LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

Héctor Baldassi: "A varios árbitros les falta ser futboleros"

- por Diego Borinsky: 09/02/2012 -

El juez cuenta su vida en el fútbol argentino. Sus inicios, Sudáfrica 2010 y sus primeros pasos en Buenos Aires, donde llegó a dormir en una plaza.

Nota publicada en la edición enero 2012 de la Revista El Gráfico

HACERLO reír a Riquelme no es fácil y Baldassi lo hizo en 18 superclásicos.

1- ¿Ya extrañás los insultos?
No extraño nada, quizás me dé un poco de nostalgia cuando arranque el próximo torneo, el martes a la noche salgan las designaciones y yo no esté. Ese era el momento de mayor ansiedad: saber qué partido me tocaba, para empezar a prepararlo.

2- ¿Ser árbitro tiene algo de morboso, no?
Te tiene que gustar que te puteen. No sé si morboso, el insulto es parte de la convivencia diaria de nuestra profesión. El árbitro debe contar con una preparación psicológica para recibir todo tipo de insultos y tener siempre la tranquilidad de estar haciendo lo mejor posible, saber que te preparás para acertar y para errar.

3- ¿Cuál fue el mensaje que más te conmovió en tu despedida?
La de gente especializada, exárbitros e incluso periodistas, que dijeron que fui el árbitro de la década, el mejor de los últimos 15 o 20 años, que tuve un estilo propio, que fui un árbitro diferente.

4- ¿A qué te referís con “diferente“?
A que nunca cambié mi forma de dirigir. Al llegar a Primera División dije que había que desmitificar esta función y hoy me ufano y digo que lo logré. Que el árbitro puede dirigir un partido riéndose, sin soslayar las reglas, pero que puede descontracturar, desacartonar el partido. Por eso digo que fui fiel a mi estilo, a lo que yo pensaba. Y con esa idea llegué al Mundial, ese es mi máximo orgullo.

5- ¿No te quita autoridad hacerte el compinche de los jugadores?
Es que nunca fui compinche. Quizás da esa impresión, pero fijate si yo perdoné a alguno, ¿eh?

6- ¿Les hacías chistes?
Chistes no, pero sí sabía cosas de ellos. Si había sido papá o si se había casado. “¿Cómo está el nene?”, le tiraba. Por ahí venía uno a protestarme con toda la furia y como sabía que justo había sido papá, le decía: “¿No te deja dormir el nene?”. Y él: “Sí, no sabés...”, entonces la protesta quedaba desairada. Ese tipo de cuestiones las hice mucho, para mí llevan a la inteligencia para conducir un partido de fútbol. Después, yo nunca fui grosero, nunca me zarpé, y nunca fui autoritario con los jugadores. Me he hecho respetar a mi manera.

SU CLASICO gesto a la hora de pitar un penal. Confiesa que le daba seguridad al hacerlo.

7- Digamos que tu humor cordobés fue un valor tan importante en tu carrera como tus atributos técnicos.
Pará. Yo tengo humor, buen trato, me río dentro de un campo de juego, quizás le caigo bien a la gente porque soy rápido o contesto con tonada cordobesa, y eso me ayudó. Pero el éxito de mi carrera pasó por el acierto. Es el atributo principal para conducir un partido de fútbol.

8- Pero si no hubieras sido cordobés...
Para mí fue muy importante haber venido con 20 años a Buenos Aires y hacerme bien de abajo, tener que laburar más de 12 horas como operario, dormir en una plaza, comer una vez por día, rebuscármelas con lo que pudiera. Me relacioné mucho con la gente para subsistir, antes de ser árbitro. Y esas cosas te sirven para manejarte en la vida.

9- ¡¿Dormiste en una plaza?!
Sí, yo vivía en Ciudad Evita, en lo de un amigo, en una especie de habitación del costado que estaba medio afuera, entonces dormía con un perro y un gato que me calentaban los pies. A veces terminaba tarde el curso de árbitros y el 86 no pasaba, entonces me tiraba en un banco frente a la Plaza del Congreso y dormía toda la noche.

10- ¿Por qué dejaste Medicina?
Porque me peleé con una profesora. Había un problema de física que no entendía, le pedí que me lo explicara y me dijo que no, que Alfonsín no les pagaba. Me calenté y no volví más. Llamé a mi amigo El Gato y vinimos a Buenos Aires.

NUNCA le sacaron tarjeta en su casa, afirma.

