LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

El Conejo Tarantini, 100x100: "Nunca más vi la final con Holanda; si la pasan por la tele, cambio de canal."

- por Diego Borinsky: 10/11/2012 -

El gran marcador de punta, campeón con Boca, River y la Selección Argentina, habla sobre la mujer que le salvó la vida, su enfermedad, el saludo a Videla y su invención del representante, entre otros temas. Imperdible

 Nota publicada en la edición de noviembre de 2012 de El Gráfico

EL CONEJO, hoy, a los 56 años, sonriente, recuperado, esperando su oportunidad de trabajar.

1 ¿Quién es Alberto César Tarantini? La misma persona de siempre con la responsabilidad de buscar en mí mismo todos los errores que cometí y disfrutando de las alegrías que viví. Un hombre agradecido.

2 ¿Quién te puso Conejo? Tabita García, compañero mío en Boca, después jugó con Maradona en Argentinos. Yo tenía un tic como frunciendo la nariz, un gesto parecido al de un conejo. Me había quedado de un choque que tuvo mi viejo. “Parecés un conejo”, me dijo una vez Tabita, y quedó para siempre.

3 ¿Fuiste un rebelde del fútbol? No creo, yo defendí siempre lo mío. Usaba el pelo largo a los 17, sí, pero desde que debuté tuve la suerte de estar siempre rodeado de gente grande que me supo aconsejar y siento que aprendí muchísimo de esa gente. Nicolau, Potente, Pancho Sá, Suñé me educaron en lo futbolístico y eso me marcó en la vida.

4 ¿A qué se dedicaba tu viejo? Era policía. El día en que Roma le atajó el penal a Delem en la Bombonera él estaba en el campo de juego, tiró la gorra para arriba y lo metieron 30 días preso. Lo descubrieron por una foto: el policía no puede tirar la gorra. Me acuerdo que nos llevaba a mi hermano Carlos y a mí a la Bombonera: íbamos a ver Tercera, Reserva y Primera con la bolsa de sándwiches de milanesa que nos preparaba mi vieja.

5 ¿De qué laburaste de pibe? Repartía leche en un triciclo de madera, poníamos 12 botellas de litro, tendría 10 años. También vendí diarios, lustré zapatos...

6 Fiambrería y Rotisería “La Esperanza”. Sí, claro que sí, el negocio que le puse a mi viejo en el barrio Uno, de Ezeiza, donde nací y me crié. Mi viejo había tenido un problema cardíaco, porque nunca pudo superar la muerte de mi hermano. En realidad, nosotros éramos siete hermanos y se murieron tres: dos muy chiquitos y este último con 12 años, y mi viejo eso no lo pudo superar nunca, se echaba la culpa, entonces como yo ya había empezado a jugar en Boca y ganaba unos pesos, le armé la fiambrería en mi casa. Mi viejo atendía, charlaba con los vecinos y así, de a poco, empezó a recuperarse. Estaba un rato allí y después me acompañaba a Boca, venía a las concentraciones, a la pretemporada, porque él era enfermo bostero. Boca perdía y en casa era un drama.

7 ¿De qué murieron tus hermanos? Los más chiquitos, que no llegaron a los dos años, de enfermedades. El de 12, Carlos, se fue a hacer una cirugía estética de las orejas, porque las tenía un poco abiertas y lo cargaban. Mi viejo no quería saber nada con la operación pero mi hermano le insistió tanto que al final lo convenció. Se despertó en el medio de la operación, le pusieron máscara de gas y tuvo un paro cardíaco. Ahí se quedó. Mis viejos nunca se levantaron de ese golpe.

8 ¿Cuándo murió tu viejo? Fue en el 75, el día que volví de ganar el Torneo Esperanzas de Toulón con la Selección. Me acuerdo que me fue a buscar al aeropuerto, después me tiré en la cama y mi viejo me preguntó si lo acompañaba a lo de un amigo, ahí cerca. Yo estaba muy cansando, le dije que agarrara el auto, pero al final se fue caminando. Cuando me levanté, ya se había ido. Fue a las 6 de la tarde. No lo vi más. Tuvo un infarto, y eso que se recontra cuidaba, pero era cardíaco. La muerte de mi viejo terminó resultando decisiva en el futuro de mi carrera. A partir de ahí ya nada fue igual.

9 ¿Por qué? Porque ese mismo día le fui a pedir plata para el velorio a Armando, el presidente de Boca. Yo tenía unos dólares de los viáticos de Toulón, sólo eso, pero teníamos que velarlo el sábado, me acuerdo que lo fui a ver a la concesionaria Dodge que tenía en Pompeya. Armando lo conocía bien a mi viejo, lo había visto muchísimas veces. Le pedí la plata y me contestó: “Está bien, te la doy, ¿pero qué me dejás a cambio?”. No lo entendí de entrada. Le volví a preguntar. “¿Me firmás algo o qué?”, me contestó. Encima, imaginate cómo estaba yo, que hacía unas horas había fallecido mi viejo. Me puse loco. Agarré y le tiré todos los dólares que llevaba en el bolsillo, que sobraban para pagar el velorio seguro.

10 ¿Y por qué no usaste esos dólares? Porque en esa época no servían los dólares, nadie te los cambiaba, no interesaban. Parece increíble, pero era así.

