LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

Ibarra 100x100: "Jugué casi toda mi carrera con los ligamentos rotos y nunca me molestó"

- por Diego Borinsky: 16/05/2012 -

El gran marcador de punta y su admiración por Riquelme, sus viajes entre El Colorado y Europa, por qué nunca tuvo representante y su pelea con Mourinho, entre otros temas jugosos.

Nota publicada en la edición de mayo de 2012 de El Gráfico 

EL NEGRO en su casa, la Bombonera. A los 38 años empezó a trabajar en las inferiores con Angelici como presidente.

1 Confesalo: ¿sos argentino o brasileño? Ja, ja, si me trajeron de otro lado de chiquito, no lo sé, por lo que me contaron nací en Colonia Pastoril y me crié en El Colorado, Formosa, Argentina. Por mi estilo de juego parecía más brasileño que argentino, es cierto. El Santos me vino a buscar, también Fluminense. Fue raro que un país que saca siempre laterales haya venido a buscar a uno argentino. Para mí fue un orgullo pero estando en Boca no pensé ni cinco minutos en irme a Brasil.

2 Está bien puesto “Ze Ibarra”. Muy bien. Vine con Colón a jugar en la Bombonera y estuve intratable. Pompei me tenía que marcar; Bilardo lo volvía loco y en un momento no daba más, porque yo iba, iba, iba. Pompei me gritaba “Negro, la puta que te parió, pará de correr que me están puteando de los cuatro costados”. Ganamos 3-1 y El Gráfico me bautizó Zé Ibarra. Con Tito nos reencontramos en Boca, él como DT interino, y nos reíamos de esa noche.

3 ¿No te gustaba jugar de cuatro, puede ser? Es verdad. Fui volante hasta que Chabay me puso de lateral en Colón. No sé si lo hizo porque me vio condiciones o porque me quería limpiar. Agarré la camiseta y no sabía cómo marcar, me costaba, pero suplía defectos con mi velocidad. Como volante, vas a buscar la pelota y no estás tan pendiente de lo que pasa. Atrás, había muchísimas cosas que no sabía y fui aprendiendo con los partidos.

4 ¿Estás retirado o podés ser un caso Almeyda? No, Almeyda se fue joven, yo ya tengo 38, si aparece algo extraordinario para promocionar el fútbol en algún país, quizás me entreno un mes y voy.

5 ¿Te retiraste o te retiraron? Me retiré sin pensarlo. O sea: no me renovaron el contrato. Si me hubieran renovado un año más, jugaba un año más y me retiraba en Boca. No me lo renovaron... y me retiré en Boca lo mismo (risas), pero la relación con la dirigencia no estaba nada bien.

6 ¿Por qué? Por todas las cosas que pasaron. Contrataron a Basile, no le dieron refuerzos e hicieron lo imposible para que se fuera y presionar a Bianchi. Carlos también se tuvo que ir. Demasiadas desprolijidades. Y metieron a Alves para que nos limpiara a Palermo, al Pato y a mí, de una manera que no correspondía.

7 ¿Estabas físicamente para seguir jugando? Sí, de hecho fui el único que viajó a la gira por Estados Unidos con los pibes. Esperaba que me hablaran de frente, sólo eso: “Hugo, vamos a renovar la sangre; si querés colaborar con nosotros, bien; si no, tenés el pase libre”. Me la hubiera bancado porque uno conoce las reglas, que vayan de frente con alguien que le dio tanto a la institución es lo mínimo.

8 ¿Sentís que te fuiste por la puerta de atrás? Sentí que no fui reconocido por quienes conducían el club, que se deben a la gente. Y eso que Ameal ni siquiera había sido elegido por los socios. Su frase “Yo no sé nada de fútbol” lo resume todo.

9 Te fuiste de Boca y se dijo que ibas a jugar en Independiente, en Boca Unidos, ¿qué pasó? En Boca Unidos no hice pretemporada, tuve una charla con Luis Medero, un amigo, pero ya no tenía ganas, incluso había desistido de Independiente. Después de Boca, es muy difícil ponerse otra camiseta.

10 ¿Por qué, entonces, no anunciaste tu retiro ahí? Me tomé un tiempito más para ver qué surgía, pero la mayoría de los clubes tenían problemas y no me daban ganas de jugar así. Si hubiera aparecido un Vélez o un Lanús, quizás me encendía la llama para jugar una temporada más, habría sido difícil igual, por lo que significa Boca, pero no se dio.

11 ¿Por qué te llamaste a silencio? Porque fui así toda mi vida, no soy mediático, no me gusta, sólo hablo cuando siento que es necesario. Vine tranquilo al club, ganamos muchos títulos, y me fui tranquilo. Es mi personalidad.

12 ¿No saliste a hablar para no tener que hacer pelota a los dirigentes de Boca? Si los dirigentes de Boca se hicieron pelota solos... No hacía falta que los hiciera mierda yo.

13 ¿Te bajoneaste con el retiro? Costó un poco no tener el día a día, al principio, levantarme y no venir a entrenarme, pero la adrenalina de los domingos pasó a ser tranquilidad. Es formidable venir a la Bombonera y ver los partidos con tranquilidad, los puedo disfrutar.

14 ¿Te temblaron las piernas cuando te dieron la plaqueta hace unas semanas, en la Bombonera? Fue una emoción enorme pisar el césped de esa cancha después de tanto tiempo, con toda la gente coreando mi nombre, ¡miércoles! Algo hiciste bien. Y una lágrima se me cayó...

