Notas de la revista

Facundo Campazzo: El niño terrible

- por O.R.O.: 22/12/2012 -

Su aparición explosiva sorprendió y asombró al básquetbol argentino. Con 21 años, ya fue tres veces campeón de la Liga Nacional en Peñarol de Mar del Plata. También ganó con Argentina el Sudamericano de Mayores. Como gran remate: no desentonó en los Juegos Olímpicos de Londres.

    Nota publicada en la edición de diciembre de 2012 de El Gráfico

CONDUCTOR. Con 21 años, Facundo Campazzo se adueñó de la base del tricampeón.

Atrevido para jugar. Petiso impredecible. Frescura. Defensor pertinaz ayudado por sus largos brazos. Rapidísimo con la pelota atravesando la cancha. Base con personalidad. Triplero con conversiones inesperadas. Encarador para llegar a fondo como una estocada. Revulsivo en el juego. Ganador. Tiene 21 años, pero parece un veterano. Así es Facundo Campazzo.

Sergio Santos Hernández, el entrenador más campeón de la historia, lo hizo debutar en la Liga Nacional A y lo mantiene en la competencia: "Supera todos sus techos a más velocidad de lo normal. Mide 1,78, pero en la cancha juega como si tuviera 2,00 metros.Siempre le digo a Facundo que tiene que pensar más en repartir juego que en sus anotaciones”, lo retoca en Peñarol pensando a futuro.

UN PEDIDO DE MAMA
Alta Córdoba, el barrio de la ciudad del río Suquía y La Cañada. La intersección de Avellaneda y Quevedo. Año 1996. Con 5 años, Facundo Campazzo empezó a picar la pelota en el club Municipalidad de Córdoba. Evoca: “Mi mamá, a quien le digo Mary (María Elena en el documento), me pidió que practicara un deporte. Yo iba a Municipalidad por la pileta, que me quedaba cerca de mi casa, a trece cuadras, y entonces elegí el básquetbol”. La elección hizo siguiendo a sus amigos y arrastrado por la mayoría. La madre recuerda que lo llevó al club “porque era hiperquinético”. Facundo, ahora famoso, no se olvida de su cuna: “Muni se hizo a pulmón y huevo. Eso me marcó para mi vida y lo sigo manteniendo”. Ahí aprendió a jugar y a ser campeón de Córdoba en Preinfantiles e Infantiles. Valora tener garra: “Eramos todos bajitos, no se daba ni dos pesos por nosotros, pero enfrentábamos a Atenas con los mejores jugadores de Córdoba y a Instituto en el clásico, y les ganábamos a puro corazón”.

Facundo reconoce a los entrenadores que fueron fundamentales en su etapa formativa en Municipalidad: Roberto Dall’Amore, Sixto Enrique, Cristian Pons y los hermanos Mario y Sergio González. Y sigue evocando su etapa cordobesa: “Iba seguido a ver los partidos de Atenas. Recuerdo haber estado la noche que se retiró Marcelo Milanesio (fue el lunes 13 de mayo de 2002), cuando salió campeón y colgó las zapatillas en un aro del Cerutti. Yo me encontraba sobre la baranda en la vuelta olímpica, pasó y me dio la mano. ¡No lo podía creer! Me encantaba verlo jugar, por su lectura del juego y que era ganador. También seguía a Facundo Sucatzky, por su forma de jugar rápido. Medardo Ligorria me habló para ir a Atenas, pero finalmente pasé a Unión Eléctrica, porque allí también se fue mi mejor amigo, Iván Buendía, y otros chicos que conocía de las Selecciones formativas de Córdoba, como Pablo Bertone y Alexis Elsener”.

CAMPEON 2010 de la Liga de las Américas. Detrás, Tato Rodríguez, a quien sucedió. Foto: Marcelo Figueras/FIBA Américas

DE CORDOBA A MAR DEL PLATA
Con Unión Eléctrica viajó a Mar del Plata en octubre de 2006 a disputar el cuadrangular de la zona Centro de la Liga Nacional Juvenil (Campeonato Argentino de Clubes –Categoría Juvenil en la denominación oficial). Fue el cruce de su destino. No se clasificó, terminó en el tercer puesto, pero cautivó a Osvaldo Mario Echeverría, el entrenador de Peñarol, y ahí quedó marcado para su traslado a La Ciudad Feliz. El Negro, porteño de 66 años y radicado en Mar del Plata desde los 18, cuenta: “En el partido contra Peñarol jugó muy poco, pero me gustó su chispa, era explosivo y su lucidez. Lo hablé para que viniera a hacer una prueba y se concretó con el visto bueno del presidente Robles, a quien expuse mi interés por este chico de 15 años. Paró en el Gran Hotel Mar del Plata de la avenida Libertad. Facundo es un caradura del básquetbol. El me responde que es mejor que sea así, porque eso es lo que lo hizo estar donde está". . Echeverría continúa .

Pablo César Bertone, cordobés de Arroyito, hoy jugando en Florida Atlantic University de la División 1 de la NCAA, fue compañero de Facundo aquella vez. Desde allá dio este testimonio: “Me acuerdo como si fuera ayer... En el último juego, contra Matienzo, también de Córdoba, ganamos 89-87. El hombre que estaba filmando el partido le dio el video como regalo por lo bien que había jugado. Facundo era como se lo ve ahora, un sinvergüenza para jugar y, más que todo, un muy buen compañero y amigo”.
Su contacto en Peñarol siguió con Echeverría. Facundo destaca: “Desde el primer momento, me entrenaba con Osvaldo en doble o triple turno. Eso fue clave, porque él es un entrenador muy detallista y estaba todo el tiempo pendiente para corregirme”.

