LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

Leonardo Ponzio, 100x100: “La gente de River hoy sabe que el club son ellos“

- por Diego Borinsky: 14/04/2013 -

Su pasado en Newell's y Zaragoza, la marca a Messi, los vaivenes en el Millonario, los mejores técnicos y compañeros, sus ganas de jugar, su pedido a D'Alessandro para que vuelva a River un Mundial y mucho más en la palabra del gran jugador de Las Rosas..

  Nota publicada en la edición de abril de 2013 de El Gráfico

EL GESTO sereno. Acaba de prolongar su contrato con River hasta el 2016. El subcapitán es el jugador más importante del equipo.

1 ¿Las hemorroides ya fueron? Están curadas, no sé si va a pasarme otra vez en cuanto al sangrado, sí que pueden salir de nuevo. Pasa por las comidas y el momento, por eso me tengo que cuidar de ciertos alimentos. No tomo café, tampoco picante, debo controlarme en las fiestas, que ahí tomás y comés en exceso y estallás. En una navidad, justamente, con 18 o 19 años, las tuve por primera vez.

2 Te mató el pantalón blanco. Claro (risa), si era negro ni se hubiera notado. De hecho, al partido siguiente contra Patronato jugamos con negro y no se vio nada.

3 ¿El médico te retó por haber seguido en la cancha, no era peligroso? La verdad es que no me sentí más débil en ese momento, sí que me había aislado de todo, era yo y el partido, no me di cuenta de nada.

4 ¿Te cargaron mucho? Por supuesto, “te rompieron el culo” y esas cosas me decían. Eso sí: lo de quedarme en bolas en el banco ni me di cuenta, lo hice tan rápido que ni pensé.

5 ¿Ese sangrado fue una consecuencia del estrés que vivían? En parte sí, también había fallecido mi abuelo en la semana, y yo tengo un problema: no descargo, retengo todo, y eso no es bueno. Para nada bueno.

6 Cuando decidiste volver, ¿imaginabas que podía ser tan estresante? Sentía, como todo el grupo, una gran ansiedad para que se termine esa pesadilla de una vez.

7 ¿Te gritan por la calle o en la cancha, “sos de la B”? Cuando estábamos en el Nacional, ahora no tanto.

8 ¿Te jode? No, no, si al Nacional lo ganamos.

9 ¿A Saviola y D’Alessandro, tus excompañeros del Sub 20 del 2001, no les metés fichas para que vuelvan a River? Con Andrés hablo bastante, porque incluso después del juvenil compartimos equipo en el Zaragoza e hicimos una amistad. El semestre pasado lo volví loco para que volviera a River. Entendía su situación, pero le insistía igual.

10 ¿Qué le decías? Que viniera, que yo le hacía el trabajo sucio. “Andrés, vos vení que yo te corro para todos lados, vos no te preocupes”, era la frase. “No, boludo, yo quiero ir, pero acá soy ídolo, no es tan fácil; vos no te vayas, aguantame un tiempo que yo voy a ir”, me contestaba. En algún momento vendrá. Con Javi hablé hace poco, cuando me invitó a un partido a beneficio en Parque Chas, pero no tocamos el tema River.

11 ¿La tribuna Leonardo Ponzio del Club Atlético Williams Kemmis cumple con los requisitos FIFA? No, no, ahí no hay asientos ni seguridad ni nada (risas). La bautizaron así en 2008, fue un lindo gesto, hace poco le agregaron una parte a la tribuna, deben entrar unas 400 o 500 personas.

12 ¿Cuáles eran tus travesuras de pibe? Con mis amigos éramos de ir a una canchita que estaba detrás de mi casa, y nuestras maldades pasaban por molestar a los vecinos durante la siesta porque estábamos todo el día pateando con la pelota. Se nos iba la pelota, y nos pasábamos al patio de un vecino. O la travesura más picante era ir a robar mandarinas a casas que no eran las nuestras. Esas cosas suceden mucho en los pueblos. Mandarinas, quinotos, nísperos... terminabas de jugar al fútbol y pasabas a comerte alguna fruta, era una rutina en esa época. Una maldad sana.

13 ¿Qué significa Las Rosas para vos? Es mi lugar en el mundo, el que me vio nacer y crecer, y el que me recibe cada vez que tengo algún día libre. En Las Rosas me siento uno más, esa es la cuestión, como me conocen de chico, me tratan como a cualquiera. Y eso está bueno. Pasa alguno y me pregunta por River, pero como a mí tampoco me gusta diferenciarme de los demás, no es que me refugio o me aíslo, para nada, yo ando por todos lados, voy al banco, a la panadería. Y eso me gusta, entre tanta locura de nuestra profesión. Te permite bajar a tierra, estar con los pies en el piso.

14 En tus inicios en Williams eras un nueve morfón. ¿Verdadero o falso? Verdadero, pero ojo que era el goleador de la categoría, esa es la cuestión (risas). Yo jugué de nueve hasta que fui a Newell’s, de hecho a Newell’s me fui a probar como delantero, a los 14 años, y al poquito tiempo me fueron bajando: de 8, de 10, jugaba por el carril. Pero la verdad es que sí, en las inferiores de Kemmis era de querer pasarme a todos y no se la daba a nadie.

