que el Loco podía putear e igual no le entendían nada. Para los ingleses, si hacía un chiste o puteaba, era lo mismo. En realidad, al que podían entender era a Marangoni, que era el único que sabía inglés. O Trossero, que hablaba francés. Después, el resto, castellano y muy básico, ¿viste?

51 ¿Te ves reflejado en algún defensor actual? Nooo, ahora todos juegan mucho mejor (risas). Me gusta Lisandro López, el que estaba en Arsenal.

52 Tus mejores amigos del fútbol. Adrián Romero, que hoy trabaja conmigo, Pedrito Massacessi, el Loco Enrique, con el que estamos un poco distanciados, pero sé que si está en Noruega y necesito que venga, él va a venir. Y que si él necesita sangre, yo voy a estar.

53 ¿Alguna vez te agarraste a piñas con un compañero? No. Sabía artes marciales, pero no las aprendí para lastimar a nadie.

54 ¿Por qué te fuiste como técnico de Chacarita si te estaba yendo bien? Tenía muchos problemas con mi esposa, que vivía en Tucumán. Había que ir y venir, ella no podía controlar a los chicos y el resto-bar que teníamos, se ponía muy nerviosa, se empezó a enfermar, entonces en ese momento tomé la decisión de priorizar la familia por sobre el fútbol. Hoy no estoy con ella, porque me separé, pero no me arrepiento, a pesar de haberme perdido el ascenso con Chacarita, porque en ese momento prioricé la familia.

EN EL MEDIO de la tribuna, alentando a Independiente en cancha de Gimnasia. Fue uno de los primeros en mezclarse con la barra.

55 ¿La barra brava te apretó muchas veces? A mí me adoraban en todos los clubes: en Independiente, Huracán, Quilmes. Fui uno de los primeros futbolistas de Argentina que se colgó de un paraavalancha. Un día estuve suspendido, bah, uno de los días que estuve suspendido en realidad (risas), tenía ganas de ir a alentar al equipo a la tribuna, y fui a la cancha de Gimnasia. También he ido a la de Racing. Era lo que sentía, después dijeron cosas malas de mí porque mostraba el sentimiento por una camiseta. Pero son todos prejuicios que hay que romper, yo los rompí.

56 ¿La barra de Independiente les pidió que fueran para atrás contra Newell’s en la última fecha del Apertura 04? Sí, vino un grupo a decirnos que no había que ganar, que tenía que salir campeón Newell’s, porque eran amigos, estaba Gallego del otro lado y un montón de cosas más. Yo les pregunté a los de la barra si alguna vez me habían visto ir para atrás con esa camiseta. Me contestaron que jamás. Les dije que esa no sería la excepción, que como hincha y como técnico daba la vida por Independiente y que saldríamos a ganar. Es más, les pedí que les avisaran a los de Newell’s que les íbamos a ganar. Y gracias a Dios se dio así: los jugadores estaban convencidos porque el técnico estaba convencido de que debía pasar eso y se lo transmitió. Al final ganamos y no pasó nada: no murió ningún futbolista, ningún técnico, no murió nadie.

57 ¿Racing fue para atrás con Quilmes en el último torneo? No sé, yo no vi al Racing que veníamos viendo, pero no puedo hablar porque no viví ahí adentro. Cuando fui técnico de Independiente a mí me apretaron para perder; no puedo hablar de otros clubes. Pero nosotros nos plantamos.

58 ¿Te pasaron una factura por esa victoria? No pudiste quedarte. Comparada estaba a cargo del fútbol y creyó que no era mi momento. Yo estaba como interino y la diferencia entre lo que me ofrecían a mí con otros entrenadores era de 100 a 1, me estaban diciendo que no querían que siguiera.