11 ¿Cómo reaccionó Armando, qué te dijo? ¡Yo le dije!: “Hasta acá llegué, a partir de ahora voy a ser su peor castigo”. Le pedí mi contrato, que él guardaba en un cajón, un contrato en blanco para que pusiera la cifra que quería, y se lo rompí en la cara. Armando era un tipo bravo, a Boca le dio todo, y también era muy generoso, no sé qué le pasó, más con la relación bárbara que teníamos. Le rompí el contrato y le dije: “No voy a firmar nunca más un contrato con usted”. Así arrancó. Jugué dos años sin contrato por el 20 por ciento, aguanté y aguanté hasta fines del 77 y quedé libre. En ese lapso, me buscó muchas veces para firmar, en esa época yo estaba con Cóppola porque no quería hablar con él, pero yo no lo perdoné. Para mí se había terminado todo. Incluso ahí mismo le dije: “Yo voy a terminar jugando en River”.

12 O sea que jugaste en River por venganza. Nunca le iba a perdonar lo que me hizo. No firmar nunca más contrato en Boca e ir a River lo hice por eso. Y le dije que iba a ser su peor castigo. El también hizo lo suyo, eh, porque yo estuve cerca de no jugar el Mundial 78: Armando habló con los presidentes de todos los clubes y me prohibieron. Firmaron un pacto de caballeros para no contratarme a fines del 77, así que fui el primer jugador sin club que integraba una selección en un Mundial. Por suerte Menotti me bancó a muerte, me convocó a pesar de no tener club y habló con Cantilo, el presidente de la AFA, para poder tenerme en el plantel.

13 ¿Cómo habías llegado a Boca? Primero fui a probarme a Vélez, pero me dijeron que era flaquito y no podía jugar. A los dos días me agarró mi viejo y me dijo: “Vos vas a jugar en Boca”. Me llevó a probar a La Candela, estaban Gandulla y Grillo, y me ficharon al toque, aunque no me olvido más cómo Nicolau me estampó contra el alambrado en una jugada. Ponerme la camiseta de Boca para mí fue algo fabuloso, porque me educó, yo viví ahí desde los 12 a los 21 años. Encima mi viejo se volvía loco. Me acuerdo que para el primer Boca-River, él estaba internado en el Churruca, porque ya estaba con problemas cardíacos, pero firmó el alta bajo su responsabilidad, salió para verme y luego volvió a internarse.

14 Si te llegaba a ver con la camiseta de River... Lo mataba del disgusto. Se moría. En realidad, creo que con mi viejo vivo yo no hubiese llegado a River, él no me hubiese dejado. Además, mi carrera no hubiese tenido el giro que tuvo por la muerte de mi papá y yo habría seguido en Boca...

15 ¿Lloraste cuando Cap te bajó del mundial 74? Muchísimo. Nos limpió a Daniel Bertoni y a mí. Fue terrible, yo tenía todo preparado para ir.

16 ¿Sabés cuántos goles metiste en la Selección? Uno solo en 64 partidos, el 2-0 a Perú en la semifinal del Mundial. Estuve flojo para elegir, ¿no? Te digo la verdad: ese gol lo metí de pedo. Yo siempre me quedaba en el fondo porque era de los más rápidos para cubrir a mis compañeros, no iba a cabecear, pero esa noche tuve un impulso. Estaba en la media cancha, fui caminando, vi que no me seguía Muñante, me hice el boludo, me fui, me fui, cayó el centro justo, Luque tapó a Quiroga y así llegamos al 2-0 en el final del primer tiempo. Fue un alivio meter el segundo ahí, si no se nos hubiese complicado.

17 ¿A quién puteabas en el festejo de ese gol? A la junta militar, a los tres milicos. “¡La concha de tu madre, se pueden morir todos, hijos de puta!”, gritaba. Metí el gol, di media vuelta y encaré con el grito para donde estaban ellos.

EL SALUDO desafiante al dictador Videla en el vestuario del Gigante de Arroyito.

18 ¿Vos sabías lo que estaban pasando en el país? No, ¡qué iba a saber! Yo los puteaba porque tuve que hacer la colimba a pesar de sacarme número bajo y ser único sostén de madre viuda. Pasa que Armando era íntimo de los milicos, de hecho arregló con ellos ese pacto que firmaron todos los clubes para no contratarme. Yo tenía hermanas más chicas, mi hermano mayor no vivía en el país, pero me rechazaron el pedido y tuve que hacer la colimba igual porque Armando buscó todo lo habido y por haber para que la hiciera. Después, aparte no me lo bancaba a Videla, tenía una cara de hijo de puta tremenda, pero de los desaparecidos no sabía nada, ésa es la verdad.

19 Sin embargo hay una foto en la que le estás dando la mano a Videla. Esa fue una apuesta que le hice al gaucho (Passarella). Le dije: “Ahora me agarro bien los huevos y le doy la mano”. Eran mil dólares la apuesta, todavía no me los pagó, porque lo hice. Videla me vio cuando me refregaba las bolas, puso una cara de orto tremenda y me tuvo que estrechar la mano porque estaban ahí nomás los fotógrafos. ¿Pero no vas a poner las foto con ese hijo de puta? ¿O sí? Si la ponés, mirá la cara que pongo cuando lo saludo.

