
Con el suicidio de Héctor Larroque, la lista de arqueros que se quitaron la vida llegó a 10 en los últimos años, una cifra muy alta comparada con los jugadores de campo. Especialistas y entrenadores intentan desentrañar el particular perfil psicológico de los dueños del arco.
MOACIR BARBOSA es el ejemplo emblemático de cómo un arquero carga con exclusividad la cruz de la derrota. Barbosa fue el 1 de Brasil en 1950, víctima de Uruguay en el recordado Maracanazo. Su pecado fue descuidar su palo en el segundo gol.
ROBERT ENKE, candidato a ocupar la valla de Alemania en Sudáfrica 2010, se suicidó a los 32 años arrojándose a las vías del tren. Había perdido a su hija de 2 años por problemas de corazón.
¿Hay que estar loco para ir al arco? Echemos un vistazo a los apodos. Hay unos cuantos Locos: Gatti, Higuita, Burgos (sus compañeros le decían “Loco” antes que “Mono”), Rubén Sánchez, Fenoy, Nelson Ibáñez, Ramón Quiroga (Chupete y Loco), Migliore, Crazy Lehmann, el del machete en Alemania 06. Hay Locos para llenar un Borda, mucho más que en el resto de los puestos.
“Hay que tener un vuelo diferente en la cabeza para ser arquero –asume Verea-, yo iba a los entrenamientos con campera plateada, suecos de madera, me comía un gol y me dejaban 10 partidos en el banco. Los entrenadores entonces eran muy pacatos. El jugador de campo puede estar los 90 minutos sacándose el problema de encima, sin compromiso, y algunos dirán ‘Mirá cómo cumplió’. El arquero, no, tiene que acostumbrarse al riesgo, disfrutar del riesgo, algo de locura hay en eso”.ALBERTO VIVALDA fue uno de los primeros arqueros en suicidarse. Pasó por River, Chacarita y Racing en los 70 y 80. Atajó el día en que River fue campeón tras 18 años. Se mató a los 37 años, en las vías del tren.