15 ¿Te puteaban tus compañeros? No, porque uno ya había agarrado el nombre en la categoría y ya era el que generaba. Además, como te contaba, metía muchos goles, era el típico egoísmo de chiquito.

CON LA 5 de Newell's pateando desde afuera, una de sus mayores virtudes.

16 ¿Quién te pasó a volante? En esa época estaban en las inferiores de Newell's Lutman, Raúl Belén, Pautasso, Theiler, llegué en Octava y me fueron tirando al costado, veían que tenía sacrificio, que era corredor, que tenía ubicación, hasta me pusieron de líbero. Y yo me fui adaptando.

17 ¿Cómo llegaste a Newell’s? De mi pueblo fui a un club llamado Primera Arbolada, de Arrecifes. Un señor nos llevó a 4 o 5 de la zona, estuvimos en una pensión, pero me quedaba a más de 200 kilómetros, y justo en ese momento me llamó Roberto Puppo, que era el coordinador de Newell’s. Se ve que me tenían visto de los campeonatos de la liga, y me ofrecieron ir a una prueba en Newell’s. Ahí nomás fui y quedé y ese semestre iba miércoles y viernes a Newell’s a entrenarme, pero volvía a casa. Me llevaba mi viejo hasta un cruce y de ahí nos subíamos a una traffic con un compañero, nos bajábamos en la terminal de micros de Rosario y nos tomábamos un colectivo hasta Bella Vista. Se hacía largo, por eso al año siguiente ya me quedé en la pensión del club.

18 ¿Qué es lo que más recordás de la pensión? Uyyyy, ¡la polenta! Hace poco le pedí a mi abuela que me hiciera para recordar la que comía en la pensión de Newell’s. Era polenta y fideos, un día cada cosa, y muy, pero muy de vez en cuando, algún pedazo de carne. Servían la polenta, le hacían un hueco en el medio y ahí ponían la salsa. Llegué a odiarla de tanto que la comía. Nosotros llegábamos del colegio con hambre y era más pan que polenta, en realidad, son cosas que recuerdo, pero para bien. Lo mismo me pasó con las lentejas: jamás comía y ahí tuve que empezar.

19 ¿Qué era lo peor de la pensión? Estar lejos de la familia, sin dudas, después vivíamos el día tras día. En donde estábamos, por ejemplo, había un baño para 50 personas, entonces la mayoría que iba a un gimnasio a la tarde, aprovechaba para bañarse ahí. Si no, tenías que hacer la cola. Y para las necesidades, lo mismo, aunque ahí ya teníamos 4 inodoros. Cuando terminabas, lo tenías que limpiar. Con el diario no podías ir, te golpeaban la puerta...

20 ¿Bichos? Cucarachas. También se inundaba. Yo paraba en Presidente Roca y Mendoza, una casa que era de una señora, Newell’s se la alquilaba. El piso era de madera, y las napas subían seguido, y se llenaba de agua. Ratas no llegamos a ver, pero si las buscábamos, quizás estaban. Todas estas cosas, a la larga, te terminan fortaleciendo.

21 ¿Como delantero o enganche, creés que hubieras llegado a River y a la Selección? No lo sé, eh, por ahí si me venía a probar a River en ese puesto desde chico, podría haberse dado. No vine a River porque fui a Newell’s antes, pero en esa época había representantes que iban a buscar chicos por la zona y los traían a los clubes grandes, de hecho tuve compañeros de mi edad que vivían en la zona y vinieron a River a probarse.

22 Ahora, igual, estás volviendo un poco a tus inicios, te estás soltando bastante, ¿o no? Sí, de atrevido, Ramón me da la libertad para ir, me insiste, Matías también me dejaba ir, pero hoy intento más. Antes, con otra táctica, uno pretendía quedarse más en la ubicación, pero hoy tengo la oportunidad de ir más para adelante y hacer otra cosa, y se sabe: brillan más los que van para adelante (risas).

23 ¿De quién eras hincha de pibe? Mi viejo era de Independiente y mi vieja y mis abuelos, de River, pero no tuve de chiquito un fanatismo por un club. A mí me gustaba jugar a la pelota y mi papá tampoco me inculcaba ser hincha. Y el fanatismo depende mucho de los padres. Siento que soy de Newell’s porque ahí crecí y me hice jugador.

LA FOTO con Bochini cuando varios jugadores de Independiente visitaron su ciudad.

24 Pero tenés una foto con Bochini... Era chiquito, en Las Rosas inauguraron una canchita de fútbol 5 y vinieron varios jugadores de Independiente: Bochini, Giusti y unos más. Y para chicos como nosotros, del interior, que jamás habíamos ido a una cancha, conocer a un jugador de fútbol era lo máximo. No pasa como hoy, por ahí, que vienen chicos del interior a conocer los estadios, y les muestran a los jugadores. Pero como te decía antes: por respeto y por lo que me dio, me siento hincha de Newell’s, pero hoy trabajo acá, en River, y si jugamos contra Newell’s le voy a querer ganar. No soy el típico fanático que se fija todo el tiempo qué hizo Newell’s, pero por supuesto que si sale campeón me pone contento.

