LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

Amadeo Carrizo: "Aún no concibo a River en la B, lloré mucho con el descenso"

- por Diego Borinsky: 25/04/2012 -

A los 86 años, el gran Amadeo responde las 100 preguntas: las canchereadas, el Barcelona de hoy, el día del arquero, la rivalidad con Boca, su elección sobre el máximo ídolo de River y mucho más.

Nota publicada en la edición marzo de 2012 de El Gráfico

Jugó en River (1945-1968) y Millonarios, de Colombia (1969-1970). En la Selección jugó 20 partidos entre 1954 y 1964. Fue titular en el Mundial de Suecia y en la Copa de las Naciones.

1 ¿Cómo anda, Amadeo? Bastante bien, superando un dolor en las manos que me tenía preocupado. ¡Justo en las manos, mirá vos! Pensá que yo bajaba la pelota con una mano y ahora me la veía toda hinchada y decía: ¡qué bronca, che! Porque tengo artritis, ¿sabés papi? Mejoré ayer y hoy, las tenía terriblemente hinchadas y con un dolor espantoso. Pero bueno, estoy por cumplir 86 años y en general me siento muy bien.

2 ¿Sufre achaques seguido? No me puedo quejar. Hasta que jugué profesionalmente, a los 44 años, fue todo intachable, no tuve nada de nada. Después me fui operando: de vesícula, de próstata, de hernia… Ahora, siempre hay alguna cosita: una arritmia, el corazoncito lo cuido con una pastilla, la familia me cuida, quiere que dure un poco más… ¡y yo también quiero durar un poco más! La verdad es que me siento bien, estos son detalles naturales de la vida y de la edad, ¿no es cierto papi?

3 ¿Cuál es la receta para llegar tan bien a los 85? El vino no hay que mezquinarlo. Toda mi vida tomé vino, toda mi vida. En las concentraciones era muy limitado, los días de partido por supuesto que no, pero desde que estaba en mi pueblo y era jovencito, en las comidas siempre tuve enfrente un vasito de vino, como aconsejaría después Favaloro. Hoy sigo tomando casi todos los días. Cuando es superbueno, tomo un poquito sin soda, sino casi siempre con soda para ponerlo más suave.

4 ¿Hace ejercicio? Casi nada, sólo un poco de bicicleta por el barrio para hacer una diligencia. Hasta los 75 jugué mucho al paddle, me gustaba y estaba lleno de canchas, un deporte lindo aunque un poco fuerte por algunas lesiones. Hasta los 75 hice un montón de deporte, demasiado quizás. Ahora uso un poco la bici para andar por Devoto, mi barrio, suelo ir al bar Pablos, en la esquina de la plaza, donde paro seguido a tomar algo con el dueño, que es amigo, pero si estoy cansado uso la moto.

5 ¡¿Anda en moto a los 85!? Hace muchos años tengo la moto, pero ando poquito, eh, por el barrio nada más, y tampoco todos los días. Mi familia mucho no quiere, pero, bueno… ahora por lo menos me pongo el casco. Antes no era tan peligroso porque no había la gran cantidad de coches de ahora. La gente me grita “Amadeo” y yo voy saludando.

6 ¿Qué otras cosas recomienda para llegar así a los 85? Comida sana. Yo me he dado siempre mis gustos, eh, y me los doy ahora también, incluso ciertas comidas que a mi edad tendría que limitarlas. Por ahí me mando esos guisos lindos que hacía mi vieja en mi pueblo, esos guisos con arvejas, carne, papa, esas comidas me encantan siempre, un pucherito me gusta comer cada tanto. Yo digo que la vitamina que tuve de chico fueron las comidas de mi vieja: los lindos guisos, los buenos pucheros, las milanesas con puré y los domingos unos tallarines con salsa casera, con pedazos de carnaza o lomo o lo que hubiera. Exquisito. Ahora trato de cuidarme pero no siempre puedo, cuando vienen mis amigos de Rufino, semana por medio, hago algunos desarreglos. Es inevitable. Yo preparo el quincho y ellos traen mollejas, chinchulines, chorizo casero, morcilla.. y los chorizos vienen un poco picantitos. Al picante le escapé siempre, aunque un poquito pruebo (risas). ¿Me acompañás con una cervecita?

7 Sí, claro, ¿y cuál es la clave para estar tan bien de arriba? Tener la familia que lo quiera a uno. Cuando notás que te quieren, que te cuidan, entonces de acá (se señala la cabeza) todo funciona bien, pero si vos no andás bien con la familia, y tenés discusiones todos los días, constantes, eso te perjudica el corazón, te perjudica el cerebro, ¿no es cierto, papi? Después, hay cosas de herencia, el comportamiento, el haber sido más o menos limpio, no estar en cosas extrañas...

8 ¿Su familia era de origen humilde? Mi viejo nació en Rafaela y quedó huérfano a los 8 años. Una familia lo llevó a Rufino y ahí lo criaron. A los 18 años entró al ferrocarril Pacífico, que ahora es el San Martín. Primero como pasa-leña, después como foguista y al final de maquinista, en esas locomotoras negras de las películas viejas. Mi viejo me llevó más de una vez a mirar, abría la puertita y estaba el fuego impresionante. El colgaba la carne de un alambre y ahí mismo hacía el asado o agarraba la pala, le pasaba un poquito de grasa y quedaba con un brillo impresionante, y ahí metía dos huevos y pshshhh… listo, los hacía fritos.