20 ¿Por qué en la final terminaste con la camiseta ensangrentada? Por la trompada que me dio Neeskens en una muela y también tenía sangre de Luque, al que le rompieron la nariz. Fue violenta esa final con Holanda. Passarella lo había embocado a Neeskens en un corner, y el otro buscó venganza como loco y me agarró a mí con un codazo.

21 ¿Cómo nació “El abrazo del alma”? Terminó la final, me persigné, miré el cielo y no me acuerdo más. No tengo idea cómo llegué a abrazarme con el Pato (Fillol) porque yo estaba en la mitad de la cancha y el Pato en el semicírculo del área, ni me acuerdo cómo llegué hasta ahí. Con el tiempo hablé con el pibe sin brazos, él estuvo parado como 45 minutos para pedirme la camiseta a mí, porque era de Boca, y yo era el único que venía de Boca. La foto salió en El Gráfico del campeón pero sin el chico sin brazos y a la semana siguiente, revisando todo el material, Ricardo Alfieri padre la encontró. Osvaldo Ardizzone estaba sentado a su lado y apenas Alfieri se la mostró, Ardizzone dijo: “Este es el abrazo del alma”. Esa foto ganó todos los premios. Me la tenés que conseguir. Esa y las otras seis imágenes de la secuencia. Siete en total.

22 ¿No la tenés? La tenía. La foto original, dedicada y firmada por Alfieri, la tenía en un cuadro en casa pero me la cortaron con un cuchillo y me la hicieron mierda en el allanamiento. También me afanaron la medalla de campeón y algunas camisetas en ese mismo allanamiento.
 

23 ¿Cuántas veces viste la final del Mundial 78? Ninguna, no la vi ni una vez después de jugarla. Si estoy mirando la tele y aparece algún pasaje de esa final, cambio enseguida, no quiero verla. Si me preguntás qué pasó del minuto 1 al 120, me lo acuerdo todo. Preguntáme por córners, cabezazos, patadas, todo el quilombo del yeso de Van der Kerkhof, lo que nos dijo el Flaco en la charla, a quién puteé y quién me puteó, me acuerdo de todo, pero no quiero verla de nuevo para que no pierda la magia, prefiero tenerla así en la memoria. Me acuerdo de la gente que se comía el pasto, que se metía pasto en el bolsillo, que iba arrodillada besando estampitas, llorando, gente abrazándome.


EL ABRAZO DEL ALMA, una de las fotos más laureadas en la historia de El Gráfico. Ricardo Alfieri captó esta imagen de Tarantini, Fillol y el hincha.

24 ¿Con Menotti y los compañeros del 78 te seguís viendo? Con el Flaco no, después del 82 lo habré visto dos o tres veces, a mi casamiento lo invité pero no vino. Después, con mis ex compañeros sí mantengo relación con unos cuantos: Killer, Baley, Valencia, Pagnanini, Bertoni, el Pato, Ardiles, Villa, Kempes. A Passarella lo vi hace unos meses. No olvidemos que había una banda de delincuentes integrada por Killer, Gallego y Valencia, que salían de los entrenamientos y venían a comer a casa, porque mi vieja cocinaba muy bien. La primera vez los invitó, después ellos se invitaban solos (risas).

25 ¿Por qué ganaste el Mundial y te tuviste que ir del país? Era un exiliado. Todo por ese pacto firmado por Armando, increíble, me tuve que ir al Barcelona, porque en el país no podía jugar, no podía quedarme. Por ese mismo motivo, a la vuelta de Inglaterra no pude venir directamente a River, tuve que pasar por Talleres, que no había firmado el pacto porque no estaba afiliado en ese momento, y cuando se venció ese pacto, recién pude ir a River. Yo sabía que iba a jugar en River, se lo había anunciado a Armando y a Aragón Cabrera, y cumplí con mi palabra.

26 O sea que si Armando no te hubiera dicho eso el día que murió tu viejo... No pasaba nada, seguía mi carrera en Boca con mi contrato en blanco. Armando siempre te terminaba poniendo en el contrato una cifra más alta de la que ponías vos.

27 ¿Al Mundial 82 llegaron relajados? No, no se dio, el equipo no engranó, esa fue la verdad, no hubo otra cosa. A Diego, aparte, le pegaron desde el dedo meñique hasta la cabeza. Creo que si a Diego lo hubiesen cuidado como en el 86, la historia habría sido otra. Contra Italia, le pegó hasta Scirea, que no le pegaba a nadie. Sólo faltaba que le pegáramos nosotros y cartón lleno.

28 ¿Fue un error que estuvieran las mujeres al lado de la concentración? No estaban al lado, estaban en otro hotel. Y no fue error, porque no venían a nuestro hotel, te repito: lo nuestro fue exclusivamente futbolístico. Buscar una excusa es fácil, y para eso podemos hablar de Malvinas, porque de Argentina nos fuimos ganando una guerra, habíamos hundido 200 buques y cuando llegamos a España y vimos que todos los pibes se morían de hambre y de frío, que sus fusiles no disparaban, fue un golpe duro de verdad.