11- ¿A qué vinieron?
A buscar algo. Acá tenía un tío que me dio laburo de operario en una metalúrgica, de 6 de la mañana a 6 de la tarde. Tenía que laburar para morfar y pagarme la pensión. Después trabajé en una distribuidora de crickets. Andaba en un rastrojero repartiendo. Eso me sirvió para conocer Buenos Aires y para relacionarme con la gente. Iba para todos lados con la Guía Filcar en el asiento.

12- Tu primer laburo.
En la sodería de mi viejo. Yo repartía en el camión. Eso lo hice en toda la secundaria. Ya con 13 o 14 años manejaba el camión. La Coneja era un personaje muy conocido en Río Ceballos por las cagadas en los boliches de los sábados a la noche, las expulsiones en los partidos de la liga... Todas
esas cosas hacían que la Coneja fuera un personaje conocido del pueblo.

13- ¿Cuándo decidiste ser árbitro?
Nunca tuve vocación de árbitro. El responsable fue Marcelo Negrete, un amigo que era árbitro de handball y estaba haciendo el curso en AFA. Lo acompañaba los fines de semana para no aburrirme y le anotaba goles, amonestados, y le hacía la planilla. Para entretenerme. El me insistía para que me inscribiera en el curso de árbitro y yo no quería saber nada, hasta que él llamó a la AFA y me anotó. Fui por el compromiso que tenía con él, la verdad. Empecé en el 89 y me recibí a fines del 90.

14- ¿Y cuándo te empezó a gustar?
Cuando empezás a vestirte de árbitro, a convivir con tus compañeros, a conocer la familia arbitral. Debuté en Reserva en el 92 y en el 95 en la D en Comunicaciones-Atlas. Divino: a los 16 del primer tiempo ya había expulsado a dos de Atlas. Los dos por pegar trompadas y a instancias del asistente. Así fueron mis primeros minutos como árbitro. Yo me estudiaba los apellidos de los jugadores. “Ponce, está expulsado”, fue lo primero que dije.

15- ¿Ustedes llegan al arbitraje más como futbolistas frustrados o por el apego a la ley?
Por el fútbol, papá; si no, iríamos a estudiar abogacía.

16- ¿Uno elige ser árbitro o asistente?
Noooo, te hacen elegir (risas); lo deciden ellos según cómo vayas. Ser asistente a mí no me gustaba nada, me desconcentraba muchísimo. Es jodido, tenés que agudizar el oído, y no perder la concentración. Yo me distraía con una sombra, o con alguna persona en la tribuna. Como línea era un desastre.

17- ¿Por qué Coneja?
Porque en la bolsita del jardín de infantes, en la que llevaba el vasito de plástico, tenía bordado un conejito. Para mí, Coneja es un nombre, lo tengo arraigado, los profesores del secundario me decían Coneja, la mayoría de los jugadores también; mi señora me dice Cone, en mi casa ni se pronuncia la palabra Héctor. Si me gritan Héctor, ni me doy vuelta. El que empezó fue Angel Giro, a los 5 años. Me acuerdo de que mi abuela me decía: “Que no te digan así, que no te digan así, porque te va a quedar de por vida”. Tenía mucha razón (risas).

18- ¿Por qué Coneja y no Conejo, que es masculino?
Porque el cordobés siempre apoda con a, La Gata, La Pata...

19- ¿Estuviste muy nervioso el día del debut en Primera?
Fue Gimnasia Jujuy-Newell’s, el 4 de abril del 99. El martes, cuando salió la designación, me llamaron todos para felicitarme; y el domingo a la mañana apareció por Jujuy mi mejor amigo, Héctor Rama, el Gato, con mi hermano Eduardo. Esas presencias me dieron tranquilidad. Fue un apoyo importante. Y, después, los jugadores me respetaron bastante.

SUS COMIENZOS en una cancha del Ascenso.

20- ¿Los árbitros tienen que pagar derecho de piso con los futbolistas hasta que demuestran su personalidad?
El árbitro tiene que mostrarse tal como es, no tiene que impostar una figura ni querer ser diferente. El jugador sabe cuál es el límite y vos tenés que ponerlo, pero no pasarte de la raya ni ser autoritario o soberbio.

21- Pero al principio debías estar un poco apichonado.
Si vos estás apichonado, transmitís inseguridad. Mi cuarto partido en Primera fue Estudiantes-Boca, con Boca puntero, ¿sabés lo que fui? Me subí arriba de la pelota, y corría, iba, iba. A través de esos partidos, te vas haciendo creíble, porque el árbitro no nace en un partido. ¿En qué me van a probar los jugadores? Si yo cobro foul, me dirán “No fue”. Y yo le diré: “Sí fue, retírese”. Y si no te hace caso, lo amonestás. Yo arranqué con un gran porcentaje de aciertos, por eso después dirigí partidos importantes, porque si vos no acertás en el arranque, volvés adonde saliste. Lo mejor de esta profesión es cuando a vos te aceptan el error. Ahí sos una persona supercreíble.

