LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

Hernán Díaz 100x100: “Y pensar que con Leo nos matábamos a puteadas".

- por Diego Borinsky: 22/07/2012 -

El marcador de Sastre habla de Guillermo Barros Schelotto, Ramón Díaz, el descenso de River, Francescoli, Burgos, Messi, Maradona, Astrada, Ortega, su vida como jugador y técnico... Imperdible

Nota publicada en la edición de julio de 2012 de El Gráfico  

HERNAN, a los 47 años con más canas, ayudante de campo de su amigo Astrada en Argentinos.

 1 Completá la frase: que hayas ganado más títulos en River que Angel Labruna… Es una muestra de lo generoso que es el fútbol. Logré más cosas que tipos a los que no les puedo ni atar los cordones de los botines. Esa la tengo clara.

2 ¿Quién es Hernán Díaz? Un tipo sencillo, que disfruta de su familia y que intenta ser buena gente. Como jugador, bastante normal, siempre di lo máximo que podía. Y eso creo que logré transmitírselo a la gente.

3 ¿Está bien decir que sos el desastre más famoso? Mejor si separás las dos palabras y ponés la mayúscula: “de Sastre”
.
4 ¿Los de Barrancas no se quejan? Yo siempre dije que nací en Barrancas, Santa Fe, pero cuando tenía un año, a mi viejo, que trabajaba en Entel, lo trasladaron a Sastre, y ahí pasé toda mi vida. Mis amigos y mi gente son todos de Sastre.

5 ¿Cómo nació el festejo de los goles con Astrada? Fue un acto reflejo, algo espontáneo, como si todavía fuésemos jugadores. Pasó en nuestro primer partido como técnicos, en 2004, y quedó como un ritual. Hoy, hasta Amato nos copió y lo hace con Almeyda.

6 ¿Leo no te dice: “Basta, pesado, dejá de abrazarme”? No, al contrario, si nos abrazamos es porque vamos bien.

7 ¿Y tu señora no se queja de que lo abraces más seguido a él que a ella? Ja, ja, no, porque a ella también la abrazo seguido.

8 Como jugador también festejabas los goles en forma desmesurada. Festejaba como loco los goles, sí. Medina Bello me había puesto “el festejero”. Lo hacía con los goles de los demás, imaginate cuando los metía yo. Por eso no entiendo cuando alguien mete un gol y no lo festeja.

9 ¿Quién era tu ídolo, de pibe? Gallego. Y mucho antes de conocerlo. En River, cuando él era ayudante de Passarella, mis compañeros me cargaban porque decían que yo era un chupamedias. Entonces les llevé un recorte de El Gráfico de 1986, donde había una nota con varios proyectos, cuyo título era “En esta tierra todos los días nace un crack” (ver foto). Ahí, yo decía que Gallego era mi ídolo. Carlos Monzón era otro. Y Maradona, claro… Ah, y José Luis Perales, también.

10 ¿Qué recordás de aquella primera nota en El Gráfico? Que fue la primera vez que viajé en avión en mi vida. Me habían elegido junto a Caniggia, Fabbri, Artime, Tuta Torres, ¡cada nene! Yo jugaba en la Primera de Central pero todavía vivía en la pensión. Tenía que ir a Buenos Aires y me mandaron los pasajes. Yo no tenía idea, ahí me explicaron lo de las bolsitas por si quería vomitar, pero lo más gracioso es que me estaba por subir al avión y la chica me dice: “Es la primera vez que viajás, ¿no? La próxima, andá al mostrador primero y hacé el check in”. ¡Qué animal, estaba subiendo al avión con el pasaje!

11 ¿A vos te pusieron en una nota de “cracks”? Ese periodista debe tener pedido de captura de Interpol. Pará, que en esa época jugaba bien. En Sastre era el habilidoso del pueblo, me ponían de mediocampista ofensivo o delantero.

12 ¿Cuánto te hiciste rústico? El que me inventó de defensor lateral fue Don Angel (Zof). Me quedó una frase de él: “Pibe, los que yo creo que son los mejores para mi equipo, quiero que estén de alguna manera”. Yo era volante por derecha, justo volvía el Pato Gasparini, entonces me preguntó si me animaba a ir de 4 y le dije que sí. A partir de ahí empecé a jugar de lateral.

13 ¿A qué edad arrancaste en Central? A los 11 años, en Central Sur, una filial de Central. No fue fácil: cuando mis amigos me venían a despedir a la estación de tren, todo me daba vueltas. Uno nunca sabe en qué va a terminar el fútbol y piensa si tanto sacrificio vale la pena, y eso me volvía a la cabeza cuando veía a mis amigos que se iban a bailar. Pero al final le daba para adelante. Yo valoraba mucho el esfuerzo de mis padres.