29 ¿Vos fuiste uno de los motivos que generó la pelea Menotti-Bilardo? Esto me lo contó el periodista José Luis Barrio, que había acompañado por El Gráfico a Bilardo en su gira por Europa y supo qué pasó en la reunión que tuvo con Menotti. Supuestamente, el Flaco le dijo a Bilardo: “Tarantini y 10 más”, pero se ve que Bilardo hizo todo lo contrario, no jugué ni un partido con él y la verdad que en esos años, estaba en un nivel fabuloso. Yo estaba muy identificado con Menotti, con el fútbol que le gustaba a la gente. Soy de los que creen en el paladar del hincha argentino, el que dice lo contrario es un hipócrita. A los argentinos nos gusta que se juegue bien, no estar metido atrás y con los huevos en la garganta 90 minutos.

30 ¡Estudiantes del 82 jugaba muy bien! Claro, porque tenía a Sabella, Trobbiani y Ponce, un equipo de puta madre, ese equipo jugaba bien.

31 ¿Qué pasa que cada vez hay menos marcadores de punta? Es que se terminaron todos conmigo, ¿qué vamos a hacer? (risas). Hablando en serio, es algo que pasa en Argentina, porque yo veo a Brasil, a España, a Alemania y todos tienen marcadores de punta. Yo estuve trabajando hasta hace poco en las inferiores de Tristán Suárez y los chicos no quieren jugar de defensores, no se prueban ahí.

32 Vos tampoco te fuiste a probar de defensor. Es cierto, yo fui de cinco, pero de cinco estaba Trobbiani, que la rompía, entonces me agarró Grillo y me dijo: “Ahí va a ser difícil que juegues, te conviene pasar atrás”. Y me enseñó todo para jugar de tres, aún siendo derecho. Eso me ayudó después para jugar de central, en realidad jugué en los cuatro puestos de la defensa sin problemas.

33 ¿A quién se le complica más: al central ir a marcar la punta o viceversa? Para el central es más difícil ir al costado, porque el marcador de punta está más vivo para cerrar atrás, date cuenta que el marcador de punta siempre le está cerrando al central, entonces no tiene problemas en jugar ahí. Hoy, muchos goles se hacen porque los marcadores de punta no tienen oficio para cerrar. Al central le cuesta más ir al costado, en general es más grande, tiene la raya al lado, y no es fácil.

EN SU CUARTO con los objetos que marcan una época: discos de vinilo, teléfono de ENTel y el cigarrillo que no le impedía ser un motor por la banda izquierda.

34 ¿Labruna, Di Stéfano o el Toto Lorenzo? Uhhhh, elijo a los tres... Bueno, si es uno solo (piensa)… me quedo con Labruna. Angel tenía mucho vestuario y te definía un partido en el entretiempo, el Loco Lorenzo sabía todo de los rivales. Ojo: a pesar de su etiqueta, armó equipos muy ofensivos. Fijate: Gatti; Pernía, Sá, Mouzo y yo; Benítez, Suñé y Zanabria; Mastrángelo, Veglio y Felman. Lo que pasa que ese equipo te metía uno y olvidate, después te laburaba el partido de una manera fabulosa. Angel y el Loco eran dos pillos. Una vez tuve un problema con Lorenzo. “Si no se corta el pelo, no se entrena”, me dijo. “Bueno, no me entreno”, le contesté. A la noche, vino y me dijo: “Cortate un poco el flequillito y listo”. Me traía chocolates a la habitación, un fenómeno, por eso es difícil elegir. Y Alfredo (Di Stéfano) era un libro abierto, te podías reir desde el día a la noche. Venía un dirigente al vestuario y le decía: “¿Usted qué hace acá? Váyase”.

35 Alguna de Lorenzo. Era bravísimo con las cábalas, y le gustaba hacernos esperar. El día de la final del Nacional 76 contra River, estábamos en La Candela y no aparecía, no aparecía. Le gustaba hacerse esperar. Nosotros estábamos con la adrenalina para salir a la cancha y ahí dije: “Pero la puta que lo parió, ¿dónde estará este loco?”. Y estaba justo detrás de mí. “Acá estoy, nene, je, ahora vamos a ver si te hacés el vivo también en la cancha”. Era un monstruo: le dijo diez veces al Chapa Suñé que los de River se demoraban en armar la barrera. Y gracias a esa avivada ganamos la única final entre River y Boca y fuimos campeones.

36 Alguna de Labruna. Llegué a River en 1980, ya había sido campeón del mundo y en la semana previa a mi primer clásico, vienen el Negro Jota Jota y Merlo y me dicen: “Me parece que Angel no te quiere poner con Boca”. Salí corriendo hecho una furia a donde se cambiaba Angel. Le dije: “Si yo no juego, ni me concentre, me voy”. Tenía la vena hinchada, pero lo hacía todo para ver cómo respondía, hijo de puta…

37 Al final jugaste. Sí, jugué y ganamos 5-2. Fue bravo ese partido, lo que me puteó la gente de Boca fue terrible. Me inventaron todos los cantitos posibles, cada vez que tocaba la pelota me silbaban e insultaban. Debe haber sido el único clásico que no les molestó perder, sólo les interesaba putearme. Me calenté, sí, cuando le cantaron algo contra mi viejo: ahí le mostré la camiseta a la tribuna.