15 ¿A un duro como vos se le cayó una lágrima? Uno parece duro hasta que te pasan estas cosas tan lindas que tiene el fútbol. Se te viene todo encima: alegrías, tristezas, nostalgia, partidos, la sensación de que todo esto pasó rápido. No recuerdo haber llorado de emoción por un partido, pero esta vez fue fuerte.

16 ¿Y qué se siente entrar al club todos los días? Es bárbaro, como cuando jugaba: terminaba de entrenar y nos tomábamos unos mates o íbamos a almorzar. Hoy lo hago con El Flaco, con Román, con Clemente, con el Burrito.

17 ¿Cómo surgió la idea de trabajar en Inferiores? Nació de Angelici. Creía que para las inferiores necesitaba el perfil de una persona como yo para congeniar con el Coqui Raffo. Es un proyecto ambicioso por el que pretende ver en su último año de gestión a 5 o 6 jugadores de Inferiores en la Primera.

18 ¿Cuál es tu tarea? Raffo le da una proyección al juvenil y lo mío es acompañar e inculcarle a cada chico el perfil de futbolista de la Primera de Boca, hablarle para que llegue a triunfar aquí, que no piense en irse antes de dejar una imagen linda. Ponerse la camiseta de Boca no es algo sencillo, y los chicos deben ir entendiéndolo.

19 Les das el golpe de horno final. No, esto es un trabajo de hormiga, les hablamos de a poco para que, cuando pasen al plantel profesional sepan de qué se trata. A mí nadie me habló, y caí un día a jugar con esta camiseta y a arreglármelas como pudiera. También, si Román o Schiavi pueden ir a compartir una charla, sería buenísimo. Está en mi cabeza.

20 ¿El 4 es una especie en vías de extinción? Sí, por eso estamos inculcando un trabajo para convencer a un chico que va a probarse como volante que juegue de lateral. Si le vemos condiciones, claro. Los chicos llegan y dicen: “Soy volante”, y no le dan importancia al lateral.

21 ¿Es muy diferente jugar de volante que de lateral? Yo creía que era volante pero un técnico me puso de cuatro y aprendí. Como lateral, agarrás al rival y al campo de frente, eso está bueno, y cada vez que atacás, lo hacés por sorpresa y con pocas posibilidades de equivocarte. A los pibes no les resulta atractivo el puesto, porque marcar no les gusta.

22 ¿Tuviste algún espejo? Nadie en especial, sí admiré a los laterales brasileños. Les daban la pelota cerca del área y no la tiraban afuera, salían jugando, eso siempre me gustó, tiene que ver con cómo siento el fútbol.

23 Estás en el club, ¿no te pica el bichito de jugar? Y... los veo practicar y me dan ganas. Al principio me costó no tener el entrenamiento, el día a día del vestuario, los mates con los compañeros. Ese cosquilleo sigue estando, pero el no jugar partidos oficiales lo superé bien. Estoy más relajado y puedo disfrutar de ver los partidos, sin la obligación de decir “Hoy tengo que sacar lo mejor de mí para ganar un partido”.

24 ¿Riquelme no te dice: “Negro, vení a jugar”? “Vos dejaste el fútbol, ¡estás loco!”, me dice. Pero son decisiones personales. Creo haber dado lo mejor y estoy feliz por eso.

25 Si te entrenás un par de semanas, ¿estás para jugar? Sí… para jugar con los amigos. Si me entrenara tres semanas podría llegar a jugar, pero es momento de los jóvenes.

26 “La pelota no te va a dar de comer”. Ja, ja, fue una frase de mi viejo cuando tenía 14 años. Somos 10 hermanos, y siempre había un par para jugar a la pelota todo el día y él me decía que el estudio era lo que nos iba a dar de comer. Nosotros descuidábamos la escuela para ir a jugar a la pelota, me llevaba un par de materias y, cuando me venían a buscar los entrenadores los fines de semana, mi vieja no nos dejaba ir como castigo. Y el viejo decía: “La pelota no te va a dar de comer, el estudio sí”.

27 Se la habrás recordado cuando vivías en Mónaco... Sí, sí, con los primeros dineros del fútbol fui una vez a El Colorado con un televisor y un equipo de música para la casa, y les remarqué que esos regalos venían de la transpiración por correr detrás de una pelota.

28 Igual te daba de comer en esos partidos por la vaquilla, ¿o no? Tremendos duelos. Los fines de semana se armaban los campeonatos por las vaquillas. Se pagaba una inscripción y venían equipos del campo. Se jugaba todo el día, cuando oscurecía ponían camionetas alumbrando la definición por penales. El trofeo -la vaquilla, viva- estaba atada a un costado y el campeón se la llevaba. Al otro día la carneábamos, hacíamos el asado, comíamos y se repartía lo que quedaba para llevar cada uno a su casa.

CON SU GRAN amigo Riquelme en un partido de la Selección de Basile, por las eliminatorias.

29 ¿Ya te destacabas?
En los pueblos se sabe todo y a mí y a mi hermano nos venían a buscar porque jugábamos bien. En los partidos del pueblo terminábamos jugando contra gente que se bajaba del caballo y jugaba descalza, les dabas tremendas patadas y no sentían nada. En el medio comíamos, tomábamos algo y más de una vez enfrentabas a unos cuantos mareaditos. Era más fácil.

