Notas de la revista

Angel Cabrera: Después de la gloria

- por Martín Estévez: 22/12/2012 -

Ya pasaron años desde sus dos logros históricos, ganar el US Open y el Masters de Augusta, pero el Pato sigue recorriendo el circuito en busca de más títulos. Opina sobre el nivel de los argentinos, la aparición de McIlroy y el futuro de Tiger Woods, y confiesa: “El 2012 fue un año duro para mí“.

     Nota publicada en la edición de diciembre de 2012 de El Gráfico

CABRERA ganó su último título en 2009. Las lesiones no le ayudan a cortar la racha.

Angel Cabrera es uno de los dos principales golfistas argentinos de la historia, al menos desde las estadísticas. Roberto De Vicenzo, el otro gigante, ganó su torneo más importante (el Abierto Británico) en 1967. Cabrera suma dos Majors: el US Open 2007 y el Masters de Augusta 2009. Eso lo transforma en una especie de héroe contemporáneo, de prócer vivo. Cuando ya no juegue, su figura se mantendrá vigente. Mientras juega, es difícil pensar en él sin pensar en eso, en que es uno de los dos mejores golfistas argentinos de la historia; al punto que nadie se animaría a criticar su temporada 2012 pese a que aún no consiguió títulos. “Tuve un año... La verdad es que no fue un año bueno –reconoce Angel–. Sufrí lesiones que me llevaron a tener problemas con el swing. Fue un año duro para mí. Espero terminar de la mejor manera, todavía quedan algunos torneos en la Argentina”.

-¿Sentís presión por ganar un título o ya disfrutás sin depender de los resultados?
-No, presión no. A veces siento la obligación de hacer las cosas bien, pero este año no pude por las lesiones. Eso me llevó a modificar un poco el swing y hacer cosas a las que no estaba acostumbrado. Pero presión, no.

-¿En qué consiste el trabajo con el estadounidense Charlie Epps, tu entrenador?
-Lo único que hace es ayudarme a practicar y, por ahí, enseñarme algunos métodos de entrenamiento. Me ayuda a mejorar lo que ya tengo, pero las decisiones las tomo yo.

-¿Cómo estás viviendo las primeras temporadas en las que compartís el circuito con tus hijos, Federico (23 años) y Angel (21)?
-Normal. Ellos tienen que hacer su camino, practicar, hacer sus cosas. Yo lo único que hago es aconsejarlos como padre.

-Entre 2007 y 2009, la exposición mediática te molestaba. ¿Eso cambió?
-Me molestó en un momento, pero después lo entendí. Es lógico que pasen esas cosas después de ganar semejantes torneos. Me acostumbré y ahora lo tomo como algo natural.

-Además de los dos Majors, ¿cuál fue el tercer torneo más importante de tu carrera?
-Fue muy importante haber ganado el Abierto del Centro, en Córdoba, en las canchas donde nací y crecí. Y también mi primer Abierto de la República. Esos torneos me marcaron. Y, obviamente, el US Open y Augusta.

-¿Del saco verde por ganar el Masters de Augusta te dejaron una réplica, al menos?
-No, no. Lo tuve un año y, cuando volví a competir en Augusta, lo tuve que dejar ahí. Lo que sí me dieron es el trofeo, una casa muy linda hecha a mano y con los nombres de los jugadores que participaron esa semana.

A los 43 años, Cabrera ya no es solamente jugador. También ocupa el cargo de vicepresidente de la PGA (Asociación de Profesionales de Golf de Argentina), que celebró recientemente su 80° aniversario y organizó el 75° Campeonato Argentino de Profesionales. En ese nuevo desafío, reconoce, recién está dando los primeros pasos. “Me pusieron ahí para ayudar, pero he tenido poco tiempo para juntarme. No he podido colaborar mucho todavía, por mis obligaciones y los viajes”.

-¿En qué nivel está el golf argentino, si es que se puede medir colectivamente?
-Está demostrado: en los últimos cinco o seis años hemos tenido triunfos importantes en todos lados. En Europa, en Estados Unidos, en Sudamérica. El golf argentino está muy bien, solamente nos está faltando que los chicos que vienen ahora exploten. Son por lo menos diez que están ahí, que se han pasado al profesionalismo y demostraron en poco tiempo que pueden hacer cosas grandes. No quiero dar nombres para no olvidarme de ninguno.

-Se viene el Abierto de la República (10 al 16 de diciembre). ¿Qué te genera el torneo?
-Es un gran torneo, uno de los mejores de Sudamérica. Tiene cosas muy buenas y otras para mejorar, pero seguramente los dirigentes y la gente que lo organiza las van a hacer.
Preguntarle sobre los temas de moda del golf internacional a Cabrera no es original, pero ¿qué argentino tiene más autoridad que él para opinar? “Estados Unidos no va a perder su lugar de predominancia –asegura–. Europa siempre ha tenido grandes jugadores: Faldo, Ballesteros, Olazábal, Montgomery... Y está pasando un muy buen momento, pero Estados Unidos no va a dejar de ser potencia“.

-¿Y Rory McIlroy? ¿Es el surgimiento de uno de los mejores golfistas de la historia?
-Está claro que las condiciones las tiene: es número 1 a los 21 años. Pero hay que esperar, el golf te llena de sorpresas. Es un deporte en el que uno puede estar arriba y caerse; o estar en el piso, levantarse y hacer cosas grandes. Vamos a ver qué pasa, el tiempo dirá.

-¿Tiger Woods puede volver a su mejor nivel o será terrenal hasta el final de su carrera?
-No creo que vuelva a ser el que fue. Pero, como decía, el golf está lleno de sorpresas. El tiene buena mente, buen físico. Ya está más grande, pasaron tres o cuatro años, pero puede volver a ganar torneos importantes.

Cabrera no proviene de una familia de clase alta. Empezó en el golf como caddie y llegó a ser profesional gracias a su esfuerzo y al de sus amigos. De hecho, una de sus frases más conocidas la dijo al ganar su primer Major: “Si yo pude, cualquiera puede hacerlo”.

-El golf es visto como un deporte de elite. ¿Puede masificarse en la Argentina?
-De Vicenzo, el Gato Romero, Vicente Fernández, José Cóceres... Todos han empezado de caddies. Los que dicen que es elitista es porque lo quieren mirar así. El golf va a ser cada vez más popular en la Argentina, porque hay un gran nivel de jugadores que van a explotar y crecer en algún momento.

-Si lo peor de ser un golfista exitoso fue la exposición que sufriste, ¿qué es lo mejor?
-Disfruto todo. Nunca voy a poder devolverle al golf lo que me ha dado. Aunque haga obras de beneficencia y trate de ayudar, nunca voy a poder. Disfruto de cada momento, porque el golf es lo mejor que me pasó en la vida.

Por Martín Estevez. Foto: AFP

Por Martín Estévez: 22/12/2012

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