59 ¿No te arrepentís de no haber hecho más fuerza para seguir? Yo había cumplido un ciclo dirigiendo la Reserva, habíamos subido a muchos chicos, como Fredes, Sosa, Calello, y bueno… también pasaron algunas cosas. Una vez les dije a los dirigentes que al día siguiente iba a jugar Agüero de titular y no otro jugador que para mí estaba excedido de peso, pero ese dirigente me dijo que tenía que jugar el otro y no Agüero, y yo les contesté: “No hay problemas, juega el otro, pero llamamos a los periodistas y les decimos que son ustedes los que sacaron a Agüero”. Por supuesto que jugó Agüero pero esas pequeñas cosas hicieron que ellos supieran que no iban a tener un técnico dominado. Eso influyó.

60 “A Monzón le pidieron que bajara la música, se enojó, golpeó a un dirigente y lo echaron”. ¿Así fue tu salida de San Martín de Tucumán? No. Hubo un señor, creo que era gerente, que fue a pedirles a los utileros que bajaran la música, yo no estaba en esa habitación, pero este señor no tenía buenos comportamientos. Fijate que una vez le pasaron de un hotel un presupuesto de 3900 pesos de alojamiento para el plantel y este señor le pasó 20 mil pesos al club, pero justo tuvo la desgracia de que yo conocía al dueño del hotel. Me fui del club porque muchos dirigentes no creían en mí. Eran dirigentes tramposos que decían “Monzón está drogado, está borracho”, cualquier cosa, yo me reía de eso, pero si no creen en mí, yo me voy, aunque estuviéramos 18 partidos sin perder, como pasó. Inventaron eso de la música para zafar con algo. Me fui yo y a los 5 días tuvieron que echar a este señor del club.

61 ¿Qué hiciste con la medalla del Mundial 90? La tiré apenas me la dieron, no me gusta ser el primero de los últimos, pero me la rescató el utilero. Se la di a uno de mis hijos y hace un tiempo le entraron a robar y se llevaron la medalla y las camisetas, todo lo que había juntado para ellos. No dejaron nada.

62 ¿Qué te quedó del fútbol? ¿Material? Nada. Tuve muchas cosas, bastantes propiedades, podrían vivir cada uno de mis hijos en ellas pero se esfumaron, no supe administrar y luego la madre de mis primeros hijos tampoco acertó. A veces uno quiere hacer un negocio para vivir mejor y te sale mal.

63 ¿Tenés casa propia? La última propiedad que tenía en Tucumán quedó para mi segunda mujer. Acá, yo alquilo… pero vivo muy bien, y te digo que Platense me llenó de felicidad al darme la posibilidad de vivir otra vez en Buenos Aires.

64 O sea que si hoy te quedás sin trabajo como técnico, tenés que salir a hacer algo. Obviamente, pero vamos a seguir en esto… soy muy bueno como técnico, eh. Tengo el orgullo de que los jugadores a los que dirigí siempre terminaron en muy buena relación conmigo y ninguno me dejó de saludar. Trato de darles mi conocimiento como ex jugador pero también como persona.

65 ¿Cuántos hijos tenés? Siete... y siete nietos. Mis hijos van de los 30 a los 9 años, son 4 de mi primer matrimonio, que viven en Avellaneda, y 3 del segundo, que están con la madre, en Tucumán. Sufrí dos separaciones, no es fácil, ahora vinieron los tres en micro durante las vacaciones, por ahí pasan dos meses y no los veo, pero busco ser feliz y que sean felices las personas que están a mi lado, así que si me da la nafta, todavía pueden llegar más hijos. Recién tengo 51 años.

66 ¿A bisabuelo llegás tranquilo? Si Dios quiere… El nieto más grande tiene 9, así que a los sesenta y algo puedo ser bisabuelo.

67 ¿Lo ves a Independiente para ascender de una? El campeonato hay que jugarlo, yo te puedo hablar de Platense, que está muy bien y soñamos con el ascenso a la B Nacional. Tenemos con qué. Uno puede hablar de lo que ve de cerca.