38 ¿La Bombonera es diferente al resto? Sí, yo fui con River a jugar a esa cancha y te digo que es brava, se siente muchísimo de verdad. Igual ganamos. Yo tuve el privilegio de participar de las dos goleadas más grandes del clásico, y siempre en el equipo ganador: el 5-2 para Boca de 1974, con los 4 goles de García Cambón; y el 5-2 para River de 1980, las dos en la Bombonera.

39 ¿El Boca de Lorenzo usaba nafta súper? Nooooo, para nada, aparte, te soy sincero: yo nunca usé estimulantes. Ese Boca estaba preparado 10 puntos físicamente y el Loco Lorenzo conocía todo de los rivales, así hacíamos la diferencia. ¡Y había cada nene!

40 Los que no te dejaban comprarte el auto. Claro, tuve gente grande que supo aconsejarme apenas empecé: Rogel, Nicolau, Potente, Pachamé. “Nada de auto”, me decían. Si llegaba a aparecer con un auto me cagaban a trompadas. Yo jugaba en la Selección y viajaba en colectivo, recién compré uno usado en el 75 o 76.

41 ¿Te agarraste alguna vez a piñas con un compañero? Con el Chino Benítez casi nos agarramos en un Boca-Huracán. Yo estaba por quedar libre por el contrato, me lastimé y salí al costado, y ahí vino el Chino a encararme a la raya, me decía que me estaba cuidando y nos reputeamos... En Europa, a Jacques Santini, el DT del Toulouse, también lo quería pelear, pero me frenaron.

42 ¿Cómo fue jugar con Rojitas? Una de las mejores cosas que me pasaron. Yo tuve la suerte de jugar con dos futbolistas fantásticos en Boca, el Cabezón Potente y Rojitas. Fue el último año de Angelito: volvió en cancha de Vélez para jugar en la Reserva contra River, y la cancha reventaba a esa hora. Angel era un monstruo, para mí el ídolo más grande que tuvo Boca en la historia. La gente lo amaba, fue un elegido.

43 ¿Creés que Riquelme está a la altura de Rojitas en idolatría? Son otros tiempos, con mucho más exposición mediática, pero sí, tranquilamente se puede decir que está a la altura, lo que hizo fue extraordinario.

44 ¿Entendiste su salida? Llega un momento en la vida en que cuando no tenés del otro lado un incentivo, una alegría, todo se te hace mucho más difícil. Quién te dice que si cambian las condiciones, quizás vuelva.

RECIBIENDO los consejos del mejor tres de la historia de Boca: Marzolini, en una nota de El Gráfico.

45 ¿Qué te acordás de la primera Copa Libertadores que ganó Boca? Que jugué las tres finales contra el Cruzeiro. Ganamos 1-0 acá, perdimos 1-0 casi al final en Brasil por un pelotazo de Nelinho desde 40 metros y el desempate, en Montevideo, se tuvo que posponer un día por la lluvia y la niebla. No se veía nada. Estábamos todos cagados, la verdad, pero lo de la gente de Boca fue impresionante. Cruzeiro era un equipazo pero Boca tenía una personalidad tremenda, no tenía problemas en jugar en cualquier cancha, nos entendíamos de memoria. Yo jugué todos los partidos de esa Copa, la primera que ganó Boca. Y mirá lo que es la vida, porque el túnel del Centenario es el más largo del mundo. Nosotros salimos campeones, y yendo hacia el vestuario, lo vi a Armando sentado en el suelo, se estaba ahogando. Llegué, le desabroché la corbata, y atrás vino el doctor, así que encima le salvé la vida a ese hijo de puta.

46 ¿Qué recordás de tu paso por Talleres de Córdoba? Era un equipazo, ¡mamita! Ludueña, Valencia, Bocanelli, Bravo, Ocaño, Oviedo, Alderete y con uno de los mejores dirigentes que conocí: Amadeo Nucettelli. Era un tipo que sabía de fútbol, que no invadía y si tenía que decirte cosas te las decía de frente. Le dio mucho al fútbol de Córdoba y al argentino, porque muchos después le copiaron lo bueno. Merecía un cargo importante en la AFA.

47 ¿Qué significa verte en una foto con la camiseta del Barcelona y no haber podido jugar ni un partido? Jugué un partido amistoso, nada más. Qué se yo, no se dio, justo cuando me compraron hubo una huelga de futbolistas y redujeron de 3 a 2 los extranjeros por equipo. Ahí me dijeron: si se casa con una española, se puede quedar. Me tenía que casar y me podía divorciar a las 48 horas, me llegaron a presentar a la española, pero era un quilombo imposible, yo estaba en pareja con Pata. Me decían: “Firmás y te olvidás”. No quise saber nada.

48 ¿Mantenés contacto con Pata Villanueva? No tengo relación.

49 ¿Te engañó con compañeros de equipo? Si me engañó, es un problema de ella. Yo no encontré a nadie en mi cama.

50 Contá tu encuentro con Bobby Charlton. No tuve un buen rendimiento en Birmingham, pero fui a ver la final de la Copa de Inglaterra, ya me volvía para Argentina y en el agasajo y delante de mucha gente, me dio la mano y me dijo: “Gracias por darle lo que le dio al fútbol inglés”. No lo podía creer.