25 ¿Y quién era tu ídolo? A mí me gustaba mucho Batistuta, porque yo era delantero de pibe, y estaba a full el Batigol.

26 ¿Influyeron tus abuelos y tu mamá para que jugaras en River? Mi vieja es bastante hincha, y ahora que juego en River, todavía más. La familia de un futbolista siempre tira por el club en el que está el hijo. Sí me acuerdo que cuando estaba en Newell’s y jugábamos contra River, me pedía que cambie la camiseta. A mi abuelo le gustaba mucho el fútbol, pero nunca tuvo ese fanatismo de regalarme la camiseta de River, de chiquito yo no tenía autitos ni chiches, para mí la pelota era todo. Y ahora están contentos, claro, sobre todo porque volví al país, pero en ninguna situación deciden ellos, siempre el que toma la decisión soy yo.

27 ¿Sufrieron mucho con la campaña en el ascenso? Y... lo vivieron bastante, porque además sabían que yo había hecho una apuesta muy fuerte para volver y al final lo disfrutaron mucho, por supuesto.

28 Jugaste sólo en tres clubes en tu carrera, poco en una época en que se cambia mucho... En ese sentido no me gusta cambiar, soy más de aquerenciarme, y tampoco me pasa de sentirme incómodo en un grupo y querer irme. Newell’s me permitió crecer, el Zaragoza fue el club en el que más tiempo estuve, y River me dio la posibilidad de tener un nombre y de ser referente, por eso le estoy tan agradecido a River, porque me relacionan con este club, como a Palermo lo relacionan con Boca, aunque haya salido de Estudiantes.

29 Tuviste dos etapas en River, dos en el Zaragoza, y faltaría una en Newell’s para que sea todo redondito. Siempre dije que me gustaría volver a Newell’s de la mejor manera, hoy me encuentro con 31 años, acabo de firmar pos tres más y soy partidario de completar los contratos y disfrutar. Después, cuando tenga 34 años, si me tengo que ir de acá, me encantaría llegar a Newell's, si ellos me quieren, de la mejor manera, no arrastrándome.

30 ¿Cómo es marcar a Messi? ¿Se puede tomar algún recaudo? Lo enfrenté varias veces, las primeras usaba la 30, me acuerdo porque tengo esa camiseta guardada. No era un parto porque vos ya sabías lo que te podía hacer. Y recaudos... En el Camp Nou no se podía tomar ninguno, porque son dos canchas de fútbol, pero de local, si te agrupás bien y lo marcás de a dos y le estás siempre arriba, podías tenerlo un poquito más controlado.

31 Cuando pasaba al lado tuyo no le decías: “No me pasés más, somos los dos de Newell’s”. Eso no, pero si iban ganando 4-0, le decía: “Paren un poco, ya está”. El me escuchaba, pero no daba mucha bolilla, viste cómo son ellos, juegan todo el tiempo en serio. Tampoco son de cargar, eh, son tipos que hacen su trabajo y se dan cuenta cuando el otro rival está sufriendo.

32 ¿Tenés varias camisetas de Leo? Sí: la 30, la 19, la 10. Me ha tocado volver con Leo y con su padre a Rosario en las primeras convocatorias a la Selección. También, por Gaby Milito, hemos hablado antes de los partidos todos juntos. No lo conozco tanto, pero se nota que Leo es buena gente. Apenas volví al Zaragoza, todos mis compañeros querían su camiseta y me mandaban a pedírsela. Terminaba el partido y le decía: “¿Leo, no le cambiás a este?”. En nuestro último partido en Camp Nou, que perdimos 4-1, Lanzaro me dijo en el túnel si le podía pedir la camiseta a Messi, y cuando lo hice, Leo me contestó: “Ya di las dos, pero te la mando al vestuario”. Unos minutos después, apareció el utilero del Barca con la camiseta para Lanzaro. Otra persona se olvida seguro.

33 Cristiano, por ejemplo, no creo que se tome esa molestia. Yo tampoco creo que lo haga. No lo quiero juzgar, pero me parece difícil. Sin embargo, Leo es así, pensá que le piden todos los días...

34 ¿De Cristiano tenés alguna? No. Tengo de Zidane, de Beckham, que era furor en su momento, de Edgard Davids, pero la de Zidane y las de Leo son las que más quiero.

35 ¿Cuándo te sentiste más humillado en una cancha? Contra el Barcelona, perdí 4-0 de local y 4-1 de visitante, pero la vez que más humillado me sentí fue contra Real Madrid en casa, por la primera fecha del campeonato. Nos ganaron 6-0, en el primer tiempo ya íbamos 4-0 abajo y no levantábamos los pies. Estaba Cristiano Ronaldo, fue durante el último semestre antes de venir, yo era capitán. Tengo la foto con Casillas del comienzo, pero es la foto de la humillación: no hicimos nada, nos entraban por todos lados.

36 ¿El rival que te hizo pasar más vergüenza? Y... Messi. Me tocó jugar de lateral por derecha y cada vez que encaraba, me pasaba. Sufrí todo el partido.