30 ¿Tus viejos no te vieron nunca en vivo en la primera de Boca? Es cierto. Fueron a verme a Santa Fe, cuando jugaba en Colón, pero a Boca nunca. Son muy especiales, pero no tengo nada que recriminarles. No quieren saber nada con Buenos Aires, sólo vinieron para algún estudio médico y se fueron al otro día. Siguen viviendo en El Colorado y no los sacás de ahí. Fueron muy felices mirándome por tv.

31 Diferencíá Colonia Pastoril de El Colorado y de 46 Viviendas. Colonia Pastoril es el lugar donde nací. Al poco tiempo nos fuimos a El Colorado, a 100 kilómetros, a la que considero realmente mi ciudad; 46 viviendas es el barrio de El Colorado donde me crié, en la casa 8. Hoy se llama Barrio San Cayetano, pero sigue teniendo 46 viviendas y mis padres continúan allí, en la misma casa. Es el lugar en el que quiero estar cada vez que tengo unos días de vacaciones. Cada vez que puedo, voy allí. Y paro en mi casa de siempre.

32 ¿Tus padres no quisieron salir de ahí? Los quise llevar a vivir a Santa Fe, porque ahí tengo a un par de hermanos; pero me contestaron que ellos decidían dónde querían morir, y está bien, así que les arreglé la casa y el lugar quedó un poquito mejorado.

33 Habrás puesto algún aire acondicionado... Un par, porque con uno no alcanza. En El Colorado, en enero, llegó a hacer 48 grados. De acá yo le meto unas 3 horas a Santa Fe, ahí paro en la casa de mi hermano, y después son unas 6 horas hasta Formosa, no es tanto.

34 ¿Es tu cable a tierra? Siempre lo fue. Durante mi carrera, todas mis vacaciones las pasé ahí. No tengo ni una vacación que no haya sido con mis padres en El Colorado. Ni una. Si tenía 15 días, iba los 15 ahí. Siempre dije que mientras mis padres vivan, iba a pasar mis días libres con ellos. El fútbol fue lo más lindo que me pasó en la vida, también me alejó muchísimo de los afectos, y hoy los quiero aprovechar.

35 ¿Qué hacés cuando vas para allá? Estoy con mis padres en la casa, nos juntamos con mis amigos a comer un pescado, otro día una buseca, otro día empanadas y así variamos mientras nos jugamos un partido de fútbol, otro de truco. Tenemos el río Bermejo a 500 metros para ir a pescar.

36 ¿Uno de tus hermanos peleó en Malvinas? Sí, Carlos Antonio, el segundo; y gracias a Dios, volvió. Está bien, pero es muy duro, no le vas a ver derramar una lágrima por nada, después de ver lo que vio es difícil que te quede algo de sensibilidad.

37 ¿Sufriste muchas privaciones de pibe? Mi infancia fue maravillosa, si bien no tenía botines de marca y me daban muchas ganas de tenerlos cuando se lo veía a un compañerito, eso no me impedía jugar a la pelota. Mis primeros botines fueron prestados. Eran del hijo de un doctor del pueblo. Era de una categoría más grande, jugábamos a distintos horarios y nos los pasábamos. Un fenómeno.

38 Ahora, si no tienen el botín, no juegan. Es la gran diferencia que veo con los chicos de hoy: los representantes o los clubes los abastecen de botines, y están en un mundo diferente. Antes nos poníamos una zapatilla, una alpargata y jugábamos igual; hoy, el que no tiene el botín de Román no te juega. Es algo que veo mucho desde que estoy en el fútbol juvenil, la gran diferencia es el hambre que teníamos nosotros de jugar a la pelota, el amor por el fútbol. Ojo, tampoco había otra cosa, eh.

39 ¿Trabajaste de algo? En el campo, era el famoso cosechero de algodón, que hoy ya no existe. Sacaba el capullo con la mano y lo ponía en bolsas. También fui estibador: cargué algodón en camiones y lo pisaba hasta aplastarlo. Tendría 13 años y se pagaba bastante bien. Luego aparecieron las máquinas y toda esa gente se quedó sin trabajo.

40 Apodo de pibe. Gallo, jugábamos a la pelota y me peleaba siempre, me iba a las manos. Era chiquito, pero el gallito de riña es así, por más que el otro sea grande, él quiere pelear, no le importa si va a perder.

41 ¿Mate o tereré? Las dos: mate en invierno y tereré en el verano. El tereré tiene que ir con hielo, agua y raíces, es refrescante, una tradición en nuestra zona, ¿cómo no vas a tomar algo frío con 48 grados? Si tomás mate en verano, te calcinás. Después, el mate de la mañana es imposible que me lo saques.

42 ¿Vos eras el mejor de los Ibarra? Dicen que mi hermano Esteban jugaba mejor que yo. Llegó hasta la Reserva de Colón, era delantero. Pero no siempre el mejor llega. Tiene que ver la suerte, la predisposición, las lesiones. Mi hermano no tuvo la conducta que sí tuve yo de ir para adelante, ese sacrificio de decir “Agarro el bolso y me voy abajo de la tribuna de Colón, me cago de hambre tres meses y no me importa nada”. El llegó a Colón, no se bancó la situación y se volvió a Formosa.