14 ¿Cómo te fue en el Club Atlético Sastre? Salimos campeones de la Liga local. Ese año hice la colimba y le pedí a Central que me diera el pase. Tremendos partidos se armaban. Un amigo mío decía: “El último, que traiga la llave de la ciudad y cierre, total no queda nadie mientras jugamos”. Te cuento una de la colimba, para que veas lo grande que es Sastre: estaba todo el grupo castigado, fueron a rescatarnos con unos lechones, y nos dejaron salir. Los chacinados son la especialidad de Sastre.

15 ¿Qué significa Los Andes en tu vida? Uhhh, una etapa hermosa. Habíamos ascendido con Central, pero como justo reestructuraron los torneos, teníamos que estar parados seis meses, entonces nos dieron a cuatro muchachos a préstamo a Los Andes: Galloni, Cuffaro Russo, Lanzidei y yo. Un torneo duro, se pegaba mucho, y nosotros éramos todos pibes y con nuestra inocencia salíamos a jugar. Venía a vernos gente de otros equipos. Perdimos la semifinal con Huracán, pero a la vuelta, Don Angel nos metió derecho a los cuatro en la Primera de Central, porque nos habíamos curtido de verdad. Terminó siendo un trampolín para nosotros. Guardo un recuerdo increíble por el cariño de la gente de Los Andes. Con muchos sigo en contacto.

16 ¿Es cierto que te fuiste a dormir pensando que te compraba Boca y terminaste en River? Es cierto. Boca estaba interesado en mí y fueron unos dirigentes a Rosario para conseguir el pase. Me fui a dormir convencido de que me compraba Boca, pero a la mañana siguiente abrí el diario La Capital y aparecí con la camiseta de River. Era un fotomontaje, pero no entendía nada, no tenía ni idea de que me buscaba River.

17 ¿Por tu estilo eras más para Boca que para River? Eso nunca se puede saber. Yo agradezco a Dios haber ido a River.

APENAS se concretó su pase a River, en 1989, Boca también lo quería pero aterrizó en Núñez con Batistuta.

 18 Tu primer día en el Monumental. Nos vinimos de Rosario con Batistuta en el Fiat 128 de él, porque nos habían comprado a los dos. Diluviaba y nos perdimos, agarramos por Maipú en vez de por Cabildo y nos fuimos a cualquier lado. No lo conocía demasiado a Bati, pero como nos habían vendido a los dos, y estábamos en Rosario, porque él jugaba en Newell’s, vinimos juntos. Era la primera vez que llegábamos a Buenos Aires, dos chacareros, no teníamos ni idea.

19 ¿Por qué te costó tanto ganarte a la gente de River? Al principio no andaba bien y me insultaban. Un día no aguanté y después de meterle un gol a Mandiyú se lo grité a la gente. Después pedí disculpas pero la verdad es que a veces uno no puede dominar al rebelde que lleva adentro. Con los años se fue dando, siempre tuve confianza en mí y me maté en los entrenamientos para revertir la situación.

20 ¿A qué compañero enfermaste más con tus gritos? Con el Negro Astrada nos volvíamos locos, nos matábamos a puteadas, creo que yo lo puteaba un poquito más. Pero le hacía bien al equipo, eh.

21 ¿Nunca la siguieron en el vestuario? Jamás, jamás salió del campo de juego, increíble, yo creo que si algo tuvo ese grupo de River es que éramos todos inteligentes, sabíamos a lo que apuntábamos, e íbamos para adelante. Terminaba el partido y nos matábamos de risa los dos de cómo nos puteábamos, otro que la ligaba también era Berti.

22 ¿Francescoli era el verdadero técnico de ese River? Enzo era el líder futbolístico: vos estabas apretado, sabías que se la tirabas con tres tipos encima y Enzo te solucionaba el problema. También era un líder fuera de la cancha, con su presencia, desde el momento en que le dijeron que no fuera los martes a entrenar, y él no solo no quiso saber nada sino que era el primero en llegar. Ahora, después, Enzo no era de hablar ni de arengar.

23 ¿Vos le pediste a Ramón Díaz que los dejara solos antes de la final de la Libertadores 96 para que hablara Enzo? Eso se agrandó demasiado. Le dije a Ramón, sí, pero es algo que pasa habitualmente. Nos juntamos, Enzo pidió un gran esfuerzo y recalcó que era su última oportunidad de ganar la Copa, después otro gritó “Vamos que hoy la ganamos” y otro “Hoy no se nos puede escapar”, esas cosas comunes.

24 Pero Ramón después se tomó su venganza y te limpió por ese pedido, ¿o no? No creo. Es más, y te lo digo sinceramente: no le guardo ningún rencor a Ramón Díaz. Por más que hayamos tenido diferencias, si es por River, hoy tenemos que estar juntos. Sí te puedo decir que como técnico aprendí que si a un jugador no lo voy a tener más en cuenta, lo llamo y le digo, cara a cara, en privado, la decisión. Es lo más sano y transparente. Eso fue lo que reclamé siempre.

25 Si vas al bar de la esquina y está Ramón en una mesa, ¿te ponés a charlar? No sé, pero voy a saludarlo, eso seguro. Después, si me responde el saludo o no, no lo sé, pero yo voy a saludarlo.