9 ¿Y usted nunca trabajó en el ferrocarril? Por ser hijo de ferroviario tenía la prioridad. Si había una vacante, primero se le ofrecían al hijo del ferroviario. Estuve por entrar a los 18 años, pero ya me habían aceptado en River y con un futuro promisorio; si no, hubiese sido ferroviario, me casaba con una gringa de Rufino y ahí me habría quedado a vivir.

10 Pero fue titular 21 años seguidos en River y se casó con una porteña. Sí, con Lilia. Yo vivía en Devoto con un tío, y los sábados a la mañana me tomaba el colectivo para jugar con la cuarta, tempranito, con escarcha, ¡ah, mierda, era bravo! pero en el entrevero había que seguir... Ahí conocí a Lilia y fuimos novios unos días, pero una cosa así nomás, un filito, sin besos ni nada. Después nos dejamos de ver unos años y un día fui con mi hermana al cine, en el 49, ya era titular en River, y cuando volvimos, en la parada de Chacarita, la reencontré. Enseguida entramos en conversación. Le pregunté si estaba casada y cuando me contestó que no, le dije: “Bueno, mañana paso por tu casa”. Ahí empezó el noviazgo. Hoy tiene 82 años y andamos por los 60 años de casados.

11 ¿Hay receta para 60 años de matrimonio? Y… no haber tenido peleas violentas, de manosearse y agarrarse broncas, odios de uno contra el otro. Después vienen los hijos, los nietos, y hay que decir que nunca he sido vicioso, de trasnochar ni salir de joda, de faso, de chupi, nada de nada.

12 ¿Cómo se bancó su mujer a esa platea femenina que gritaba “Amadeo, Amadeo” todos los partidos? Eso fue muy lindo, y Lilia jamás se puso en investigadora, a ver qué pasaba cuando iba a la cancha o al entrenamiento. Confiaba mucho en mí. Y eso también es muy favorable para que uno diga “¡Qué mujer fenómena!”, que no te hace la vida imposible. Los celos le hacen mucho mal al hombre. Era una hinchada hermosa esa, unas mil chicas entre abuelas, madres y jovencitas. Iban a la Centenario media, sobre la izquierda. Gritaban y yo les tiraba un besito.

13 ¿Existían las botineras en su época? Estar al alcance de poder conquistar alguna chica, siempre, pero casi no existían las modelos como están ahora, en cantidad.

14 ¿Usted era modelo con Ante Garmaz? Sí, viajábamos por el Interior del país. Desfilábamos juntos, pero ojo, aplaudían al arquero, no al modelo, eh.

15 ¿Quién era Sócrates Cieri? Un gran arquero del club Matienzo, de Rufino. Su padre era amigo del mío, porque también trabajaba en el ferrocarril, entonces a mis 8 o 10 años, cuando Matienzo jugaba en su cancha, que era muy cerca de mi casa, él me esperaba en la puerta, con el bolsito, porque cada uno se llevaba su ropa, eh, yo iba de su mano y entraba a la canchita para ver el partido. Me ponía atrás del arco y seguía sus movimientos. Era muy bueno, llegó a la primera de San Lorenzo.

16 ¿Siempre fue arquero, Amadeo? A mí siempre me gustó jugar arriba, y lo hacía bastante bien. En épocas de pobreza no se podía comprar una pelota, porque valía una fortuna. “¿Dónde hay un mango, viejo Gómez? Se lo han limpiao con piedra pómez” (entona con voz grave). Era un tango que cantaba Tita Merello. Entonces mi papá le pedía al carnicero una vejiga de vaca, la inflábamos, le hacíamos un nudito y se jugaba con eso. Tampoco era muy redonda, eh, sino tirando a ovaladita, pero aguantaba para divertirnos un poco.

17 ¿Cómo llegó a River? Hector Berra había sido un gran atleta de River en los años 30, que intervino en los Juegos Olímpicos de Los Angeles 32. Era de Rufino y trabajaba en el ferrocarril con mi padre. Me recomendó. Primero me quiso ver jugar, ¡a ver si todavía mandaba un paquete! Armó un partido amistoso, habré atajado más o menos bien, y escribió una carta de recomendación a Carlos Peucelle, que fue un wing derecho de River y luego un gran maestro de Inferiores. Daba gusto escucharlo a Carlitos, de sus charlas salías lleno de fútbol.

18 ¿Qué recuerda de esa prueba? Primero, el viaje en el tren nocturno. De Rufino a Buenos Aires son 430 km pero el viaje duró 15 horas, paraba en todas las estaciones, y un buen rato en cada una. Caí con la carta de recomendación de Berra. Eran como 2 mil chicos, yo pensé: “Acá me echan a patadas en el culo”. Me probaron, me fui a bañar y no me olvido más lo que me dijeron: “Bueno, pibe, mándele a decir a su padre que se queda acá en River”. ¡¡La mierda!! No había teléfono, así que alguien habló a Rufino: “Díganle a Don Manuel que Amadeo se queda en River, en la prueba lo aceptaron”. ¡Cómo es la historia, eh!

19 Debutó en la Primera en 1945 pero después estuvo 2 años sin volver a jugar, ¿no se bajoneó? No me sentí postergado para nada, yo jugaba en la Reserva, para mí eso ya era importante, me entrenaba con los monstruos de La Máquina, con Moreno, Labruna y Pedernera. Grissetti no se lesionaba nunca, y en el 48 peleamos el puesto los primeros 4 o 5 partidos hasta que quedé yo.