68 Vos que conocés el ascenso, ¿qué es lo que más le va a costar a Independiente? Le va a costar, acá no ganás con la camiseta. Al hincha, sobre todo, le va a costar asumir que tiene que jugar contra algunos equipos que nunca se imaginó.

69 ¿Creés que tenés alguna chance de ser el técnico de Independiente en el mediano plazo? Creo que sí, yo sueño con ser el técnico de Independiente, vivo soñando eso, pero hoy estoy jugadísimo con Platense.

HOY, SU PRESENTE es Platense. Agarró el equipo al final del torneo pasado y arañó el ascenso. Ahora si tira de cabeza a ese objetivo.

70 ¿Qué te faltó para ascender con Platense? Estuvieron cerca... El entusiasmo era muy grande pero nos faltó nafta. Nosotros jugamos 8 finales porque si perdíamos un partido, quedábamos afuera del ascenso directo, entonces hubo mucha tensión, mucho desgaste físico y psicológico en esos 8 partidos, y lo sentimos en el cuadrangular final.

71 ¿Tu adicción a la droga empezó por la roja en la final del 90? No, nada que ver, ya había empezado antes.

72. ¿Por qué empezaste? Uno no sabe por qué. A veces los rebeldes queremos probar cosas aún sabiendo que te van a hacer mal. Empecé por joder. A mí me cuesta decirte cosas (duda, piensa)… yo no quiero que ninguno me copie, lo que te puedo asegurar es que es triste, es malo, y no se debe hacer.

 

 

73 ¿Por qué te cuesta? Es difícil. Sólo les puedo aconsejar que no jodan con el tema de la adicción, porque se van a joder ellos y sin darse cuenta van a joder a todo el entorno familiar. Eso es lo más triste, porque por ahí, con el tiempo, vos te recuperás, como me pasó a mí, pero todo el daño que le hiciste a tu entorno familiar y de amistades es muy feo y no tiene vuelta atrás. Ellos sufren muchísimo.

74 ¿Empezaste por un porro y de ahí pasaste a la cocaína? Eso de que primero viene un porro y después el resto es mentira, es un invento. No es necesariamente así.

75 ¿Por qué lo hiciste público? En ese momento se comentaba, unos lo sabían, otros no, pero creo, ya pasado el tiempo, que fue una manera de pedir ayuda, no a una sola persona sino a todo el país. Un primer intento de pedir ayuda.

76 ¿Cuál fue tu clic, cómo la cortaste? Con la ayuda de Dios. Conocí a Cristo en mi corazón y eso me hizo ver la vida con otros ojos. A partir de ahí comenzás a ver que tus hijos tienen muchísimo valor en tu vida. A veces viene una lucecita de arriba y te lo dice.

77 ¿El ambiente del fútbol te contuvo o te dio la espalda? ¡Yo qué sé! El fútbol te contiene mientras jugás, después viene otro y ocupa tu lugar. Hay que ser realista. En el fútbol estás bien y el técnico te pone; estás mal y el técnico no te pone. No hay otra cosa.

78 Las cinco personas que más te ayudaron. No mucha gente. Julio Grondona; la madre de mis hijos, la segunda, también tuvo mucho que ver para que yo pueda vivir bien. Pedrito Massacessi fue un gran amigo también, me ayudó para que fuera a México a trabajar, me prestó una casa. Y Maradona.

79 Las cinco personas que más te decepcionaron. Dejá.

TRABAJANDO en las inferiores de Arsenal, adonde llegó gracias a Julio Grondona para recuperarse de su adicción a las drogas.

80 ¿Cómo te ayudó Grondona? Don Julio me dignificó con trabajo, me reinsertó en la sociedad, así que le estaré agradecido por siempre. Julito Grondona también, pero él es un amigo de toda la vida, del barrio, de Avellaneda. Me abrió la puerta de Arsenal tras la sanción por doping en Chile. Estuve en el plantel, pero el Chaucha Bianco no me ponía, jugué en Reserva. Y ahí mismo arranqué enseguida como técnico de Octava y Novena, tuve a los infantiles y como no había chicos, salimos a buscar por el barrio. Me acuerdo del Papu Gómez, al que tuvimos desde los 9 años: ya era el que más sobresalía en el baby.