El viernes 10 de octubre de 2008 debutó en la elite de la Liga Nacional con Sergio Hernández. Jugó 2 minutos en el Polideportivo para ganarle 89-71 a Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia. Metió 2 puntos y tomó 2 rebotes.

Su ascenso fue progresivo y vertiginoso como se aprecia en sus números estadísticos. Sus cuatro temporadas en la Liga Nacional registraron sucesivamente estos totales de partidos jugados: 24 – 48 - 57 (todos) - 59 (todos). Sus promedios de puntos por partido, por temporada, fueron: 1,5 - 5,7 - 6,8 - 14,2. El total por edición de sus asistencias revela que también está en la construcción del juego: 12 – 75 – 108 - 350. Siempre fue en ascenso y está lejos del techo.

EL ORGULLO DE SER OLIMPICO
En los Juegos Olímpicos de Londres un chico de 21 años demostró que el puesto de base no le quedó grande. Estuvo en los ocho partidos de Argentina y fue el sexto hombre del plantel con más minutos en cancha. Incluso, de golpe, debió asumir la responsabilidad total de la conducción en tres encuentros por el cólico renal sufrido por el titular Pablo Prigioni.

-Facundo, ¿qué fue lo que más te sorprendió de la Generación Dorada?
-Adentro de la cancha: pueden jugar con los ojos vendados sin ningún tipo de problemas, porque tienen mucho talento. Afuera: la amistad y el compromiso sinceros que hay en el grupo. Es asombroso.

-¿Qué fue lo que más aprendiste?
-En el juego, en ese nivel, nunca se debe bajar la intensidad, porque no hay margen para el error. Te distraés un segundo y sonaste. Para eso se necesita preparación mental y física, y estar concentrado siempre.

-¿Con quién tuviste más cercanía?
-Luis Scola me aconsejaba siempre. El entraba a cada partido con mucha antelación para ejercitar lanzamientos, como lo hizo en el Preolímpico de Mar del Plata, y yo lo acompañaba. Me daba cuenta de que todo lo que practicaba con él me ayudaba a mejorar.

-¿Recordás algún reto que recibiste en Londres…? ¿De quién?
-Contra Lituania en el debut fingí un foul de ataque, y me tiré esperando el pito a favor. Manu Ginóbili no se hizo esperar: “¡No hagas eso, Facundo, no pierdas tiempo ni energía, no sirve para nada!”. No lo hago más.

-¿Cuál fue tu conclusión de los Juegos?
-Para mejorar, hay que entrenarse, siempre y mucho. No hay otro secreto. Y me quedó un comentario de Luis Scola porque yo estaba encandilado por jugar contra Estados Unidos, contra jugadores que eran mis ídolos y los veía por televisión. “Vení Facu –me dijo–. ¿Ves? La cancha es la misma, para ellos y para nosotros. Usan las mismas zapatillas que vos. Las camisetas también son iguales, nada es distinto. No son de otro planeta, son de carne y hueso como vos. Tenés que jugarles con todo, sin complejos, sin pensar en ídolos. Así, cuando parecían imbatibles, ya les ganamos dos veces…”.

EN LO ALTO. Semifinal olímpica contra el Dream Team: se eleva sobre Tyson Chandler. Foto: AFP

APUNTES INTIMOS
Kobe Bryant es hoy el jugador más famoso de la NBA. Tuvo dos encuentros cercanos con Facundo. En el amistoso de Barcelona le puso una tapa espectacular. “Lo seguía mirando para certificar que era Kobe, me parecía un sueño”. En los Juegos Olímpicos de Londres protagonizaron un roce. “Me cagó a pedos por una picardía mía. En un tiro, a Carmelo Anthony le toqué la panza y cayó mal. Le pedí perdón porque me di cuenta de que fue algo innecesario”.

“Soy el cuarto de cinco hermanos, tres mujeres y dos varones. Mi hermano Marcelo Santoni (somos de padres diferentes) tiene 28 años y es el papá de Jerónimo, mi ahijado”.

“Miro mucho a Pablo Prigioni. Tenemos distintas características, pero quiero incorporar cosas suyas a mi juego. El es más pensante, yo soy más impulsivo. Me ayudó a ser un conductor agresivo y tranquilo a la vez”.

“Mi padre me hizo hincha de Chacarita en fútbol. Le gustaban sus colores…”

Campazzo y las mañas. “Hay un ‘Facundo malo’ que estoy tratando de desterrar. Por ejemplo, meter el pie no lo hago más. También fue un acto de inconsciencia haberle pegado a Pipa Gutiérrez en las finales”.

El inesperado problema cardíaco de Tato Rodríguez, que obligó a su retiro, le dio la titularidad de la base de Peñarol a comienzos de la temporada pasada. “Trato de repetir lo que hacía Tato: hacer jugar al equipo y que estén todos contentos”.

Apenas 21 años y ya fue olímpico. Facundo Campazzo sigue jerarquizando su camino en el básquetbol.

Por O.R.O. Fotos: Emiliano Lasalvia

Por O.R.O.: 22/12/2012

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