37 ¿Disfrutaste el descenso de Central? No, las desgracias de los demás no las disfruto ni tampoco estoy pensando qué debe ocurrir para que sucedan. Yo sólo sé que tengo que ganar, esté donde esté.

38 ¿Qué te pedían cuando eras sparring de la Selección de Bielsa? Me ponían de ocho o de cinco y tenía que marcar a Gallardo. Me acuerdo que cuando lo encimaba, el Muñeco me ponía una mano en el pecho y me sacaba y enseguida se hacía un hueco para patear, era su maña de jugador. Lo único que teníamos claro es que no podíamos ni pegarles a los titulares, éramos conscientes de eso.

39 ¿Les hablaban a los grandes? Los que veníamos de Rosario nos cargábamos con Central y Newell’s y nos quedábamos concentrados en el predio entre miércoles y viernes, para no tener que ir y volver, entonces agarramos confianza. Los pibes veíamos que les daban botines a ellos y un día le dije: “Kily, ¿no tenés un par de botines para mí que calzo igual que vos?”. Agarró y me trajo un par, estaban buenísimos, y me fui a entrenar a Newell’s con sus botines.

40 “El día que venda a Riquelme, compro a Ponzio”. Frase de Macri, ¿no? Me puso la vara alta, Mauricio. Con Maxi Rodríguez le llegamos a los ojos desde que los enfrentamos con Newell’s. Nos quiso llevar a los dos a Boca, aparte porque Macri tenía buena relación con Eduardo López. La verdad es que cuando enfrentás a Boca y River, te mentalizás para jugar a morir. Lo viví de un lado en Newell’s y lo padecí en el Nacional B, cuando los rivales se mataban contra nosotros. Es así.

41 ¿Y qué pasó para que se cayera el pase a Boca? López nunca nos dijo nada, pero sí, se generó como que estaba todo hecho, y al final se cayó. No sé.

42 Eso te costó algunos insultos de la gente de Newell’s, ¿no? Es la inocencia a la hora de declarar cuando uno es pibe y te hacen una nota. En su momento dije que me gustaría jugar en un equipo grande de la Argentina, sin desmerecer el lugar en que estaba, pero cayó mal en la gente y en un partido contra Olimpo, levantaron el cartel N° 5 para el cambio, yo empecé a salir de la cancha, aunque el cambio era para el 5 de Olimpo, y ahí me silbaron como nunca. No me gustó, fue feo.

EN SU PRIMERA etapa en River (2007-08) ganó un campeonato pero no se destacó. Aquí marcando a Palermo en un superclásico.

43 Ibas a ir a Boca y terminaste yendo a River. El que me insistía mucho era Fernando (Belluschi), que jugaba acá. Me acuerdo que vine al casamiento de un ex compañero y ahí me daba manija, él estaba muy cómodo. Obviamente yo tenía ganas de jugar en un club grande y ser reconocido y ahí se fue dando. Ese semestre, en el Zaragoza, hubo cambio de presidente, de jugadores, yo alternaba, y cuando surgió el interés, le pregunté al entrenador cuál iba a ser mi situación. El me contestó que no estaba entre los 11, pero sí entre los 13 o 14, entonces le expresé que mi deseo era probar en River y me abrió las puertas.

44 ¿Cuánto le debés a Zubeldía por el título del juvenil 2001? Luis era el titular, después se lesionó y yo ocupé su lugar. El fútbol tiene estas cosas, te da estas oportunidades, sólo que después hay que saber aprovecharlas. Igual, creo que hubiera estado en ese Mundial, aunque como suplente.

45 ¿Estuviste cerca de jugar la Intercontinental del 2002 contra el Real Madrid? Sí, Pumpido dirigía a Olimpia y podía pedir un refuerzo. Llamaron a Newell’s, preguntaron por mí, me comentaron que podía darse y al final se cortó. Hubiera estado lindo enfrentar al Madrid de los Galácticos.

46 Lo hiciste dos años después por la Copa del Rey. Es cierto. Ya daban por ganador al Madrid, le ponían todos la corona. Ese fue uno de esos partidos en los que te tiene que salir todo para ganar. No nos creíamos menos, pero sabíamos el potencial de ellos. En el Zaragoza éramos varios los argentinos: el Hueso (Galletti), Gaby (Milito), estaba yo, había un negro brasileño, Alvaro, que iba como loco, un animal; Savio, con su experiencia, David Villa con su egoísmo: quería hacer goles y goles. Nosotros nos comíamos la cabeza, nos dábamos manija con que ya los veían campeones, para Gaby fue una gran revancha.

47 ¿Por qué participaste en una campaña de Abuelas de Plaza de Mayo, viviste de cerca ese drama? No, no, me lo propusieron, me pareció algo bueno para el momento que se vivía y lo hice.

48 ¿Lloraste por el fútbol alguna vez? Sí, claro: por impotencia, por bronca. El partido con Patronato, en la B, fue muy jodido porque estaba la ilusión de la gente, y pasamos a casi perder todo, ese regreso desde Santa Fue fue terrible.