26 ¿Por qué creés que siempre se fue mal de los clubes? Ramón tiene una forma distinta de comunicarse con el jugador, una forma que no comparto, tampoco la juzgo, eh, es su forma y le ha ido bien.

27 ¿Quién te puso “Hormiga”? Nació en Central, no sé si fue el Negro Palma o Lanzidei pero no sé por qué me lo pusieron. Mi apodo de siempre fue Pancho. Me lo puso mi abuelo Ramón, a los dos años. De Francisco no tengo nada, pero son esas cosas típicas de los pueblos.

28 El compañero más inteligente. La Bruja Berti explotaba al máximo sus cualidades. Tenía algo que vi en pocos jugadores: llegaba siempre a la pelota un segundo antes, siempre la punteaba. Y eso que con la Bruja no arrancamos bien, incluso nos peleamos en un entrenamiento. Huguito Galloni fue otro de los grandes, era el mejor, lejos, de toda la camada de Central, pero tuvo una doble fractura y no se recuperó bien.

29 ¿Con Berti te fuiste a las manos? No, pero estuvimos muy cerca, porque Berti es loco, yo también soy calentón, nos dijimos un par de cosas y nos separaron. Hoy somos grandes amigos, no solo nosotros sino también las familias.

30 El compañero más divertido. Burgos, por escándalo. Al Mono nunca he dejado de extrañarlo. Le doy un 70 por ciento de responsabilidad en los logros de la gloriosa época de River: gran arquero, un tipo de un humor increíble, solidario, con carisma, que tiraba al grupo para adelante, siempre dispuesto a darte una mano, siempre contento. Unico.

31 ¿Y qué te genera ahora verlo tan serio, al lado de Simeone? No me llama la atención porque más allá de todas sus locuras, el Mono siempre fue un tipo pensante. Le tiró el rock pero se dio cuenta de que con el rock no podía ir a ningún lado porque era malísimo cantando y se metió en el fútbol. Ahí sí sabe.

32 ¿Lo felicitaste por la Europa League? Siempre hablamos con el Mono, antes de los partidos chateamos. El día que jugamos contra Racing, lo llamé para sacarle información de nuestros rivales.

33 Si jugaras de nuevo la final River-Juventus, ¿qué cambiarías? Todo. Me da bronca recordar aquel partido, porque teníamos un equipo increíble. Pero nunca nos terminamos de aclimatar, entramos como cansados y nos pasaron por arriba físicamente. Fuimos muy confiados, veníamos jugando en un nivel impresionante.

34 ¿Subestimaron al rival? Puede ser, tal vez deberíamos haber visto y recalcado más la parte física, contrarrestar un poco más eso, fuimos a jugar demasiado light.

35 El jugador que más te bailó. Comitas, en la Bombonera, cuando yo estaba en Central; Rivaldo, en un amistoso contra Brasil allá. Con Alfaro Moreno teníamos duelos interesantes. Y también Walter Fernández, que cuando yo empezaba era el terror de los marcadores de punta. ¿Querés que siga o está bien?

36 ¿El gol que le metiste a Alemania desde 30 metros fue la prueba de que los milagros existen en el fútbol? El otro día lo miraba por la tele y me sorprendió el espacio tan grande que me dejaron: cualquier burro como yo hubiera hecho lo mismo. Ese gol empujó bastante para que fuera al Mundial 94.

37 Tu día más feliz en el fútbol. El debut en Central, la primera citación a la Selección, la noche que levanté la Libertadores; hay muchos, pero si tengo que elegir uno, me quedo con el partido homenaje a Francescoli. Ese día fue terrible cómo me alentó la gente. Yo jugaba en Colón y cuando Enzo me hizo salir, la gente me regaló una ovación que te la cuento hoy y te juro que me pone la piel de gallina. En ese momento tomé consciencia de lo que era en River. Esa ovación me la llevo a la tumba.

38 Y el día más triste. Cuando erré el penal contra Boca, por el Apertura 92. Estuve dos noches sin dormir.

39 De todos los pibes a los que aconsejaste, ¿cuál fue el que más te escuchó? D’Alessandro. Cuando explotó, en una nota le pidieron que eligiera a cinco personas que lo habían marcado y nombró a su abuela, a su padre y a mí en el medio. Eso me emocionó. Ortega fue otro.

SASTRE, en Santa Fe, es la ciudad en que se crió y donde hizo todos sus amigos, aunque nació en Barrancas, Santa Fe.

 40 ¿Te acordás de tu última jugada como futbolista profesional? ¡Cómo no me voy a acordar! Me fui expulsado, terminé mi carrera con mi sello (risas). Fue contra Lanús, en cancha de River, última fecha del Clausura 2001. Si el árbitro hubiera sido más piola, nos llamaba a Klimowicz y a mí, nos tranquilizaba y listo. Me fui del fútbol como correspondía.

41 ¿Qué te quedó de tu etapa en Colón? Un gran agradecimiento a su gente por haberme abierto las puertas en un momento dificilísimo para mí. Estaba mal de la cabeza, con mi familia en Buenos Aires, extrañaba a River y no fue casualidad que sufriera allí el primer desgarro de mi carrera.