20 ¿Cómo se le ocurrió empezar a descolgar los centros con una mano? Eso no se veía en las canchas argentinas. Para mí era un recurso. Cuando venía la pelota le iba haciendo una especie de abanico, así suavizaba la retención, le hacía un poquito así (levanta la mano, la gira un poco) y me resultaba fenómeno. Era un buen recurso para la pelota un poco alta y pasada, porque con una mano llegás más alto, entonces hacía “tac” y me quedaba con la pelota. No sé si fui el primero, yo no lo había visto antes. Se me ocurrió practicando, porque tenía habilidad con las manos y me sentía cómodo.

21 Usted la bajaba con una mano y la gente se volvía loca, ¿no? Sí, sí, es verdad. Una vez, en un amistoso contra un equipo checoslovaco, la bajé con una mano y después escondí la pelota detrás de la espalda, e hice como que la estaba buscando. El delantero la empezó a buscar por todos lados, ja, ja…

22 Bajarla con una mano se podía confundir con una canchereada también. Sí, se puede confundir, yo hacía cosas que parecían canchereadas pero eran recursos de una técnica futbolística que yo noté que ya la iba teniendo de chico, porque me gustó jugar siempre de delantero, como te decía, salir a gambetear, rechazar con el pie, con la cabeza, todo eso fue favorable por lo hecho de chico, dominio de pelota, un poco de malabarismo, esas cosas favorecen al arquero, y más ahora. La verdad es que nunca hice nada para sobrar a nadie.

23 También fue un pionero en salir a gambetear. Sí, y por suerte nunca me la sacaron. La verdad es que no hacía una de más, cuando la simplificaba y esquivaba al jugador porque anticipaba la jugada y salía a cortar, listo, hacía el pase a un compañero. Yo salía a anticipar y quedaba apremiado por el rival, y como no me gustaba tirarla a la tribuna sino seguir la jugada, tenía que hacer una gambeta.

24 Esa gambeta le trajo problemas cuando se la hizo a Pepino Borello; la gente de Boca no le perdonó que se metiera con su ídolo. Con Borello éramos muy amigos, y él nunca se sintió afectado por esa gambeta. Con ese criterio, si al arquero le meten un gol de taquito, de palomita o de lujo, se tendría que sentir ofendido. Y cuando a mí me hacían un gol así, pensaba “¡qué bien lo hizo, qué habilidad!”, lo aceptaba. A mí me gustaba que el adversario aceptara mi forma de ser y de jugar.

25 ¿La de pararse delante de la barrera también la patentó usted? Creo que sí. Fue contra Racing, cometí un carring, caminé mucho con la pelota y me cobraron tiro libre indirecto. La barrera se tuvo que poner en la línea, y ahí pensé: “Si me pongo detrás de la barrera o al costado soy un tremendo boludo”. Entonces puse como 8 jugadores abajo del travesaño y yo me paré adelante. El árbitro no me dijo nada, creo que había un vacío en el reglamento en este aspecto. La tocaron, salí con todo y la agarré de costado.

26 ¿Y las engañifas? Me acuerdo de dos. La primera, con Pedro Mansilla, de Racing. Fue una jugada rápida de contragolpe, parecía offside, entonces salí mirando al árbitro con la mano levantada y le dije “Cobró offside”. Mansilla se dio vuelta y le saqué la pelota. Después se la hice a Madurga, contra Boca, muy parecida. Lo que pasa es que el jugador también tiene miedo de patear porque lo pueden amonestar si está en offside, y yo aprovechaba eso. Esas cosas no se piensan antes del partido, a mí me salían de improviso.

27 Pateando tiros libres le ganó de mano a Chilavert. Lo hice una sola vez, ya en Millonarios de Colombia, contra Unión Magdalena. Ibamos perdiendo y era el último minuto, entonces fui a pegarle. Los tipos habrán pensado: “Este se las sabe todas”, y me armaron una barrera con todos, ya no vi más el arco. Le metí un chanfle y le pegó al arquero. Me animé a hacerlo porque terminaba el partido.

28 ¿Nunca pateó un penal? No me dejaron ni Minella ni Cesarini. Y eso que se lo pedí varias veces: “Renato, cuando se presente un penal, si el resultado está cómodo, ¿no me deja patear, que le pego bastante bien?”. Yo me quedaba a patear penales en las prácticas. Era un gusto que me quería dar. “Es un riesgo, y también una falta de respeto al otro arquero”, me contestó Cesarini. Me hubiera gustado mucho meter un gol, pero no pude.

29 ¿Fue el primero en usar guantes? En el país, sí. En el 57 fuimos a jugar un partido con la Selección a Italia, y el arquero de ellos, un tal Viola, usaba guantes. Le pregunté si daban resultado favorable, y me contestó “Buono, buono” y me regaló un par. Me compré unos más y a la vuelta, contra Racing, los estrené. Acá nadie usaba y me daba un poco de vergüenza, entonces me los chanté en el elástico del pantalón para no deschavar, y antes de tocar el silbato, chan, me los puse. Los de ahora son superiores, la pelota se te queda pegada.

