LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

Simón, 100x100: "Boca nunca se va ir a la B, salvo que quieran mandarlo"

- por Redacción EG: 07/07/2013 -

El gran jugador de Newell´s, Boca y la Selección no se calla nada. La relación con Menotti, Ramón Díaz y Maradona. ¿Representante o intermediario? Las divisiones en Boca. Y una bomba sobre el doping...

SIMON, hoy, a los 53 años, con una mirada lúcida y audaz sobre el fútbol. No le tiembla la voz. Ya no representa jugadores pero hacer intermediación. Y sufre mucho por Boca.

1 ¿Halcón o Paloma? Yo era independiente, estaba en un grupo con Giuntini, Cabañas, Mac Allister y el Beto Acosta. Palomas eran el Mono (Navarro Montoya), Soñora, Marchesini, y Halcones eran Márcico, Manteca Martínez y Saturno, a los que manejaba el Beto, Tapia, Pogany, Giunta. Me acuerdo que un día El Gráfico juntó para una foto al Mono y al Beto, estaban los dos abrazados, pasó el Maestro (Tabárez) y me comentó: “Juan, mire qué linda foto, ¿qué le parece?”, como diciéndome “armaron todo este quilombo para después sacarse una foto juntos”.
 

2 ¿Por qué empezó la división? Nunca supe, porque me había lesionado y no estaba en el día a día con ellos. En parte fue por la cinta. Después de ganar el Apertura 92, entré un día al vestuario, vi todo dividido y pregunté: “¿Qué carajo pasa acá?”. Y uno me respondió: “Juan, no te metas, dejá que todo siga así”. El clima era irrespirable, veías siempre grupos por un lado y por el otro. Una vez, antes de un clásico con River, se peleaban por quién tenía que ser capitán, casi se agarran a trompadas un par de jugadores, al punto de “te espero mañana en tal lado”. Un desastre.


3 ¿Se portaron muy mal con Tabárez? Sí, pésimo, se terminó yendo por esa interna. Aparte justo con el Maestro y el Profe Herrera, dos tipos geniales.

4 ¿Mac Allister se agarró a piñas con Giunta? Piñas no vi, sí les puedo contar el incidente de los mocos. ¿La saben? Estábamos concentrados. Al Colo le decían Corky, por el actor con síndrome de Down. Sobre todo Giunta. Y ese día se puso pesado, le cantaba: “Corky, Corky” (imita la voz), y el Colo: “Cortala, Blas”. Pero el Loco siguió: “Pobrecito el Colorado, porque vino muy mal armado” (canta). Estábamos almorzando y el Colo venía resfriado. Se levantó, se frenó delante de la mesa de Giunta, se agachó, se apretó la nariz de los dos costados, como en la cancha, y le tiró los mocos en el medio de la sopa. Nos quedamos todos callados. Blas no se hizo problemas y pidió otro plato, pero fue un mensaje clarito: “No me jodas más”. Y no lo jodió más.

5 ¿Con quién mantenés relación de ese grupo? A veces voy a comer con el Beto, con Cai Aimar y Marchesini, aunque estaban en grupos distintos. Hace poco recibí un mensaje de texto: “¿Qué hacés viejo choto?”. No sabía quién era. “El que te salvaba siempre”. Manteca. “Si voy para allá, nos juntamos a comer”, me escribió. Fue una boludez inentendible, las miserias humanas, la sed de protagonismo, ese grupo era nocivo, la verdad, y el que perdió fue el Maestro. Y Boca.

6 ¿Quién es Juan Simón? Una persona tranquila pero a la vez histérica, a veces malhumorada. Me saco fácil. Me gustan las cosas derechas, no me van las agachadas ni la gente que no es transparente; prefiero perder plata, pero no renunciar a lo que me transmitió mi viejo: la honestidad, ante todo. Y les pongo un ejemplo que viví de chico. Antes de entrar a las inferiores de Newell’s estuve dos semanas a prueba en River y un dirigente muy importante le dijo a mi viejo: “El chico está para quedarse, sáquelo libre de Newell’s y yo le pago a usted”. Y mi viejo, que era un verdulero al que no le sobraba nada, le contestó: “No, señor, se equivoca, usted tiene que hablar con el club”. Y nunca se hizo. Eso me transmitió mi viejo.

7 Elegiste una actividad, la de representante, que no brilla por su transparencia. No todos resisten un archivo, y yo pienso que tengo posibilidades de pasarlo. No creo haber cagado a nadie.

8 Apodo de pibe. Lengua, me decían en el barrio, porque corría siempre con la lengua afuera. De grande, me llamaban Juan.

9 ¿Laburaste? Ayudaba a mi viejo, que tenía la verdulería enfrente de casa. Me gustaba vender pero sobre todo acompañarlo al mercado. Nos levantábamos a las 4, pero él sabía que yo iba por el café y las medialunas. Fui injusto con mis viejos, porque en el colegio a mí me daba vergüenza decir que eran verduleros. Una vez un compañero se me río en la cara y me cayó muymal, entonces lo ocultaba. Mi mamá me decía que cuando me preguntaran, contestara que eran comerciantes. Hoy lo digo con orgullo.

10 ¿Sufriste privaciones? Como les digo a mis hijos: “No me faltó nunca nada pero comía jamón una vez por mes. Y era una fiesta”. Creo que mis tres hijos lo tienen claro. Son dos varones de 28 y 21, del primer matrimonio, y la nena, de 9. Los tres, de Boca.

11 ¿Quién era tu ídolo de pibe? Yo era hincha de Central y nací en el 60, así que a los 13 años estaba a pleno, año 73 y 74, y mi ídolo no podía ser otro que Mario Kempes. El más grande. Estuvo sólo tres años en Central, pero fueron impresionantes. Y tengo una anécdota increíble con Mario. En la previa al Mundial 78, los del Juvenil practicábamos con ellos y en un picado en la cancha auxiliar de River, terminamos y le pedí las medias. Le conté que jugaba en Newell’s y que era mi ídolo. Y me las dio. Esas medias fueron las que me puse para ir a Argentina-Polonía en Rosario, por el Mundial 78. Me vi los seis partidos del Mundial que se jugaron en Rosario, había sacado las entradas antes, y tuve la suerte de que me tocaran tres de Argentina.