22- Hacé un ranking de los clásicos que dirigiste.
No me quedó ninguno pendiente. En total jugué 18 River-Boca, el de Avellaneda, el de La Plata, el de Rosario, San Lorenzo-Huracán, Colón-Unión, Belgrano-Talleres y los dos con Instituto, el de Tucumán, Atlanta-Chacarita, y también entre los grandes cruzados. River-Boca está arriba por todo lo que significa a nivel mundial, después pondría el rosarino porque los jugadores son hinchas y lo viven con excesiva adrenalina.

23- ¿La cancha más jodida?
Uhhhh, la vieja cancha de Central Ballester, tenía la villa al lado, en José León Suárez... Fui asistente en una final con San Carlos, en la D, toda la gente te escupía, te orinaban directo, terrible.

24- ¿Tuviste miedo alguna vez, en una cancha?
No tenés nunca miedo, porque con la inconsciencia de tomar decisiones no te da tiempo a pensar en el miedo.

25- ¿Cuáles fueron tus partidos más importantes?
Yo los llamaría partidos bisagra, esos en los que tenés una gran exposición y si salís airoso demostrás que estás para compromisos importantes. Mi primer partido bisagra fue Independiente-Racing en 2001 con el gol de Loeschbor al final, después Racing-River con el gol de Bedoya. Dirigí muy bien y me dio credibilidad. Al año siguiente tuve el superclásico en la Bombonera con gol de Rojas; el Independiente-Boca con gol de Pusineri; otro superclásico en 2003, con la expulsión de Demichelis. Yo nunca dirigí un Boca-River por sorteo, perdía siempre, yo me ganaba el lugar cuando me elegían a dedo.

26- ¿Está bien la recusación de jueces?
Está mal, pero a veces es bueno enfriar un poco si venís de un gran quilombo con un equipo. Mejor no ir a la boca del lobo.

RELAJADO. Asi asomó en sus inicios en el arbitraje y así se mostraba en las entrevistas.

27- ¿Cobraste por intuición alguna vez?
Pufffff (risas), un montón. A veces la intuición te ayuda; y otras, te mata. En la C, una vez, jugaba con un solo asistente. Escuché un golpe, me di vuelta y vi al 9 tirado. “Dos, te vas”, le dije. “¿Cómo?”, me respondió. “Si vos no fuiste, decime quién”, la seguí. “Fue el 6”, me respondió. Entonces eché al 6. Una vez lo quise hacer en Primera y me salió mal. Ahí, la intuición o la picardía no funcionaban.

28- ¿Qué son las condiciones técnicas de un árbitro?
Que conozca el juego, que sepa adelantarse a una jugada, no te digo dos, pero sí una: saber si va a tirar un centro, si va a dribblear. Eso te ayudará a estar cerca de la jugada. Conocer si hay enconos personales entre los jugadores, porque así te adelantás y desarticulás el problema antes de que el problema se genere. Todo ese tipo de cosas hacen a la conducción de un partido. Para mí, los principales atributos de un buen árbitro son condición física, personalidad, condiciones técnicas y conocimiento del reglamento.

29- ¿Cuáles eran tus puntos fuertes y débiles?
Los fuertes: la condición física y saber darle agilidad al juego. Y me costaba, al principio, sacar amarillas. Entre nada y amarilla, para mí era nada, y entre amarilla y anaranjada, era amarilla, nivelaba para abajo, perdonaba, usaba demasiado la advertencia, era muy light. Con los años me fui ajustando.

30- ¿Qué es lo que a un árbitro le molesta más del futbolista?
Que nos manden en cana. Con un gesto cuando no lo podés ver o con una declaración postpartido para echarnos la culpa. Si un jugador te dice “no fue foul”, y lo hace de frente y sin un ademán brusco, no me molesta. Pero a tus espaldas, y que se lo hagas a las tribunas, eso sí jode.

31- ¿No les falta ser más futboleros a los árbitros?
A algunos, sí. Esa crítica la acepto. El árbitro futbolero saca ventaja; al otro, al de laboratorio, como se lo conoce en la jerga arbitral, le cuesta más.