42 ¿Qué te dejó participar en un Mundial? Sentir la alegría de estar entre los 22 mejores jugadores de un país de 40 millones. Siempre había soñado con la sensación de estar en primera fila con la camiseta de mi país y que tocaran el Himno, como me pasó contra Bulgaria. Otra gran alegría fue haber tirado una pared con Diego. Me pasó al entrar en los minutos finales contra Nigeria.

43 ¿Alguna vivencia en particular, con Maradona? En el 88 fuimos con Central a jugar contra el Napoli, porque habíamos salido los dos campeones. Apenas lo conocía a Diego, de haber compartido unos días en una gira con la Selección. Bajamos y el conserje del hotel vino a preguntar por mí. Me asusté. “Tiene una comunicación telefónica”, me dijeron, en una época en la que no existían los celulares. Era una persona cercana a Diego, que me avisaba que Diego se ponía a mi disposición para lo que quisiera. Se me cayeron las medias y salí corriendo a llamar por teléfono a mi viejo: llorábamos los dos, no podíamos hablar. El partido lo ganamos 1-0 y Diego me dio su camiseta. La tengo bien guardadita: es la más sagrada que tengo.

44 ¿Lo ves a Messi a la altura de Diego? Ahhh… para mí Messi es un monstruo, sin lugar a dudas el mejor del mundo, y es argentino, pero soy de los que tienen a Maradona en otro nivel. Maradona no tiene comparación. Saquemos a Maradona y hablemos del resto. Messi es de otro planeta, un extraterrestre, pero yo ni entro en la comparación.

45 ¿Qué pasó con Iturbe, el “Messi guaraní”, al que tuvieron en Cerro Porteño? Iturbe es más veloz que hábil, más potente que gambeteador, pero todavía tiene que hacerse como jugador.

46 ¿Quién sabe más de fútbol: Ramón Edgardo Díaz o Ramón Angel Díaz? Ramón Edgardo, mi papá, Pipe para la gente de Sastre, sabe muchísimo. Después, negar a Ramón Angel sería de necio.

47 ¿A tu viejo lo cargabas mucho con lo del “Ramón Díaz bueno” y el “Ramón Díaz malo”? Algunos amigos lo cargaban. Sí recuerdo que mi viejo tenía una radio que la hacía arreglar siempre en el pueblo y no le cobraban porque se llamaba igual que el técnico.

48 Eras tan animal que hasta le pegabas patadas a tu viejo en los picados. ¿Verdadero o falso? Verdadero, aunque ahora ya no jugamos porque está grande y panzón, pero hasta hace unos 15 años le pegaba bastante porque me pisaba la pelota. Después, mi vieja ponía orden: “¡Basta, córtenla por favor!”. Y no nos dejaba más ir a jugar juntos.

49 Criaturita de Dios, ¿por qué eras tan distinto afuera de la cancha que adentro? Todos me lo decían: adentro me transformaba. Cuando entraba a jugar, si te tenía que liquidar, te liquidaba; pero cuando sonaba el pitazo, para mí terminaba todo.

50 ¿Siempre fuiste ventajero? Mirá, te voy a traer un recorte de una revista de Sastre, de 1984, cuando jugaba para el equipo del pueblo. Se llama La Fecha. “Hernán Díaz, trabajador incansable en este equipo (lee), además muy vivo para fabricar algunas faltas”. Ya venía de pibe la cosa.

51 ¿Nunca sentiste vergüenza al verte por la tele dar las piruetas que dabas? No, porque jamás entré a una cancha a decir: “Hoy voy a hacer esta pirueta”. Para mí, ganar era lo máximo, me salía, no sabía quién era en ese momento.

52 Sos tan “artista” que tu esposa no te creyó cuando tuviste apendicitis. ¿Verdadero o falso? Verdadero. Llegué de Japón después de perder con Juventus, con dolores de panza. “Ya se te va a pasar”, me decía. Pero a la noche me partía del dolor, llamé al doctor Ríos, me hicieron los estudios y ahí nomás me operaron de apendicitis.

53 ¿Bilardo o Menotti? De Bilardo aprendí muchas cosas, pero una de las pocas metas pendientes que me quedaron fue que me dirigiera Menotti. No conozco a uno que haya sido dirigido por Menotti que hable mal de él.

54 ¿Sos de mirar partidos en tus ratos libres? Yo soy un adicto al fútbol, me gusta mirar los partidos de cualquier lugar, escucho los programas de radio, me meto en internet y veo fútbol de Grecia. El fútbol es mi vida, sé que vivo por y para el fútbol, porque el fútbol me hizo ser quien soy, me hizo ser mejor padre, mejor esposo, mejor persona.

55 El mejor técnico que tuviste. Don Angel: me hizo como jugador.

56 ¿Sabés cuántas expulsiones tenés en superclásicos? Seis creo, ostento el triste récord de ser el jugador más expulsado en superclásicos.