30 Muchos dicen que hubo un antes y un después de Amadeo en el arco. ¿Cómo se le ocurrían esas innovaciones? Me salían solas, porque aunque a los 7 años ya tenía mañas de arquero, me gustaba jugar adelante, hacer una gambeta, y todo eso me ayudó a tener esa técnica, a jugar con más confianza. Y es fundamental que el arquero salga confiado, porque si titubea, se le puede complicar. Además, así les transmitís tranquilidad a tus compañeros. En esa época los arqueros se quedaban debajo de los palos y sorprendió que apareciera alguien haciendo esas cosas.

31 ¿Los contrarios nunca se le enojaron? En Colombia, una vez se enojó el equipo rival completo. Me patearon a quemarropa y la rechacé de cabeza, la tribuna de Millonarios se vino abajo porque nunca habían visto algo así. Lo hice como un reflejo, si tiraba el manotazo quizás llegaba tarde. Los rivales se enojaron, me decían fanfarrón y cosas así.

32 ¿Hoy es más fácil ser arquero que en su época, o al revés? La circunferencia de la pelota es igual, el peso es similar por reglamento, ha variado el material con el que se hace, ya no es de cuero. La más extraordinaria, para mí, fue la Pintier, una blanca, de gajos grandes, con una estrellita, hermosa. Ahora se mueve más, antes iba más recta, eso es cierto.

33 Con lo que usted sabía con los pies, hoy se haría un festín. La verdad es que el cambio del pase al arquero no me hubiera afectado en nada, porque yo sabía mucho con los pies, y creo que el compañero mío me la iba a tirar sin ningún temor.

34 ¿Cuál es la principal falencia del arquero actual? Para mí, el arquero argentino está entre los mejores en el mundo. Los europeos se quedan debajo del arco. La principal falencia es que no retienen. La pelota es un poco más rápida, es cierto, pero yo he visto arqueros a los que les han tirado 4 o 5 remates en un partido y en los 4 o 5 dieron rebote.

35 ¿Cuál es el principal atributo de un buen arquero? Tener reflejos rápidos para salir a buscar el remate apenas viene. Y simplificar, que era mi fuerte. Yo decía: cuanto menos me pateen al arco, mejor. ¿En qué forma lo impido? Adivinando qué va a hacer el contrario cuando viene con la pelota, salir lentamente del arco para anticipar la jugada.

36 ¿Quién debería ser el arquero de la Selección? Romero ha cumplido bastante bien, y habría que darle una nueva oportunidad a mi tocayo Juan Pablo, porque es muy buen arquero, aunque sufrió un poco las consecuencias de lo que vivió en River.

37 ¿Por qué usted no se quiso ir de River? Porque Liberti no quería saber nada con venderme. Tuve varias oportunidades de México, Brasil, Francia, Las Palmas y hasta me quiso el Real Madrid. Fue cuando viajamos a España y les ganamos 3-2 al Real Madrid. Jugaban Kopa, Del Sol, Di Stéfano, Puskas y Gento y atajé bastante bien. Los dos goles me los hizo Alfredo. A la noche tuvimos la comida de los dos equipos, estaban los directivos, y uno me comentó: “Don Antonio pide que te acerques a la mesa de los presidentes, que te quiere saludar Santiago Bernabéu”. Me felicitó por el partido. Después, ese mismo directivo me contó que Bernabéu se tiró un lance para llevarme, pero Don Antonio le dijo que no rotundamente.

38 O sea que fue a la mesa donde estaban los dos estadios: Bernabéu y Liberti. Ja, ja, sí, Bernabéu imponía presencia.

39 ¿Era muy complicado pelear contratos con Liberti? Sí, él buscaba amarretear con el jugador para beneficiar al club. Y muchas veces te asustaba un poquito: “Si no firma, se va a quedar sin posibilidad de irse a algún lado”.

40 ¿Qué haría hoy Liberti si se levantara de la tumba? Si veo que se está levantando, ahí nomás le digo: “Don Antonio, no, no, lamentablemente siento lo que le voy a decir. Quédese ahí, Don Antonio, porque lo que está pasando River en estos momentos es muy triste. Se fue al descenso, está en segunda división”. Brum, se cae de nuevo en la tumba.

41 ¿Cuál es su mayor orgullo: ser el futbolista que más partidos jugó en River o haber sido elegido el mejor arquero sudamericano del siglo? Uffff, ¡qué pregunta difícil! Las dos cosas son importantísimas pero haber sido elegido en Alemania como el mejor de Sudamericana del siglo es muy fuerte, pensá todos los arqueros que pasaron durante tantos años. Y fue un premio avalado por la FIFA.

42 Sus mejores amigos del fútbol. Es difícil hacer muchos amigos en el fútbol, es más fácil hacer grandes compañeros. Yo apreciaba mucho a Pacha Yácono, un tipo sencillo que se brindaba al equipo, a Loustau, a Walter Gómez, a Tacho Venini. El buen compañerismo favorece al equipo; cuando hay enemistad y un poco de celo profesional, eso afecta el juego.

43 ¿Y había algún compañero al que no se bancara mucho? Nunca me peleé con nadie, eh, incluso si me metían un gol en el que tenía responsabilidad, agachaba la cabeza y después pedía disculpas a los compañeros en el vestuario.

44 ¿Al Beto Menéndez, su excompañero en River, no le dio una buena piña cuando lo enfrentó en Boca? Piña, no, terminó el partido en la Bombonera, habíamos perdido, estábamos muy calientes y el petiso me tocó el traste, entonces le di un cachetazo, nada más, después nos vimos y nos dimos un abrazo.

