SEBASTIAN Merlo, 26 años, juega en el Da Nang hace 3 temporadas.

Nació en el 26 de enero de 1985 en Jovita, Córdoba. Pero por el fútbol viajó desde su provincia hasta Vietnam. Si bien Sebastián Gastón Merlo no alcanzó sus quince minutos de fama en Argentina, el cordobés es ídolo en el país asiático. Desde hace tres años viste la camiseta del ignoto Da Nang y sus hinchas lo aman casi tanto como los fanáticos de Ferro de Intendente de Alvear, club donde se consagró campeón del torneo pampeano.

¿Cómo surgió la posibilidad de ir a Vietnam?
Yo jugaba en Talleres de Córdoba, pero tuve una distensión de ligamentos, entonces me volví a mi casa. Ese fue un golpe grande, me mató de la cabeza y me fui otra vez a mi pueblo. Después de un tiempo empecé a jugar en Ferro de Alvear, en La Pampa. Ahí conocí a Mauricio Giganti que me convenció para ir a Vietnam. La decisión fue difícil, pero mi mujer estaba embarazada y entonces decidimos hacer un cambio de rumbo y jugárnosla.

¿Te costó adaptarte al país?
Al principio me costó la adaptación, se sumaron las altas temperaturas y los trabajos físicos que la verdad eran bastante intensos. Me mataban. La verdad es que los vietnamitas están encerrados en su mundo, son bastante exigentes, pero me acostumbré. No importa si ganamos o perdemos siempre entrenamos en doble turno. Generalmente paso todo el día en el club.

¿Qué tipo de fútbol se juega en Vietnam?
Tratan de imitar al fútbol inglés. Abren la pelota para los costados y tratan de tirar muchos centros. Se corre mucho y nadie puede estar parado, es una competencia muy dura cualquiera le gana a cualquiera. Al principio me costó, pero una vez que me acostumbré a los trabajos les saque ventaja con la potencia y después tuve la suerte de que el equipo jugó mucho para mí. Me toman como referencia de área. Además, es un campeonato muy largo, va desde enero a agosto, tuve un mes de vacaciones y ya me tengo que volver. Allá la pretemporada dura tres meses, generalmente se juegan torneos de poca importancia y los usan para ponerse a punto en lo físico y para ver jugadores para la próxima temporada.

¿Cómo es la vida cotidiana allá?
Mi vida cotidiana es muy sencilla, está buena porque allá hay playa entonces el clima te ayuda, pero la verdad es que salgo poco. Muchas veces voy a comer con un par de argentinos y canadienses que viven cerca de mi departamento. Nos hicimos amigos de una familia vietnamita y mi nena se hizo muy amiguita de sus hijos. Mi hija ya habla tres idiomas: español, vietnamita e inglés. Cuando vamos a comprar algo, ella es la que pregunta cuanto sale. Al principio sufrimos la vida acá,  pero mi esposa fue siempre una inyección anímica muy importante en mi vida.

FESTEJO. Es un goleador incanzable en Asía. En el último torneo anotó 22 goles.

¿La gente tiene un trato especial con vos?
La verdad se me hace difícil salir a la calle. La gente allá me conoce mucho y todos me saludan. Mi señora generalmente tiene ganas de salir o de ir al Shopping, y yo le digo que no, porque si llego a ir estoy todo el día sacándome fotos. La gente me demuestra mucho cariño y afortunadamente me trataron siempre muy bien.

¿Tenés alguna anécdota con algún hincha?
Si, me pasó una cosa muy loca. Un día salimos a comer afuera con mi señora y un conocido del lugar. Terminamos de cenar, entonces pedí la cuenta, y cuando estoy por pagar, el mozo me dice: “la cena ya la pagó uno de sus más grandes admiradores, el señor que está al lado suyo”. Yo no lo podía creer.

¿Qué expectativas tiene el Da Nang cuando arranca la temporada?
El Da Nang es un club que aspira a estar siempre arriba, hace dos años se ganamos la copa nacional y el torneo local. Jugamos la Copa de Asía y llegamos a Cuartos de Final, perdimos con el Al Riffa de Bahrein. Lamentablemente este año veníamos bien, pero se nos escapó el título. Tuvimos un par de resultados en contra que nos complicó las posibilidades.

LLEGO Y GANO. El año que se incorporó al Da Nang, su equipo ganó el torneo local y clasificó a la Copa de Asía.

¿Tuviste ofertas de algún otro país asiático?
Sí, me sondearon del equipo que nos eliminó en la Copa Asia y también me llamaron de Qatar y Kuwait, pero preferí quedarme. El contrato era muy parecido. Sin embargo, me gane un nombre en el país y la gente me lo retribuye con cariño así que me quede. Realmente estoy tranquilo, no me quejo y me está yendo muy bien.

¿A los vietnamitas les importa el fútbol argentino?
Sí, saben todo. Si bien no pueden ver los partidos en vivo, los noticieros pasan el resumen de los goles y les interesa. Ya me preguntaron varias veces por la actualidad de la Selección y de lo que pasó en la Copa América. Además, cuando se enteraron del descenso de River les llamó la atención y me preguntaban a cada rato.

¿Tenés ganas de volver a jugar a Argentina?
Mi deseo es volver, ojala se de en algún momento. Todavía me queda un año de contrato allá, hoy por hoy quiero renovar pero me gustaría tener la oportunidad en mi país, quiero intentarlo y sentirme hecho. Hace tiempo me sondearon del Argentino A, pero no me encontraron.

¿Sabías que sos uno de los argentinos más goleadores del año?
Sí, me enteré cuando salí en la revista y me sigo en la web. Me puso muy contento verme en la misma tabla con Messi. Encima mi señora se divertía con eso y me decía: “Vos tenés que meter goles porque tenés que escalar posiciones en el ranking”.


Federico Lamas


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