12 ¿En esa práctica te tocó marcarlo? Sí, sí, para mí era un sueño. No lo podía ni tocar, ¡el susto que tenía yo de hacerle algo!

13 ¿Cómo sobrevivía un hincha de Central en las inferiores de Newell’s? Yo nací a las 00.30 del 2 de marzo, y al mediodía mi viejo ya me había hecho socio de Central. En mi familia son todos fanáticos canallas. Yo empecé a ir a la cancha a los 5 años, y lloraba si Central perdía. En el barrio me cargaban por eso. Me acuerdo de haber ido con 11 años al Monumental a ver la semifinal contra Newell’s de la palomita de Poy. Fui con mi cuñado y otros más en un Torino, a la popular de Figueroa Alcorta, donde Poy metió el gol. Volvimos a paso de hombre, era una fiesta total. Después, en el 80, yo ya jugando en la primera de Newell’s, cometí una locura: fui a ver la final del Nacional entre Central y Racing de Córdoba. Central nos había eliminado en las semi y mi cuñado me dijo de ir a verla, que no pasaba nada. Me acomodé bien abajo, sobre la baranda, para que no me viera nadie.

14 ¿En el club sabían que eras de Central? Eduardo Bermúdez, mi técnico de la Tercera, lo sabía, si apenas terminaban mis partidos lo primero que yo hacía era preguntar cómo había salido Central. En el 77 y 78, Central jugaba en el Parque porque se estaba remodelando el Gigante, entonces terminaba mi partido de Tercera y me iba a la popular a ver a Central. Nadie en el club nunca me dijo nada. Eran otros tiempos. Además, yo sufría mucho cuando perdíamos contra Central.

15 Es contradictorio. Puede ser. Mi vieja sabe lo que sufría si perdía contra Central. Hubo un par de clásicos que jugué muy mal: eran tantas las ganas de hacer las cosas bien que entraba muy tensionado. Me recriminaba muchísimo.

16 Siendo tan hincha de Central, ¿no dudaste cuando te buscó Newell’s? Dudé, claro. Yo pertenecía a Río Negro, un equipo de la Liga Rosarina que salía siempre campeón. Ahí buscaban jugadores Central y Newell’s. Jugaba ahí con Demagistris, la Tota Rodríguez y Víctor Rogelio Ramos. Me volví de la prueba de River un sábado y el lunes vino corriendo a casa el papá de Demagistris y le dice a mi viejo: “Don Simón, a los chicos los compró Newell’s”. Escuché y le fui a decir a mi viejo: “Yo no, eh, yo no voy, espero a River, que me va a venir a buscar”.

17 Pero fuiste. Y... el que me había hecho socio a las diez horas, esta vez me dijo: “Juan, pensalo, te quedás en Rosario, nos vas a tener cerca”. Mi viejo había sufrido mucho cuando vine esos 15 días a Buenos Aires. Al final acepté, “pero voy con la camiseta de Central abajo”, le dije. No cumplí, hubiese sido una locura. Lo raro es que de Central nunca me dieron bola.

18 En tu primera nota en El Gráfico declaraste que de chico eras hincha de Central. Ahora no se podría, no sé si antes éramos más ingenuos o si ahora hay más morbo, más fanatismo, está todo mucho más mediatizado, no lo sé.

19 ¿Existe el jugador-hincha o es sanata? Creo que si tenés la suerte de llegar a la Primera del club del que sos hincha, hay un plus. O si no, te pasa como a estos chicos de Newell’s, Heinze, Scocco, Maxi Rodríguez, Bernardi, que se fueron a Europa sin pasar por otro club de Argentina, mamaron un sentido de pertenencia y ahora decidieron volver. A mí también me pasó cuando estaba en Francia y quise volver a Newell’s, porque le agarré cariño, más allá de mis orígenes. Después, ya retirado, me preguntaron quién era el sexto grande, contesté que Central, y desde entonces no pude volver a pisar el Parque.

20 ¿A la cancha de Central sí podés ir? En los últimos años fui por mi trabajo, y me trataron bien. Hoy me da lo mismo que gane cualquiera de los dos, porque mi sentimiento está volcado a Boca, quedé muy hincha de Boca por mi etapa en el club.

21 ¿No te afectó el descenso de Central? Le venía anticipando a mi familia que Central iba a bajar y el día que perdió la Promoción con All Boys llamé a casa y le hice un chiste a mi hermana. Me recontraputeó y me cortó. Mi sobrino se fue a Jujuy a verlo ascender y el día que subieron, una de mis sobrinas puso la foto de mi viejo al lado de la tele, porque mi viejo murió en 2010, el año en que descendió Central. Son fanáticos. Así era yo de pibe, a ese nivel.

LOS COLORES pintados, con La Bombonera de fondo. Llegó por pedido del Pato Pastoriza y la rompió. Hoy es fana de Boca y va a la cancha.

22 ¿Hoy tenés un fanatismo así por Boca? Sí, a veces me parece que exagero. Cuando nos eliminó Newell’s de la Copa quedé recaliente, me levanté 15 veces a la noche, pensaba “¿por qué este penal no lo pateó allá en vez de acá?”, cosas que no me pasaban cuando jugaba. Esa noche contra Newell’s lo vimos con mi hija y estaba el enviado francés del Niza en casa. Terminamos tirados en el piso gritando arrodillados “Quiricocho, quiricocho”. El francés no entendía nada, le expliqué que es una palabra que se usa para mufar al que iba a patear. Hoy voy a la Bombonera con mis hijos, tengo tres plateas en la segunda fila de la preferencial, y si me puedo tirar a acogotar al juez de línea, lo hago. Los reputeo. Con los jugadores también se me va algún insulto.