43 ¿Cómo llegaste al fútbol profesional? De casualidad. Uno de mis hermanos estuvo de visita en casa con su señora y al otro día tenía que viajar a Formosa capital. Eran vacaciones, mi hermano estaba con fiebre, y mi mamá me pidió que los acompañara, porque iba con los dos hijos chiquitos. Para que les dé una mano. Yo no quería, pero mi mamá me insistió, y de mala gana junté ropa, armé un bolso y fui. Este hermano mío era policía y tenía un club que se llamaba Defensores de Formosa, de los policías. Llegamos a su casa, comimos, descansamos y a la nochecita me dijo de ir a correr un poco con su equipo, para moverme.

44 ¿Te ficharon de entrada? Corría con ellos, nada más. Una noche se armó una práctica, me quedé sentado mirando, eran 22 justos, de pronto se golpeó uno y me preguntaron si quería entrar. Dije que sí pero no tenía botines. El utilero me dio un par y jugué. De volante, mi puesto. Hasta entonces era el hermanito de Miguel Ibarra entre gente grande, tipos de 30 años, semiprofesionales, que competían para entrar al regional. Yo tenía 14. Esa noche habré jugado 30 minutos y no me pudieron parar. Tiraban a tumbarme, pero era ligero y no podían. Terminó la práctica y el técnico me preguntó si quería jugar ese año en el equipo, y después me llevaba a probar a Unión.

45 Te quedaste ahí mismo. No. Me volví a mi pueblo para hablar con mis padres y empezaron a llamarme todos los días. Mi viejo mandó a mi hermano Esteban, que es un año y medio mayor que yo. Lo vieron jugar a ese, y ¡menos lo podían creer! (risas), porque la rompía. Ahí, los policías insistieron más todavía: querían que fuéramos los dos. Un día mi papá viajó, se juntó con los directivos, y les dijo que íbamos pero nos tenían que dar comida, estudio y un departamento. Aceptaron y así empecé a jugar en la capital con mi hermano.

46 O sea que si tu mamá no insistía para que acompañaras a tu hermano... Y... las cosas se dan de esa manera, qué sé yo, quizás si no acompañaba a mi hermano, no arrancaba mi carrera. O quizás se iniciaba en otro lado. A los policías los dirigía Daniel Olivares, un santafesino que me vio condiciones y me llevó a Unión, que estaba en la A, porque Colón estaba en la B. En Unión me aceptaron pero tenía que conseguirme una pensión. Dije que no. Al mes cobré otro sueldo, me compré un pasaje a Santa Fe y me fui a probar a Colón. Me aceptaron y me dieron la pensión, que tampoco era un hotel cinco estrellas, eh... Me estaba quedando sin un techo, una plata que cobraba por jugar y los amigos de Formosa. Resignaba todo eso para venir a vivir debajo de una tribuna. Fijate las ganas que tenía de llegar...

47 ¿Tan mala era la pensión de Colón? La pasamos muy mal. Ahí surgió el famoso dicho “caballito de ajedrez”... porque comíamos salteado (risas). Teníamos que elegir almuerzo o cena, analizar si nos convenía ir con energía al entrenamiento de la tarde o aguantar y saciar el hambre después de la práctica. Eramos 20 chicos y no nos daban viático, ni una vianda, nada. Y eso que ya me entrenaba con la Primera. Llegamos a tener tanta hambre que mandábamos a los rubiecitos de la pensión, a los más lindos, a que se hicieran amigos de las chicas del barrio Fonavi de atrás de la cancha. Conseguían que los invitaran, y al toque caíamos el resto para llenarnos un poco la panza. “Ahí vienen mis amigos”, decían los rubiecitos...

48 Otros padecimientos. Conocí el hambre y el frío, porque no había calefacción. En inviernos nos duchábamos con agua helada. Hacíamos flexiones de brazo, abdominales, calentábamos el cuerpo y entrábamos a las duchas gritando, cantando, dándonos ánimo. La suerte que tuvimos... porque ni una neumonía ni un resfrío nos agarramos, ¡qué grande es Dios! También tuvimos que poner tramperas para las ratas, porque las escuchábamos a la noche. Al otro día aparecían muertas unas cuantas. Muchas de las peores cosas que viví en el fútbol, las pasé ahí. Fui el único de ese grupo en llegar a Primera. Un privilegiado, porque era imposible. Lo conseguí porque tenía un estómago de fierro y la cabeza muy metida en llegar.

49 ¿No pensaste en volverte? La primera vez que volví a visitar a mis padres, mi intención fue no regresar más. Pero mirá lo que son las casualidades, porque tenía que volver a Santa Fe a buscar mi pase, la libertad de acción, y en ese interín cambió la Comisión Directiva y un tal José Luis me mandó el pasaje a Formosa para que volviera. Cuando llegué, la pensión había mejorado y a José Luis hasta hoy lo tengo como un gran amigo, porque me vio pasarla mal y ayudó a los chicos con la comida.

50 Moraleja. Ojalá que no haya más directivos que les hagan pasar estas cosas a los chicos y que después se beneficien con sus ventas. A Colón no le costé un peso: viví debajo de la tribuna, no recibí comida ni agua caliente. Después fui vendido en más de 3 millones de dólares. ¿Cuántos quedaron en el camino por eso? ¿Cuántos se han ido por situaciones similares? Hoy se trabaja de otra manera y me alegra muchísimo, pero ojalá nunca más vuelvan a Colón dirigentes como los que padecí. Y quiero separar al hincha de Colón, al que le estaré siempre agradecido. No debe haber confusión aquí, que la gente no se sienta tocada, pero debe saber que han pasado estas cosas.