32- ¿Por qué el fútbol no utiliza la tecnología como los otros deportes?
Porque FIFA legisla para todos los países asociados, no para 10 potencias. Vos no podés decir “en esta liga usamos tecnología y en esta no”. El Ojo de Halcón de tenis lo usás solo en algunas courts, en los principales, entonce solo los mejor ranqueados tienen derecho a pedirlo; los otros no pueden. Es discriminatorio.

33- ¿No se podría aplicar solo en Mundiales?
Esta es una opinión personal: creo que en 2014 se va a utilizar para saber si fue gol o no. Solo para eso. Y me parece bien. El chip de la pelota, en su momento, no sirvió. Elizondo me contó que cuando la pelota se iba por arriba del travesaño, también sonaba el chip.

34- ¿El intercomunicador sirve para algo?
Sí, es muy bueno. Hace poco, en Uruguay-Chile, fue muy útil: vino el centro, uno de Chile la peinó y metió el gol. Yo lo cobré, mi asistente salió corriendo pero me preguntó por el intercomunicador: “Héctor, ¿la tocó alguien?”. Enseguida dije: “Sí, la peinó uno”. Y él: “Entonces es offside”. Claro, él no había visto la peinada, y entonces cambié la decisión y cobré off side. Fue una comunicación rapidísima gracias a la tecnología. Entonces no es que no se usa tecnología. A veces jugás con el vibrador, el asistente tiene un botón que aprieta al levantar. A veces le consultás: “¿Amarilla?“. Sí, dale.

35- ¿Está mal que el árbitro use la compensación?
Claro que está mal; si compensás, sos muy mal árbitro. El árbitro convive con el error, sabe que es falible y se prepara para eso, entonces cuando vos te equivocaste y sabés que te equivocaste debés tener la suficiente personalidad para cerrar el tema ahí y empezar otra historia, porque de lo contrario vas a caer en la compensación, y eso es terrible. Si lo hace, yo ya no creo más en ese árbitro. Si yo me equivocaba, tragaba saliva, buscaba una técnica de concentración y punto.

36- ¿En el entretiempo averiguabas si te habías equivocado?
Yo apagaba mi celular apenas llegaba a la cancha. Y les tenía prohibido usarlo a mis asistentes. No me condiciono con nada. Aparte, viste cómo es esto. Uno asegura: “La televisión dice que es penal”. No, no. La televisión no habla, el que habla es el comentarista. Y no siempre uno está de acuerdo con el comentarista.

37- ¿Le dan bolilla a lo que dicen los periodistas?
Para mí, el mejor periodista era el que más puntaje me ponía (risas). No, en serio, acá es fundamental la autocrítica sincera. Sentarte y decir “¿Por qué le erré a esta jugada?”. Cuando no teníamos banderín electrónico, una vez picó el Beto Acosta, yo miré un segundo al línea a ver si había offside, y cuando volví, Acosta estaba tirado en el piso. No cobré nada pero la tele después mostró que fue penal. Ahí hice autocrítica y a partir de ese momento, me enfoqué en la jugada y después, si el línea estaba con la bandera levantada, bueno, listo, volvía todo para atrás y cobraba offside.

38- Tu día más feliz y tu día más triste en el arbitraje.
Serbia-Ghana, mi debut en el Mundial, la culminación de todo el esfuerzo realizado en la carrera. El peor fue un River-Independiente en el que no vi una piña de Garcé y terminé echando a Ríos. Soy un tipo muy pasional y cuando me equivocaba así se me cerraba el estómago, no quería hablar con nadie.

39- Tu mejor partido.
Brown de Adrogué 3 – San Martín de Burzaco 3, campeonato de Primera C. Ese partido que me hizo un click en la cabeza, me dio el puntapié inicial para creérmela como árbitro. Tuvo todas las atracciones posibles: jugadas polémicas, penal, expulsados... y acerté en todo.

40- ¿Y el peor?
Un Santos-Nacional por la Libertadores 02: se cagaron a patadas y no eché a nadie. Habrán dicho: “Che, no nos peleemos más porque este tipo está pintado”. Volví y me replanteé todo. Tuve que ir al psicólogo y terminé cambiando.

41- ¿Es cierto que tu hermano te llegó a putear en una cancha?
Sí, sí (risas), mis cuatro hermanos son de Talleres y uno parece que me dijo de todo en un partido. Me lo contaron, yo no lo escuché.

42- ¿El jugador argentino es el más ventajero de los que dirigiste?
No me gusta la palabra "ventajero", es el más pícaro, rápido, hábil, ingenioso... Ojo que el brasileño está ahí, eh, los sudamericanos son una raza especial.