45 ¿Se sigue viendo con algún excompañero? Sí, con varios. Con Daniel Onega, con Artime, con Juan Carlos Guzmán, con Laraignee, con Pinino Mas...

46 ¿Qué recuerda del día que alcanzó el récord de minutos sin recibir goles? Que tenían que pasar 23 minutos para alcanzar el récord, y al principio le atajé un voleo a Jorge Pérez que casi era gol. Roberto Maidana estaba con el micrófono al lado del arco contando los minutos que me faltaban para llegar al récord. Me ponía un poco nervioso, la verdad. Después, nunca olvidaré cómo acompañó la hinchada de Vélez. Fue maravilloso. Se unió al festejo de la gente de River y aplaudió, sacaron todos los pañuelos, un momento de felicidad única para mí. Carlitos Bianchi, que me hizo el gol, creo que hasta amagó con aplaudir.

47 ¿Lloró mucho esa tarde? Lagrimeé, sí, al hincha de River no lo voy a olvidar jamás porque siempre vitoreó mi nombre, nunca me criticó, y eso que cometí muchos errores, eso lo reconozco, pero nunca escuché “Amadeo esto o lo otro”, jamás recibí un insulto desde atrás del arco de un hincha de River. Eso es muy valedero y el agradecimiento a ese hincha que sufrió a mi par cuando me hacían goles, porque el hincha está atajando también con vos, será para toda la vida.

48 ¿Bianchi le fue a pedir perdón al final del partido? No me acuerdo, sé que Carlitos simpatizaba por River y por mi persona también. Me lo he cruzado después en diferentes eventos. “Amadeo, vos fuiste el más grande de todos”, siempre me dice.

49 ¿Usted era aplaudido por todas las hinchadas? Bueno, la hinchada de Boca me silbó siempre. Sí es cierto que después de ganar la Copa de las Naciones he sido homenajeado en diversas canchas, me recibían con afecto y cariño.

50 ¿Quién fue el mejor presidente que tuvo River? Liberti, sin duda. Fue un hombre que hizo grande a River en todo: social y deportivamente. Y encima cuando vos lo escuchabas hablar de fútbol, no sé si hasta no sabía más que los técnicos, pero como siempre fue muy respetuoso, no se metía. Pero lo escuchabas hablar y te dabas cuenta de que sabía.

51 ¿En qué lo hizo grande, por ejemplo? Yo conocí a Vicente Locaso, el que metió el primer gol de River en el profesionalismo. Nos hicimos amigos y nos encontrábamos en el club. Me contaba muchas anécdotas de Bernabé Ferreyra, del que fue compañero. Me relató que cuando Liberti propuso comprar los terrenos donde hoy está el Monumental, los otros directivos le respondieron: “No, ahí se inunda”. Entonces Liberti dijo: “Bueno, entonces los compro para mí”. Y ahí se dieron cuenta de que este hombre iba en serio. Compró los terrenos en el 34 y en el 38 se inauguró el Monumental. En el medio fue juntando platita más platita gracias a la gente que iba a ver al gran Bernabé Ferreyra. A La Fiera.

52 ¿Por qué iban a ver a Bernabé? Porque revolucionó el fútbol en la década del 30. Si iban 40 mil personas a ver a River, 39 mil iban a ver a Bernabé por los golazos que metía desde 30 o 40 metros. Y yo tengo el orgullo de ser del mismo pueblo que Bernabé.

53 Usted que los vio a todos, ¿a quién votaría como máximo ídolo de River? El máximo ídolo, para mí, es Bernabé Ferreyra, porque transformó a River en un club popular. Y eso que jugó 5 o 6 años nada más, y yo 21. Sin embargo, yo no me considero que pueda superar a Bernabé en idolatría. Segundo en el podio pondría a Labruna.

54 ¿Justamente con Labruna no terminó bien? No. El era el técnico en el 68 y dijo: “Amadeo ya no está para seguir jugando”. Pero me fui a Millonarios y jugué dos años. Y no jugué más porque tenía a mi familia acá y la extrañaba. Pero no tengo rencor con nadie, hay que reconocerlo a Angelito como fue, un gran goleador. Fuimos compañeros muchos años y compartimos hermosos momentos.

55 Pero cuando lo tuvo como entrenador ya fue distinto. Y… ahí cambia la persona, ya defiende lo de él, lamentablemente es un poco así, pero no me peleé con él, después nos cruzamos en alguna fiesta del club y nos saludamos bien, como corresponde a dos personas que compartieron tan lindos momentos. Siempre fui así: si hay un pequeño roce, voy en busca de que no se prolongue, por el bien de la familia riverplatense.

56 ¿Por qué cree que el hincha de River lo puso a usted tan alto en la idolatría? Yo nunca estuve en cosas extrañas que al hincha le incomodaran. Después fueron 21 años en el arco todos los domingos, el hincha ni sabía si existía otro arquero aunque alguna vez me han reemplazado. El haber respondido, el haber sido un arquero que generó un estilo que al hincha le agradó, que no lo tomó como un tipo que quiso hacer algo distinto para llamar la atención, por eso. ¿Está bien explicado, papi?

57 ¿Quién fue el mejor jugador que vio en su vida? ¿Te puedo nombrar a tres? Messi, Maradona y Di Stéfano, los tres al mismo nivel. Yo armo mi delantera con Garrincha, Maradona, Di Stéfano, Messi y Loustau. Ganamos 5-0 todos los días.