51 ¿Te puso mal que te putearan cuando fuiste a Colón? Me puso triste pero sé que es el folclore del fútbol. Tenía otra camiseta. Y también influyeron las declaraciones sobre la pensión. Fueron utilizadas por los medios de Santa Fe a favor del presidente y para ponerme a la gente en mi contra. Lo lograron.

52 ¿De quién eras hincha de pibe? De Boca, muy hincha. Los clásicos los escuchábamos por la radio en El Colorado, si te hacía un gol River, te subían la radio refuerte. Se armaban los Boca-River en el barrio, ufff, nos matábamos a patadas. Yo sacaba chapa con Giunta, el que metía huevos, el emblema.

INOLVIDABLE. La primera vez que pisó la Bombonera, el día que Maradona volvió al fútbol tras el doping del Mundial 94. Lo tuvo que marcar a Diego.

53 ¿Cuándo fue tu primera vez en La Bombonera?
En el 95, la tarde en que Maradona volvió al fútbol. Yo no conocía la Bombonera ni como turista. Llegamos a Almirante Brown, antes de la vía, y ya veías la cancha que explotaba. Entré y quedé tildado. Empecé a mirar para arriba, las tribunas de ese coliseo, y después me quedé cerquita del túnel, elongando, a la espera de que saliera Diego, para ver la reacción de la gente. Al Mundial 86 lo había vivido con 11 años, a Diego lo tenía de ídolo. Y la vida me lo cruzó en ese momento increíble. Entró Boca y ya no se vio nada. Sentí que tocaba el cielo con las manos: jugar en La Bombonera, en contra de tu ídolo, del mejor jugador de la historia. Y encima tener que marcarlo…

54 ¿Le pegaste? En una lo crucé a destiempo, sin intención. “Seguí así, no pasó nada”, me dijo, cuando le fui a pedir disculpas. Ese día nos metieron en un arco. Lanolina empujó con las dos manos, con el pito, con todo. Me acuerdo de que Caniggia le fue con la plancha a Unali, y el tumulto terminó con amarilla para Cani y roja para Toresani. Insólito. Y el gol del 1-0 nos lo metieron en el minuto 93, ya había pasado el tiempo adicionado, y si no entraba esa nos hacían jugar 90 minutos más. Además, Scotto metió el gol ensangrentado, no podía estar en la cancha, pero ese día valía todo.

55 ¿Cómo es pasar de vivir en El Colorado a Mónaco? Son dos extremos, algo muy loco. Traté de disfrutarlo, pero siempre con los pies sobre la tierra. En todo momento supe que Mónaco era de paso y que mi lugar en el mundo es El Colorado. No cambiaría jamás una cena con el Príncipe Alberto, como he tenido, por un asado con mis amigos en mi pueblo. Ni loco.

56 ¿Qué fue lo más curioso que te pasó en Mónaco? Mirar los ensayos del Gran Premio desde el balcón de mi casa, en el piso 22, tomando mate. He ido a un restaurante y me encontré con Roger Moore, el agente 007, o con Michael Schumacher. Siempre los vi como seres humanos, eh, de carne y hueso, nunca me desviví por el glamour.

57 ¿Alguna celebrity te reconoció a vos por la calle? Allá no pasa por reconocerte: salen a caminar y no te miran la cara, es tan común todo que te podés cruzar con uno de ellos paseando al perro y nada. Bernardi se sacó una foto con Michael Jordan, yo no. Si lo podía saludar, bien, pero nunca fui de ir a sacarme una foto. Son seres humanos como uno.

58 ¿Cómo es jugar una final de Champions contra el equipo dueño de tu pase? ¿Tus compañeros no dudaban de vos? Jamás podían dudar con la entrega que tuve, todos queríamos ganar. Yo era del Porto, pero estaba a préstamo en el Mónaco y después de ese partido tenía que volver al Porto. O sea que si quería jugar la Intercontinental tenía que perder, pero ni se te cruza eso cuando entrás a la cancha. Los saludás pero te ponés el cuchillo entre los dientes.

59 ¿No se te cruzó por la cabeza avisarle al árbitro que habías metido el gol con la mano al Chelsea, en la semi de esa Chamipons? Ni yo vi la mano, me quedé agarrado al palo, hubo un rebote, no la pude empujar con la panza y con un movimiento inconsciente la metí. Ni se me cruzó avisar: era dejar afuera al Chelsea y llegar a la final. Picardía criolla, como el gol de Diego.

60 ¿Por qué te peleaste con Mourinho? Porto jugaba el clásico con Benfica y tanto a mí como a otros compañeros brasileños nos dejó afuera de la lista. Ni siquiera estuvimos entre los 21, viste que en muchos casos se citan a 2 o 3 adicionales por si en la concentración alguno tiene fiebre o se lesiona. El partido era el domingo, el sábado a la mañana nos entrenamos y a la noche salimos a cenar. Teníamos derecho, ¿no? Pero el Porto perdió, había que buscar un chivo expiatorio, y a este hombre se le ocurrió llamarnos a una reunión. “¿Qué hubiera pasado si esa noche se enfermaba el 4 y necesitaba de vos?”, me dijo. Le respondí que no me había citado ni entre los jugadores de recambio, o sea que ni remotamente iba a necesitar de mí. “Hacete cargo de la situación, si perdés un clásico andá a dar la cara vos, que sos el responsable, no vengas a responsabilizarme a mí que no jugué y salí a cenar”. Se lo dije en su cara y frente a sus colaboradores. Ahí se cortó la relación y nunca más hablamos.