49 ¿Es más jodida la Segunda de España o la de Argentina? Por la experiencia que viví con el Zaragoza y con River, acá es mucho más grande la presión, y las canchas son peores. En España estuvimos 18 fechas invictos y se veía que íbamos a ascender, fuimos segundos todo el tiempo, el puntero hizo 82 puntos y nosotros 81, ascendimos una fecha antes del final, metí un gol en ese partido y todo. Nos quedaba el último partido con Rayo Vallecano y le pedí al técnico volver antes a la Argentina, mirá cómo habrá sido de relajado el tema. Acá fue una locura hasta el último instante.

50 Al Zaragoza también habías ido a sacarlo de la B, ¿tenés espíritu de superhéroe? Espíritu de “vamos a dar una ayuda”, ja, ja... Cuando me fui de River la primera vez, apareció el Zaragoza, con el que habíamos ganado Copa del Rey, Supercopa, habíamos jugado UEFA, pero estaba en Segunda. Era otra realidad, muy parecido a lo que luego pasó con River. Y los tres años fueron muy duros: el primer semestre ascendimos y después fue siempre pelear hasta la fecha 38 por no descender. Si a vos no te importa, si pensás: “Yo estoy acá, corro un poco y la paso bien”, listo, no hay problemas, pero yo no soy así, no me puedo tomar el fútbol así, entonces sufro.

51 ¿Por qué declaraste en su momento que tu primera etapa en River te marcó mucho si no anduviste bien? Porque quería demostrar lo que uno es. Pasar por un club grande y no estar a la altura, a cualquier jugador lo sacude, y yo quería demostrar que la primera vez me habían traído por algo, aunque no lo pude demostrar. Por eso me marcó, me quedó una espina. En esos primeros años yo hablaba con mi representante y le decía que a mí me gustaría ser alguien en River, que era un club para quedarse a vivir si te tocaba ganar.

52 ¿El último puesto en el Apertura 08 fue una luz de alarma que nadie quiso ver? Para mí nadie lo quiso ver, así es, esas últimas fechas me lesioné y las viví de afuera: había que ganar un partido y nada más, para salir de la situación, pero no se pudo y todo se fue arrastrando hasta llegar al descenso.

53 En ese momento, apenas pudiste te fuiste de River. Terminó ese campeonato que salimos últimos, hice la pretemporada con Gorosito, se empezó a hablar de que iban a venir Mercier y otro volante central, y me dio la sensación de que no me querían. En realidad, nunca nadie me regaló el puesto, la tuve que luchar, pero me quedó esa sensación, apareció la oportunidad del Zaragoza y no lo dudé.

54 “Este River es desgastante”, declaraste al poco tiempo de irte. ¿El del Nacional B qué era, entonces? Yo dije que estar en River desgasta día tras día. En mi primera etapa, todos los días pasaba algo vinculado a cosas que no tenían que ver con el fútbol y eso afectaba al grupo. Como lo de la batalla de los quinchos. Si nosotros no ganábamos, no tapábamos esas cosas. Y eso desgasta. Uno no está preparado, yo no conocía lo grande que era River, por eso ahora vine preparado de otra manera, sabiendo de qué se trata. Acá el exitismo es enorme, si uno no está a la orden del día, te tenés que ir, por eso han pasado centenares de jugadores por este club.

55 ¿Dónde viste el descenso de River? Estaba acá, de vacaciones, no me lo creía. Lo vi con mi viejo y con mi cuñado, que es fanático de River mal. Descendió y apagué la tele, no quería seguir mirando porque me ponía en la piel de los hinchas de River, los amigos y familiares, y me sentía muy mal.

EL MUNDO del revés: Zidane va al piso a marcar a Ponzio, en un Madrid-Zaragoza. La camiseta de Zizou es una de las más precisas que posee.

56 ¿Por qué te fuiste del Zaragoza esta segunda vez? No podía más. Con el Vasco Aguirre tenía un diálogo directo y le tuve que decir: “Hasta acá llegué, míster, no le puedo dar más”. Yo iba a entrenarme, era capitán, había muchos conflictos, me llamaban a cualquier hora para resolver situaciones, y lo único que hacía era hablar con el presidente porque tenía buen diálogo, pero yo no decidía, el club se había ido a ley concursal, entonces, sentí que estaba para disfrutar de otra forma. Se lo planteé de esa manera, porque lo conocía, surgió la posibilidad de River y no dudé.

57 ¿No era arriesgado venir a una Segunda de Argentina? Ayudó que no estaba disfrutando en el Zaragoza, como te decía, que estaba metido en situaciones que no manejaba y justo surgió River. Sabía dónde venía, que tenía muchas cosas por perder, pero tantas otras por ganar, y estaba seguro de que si llegábamos a ascender, íbamos a quedar en el corazón de muchísima gente. Justo en ese momento tuve la oportunidad de ir a Udinense, pero ya tenía en la cabeza que quería venir a River, mi familia también quería volver al país. Es que lo que yo vivía en el Zaragoza lo llevaba a mi casa y estaba todo el día con cara de culo, mi señora y mi nena no merecían soportar esas situaciones. Yo tampoco podía disfrutar a mi nena, como la estoy disfrutando ahora, y, a la vez, mi señora iba a estar más cerca de los suyos, mi nena más cerca de los abuelos y yo más contento, con otra contención.

