Tiene la difícil misión de compartir la ciudad con uno de los mejores equipos de la historia. A base de lucha y sacrificio logró que el Espanyol tenga brillo propio.
LLEGO al Espanyol en 1994. A mediados del 2009 tomó las riendas del equipo. (AFP)
La ciudad de Barcelona está bajo un manto de buen fútbol. Pep Guardiola es el maestro zen del que todos hablan, pero en la otra vereda se encuentra un trabajador silencioso y de ideas claras. Mauricio Pochettino se erige como el técnico que guía al Espanyol en su ardua travesía por la Liga española.
En su época como futbolistas entre Pochettino y su conciudadano había muchas diferencias. Uno se presentaba como un fuerte central pelilargo, mientras que Pep era un fino mediocampista de promisoria calvicie. En la actualidad, ambos tienen el mismo objetivo: jugar bien al fútbol. Aunque, vale destacar, los dos manejan dos modelos completamente distintos. Mientras que Guardiola pregona el control pleno de la pelota sin importar que ella recorra el campo de lateral a lateral, el técnico argentino tiene una visión mucho más directa y vertical.
El propio Pochettino reconoce que está cortado por la tijera de Marcelo Bielsa. El entrenador blanquiazul heredó algunas de las ideas del hombre que lo descubrió futbolísticamente. El juego por las bandas, la salida limpia desde el fondo y el constante trabajo en grupo son las claves del Espanyol desde que él es el técnico. No obstante, encontró un equilibrio que lo aleja de su mentor. Su conjunto es mucho menos vertiginoso y, generalmente, prioriza mantener el cero en su arco. En la temporada 2010 – 2011 su equipo metió 46 goles y recibió 55. Por su parte, hasta la jornada 23 de la 2011 – 2012 convirtió 26 tantos y sólo le anotaron 27. Los números hablan por si solos.
Ídolo Periquito desde su época como futbolista, no dudó en jugarse esa reputación en un momento difícil. El ex central de la Selección tomó el mando en enero de 2009. En aquel torneo el Espanyol se había comido dos entrenadores – Márquez y Mané- y deambulaba por el fondo de la tabla con serio peligro de descenso. No obstante, desde el momento que asumió hasta el final del campeonato, Pochettino sacó 32 puntos -ganó el Derby catalán- y terminó décimo en la Liga. Con jugadores jóvenes mantiene un proyecto en el que ya promovió 20 chicos de la cantera. Dos menos que Guardiola.
Lejos parecen haber quedado los tiempos en los que el pelilargo entrenador dirigía el equipo femenino del club. Más allá de la sorpresa que se llevó ante el asombroso Mirandés, el presente de su equipo y las buenas campañas que cosechó a lo largo de sus años en el banco blanquiazul lo catapultaron a que suene como posible reemplazo de José Mourinho. Él mismo desechó los comentarios y ante la consulta de los periodistas , el técnico argentino respondió: “mis hijos se van a dormir con el pijama del Espanyol”. Más allá del comentario, no suele haber polémicas en torno a sus declaraciones y se mantiene como un hombre de bajo perfil que no entró en la histeria de los reclamos a los árbitros y el exitismo.
Con la premisa de trabajo y sacrificio, Mauricio Pochettino supo tomar lo mejor de su admirado Marcelo Bielsa y construyó un estilo propio que se adaptó a lo que pide la ciudad: buen fútbol.