43- ¿Hiciste amigos entre jugadores? De ir a comer afuera, no; pero me he encontrado con algunos en eventos y todo bien.

44- ¿Alguna vez invitaste a pelear a un jugador?
No, en general no he tenido mala onda con los jugadores. Si alguno se zarpaba, lo echaba y listo.

45- ¿Esperabas una disculpa de Basile, después de que te hiciera el gesto de la extremaunción en un partido de Boca?
No, no esperaba nada. Me pareció poco feliz, pero esta gente vive de cábalas, problemas de ellos. No le guardo rencor a nadie.

CON ELIZONDO, los representantes del referato argentino en los últimos dos Mundiales.

46- ¿Te agarraste a piñas alguna vez, con algún colega?
Por diferencias de opiniones me he tirado manotazos con algunos. Por supuesto no diré nombres.

47- ¿Qué es lo que menos se banca un árbitro de otro?
Que hable de tus jugadas. Por eso, yo no hablo de jugadas de mis compañeros. El árbitro se recibe cuando deja de serlo, porque se las sabe todas, porque conoce todo, porque sabe qué hubiese hecho en tal situación.

48- ¿Tu mamá te pidió que dejaras el arbitraje?
Nunca, creo que ahora mi vieja va a extrañar las puteadas.

49- ¿Qué habría dicho tu viejo si te hubiera visto dirigir en Primera?
Mi viejo jamás se podía imaginar que terminaría como árbitro, porque me veía jugar y yo era terrible, pegaba como un animal y me rebelaba con los árbitros.

50- ¿Cuáles son las hinchadas que más y menos te quieren?
La de Independiente me trató muy mal durante mucho tiempo. Y la de Olimpo me aplaudía cada vez que iba a Bahía.

51- ¿Algún jugador por el que sintieras debilidad?
Por Rogerio Ceni, el arquero del San Pablo, sentía un afecto especial. El venía, te abrazaba, te preguntaba “¿Cómo está vocé, tranquilo?”. En la semifinal entre San Pablo e Inter, por la Copa 2010, los jugadores me abrazaban. Yo venía del Mundial... esas cosas te las llevás en el recuerdo.

52- Un jugador al que no tolerabas dirigir.
Con Trotta no tenía afinidad, nunca le encontré la vuelta. Ahora me lo crucé un par de veces y es un tipo bárbaro.

53- ¿Alguna vez felicitaste a un jugador?
Obvio: en un gol, o por cómo jugaba el equipo. “Te felicito”, “¡Qué pedazo de gol!”, esas cosas sí, es parte de la charla que mantenía en un partido. ¡Cómo me va a quitar autoridad eso! También le he dicho a alguno “¡Qué gol te comiste!”. Uno semblantea y sabe si conviene decir algo o no. Eso es psicología dentro del campo de juego, papá, o psicología de la calle.

54- La cancha más linda.
De acá, la de Vélez, siempre con el pasto perfecto. De afuera, me gustaron el Morumbí y el Maracaná.

55- La vez que peor la pasaste en un vestuario.
No hubo muchas, un All Boys-El Porvenir; y otro en la C: San Martín de Burzaco-Villa San Carlos, ahí el patrullero se puso al lado de la puerta para sacarme.

56- ¿Te apretaron en algún entretiempo? Nunca. Y si venían, me peleaba. A un par le hubiera pegado, y después me habrían hecho recagar. Tengo 100 peleas, 1 empate y 99 derrotas. Tampoco me amenazaron. Una sola vez recibí un mensaje de texto qué decía: “¡Qué desastre que sos!”. Agarré y lo llamé: “¿Por qué decís esto?”. Y no sabía qué responderme.

57- ¿Y te intentaron sobornar?
Tampoco. En el fútbol nos conocemos todos, papá, es una pelota redonda que gira y sabemos. ¿Vos escuchaste una sospecha o habladuría sobre mí, alguna vez?

58- ¡Vos decís que no existen árbitros comprados!
No pongo las manos en el fuego por nadie, como tampoco las pongo por el periodismo. Si tuviera las pruebas, sería el primero en denunciarlos.

59- ¿El árbitro puede tener sexo la noche previa a un partido?
¡Caramba! Ehhhhhh… Depende de la condición física, quizás a algunos los potencia. Yo siempre me cuidaba comiendo liviano y descansando mucho desde dos días antes del partido.