23 ¿A quién puteaste más estos meses? Y... entre Caruzzo y Burdisso están parejos, aunque Caruzzo levantó, lo mismo que Somoza. Puteé mucho a los laterales, sí, sí, al que más puteé de todos fue Albin, sin dudas. Con los años uno debería estar más calmo, pero en la cancha me transformo, es más fuerte que yo. Mis hijos son un poco menos desbocados que el padre, por suerte...

24 ¿Chiqui Pérez puede ser el 2 de Boca? Si está bien físicamente y se adapta al mundo Boca, Chiqui Pérez puede ser el Schiavi de Bianchi. Le veo cosas del Flaco cuando llegó a Boca: es fuerte, duro, tiene buen juego aéreo. Me acuerdo porque yo lo traje a Schiavi a Boca. Venía de un club más chico, con hambre, con una personalidad fuerte...

25 ¿Y a Caruzzo y a Burdisso los ves para centrales de Boca? Ahí me cuesta más, aunque Caruzzo ha mejorado. Burdisso no era la solución, porque si vos querés jugar lejos de tu arco necesitás defensores rápidos. Si tus defensores son lentos, tenés que meter el culo atrás y Bianchi pretende otra cosa.

26 ¿Por qué a Bianchi le costó tanto? Creo que hizo una mala lectura, confió en que iba a recuperar a todo el mundo como le pasó en sus etapas anteriores. Tal vez tantos años sin dirigir le quitaron el timing: lo vi equivocándose en los cambios o haciéndolos tarde, pero igual me parece que terminó encontrando una base y ahora viene el despegue.

27 ¿Creés que con esta campaña, a Boca le puede pasar lo mismo que a River e Independiente? Boca nunca se va a ir a la B… salvo que lo quieran mandar, porque últimamente se vieron cosas raras contra Boca, como algunas decisiones arbitrales.

28 ¿Lo decís por la pelea entre el gobierno nacional y Macri? Exactamente.

29 ¿A quiénes votarías como máximos ídolos de la historia de Boca? Uhhh, ¡qué difícil! Riquelme, Maradona, Bianchi, Palermo-Guillermo, Rojitas-Meléndez, pero primero pongo a Román.

30 ¿Cuándo volviste a la Bombonera como hincha? Dejé de jugar en el 94, y volví en el 98. En esa época hice una gestión para que Boca cobrara una plata por un jugador, Canobbio, y Macri me quería compensar. Le dije: “No quiero un peso de Boca, dame un par de plateas y listo”. Me dio el abono por un año y después lo fui renovando por mi cuenta. A Boca no le pido nada, no quiero que haya malentendidos: pago mi platea, mi cuota social y mi estacionamiento.

31 ¿Cómo separás al hincha del empresario? Por eso no quiero hacer nada con Boca. A mí me ofrecieron la secretaría técnica, y dije que no porque es incompatible con mi función de intermediario. Le dije a Angelici que cuenten conmigo para lo que quieran, pero ad honórem. Quiero ir a mi platea y que nadie me pueda señalar.

32 ¿Qué significó para vos el Juvenil del 79? La alegría más grande de mi carrera. Significó el respeto por una forma de entender el juego. No me olvido más de la charla del Flaco (Menotti) en el entretiempo del segundo partido, contra Yugoslavia. Ibamos 0-0, nos habían pegado un baile bárbaro. “¿Para qué carajo vinimos a Japón? –arrancó, apenas entramos al vestuario– Para jugar de esa forma se hubieran quedado allá, esto no es lo que hablamos. Ahora salgan y sean fieles a una idea, me cago en el resultado”. Después de la final, el Flaco declaró que hubiera sido injusto no ganar el Mundial, porque quizás no se consolidaba la idea. El tenía miedo de que si no metíamos el resultado final, esa idea cayera en saco roto.

33 ¿Te acordás del amistoso contra Cosmos? ¡Cómo no me voy a acordar, si a partir de ese partido, la gente empezó a hablar del juvenil de Menotti! Fue en Tucumán, jugó Beckenbauer, Carlos Alberto, Chinaglia. Llegué justo, me tuvieron que infiltrar por un problema del ciático.

34 Ustedes eran medio kamikazes con las infiltraciones, ¿o no? Yo me infiltré tanto que se me empezó a desgastar el hueso y tuve que parar, porque pisaba una piedrita y se me doblaba el pie, me caía.

35 ¿Mantuviste la relación con alguno de los chicos del Juvenil? Rubén Rossi es mi hermano. También nos vemos con Osvaldito Rinaldi, que me vendió un seguro, con Sperandío, con Sergio García. En septiembre nos solemos juntar porque es el aniversario del título. El año pasado vino de sorpresa el Flaco, lo arma siempre Guillermo Blanco, ex periodista de El Gráfico que siempre estuvo cerca de nosotros.

36 ¿Con Maradona y Ramón Díaz te ves? Casi nada. Con Diego compartí plantel en Italia 90 y todo bien, después estuve en la presentación de su libro, creo que Claudia fue la encargada de las invitaciones. Con Ramón nos vimos apenas una vez, en un café que armó el profe Dean para hablar de fútbol.

CRACK con el que fue campeón: Ramón Díaz, antes de un Newell's-River.

37 ¿Ramón es especial, no? Qué se yo, ¿viste? Yo me siento bien cuando estamos todos a la misma altura, no me gusta cuando te miran desde arriba. Si a vos te invitan para celebrar el título, “venite así estamos todos juntos”, una y otra y otra y otra vez, y vos no venís nunca, bueno, viste, pará, ¿quién te creés que sos? Al final uno del grupo dijo: “Ya está, a este no lo invitemos más”. Listo.

38 Conviviste en un plantel con Diego en el 79 y en el 90, ¿cambió mucho en el trato? En el trato diario con los compañeros, Diego siempre fue un fenómeno, no creo que encuentres uno que te hable mal de él. Hoy, si me lo cruzo por la calle no sé cómo puede reaccionar, porque en una época dijo que yo le tomaba la leche al gato, nunca entendí por qué lo dijo, así que no sé si me saludaría.