61 Por eso te fuiste al Mónaco. Después de eso ya no jugué y al terminar la temporada busqué la mejor salida, porque no me iba a quedar a pelearme con él. Surgió lo de Mónaco y me fui. De todos modos, en la final de la Champions nos saludamos.

62 ¿Te sorprendió que le hiciera un piquete de ojos al ayudante de Guardiola? Sorprendió al mundo. Cuando uno se pone el traje de entrenador tiene que saber que está representando a una institución. Uno se puede ir un poquito de boca por la calentura del partido, pero piquete de ojos fue demasiado. Conociéndolo a Mourinho me sorprendió, sí.

63 ¿Cuando Guardiola lo tildó de “puto amo” te pusiste de pie y aplaudiste? No, no (risas), pero viniendo de una persona tan correcta como Guardiola, esas palabras hablaban en representación de todos. Pensé: la pucha, si este tipo que vale la pena y quiere el fútbol, este tipo con el que uno se siente representado, se va de su línea, es que algo pasa. No digo que Mourinho no quiera el fútbol pero hay reacciones que no le hacen bien al fútbol.

64 ¿El hecho de que los jugadores del Madrid se “saquen” contra el Barcelona con actitudes antideportivas es por lo que transmite Mourinho? Creo que tiene que ver con varias cosas, con la impotencia también. A Pepe lo tuve de compañero en el Porto y era un chico de temperamento fuerte. A Sergio Ramos se lo ve exaltado. Eso lo transmite el entrenador con sus declaraciones, con las quejas hacia los árbitros. En vez de venir la calma desde el banco, ¡vamos a hervir más la leche!

65 ¿Por qué no encontraste estabilidad en Europa, un año en cada club? En el Porto tuve ese problema con Mourinho y decidí irme. En el Mónaco me hubiera gustado quedarme pero estaba a préstamo y el Porto quiso que volviera. Y cuando el Espanyol desarmó el equipo y vi que no íbamos a competir por un título, decidí volverme a Boca. La decisión fue buenísima porque el Espanyol terminó peleando el descenso y Boca volvió a ganar todo.

66 ¿Al Gigante González, el otro ilustre de El Colorado, lo conociste? Nunca había tenido una charla con él, pero se dio algo increíble justo unos meses antes de su muerte. Fue en 2010, estaba frente a mi casa tomando mate y para una camionetita. Me llaman, me acerco y era el hermano del Gigante. En el auto estaba él, sentadito, no se podía mover demasiado. Nos quedamos media hora hablando, me contó de su enfermedad, me pidió si podía gestionar alguna ayuda, conseguirle insulina, zapatillas de su talla. Fue la única vez que hablé. Murió al poquito tiempo, ni siquiera pude traerle las cosas. Ahí mismo sentí que esa charla había sido de algún modo una despedida.

67 ¿Sos de engancharte a mirar partidos viejos? Cada tanto, cuando pasan los partidos de las Copas, me engancho, y pienso: ¡qué lindos momentos, qué hermoso! Y me dan ganas de volver a ese tiempo, un poco de nostalgia, pero también lo disfruto.

68 ¿Qué les decís a los chicos que te hubiera gustado escuchar a vos, cuando empezaste? Lamentablemente, yo no tuve un profesional que viviera el fútbol y me aconsejara. Salió todo por amor. Creo que uno le puede aportar la experiencia, qué cosas se necesitan para triunfar acá. Boca no es un club normal, y hay que transmitir eso. Si viene el título en Inferiores, bárbaro, pero lo más importante es que llegues a Primera y después traigas la Libertadores y la Copa Mundial a las vitrinas. Eso es lo que vale, ahí se ve el fruto del trabajo, que esos chicos tengan esa ambición de ganar cosas, de nada sirve si salen campeones en la Quinta y ninguno llega a Primera.

69 ¿Los pibes saben quién sos? Sí, tienen una imagen fresca de mí, me retiré hace poco. Hay mucho para darles a los chicos. Tengo archivos de ellos, los voy a ver jugar y después les digo: tenés que mejorar en esto, no te quedes con esto otro...

70 ¿Vas a ir a hablar con Guardiola para que las Inferiores de Boca jueguen como el Barcelona? El Barcelona ha demostrado que se puede jugar con ese estilo y con chicos formados en el club. El Barcelona tiene que ser el espejo en todo el mundo, de que se puede jugar bien al fútbol. Ahora, lo que no debe perder nunca Boca, es lo que históricamente lo caracterizó: fuerza, ganas, garra, mística.

EL IMPACTO preciso a la pelota. Su tiro de larga distancia fue un arma destacada.

71 ¿Qué es la mística?
Que te ponés la camiseta de Boca y, si no te salen las cosas o si te encontrás con un equipo superior, tenés que sacar la sangre y la fuerza. Nosotros enfrentamos a equipos brasileños buenísimos pero nunca nos entregamos y lo sacamos adelante. El jugador de Boca nunca debe perder eso.