57 ¿Tenías más cábalas como jugador o ahora como técnico? Como jugador tenía más, un millón; ahora no tantas, pero están. Sé que los resultados pasan por el trabajo, por la calidad de los futbolistas y que las cábalas no deberían existir… pero bueno: es fácil decirlo y bastante difícil cumplirlo.

58 Como compañeros, con Leo se mataban a puteadas, ¿como técnicos siguen con la misma tónica? Es que ahora no jugamos más, es otra cosa. Aparte, pensamos parecido. Si hay algo bueno que tenemos, y por eso creo que continuamos juntos, es que podemos ver algo distinto; pero jamás tuvimos un sí o un no, nunca una discusión. Somos muy parecidos, más allá de que en la personalidad Leo es más tranquilo. A veces me asombra lo calmo y pensante que es. En eso lo envidio.

59 ¿Son una dupla técnica? No. Leo es el técnico y yo el ayudante. Es muy abierto, él escucha las opiniones de todo el cuerpo técnico, pero la última palabra la tiene Leo.

60 ¿Antes eras más eléctrico y ahora bajaste los decibeles? Estoy un poco más maduro, pero igual lo vivo con la intensidad de siempre, y festejo los goles.

61 ¿En River te veían como el monje negro del técnico? Algo de eso puede haber. En River te ganás enemigos lógicos, porque River es demasiado grande, pero gracias a Dios puedo entrar al Monumental y mirar a todos a la cara. Siempre fui de frente y las cosas que tuve que decir, las dije de frente. En River, por dos plateas te matan. Aparte, mi función como ayudante de campo era que a Leo le llegara la menor cantidad de problemas posibles, filtrarle un poco, y muchas veces me tuve que enfrentar con gente por ese tema.

62 Dame un ejemplo. Cambiás el horario de una práctica, capaz que no le avisaste a alguien, y ahí ya te ganaste un enemigo: por qué sabe él y no yo. O si decimos: preferimos usar las camisetas tradicionales y no las otras. O vamos de pretemporada acá y no allá. Hay tantas propuestas, tantas ideas, que vos te quedás con una, y los que tienen las otras pasan a ser enemigos. Es tan grande River que cualquier cosa se toma como algo personal, hay muchas decisiones para tomar.

EN LA UTILERIA de River, época dorada con Gallardo, Astrada, Escudero y Sorín.

 63 ¿Se juntan con tus excompañeros de River? Cada tanto nos juntamos a comer. El Mono, Enzo, Ortega, Rivarola, Leo, Gancedo, Mariano Juan, Lavallén, Escudero.

64 ¿Te costó cortar el cordón umbilical con River? Claro, con Leo pasamos 15 años en el club. El día que dejé de jugar, me costó horrores despegarme de River, si hasta tuve que ir al psicólogo por este tema. A mí, cuando dejé River, me llamó Mostaza para ir a jugar a Racing, pero le tuve que decir que no, no podía entrar al Monumental con otra camiseta.

65 ¿Por qué al psicólogo? Dejé de jugar a mediados del 2001 y me entrenaba más que cuando jugaba: corría 12 kilómetros en Palermo, iba al gimnasio, todavía me sentía un jugador de fútbol, recibí ofertas, pero no podía, estaba atado a River. Me ayudó muchísimo empezar a trabajar al año como secretario técnico, con Pellegrini de entrenador, estar ligado a River, a la Primera, a las Inferiores, ir a la pensión, hablar con los chicos.

66 ¿Ya cortaste ese cordón? Creo que nunca lo voy a cortar, porque me pasa de ir a un restaurante y viene un hincha de River y se saca una foto. Todavía me pongo mal cuando pierde River, mi hija más grande llora por River; ya está en casa el tema.

67 A la distancia, ¿manejaron bien el tema Ameli-Tuzzio? Fue algo raro y lo vamos a guardar en la intimidad. Sólo digo que obramos pensando en el bien de River y del grupo.

68 ¿Ves una semifinal de Libertadores y te ponés a llorar? Llegamos tres veces y no la pudimos pasar en ninguna. Dos con River y una con Cerro Porteño, pero el día que nos eliminó Santos en casa, el estadio ovacionó al equipo. Terminamos 3-3, habíamos perdido 1-0 en Brasil, pero fue un momento buenísimo a pesar de la eliminación.

69 ¿Qué les dejó esa experiencia? Conocimos un club increíble, el más popular de Paraguay, la gente te brinda hasta lo que no tiene, es muy hincha del club, gente buena. Nosotros eliminamos a Colo Colo en fase de grupos, y en el aeropuerto nos esperaban mil personas a la madrugada. Los tres partidos de cruces eliminatorios fueron récord de recaudación en la historia de Paraguay, ni siquiera cuando Olimpia ganó la Libertadores llegó a tanto.

70 ¿Por qué se fueron, entonces? No anduvimos bien en el campeonato, quizás nuestro mensaje ya no llegaba como antes. La mayoría de los jugadores no querían que nos fuéramos, pero también nos fuimos para dejar la puerta abierta de cara al futuro y evitar ese desgaste que no le sirve a nadie.