39 ¿No ir al Mundial 82 fue un mazazo para vos? Terrible, un golpe durísimo, uno de los desencadenantes de mi ida a Francia, después de un 81 excelente, el mejor año de mi carrera. El Flaco apostó por sus hombres, y no puedo decir nada, pero me dio bronca, yo estaba convencidísimo de que merecía estar. Después del Mundial, en el 82, me crucé en Rosario con Menotti. “Hola, Juan, le prometo que si me quedo lo voy a llevar a Toulón y a todas las selecciones que forme”, me dijo. Estaba en charlas para renovar su contrato, y sentí que esa frase fue como decirme: “me equivoqué, te debo una”. Al final Menotti no renovó, agarró Bilardo y convocó a casi todos los centrales que había en el país menos a mí. Entonces decidí irme al Mónaco.

40 ¿Con Menotti estuviste enojado por eso? Estuve muchos años ofendido con el Flaco por mi salida de Boca. El viajó al Mundial 94 y en ese interín me enteré de que había una lista de jugadores que iban a quedar libres, entre los que estaba yo, Pogany, Tapia, Graciani, Saturno. Me lo contó un dirigente mientras Menotti seguía en Estados Unidos y acá me querían hacer entrenar como si nada. Me calenté, le dije a Poncini que no me tomaran de boludo, salí del vestuario, estaban los periodistas y explotó la bomba. Al final esos jugadores se fueron todos.

41 ¿Vos estabas para seguir jugando? Ya no tenía más ganas de jugar, me costaba mucho picar por una molestia en el isquión. Me levantaba y me dolía todo. Cuando llegué a Boca yo estaba rápido, pero con la operación de rodilla perdí esa velocidad y perdí todo. Hubo un partido en el que el Piojo López me mató y me di cuenta de que no podía seguir dando ventajas, pero el campeonato se cortó faltando seis fechas, seguía después del Mundial, y pensé en jugar esos partidos y estirar hasta diciembre. Un mes antes de irse al Mundial, jugamos contra el Real Madrid, y el Flaco me dijo: “Juan, usted está bárbaro, no hable más del retiro porque está para seguir, deje de avivar giles”. Por eso me parecía raro que me pusiera en una lista pero me llenaron la cabeza que había sido el Flaco, y me retiré. Me fui mal, los dirigentes lo podrían haber evitado hablando de frente. Me fui de vacaciones y al regreso jugaron Boca-Independiente y fuimos con Pogany a verlo. Quería confirmar lo que sentía. El Gringo me dijo: “¡Qué ganas de estar adentro!” y yo le contesté: “¡Qué bien que estoy acá afuera!”. Se acabó.

42 ¿Con Menotti te arreglaste? Unos meses después del retiro se cumplían los 15 años del Juvenil y nos juntamos a comer. Los pibes decían: “Hoy es el encuentro” y se refregaban las manos. El Flaco se me acercó y me preguntó: “¿Usted sigue con el mismo teléfono? Lo voy a llamar para aclarar las cosas”. Nunca más hablamos, y en la última comida que hicimos, el año pasado, el Flaco empezó a hablar, y cuando el Flaco habla, nosotros nos quedamos, ¿viste? (se tira hacia atrás con los brazos abiertos), es como si hablara Dios. Y bueno, en un momento dijo: “En mi carrera solo tuve problemas con dos jugadores, bue, y casi con tres, pero a usted, Juan, lo quiero mucho, por eso no lo meto en la lista”. Se río y me miró. “¿Cómo va a pensar que voy a dejar una lista armada? Si quiere, vamos y lo agarramos a ese hijo de mil p... del vicepresidente y lo aclaramos”, me dijo después, a solas. Todo bien. “Ya está, César, prescribió la causa”, la terminé.

43 ¿Qué significó Italia 90 para vos? Cumplir el sueño de todo jugador. Jugar la final de un Mundial no es joda, eh. Yo había vuelto al país para ir al Mundial. La gente cercana me decía: “¿Cómo vas a ir a Boca si es un quilombo y no hay un mango?”. Y yo estaba convencido de que Boca sería el trampolín para ir al Mundial. Lo fue.

44 ¿Qué balance hacés de tu Mundial? Me elogiaron más de lo que merecía. Creo haber jugado un Mundial 6 puntos, pero por toda la epopeya escribieron que fue de 8 puntos. Con Diego fuimos los únicos que jugamos todos los minutos de todos los partidos.

45 Siempre te manifestaste cercano a las ideas de Menotti, pero el que te llevó a un Mundial de mayores fue Bilardo. Un poquito contradictorio, ¿no? porque yo no entraba en lo que Carlos pensaba, igual lo respeto mucho como técnico. De un tipo que gana un Mundial y que llega a la final de otro, ¿qué podés decir?

46 ¿Grondona te metió en la lista? No. Cuando llegó a Boca, el Cai Aimar me dijo: “Conmigo vas a ir a la Selección, acordate”. El Cai tenía muy buena relación con Bilardo. Y así fue. El día que me llamaron, estaba lesionado y fui a ver Ferro-Boca a la platea de Ferro y en un momento toda la popular empezó a cantar “Si-món, Si-món, Si-móóóón, Si-móóóón”, se habían enterado.

47 ¿Bilardo te hizo algún comentario sobre Menotti en ese momento? No, no, me habló de su forma de trabajar. Tácticamente, Bilardo es un monstruo, cómo preparaba un partido y demás, pero para mí no podés decir “Hasta último momento voy a esperar a Brown”, imaginate cómo me sentí yo al escuchar esa declaración, “¿qué carajo hago yo acá, hermano?”.