72 Salís y lo ves al Chueco Alves, ¿lo saludás? No tengo rencores, ¿por qué no?

73 ¿Fuiste cabulero? Mi cábala era trabajar todos los días a full. Rezaba antes de los partidos para que Dios nos protegiera de lesiones. Todas las personas necesitamos creer en algo, en alguien, sobre todo en situaciones límite. El gran problema es si te encomendás a la Virgen o a Dios antes de los partidos para que no te puteen, para que te vaya bien, pero el resto de los días no te acordás. Los ponés contra las cuerdas cuando los necesitás, así es difícil que Dios se acuerde de vos

74 Tu mejor partido. Me quedó muy marcado el River-Boca en que metí mi primer gol, el 3-0 del Clausura 2001. Por el rival.

75 ¿El delantero que te volvió más loco? Me costaba el Chelo Delgado: no sabías si te iba a salir por izquierda o por derecha, como los brasileños, esos delanteros que no te frenan sino que te encaran en velocidad. Son los más jodidos. Después tenías a Guillermo, con otro estilo pero con todas las mañas: te ponía el culo, se tiraba. Muy difícil también.

76 Tus mejores amigos del fútbol. Román, el Chelo Delgado, el Flaco Schiavi, Cascini.

77 ¿Te agarraste a piñas con algún compañero? Estuve a punto, en la final de la Champions, en el entretiempo, con Rothen y Giuly. Era una final y parecía que a ellos les daba lo mismo ganar o perder. Me frenaron Bernardi y Morientes.

78 El mejor técnico que tuviste. Carlos (Bianchi) y un escalón más abajo el Coco (Basile). Carlos porque conduce el grupo de una manera brillante, algo muy difícil de conseguir. Y porque es simple, te da las indicaciones justas. El Coco, por los códigos de futbolero que tiene y hoy ya no se consiguen.

79 ¿Con Bielsa tuviste problemas? Para nada. Bielsa me llevó a una Copa América y le estoy agradecido. Es un técnico especial. Los jugadores a los que dirigió en clubes han aprendido mucho, yo no tuve esa oportunidad. Creo que más de un año con Bielsa ya es mucho… se le cruzan los cables.

80 ¿Merecías ir a algún Mundial? Estaba muy bien para ir al del 2006 pero Pekerman no llevó ningún lateral derecho. Fueron Burdisso, Coloccini, Scaloni, improvisó con centrales que tuvo en los juveniles, y le faltó salida por los costados. Yo estaba en un gran momento después de ganar todo con el Coco, pero no se dio. Me quedé con bronca, porque si al menos hubiera llevado a Zanetti, por lo menos decís “Llevó a un lateral”, pero no.

81 ¿Qué cosas no te bancás del ambiente? El exitismo. Si no lográs un objetivo en tres partidos te quedás con el bolso en la calle. La vida no es así.

82 ¿Cuánto le debés a Solano en tu carrera? Si no lo vendían a él, no hubieras llegado a Boca... Más que a Solano, ¿cuánto le debo en mi carrera al tordo Batista? ¿Cuánto le debo a Bianchi? Cuando me hice la revisación médica para pasar a Boca me enteré de que tenía rotos los ligamentos cruzados de la rodilla. Fue durísimo, me sentí engañado por la gente de Colón. La clásica avivada argentina: tomá el paquete y te lo vendemos como está. Batista fue sincero y me dijo que estaba roto. Salí en todos los diarios. “Otra vez Boca compra jugadores rotos”, ponían. Me mataron.

83 ¿Cómo se resolvió? Batista vio mi masa muscular y se la jugó. Me dijo que haciendo una buena rehabilitación podía proteger la rodilla. Bianchi dio el ok y después la directiva me firmó el contrato con una cláusula: si me lesionaba antes de los seis meses dejaba de percibir las primas. A mí no me importó nada y me la jugué. Boca me hizo un contrato de un año, el club se cubrió, pero después yo jugué, fui campeón, y a los dos años la sartén por el mango pasé a tenerla yo, porque iba a quedar libre. Y pude exigir lo que creía que valía. Y mirá lo que son las cosas: jamás me operé de la rodilla, jugué toda mi carrera con los ligamentos rotos, y no me afectó.

84 ¿No te molestaba para jugar? No, porque al fortalecer los músculos alrededor de la rodilla, nunca sentí molestias.

85 ¿Por qué no tuviste representante? Mis contratos los arreglaba yo, no quería dar el diezmo. Me pasó una vez, en mi primer contrato: cuando le tuve que pagar el año de trabajo y me di cuenta de que era con mi transpiración, le dije: “Muchas gracias, hasta acá llegó todo”.

86 ¿Vos te sentabas a negociar con Macri? Sí, Mauricio era difícil. Pero yo también era difícil, eh, porque al principio tenía la sartén por el mango. Tuve que ir a Socma, su empresa. Estaba sin contrato, veníamos de ganar todo y en un papel anoté los números que quería por el año y pico vencido y por los dos que venían. Le pasé el papel y le dije: “No quiero que me contestes ahora, miralo tranquilo y después me llamás y me decís sí o no. Esto es lo que yo creo valer, ni más ni menos”.