71 ¿Qué pasó con Scarabino, que Leo lo quiso tirar por la ventana? El que lo quiso tirar por la ventana fui yo. El equipo venía espectacular, la gente nos decía: ¿Cuánto hacía que no veíamos a Central así? Estaban Di María, Vitti, Conca, Wanchope. Un día después de un cuadrangular en que la rompimos, nos echaron. Scarabino nos explicó que el tema no pasaba por lo deportivo ni porque éramos malas personas, sino porque el grupo inversor quería que nos fuéramos. Ahí le dije que me daban ganas de tirarlo por la ventana. Todavía hoy que no sé por qué nos tuvimos que ir.

72 ¿Qué aprendiste en estos casi 10 años como entrenador? Uno crece en su profesión con los partidos, la convivencia con jugadores de distintas personalidades, los diálogos, tuvimos nuestra experiencia en otro país. Una de mis conclusiones es que siempre dependés del jugador. Soy un convencido de que el entrenador es importante pero no tanto como el jugador. Ni Bielsa ni Mourinho ni nadie puede hacer milagros sin jugadores.

73 ¿Quién es el mejor técnico del mundo, hoy? Bielsa, Mourinho… Yo leo y todos dicen pestes de Mourinho, pero después escuchás a los jugadores y no hay uno solo que te hable mal de Mourinho, eso me marca que Mourinho es un muy buen entrenador.

74 ¿Por qué cuesta encontrar marcadores de punta en el fútbol argentino? Porque el fútbol cambió con los carrileros y la línea de tres. Los chicos hoy se van a probar y no dicen “Soy lateral”, dicen “Soy carrilero”. Ese es un problema. Otro problema grande es que se perdió el sentido de pertenencia en los clubes. Cuando era secretario técnico en River leí una nota que le habían hecho a un chico de Inferiores en la que decía: “Mi sueño es ser como Ronaldinho y jugar en el Milan”. Fui a la pensión y les dije a todos: “La próxima vez que uno diga algo como esto, lo echo”. El pibe tiene que soñar con jugar en la Primera de River y ser como Francescoli. River le daba la comida, el estudio, la cama, todo, eso también me parece que es importante recuperar en los clubes, el sentido de pertenencia.

75 ¿Verón les bajó el pulgar en Estudiantes? Para nada. Cuando vos te sentás en un banco de suplentes para enfrentar a tu exequipo y de 11 jugadores te vienen a saludar 10, significa que algo bueno hiciste. Eso nos pasó cuando jugamos contra Estudiantes. Y Verón vino, eh, te lo digo por las dudas. Es más: seguimos teniendo relación con jugadores de Estudiantes al día de hoy.

76 ¿A Pellegrini le rodearon el rancho en 2003 para agarrar el equipo? Eso alguna vez lo escuché, pero nada que ver. Manuel Pellegrini es un técnico y una persona excelente, tengo el mejor concepto de él, y es un hombre tan seguro de sí mismo que estoy seguro de que jamás pudo pensar eso.

77 ¿Viste cosas sucias desde que sos entrenador? En el fútbol hay de todo. Lo bueno es que en el fútbol, también, nos conocemos todos. Comentarios hay un montón, yo no pongo las manos en el fuego por nadie salvo por los que conozco, pero tengo la suerte de poder caminar con la cabeza alta.

CON INTENSIDAD vive los partidos en el barco al lado del Jefe Astrada, aunque en los últimos años se ha calmado un poco.

 78 Después de dirigir a un gigante como River, ¿cuesta el día a día en clubes más chicos? No, porque yo amo lo que hago. Nosotros nos arraigamos mucho en los clubes por los que pasamos. En Central estuvimos muy poquito pero jamás iríamos a Newell’s. Por la gente, por el sentido de pertenencia que vimos en los jugadores, por cómo nos trataron. Yo me hice hincha de Cerro Porteño, y hoy me mando mensajes con gente del club, sé lo que pasa. De Argentinos ahora sé un montón de cosas, fui a ver la película de su historia que hace poco sacó el periodista Víctor Tujschinaider, entonces te vas sintiendo parte. Ese es el tema.

79 ¿Tuviste muchas discusiones con jugadores siendo ayudante? Es el que hace el trabajo sucio, ¿o no? Es un poco el nexo. Seguro que hubo jugadores a los que les comunicamos decisiones que no les gustaron. Leo, por ahí me dice: “Hablá con Fulano”. Y lo hago. Me pasó con Enzo Pérez. Leo me pidió que hablara porque no lo veía bien. Nos juntamos, nos dijimos las cosas, qué te pasa, pim, pam, y a partir de ahí cambió muchísimo. A Enzo Pérez no lo descubrí yo ni es un gran jugador porque yo hablé con él, lo aclaro para que no digan que me creo el descubridor, pero estoy seguro de que lo ayudamos para que triunfe en Estudiantes, y hoy tenemos una gran relación. Por eso, nuestra consigna es siempre la misma: decirnos las cosas en la cara, aunque duela.