48 ¿Cómo quedó tu relación con Bilardo? No quedó relación. Ni mala ni buena. Si me lo cruzo, lo saludo, “Hola, Carlos, ¿cómo le va?” y listo, no tengo temas de conversación. En esa Selección tenía mucho diálogo con Pacha (Pachamé) y con el Profe (Echevarría).

49 ¿Pero Pachamé no es Bilardo? Nada que ver con Bilardo; Pacha, un monstruo. Los que nos incorporamos al final, para Bilardo no existíamos, no nos daba ni cinco de bola. Los únicos que venían a la pieza eran Pacha y el Profe, con Bilardo, nada de nada.

50 ¿Y las indicaciones tácticas? Me acuerdo de un amistoso contra Italia en Cagliari, a fines del 89. Me llevó a hacer un entrenamiento solo. Ahí me dijo: “Si en algún momento te encaran mano a mano, olvidate de la pelota, andá al hombre, cortá la jugada”. No me dijo “matalo”, sino que termine la jugada. Ya en el Mundial, contra Brasil, Careca me encaró en el primer minuto y a mí se me cruzó lo que me había pedido Bilardo y por otro lado pensé “Si la saco limpia, hago un partido de la puta madre”. Viste, la primera jugada es clave. Se me cruzó todo y no hice nada: ni foul ni la saqué limpia (risas), Careca se fue solo y casi nos hace el gol al minuto (ver foto).

51 ¿Por qué no hiciste lo que te pidió Bilardo? No sé, quizás porque en el fondo no estaba convencido. Hace poco vi el partido contra Brasil por la tele y me di cuenta de que tiré sombrero, salí jugando desde el área entre dos y pensaba: ¿qué hice, estaba loco?

52 ¿La noche post Camerún fue dramática o Bilardo exagera? Dramática, sí, pero no sólo esa noche, sino los cinco días siguientes hasta el partido con los rusos. Perdimos con Camerún, volamos enseguida, llegamos a Trigoria, y antes de comer, Bilardo nos llevó a la sala de reuniones. Habló él solo: “Si no clasificamos, yo hago que el avión se caiga antes de llegar a Buenos Aires. Esta es la vergüenza más grande de la historia del fútbol argentino porque este partido lo vieron 3 mil millones de personas. Esto se borra de una sola forma: llegando a la final, que la van a ver 4 mil millones”.

53 ¿Nadie le dijo nada, nadie se río por esa locura? ¡Qué nos vamos a reír si estábamos todos muertos! Nadie habló. Los cuatro días siguientes lo único que hacíamos era salir de la habitación para entrenar y comer, en los pasillos no veías a nadie. Cuando viajamos a Nápoles para jugar el segundo partido, hicimos el reconocimiento y estaban los rusos. Ahí nomás Bilardo nos empezó a dar máquina: “Mamita, estos no se pueden mover, si levantamos un poquito el ánimo ganamos, mañana no podemos perder”.

BOCA lo catapultó a la Selección y llegó al Mundial 90 de grande. Jugó todos los minutos de todos los partidos. En la final, con Goyco y Diego.

54 Si tenés que elegir uno de los dos triunfos: ¿Brasil o Italia? Brasil, Brasil, porque es un clásico, porque nunca le habíamos ganado en un Mundial, porque venían agrandadísimos y nosotros habíamos clasificado por la ventana.

55 ¿Te molesta que se dijera que ese equipo jugaba mal? Volví a ver los partidos varias veces y para mí, ese equipo no jugaba mal. No era vistoso, y salvo los primeros 25 minutos contra Brasil y la final contra Alemania, a la que llegamos sin los campeones del mundo (Olarticoechea, Giusti, Batista) sin la figura (Caniggia) y con Diego y Burru en una pata, después fueron partidos parejos.

56 ¿Llegaste a tomar del bidón de Branco? Ya fue, el bidón prescribió (risas).

57 Si salís de este bar y te cruzás a Codesal, ¿qué hacés? Ya está. El otro día me crucé a Taibi en la AFA, me dijo que estaba trabajando con Lamolina y le mandé saludos. Después me quedé. Tendría que haberle dicho que en la final con Newell’s del 91 me echó para la mierda, ¡qué va a ser!

58 ¿Codesal los bombeó en la final? Lo que a mí me llama la atención es que antes del penal que cobró hubo uno mucho más evidente de Goyco a Augenthaler y entonces pensás: ¿no lo cobró antes para no darnos tiempo a reaccionar? Ese penal de Goyco fue muy claro, pero en fin, les habíamos desarmado un gran negocio, la final era Italia-Alemania. A tal punto la desarmamos que nuestras mujeres, que estaban en Italia e iban a comer siempre al mismo lugar, después de eliminar a Italia no las dejaron entrar más.

59 ¿Por qué no pateaste ningún penal contra Yugoslavia e Italia? No era ejecutante habitual, pero los cuatro que había pateado en definiciones en Boca los había metido. Contra Yugoslavia, Bilardo me preguntó si pateaba y le dije que sí, primero o segundo. “Vas quinto”, me dijo. “Quinto no”, le contesté. Iba al muere, no me sentía confiado para patear el decisivo. Quedé sexto, por suerte Goyco atajó los dos últimos y zafé.

60 ¿Ya sabías cómo lo ibas a patear? Fuerte al medio. Cerraba los ojos y le pegaba, ¡mirá si la iba a tratar de colocar! Soy de la idea de que si no estás acostumbrado, tenés que meterla en el arco, cerrá los ojos y pegale fuerte y al medio.

61 ¿Es arrugar lo que hizo Heinze contra Boca, que pidió no patear? Al contrario, si no te sentís seguro, mejor no arriesgar y buscar a alguien que esté con confianza.

62 ¿Entendiste el penal de Riquelme esa noche? Fue a lo seguro, ¿quién piensa que el arquero se va a quedar en el medio? El que no entendí fue el penal de Zárate, que abrió el pie y le apuntó al ángulo. Si no estás acostumbrado, dale fuerte y al arco. Igual, lo de Zárate y Marín fue lo mejor que hizo Bianchi en estos 6 meses.