MUNDIALISTA. Dirigió 4 partidos en 2010, entre ellos el duro España - Portugal. Roja a Ricardo Costa-

60- ¿Alguna noche previa a un partido no pudiste pegar un ojo?
Más que el día del partido, el día de las designaciones. Mi cuarto partido fue Estudiantes-Boca, con Boca puntero, como te contaba. El martes que me enteré, no me podía dormir. Pensaba: doy ley de ventaja, no doy, cómo juega Boca, cómo Estudiantes. Con el Mundial no tuve problemas.

61- ¿Cuándo estuviste más nervioso en los últimos tiempos?
En Boca-Banfield, porque era el último y sólo lo sabía yo y mi familia. Estaba con ganas de que las cosas me salieran bárbaro, no terminar para el culo... Igual, si me iba mal en ese partido, tal vez seguía, total nadie sabía que era el último (risas).

62- ¿Te tocó tener asistentes a los que no te bancabas?
Sí. Yo soy un tipo muy directo, así que las cosas estaban claras de entrada. Cuando empecé, los árbitros hacían listas de asistentes con los que querían jugar. No me gustaba, sí quería poner con quién no jugar. Y si me tocaba, cada uno hacía su trabajo de la mejor manera. Nadie te va a hundir a propósito porque esto es un trabajo en equipo y se hunde él también.

63- ¿Esos a los que no querías eran amigos de Castrilli?
No. Yo jugué muchos años con Claudio Rossi, que fue un fenómeno, y era amigo de Castrilli. Sería de mediocre pensar que por ser amigo de Castrilli va a ser mi enemigo. Yo no confundo.

64- ¿Por qué los árbitros hablan de “jugar” un partido, se creen futbolistas? Porque lo jugamos, lo vivimos, lo vibramos, lo sentimos. No nos creemos futbolistas, somos árbitros pero vivimos esas sensaciones dentro de un campo, somos espectadores de lujo.

65- ¿Qué es un trapalón?
Un sacapartidos. Es el que se hace el distraído cuando debe tomar una determinación diferente para que todo fluya sin problemas. Los árbitros identificamos fácilmente a los trapalones. Por ahí el espectador normal no lo ve.

66- ¿Cuántas decisiones por partido toma un árbitro? Entre 450 y 500. Están las fáciles, como laterales, foules en mitad de cancha; y las difíciles: las de adentro del área, ley de ventaja, darle continuidad al juego, sanciones disciplinarias.

67- ¿Cuál es el error que más te molestaba cometer?
No ver algo que había pasado. Una agresión, por ejemplo. Podía pasarme por una distracción, por estar mal ubicado, porque me tapaba un jugador. Me daba impotencia, no me lo perdonaba.

68- ¿Quién fue tu espejo en el arbitraje?
Mis descubridores fueron Miguel Darwich y Carlos Coradina; mis espejos y consejeros, Lamolina y Loustau.

69- ¿Qué siente un árbitro cuando lo paran?
Bronca, algo en la pancita, te tocan el orgullo. Aparte viene todo el mundo y te dice “Te pararon, te pararon” (risas). Querés la revancha al otro domingo.

70- ¿Por qué te agachabas para pitar penal?
Porque me daba seguridad, es una cuestión psicológica. El psicólogo me dijo que de esa manera demostraba decisión, certeza y seguridad. Mal no me iba, porque nadie me protestaba.

71- ¿Cuál es la presión más difícil que recibe un árbitro?
Con las presiones externas tenés que hacerte una caparazón, pero no desoírlas. Cuando un periodista dice algo de vos, no tenés que contestar peyorativamente “Este no sabe nada”. Hay que analizar y hacer autocrítica. Después, las presiones internas son las de superarte día a día, las más importantes.

72- ¿Te enojaste con tu asistente Velaz, porque por su culpa no pudiste ir al Mundial Sub 20 de Canadá?
Hay que dividir en dos. Primero le pregunté si estaba bien de salud, y después me enojé. Yo estaba recaliente y se lo hice saber. Fallé como líder, confié en que se estaba preparando bien y no los controlé. El arbitraje confluye en los tres ítems de moda en Recursos Humanos: liderazgo, trabajo en equipo y toma de decisiones. Le pregunté cómo estaba y después le dije: “Tomátelas, no te quiero ver ni de cerca”.

73- ¿Es cierto que estuviste cerca de no contarla cuando volaron la embajada de Israel?
Sí, vivía en Suipacha 1373, enfrente de la embajada. El día del atentado estaba en mi trabajo. Llegué y estaba todo destruido; menos nuestro departamento: habíamos dejado la ventana abierta y la onda expansiva pasó de largo. La gente venía a guardar sus cosas a casa.