80 Algunas definiciones: Mostaza Merlo. Me llevó a River y en mis peores momentos me dijo, convencido: “Tranquilo, que vas a triunfar en este club”. Lo aprecio mucho.

81 Ariel Ortega. Además de mi compadre, porque soy padrino de su hija Sol, es como mi hermano menor. Lo quiero muchísimo. Estuvimos distanciados un tiempo por sus problemas, pero hace poco nos vimos en la comunión de su hijo y lo sigo queriendo como a un hermano.

82 ¿Se distanciaron por temas futbolísticos? No, nada que ver con el fútbol. Ariel se enojó pero fue por sus problemas, es difícil lo que tiene, y se dice que en esos casos por ahí te agarrás con la gente que más querés o con la que te canta la justa, pero yo le tengo un gran aprecio como persona. Como jugador, para mí está en el podio de los tres mejores con los que compartí cancha: Maradona, Francescoli y Ortega. Ariel se merece una despedida a lo grande de River.

83 Francescoli. Un monstruo del fútbol. Al lado de él, no podés no aprender. Sin hablar demasiado, Enzo fue un espejo para todos. Gran persona.

84 Ramón Díaz. Compartimos la habitación como compañeros y teníamos gran afinidad, iba a comer a su casa. En su etapa como DT, nunca tuve un enfrentamiento con él.

85 Pero él sí tuvo con vos. No directamente, o por lo menos nunca lo supe. De sus decisiones me enteraba por el pizarrón. Hubiera preferido otra cosa.

86 ¿En qué se equivocaron en tu primera etapa en River como DT? Lo primero que pienso ahora es, quizás, en no haber tomado decisiones en el momento justo. Después de salir campeones debimos haber hecho un pequeño recambio y no lo hicimos, a lo mejor por pensar en la economía del club. Teníamos 2 o 3 jugadores importantes para traer y preferimos confiar en los que nos habían dado resultados. Hoy pienso que cuando se logra algo, tenés que hacer cambios, debe llegar gente. Eso te genera movimiento, competencia, es muy importante.

87 ¿Y en qué se equivocaron en la segunda etapa? Quizás confiamos demasiado en la palabra de Passarella. El nos había dicho que nos iba a aguantar hasta el siguiente torneo para que pudiéramos reforzar el plantel, y jamás desconfiamos de eso. Para mí la palabra es muy importante, por eso nos sorprendió que nos echara.

88 ¿En esta segunda etapa ya se vislumbraba que River podía terminar en la B? No. Se veía que el equipo necesitaba encaminarse pero River es River, todavía no concibo que River esté en la B. Dicen que todo empezó cuando River terminó último en 2008, pero si le ganabas a Belgrano en el Monumental, no te ibas a la B…

89 ¿Passarella les pidió que no pusieran más a Ortega en el equipo, ustedes no le hicieron caso y por eso los terminó echando? Ehhhh… son cosas de la intimidad. Nosotros lo pusimos porque éramos los que decidíamos y creíamos que Ortega estaba para jugar.

90 Insisto: ¿esa decisión les costó el puesto en River? No te lo podría responder yo.

91 ¿Passarella los echó por teléfono en el vestuario? Sí, después de empatar 0-0 con Atlético en Tucumán se comunicó con nosotros, que estábamos en el vestuario, y nos dijo que no íbamos a continuar. Nosotros creíamos que podíamos revertir la situación, pero tanto Leo como yo siempre pensamos que River está por encima de todo, entonces volvimos, nos juntamos, la reunión creo que duró 5 minutos y se terminó. Lo que no necesitábamos nosotros eran explicaciones. Esto es muy simple: Daniel es el presidente y te dice si quiere que sigas o que no. Si quiere que sigas, listo, me das tu apoyo, y nos tiramos debajo de un tren si es necesario. Y si no querés que siga, listo, no me expliques, ya está.

92 ¿No te dio bronca que terminara así una historia con una persona con la que lograron tantas cosas juntos? Daniel fue una especie de padre futbolístico, tanto para Leo como para mí, esas cosas no se olvidan. Le tengo un gran respeto y no le guardo rencor, pero yo soy de otra forma, actúo de otra manera y en casos así uno se desilusiona, se siente un poco defraudado, pero nada más, cada uno es como es.

93 ¿Qué sentiste el día del descenso? Me mató el llanto de mi hija mayor, Luli, que tiene 20 y es muy fanática, y a su vez el llanto de Mora, la más chiquita (8), que lloraba porque lloraba su hermana. Un desastre. Verlas llorar por River me mató. Es difícil explicar la tristeza que sentí. Yo me senté toda esta temporada a ver los partidos de River en la B con Luli, pero me levantaba a cada rato por los nervios. “Vení, quedate conmigo”, me decía ella, pero no lo toleraba. Yo vi un cuadro colgado en la concentración, con el ranking de la Federación Internacional de Estadísticas, y ahí estaba River primero del mundo. Atrás venían Barcelona, Real Madrid, Juventus, por eso me dolió mucho, porque fui parte, no era el lugar que River merecía. Me puso mal porque lo quiero a River.