58 ¿Por qué te quebraste en la conferencia de prensa de despedida? Y... porque fueron seis años y medio en los que viví demasiadas cosas, la gente me apreciaba mucho, y también fue una reacción por todo lo que estaba acumulando, un poco de cada cosa.

59 También te había buscado Newell’s, pero te decidiste por River, ¿por qué? Newell’s me había hablado el año anterior, estaba dispuesto a volver, pero a la hora de sentarme con el Zaragoza, no podía ejercer ninguna disputa ni pelea para que me dejaran libre. Estaba con contrato, me faltaba un año, y siendo el capitán, no me podía exponer en esa pelea, ponerme en nene caprichoso para que me dejaran ir sin que el Zaragoza recibiera nada, aparte el club necesitaba el dinero. Por eso no se dio. Al año siguiente, el que me buscó fue River.

60 Cuando decidiste volver, ¿se te cruzó que ibas a generar semejante adhesión entre los hinchas o no esperabas tanto? No, no, seguramente tenía el desafío, y llegué mirado con otros ojos, en un puesto que la gente a lo mejor veía que el equipo no necesitaba, porque tenía varios volantes centrales. Idolo es una palabra muy grande en este club, habrá 10 ídolos en la historia que todos saben quiénes son, entonces, el reconocimiento ante los momentos que uno vive me genera muchas sensaciones, porque la verdad aposté mucho al venir. Estoy agradecido, creo que es un reflejo de todo lo que uno viene haciendo en la carrera.

61 ¿Cuándo caíste que estaban realmente en la B? En mi primer partido con Almirante Brown en Casanova: la cancha y el vestuario chiquito me hacían acordar a cuando jugaba en mi pueblo, el pasto altísimo que había dejado Giunta, ahí me di cuenta a dónde venía. Después, cuando jugábamos de local era como estar en Primera: el Monumental lleno siempre. La gente es un párrafo aparte, creo que duplicó las expectativas de todos, cómo nos apoyó y empujó. La gente es el club.

62 ¿Notaste muchos cambios en el hincha de River entre tu primera etapa y la actual? Creo que el haber descendido los marcó a todos. Sí, hubo un cambio importante, por el cual hoy saben que el club son ellos, que la historia la marcan ellos, por eso todas las canchas se llenan siempre. Los últimos años los hicieron más fuertes.

LA LOCURA del desahogo. River le gana 2-0 a Almirante Brown y vuelve a Primera División. Ponzio es llevado en andas. Ya había ascendido al Zaragoza.

63 ¿El día más feliz en el fútbol? Tengo dos: cuando ganamos el Sub 20 en cancha de Vélez, era mi primer título y con la camiseta de la Selección, y el ascenso con River, por todo lo que significó y por lo que había apostado.

64 ¿El más triste? Cuando perdimos con Patronato, en la anteúltima fecha del Nacional B. El viaje de regreso en micro fue tremendo, se nos terminaba el mundo. Por suerte al día siguiente, gracias a Chacarita que le ganó a Central, nos volvió el alma al cuerpo.

65 ¿El mejor técnico que tuviste? No sé si mejor, sí te puedo decir los que me marcaron. Pasa por cómo te llega un entrenador al decirte las cosas. Bielsa, por ejemplo, me sorprendió cuando te preguntaba cosas que te hacían pensar. Un día me agarró y me pidió que le dijera mis virtudes y mis defectos. Le respondí: “Por la altura que tengo, me cuesta ir a cabecear. Como virtud creo que soy rápido, miro, adivino antes la jugada, la lectura de juego”. Me dijo: “Bueno, gracias, siga elongando”. Después me quedé pensando y, cada vez que iba a cabecear, me recalcaba: “¡Vio que lo puede hacer!”. Simeone tenía conceptos muy interesantes, y Almeyda, en lo humano, a mí me ayudó mucho, porque con los momentos que vivimos en el Nacional, el grupo tenía que estar bien unido. Yo tenía un diálogo muy directo con Matías y le podía decir cosas que a lo mejor a otro entrenador no se las hubiera hecho.

66 Por ejemplo. “Mati, me parece que esto el otro día salió mal, creo que hay que mirarlo, yo vi esto en la cancha”. Comentarios de ese tipo. El sabía escuchar, lo aceptaba, en general los técnicos no te dan ese pie. Para mí, entre jugador y técnico tiene que haber un diálogo directo, no puede ser cerrado.

67 ¿Los mejores amigos del fútbol? Con Maxi Rodríguez, Mauro Rosales, Seba Domínguez, el Tano Vella y Guille Marino hemos nacido juntos y tenemos una gran relación, tampoco es que estoy todo el día hablándoles por teléfono, pero hemos compartido momentos importantes. Con los que hablo todas las semanas son los de mi pueblo, tengo un par de amigos de la infancia.

68 ¿Un compañero al que no te bancaras? En esos casos no te hago saber quién es, yo sigo el rumbo del grupo. Nunca me agarré a piñas con un compañero.

69 ¿Con quién te gustaría armar una mesa para charlar de fútbol en la sobremesa? Lo pondría a Gaby Milito, que le encanta hablar de fútbol, a Bielsa, a Martino, a quien no conozco demasiado, pero me gusta lo que dice. Y bueno, si se pudiera de afuera, invitaría a Guardiola y a Mourinho, más vale.