63 ¿Por qué Argentina no volvió a pisar una semifinal de Mundial desde Italia 90? Merecía llegar más lejos en el 94, me gustaba mucho ese equipo. También me gustó el del 2006. Pero no es fácil, el Mundial es un mes, hay que tener todo arregladito ese mes, no cuenta todo lo anterior, acuérdense de lo que le pasó a Bielsa, entonces no depende solo de vos, sino también del orto de que esté todo bien ese mes.

64 Entonces hay que encomendarse a un santo y listo. ¿Qué pasa, por ejemplo –tocate un huevo–, si se te lesiona Messi antes del Mundial? Cagaste. Entonces, vos tenés que rezar, es así. ¿Si estamos haciendo algo mal? Sí, sobre todo abajo. Las Selecciones Juveniles son un correlato de lo mal que se trabaja en las inferiores, porque a los técnicos de los chicos también se les exigen resultados en vez de formar jugadores y entonces el tipo cuida su quintita para que no lo echen.

65 Fuiste compañero de Maradona de pibe y de grande, ¿Messi lo superó? Los pongo a la misma altura, me parece que Messi ya se ganó ese lugar.

66 ¿Cuál es el abc de un defensor central? La ubicación, el golpe de vista, el anticipo, estar siempre una fracción de segundo adelantado. Y eso depende de la inteligencia para ver el juego. Es clave la concentración, sos el último y no te puede distraer nada. A mí me faltaban un montón de cosas por eso tenía que anticipar la jugada. El Mono me decía siempre: “Juan, tenés un físico de mierda, no le pegás bien a la pelota, no cabeceás, ¡cuánto talento para haber jugado tanto tiempo en Primera!”. Era todo velocidad, ubicación y anticipo.

67 ¿Cuál es la falencia principal de los centrales hoy? Que no saben marcar, que hacen foules innecesarios, como el de Burdisso contra Vélez el otro día. Yo tenía que marcar al Beto Acosta, ¿y sabés qué hacía? (se para, gesticula), el Beto te agarraba, giraba, vos girabas con él y te ganaba la posición. El Flaco Menotti me dijo un día: “Juan, déjelo recibir y aléjese, total se tiene que dar vuelta y ahí va a chocar”. Es muy sencillo. También se ven faltas sin sentido sobre los laterales. A Cellay contra el Toluca en México lo pasaron cinco veces por la línea. ¡Y la línea juega para el defensor! Entonces apretalo contra el costado pero no te juegues a matar o morir sobre una sola acción. Lo mismo que Albín, que marca de frente como diciéndole al contrario “tirame el caño”. Hay que marcar siempre perfilado. Se están cometiendo errores inconcebibles.

68 ¿Eso te lo enseñaron en inferiores? Es raro lo que me pasó a mí. Mi primer técnico en la Quinta de Newell’s fue Mastroantonio. Me vio y dijo: “No quiero un dos que salga jugando del fondo, prefiero más rigor”. Eran tres Quintas, y me mandaron a la C, la más débil. Ahí empecé a jugar y al año siguiente fui directo a la Cuarta especial, y este Mastroantonio agarró la Primera local y me subió directo. El mismo que no me quiso al principio me terminó poniendo en la Primera local. Así es el fútbol.

69 ¿Qué centrales te gustan? De acá, Vergini. Y de afuera, Thiago Silva, impresionante.

70 Contanos alguna del Pato Pastoriza. Fue el que me trajo a Boca. El Pato era del barrio Refinería, el mismo que el mío. Estudió en el mismo colegio que yo, se casó en la misma iglesia que yo, y era muy amigo de mi tío. Yo llegué a Boca para el campeonato de los penales. Una semana antes de empezar, jugamos un amistoso contra Independiente y definimos por penales. Fueron como 20, y se pateaban uno en cada arco, porque el reglamento era así. Después de esa prueba decidieron cambiar y hacerlos en un solo arco, era ridículo lo otro. Ese día, de tanto ir y venir me terminé desgarrando. No pude jugar la primera fecha, en la segunda venía River, yo no estaba ni loco. “Sos un cagón de mierda, no querés jugar”, me apuró el Pato. Fui a ver al Negro Mendoza, el masajista, y me dijo que podía jugar con ese desgarro, que no me iba a romper. Y el domingo debuté en el Monumental, igual que el Mono y ganamos 2-0.

71 En ese campeonato casi perdés un ojo. Sí, contra Racing, me dieron un monedazo que me pegó al lado del ojo. El Mono estaba tirado por el petardo, me acerqué y me dieron de lleno. El árbitro declaró que el partido no se suspendió por el Mono, como pensaron muchos, sino por mí.

72 Tu día más feliz y tu día más triste en el fútbol. El más feliz, cuando fuimos campeones en Japón. Y el más triste, la final que perdimos con Newell’s, el 9 de julio del 91. Más triste que la final del Mundial. La pasé muy mal. Mi mujer se había ido con el nene a Italia a visitar al hermano y volviendo en el micro, la mujer de Tabárez, me decía: “Juan, venite a comer con nosotros, no tenés que estar solo”. Yo quería encerrarme en mi casa. Me llamó mi vieja de Rosario: “Juan, ¡no vayas a hacer una locura por favor!”. El domingo siguiente jugamos contra Argentinos por la Liguilla, perdimos 1-0 y en la ducha me agarró un ataque y empecé a llorar y llorar. No podía parar. Sentía que tenía una piedra encima y no podía salir, una presión terrible, estaba ¡he-cho mier-da! Lo que lloré en esa ducha… sentía que quería salir de una pileta y me metían la cabeza para abajo. Fue una gran injusticia que no nos dieran ese título: un equipazo, campeón invicto, con récord de pocos goles en contra. El año siguiente fue de muchísima presión y por suerte a fines del 92 fuimos campeones.