94 ¿Fuiste a la cancha contra Almirante? No pude por los nervios. Agarré el auto y nos fuimos para Sastre a la hora del partido, no podía verlo, pero en Rosario no aguanté y paramos en una estación de servicio a mirar el primer tiempo. No me bancaba y volví a agarrar el auto. Grité los dos goles escuchándolo por la radio. Sentí un alivio impresionante, como todos los hinchas de River. Esa es la palabra: alivio.

95 ¿Con Almeyda qué onda tenías? Cuando apareció, Matías fue el que me destronó en los tests físicos de las pretemporadas. Yo era bueno, terminaba primero; pero cuando llegó este, lo quería matar porque me pasó. Un fenómeno el Pelado, gran persona, un tipo muy noble, sano. Me puse muy contento de que fuera el técnico del ascenso, de verdad.

96 ¿El Mellizo Guillermo te hizo entrar como un caballo en la Libertadores del 2004? Puede ser que sí, que me haya hecho entrar. Fue un acontecimiento único, con circunstancias únicas y como siento mucho a River, creo que me dejé llevar por el clima.

97 ¿Te arrepentís? Sí, claro, porque no fue bueno para nada y terminaron echando a Sambueza. River jugó bien ese partido pero al final, ellos metieron todos los penales y nosotros erramos uno y nos eliminaron.

98 ¿Los penales son una lotería? No: hay que saber ejecutarlos y tener un poco de suerte porque el arquero puede tener estudiado a todos los ejecutores; pero ese día, el que patea decide cambiar y listo. Hay un porcentaje de suerte y otro que no, no sé cuánto de cada uno.

99 Salís a la calle y te cruzás con el Mellizo Guillermo, ¿qué hacés? Tengo una anécdota con él: en la cancha nos matábamos, nos odiábamos. Y una vez nos teníamos que encontrar en la Selección, entonces le dije a mi señora: “Yo voy dispuesto a pelearme”. Y nada, jugamos un partido a las cartas, un tipo normal, humilde, me pareció buena gente. Y yo afuera de la cancha también soy un tipo totalmente normal.

100 Habrá que reservar entradas para los Argentinos-Lanús: vos y Astrada de un lado, Guillermo y Gustavo del otro… No creo (risas), en Paraguay ya nos cruzamos un par de veces con Gustavo y nos saludamos sin problemas. Yo qué sé: por ahí nos miramos y nos decimos algo, pero estamos todos más grandes, ya no da para pelearse.

Por Diego Borinsky. Fotos: Emiliano Lasalvia y Archivo El Gráfico
 

Por Diego Borinsky: 22/07/2012

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El Superclásico expuesto

El Gráfico no se rinde y quiere compartir las mejores imágenes de nuestro fotógrafo Alejandro Del Bosco de la victoria de River 2 a 0 frente a Boca en la Bombonera. 17 instantes del clásico de los clásicos.

El mejor resumen del superclásico con sonido ambiente

Lo más importante del gran triunfo de River en la Bombonera. Con justicia el equipo de Gallardo venció a Boca con dos golazos: el Pity Martínez en el primer tiempo y Scocco en el segundo.

Los goles del domingo

Los goles de Tigre 0 -Huracán 2 (Garro y sensacional de Mendoza) , San Martín (SJ) 1 (Alvarenga)- Atlético Tucumán 3 (Acosta, Rodriguez y Matos ), y Gimnasia 1 (Silva) – Central 1 (Gil).

El 2-0 de River fue un golazo de Scocco

Gran jugada entre Quinteros y Borré y definición impecable de derecha del goleador de River para el 2 a 0 frente a Boca, que no encuentró el camino. Con sonido ambiente.

Conexión sudamericana II: Vidal-Messi

El chileno Arturo Vidal comenzó de titular en el Barcelona y le dio una gran asistencia al argentino para el primer gol del Barcelona, que jugó con 10 hombres gran parte del partido y empató 2-2 con el Girona en casa.

Conexión sudamericana I: Cavani - Di María

En su visita al Rennes , el poderoso PSG perdía hasta que se conectaron de memoria el uruguayo Cavani, dejándola pasar, y el argentino Ángel Di María sacando un tiro extraordinario. Al final vencieron los parisinos 3 a 1.

El zurdazo inatajable del Pity en la Bombonera

En menos de 15 minutos River abrió la cuenta en el superclásico: después de unos rebotes en el área, Pity Martínez tomo el balón como vino y, sin que pique, saco un disparo formidable para dejar mudo al público local

23 de Septiembre de 1959, ¡Así se le pega a la pelota!

Héctor Osvaldo Facundo, parte del recordado ataque del San Lorenzo Campeón de ese año junto con Ruiz, Omar García, Sanfilippo y Boggio. Dueño de una pegada formidable y gran visión de juego.