51 ¿En Córcega la pasaste mal? Las películas del lejano oeste, al lado de Córcega, son un poroto. Ahí había una de las redes terroristas más jodidas del mundo. Una vez, los dirigentes del Bastía me llevaron a comer a la montaña con la cara tapada, una cosa muy rara. El corso es muy especial. El día que debuté, con cancha llena, tiraban tiros al aire con escopeta. Pensé que era por mí, después vi que lo hacían siempre. En un momento el club dejó de pagarme y me tuve que escapar, ellos no querían que me fuera.

52 ¿Gareca te sigue reprochando la cadena que le arrancaste? Esa fue idea de Passarella. El Flaco vino a la Selección, y mientras corríamos le preguntaba cómo andaba, qué cábalas tenía. Y ahí nos contó que tenía una medallita. Yo no le di pelota, pero al poco tiempo jugamos el clásico y tenía que marcarlo a Gareca en los corners. En una de las primeras metió un cabezazo que pasó cerca, vino Passarella y me susurró: “Arrancale la cadenita”. Yo le dije que se dejara de hinchar las pelotas. Y él: “Arrancale la cadenita, que es la cábala”. Entonces en un centro se la saqué, con tanta mala leche que se cayó al pasto. El Flaco me miró y me dijo: “¡Justo vos me hacés esto!”. Me miró con una cara, que te digo la verdad, es el día de hoy que me acuerdo y me quiero morir. Este gaucho me mandó al frente...

53 ¿Hay muchas cosas que en esa época se hacían y hoy sería imposible por las cámaras? Para mí hoy es peor, nosotros no agarrábamos, por ahí te pisábamos el pie antes de saltar, hoy el defensor marca mirando al delantero y no a la pelota, es una locura.

54 ¿Cómo fue el día que decidiste terminar tu carrera? Estaba medio hinchado las pelotas, iba a entrenar sin ganas. Era el único profesional del equipo, el resto eran todos laburantes. En Saint Gallen, en la segunda de Suiza. Yo me aburría, a mí me sobraba la plata, mientras los otros venían de trabajar y se mataban corriendo. No era justo lo que hacía, entonces un día llegué a casa y dije basta, se terminó. Lo agarré a Robertino y le pedí: “Elegí qué te gusta”. Separó unos botines y camisetas y metí todo el resto en un bolso.

55 Noooooooo. Sí, todo en un bolso, me subí al auto y me fui al puente. Ginebra está dividida por un río que separa el lado pobre del rico. Paré el auto en el puente, me bajé, tiré el bolso al río y me fui. Si me agarraba la policía, iba preso, pero preso de verdad.

56 ¿Por qué? Porque dije: “Acá terminó, se cortó”. Fui terminante.

57 El día más feliz y el más triste en el fútbol. El más feliz, cuando salí campeón del mundo en el 78. Y el más triste, la vuelta al país después del 82.

58 El mejor técnico que tuviste. Ehhhh (piensa)… el Flaco Menotti. Fue el impulsor de todo, el que le dio las posibilidades a este país para que sea lo que es hoy.

59 ¿Y el peor? Jacques Santini, el francés de Toulouse. Un traidor. Le salvé la cabeza para que no lo echaran y me terminó echando todo el quilombo a mí para salvarse.

60 El rival más difícil. Cucurucho Santamaría, de Newell’s. Me volvía loco, me desbordaba en 20 centímetros.

61 ¿Y el más sucio? Néstor Scotta. En un mismo partido me fracturó el tabique de la nariz a mí y la mandíbula a Vidallé. Otro era Joe Jordan, el 9 del Manchester United, el escocés al que le faltaban los dientes. Ese saltaba y te rompía todo. Una vez, sin querer, le metí un codazo sin verlo y lo dejé nocaut. Se armó un quilombo…

MARCANDO al Chino Benítez, ya con la camiseta de River. Con la Banda ganó dos campeonatos.

62 ¿Qué es lo que más te enorgullece de tu carrera? Todo, que me salude el hincha de River, el de Boca, que me recuerden el título del 78 con la Selección. No creo que haya una persona que pueda decir: “Este tipo me cagó”. Ese es mi gran orgullo.

63 ¿Alguna vez un técnico te pidió plata para jugar? No me pasó nunca. Al jugador que le pasa y no lo denuncia, es un cobarde.

64 ¿Los jugadores pueden voltear a un técnico si no lo quieren? En mi época no, porque se tenían que ir, pero hoy creo que sí, que pasa.

65 ¿Cuánto te duró el intento de ser intermediario? Muy poquito, no llegué a hacer ni una sola transferencia. Tuve la oportunidad de llevar a un jugador de un club grande de acá a Suiza y el presidente del club de acá hizo las cuentas y me dijo: “Al jugador le vamos a sacar esta parte”. Ahí mismo me levanté y le dije que no lo iba a aceptar y que se lo iba a decir al jugador.

66 ¿Quién era? No puedo, no tengo pruebas. Sí te digo que al final al jugador no lo vendieron. Ahí decidí que se terminaba esa profesión. Debut y despedida.

67 ¿Messi ya superó a Maradona en el juego? Lo de Messi todavía no tiene techo, constantemente ves la evolución. No sé si va a ganar un campeonato del mundo, de verdad se lo deseo, pero para mí ya es el mejor de la historia.