73 ¿Se puede decir que si no te lesionabas, Boca no salía campeón? Porque entró Medero por vos y le metió el golazo clave a Platense. Medero jugó bárbaro y yo no venía jugando bien, es verdad, pero ojo que en ese Apertura yo jugué 8 partidos y en 7 no nos metieron goles. Sólo nos convirtió Huracán. Ese día me agarré mal con Giunta, él decía que tendría que haber salido a cortar, yo pensaba lo contrario y nos reputeamos en el entretiempo. Fue brava, aunque no hubo piñas. El Loco tampoco era de pelearse, eh, un tipo muy frontal y transparente pero no de agarrarse a piñas. No me entendía con él pero lo respetaba porque era buen pibe.

74 ¿Cobraste en el Boca-Colo Colo del 91? Increíblemente, no. Cuando llegamos al aeropuerto ya percibía un clima muy muy pesado, demasiada agresividad. Igual, nunca imaginé que podía terminar en el desastre que terminó. Había como 500 personas en la cancha, los alcanzapelotas tenían barba, un clima rarísimo. Si hubiéramos ganado, no salíamos de ahí, iba a ser un conflicto diplomático importante. Nos tuvimos que quedar detenidos 48 horas, encerrados en el hotel, nos querían matar. Y eso que habían ganado. En la cancha nos salvaron los carabineros, porque había una puerta en mitad de cancha que habían abierto y si la gente se metía no sé qué pasaba. Nosotros perdimos esa semifinal en el partido de ida en casa, que se nos engriparon siete jugadores y apenas pudimos ganar 1-0.

75 ¿Es una mancha en tu currículum el Boca-Oriente Petrolero en que fueron para atrás? Yo estuve en el banco ese día porque venía de una lesión, pero ese partido no se arregló. Boca salió a ganar y luego hubo un acuerdo tácito para no atacarse. Si vos avanzás y la gente canta: “Hay que empatar, hay que empatar y de la Copa River se va”, o si el defensor la pasa atrás y la gente aplaude, ¿qué podés hacer? El Maestro tenía una calentura bárbara, no le gustó nada lo del segundo tiempo, pero entró a las duchas y lo vio a Bati agachado, de espaldas, como arriando animales: “¡Fuera gallinitas, fuera gallinitas!" (se para, hace el gesto) y se entró a cagar de risas, ¿qué iba a hacer?

TODA SU PRESTANCIA en el Mónaco, donde jugó tres años. Luego le seguirían dos en el Racing de Estrasburgo y en 1988 vendría a Boca.

76 ¿Te quedaste con ganas de meter un gol en Boca? En mi carrera metí un gol en Newell’s, uno en el Juvenil, dos en Francia y tres en definiciones por penales. Me quedé con ganas, sí, creo que la gente de Boca esperaba un gol mío, pero no se dio.

77 Imaginamos que dentro de los grupos eras de los serios, ¿alguna vez le tuviste que poner los puntos a un Mohamed, por ejemplo? Era de los serios, sí, pero a Mohamed, Amato y Boldrini el que les puso los puntos fue el Maestro el primer día. Estábamos en La Candela, todos sentados y Mohamed llegó tarde y con calzas fucsias. El Maestro lo paró en seco: “Esto es Boca, si quiere usar calzas, ningún problema, pero negras o azules. Y llegar puntual, respeto al grupo”.

78 Tus mejores amigos en el fútbol. Rubén Rossi es mi hermano, Quique Hrabina…

79 Y uno que no te bancaras… En general no tuve problemas. Con el que no me llevaba bien era con el Loco Giunta, porque entendíamos muy distinto el fútbol. El pensaba que “huevo huevo” era tirarse de cabeza, y para mí “huevo huevo” era el Chino Tapia que la pedía siempre para jugar. Igual, como compañero de equipo me parecía un monstruo y había respeto mutuo.

80 El mejor y el peor DT. Tuve a varios muy buenos: el Flaco, el Maestro Tabárez, el Piojo Yudica, Aimar, pero con el que me sentí más cuidado fue con Juan Carlos Montes, en Newell’s. Lo quiero muchísimo. El peor que tuve fue Stefan Kovacs, el de la Naranja Mecánica, era desastroso, quizás porque estaba gagá cuando llegó a Francia.

81 La mejor charla técnica. Las del Flaco eran geniales. Y no me olvido la de Bilardo contra Italia, que fue muy muy buena. “Si me dan bola a mí, este es el partido más fácil de todos”, nos dijo. Ellos jugaban con dos carrileros, Donadoni y De Agostini, y Bilardo los tapó con Calderón y con el Vasco, y decía que cuando recuperáramos la pelota, íbamos a tener superioridad en el medio porque los tanos no los iban a seguir. Así pasó y fue nuestro mejor partido del Mundial.

82 El rival más difícil de marcar. El Beto Acosta era bravo, y Diego, sí, me agarró en un Newell’s-Argentinos en cancha de Atlanta y me mató. Volvíamos de la gira de Inglaterra con la Selección y el Negro Nieva, un amigo del Flaco, dijo en el avión: “El domingo Diego no la toca porque lo marca Juan”. Para qué: me dio un baile...

83 ¿Alguna vez fuiste de mala leche? A lastimar no, pero la cadena se me salió un par de veces. Una fue cuando perdimos 6-1 con San Martín de Tucumán en la Bombonera. Venía cruzado y se me fue la pierna, iban 25 minutos, todavía 0-0 y me echaron, pero al menos me llevé a Musladini. Ahí demostré lo importante que era para el equipo, eso al menos puso Clarín al día siguiente.

84 ¿Cuál es el máximo orgullo de tu carrera y qué te gustaría sacar? Mi máximo orgullo es la carrera que hice en general, porque no tengo nada que reprocharme. No todos han llegado a jugar un Mundial. Yo lo viví. Tarde, cuando menos lo esperaba. Y llegué a la final. Y me gustaría borrar la final que perdimos con Newell’s. Encima ese día me expulsaron por tumulto, injustamente, y esa roja condicionó el resultado. No por mí, sino por Soñora, que era la figura de la cancha, y a partir de mi expulsión no subió más.