74- Muchas veces el periodismo dice “Hubo contacto”. ¿Existe esa palabra en el reglamento?
No, lo que existe es la imprudencia, la jugada temeraria y la excesiva fuerza, pero “contacto“, no; para nada.

75- ¿Qué te generaba que un estadio cantara “Baldassi, hijo de puta”?
Nada, yo no puedo dejarme influenciar por los gritos. Sí podés saber que los jugadores van a escuchar esa puteada y querrán aprovechar esa ola para caerte a vos, en el sentido de “cobrame algo”, pero el árbitro tiene que ser sereno dentro de las revoluciones. Los jugadores suelen decir que están a mil pulsaciones, ¡¿y nosotros, qué?! Nosotros también trabajamos a alta intensidad.

76- ¿Necesitaste ir al psicólogo alguna vez?
Sí, uno tiene pensamientos negativos y debe erradicarlos. Cuando te sentís inseguro o débil es bueno pedir ayuda. Cuando volví deSantos-Nacional fui al psicólogo y me sirvió para tomar confianza nuevamente. El psicólogo de FIFA nos decía que cuando nos sintiéramos débiles pensáramos en el mejor partido de nuestra carrera. Así activás los pensamientos favorables.

77- En el 2000 ya se hablaba de vos como el mejor árbitro argentino, ¿por qué tardaste tanto en llegar a un Mundial?
Porque tenía que quemar etapas. Aparte, no siempre el mejor va al Mundial. Me llegó en 2010, sobre la hora, el cuarto árbitro ya había mostrado el descuento (risas), pero igual siempre tuve la convicción de que me iba a llegar

78- De 1 a 10, ¿con cuánto calificás tu Mundial?
Con 9. Y te doy un ejemplo: en un Mundial, FIFA te da el primer partido y te dice “el segundo, ganátelo”. Y me gané tres más. Fui felicitado por Portugal-España.

79- Si fue tan bueno, ¿por qué no te dieron la final como a Elizondo?
Yo dirigí el partido 56 y son 64, del 56 al 60 no podía hacerlo porque había 4 sudamericanos, en las semis tampoco porque había un sudamericano, y en la otra estaba Alemania, y no te dejan dirigir a la Selección que eliminó a tu país, FIFA trata de resguardarse. Después, Elizondo tuvo un Mundial galáctico, imposible de repetir. Aparte, ¿a vos te parece que iba a dirigir otro sudamericano la final de un Mundial después de 2006? Imposible. Yo sólo te digo que después de España-Portugal vino el veedor, Michelson, y me dijo: “Es la nota más alta que puse en esta cancha”.

80- ¿Qué es lo que más te gustó de tu experiencia en el Mundial?
Que pude disfrutar de haber llegado a lo máximo. La solidaridad y el respeto de mis compañeros. Lo noté en las felicitaciones. Apenas terminé Suiza-Honduras, partido 48, FIFA ya me estaba llamando para saber cómo había terminado físicamente, para dirigir el 56, España-Portugal. Me designaron y enseguida mis colegas me dijeron “Very strong match”, un partido duro, con pica. Y cuando volví, me hacían reverencias por cómo había conducido el partido.

81- ¿Con Cristiano Ronaldo, qué onda?
Bien. En un tiro libre le pregunté si iba a patear al arco. Me dijo que sí, y a mí me sirvió para ubicarme y para avisarle al asistente que mirara especialmente el offside. Eso es conducción del partido, así favorecés el juego. Si Cristiano me preguntaba por qué quería saber, le hubiera respondido que para colocarme mejor.

82- ¿Cómo lograste que un asesino a sueldo como Van Bommel te abrazara al final de Holanda-Japón?
A mí me habían dicho que Van Bommel era un jugador difícil. Cuando me acerqué, me dijo “Hablame en español”. Listo, cuando le hablé en español, chau, me lo puse acá (se golpea el bolsillo derecho). Le charlaba, le preguntaba cómo se sentía, si le gustaba la ciudad. Y perfecto. Tuve un solo amonestado en ese partido.

83- ¿Ricardo Costa te pidió perdón?
Sí, y eso que lo había expulsado: le metió una trompada a Capdevila que no agarró ninguna cámara, pero papá la vio. ¡A 22 cámaras les gané! La vi justo porque me adelanté a la jugada. Pité, saqué la roja, y uno de Portugal viene corriendo y me dice: “¿Cómo hiciste para verla? La vi justo. Terminó el partido y después vino a pedirme disculpas y me dio su camiseta.

