El piloto de motos italiano Ricardo Russo festejó antes de tiempo y lo pasaron todos.

En casos como este, cuesta atender las formas periodísticas y tratar de informar con objetividad. Un extenso listado de calificativos calza al molde para describir el blooper del italiano Riccardo Russo. Se ve que el motociclista nunca escuchó ese famoso proverbio que sugiere no festejar antes de tiempo. ¿O acaso nunca supo bien las reglas de la competición? Una de dos. De otro modo no se explica cómo pudo ser protagonista de semejante papelón en el Superstock 600 de Italia. Encabezar el cuadro durante gran parte de la carrera, llegar a la última vuelta como líder absoluto, encaminarse a una victoria seguro, de punta a punta, como le gusta decir al palo fierrero. Tanto sacrificio para confundir el número de vueltas y celebrar cuando todavía restaba una para el final.

Fue en el autódromo de Mugnello, por el Campeonato italiano de Velocidad en la categoría Superstock 600. El hombre levantó el puño bien alto, aminoró la marcha y se levantó del asiento. Así, parado, empezó a revolear las manos por el aire celebrando lo que, creía, había sido una cómoda victoria. En eso andaba cuando advirtió el error imperdonable. Claro, le resultó extraño que ninguno de sus competidores aflojara la marcha y le siguieran pasando a su lado como si fuera el inicio de la carrera. Pero ya era tarde para remediar la confusión. Más de diez motos los habían dejado atrás. En pocos segundos pasó del liderazgo al rezago sin derecho a réplica.

EL PILOTO italiano creyó que había ganado la carrera, pero aún faltaba una vuelta. Tremendo blooper.



Después de ver las imágenes, es difícil no conjeturar acerca de este risueño episodio. Es que tal vez el italiano haya sido atacado por unas ganas terribles de ir al baño. Si es así, a sacarse el sombrero: qué manera decorosa y sutil de pedir permiso para ir al baño. ¿O a último momento recibió una oferta cuantiosa por renunciar a la victoria?

0 comentarios

mensaje

Te quedan 500 caracteres
PUBLICAR