Aguerre domina la bocha ante la mirada de Cambiaso y Gonzalo Pieres (foto: Alejandro Del Bosco).

La lluvia suele tener algunos desencuentros con el Abierto de Tortugas, pero este año la primavera realmente se ensañó con el certamen que se disputa en el country de la zona norte del conurbano bonaerense. Las primeras jornadas se desarrollaron bajo un cielo gris, pero las semifinales debieron reprogramarse por el mal clima y la final modificó su fecha en dos ocasiones. El duelo decisivo, que originalmente estaba estipulado para el 14 de octubre, terminó llevándose a cabo once días después y en la cancha 2 de Palermo. El enfrentamiento entre el hándicap perfecto del campeón argentino y la flamante conformación cien por ciento familiar del ahora máximo ganador de la historia de esta primera cita de la Triple Corona no defraudó y terminó definiéndose por un gol.

Comienzo lógico y predecible. Ni Ellerstina ni La Dolfina sufrieron mucho para alcanzar la final. Todos los equipos padecieron la falta de momentos adecuados para mover a sus caballos; y la reserva de los mejores ejemplares para la etapa más importante de la temporada lleva indefectiblemente a que las organizaciones más importantes saquen una clara ventaja con una caballada más amplia. Los cuartetos de General Rodríguez y Cañuelas están unos cuantos escalones delante del resto en esta materia, quizás acompañados por la estructura de los Novillo Astrada.

El nuevo posicionamiento de los Pieres ante la inclusión de Mariano Aguerre ubicó a Nicolás como back. En el debut triunfal en la Zona A, ante La Natividad, el más joven de la familia, luego de una caída y un fuerte golpe, debió ser reemplazado por Facundo Sola. Afortunadamente, no fue más que un susto y volvió sin problemas para estar presente en el triunfo ante Pilará.

La Zona B, por su parte, tuvo un inicio emotivo. La Aguada se estrenó con una victoria sobre Alegría, en una presentación con mucha carga afectiva. Luego de nueve temporadas juntos, los Novillo Astrada incorporaron un jugador ajeno a la familia, Guillermo Caset, quien ingresó en lugar de Eduardo, el mayor de ellos. En el primer compromiso, la nueva conformación del cuarteto de Open Door tuvo justamente como figura a su reciente adquisición, un jugador de 26 años que en este 2012 había sufrido el ataque de una bacteria y estuvo una semana en coma.

La Dolfina, mientras tanto, trotó hacia la final. Se impuso por cuatro a Alegría y por categóricos siete goles de diferencia sobre La Aguada. Un inicio tranquilo, vivido como la continuidad de lo acontecido en 2011, con un juego distribuido en la categoría de sus hombres, con poco traslado individual de la bocha y sin dependencia exclusiva de la figura de Adolfo Cambiaso.

La final de siempre
La lluvia llevó Tortugas a Palermo. Las canchas del country de Tortuguitas sufrieron mucho la gran cantidad de agua caída a fines de septiembre y principios de octubre. Las continuas postergaciones pusieron en peligro el cronograma del Abierto de Hurlingham y la decisión fue llevar la final a la cancha 2 de Libertador y Dorrego.

Por lo demostrado en el certamen, el encuentro se preveía favorable a La Dolfina. Los dos primeros parciales se presentaron extremadamente cerrados, con solo un gol a favor del campeón argentino. En el tercero, el curso cambió su rumbo. Ellerstina metió un parcial de 5-1 y pasó a comandar las acciones. El conjunto de 40 goles acusó recibo, equiparó el marcador y para el sexto chukker ya estaba dos goles arriba. En el mejor momento del cuarteto de Cañuelas, tres tantos en un minuto y medio comenzaron a justificar las aspiraciones de los hombres de negro.

Bajo presión y en circunstancias concluyentes, Ellerstina sabe que puede confiar en Facundo Pieres. El año pasado, en esta misma final y ante el mismo rival, protagonizó una de las actuaciones más espectaculares de los últimos tiempos y su equipo remontó una desventaja de siete goles. En esta edición hizo lo mismo y logró distanciar a los suyos lo suficiente para que el último esfuerzo del conjunto de Cañuelas resultase incompleto.

El 12-11 terminó de desatar dos actitudes muy opuestas. Por un lado, la de Aguerre: felicidad al conseguir un título con sus cuñados en su primera presentación. Por otro lado, la bronca de Cambiaso dirigida directamente a la Asociación Argentina de Polo, y en especial a su presidente Luis Lalor, acusándolos de ‘payasos’. Declaraciones fuertes por las cuales después ofreció disculpas, pero que dejaron en evidencia su malestar por verse forzado a jugar con tan poco margen de preparación para los caballos.

Para La Dolfina fue un karma y para Ellerstina, una bendición. La lluvia provocó un cambio en el tablero de este duelo que vienen manteniendo ambos elencos por la supremacía del polo nacional. Los hombres de negro han escrito un nuevo e importante capítulo: vencieron al único equipo de la actualidad con handicap perfecto y superaron, al menos en una categoría de la historia, al legendario Coronel Suárez.

La final
Ellerstina: Facundo Pieres 10 (5), Gonzalo Pieres 10 (3), Mariano Aguerre 9 (2) y Nicolás Pieres 9 (2). Total: 38 goles.
La Dolfina: Adolfo Cambiaso 10 (3), David Stirling 10 (2), Pablo Mac Donough 10 (3) y Juan Martín Nero 10 (3). Total: 40 goles.
Progresión: 0-1, 0-1, 5-2, 5-5, 7-7, 10-9 y 12-11.

Por Lucas Noel
0 comentarios

mensaje

Te quedan 500 caracteres
PUBLICAR