85 ¿Alguna vez te apretó feo la barra brava? Yo tenía buena onda con El Abuelo (José Barritta), me llamaba todo el tiempo. Nunca para pedir entradas. Una vez, después de ganarle a Mandiyú, en Corrientes, festejábamos y me hace una seña desde la tribuna de que nos veíamos después en el hotel. “Juan, fijate qué podés juntar”, me pidió, supongo que para comer y tomar algo. Después, cuando estaba en cana, lo fui a visitar.

86 ¿No es un error darle entidad a gente que mata? Eso está muy muy enquistado en el fútbol.

87 ¿A Bielsa llegaste a conocerlo en las inferiores de Newell’s? Jugamos juntos un par de partidos en la Tercera: yo de 2 y él de 6. Era un central de buena técnica, muy lento. Ya era personaje, muy serio, en su mundo. Después lo recuerdo de verlo siempre con su carpeta bajo el brazo, como técnico de inferiores. Lo reencontré una vez en Suiza, yo estaba como intermediario con gente del Servette y él dirigía la Selección. Estaba corriendo, me vio, se paró, me dijo un “Hola Juan, ¿cómo está?”, me dio la mano y siguió corriendo.

FUE ELEGIDO en una votación de El Gráfico como el futbolista más correcto junto a Jorge Gordillo. Muy raro que lo amonestaran.

88 Como jugador eras de perfil bajo, ¿qué te pasó que te pusiste filoso con los años? Sigo manteniendo un perfil bajo, me invitan a un montón de programas y no voy. Lo que sí hice fue sacarme el casete, a veces hablo como hincha y me voy un poquito. Eso está mal, pero ojo, tampoco me gusta el periodismo de Quique Wolff, que son todos rubios y de ojos celestes, demasiada obsecuencia.

89 ¿Por qué el futbolista usa tanto el casete? Por la defensa corporativa, se defienden entre ellos mismos.

90 ¿Seguís representando jugadores? Ya no represento más, sólo hago intermediación. Los jugadores son complicados, les gusta demasiado la franela, y me cansé. Son capaces de llamarte a las 3 de la mañana para pedirte un par de botines, y la verdad que no estoy para eso. Ahora el futbolista tiene más medios pero delega más, pretende que vos le soluciones todos los quilombos.

91 ¿Qué diferencias hay entre representante e intermediario? El intermediario pasa información a un club, habla con el agente del jugador y acerca las partes. Yo tengo muchos contactos con clubes de Francia, y si buscan determinado perfil de jugador, les paso nombres, DVD, hablo con el representante a ver cuáles son las pretensiones del jugador y luego acerco las partes.

92 ¿Los representantes son un mal necesario? No un mal, pero sí necesarios. Antes, el dirigente se aprovechaba del jugador, ahora el futbolista es más inteligente y está capacitado para pelearse con el dirigente, pero hay que evitar esos roces, para eso está el representante. Es necesario.

93 ¿Y los intermediarios son necesarios? Dentro del fútbol argentino, no. Intermediación en el país es una vergüenza, un robo. Para afuera, sí es necesario. Te pongo un ejemplo. Hace unos años vino gente del Lyon a ver a Rodrigo Palacio. “¿Es parecido a Riquelme, no?”, me dijeron apenas llegaron. Les expliqué que nada que ver y les pasé un DVD del Chelito Delgado, que estaba en México. Les encantó. “Nos encontramos en 15 días en México”, me dijeron. Y al final el Chelito fue al Lyon. Entonces, ¿es buena la intermediación o no afuera del país?

94 ¿Te llevaste muchas decepciones como representante? Tuve un quilombo con Eduardo López, el presidente de Newell’s, por un jugador y dijo que no iba a pisar más el club. Con Guglielminpietro también tuvimos un problema. Hacíamos muchas cosas con Estudiantes, diez puntos con De la Fuente y con Alegre, entonces vino Delmar, presidente de Gimnasia, para que hagamos cosas con ellos. Pusimos la plata y señamos a cuatro jugadores: Cufré, Yllana, Messera y el Guly. Unos meses después nos saltearon y vendieron al Guly directamente al Milan. Teníamos el 50 por ciento y nunca nos pagaron, pero parece que, 15 años después, el juicio está por salir a nuestro favor y se hará justicia.

95 ¿Te agarraste más broncas con actitudes de jugadores o de dirigentes? Con jugadores, porque tenés más trato. El tema es que hay mucha gente dando vuelta y el jugador a veces va al que le vende espejitos de colores.

96 ¿Cuál fue tu principal acierto y tu principal error como representante? Aciertos… el de Gabriel y Diego Milito, por ejemplo. Cuando nadie creía en Diego yo decía que iba a ser un jugador impresionante. Error también con ellos, cuando los perdimos por un descuido de la sociedad.

97 ¿Existen técnicos cometeros? Sí, seguro. Me pasó más como jugador que ahora.

98 ¿Tuviste que hacer cosas que no iban contra tus principios en esta actividad? Sí, sobre todo en una época en que no había control antidoping en la Argentina. Te hablo de cuando jugaba. Por suerte, en 1980 apareció el antidoping, si no hubiera sido un desastre. ¡Qué bomba les tiré, no! Pero era así, y no pasaba por una decisión individual. Si te negabas, dabas ventaja. Eran jeringazos en el vestuario, te decían que eran vitaminas pero eran otras cosas.

99 ¿Como representante tuviste que dejar plata en bolsillos de dirigentes? Dejar plata es parte de este negocio.

100 ¿Hay mucha corrupción entre los dirigentes del fútbol argentino? Ehh… como todo, va acorde a la sociedad que tenemos.

Por Diego Borinsky y Martín Mazur.

Fotos: Emiliano Lasalvia y Archivo El Gráfico

Nota publicada en la edición de julio de 2013 de El Gráfico

Por Redacción EG: 07/07/2013

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