68 Se puede decir que vos inventaste a los representantes. Yo fui el primero que trabajó con un representante, por lo menos en esa época. Conocí a Coppola por intermedio del Tano Pernía. Trabajaba en el Banco Federal y venía a La Candela. Era una manera de poner distancia con Armando, de decirle: “No te doy pelota, hablá con mi representante”. Ahí nació una amistad con Guillermo y lo empecé a recomendar con muchísima gente, incluso después en River. El trajo la plata mía de Inglaterra para acá y me la manejó. Le puse en sus manos un millón de dólares y con eso arrancó.

69 ¿Te la manejó bien? En ese aspecto no puedo decir nada de él, jamás me cagó. Sí digo que tiene poca memoria. Lo sabe perfectamente bien, tiene una memoria selectiva, pero ya está, cada uno con lo suyo.

70 ¿Te ayudó más de lo que te perjudicó o viceversa? Me perjudicó más de lo que me ayudó.

71 ¿Qué relación te quedó con Maradona? Buena, si nos vemos hoy nos saludamos.

72 ¿Por qué no se te ve en las canchas actualmente? Voy muy poco. No me gusta lo que veo, no me gusta lo que pasa, no me gusta la situación del fútbol argentino de tener que esperar para salir o la incertidumbre por la violencia. Voy acá a River, a Boca no me invitaron nunca, tendrían que invitarme porque gané todo con ellos.

73 ¿Por qué no seguiste ligado al fútbol después del retiro? Seguí ligado durante muchos años dando clínicas de fútbol con chicos en Estados Unidos. Siempre me gustó trabajar con los chicos, enseñarles.

74 ¿Te gustaría hacer algo acá? Sí, claro, me encantaría, pero el único que me dio la oportunidad fue el intendente de Ezeiza, Alejandro Granados. Estuve dos años y dejé por un problema que tuve con su hijo. Era el coordinador general del fútbol amateur de Tristán Suárez. Yo tengo el título de entrenador desde el 91, pero nunca se dio, es algo que no me atrae, aparte haber sido jugador no singifica que tenga la capacidad para dirigir. Y es una picadora de carne, no sé si podría subsistir en la jungla, aparte hay mucha gente que tomó un vuelo tan grande que el jugador de fútbol pasó a ser el último. En mi época había un escalafón, que el Flaco Menotti nos ponía siempre: la gente, el jugador de fútbol, el técnico y los dirigentes, en ese orden. Hoy, el jugador de fútbol está al final y hay un desfasaje. Los entrenadores se han mediatizado demasiado. Es un paso atrás muy grande que dio el fútbol.

75 ¿No te da para hablar con Passarella? A Daniel lo fui a ver una vez para pedirle laburo y no se dio. Del fútbol nadie me llamó para decirme si quería hacer algo, ninguno.

76 ¿Y eso te duele un poco? Me rompe las pelotas (silencio)… me rompe las pelotas. O sea, por ejemplo, yo llamé varias veces y muchos de los que dijeron que estaban nunca estuvieron, entonces es un poco la historia repetida de lo que es el fútbol hoy.

77 ¿Por qué creés que te dieron la espalda? El fútbol es una picadora en la cual terminaste y pasaste, ya está; si no seguís enganchado, fuiste. Yo estuve dos años como un mueble sin saber qué carajo hacer.

78 ¿Quiénes son tus amigos del fútbol? El Cabezón Potente, el Beto Márcico, Adrián Domenech, Killer, Baley, Ardiles, Bertoni.

CON MARCELO Trobbiani empezaron juntos en Boca y fueron campeones con la Selección Juvenil en el torneo de Toulon.

79 Viendo a Trobbiani, con el que empezaste en Boca, ¿no te dan ganas de trabajar con él en las selecciones juveniles? Claro que me encantaría, si nos conocemos de pibes, pero él no decide en AFA, ahí está Bilardo. ¡Cómo no me va a gustar estar en ese grupo?

80 Si pudieras elegir hoy, ¿qué te gustaría hacer? Coordinar divisiones inferiores del fútbol amateur, me encanta trabajar con los chicos.

81 ¿Sentís que se olvidaron de vos porque quedaste marcado por lo que te pasó? Si quedé marcado, será cosa de ellos, para mí perimió todo. Gracias a Dios, hoy tengo una mujer fabulosa al lado, un matrimonio fantástico. Con Adriana estamos juntos hace 10 años: es mi guía, mi cable a tierra, mi compañera, mi amiga, mi abogada, mi amante, todo en uno, fue la que me dio las ganas de volver. Uno tiene que volver a las raíces para darse cuenta de los errores que cometió en la vida y ella me hizo volver a mis raíces, me hizo volver a Ezeiza, mi barrio, me acompañó casi 3 años y medio viviendo y trabajando allá para el intendente de Ezeiza, en ningún momento me mezquinó su apoyo, eh. Si hubiese estado a mi lado antes, no me hubiese pasado todo lo que me pasó, sin lugar a dudas.

82 ¿Es cierto que tu papá quiso meter preso a tu hermano mayor? Sí, al que ahora vive en Carolina del Norte y dirigió durante 30 años. Estaba en una edad en la que hacía la colimba y al salir no tenías laburo. Un día le dijo: “Si usted no se va de acá, lo voy a meter preso”. Y lo hizo detener. Estaba vagueando y un policía lo paró y le dijo: “Usted levanta quiniela”. Mi hermano lo negaba. “Mire, tiene dos soluciones: o va preso o se va del país”. Mi viejo quería que tuviera un porvenir, y no volvió nunca más. Fue su salvación, acá lo veía con la mala yunta.