81 ¿Cómo se enteró Grondona que estabas en la joda? Julio sabe siempre todo lo que hacemos todos los futbolistas. No hay vueltas. Se enteró que estaba mal y siempre me quiso ayudar, pero yo no aceptaba. Cuando terminé con mi adicción, fui a conversar con él. Le dije que ya no me drogaba más, que me sentía mejor y que quería trabajar. Yo no soy de dar muchas vueltas. El hombre me escuchó y se puso feliz. “Ya mismo te vas a presentar a Arsenal”, me dijo. Intenté jugar, vi que no llegaba y me dieron la posibilidad de dirigir en las inferiores. Me reinsertó con trabajo, me dignificó, que es lo más importante, porque también me podía haber tirado una moneda y listo, después nunca más. El igual sabía que yo no hubiera aceptado eso, porque Don Julio es mucho más pillo que todos nosotros. Nunca olvidaré ese gesto. Lo quiero mucho, él lo sabe, y yo sé que siente un aprecio por mí.

82 Vos dijiste que tu antidoping positivo en Chile fue una cama, ¿era porque negabas tu adicción? Eso fue medio raro porque hacía bastante tiempo que no consumía, yo sabía cuántos días antes había que tomar para que no saliera, obviamente, aparte me hice el control y a los 20 días amagaron con que era una cosa, después otra, no fue muy claro. Igual, estoy muy agradecido a la gente de Chile, en especial a la de Wanderers, que se portó muy bien conmigo, y ojalá algún día pueda volver como entrenador.

83 ¿Tenés que estar alerta siempre para evitar las tentaciones? No, alerta no. No podés tener tentaciones con algo que te hizo tan mal, salvo que seas un masoquista.

84 Está bien, pero durante mucho tiempo te hizo mal y vos no la podías cortar ¿o no? Por eso, la historia es darse cuenta bien adentro que te hace muy mal. Si no tenés ganas de levantarte, si no tenés ganas de trabajar, si no tenés ganas de vivir, quiere decir que esa cosa te está haciendo muy mal, ¿entendés?

85 ¿Hoy sentís que ya está ganada esa batalla o es una lucha de todos los días? A partir de que entregué mi corazón a Cristo, dejó de ser una batalla de todos los días, se terminó.

86 ¿Fue casualidad que hubiera tantos casos de adicción en el plantel del 90?8 (Piensa) De 40 millones de argentinos, 10 personas es muy poco, se centraban más en unas pocas personas con fama en vez de preocuparse por pararse en las esquinas y preguntar quién está enfermo y quién no, que hay muchísimos. En una esquina, capaz que de 10 que pasan, hay 5 adictos que quieren salir y nadie se les acerca para darles una mano.

87 ¿Tuviste altibajos en estos últimos 5 años? ¿Cuándo? Noooo, yo hace 16 años que no consumo… aparte se me ve bárbaro, ¡no me digas que no! (risas).

88 Vos tuviste una vida muy difícil: violencia familiar, alcohol desde chico, la droga, pero hoy se te ve bien, arriba, ¿cuál es el secreto? También fui campeón de América y del mundo con Independiente, jugué la final de un Mundial. Yo vivo feliz y ojalá pueda hacer feliz a los demás. Y quiero que los que estén a mi alrededor estén felices, por eso lo primero que les digo a los futbolistas todas las semanas es que vengan a entrenar felices. “El que no está contento no entrena”, les digo, porque van a entrenarse mal, y cuando juegan tienen que estar felices.

AQUI, YA COMO SIMBOLO y referente del grupo, festejando un triunfo del equipo de Jorge Solari que se coronó campeón, junto al Luifa Artime, Alfaro Moreno y el Chaucha Bianco.