58 ¿A Messi ya lo sienta en la mesa de los más grandes? Sí, sí, indudablemente, porque Messi se luce siempre en todos los partidos. Siempre en todos los partidos.

59 Y usted que enfrentó al Madrid de Di Stéfano, al Santos de Pelé y compartió La Máquina de River, ¿en qué lugar ubica a este Barcelona? El Barcelona de ahora es la máquina más grande que he visto en mi vida, no solo son sus delanteros, sino un conjunto. A este Barcelona lo pongo arriba de todos. El Real Madrid era poderoso en su delantera, lo mismo que el Santos. El Barcelona, en cambio, es fuerte en todo.

60 ¿Fútbol de antes o de ahora? El de antes era más vistoso. Ahora es más simple, porque el mismo Messi, con su habilidad y destreza, se va, se va, se va y convierte el gol, es simple la jugada, pero todo rápido, entonces aparentemente antes el espectáculo era más para la vista del público.

61 ¿Lloró el día que lo echaron de River? Sí, lloré mucho, porque no lo esperaba, así tan fuerte y tan violento. Una congoja muy grande. Me citaron en Suipacha 574, donde estaba la sede, Plinio Garibaldi y William Kent. Me dijeron que mi ciclo estaba terminado y que me iban a hacer un partido homenaje y que estaba la posibilidad de seguir en el club enseñándoles a los chicos. No pasó ninguna de las dos cosas.

62 ¿Y cómo apareció en Colombia? Yo me quedé mal, pasaron los días y al poco tiempo me invitaron a dos amistosos en Perú: Alianza Lima contra el Dínamo de Moscú. Yo de un lado y Lev Yashin del otro. Jugué esos partidos y de regreso me llamó Alfonso Senior, un gran directivo de Millonarios de la época de El Dorado, que había visto el partido y quiso llevarme por seis meses, por si acaso no agarraba una. Yo tenía 42 años y me quedé seis meses, después otros seis y un año más. Preguntale a cualquier colombiano lo que hice allá.

63 ¿Qué pasó con el partido despedida? Unos hinchas de River enojados por la decisión de darme el pase libre, rompieron el carnet de socios en la puerta de mi casa. Como pasaban los días y no había noticias del homenaje, fueron a ver a Armando, el presidente de Boca, para hacer el homenaje en la Bombonera, de la bronca que tenían. Pero yo enfrié el asunto, hubiera sido un disparate.

64 Su día más feliz en el fútbol. Cuando Peucelle dijo: “Pibe, avísele a su padre que se queda en River”. Fue un momento (se emociona)… Tenía 16 años recién cumplidos.

65 ¿Y el más triste? Hubo dos especialmente tristes: lo del Mundial de Suecia, por los 6 goles de Checoslovaquia y por cómo nos recibieron acá, muy cruelmente, y la derrota con Peñarol en la final de la Libertadores, porque el hincha de River soñaba con ganarla, nos pusimos 2-0, el partido estaba tranquilo y de golpe lo encontraron. Pero por encima de esos dos momentos pongo el día que quedé libre en River. Ese fue el punto máximo de tristeza.

66 Su mejor partido. Un amistoso que jugamos en el Monumental contra un equipo de checoslovacos, en la década del 60. Ese día me salieron todas. También atajé muy bien en el 0-0 con Boca del 68, cuando ocurrió la tragedia de la puerta 12.

67 ¿Percibió algo desde el campo ese día? No. Nos enteramos cuando nos estábamos cambiando en el vestuario, e informaban por la radio que algo muy feo estaba ocurriendo en la tribuna de Boca. Muy triste.

68 El mejor y el peor técnico que tuvo. Ja, ja, vos también hacés preguntas violentas, eh. Siempre pensé que a los grandes equipos los hacen los grandes jugadores, que no me discutan eso. Si tenés a este Barcelona y a este Messi, juega sin técnico y los baila a todos igual, ¡má qué técnico! Y te pongo un ejemplo claro de La Máquina de River, con la que llegué a jugar algunos partidos. Los jugadores escuchaban al técnico con respeto, porque los Moreno, los Pedernera escuchaban al entrenador, algunas veces con pizarrón, porque hubo épocas de pizarrón también, eh. Prestaban atención y eso siempre me agradó, pero cuando ya llegábamos al túnel para salir al campo de juego, alguno de ellos siempre tenía un dicho: “Bueno, muchachos, vamos a hacer la nuestra, la nuestra es la que vale, eh”. Siempre había un par de muchachos que repetían esa frase.

69 ¿A qué delantero no quería enfrentar? A Sanfilippo. El petiso era un goleador extraordinario, sacaba el balazo rápido, abajo, muy difícil, porque si va a media altura tenés las manos ahí, pero si va a rastrón es muy difícil. Me hizo varios goles. Otro que le pegaba con una precisión tremenda era Vernazza, aunque por suerte lo tuve muchos años de compañero.

70 ¿Y Paulo Valentim? El brasileño fue un goleador astuto y rápido. Ya retirado me dijo una vez que gracias a mí se había hecho famoso en la Argentina. Por todos los goles que me había hecho.

71 El mejor arquero que vio. Hay uno al que no nombran mucho: Isaac Lopez, de Chacarita. Me gustaba también la elegancia de Gabriel Ogando, de Estudiantes. Ya más acá Pepé Santoro y el Tano Roma, que tenía una fuerza de creerse el mejor, y eso valía mucho. Gatti fue sobresaliente en el juego de anticipación y Fillol parecía invulnerable.