70 Cuando lo fuiste a abrazar a Almeyda, ¿no pensaste que podías quedar como chupamedias? No, era tanta la afinidad que había, el grupo estaba tan comprometido con la situación, que no había confusiones. Por eso, detrás de mí, vinieron todos los demás. Aparte, a mí me conocen muy bien.

71 ¿Se quedaron con culpa por no poder respaldar a Almeyda en la cancha? Y sí... cuando se va un entrenador siempre la culpa es nuestra, y cuando uno no puede respaldar un buen proyecto, es feo.

72 ¿Volviste a hablar con Almeyda? No, no, le mandé saludos por medio de Santiago Hirsig, su representante. Ya habrá momentos para vernos y charlar.

73 ¿Y con Cavenaghi y el Chori? No hablé con ninguno de los dos.

74 Cuando pusiste la pelota para patear el tiro libre contra Boca en el Monumental, ¿ya sabías que ibas a patear al arco? Te digo la verdad: una vez que picó ahí vi que la pelota agarró más fuerza, anteriormente fue un centro-arco, pero por suerte habíamos mojado ese lado de la cancha antes del partido. Te soy sincero: tampoco había pensado hacer un gol en un clásico, eh.

75 ¿Qué cambió para que ahora jueguen más tranquilos, más seguros? Son momentos, el hecho de ganar te da una visión diferente y te largás a hacer cosas que a lo mejor en otro momento no te animabas. También, cuando viene un técnico nuevo, las expectativas se renuevan: el que era titular tiene que esforzarse para volver a demostrar y el que no, lo hace con mayor ilusión y entusiasmo.

76 ¿Qué les dijiste a tus compañeros después de la expulsión contra Belgrano? Que había cometido un error, que fue una reacción muy inocente, al pedo, y que por eso les pedía perdón. Que había sido un boludo. Por suerte ganamos.

77 ¿Ramón no te pidió que juegues de líbero cuando se lesionó Adalberto Román? No, no me pidió, pero lo haría con gusto.

78 ¿Qué relación tenés con Passarella: primero, como técnico, te pidió y ahora como presidente? Con Daniel, bien, pero fijate que con él jugué y no jugué, las dos cosas, no era uno fijo. Me acuerdo cuando me propuso que jugara de tres para marcar a Rodrigo Palacio en un superclásico. Me dijo: “O nos sale bien o nos sacan en helicóptero a los dos”. Salió bien. Y ahora, para que viniera en esta segunda etapa, fue importante Diego Turnes, que me conocía bien, y apostó mucho a la vuelta.

79 Es raro que se prorrogue un contrato cuando faltan todavía dos años, ¿lo pediste vos o te lo ofrecieron? Creo que fue una gratificación de la dirigencia por haber venido sin pedir millonadas. Es una ratificación de haber apostado por mí el año pasado, una manera de devolverme lo que yo di en este tiempo. Tampoco es el contrato de mi vida, pero sí sirve para darme una tranquilidad adicional.

80 ¿Por qué la camiseta 23? Es el cumple de mi nena, el 23 de febrero.

81 ¿Qué es lo mejor y lo peor que tenés como jugador? Te repito la pregunta de Bielsa, 10 años después... Lo peor, que al darme la posibilidad de ir más para adelante, me desorganizo más. Antes, como cinco más retrasado, era posicional, más táctico y hoy, al salir más, me desubico, quiero presionar allá y allá, y tengo menos referencias. Lo mejor es que no me gusta perder nunca.

82 ¿El buen disparo desde lejos lo tenías desde chico o lo aprendiste con el tiempo? Desde chiquito pateaba con las dos piernas y no me importaba tirarla a la tribuna. No soy una persona muy fuerte, pero tengo un buen golpeo, creo que pasa por ahí.

83 ¿Un técnico debe saber más de fútbol o de grupos, cuánto y cuánto? Tiene que saber de fútbol, tener conocimiento de los rivales y al grupo debe saber llevarlo, aunque para eso están más los profes y los ayudantes. Por eso creo que debe saber más de fútbol y tener al lado a gente que sepa manejar los grupos.

84 ¿Te cambia mucho que tu equipo juegue con 3 o con 4 en el fondo? A mí no me cambia tanto, a los que van por afuera sí. Esos, si se juega con tres atrás, se tienen que matar.

85 ¿Te gusta el doble cinco o preferís estar solo, como era antes? Me gusta el doble cinco. Hoy, acá y en el mundo, te exponés mucho si jugás con un solo 5, porque a la hora de atacar te falta un relevo. El doble cinco nació a medida que desaparecía el enganche.

86 ¿Qué puestos te faltaron ocupar? Creo de arquero y de carrilero por izquierda, en el resto, jugué. Me encantaría, en el futuro, jugar de líbero con línea de tres. Es una posición muy linda, ves todo de frente, y para nosotros, los cinco, acostumbrados a tener gente siempre a los costados y atrás, está bueno.

87 ¿Qué es tener lectura de juego, para vos? Saber qué va a hacer el rival antes de que lo haga, ocupar los espacios, estar atento a cómo estás parado en los pelotazos.