89 ¿Tus compañeros sabían de tu adicción?
No, pero tampoco me gusta que se hable tanto del tema.

90 ¿Cuál fue el peor momento? Cuando te llegaban las ganas de dejar de vivir. Pensé en dejar todo, durante muchísimos años pensé en el suicidio. Pensaba: mañana me suicido, mañana me suicido, mañana me suicido, mañana, mañana, mañana. Gracias a Dios ese día no llegó nunca...

91 ¿Llegaste a pensar en cómo hacerlo? Sí, pensás de mil maneras, pero después tenés la ayuda de Dios. Se ve que no tuve el coraje o la locura necesarios para hacerlo.

92 Al decir “mañana, mañana, mañana” por un lado querías, pero por otro no. Seguramente que sí, es triste igual, pero cuando vos ves que un compañero tuyo del fútbol no te atiende el teléfono, o hasta se cruza de vereda, como me pasó, es muy feo.

93 ¿Quién se cruzó de vereda? No viene al caso. Vos decís: “puta, si yo hice algo por este, ¿por qué se cruza de vereda?”. Pero se ve que no fue suficiente lo que hice. Por eso creo que hay que ser solidario. Solidario siempre.

94 Nombraste a Maradona entre los que te ayudaron, ¿qué hizo? A Diego lo amo con toda mi alma, yo y mis hijos lo amamos. Tuve la suerte de conocer al jugador pero más que nada a la persona. Yo estaba mal, ya retirado, no tenía sustento para darle algo a mi mujer, entonces ella se fue a Tucumán a vivir con sus padres y a tener a María Luz, mi quinta hija. En ese momento no me daba cuenta de que estaba enfermo, pensaba que era una adicción y que se me iba a pasar, pero después te das cuenta de que es una enfermedad.

95 ¿Qué hizo Diego? Nació mi hija, pasaron dos meses y no había podido conocerla. Llamé a Diego, vino al local que tenía, una remisería, se sentó en el piso, no tuvo problemas, y enseguida entendió cómo venía la mano. Se portó tremendamente bien. A todo el mundo que necesita, Diego le da. Un abrazo. O dinero, si necesitás, y se da cuenta de que no es para otra cosa. Y gracias a él pude viajar a Tucumán a conocer a mi hija.

96 El había pasado por la misma adicción y quizás se sintió identificado. Puede ser, también estaba el tema del amor por los hijos. El sabe cómo es.

97 ¿Cómo te arreglabas cuando no tenías para comer? En un momento tenía una remisería y estaba todos los días ahí, y se acercaba al local la barra de Racing, de Independiente y de Arsenal, algunos de Boca también, a darme una mano. Los Rulo, el Negro Sombra, Cacho Ciudadela de Racing, Bebote de Independiente, y así iba tirando.

98 ¿Pasaban y te dejaban plata? No, no, eso es un desprecio. La gente amiga no hace eso, la gente amiga viene y se sienta, y te invita a comer, porque se dan cuenta rápido de que no hay para comer, y te escucha.

99 Si pudieras manejar la máquina del tiempo e ir para atrás, ¿qué cambiarías? Seguiría siendo hincha de Independiente, volvería a elegir ser jugador de fútbol, y te digo que jugaría mejor. Ehhhh… quisiera ser mejor hijo, mejor hermano y mejor padre, si pudiera cambiar eso, sí, lo haría. Mejor amigo también.

100 ¿Cuál es tu mensaje para tantos chicos que están en situación de riesgo con el alcohol y la droga? El mensaje es no juzgar a nadie y luchar por ser feliz y por dar felicidad. No sé si es lucha, pero sí que hay que tratar de dar felicidad al otro todos los días.

Por Diego Borinsky. Fotos: Emiliano Lasalvia y Archivo El Gráfico.

 

 

Por Diego Borinsky: 03/08/2013

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