72 ¿Por qué les fue tan mal en el Mundial 58? Había buenos jugadores, pero el día de la goleada hubo una variante porque se fue Lombardo lesionado y entró Avio de defensor y no sé si tácticamente entró bien. También, Argentina hacía muchísimos años que no intervenía en Mundiales, no se conocía nada de los rivales, fuimos a la deriva.

73 ¿Se comió alguno de los 6 goles? Me hicieron tres o cuatro casi iguales: el wing izquierdo se iba solo, yo le salía, pateaba rasante al medio y ahí entraba uno para convertir. Pero bueno, la ligó el arquero, como pasa en estos casos. En Ezeiza nos castigaron lindo cuando llegamos, había como una popular en la terraza y nos tiraban de todo. El problema siguió en las canchas, porque entrábamos y nos gritaban cualquier cosa. Salvo el hincha de River, que jamás me dijo nada. Por eso tendré gratitud eterna hacia el hincha de River, pero después, a mí me pintaron la casa, me rayaron el auto, y eso creo que sólo me pasó a mí, aunque los 6 goles los recibió todo el equipo. Mi familia lo sufrió mucho.

74 Por eso decidió no ir al Mundial siguiente. Claro. El Toto Lorenzo me convocó, fui a los entrenamientos, él trato de convencerme, pero por todo lo sufrido decidí quedarme, y al final me reemplazó Rogelio Domínguez, que era mi suplente en River.

75 ¿Y por qué sí fue a la Copa de las Naciones del 64? Porque ahí ya habían pasado dos años más y me decidí. Era un cuadrangular con Brasil, campeón del mundo, Inglaterra, que lo sería dos años después, y Portugal, que fue 3° en el 66. Fuimos, ganamos los tres partidos, no recibimos goles y hasta le atajé un penal a Gerson.

76 ¿Esa Copa estaba armada para que la ganara Brasil en su país? Sí, casi seguro, porque la Copa estaba recortada con una tijera, como que tuvieron que cambiar al final. Y los premios, que eran relojes, fueron para los brasileños y a nosotros un joraca.

77 ¿Al volver de esa Copa lo aplaudió hasta la hinchada de Boca? Hmmm, no creo, no me acuerdo pero me parece que no, eh. O por ahí fue ese día del regreso y al siguiente partido me volvieron a putear. Sí puedo decir que yo lo viví como la gran reivindicación después de lo sucedido en el 58.

78 ¿El arquero es el boludo, como dice Maradona? No sé por qué hace tan tremenda ofensa hacia el arquero. A mí me duele como exarquero y no la acepto, porque empecemos por conseguir un gran arquero en el equipo para tener aspiraciones. Si el arquero te da seguridad, sube la confianza de los jugadores. Es el punto de partida. Después, un cinco, un centrofoward y todo lo que compone.

79 Sí tiene que estar un poquito loco… Yo no siento que fui loco, por ahí alguno se hace el loco, con ademanes y esas cosas.

80 Bueno: digamos que para ser arquero es necesario tener un ego alto. Hay que sentirse invulnerable, que no los hay, porque el arquero está propenso a la caída en cualquier momento, pero sentir que les va a costar hacerte un gol es importante. A mí me dolía cuando me metían un gol, porque miraba de reojo a la tribuna y veía la cara un poco triste de los hinchas y me ponía con alguna nostalgia.

81 ¿Qué lo hizo sufrir más: el Mundial 58 o la final del 66? La del 66.

82 ¿Se sintió un poco más responsable por la paradita de pecho? Fue algo rápido, me pateó un tipo desde 4 metros, un balazo que me vino directo al pecho. No fue compadreada, hice lo que me pareció más seguro y enseguida la agarré. ¡Dicen que los de Peñarol se enojaron y por eso nos ganaron! Es cuento viejo. Ellos encontraron el partido después.

83 ¿Algún compañero le reprochó algo? No, al contrario, si todo eso era favorable siempre. Yo tuve compañeros que al ver que hacía algo así dentro del partido, se sentían agrandados y decían “Hoy a Amadeo no le hacen goles”.

84. Si fuera el tiempo para atrás, ¿haría la misma jugada? Toda la vida.

85 ¿Lloró por alguna derrota? Llorar no, sí me entraba una melancolía muy profunda dentro del alma cuando perdíamos un partido importante, como ese de Chile. Lo sentía por el hincha, porque el hincha está sufriendo lo que hace el equipo, los goles que le puedan hacer a uno, porque ellos están atajando a la par de uno.

86 Siempre habló bien de Juan Pablo Carrizo, ¿lo defraudaron sus actuaciones, que desembocaron en el descenso? No, porque son cosas que le pasan a cualquiera. Cometió errores, para mí el de Boca fue peor que el de San Lorenzo, pero siempre salí en su defensa porque es un gran arquero. No me defraudó para nada.

87 ¿Y la actitud de desprecio que tuvo para con Fillol? Fue una reacción un poco muy fuerte, no me gustó ese gesto, pero bueno, reaccionó así. Yo creo que Fillol debió haber seguido en el club, aunque se sintiese muy dolido. Les podría haber enseñado muchas cosas a los chicos.

88 ¿Puede creer que River esté en la B? No, todavía no lo concibo.