87 Te habrá bajado a la mitad. “Es muchísimo”, me dijo. “No te pregunté si era mucho o poco, sino que me dijeras sí o no. Si es sí, firmamos y listo. Si es no, nos damos la mano y quedo libre en seis meses”, le respondí. Tuvo que aceptar porque en ese momento había clubes que me venían a buscar. Si yo hubiera sido flor de hijo de puta, esperaba quedarme libre, le vendía el pase a un club de Europa y toda esa plata iba para mí. Pero no lo hice. Y unos años después me compró el Porto en varios millones.

88 ¿Tocaste el cielo con las manos el día que Macri te besó el pie? El sueño del pibe: el niño rico a los pies del pobre... Uhhhhhh, ¡me hiciste recordar eso! Es como Jesucristo que le lavó los pies a sus seguidores. Fue un gesto que salió de él, después de aquel gol a Banfield. Incluso dejé la marca de mi pie en la vereda de Boca. Mauricio siempre me tuvo un gran aprecio y me trató bien. Me suele decir: “Pensá que te trajimos de la forma en que te trajimos y fuiste el mejor 4 de la historia de Boca”.

89 ¿A qué se refiere con “la forma en que te trajimos”? A que tenía la rodilla rota. En ese momento quise volverme a Santa Fe y operarme. Me cruzaba a Vignatti por los pasillos de Boca y lo recontraputeaba.

90 ¿Por qué equipo hubieras dejado a Boca? Me fui cuando me buscaron de Europa. Yo soy hincha de Boca desde chiquito, acá gané mi primer título, después fuimos campeones de todo. Era imposible cortar ese cordón umbilical, salvo que me llamaran de Europa.

91 ¿El profesional siente como hincha? Yo jugué en Colón siendo hincha de Boca y transpiré esa camiseta como la de Boca, y le quise ganar a Boca. Era el respeto hacia la institución que me pagaba, pero cuando pasé a Boca, ahí se mezcló el sentimiento.

92 ¿Por qué te hiciste la permanente? Dos veces me la hice. Una, en Colón, y repetí en Boca. Salió el tema charlando con el Mellizo Gustavo. “¿Qué te vas a hacer vos con ese cabello que tenés? Imposible -me toreó el Mellizo- Si vos te hacés la permanente, yo me platino la cabeza”. Le di la mano y apostamos. Me lo dejé crecer, fui a una peluquería y aparecí con la permanente en el entrenamiento. Ahí sí parecía un brasileño más. Te imaginás las carcajadas cuando me vieron. Hasta Carlos (Bianchi) se reía, “¿Eso te hiciste, Hugo?”, me decía, mirando por encima de los anteojos. Al otro día tuvo que cumplir Gustavo y vino con un platinado peor que el de Palermo. ¡Hay que tener huevos para hacer lo que hice, eh!

93 ¿Exagera Riquelme cuando dice que fuiste el mejor 4 de Boca? Me quiere mucho Román, quizás exagere. Yo sí puedo decir, sin temor a exagerar, que Román es el máximo ídolo de la historia de Boca. Mirá que lo han comparado con Maradona, eh, la puta que es grande este.

94 ¿Por qué nació la amistad? Fijate lo que son las casualidades: la primera vez que enfrenté a Boca, un partido en Santa Fe, me quedé con su camiseta. Lo habían puesto de volante por izquierda y él me tenía que correr a mí, ¡qué loco! Terminó el partido y le fui a pedir la camiseta, porque era un pibe y los grandes no te la daban. Después vine acá y nos hicimos muy amigos. Tenemos pensamientos y forma de ser muy parecidas.

95 ¿Por qué se lo cuestiona a veces como líder de grupo? Así somos los argentinos, no cuidamos a nuestros ídolos, y en esto le tiro la pelota al periodismo. No podés ser amigo de todos, pero a los ídolos no los cuidamos. El mundo entero dice que Messi es el mejor, le dieron tres veces el Balón de Oro y para los argentinos todavía está en deuda.

96 ¿Con Guillermo y Palermo tenías relación, o por ser amigo de Riquelme, no te llevabas? Muy bien con los dos. Martín tuvo un gesto enorme al invitarme a su homenaje sabiendo que yo soy muy amigo de Román. He tenido diferencias con Martín y han quedado solucionadas en su momento. Por ahí me enojó algo en la cancha o una declaración, cosas normales que se hablan, y listo. Con Guillermo lo mismo.

97 ¿No te puso mal que Palermo no lo invitara a Riquelme? Son cuestiones personales entre ellos.

98 ¿Nunca pensaste en mediar entre ambos? En la vida somos grandes. Si vos no querés hablar conmigo en una pieza o yo no quiero hablar con vos, listo.

99 ¿Te puso contento el descenso de River? No. Tengo dos hermanos de River, pero al margen de eso, me sentí triste porque River en la B es el espejo de cómo está hoy el fútbol argentino, la crisis en terapia intensiva que vive. El hincha de Boca se puso contento pero yo me puse a pensar en lo que representa el fútbol argentino a nivel mundial. Vos decís “River” y es el reflejo del fútbol argentino. Entonces no es nada bueno que esté en la B.

100 ¿Te gustaría un partido despedida? Me ilusiona, sin duda, la gente me lo pide, el presidente me da su apoyo, la Comisión Directiva también. Si no lo hice hasta ahora fue por mi perfil, porque me da vergüenza. Si me pongo las pilas y me hago eco de todo lo que me dicen, se va a hacer, sería algo muy lindo.

Por Diego Borinsky

Por Diego Borinsky: 16/05/2012

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