84- ¿Te entendían algo tus colegas de países exóticos, en el Mundial?
No sé, pero que se cagaban de risas todos, ponele la firma. “¡Good morning, papá!”, “¡Que hashés, papá!”, les decía y eran todas risas.

85- ¿Cómo explicás el penal que no le dio Pezzotta a River contra Belgrano?
No hablo de mis colegas.

86- ¿Sabés que muchos hinchas de River dicen que si vos no hubieras tenido apendicitis, no se habrían ido al descenso?
Los hinchas de River me lo han hecho saber en la calle, sí, pero eso es fabular, algo hipotético.

87- De verdad, ¿qué puntaje le ponés al arbitraje argentino hoy, de 1 a 10?
Siete. Y con un gran futuro.

88- ¿Qué vas a hacer ahora? No tengo nada resuelto, me gustaría trabajar individualmente con los árbitros, bajarles mi experiencia, una especie de personal trainer del arbitraje.

89- ¿Maradona te pidió disculpas por lo que dijo de vos en el Mundial?
No, él no se disculpa (risas), pero estuvimos charlando hace poco, en el partido de la promoción de Gimnasia. Lo tomé como una incontinencia verbal, me pareció muy poco feliz que comparara a mi asistente con Andrea Bocelli, justamente un tipo que perdió la visión por un pelotazo.

90- Vas por una ruta solitaria y está Castrilli haciendo dedo, ¿lo levantás?
Sí, ¿por qué no? Yo no guardo rencor.

91- La carta contra Castrilli fue una jugada de Grondona para sacárselo de encima, que contó con tu inestimable colaboración. ¿Verdadero o Falso?
Es falso. Completamente. Grondona no tuvo nada que ver. Los que la hicimos fuimos todos los árbitros del ascenso porque Castrilli nos había involucrado y como nosotros éramos todos cuatro de copa, la única manera de defendernos era a través de un comunicado, expresando que lo que decía era falso. Y nada más.

92- ¿Cuántas veces te juntaste con Grondona?
Compartí hotel con él en los Juegos de Beijing 08 y ahí te das cuenta de la dimensión de Grondona en FIFA. En su despacho me junté cuando volví del Mundial, para agradecerle, y él para felicitarme, y lo llamé por teléfono cuando decidí retirarme.

93- ¿El mejor árbitro es el que pasa desapercibido?
Falso. El mejor árbitro es el que toma las mejores decisiones y el que más acierta. Vos podés pasar desapercibido y no cobrar nada, o comerte dos expulsiones. Es lo mismo cuando dicen: “Los jugadores ayudan”. No. Cuando el árbitro es creíble, los jugadores aceptan las decisiones del árbitro, no es que ayudan. Le creen ante el error, que es lo más importante que tiene esta profesión.

94- Tu blooper más grosero en una cancha.
Un gol de Colombia a Brasil en el Sub 17: fue gol y di saque de arco. Pensé que había pasado por el costado. Nadie me protestó, salvo el que hizo el gol. Un horror.

95- ¿En tu casa alguna vez te sacaron la roja?
Ehhh (piensa), me han amonestado, sí, me han cagado a pedos (risas)... pero roja nunca, soy un tipo muy tranqui. Tengo una familia espectacular, mi gran sostén; por favor nombrá a mi mujer Belkis y a mis hijas Julieta, Luciana y a mi hijo Bautista.

96- ¿De qué equipo son hinchas?
La más grande es de River, la del medio no tiene un cuadro definido aunque va tirando para Boca y el más chico, de San Lorenzo.

97- Ahora que eligió el partido para retirarse, con Boca campeón, quedó claro de qué equipo es hincha Baldassi. ¿Verdadero o falso?
Falso. Yo no quería mediatizar mi retiro, de hecho nadie se enteró de que era el último hasta el entretiempo. Tenía claro que la atención iba a estar centrada en el campeonato de Boca. Por eso lo elegí.

98- ¿El árbitro pierde totalmente el hinchismo o los colores le siguen tirando?
Lo perdés por completo. Vos te vestís de negro, sos hincha del árbitro y querés hacer lo mejor posible para tu carrera. Si no, no llegás a un Mundial. Es todo mito que pitás porque sos hincha de un equipo. Para los hinchas de River, yo soy de Boca y para los de Boca, de River.

99- ¿Y de cuál sos?
De Huracán de Córdoba.

100- Dale, ¿tenés otro y no lo querés decir?
Obvio.


Por Diego Borinsky
Fotos: Emiliano Lasalvia y archivo El Gráfico

 

Por Diego Borinsky: 09/02/2012

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