89 ¿Es una vergüenza semejante a la de los 18 años sin salir campeón? No, no, en esos 18 años, de los cuales yo jugué 11 nada más, te adelanto, eh, River salía siempre segundo. No quiero desmerecer al Nacional B, porque hay muy buenos equipos y jugadores, pero esto es descender de categoría, entonces para mí es gravísimo, es ¡gra-ví-si-mo!

90 ¿Va a verlo a la cancha? Voy a veces, porque aparte tengo a mi nieto Agustín que se hizo fanático. Es un loco, tiene 24 años y sigue a River a todos lados.

91 ¿Qué sintió el día que descendió? Qué sé yo… una tristeza parecida al día que River me dejó libre. No lo concebía, recordaba a los grandes directivos que pasaron por el club, en especial a Don Antonio Liberti, ¡qué diría Don Antonio! pensaba. Al rato llegó mi nieto, que había ido a la cancha. Vino a llorar conmigo. “¿Qué querés, hijito? Ya está hecho todo esto, nosotros no somos culpables”, le decía. “¿Y quiénes son los culpables, abuelo?”. Un par de horas estuvimos charlando, se quedó a comer en casa. “Abuelo, no lo puedo creer, yo sé que vos tampoco, porque vos viviste momentos de gloria en River”. Así es, jamás se pensó que River podría ir a segunda.

92 ¿Pudo dormir a la noche? Después de que se fuera mi nieto, ya era de noche y tocaron el timbre de mi casa. Era una parejita de unos 20 años. Atendió mi señora, que desconfiaba. “Queremos ver a Amadeo y darle un abrazo”, le decían. Venían de la cancha también, así que fui, me agarraron y empezaron a llorar como locos. Y yo otra vez también me puse a llorar. Los invité a entrar a casa. “¿Qué pasó, Amadeo, qué pasó?”, me repetían.

93 ¿Tuvo que tomar antidepresivos o algún medicamento? No, no, para tanto no, un vaso extra de vino…

94 ¿Qué responsabilidad le adjudica a Passarella en todo esto? ¿Me dejás que voy a orinar, un momento, porque esto que tomamos hace orinar, eh? (se va unos minutos al baño y regresa). Mirá, siempre pensé que los que deciden son los jugadores. Prefiero dejarlo ahí, no quiero castigar a nadie para no andar en polémicas en este momento difícil. Quiero ser positivo y no abrir heridas. Y espero que ascendamos, lo veo bien al equipo.

95 ¿Le gustaría ser presidente honorario como es Di Stéfano en el Real Madrid? Esa era la idea si ganaban D’Onofrio y Santilli las elecciones. Yo los estuve acompañando en algunas comidas, no andaba con el bombo, eh, y tal vez por eso ahora queda un poco el recelo hacia mi persona, pero si ganaba esa gente yo iba a ser presidente honorario como Di Stéfano. En Europa se reconoce más a los ídolos.

96 ¿Cómo fue el día que Rojitas le sacó la boina? Una gorra, no una boina. Me la robó antes de empezar un clásico en el Monumental, yo estaba con el invicto, y lo hicieron para ponerme nervioso. Estaban sacando la foto del equipo y pasó por atrás, prum, me la manoteó y se la llevó al arco de Boca y se la dio a un fotógrafo para que yo no la usara.

97 ¿Y usted no salió corriendo a agarrarlo? No, ¿qué querés? ¿Que salga corriendo con el riesgo de caerme por ahí? No, no. Después, un alcanzapelotas la encontró y me la devolvió. Creían que yo atajaba por la gorra, ja, ja…

98 ¿Se arrepiente de la gambeta a Borello? ¿Todas las provocaciones de Boca comenzaron ahí? No, jamás, porque no fue algo artificial, lo hacía como un recurso y porque tenía capacidad para hacerlo. Porque imaginate si yo rechazo y le pego el pelotazo al tipo que tengo al lado y me hago el gol, ¡qué papelón, no!

99 Amadeo, con sinceridad, ¿usted arrugaba en La Bombonera o es verso? Me sacaban un poco de las casillas, pero eso no es arrugar. En los corners me puteaban, me decían “Fanfarrón”, “Compadrón de mierda”, esas palabritas, todos gestos antideportivos, cosas que yo no hacía nunca ni concebía. No era de insultar, ni de buscar cosas raras, tramoyas, ni de andar tocándole el traste al contrario, como han hecho tantos así, yo nunca he hecho eso. Y eso no es arrugar, me ponía chinchudo y no atajaba bien, porque me sacaban de las casillas, entonces no estaba con todas las luces. Y eso es desfavorable… ¿Qué hora es? ¡Las once de la noche! Uhhh, vamos a tomar un helado y listo.

100 La última, ¿cuándo se debería celebrar el día del arquero? Siempre se habló del 12 de junio, ja, ja, el día de mi cumpleaños. Una vez lo propusieron en el Congreso y no dieron pelota. Tendría que existir ese día, aunque pongan otra fecha, no importa, porque cuando vos debés algo, decís “Lo vas a cobrar el día del arquero”. Bueno, si ese día existiera, ya el tipo tiene el compromiso de ir a pagarlo, ja, ja, ¿está bien eso, no, papi? Dale, vamos a tomar el helado que nos van a cerrar la heladería.

Por Diego Borinsky / Fotos: Emiliano Lasalvia

Por Diego Borinsky: 25/04/2012

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