83 La palabra “esperanza” marcó tu vida. Estaba la “Fiambrería La Esperanza”, el Torneo “Esperanzas de Toulón” y el “Centro Juventud Esperanza” de Balcarce. ¿Qué significa cada uno? (Piensa) El torneo fue una gran alegría, mi primer título. La Fiambrería fue el orgullo de poder haberle dado una ocupación a mi viejo y la última perimió. Ese lugar no existió, fue una aberración, no me quiero ni acordar, porque ahí no curaban a nadie. Yo no me curé en ningún centro.

84 ¿Esperabas cosas de gente que te decepcionó? De muchos, la verdad que sí, pero esto es la historia de siempre: los que están al lado del campeón y después se van. Es una historia repetida, pero hay muchos que tienen una deuda muy grande conmigo. Allá ellos.

85 ¿Hoy seguís esperando? Hoy no espero nada de nadie, vivo la realidad con mi mujer, con mis dos hijos, la primera hija de Cavallero con Pata, que siempre vivió con nosotros y los dos hijos de Adriana y los dos nietos.

86 ¿No usás celular para que Adriana te filtre las llamadas indeseables? No soy de hablar mucho por teléfono y ella me maneja la agenda.

87 ¿Cual fue el click que te hizo cambiar? Adriana. Ella me salvó, fue la aparición que Dios me dio para una segunda oportunidad en mi vida. Me hizo recuperar la autoestima, me impulsó a volver a mis raíces, a ser más abierto, hablar, escuchar, antes era muy cerrado. Me hizo querer vivir.

88 ¿Qué representa el Borda, para vos? Nada. Fui a hacerme unos estudios de mi cabeza y nada más. Fui y salí, no me llevaron a ningún loquero ni me quedé ahí más de unas horas, eh (risas).

89 ¿Con tus hijos hablaste de lo que te tocó vivir con las drogas, te lo recriminaron, te perdonaron? Yo con mis hijos hablé todo siempre. Pusimos cosas en la balanza y es un tema que se solucionó en familia. Las explicaciones que hubo que dar se dieron; el amor a mis hijos y de mis hijos a mí estuvo siempre.

90 ¿Sentiste que tenías que pedirles disculpas? Al mandarse cagadas, uno como padre tiene que pedir disculpas, no es malo pedir disculpas. Ellos me dijeron que no tenía que pedirles disculpas, que ellos estaban para ayudarme a mí.

91 ¿Qué cagadas te mandaste? La peor de mi vida, una cagada que no volvería a repetir. Hay mucha gente que va y vuelve, yo estoy seguro que no volvería a hacer ninguna cagada de ésas (no nombra la palabra, pero habla de la droga).

92 ¿Tuviste miedo de morirte? Sí, pero en otro momento, hace unos años. Había terminado de almorzar y le dije a Adriana que no me sentía bien, me empezó a faltar el aire. Me estaba infartando. Llamó a la ambulancia y en 15 minutos estaba yendo al quirófano. “Señora, su marido se está infartando”, le dijeron. No me morí de pedo, porque me agarraron en la primera hora, me hicieron una angioplastia y a partir de ahí empecé a cuidarme con la comida.

93 ¿Pensaste en el suicidio alguna vez? Jamás.

94 ¿Cómo quedaste económicamente? Gracias a Dios, ahora estoy bien. Laburé muchos años con clínicas de fútbol en Estados Unidos, y ahora estoy en un proyecto para abrir unas escuelas y franquiciarlas.

95 ¿Qué pasó con el juicio que le hiciste al estado por tu detención en el caso Coppola? Está en la Cámara ahora, porque me habían regulado una porquería. El caso lo está llevando mi mujer y el doctor Taia.

96 ¿Superaste el rencor por lo que te hicieron Bernasconi y Yaría? Rencor no; les tengo odio. No vivo envenenándome con ellos pero son dos personas que no podían estar manejando un juzgado y un centro de recuperación. Es una vergüenza. No sé cómo reaccionaría si me los cruzo.

97 ¿Qué enseñanza te quedó de las cosas oscuras que viviste? No hay un mensaje para dar, creo que en la vida uno pasa por momentos buenos y malos pero lo importante es poder salir a la calle y mirar a la gente. Yo sé cómo fui, cómo estoy y lo que soy, y estoy orgulloso de eso.

98 Cuando te llamé para la nota, lo primero que me dijiste: “Sí, pero de drogas no hablo”. ¿Por qué? Porque para mí es un tema perimido, terminado.

99 ¿Muchos periodistas te siguen buscando por eso? Sí, claro, y yo no estoy para dar clases de nada, para mí es un tema que terminó, perimido completamente. Un tema del que no quiero hablar más.

100 ¿Te avergüenza? Estuve enfermo, la verdad es que estuve enfermo. Esa es la realidad. Y me curé.

Por Diego Borinsky. Fotos: Emiliano Lasalvia y Archivo El Gráfico

Por Diego Borinsky: 10/11/2012

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