88 ¿Podés aprender cosas a esta altura de tu carrera? Claro que sí. Yo siento que en este tiempo estoy más tranquilo a la hora de hacer los pases, antes pensaba más en pelotazos que en pases cortos.

89 ¿Líder se nace o se hace? En general se va haciendo. Depende, te puedo decir que Gaby Milito, por ejemplo, ya era líder a los 18 años. Es un caso especial.

90 ¿Hay líderes positivos y líderes negativos? El líder negativo es el que busca el beneficio propio. Y se nota. He tenido de esos en algún equipo, pero no te pienso dar nombres. El positivo es el que juegue o no juegue, tira para adelante.

91 ¿La cinta de capitán significa mucho, poquito o nada para vos? Mucho, por algo están las cintas de capitán en el equipo, porque representás a tu compañero y a la vez se refleja todo lo que uno viene haciendo, lo que puede desenvolverse en la cancha. Cuando la llevás, tiene que ser un privilegio. Me tocó serlo en el Zaragoza, en Newell’s alguna vez y también en River. Cuando sos capitán, tenés una doble responsabilidad y otro compromiso al hablar con el técnico, con los dirigentes, a la hora de expresarte con el grupo, o al salir a hablar con la prensa después de una derrota dura. Eso te lo dan los años, un capitán de 23 o 24 años por ahí mete la pata a la hora de declarar, hay que saber medirse en esas situaciones.

ENTRE Demichellis y Delgado, en la Selección mayor. Jugó muy poco. Le apunta al Mundial.

92 ¿No sentiste que tu Mundial era el 2006 con Pekerman, que llevó a varios chicos campeones del 2001? Tenía expectativas, sí, incluso jugué uno de los últimos amistosos en Basilea, se lesionó Sorín y yo jugué, pero no se dio al final.

93 ¿Te ves con chances para Brasil 2014? Me encantaría jugar, es un sueño. Se verá si me convocan y si puedo jugar algún partido. Mientras tanto, trataré de seguir como hasta ahora. Sabella me llamó en los amistosos contra Brasil, pero no me dijo nada en forma individual. Lo bueno es que ahora se mira un poco más al fútbol local.

94 ¿Te sentís más una alternativa de Mascherano o de Gago? No sé qué pensará el entrenador, yo siempre fui de marca, pero hoy estoy más suelto. Igual, al tener la Selección tanta gente adelante, creo que lo más importante es apuntar a las marcas y estar bien posicionalmente.

95 ¿Te juega a favor que Sabella te conozca de haberte tenido con Passarella en tu primera etapa en River? Puede jugar un poco a favor, pero la verdad es que hay que responder en tu club y después en la Selección, cuando te pongan. Yo hablaba bastante con Sabella en aquella época, también con Pitarch....

96 De 1 a 10, ¿con cuánto calificás tu primera etapa en River y con cuánto la segunda? En mi primer ciclo a lo mejor venía con una ilusión diferente a la de mi segunda etapa. Era venir a un club grande, no sabía cómo me iba a desenvolver y no llegué a demostrar todo lo que había hecho en el Zaragoza y también lo que yo pretendía hacer. A pesar de haber salido campeón en 2008, fue de regular para abajo, 5 puntos digamos. Para esta segunda vine preparado de otra manera, sabiendo a dónde llegaba, conociendo el club, y la verdad es que estoy muy contento con el nivel que mostré hasta aquí, pero no te puedo dar un puntaje.

97 ¿Qué es lo que menos te bancás del ambiente del fútbol? El exitismo, que pase todo por el resultado. No me parece que deba ser así.

98 ¿Te gustaría ser técnico en el futuro? En estos momentos te digo que no. Yo sufro muchísimo como jugador, imaginate lo que podría ser como técnico. Me gustaría más ser asesor en un club o algo así.

99 ¿Cuánto de lo que pasa en un vestuario nos enteramos los periodistas? Lo que pasa en un vestuario se desvirtúa demasiado, se abren muchos abanicos que no terminan siendo ni el uno por ciento de la verdad. Por ahí un juvenil, sin ánimo de afectar al grupo, le comenta algo a su representante, o a su amigo, y todo se desmadra, se va exagerando. O sea, es al revés de tu pregunta: se terminan diciendo cosas que no tienen nada que ver. Hoy salió publicado un rumor de que estábamos enojados porque no habíamos cobrado el sueldo y que habíamos hablado en la concentración de Nordelta con un dirigente. Y no fue ningún dirigente a Nordelta, no tenemos ningún reclamo, sólo hay que solucionar las fechas de unos cheques. Fijate cómo se exageró todo.

100 ¿Por qué hay tanto casete en el fútbol? Yo sé qué decir en un momento y qué decir en otro, con el tiempo lo aprendés. También depende de quién pregunte. Si vos preguntás de mala leche, yo te respondo con el casete y listo. Ahora, si vos querés sacar algo importante de la pregunta, ahí me pongo a contestar en serio.

Por Diego Borinsky. Fotos: Emiliano Lasalvia y Archivo El Gráfico

Por Diego Borinsky: 14/04/2013

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